Por qué estudiar Ciencias de las Religiones

Ciencias de la religión - Wikipedia, la enciclopedia libre

Es fundamental conocer la religión para entender, como es obvio, la literatura, la historia y las artes, pero también el derecho y la sociología, entre otras cosas

Hoy podemos estudiar en España Ciencias de las Religiones: colmando la laguna de que ha adolecido nuestra universidad desde hace siglos, por fin contamos con un grado pionero en esta disciplina, único en el mundo hispánico, que luego da paso también, si se quiere especialización, a un máster y un doctorado. Pero ya de por sí el mero hecho de poder estudiar las religiones del mundo y su enorme relevancia en diversos campos es excepcional y abre un panorama no solo teórico, sino también de salidas profesionales prácticas para el mundo que viene. Veamos por qué.

Huelga decir, para empezar, que la religión es un fenómeno vital, íntimamente ligado al «homo sapiens» –que en realidad es un «homo religiosus»–, y sin el cual no podemos explicar nuestro paso por el mundo. Independientemente de la teología o las creencias de cada cual, el estudio de las Ciencias de las Religiones –que abarca perspectivas tan variadas como la historia, la filosofía, la psicología, la antropología, la política, las lenguas, el arte, el derecho, y un sinfín de aproximaciones más– es un valor en sí mismo y resulta fundamental para tener una perspectiva cabal de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Mucho se ha escrito sobre la importancia de la religión en etapas pasadas de la historia, así como sobre la posterior secularización y sobre el retorno actual del fenómeno religioso en varios niveles. Pero es que resulta imposible conocer al ser humano sin tener una mínima noción de qué implican las religiones. Puede que, como a veces se ha argüido, el debate sobre la existencia de lo divino o lo numinoso sea central para la experiencia del ser humano, tanto en su vida diaria como en su búsqueda de la trascendencia. Puede también que la religión fuera una ventaja evolutiva que ha hecho que el hombre haya alcanzado cotas de desarrollo intelectual, artístico, científico o filosófico sin parangón en nuestro planeta. Puede que, además, la irrupción en nuestro mundo de la inteligencia artificial añada nuevos matices de enorme interés a este panorama como, por ejemplo, si, realmente, con nuestras concepciones sobre la mente global y autónoma de la IA, seguimos queriendo hablar de y con Dios. Por estas y otras muchas razones es vital hoy estudiar la ciencia de la religión.

Insisto en que no tiene nada que ver con creer o no creer. Es fundamental conocer la religión para entender, como es obvio, la literatura, la historia y las artes, pero también el derecho y la sociología, entre otras cosas. La ciencia de la religión nace en el ámbito de la academia germana y anglosajona del siglo XIX, con la figura emblemática de F. Max Müller, quien acuñó el término Religionswissenschaft (Ciencia de la Religión) y la famosa frase: «Quien solo conoce una [religión], no conoce ninguna». La inspiraron el historicismo y el positivismo, bien diferenciada de la teología, con la apertura al estudio de la literatura comparada gracias al dominio de las lenguas orientales que se inicia con el imperialismo europeo, notablemente con la conquista británica de la India. Al principio estuvo muy ligada al desarrollo del análisis comparado filológico y mitológico, desde la perspectiva de las ciencias de la antigüedad y la lingüística comparada. Pero luego se abrió a la literatura y el folklore o la antropología, con otras aproximaciones, como la sociopolítica, la fenomenológica o la jurídica, que la van enriqueciendo desde las escuelas centroeuropeas y británicas hasta la estadounidense de Chicago (con Eliade), entre otras muchas, también con un desarrollo especial en Italia.

El caso es que España se había quedado atrás, por unas razones u otras (sobre todo políticas e ideológicas), hasta muy recientemente. Tras la cátedra pionera de Álvarez de Miranda en 1954, habrá que esperar a los años 90 para la fundación de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones y del Instituto que lleva esta denominación en la Universidad Complutense, con varias décadas de experiencia. Hace poco, no llega a cuatro años, se inició la gran aventura de un estudio universitario completo, con un «cursus» que incluye grado, máster y doctorado en esta fascinante disciplina, algo inédito en nuestro país y que tan importante ha sido para el desarrollo cultural de Alemania, Reino Unido, EEUU o Italia. Por todo ello es muy importante fomentar estos estudios en nuestro país, que proporcionan una formación excelente y transversal en humanidades y ciencias sociales.

Última hora de la guerra en Irán, en directo hoy: ataques de Israel y EEUU, reacciones al plan de paz de Trump y amenazasÚltima hora de la guerra en Irán, en directo hoy: ataques de Israel y EEUU, reacciones al plan de paz de Trump y amenazas

Además de todo esto, hay una vertiente práctica y actual de primer orden que justifica para los estudiantes la elección de un grado pionero y único en el mundo hispanohablante como es el de Ciencias de las Religiones en la UCM, que quizá se tiene menos en cuenta. Y es que son estudios que también abren una importante proyección profesional de cara al futuro, lo que debería atraer también a quienes buscan una disciplina con futuro. Una de las salidas fundamentales, ciertamente, es la enseñanza; pero no se debe pasar por

alto que este grado altamente interdisciplinario, ofrecido por la Facultad de Filosofía, pero en colaboración con la de Geografía Historia, Filología (y también con docencia de Psicología, Derecho y Sociología), facilita el camino para poder ser profesor de secundaria de forma polivalente en diversas disciplinas, como filosofía, geografía e historia o lenguas clásicas. Ahora que la religión regresa –o más bien nunca se marchó del todo– las competencias que ofrece son más importantes que nunca.

El egresado en Ciencias de las Religiones también tiene una perspectiva jurídica indispensable para gestionar la diversidad cultural y religiosa y puede aplicar sus conocimientos a un mundo como el que viene, en el que la convivencia entre culturas y religiones diferentes resulta, más allá de lo recomendable, imprescindible en nuestra sociedad. Sin dejar de lado la importancia humanística de estos estudios, que dotan de una elevada cultura, también proporcionan herramientas prácticas para desarrollar una exitosa carrera profesional, por ejemplo, en el mundo de la mediación y el diálogo interreligioso, con asignaturas como derecho y religión o gestión de la diversidad religiosa. En suma, el Grado en Ciencias de las Religiones procura un perfil equilibrado y polivalente, que combina humanidades y ciencias sociales, y resulta en una formación integral, no solo teórica, sino también práctica. Por eso, y por muchas razones más, conviene estudiar Ciencias de las Religiones: muchos de nosotros las hubiéramos estudiado en su día si se hubieran ofertado. Es importante que esta disciplina universitaria, aún joven y relativamente poco difundida en España, vaya creciendo y que se divulgue la importancia crucial de su continuidad.

David Hernández de la Fuentees escritor y Catedrático de la Facultad de Filología. Miembro del Instituto de Ciencias de las Religiones (UCM).

Madeleine Delbrêl, asistenta social en un barrio comunista de París, seguidora de Carlos de Foucauld y defensora de los sacerdotes obreros

Madeleine Delbrel (Fundación IEM)
Madeleine Delbrel (Fundación IEM) | José Luis Vázquez Borau

Madeleine Delbrêl es una maestra de vida espiritual, pues unifica en su vida estas tres dimensiones: poeta, asistenta social y mística. Tuvo una vivencia de la fe cristiana en un ambiente muy descristianizado y fue protagonista de la época precursora del Concilio Vaticano II

Se implicó en el movimiento ¿Francia país de misión? y apoyó, colaboró y defendió a los sacerdotes obreros

José Luis Vázquez Borau

Madeleine Delbrêl (1904-1964) fue una asistente social muy activa y trabajó en la barriada obrera del extrarradio de Ivry-sur-Seine, que tenía autoridades municipales comunistas. Se enfrentó entonces con el ateismo marxista, sin dejar de anunciar e Evangelio, a contracorriente. Al contactar con una población descristianizada, y a veces hostil al cristianismo, nos habla de la fe vivida sobre el terreno, rezando en el metro, en el tren de cercanías, en el centro comercial, en el centro de salud, etc. Lo cotidiano es siempre nuevo. No hay nada que no sea importante. Dios está donde se hallan esos rostros de hombres y mujeres de la vida diaria.Sus escritos manifiestan dotes poéticas y, sobre todo, una profunda vida mística. Tuvo una vivencia de la fe cristiana en un ambiente muy descristianizado, en la Francia de la mitad del siglo pasado y fue protagonista de la época precusora del Concilio Vaticano II. Vivió gran parte de sus años en las periferias parisinas (Ivry-sur-Seine), pero no fue una mujer periférica, pues estuvo en el corazón de la vida de la Iglesia francesa.  

Madeleine Delbrêl, asistente social, escritora y mística, vivió durante más de treinta años en la periferia pobre y obrera de París. Una compañera de Madeleine, Christine de Boismarmin, nos brinda su mejor retrato:

Vista de lejos, daba el perfil de una mujer sutil, ágil y frágil, pero su porte, y cada gesto, trasuntaba la energía y la decisión de un viejo combatiente en quien el reflejo de estar preparado para entrar en acción siguiendo las órdenes recibidas ha dejado huellas indelebles. Si uno se acercaba a ella, aparecían sus ojos: grandes, luminosos, color marrón claro, que te miraban con atención. Incluso si no tenías ganas de hablar hasta ese momento, algo hacía que se entablara un diálogo, una conversación, en el sentido profundo, etimológico de la palabra. Si no eras capaz de hablar o si no tenías necesidad, todo podía limitarse a un estrechón de manos, a una mirada profunda. Pero, si dejándote atraer por la expresión de su rostro, te animabas a correr el riesgo de dejar entrever un poco de tu alegría o de tu pena, entonces todo su rostro se animaba, como si el viento hiciera temblar la superficie transparente del agua: las expresiones de la compasión, de la comprensión auténtica, del sufrimiento realmente sentido, permitían ver, como a través de una puerta entreabierta, el inmenso camino que había tenido que recorrer esta mujer para llegar a generar encuentros así… ( M. DELBRÊL, Noi delle strade, Milano, Gribaudi, 1969, 8-9, con la introducción de Jacques Loew, de 1957).

Madeleine Delbrêl fue una mujer laica de profunda fe y acción, que supo unir misticismo y compromiso social. Su testimonio sigue siendo un modelo para quienes buscan vivir el Evangelio en medio de las realidades sociales cotidianas.Es considerada por muchos como una de las personalidades espirituales más importantes del siglo XX.

Fundación Emmanuel Mounier: http://www.mounier.org

El árbol de las religiones

Hemos titulado el presente libro El árbol de las religiones por ser el árbol uno de los símbolos más extendidos y con mayor trascendencia en casi todas las civilizaciones. La razón principal está en que en el árbol, de las raíces a la copa, se unen en sí los mundos subterráneo, terrestre y celeste. Todo árbol tiene sus raíces en la tierra, símbolo de la humanidad enraizada en la madre naturaleza. Por las raíces sube la sabia de vida, que es el sentimiento religioso fruto de la filiación divina. Y el tronco con sus diferentes ramas se abre hacia el cielo con la oración de todos los creyentes de la tierra. Si bien es un solo árbol que se orienta hacia Dios, pese a sus múltiples ramas, hay una rama central que es Jesús de Nazaret, por la que toda la humanidad realiza su filiación divina en el Hijo eterno del Padre. Jesús se puede comparar a muchas figuras eminentes de la historia, pero se distingue de todas ellas por un rasgo que le confiere un privilegio único entre todos: aparece tan vinculado a Dios, que representa no sólo su anuncio y revelación, sino su propia encarnación en la humanidad.

              Pongamos el ejemplo del arco iris para entender mejor lo que queremos decir: Es común decir que el arco iris tiene siete rayos, pero en realidad tan sólo tiene seis. Existen tres colores primarios, el azul, el amarillo y el rojo, y tres colores complementarios, a saber, el anaranjado, el violeta y el verde, juntamente con infinidad de matices intermedios, transitando de uno a otro de manera continua e insensible. El séptimo rayo es el rayo central o axial que pasa a través del sol y, al no ser un rayo como los otros, no es representable como ellos. Podríamos decir que cada uno de los rayos es “una vía”, pero que el séptimo es “la Vía”. Esto equivale a decir que el séptimo rayo no es un color, no pudiendo ser más que el blanco, que efectivamente es “incoloro”. Ahora bien, todos los colores no son sino el producto de una refracción de la luz blanca, por tanto el verdadero septenario está constituido por la luz blanca y los seis colores en los que se refracta. Es obvio que el séptimo término es en realidad el primero, puesto que es el principio de todos los demás, que sin él no podrían existir. Y es también el último, en el sentido de que todos retornan finalmente a él. El “séptimo rayo” es la “vía” por la que el ser, luego que ha recorrido el ciclo de la manifestación, retorna a lo no manifestado y se une efectivamente al Principio, del cual, nunca ha estado separado más que ilusoriamente.              

              Al escoger como símbolo del libro la menorah, o el “candelabro judío de siete brazos”, lo hemos hecho por aunar en él el simbolismo del siete con el del “árbol de la luz” babilónico. El candelabro ha jugado un importante papel en rituales y liturgias de numerosas religiones. Pero el más famoso quizá sea la menorah, que incluso recibió culto y fue custodiado en el Templo de Jerusalén. En gran medida este símbolo refleja una adaptación de una imagen previa, la del árbol de la luz babilónico, esquematización del orden cósmico en un tronco dividido en ramas portadoras de la luz. Además el número siete es el número por excelencia de la totalidad, al ser la suma de tres y de cuatro, de lo espiritual y de lo terreno, constituyéndose en número sagrado profundamente relacionado con los ciclos, con la totalidad y la culminación de los procesos. Por todo ello la menorah puede ser tanto una alegoría de los siete ojos de Dios, cuya omnisciencia ilumina el mundo, como una representación del orden cósmico que da luz al universo. Este símbolo judío fue empleado por el arte cristiano para evocar a los hebreos, aunque en alguna ocasión se identificaba con Cristo iluminando al mundo.

              Así pues la menorah de El árbol de las religiones es, para nosotros, un candelabro que representa al “árbol de la luz” y que tiene tres ramas a la izquierda y tres ramas a la derecha iguales pero la del centro es más elevada formando la figura de la copa del árbol, señalando así que las religiones son caminos distintos que convergen a un mismo punto Cristo. Con este fin hemos realizado el presente texto, formado por siete libros: Nº 1: El ANIMISMO, Religión de la Naturaleza ; Nº 2: EL JUDAÍSMO, Religión de la Palabra; Nº 3: EL ISLAMISMO, Religión del Libro; Nº 4: EL HINDUISMO, Religión del Orden Eterno; Nº 5: EL BUDISMO, Religión del Vacío; Nº 6: EL TAOÍSMO, Religión de la Armonía; Nº 7: EL CRISTIANISMO, Religión del Rostro.             

 Para terminar, solamente indicar que se ha procurado estructurar cada libro de la misma manera para que el lector pueda contrastar de un modo transversal los temas que se tratan en los siete libros que componen El árbol de las religiones. Así, la estructura de cada libro es la siguiente: INTRODUCCIÓN; PRIMERA PARTE: DESARROLLO HISTÓRICO; FUNDADOR Y DOCTRINA; LIBROS SAGRADOS Y FIESTAS, MITOS Y RITOS: Capítulo primero: Desarrollo histórico; Capítulo segundo: Fundador y doctrina; Capítulo tercero: Libros Sagrados; Capítulo cuarto: Símbolos, fiestas, mitos y ritos. SEGUNDA PARTE: RELIGIONES AFINES; CAMINO MÍSTICO Y NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS SURGIDOS EN SU SENO: Capítulo quinto: Religiones afines; Capítulo sexto: Camino místico; Capítulo séptimo: Nuevos Movimientos Religiosos surgidos en su seno; y, finalmente, CONCLUSIÓN. Además, cada libro lleva sus notas correspondientes, así como un vocabulario de los términos señalados con asterisco y, finalmente, una bibliografía de los libros utilizados por si el lector desea ampliar más sobre el tema.

“El joven nabateo y el ermitaño de Petra” Un Libro para buscadores de plenitud

Acabamos de concluir la Semana de Desierto, ese tiempo privilegiado que cada año
nos prepara interiormente para celebrar la fiesta de san Carlos de Foucauld. Son días
de silencio, oración y escucha profunda, en los que la Palabra y la soledad se convierten
en maestras discretas. Además de meditar los textos propuestos para la reflexión diaria,
he tenido la oportunidad de sumergirme en la lectura de un libro que ha sido para mí
una auténtica perla de sabiduría: El joven nabateo y el ermitaño de Petra, de José
Luis Vázquez Borau.
Ambientado en la ciudad de Petra, el libro nos conduce por sus desfiladeros, terrazas
rocosas y monumentos esculpidos en arenisca, transformando este paisaje milenario en
un verdadero símbolo del camino interior. Entre ellos destaca el Camino de las
Tumbas, donde el joven protagonista aprende a “enterrar” los vicios, los apegos y
aquello que impide la libertad del corazón. Solo quien deja morir lo que lo aprisiona
puede avanzar por el camino de las virtudes, un sendero que se recorre paso a paso,
como quien asciende hacia una luz que crece.
El corazón de la obra es el diálogo profundo y sapiencial entre el eremita Mughur y el
joven Siyyagh. Sus conversaciones —hechas de silencios, preguntas, intuiciones y
descubrimientos— evocan la tradición de los Padres del Desierto y nos recuerdan que la
verdadera formación se transmite más por la vida que por las palabras. Mughur, con la
serenidad de quien ha aprendido a escuchar el fondo del alma, acompaña a Siyyagh en
su despertar interior, ayudándolo a mirar de frente sus sombras, sus búsquedas y su
deseo de plenitud. Siyyagh, por su parte, representa a todo buscador: inquieto, abierto,
vulnerable y dispuesto a dejarse transformar.
El paisaje narrativo conecta también con una tradición espiritual más amplia: aquellos
mismos parajes evocan el retiro de tres años que, según la tradición, vivió Pablo de
Tarso antes de iniciar su misión evangelizadora. Como Pablo, también el joven nabateo
descubre que nadie puede anunciar lo que no ha contemplado, ni iluminar si antes no ha
sido iluminado.
En este contexto —tan afín al espíritu de Foucauld y a su llamada al desierto, al despojo
y a la presencia amorosa— la lectura del libro se convirtió para mí en un espejo y una
invitación. Como Siyyagh, también nosotros somos convocados a atravesar nuestros
propios “caminos de tumbas”, a escuchar la voz que sostiene desde dentro y a dejarnos
guiar por aquellos “Mughur” que la Providencia coloca a nuestro lado.
Ha sido, sin duda, una compañía preciosa en esta Semana de Desierto y un modo
hermoso de preparar el corazón para la fiesta de nuestro hermano Carlos de Foucauld.
Hermano Enzo Maria Guardino CEHCF

JESÚS, EL OBRERO DE NAZARET

La misión liberadora de Jesús comienza en Nazaret, donde pasó la mayor parte de su vida. Fue en Nazaret donde creció, se cultivó y maduró como persona. Esto quiere decir que las pequeñas cosas cotidianas de la vida de Nazaret son también “redentoras”. Pero es más: El Jesús de Nazaret que, después de ser bautizado en el Jordán va al desierto y posteriormente, por un breve espacio de tiempo, anunciará el Reino de Dios, es el mismo que vivió la mayor parte de su vida en Nazaret. Es decir, los valores de Nazaret acompañan siempre a Jesús, ya esté en su pueblo, en el desierto o por las calles de Palestina predicando con el ejemplo de su vida y de su palabra. Tener conciencia de esto es importante para toda la comunidad de sus seguidores: Toda la vida de Jesús está marcada por Nazaret: Esté donde esté, siempre será el pobre obrero de Nazaret que va al desierto al encuentro con el Padre, o el pobre obrero de Nazaret que predica el Reino por Palestina, o el pobre obrero de Nazaret que es crucificado a las puetas de Jerusalén.

CARLOS DE FOUCAULD: DE LA INCREENCIA A LA SANTIDAD

Este libro trata del proceso interior y no tanto de una biografía de Carlos de Foucauld, y lo hace con cincuenta cortos capítulos, como se puede ver en el índice adjunto, estructurados en tres partes: 1ª De la conversión a la conciencia de su vocación; 2ª La realización de su vocación; y la 3ª La entrega definitiva.

Es una buena ocasión para acercarnos a conocer la relación intima que tuvo Carlos de Foucauld con su Maestro y Señor, Jesús de Nazaret, su Modelo Único.

ÍNDICE DEL LIBRO

PRÓLOGO 

INTRODUCCIÓN 

PRIMERA PARTE:

DE LA CONVERSIÓN A LA CONCIENCIA DE SU VOCACIÓN

I. «DIOS MÍO, SI EXISTES, HAZ QUE TE CONOZCA» 

II. UNA PRESENCIA SILENCIOSA 

III. LOS PADRES DEL DESIERTO 

IV. LAS ANSIAS DE EXPLORACIÓN VAN DISMINUYENDO 

V. ELECCIÓN FUNDAMENTAL 

VI. EL DÍA MÁS IMPORTANTE

VII. DE LA TRAPA DE NOTRE-DAME DES NEIGES A LA TRAPA DE AKBÈS

VIII. UNA CUMBRE EN EL CAMINO ESPIRITUAL 

IX. LA IMITACIÓN DE JESÚS POBRE 

X. LA LOCURA DEL PROYECTO 

XI. EL VALOR DEL TRABAJO MANUAL 

XII. SUS DOS GRANDES INFLUENCIAS

XIII. EN LA INTIMIDAD CON JESÚS 

XIV. SEDUCIDO POR EL ISLAM 

XV. «SOLO DIOS BASTA» 

XVI. LO ESENCIAL DE LA VIDA DE NAZARET 

XVII. UNA FUNDACIÓN UNIVERSAL 

XVIII. UNA CRISIS PROFUNDA 

XIX. UN IMPULSO QUE NADA PUEDE DETENER 

XX. LA COMPOSICIÓN DE LA PRIMERA REGLA

XXI. PERMISO PARA DEJAR LA TRAPA

XXII.ESTUDIOS DE TEOLOGÍA 

XXIII. EL ÚLTIMO LUGAR

XXIV. DESCENDER 

XXV. DISPENSA DE SUS VOTOS SIMPLES

SEGUNDA PARTE:

REALIZACIÓN DE SU VOCACIÓN 

XXVI. ¿COMO SERÁ SU DESEADA VIDA DE NAZARET?

XXVII. EXACTAMENTE LA VIDA QUE BUSCABA 

XXVIII. LAS LECTURAS DE NAZARET

XXIX. MEDITACIONES COMO AYUDA A LA ORACIÓN  

XXX. EL MODELO ÚNICO

XXXI. TRES VIDAS

XXXII. VISITACIÓN 

XXXIII, LA MADRE ELISABETH DE JERUSALÉN 

XXXIV. EL SUEÑO DE FOUCAULD 

XXXV. FRAY CARLOS DE JESÚS 

XXXVI. SACERDOTE EREMITA 

XXXVII. JESUS CARITAS 

XXXVIII. LAS ÓRDENES SAGRADAS 

XXXIX. ANUNCIAR EL AMOR DE JESÚS 

XL. PRIMERA MISA EN BENI ABBÉS 

XLI. UN MURO DE CLAUSURA 

XLII. UNA VANGUARDIA SILENCIOSA 

XLIII. SU AMIGO LAPERRINE 

XLIV. TIEMPO PARA REFLEXIONAR 

XLV. LOS HERIDOS DE TAGHIT 

XLVI. MENDIGO DE AMISTAD 

XLVII. DESEOS DE FUNDAR

XLVIII. PERPLEJIDAD 

XLIX. LA VIDA DE NAZARET PUEDE LLEVARSE EN TODAS PARTES 

L. HACER LO QUE LAS CIRCUNSTANCIAS INDIQUEN .

TERCERA PARTE:

LA ENTREGA DEFINITIVA 

LI. UN APOSTOLADO DE LA PRESENCIA 

LII. DEJARSE LLEVAR POR LOS ACONTECIMIENTOS

LIII. SU FIN PARECE PRÓXIMO 

LIV. LO QUE ES IMPOSIBLE A LOS HOMBRES ES POSIBLE A DIOS 

LV. MISIONEROS AL ESTILO DE SANTA PRISCILA 

LVI. EL APOSTOLADO DE LA AMISTAD 

LVII. EL ESTABLECIMIENTO DE LA UNIÓN .

LVIII. LOS MEDIOS PARA SER APÓSTOL 

LIX. LA UNIÓN DE HERMANOS Y HERMANAS DEL SAGRADO CORAZÓN 

LX. EL PRIMERO DE DICIEMBRE DE 1916 

LXI. LAS MULTIPLES INTERPRETACIONES DE SU VIDA 

LXII. MARABÚ EN MEDIO DE LOS TUAREG 

LXIII. LA BIOGRAFÍA DE RENÉ BAZIN 

LXIV. MASSIGNONCONTINUADOR DE LA OBRA DE FOUCAULD 

LXV. LAS HERMANITAS DEL SAGRADO CORAZÓN

LXVI.EL TESTAMENTO ESPIRITUAL DEL PADRE PEYRIGUÈRE

LXVII. RENÉ VOILLAUME Y LAS FRATERNIDADES 

LXVIII. MAGDELEINE HUTIN, FUNDADORA DE LAS HERMANITAS DE JESÚS 

LXIX. CARLOS CARRETTO Y LAS FRATERNIDADES DE DESIERTO 

LXX. LA COMUNIDAD ECUMÉNICA HOREB CARLOS DE FOUCAULD 

CONCLUSIÓN 

CRONOLOGÍA 

BIBLIOGRAFÍA 

El Hermano Pablo, eremita de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld, prologa de esta manera este libro, que es NOVEDAD EDITORIAL:

Con profundo agrado y agradecimiento al hermano José Luis, quien ha permitido que un hermano e hijo de La Comunidad Ecuménica Horeb por él fundada, escriba unas simples palabras sobre esta obra referida a nuestro padre Espiritual, el hermano Carlos de Foucauld, que creo, sin temor a equivocarme, es uno de los padres del desierto de estos últimos tiempos.

Como podrán apreciar, en el relato del libro, la historia de este hombre enamorado de Dios, a partir de su Conversión, punto de inflexión en su vida tras haber perdido la fe, y haberle permitido su Amado, volver a encontrarla; inicia un camino de despojo profundo de todo lo material y relaciones del mundo, pero sobre todo una ascesis extremadamente tajante en relación a su propia voluntad libre, para que todo su ser se abra como una grieta honda para que sea llenada solo por la voluntad de Dios de las maneras que él considera, Revelación del Espíritu Santo, y sobre todo a través de las personas que conoce, que viven el Evangelio o han bebido de sus aguas, como su director Espiritual, el padre Huvelin, las lecturas de Santa Teresa de Jesús, San Juan Crisóstomo, las palabras de su prima, Maria de Bondy, santa mujer, su abad en el Monasterio Cisterciense, las abadesas de Nazareth y Jerusalén, mientras estuvo allí como ermitaño laico.

Podrán entrar a través de los renglones de esta hermosa obra, en detalles sutiles de su simplicidad y su misticismo de alta profundidad contemplativa , y siempre con el objetivo de unirse a su Bienamado y hermano y Señor Jesucristo, como centro de su dimensión espiritual a través de la prolongada Adoración Eucarística, quieta y silenciosa, con Evangelio en mano, y la puerta de su Ermita abierta para el hermano que solicita su ayuda, ya sea alimentos, remedios, escucha, un abrazo.

Y justamente, para esto fue al desierto, para unirse a Jesús y ayudar a salvar almas en el medio del Islam, las más abandonadas, las que están en «el último lugar», sin proselitismos, solo con la amistad, la bondad, el ejemplo, con pocas palabras, las necesarias, y una vida de extrema sobriedad, viviendo la dimensión de Nazaret adaptada al desierto, matriz de su forma de estar en el mundo, y de una alta obediencia a su director espiritual, con la renuncia a su voluntad libre.

Y este último punto, la renuncia a su libre querer, de acuerdo a lo que he podido observar al leer y rumiar detenidamente su vida, es el gran detalle, que como un vértice en la cima de su alma, se destaca, en todo este camino espiritual, nada fácil. Y este núcleo vital, creo, desde mi perspectiva, es una verdadera Teología de la Voluntad, que consiste básicamente en trabajar sobre lo que en la actualidad se denomina Fuerza de Voluntad, capacidad de diferir una respuesta inmediata a favor de una a largo plazo, y mas apropiada, que exije una renuncia inquebrantable a través de un intenso esfuerzo ascético, para despojarse del querer propio y con la ayuda de la Gracia, abandonarse con certeza, y muchas veces en la oscuridad, en silencio y postrado, en los brazos y el querer de su Amado Señor Jesús.

«….lo acepto todo,

con tal que tu Voluntad se cumpla en mí, y en todas tus creaturas»

No necesito nada más Padre… «

Etty Hillesum, donde la espiritualidad y lo humano «no se desarticulan»

La teóloga Rosana Navarro, directora de la Fundación Etty Hillesum, analiza el legado espiritual de esta joven judía neerlandesa asesinada en Auschwitz en 1943

Etty Hillesum, protagonista de la conferencia en la Facultad. | Foto: John Mathew Smith / Wikimedia Commons.

La teóloga Rosana Navarro Sánchez ofreció una conferencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, titulada Etty Hillesum: la experiencia de Dios a las puertas de Auschwitz , en la que compartirá su lectura de la figura de Etty Hillesum, una joven judía neerlandesa asesinada en Auschwitz en 1943 y que dejó como legado un valioso diario espiritual escrito en los años de la persecución nazi. Navarro, doctora en Teología por la Pontificia Universidad Javeriana y directora de la Cátedra Etty Hillesum: Mística y Vulnerabilidad en la Universidad de la Mística – Centro Internacional Teresiano-Sanjuanista de Ávila (CITeS) ha presentado a Hillesum como una figura de profunda humanidad, con un itinerario espiritual que puede iluminar hoy el camino interior de creyentes y no creyentes.

Navarro ha comenzado recordando que Hillesum nació en 1914 y murió con solo 29 años, tras una vida marcada por las preguntas existenciales, la inquietud intelectual y una búsqueda interior intensa. «Es una mujer que procede de una familia un tanto desarticulada y con muchas libertades», ha explicado. Estudió Derecho público y fue discípula del psicoterapeuta Julius Spier, que la ayudó a ordenar el caos interior que experimentaba en sus últimos años. Su proceso personal quedó recogido en sus diarios, especialmente en Una vida interrumpida.

Etty, una espiritualidad sin etiquetas

A lo largo de la entrevista, la teóloga ha insistido en que el camino espiritual de Hillesum escapa de una clasificación confesional. «Quienes la han estudiado dicen: es mejor no encasillarla», ha indicado Navarro, destacando que su legado tiene «un carácter transversal» y que en sus textos se encuentran resonancias de figuras como san Juan de la Cruzsanta Teresa de Jesússan Agustín o el maestro Eckhart, a quienes leyó con profundidad. A pesar de no haber sido una judía practicante ni de haberse convertido al cristianismo, Hillesum dejó una huella que conecta con la tradición mística universal.

Su espiritualidad, ha añadido Navarro, es «la de una mujer profundamente humana, cuya experiencia llega hasta los horizontes místicos dentro de la comprensión del siglo XX», muy distinta de los modelos de espiritualidad del pasado.

«Dios no me puede ayudar, yo tengo que ayudar a Dios»

Uno de los pensamientos más citados de Etty Hillesum es también uno de los más impactantes: «Dios no me puede ayudar, yo tengo que ayudar a Dios». En opinión de Rosana Navarro, esta afirmación surge de una conciencia creciente de la propia vulnerabilidad y del sufrimiento colectivo que le rodeaba. En ese contexto, Hillesum «descubre que esa vulnerabilidad personal es también vulnerabilidad de Dios» y que su misión consiste en «ser las manos de Dios en ese momento histórico», renunciando incluso a huir del campo de concentración para permanecer junto a su pueblo.

Navarro ha subrayado que este descubrimiento espiritual se convierte en acción concreta, en compromiso con el presente, y que Hillesum se convierte así en una figura profética.

Un testimonio para creyentes y no creyentes

Preguntada por el valor de esta figura para los católicos de hoy, Navarro ha señalado que puede resultar «una fuente de respiro y novedad» para la fe. Frente a una religiosidad centrada en formas o liturgias, Hillesum ofrece «una experiencia que devuelve el protagonismo a lo espiritual». También, ha dicho, resulta inspiradora para quienes se sienten distanciados de lo institucional, pues «le recuerda que lo espiritual y lo humano están profundamente unidos y llamados a convertirse en experiencia mística».

En esa misma línea, ha afirmado que Hillesum puede ser considerada una figura afín al modelo de santidad universal propuesto por el Concilio Vaticano II: «La santidad es hacer conciencia progresiva de nuestra humanidad», ha explicado. «En el caso de los cristianos, desde la mirada de Jesús; en el caso de Etty, desde su propia experiencia de Dios».

Un puente entre confesiones

Finalmente, Navarro ha destacado que Hillesum puede ser un puente entre cristianos y judíos, pero también entre distintas religiones o incluso entre creyentes y no creyentes. «Su estilo desmarcado de lo confesional la hace sintonizar con muchas sensibilidades», ha asegurado. Ha recordado, en este sentido, la afirmación de un monje benedictino, fallecido recientemente, quien sostenía que «la mística será lo que una a las religiones del mundo». Hillesum, en esa línea, representa esa «sabia que nutre nuestras experiencias de fe» más allá de las etiquetas.