50 años de presencia de las htas. de Jesús en Cuba

Para los 50 años de la Fraternidad en La Habana
La celebración de la fiesta empezó mucho antes del 14 de junio, justo después de Pascua, cuando nos
sentamos a ver entre nosotras qué sueños y deseos teníamos para este día. Empezamos con una lluvia
de ideas y fuimos decidiendo poco a poco con qué nos quedábamos.
Escojimos primeramente la fecha: después de la llegada de Roselene y antes del viaje de Marcelo para
Francia. Así que la única opción era el domingo 14 en la parroquia del Salvador de Marianao.
Pensamos también tener, con el grupo que se reúne aquí cada lunes para leer juntos el Evangelio del día
, un encuentro para conocer más a hta Magdalena. Eso se dio el 1 de junio y nuestra Magdalena fue
presentada por Danisandro, un franciscano Conventual cubano que la descubrió a través de nosotras y
la quiere mucho. El tema de su intervención era: «Hta Magdalena de Jesús, mujer de ojos abiertos». Él
subrayó 3 aspectos :

  1. La mirada (aprender a mirar con la mirada de Jesús), dimensión contemplativa de las Hermanitas de
    Jesús
  2. La búsqueda (reconoció las huellas de Dios en su propia historia)
  3. La ternura como apostolado
    El lunes siguiente, día 8, hubo otro encuentro bien concurrido en el cual participaron muc@s vecin@s.
    Ese día Norma presentó un power point a partir de las fotos de las htas, de las fraternidades y de los
    acontecimientos del país en los varios años. Fue muy bonito e interesante, muchas personas se pudieron
    reconocer en las fotos.
    Después vimos la celebración de la Misa, preparamos el guión, decidimos qué íbamos a llevar como
    símbolo en la procesión de ofrenda. Y, como después de la mística viene la mástica, qué se iba a dar
    como brindy.
    Pedimos una cita con el Cardenal para invitarlo a celebrar con nosotras y aceptó en seguida con gusto y
    sencillez.
    Con las fotos de las distintas fraternidades preparamos lindos afiches llenos de color y de vida. Muchas
    personas de la comunidad estuvieron felices de verse allí.
    Cada una se comprometió también en buscar lo material: pan, jamón, dulces. Poco a poco todo se fue
    dando…
    El sábado teníamos que buscar y poner las flores además de colocar los afiches en su lugar.
    La semana siguiente celebramos en la parroquia de Jesús María y José, en la Habana Vieja . Allí la
    preparación fue más sinodal porque el p. Mesías y la comunidad parroquial se comprometieron
    muchísimo con nosotras. Rosetta pudo ir ya el jueves allá, Sarojni fue el viernes y Emanuela el sábado
    para ultimar los preparativos de los adornos de la Iglesia.

El poder vivir juntas esa preparación para mí ha sido una gran alegría, un anticipo de la fiesta y algo que
nos ha ayudado a construir más hondo nuestra comunidad. Me gustó mucho que pudiéramos vivir la
preparación y las celebraciones sin tensión en cdad. En mi corazón lo viví como un regalo del Señor que
nos acompañaba. Juntas pudimos tener una mirada contemplativa sobre estos 50 años y expresar
nuestra gratitud por todo lo que la Fraternidad pudo ser para nuestro pueblo gracias a la presencia de
tantas hermanitas que, por tramos de tiempo más o menos largos, entregaron su vida en la isla.
Emanuela

Después del renuevo, llegando justo para la fiesta de los 50 años de la Fraternidad, qué quieren decir
para mí estos años de presencia de la Fraternidad en la tierra cubana? Es una acción de gracias por el
paso de hta Magdalena en 1954 en la isla, por el regalo de tener a Victoria la primera hta cubana y el si
de hta Lidia de venir a fundar la primera fraternidad con ella, por las hermanitas que vivieron en las
fraternidad es que tuvimos aquí , por la Iglesia y el pueblo que nos acogen en los barrios y las amistades
que nos conocen y aceptan como somos.
Con la fiesta lo que me dio gusto fue ver a la gente de nuestro barrio y a las amistades en la Misa, para
estar con nosotras. La gente de la parroquia siempre está, en este sentido nada es nuevo.
Estoy todavía en Cuba gracias a la presencia de la Fraternidad. A pesar de mí, sigo deseando ser una de
ellos buscando el rostro de Jesús con un corazón sin fronteras.
Roselene
Cuando releimos lo vivido en la preparación y las celebraciones eucarísticas por los 50 años y + de la
Fraternidad en Cuba, salió un sentir común de agradecimiento, gusto y alegría por lo vivido, tanto en
Marianao como en la Habana Vieja.
Yo me había propuesto para hacer un powerpoint como agradecimiento por cada una de las hermanitas
que hemos pasado o vivido acá, y también por la acogida con la que la gente nos ha ofrecido su
amistad, respeto y cariño.
Cada diapositiva tenía algunas fotos y 2 cuadros: uno con los acontecimientos internos a la Ffad (
hermanitas , fundaciones, cierres) y el otro cuadro con los acontecimientos del país( ensayos
económicos, crisis, etc) …fue una manera de contextualizar la presencia gratuita de la Fraternidad en las
inserciones, trabajos, Iglesia…
Personalmente haber hecho memoria de estos años entretejidos entre historias y rostros, me ayuda a
contemplar el buen tramo de camino de mi misión en éste pueblo. Me queda un corazón agradecido
por lo recibido y ofrecido dentro y fuera de la Fraternidad.
Y creo que en medio de la situación de precariedad que se vive, habernos animado a reconocer lo vivido,
agradecer y celebrar subraya la necesidad de alimentar la esperanza, y renovar la fe en un Jesucristo

que no se ausenta de lo que vive ninguno de sus hij@s ni acá en esta isla, ni en ninguna parte del
mundo.
Con cariño….Norma de Jesús

Lo que me impacta mucho de este jubileo fue la preparación juntas. Nosotras recordamos todas las
hermanitas que pasaron por Cuba, como hta Magdalena o Annie que venía a quedarse por un mes
durante muchos años, y las que vivieron aquí. Hablamos mucho también de las fraternidades donde
estuvimos en el tiempo , en Puerta de Golpe y en el Guatao, la vida con la gente, el tipo de trabajo que
nosotras tuvimos ej trabajo del tabaco..me ayudó para saber cómo estaba la vida con las hermanitas
que pasaron. Todo eso yo lo aprecié.
En la segunda parte cuando invitamos a la gente , ellos quisieron participar..flores, etc. En la Habana fue
algo muy recíproco…las dos misas. El 14 en Marianao nos acompañó un lindo coro, el 21 en la Habana
Vieja tuvimos música y danza.
Descubrí muchas cosas…
Nosotras hicimos juntas y cada una hizo lo que era posible.
Sarojni

Para mí, desde el principio, fue una invitación a alegrarme y dar gracias al Señor por su FIDELIDAD. Dar
gracias también por todo lo que cada hta, a lo largo de estos 50 años, ha vivido y continuamos a vivir con
el pueblo cubano.
Desde que llegué en el 2010 fue claro para mí el querer insertarme en el proceso de vida que ya existía
sin ningún deseo personal de una inserción particular. En la continuidad encontraba todo el sentido y las
motivaciones para que la Fraternidad pudiera ofrecer su riqueza de carisma en la diversidad de cada hta.
Nuestras Constituciones al n. 52 dicen: «Como miembros de un mismo cuerpo recordarán siempre que
la fidelidad de la Fraternidad depende de la fidelidad de cada una… Asumir juntas la responsabilidad de
una misión da a la comunidad unidad y dinamismo. Con iniciativa y en espíritu de corresponsabilidad
parteciparán todas en esta misión, de acuerdo a sus posibilidades y sus dones, cualquiera sea su etapa
en la Fraternidad. «
Recibí mucho de las Hermanitas que me acogieron y percibir la alegría de amar aún en medio de muchas
privaciones, me llegó hondo al corazón. Recordar a cada una es agradecer a Dios por lo que es y aportó
en este proceso de vida fraternal y solidaria en Cuba.

El 21 de junio tuvimos una celebración eucarística en la Habana Vieja, donde vivimos 21 años en el
barrio Jesús Maria y José. El párroco, p. Mesías, joven capuchino, nos propuso participar en la procesión
de entrada llevando cada una de nosotras una vela encendida. Siendo 5, cada vela representaba 10 años
de la Fraternidad en La Habana. Durante la procesión se leyó este texto hecho por varias personas de la
comunidad que nos conocen y que describe lo que es según ellas el significado de este acontecimiento ,

«Queremos ser luz en medio de la oscuridad y caminar con la gente como velas encendidas en el Amor.
Como en Nazaret, caminar con Jesús, María y José en la sencillez, en lo ordinario de cada día y llevando
la paz con la compañía de quien se sabe amada todos los días…
Cinco velas de gratitud a Dios por nuestra presencia en Cuba, cinco décadas de amor, sacrificio y entrega
caminando con los más sencillos y humildes, visitando sus hogares y viviendo en el Nazaret de hoy:
escuela de fraternidad.
Como htas de Jesús, agradecemos a Dios por regalarnos inmensa ternura, bondad e inocencia,
ayudarnos a permanecer y seguir en las huellas del Buen Pastor, que nos llama por nuestro nombre…
Como decía el hno Carlos de Jesús: «Volvamos al Amor primero, a su belleza original que nos invita a
nunca desesperar, ni de nosotros mismos y tampoco de los demás, por más perdidos que estén en los
vicios; no perdamos jamás la esperanza… El buen pastor puede hacer volver las ovejas al redil. Su
bondad y su amor son ilimitados. «
» Cinco velas de amor, consumiéndose en el día a día. ! A DIOS GRACIAS !»
En esta procesión caminaban también ustedes, Hermanitas que conocen esta realidad y nos
acompañan…
Rosetta

MAGDELEINE DE JESÚS  NÓMADA DE DIOS POR LOS CAMINOS DEL MUNDO

Nació en París el 26 de abril de 1898, en el seno de una familia de Lorena, Magdeleine Hutin parecía destinada a una existencia discreta. Pero desde muy joven ardía en ella un deseo profundo: entregarse totalmente a Dios y vivir el Evangelio con radicalidad. La lectura de la vida y de los escritos de Carlos de Foucauld fue decisiva. En aquel hombre del desierto descubrió el ideal que había buscado durante años: seguir a Jesús de Nazaret en una pobreza radical, en el ocultamiento y en el amor universal. Sin embargo, la llamada que sintió no consistía simplemente en imitar a Foucauld. Su misión sería prolongar y desarrollar su intuición espiritual de una manera nueva e inesperada. Durante casi veinte años tuvo que esperar. Fueron años de búsqueda, sufrimiento, incertidumbre y fidelidad. Todo parecía retrasar el cumplimiento de su vocación. Pero aquella larga espera fue también su primer desierto. Allí aprendió a abandonarse completamente en las manos de Dios. Finalmente, en 1939, llegó a Argelia y fundó la Fraternidad de las Hermanitas de Jesús.

Su proyecto inicial era humilde: algunas hermanitas contemplativas compartiendo la vida de los nómadas del Sahara. Nada más. Pero Dios soñaba más lejos. Poco a poco comprendió que la espiritualidad de Nazaret no estaba destinada únicamente al desierto. El mundo entero esperaba fraternidades capaces de vivir entre los pobres, de cruzar fronteras culturales y religiosas, de ser testigos silenciosos del amor de Cristo en medio de la vida ordinaria. Comenzó entonces una extraordinaria peregrinación. Magdeleine recorrió continentes, atravesó fronteras políticas e ideológicas, visitó pueblos y ciudades, se acercó a musulmanes, judíos, budistas, hindúes, ateos y cristianos de todas las confesiones. Allí donde encontraba seres humanos descubría hermanos. Por eso puede definirse como una auténtica nómada de Dios.

Su equipaje era ligero: una confianza absoluta en el Evangelio, una pasión por la fraternidad universal y una convicción inquebrantable de que toda persona, sin excepción, es amada por Dios. En una época marcada por guerras, divisiones, racismos y enfrentamientos ideológicos, ella eligió el camino de la amistad. Frente a la exclusión, propuso la fraternidad. Frente al poder, la pequeñez. Frente al miedo, la confianza. Toda su vida podría resumirse en una frase que expresó con sencillez al final de sus días: «Dios me tomó de la mano y ciegamente lo seguí».

Estas páginas quieren seguir las huellas de esa mujer extraordinaria para descubrir cómo una existencia aparentemente pequeña llegó a convertirse en una llama de amor capaz de iluminar el mundo. Porque la historia de la hermanita Magdeleine no pertenece solamente al pasado. Su mensaje sigue interpelando a nuestro tiempo. En un mundo herido por nuevas fronteras y nuevas soledades, continúa recordándonos que el Evangelio comienza siempre por la cercanía, la amistad y el amor.

Chile: la esperanza nace abajo

Testimonio y espiritualidad de las Hermanitas de Jesús

Inspiradas en san Carlos de Foucauld y hermanita Magdeleine, mujeres eligieron una vida oculta, sencilla y profundamente evangélica, lejos del reconocimiento y cerca de los últimos.

Un camino a Nazaret, de Eleonora Moreno Queirolo, reconstruye la presencia de las Hermanitas de Jesús en Chile desde 1952, en una historia marcada por pobreza compartida, amistad e inserción popular.

Aníbal Pastor N.

Hermanitas de Jesús
Hermanitas de Jesús

“La esperanza viene de abajo, cerca del suelo”. La frase de la Hermanita Flor, pronunciada al hacer sus votos religiosos, parece contener el corazón espiritual de Un camino a Nazaret. La vida de las Hermanitas de Jesús en Chile, libro de Eleonora Moreno Queirolo que recoge memorias, relatos y testimonios de una presencia femenina, silenciosa y profundamente evangélica en medio del pueblo chileno.

La obra, publicada por Simbiosis Ediciones en abril de 2026, forma parte de la colección Espiritualidad y Testimonio y cuenta con el apoyo de la Fraternidad de las Hermanitas de Jesús. Su presentación está prevista para el 30 de mayo en la Parroquia La Victoria, en Santiago de Chile, lugar cargado de memoria eclesial, popular y martirial.

No se trata de una historia institucional exhaustiva. El libro busca algo más hondo: dar voz a mujeres concretas que, desde 1952, entretejieron su vida con la de los pobres, los trabajadores, las poblaciones, el pueblo Mapuche y comunidades atravesadas por la fragilidad y la esperanza.

Las Hermanitas de Jesús, inspiradas en la espiritualidad de san Carlos de Foucauld y hermanita Magdeleine, llegaron a Chile para vivir una consagración sin estridencias. No desde el púlpito ni desde el prestigio religioso, sino desde el trabajo sencillo, la vecindad cotidiana y la amistad con quienes suelen quedar fuera de la historia oficial.

El libro recorre esa huella: mujeres que dejaron tierra, lengua y familia para trabajar como temporeras en el norte, trabajadoras de casas particulares en Santiago y Talcahuano, obreras en fábricas de conservas, medicinas, pastas, cuero, talleres de costura y arpilleras. También mujeres que aprendieron de comunidades mapuche en el sur y compartieron la vida con los sectores populares no como estrategia pastoral, sino como forma radical de seguimiento de Jesús.

La fuerza del testimonio está precisamente en su pequeñez. En tiempos donde la vida religiosa puede ser tentada por la visibilidad, la influencia o el repliegue conservador, estas hermanitas encarnan otra posibilidad: una Iglesia desarmada, pobre, cercana, sinodal antes incluso de que la palabra se volviera programa. Una Iglesia que escucha desde abajo y descubre a Dios en los gestos diarios.

Pedro Pablo Achondo, teólogo y editor de Simbiosis, subraya que se trata de un libro “sobre el sentido, sobre el amor y la fe”, con rostro de “mujeres fuertes y libres”. Su lectura permite reconocer una forma de vida alternativa, sin opulencia ni búsqueda de reconocimiento, inserta “en medio del mundo, en el corazón de las masas”.

La memoria recogida por Eleonora Moreno Queirolo también toca heridas históricas. Hay hermanitas que enfrentaron las balas durante la dictadura, otras que limpiaron pisos en la UCI del Hospital Barros Luco durante la pandemia, y otras que viven su vejez en hogares sencillos, en completo anonimato. Todas ellas hablan, desde su discreción, de una fidelidad que no necesita vitrinas.

En el fondo, Un camino a Nazaret no solo rescata una historia congregacional. Ofrece una pregunta urgente para la Iglesia latinoamericana: qué significa hoy volver a Nazaret. Volver a la vida escondida. Volver al trabajo manual. Volver a la amistad con los pobres. Volver a una fe que no se impone, sino que acompaña.

Por eso, la frase de la Hermanita Flor resuena como clave de lectura y como llamado: “Si la encuentras, riégala, cuídala de ser ahogada”. La esperanza, sugiere este libro, no suele crecer en los centros de poder. Crece abajo, cerca del suelo, allí donde millones de personas buenas siguen creyendo y actuando en el amor.

Las presentación de la obra será a las 18:30 horas del sábado 30 de mayo en la parroquia de La Victoria (Galo González 4195, PAC, Santiago).

Libro sobre las Hermanitas de Jesús en Chile
Libro sobre las Hermanitas de Jesús en Chile

Desde Cuba

Ahora hace un año de mi vuelta a Cuba después de un tiempo en España. Así es nuestro Dios que de vez en cuando nos hace estos regalos. A mis 75 años nunca pensé volver a esta America Latina que vibra en mi corazón.

Llegué a la fraternidad de Puerta de Golpe y la gran alegría fue el reencuentro con todos; este Pueblo del cual me había despedido para siempre y donde las lágrimas y el compartir no faltó. (Me acuerdo que me decían mientras gustábamos de una linda merienda que entre todos prepararon: «Sí, Carmen, en España, si caes malita lo tendrás más fácil y estarás cerca de tu familia») Así es este pueblo, desprendido, algo que se aprende del vivir día a día no más. Cuba sigue siendo la misma: bella, sufrida, donde la esperanza y el compartir tienen toda su importancia. Somos tres con Costanza y Roselen que ahora están de «renovación». Esperamos a Luisa después de un tiempo en familia.

La vida aquí es de lo más sencilla: La puerta abierta todo el día, tenemos vecinos cerca pero estamos a 4 kms. del Pueblo donde vamos en bicicleta. Hacemos maní garrapiñado que se vende bien, los niños vienen continuamente y a cambio nos traen su alegría, son abiertos y felices. La vida en esta naturaleza invita al silencio y el estar presente a todos, ese es el centro de nuestro vivir diario.

Cuando se me propuso de volver aquí me dije: Pero a mis años qué voy hacer, no tengo ya fuerzas ni para arrancar la hierba alrededor de la casa? Costanza me dijo:» ¿sabes? no se trata de hacer, lo que importa es estar». Y así lo estoy viviendo, con mucha paz y mucho amor. Todo aquí es despojado y natural, la gente sana y luchadora a pesar de que la vida no es fácil, los sueldos son chiquitos, el bloqueo de U.S.A. sigue vigente. La crisis nos toca y el agua y la electricidad nos empiezan a fallar de nuevo.

Con todo eso, es muy lindo ver a niños y jóvenes con sus uniformes impecables ir a la escuela aunque haya que caminar 4 kms o más.

Todos van a clase, todos tienen facilidad de estudios y todos suspiran por un mundo mejor. QUE LA ESPERANZA NO CAIGA. TODO ESTO APRENDO DE ESTE PUEBLO. Cariño,

Carmen.

Barcelona, ciudad centroeuropea (Recuerdo de la hta. Montserrat Casanova)

SÒNIA HERNÁNDEZ

Una austera esquela publicada en la prensa anunciaba el fallecimiento de Montserrat Casanova en Lisboa el 23 de diciembre de 1990. En la página web dedicada a su vida, su trayectoria y su producción artística, se dice que murió en Fátima el 22 de diciembre. Desde 1956 formaba parte de la fraternidad de les Petites soeurs de Jésus, la orden religiosa fundada por Charles de Foucauld, y se dedicó de manera exclusiva a su tarea como misionera en países como Algeria, Alemania, Suiza y Portugal. 

La muestra ‘Figuraciones entre guerras (1914-1945)’ en la Sala Parés busca recuperar a los principales creadores catalanes en unas décadas decisivas para la cultura europea del siglo XX

Varias décadas antes, se la consideraba entre los creadores más destacados de su generación. Una generación quemada y diluida por la Guerra Civil, de la que también formaba parte su hermana Concepció, instruida durante una época privilegiada para el desarrollo cultural de todo un país. Las dos colaboraron en la mítica revista Hèlix, pretendida puerta de entrada del surrealismo en Catalunya producida y editada en Vilafranca del Penedès.

Montserrat Casanova: ‘Figura’, 1929 
Montserrat Casanova: ‘Figura’, 1929 Sala Parés

Sobre Montserrat, Ramón Gómez de la Serna escribió que era esa artista con una misteriosa mirada felina y la equiparaba a artistas como Maruja Mallo o Ángeles Santos. Lo recuerda Sergio Fuentes Milà, el comisario de la exposición Figuraciones entre guerras. 1914-1945, en la Sala Parés, un entusiasta confeso de la obra de Casanova. Ella es una de las artistas que conforma la muestra que puede verse hasta el 7 de febrero y que quiere recuperar para el público, según el comisario, las obras más destacadas de los principales creadores catalanes en las que fueron, posiblemente, las décadas más trascendentales y significativas para la cultura europea en el siglo XX.

Como acostumbra a pasar, el título de la muestra conlleva varias lecturas. No únicamente se señala una etapa cronológica, sino que se hace evidente la voluntad de enlazar las expresiones artísticas e intelectuales catalanas con las europeas. Si hasta ahora el concepto de entreguerras trasladaba directamente a la efervescencia berlinesa o los años felices parisinos, la galería barcelonesa reivindica la importancia de la capital catalana para la producción de artistas como Pablo Picasso, Salvador Dalí, Joaquín Torres-García Manolo Hugué o Joaquim Mir.

Xavier Nogués: ‘La sardana’, 1939
Xavier Nogués: ‘La sardana’, 1939Sala Parés

Durante un año y medio, el equipo de Sala Parés ha trabajado para localizar las piezas, unas 150, casi todas de colecciones particulares. Un número significativo de ellas se expone públicamente por primera vez. Y de la misma manera que se reivindica el trabajo de Montserrat Casanova, a quien la galería barcelonesa ya dedicó una muestra individual en el 2020, se señalan diferentes lecturas o reinterpretaciones sobre cuestiones presentes en las obras y sus autores como la ambigüedad sexual, el transformismo, el onanismo o el erotismo.

/El título de la muestra no solo señala una etapa cronológica, sino que se hace evidente la voluntad de enlazar las expresiones artísticas e intelectuales catalanas con las europeas

Con frecuencia, el escenario teatral se convierte en tema para los artistas. Josep Clarà está presente en la exposición con homenajes a las bailarinas Ida Rubinstein, interpretando a San Sebastián en una polémica representación del martirio en 1911 en París, e Isabel Rodríguez, con la que “consigue representar “el gozo y el dinamismo de la danza”, según Fuentes Milà.

Las manifestaciones artísticas de la Barcelona de entreguerras venían del Noucentisme y pretendían descubrir nuevos mediterráneos mediante una figuración alzada sobre, en palabras de Fuentes Milà, el siempre difícil equilibrio entre la tradición y el clasicismo y las vanguardias. La inmensa mayoría de los artistas expuestos habían residido o pasado temporadas en París, desde Miquel Villà hasta Josep de Togores. Este último tiene una presencia muy destacada en la muestra. En La bagarre , fechada en París en 1925, “el artista nos habla de la deshumanización de la humanidad mediante figuras masculinas que se pelean, en las que hay algo de homoerótico. 

Ángel Planells: ‘Danza de un jardín abandonado’, 1932 
Ángel Planells: ‘Danza de un jardín abandonado’, 1932 Sala Parés

Realiza toda una serie de peleas de este tipo, con el recurso de hombres sin ojos, sin personalidad, que actúan de manera automática en un momento tan convulso como el de los años veinte. Y también se entiende el viaje que hizo por Italia, donde redescubre y entra en contacto con los ciclos de los pintores del Quattrocento. Le interesan mucho las batallas de Paolo Uccello”, comenta el comisario de la muestra.

El papel central de Togores se entiende por su vínculo con diferentes países, corrientes y estilos. Introduce al mítico galerista Daniel-Henry Kahnweiler, tan trascendente para el desarrollo de tantos artistas y movimientos como el cubismo. Una de las obras maestras de la muestra es Devant la baignoire , pintada por Juan Gris en París en 1925. Pero, además, la descomposición geométrica de la realidad sigue presente en otras muchas piezas, como en “la figuración más disruptiva” de Construcción con hombre, casa y árbol , una obra de Torres-García de 1928, o los retratos de Olga Sacharoff y Josep Llorens Artigas.

Portada de la publicación Viva Octubre. Dessins sur la Révolution Espagnole (Bruselas, 1935), que recoge los grabados que Helios Gómez dedicó a la Revolución de Octubre 
Portada de la publicación Viva Octubre. Dessins sur la Révolution Espagnole (Bruselas, 1935), que recoge los grabados que Helios Gómez dedicó a la Revolución de Octubre Sala Parés

Las figuras fantasmagóricas de Premières communiantes , que Togores pintó en 1930, le sirven a Fuentes Milà para enlazar a su autor con el surrealismo de Magritte o incluso con el de Àngel Planells. De la misma manera, los impactantes retratos femeninos se acercan a los de Sacharoff, también reivindicada con entusiasmo en la muestra, cuyos ojos convertidos en manchas negras evocan directamente, al parecer del comisario, al trabajo de Modigliani.

Como en las mejores antologías, los grandes nombres universales se mezclan con otros que han gozado de menos suerte y que han pasado más discretamente por la historia, como el ya citado Miquel Villà. Las piezas concitadas sirven también para reivindicar el trabajo de la galería barcelonesa cuando se cumplen los cien años desde que Joan Baptista Parés se la traspasara a los hermanos Maragall, quienes asumieron el reto de su modernización. Los Salones de Otoño, celebrados en 1926, 1927 y 1928, y el movimiento cultural que promovieron, incluido el escándalo que rodeaba las presentaciones de las obras de Dalí incluido, son capítulos que se recuerdan.

Josep de Togores: ‘Lucie Kahnweiler’, 1921
Josep de Togores: ‘Lucie Kahnweiler’, 1921Sala Parés

Otros episodios destacados de la historia catalana y española están glosados, por ejemplo, con los aguafuertes con que el argentino Gustavo Cochet quiso realizar, como Goya, sus propios desastres de la guerra. La de Cochet, líder sindicalista de la CNT y la FAI, fue la única exposición que la galería hizo durante la guerra, en el otoño de 1936, impuesta por la CNT. Igualmente, puede verse la brutalidad de la Revolución de Asturias en octubre de 1934 reproducida en las planchas de los grabados de Helios Gómez.

Las consecuencias inmediatas de la guerra, como el exilio y los campos de concentración a los que fueron a parar muchos de los catalanes y españoles que huían de la guerra y la inmediata posguerra, entre ellos artistas e intelectuales, están presentes en la muestra. Llegando al final estremece la sencillez casi pueril del lápiz sobre papel de Ramon Calsina que reproduce la inmensidad del artista, cautivo y desarmado, bajo un cielo gris atravesado por una lluvia de lágrimas, oprimido en la plaza de toros de Vitoria en 1939.

Josep Llorens Artigas: ‘Figura’, 1924
Josep Llorens Artigas: ‘Figura’, 1924Sala Parés

Recuperado el conjunto en esos momentos, se propone en algunos casos sutiles reinterpretaciones de las diferentes concepciones de la figura a través de pintura, dibujo, escultura y fotografía como instrumento expresivo de los artistas catalanes en décadas de tanta agitación social y, por tanto, cultural y política.

Figuraciones entre guerras 1914-1945. Comisariada por Sergio Fuentes Milà. Sala Parés. Barcelona. www.salapares.com. Hasta el 7 de febrero

Fuente: https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20260111/11414550/barcelona-ciudad-centroeuropea.html

La Iglesia de Concepción despidió a la hermana Elena de Jesús, última de las Hermanitas de Jesús en Talcahuano

Con profundo agradecimiento por su vida y testimonio, la Iglesia de Concepción despidió a la hermana Elena de Jesús, última integrante de las Hermanitas de Jesús presentes en Talcahuano, quien partió al encuentro del Señor a los 93 años.

La Eucaristía de funeral fue presidida por Monseñor Bernardo Álvarez en la Capilla Virgen de la Paz, donde la religiosa vivió durante muchos años junto a su comunidad, compartiendo la vida de fe con los vecinos de la Población Libertad.

Durante la celebración, se recordó el paso fecundo de las Hermanitas de Jesús por Talcahuano y su compromiso con las familias de la zona. “Por el descanso eterno de nuestra querida hermana Elena de Jesús, la última de las que no quisieron abandonarnos en Talcahuano. Ellas se hicieron tan nuestras que quisieron quedarse, sepultadas entre sus vecinos, amigos y hermanos de comunidad. Hoy agradecemos a Dios por este tan bello regalo de haberlas tenido con nosotros en la Población Libertad”, se expresó con emoción durante la liturgia.

En su homilía, Monseñor Bernardo Álvarez recordó que la vida y espiritualidad de la hermana Elena reflejaron la inspiración del beato Charles de Foucauld, fundador de la familia espiritual de los Hermanitos y Hermanitas de Jesús: “Pienso que el Evangelio que acabamos de escuchar se encarna en la espiritualidad de las Hermanitas de Jesús. Ellas, en medio de la población y en tiempos difíciles, hicieron vida la experiencia de Jesús de Nazaret: una vida oculta, sencilla y profundamente unida al trabajo, a la familia y a la comunidad. Si me preguntan qué rostro tiene la bondad o la compasión, pienso en el rostro de la hermana Elena.”

El obispo destacó además que las Hermanitas fueron signo de esperanza y presencia silenciosa del Reino en medio del pueblo: “En la vida de la hermana Elena se manifestó la bondad de Dios, la solidaridad y la atención constante a los últimos. Ella vivió la alegría de la sencillez y nos mostró el rostro compasivo de Cristo.”

Posteriormente, tomó la palabra la hermana Donata, proveniente de otra comunidad de las Hermanitas de Jesús, quien compartió un testimonio lleno de afecto y gratitud: “Si me preguntan qué rostro tiene la bondad o la solidaridad, me viene el rostro de la hermana Elena. Siempre con atención hacia los últimos, siempre con una sonrisa, incluso cuando ya no podía hablar. Su presencia era un tesoro.”

La hermana Elena eligió permanecer en Talcahuano hasta el final de su vida, residiendo en el Hogar de la Fundación Las Rosas, donde vivió con sencillez y fraternidad entre los más pobres, compartiendo el día a día con amor y servicio. “Ella quiso quedarse aquí, y su legado sigue viviendo en nuestra Población Libertad”, expresaron los vecinos de la comunidad Virgen de la Paz, donde se celebró la misa de exequias.

Inspiradas en la espiritualidad de Charles de Foucauld, las Hermanitas de Jesús buscaron vivir el Evangelio en medio de la gente sencilla, compartiendo su trabajo y vida cotidiana. En la Población Libertad, su presencia se transformó en una escuela de cercanía, esperanza y fraternidad.

Hoy, la Iglesia de Concepción da gracias a Dios por el don de la vida de la hermana Elena de Jesús y por la huella silenciosa y fecunda que las Hermanitas de Jesús dejaron entre los habitantes de Talcahuano.

Fuente: https://iglesiadeconcepcion.cl/noticias/la-iglesia-de-concepcion-despidio-a-la-hermana-elena-de-jesus-ultima-de-las-hermanitas-de-jesus-en-talcahuano/