Chile: la esperanza nace abajo

Testimonio y espiritualidad de las Hermanitas de Jesús

Inspiradas en san Carlos de Foucauld y hermanita Magdeleine, mujeres eligieron una vida oculta, sencilla y profundamente evangélica, lejos del reconocimiento y cerca de los últimos.

Un camino a Nazaret, de Eleonora Moreno Queirolo, reconstruye la presencia de las Hermanitas de Jesús en Chile desde 1952, en una historia marcada por pobreza compartida, amistad e inserción popular.

Aníbal Pastor N.

Hermanitas de Jesús
Hermanitas de Jesús

“La esperanza viene de abajo, cerca del suelo”. La frase de la Hermanita Flor, pronunciada al hacer sus votos religiosos, parece contener el corazón espiritual de Un camino a Nazaret. La vida de las Hermanitas de Jesús en Chile, libro de Eleonora Moreno Queirolo que recoge memorias, relatos y testimonios de una presencia femenina, silenciosa y profundamente evangélica en medio del pueblo chileno.

La obra, publicada por Simbiosis Ediciones en abril de 2026, forma parte de la colección Espiritualidad y Testimonio y cuenta con el apoyo de la Fraternidad de las Hermanitas de Jesús. Su presentación está prevista para el 30 de mayo en la Parroquia La Victoria, en Santiago de Chile, lugar cargado de memoria eclesial, popular y martirial.

No se trata de una historia institucional exhaustiva. El libro busca algo más hondo: dar voz a mujeres concretas que, desde 1952, entretejieron su vida con la de los pobres, los trabajadores, las poblaciones, el pueblo Mapuche y comunidades atravesadas por la fragilidad y la esperanza.

Las Hermanitas de Jesús, inspiradas en la espiritualidad de san Carlos de Foucauld y hermanita Magdeleine, llegaron a Chile para vivir una consagración sin estridencias. No desde el púlpito ni desde el prestigio religioso, sino desde el trabajo sencillo, la vecindad cotidiana y la amistad con quienes suelen quedar fuera de la historia oficial.

El libro recorre esa huella: mujeres que dejaron tierra, lengua y familia para trabajar como temporeras en el norte, trabajadoras de casas particulares en Santiago y Talcahuano, obreras en fábricas de conservas, medicinas, pastas, cuero, talleres de costura y arpilleras. También mujeres que aprendieron de comunidades mapuche en el sur y compartieron la vida con los sectores populares no como estrategia pastoral, sino como forma radical de seguimiento de Jesús.

La fuerza del testimonio está precisamente en su pequeñez. En tiempos donde la vida religiosa puede ser tentada por la visibilidad, la influencia o el repliegue conservador, estas hermanitas encarnan otra posibilidad: una Iglesia desarmada, pobre, cercana, sinodal antes incluso de que la palabra se volviera programa. Una Iglesia que escucha desde abajo y descubre a Dios en los gestos diarios.

Pedro Pablo Achondo, teólogo y editor de Simbiosis, subraya que se trata de un libro “sobre el sentido, sobre el amor y la fe”, con rostro de “mujeres fuertes y libres”. Su lectura permite reconocer una forma de vida alternativa, sin opulencia ni búsqueda de reconocimiento, inserta “en medio del mundo, en el corazón de las masas”.

La memoria recogida por Eleonora Moreno Queirolo también toca heridas históricas. Hay hermanitas que enfrentaron las balas durante la dictadura, otras que limpiaron pisos en la UCI del Hospital Barros Luco durante la pandemia, y otras que viven su vejez en hogares sencillos, en completo anonimato. Todas ellas hablan, desde su discreción, de una fidelidad que no necesita vitrinas.

En el fondo, Un camino a Nazaret no solo rescata una historia congregacional. Ofrece una pregunta urgente para la Iglesia latinoamericana: qué significa hoy volver a Nazaret. Volver a la vida escondida. Volver al trabajo manual. Volver a la amistad con los pobres. Volver a una fe que no se impone, sino que acompaña.

Por eso, la frase de la Hermanita Flor resuena como clave de lectura y como llamado: “Si la encuentras, riégala, cuídala de ser ahogada”. La esperanza, sugiere este libro, no suele crecer en los centros de poder. Crece abajo, cerca del suelo, allí donde millones de personas buenas siguen creyendo y actuando en el amor.

Las presentación de la obra será a las 18:30 horas del sábado 30 de mayo en la parroquia de La Victoria (Galo González 4195, PAC, Santiago).

Libro sobre las Hermanitas de Jesús en Chile
Libro sobre las Hermanitas de Jesús en Chile

Desde Cuba

Ahora hace un año de mi vuelta a Cuba después de un tiempo en España. Así es nuestro Dios que de vez en cuando nos hace estos regalos. A mis 75 años nunca pensé volver a esta America Latina que vibra en mi corazón.

Llegué a la fraternidad de Puerta de Golpe y la gran alegría fue el reencuentro con todos; este Pueblo del cual me había despedido para siempre y donde las lágrimas y el compartir no faltó. (Me acuerdo que me decían mientras gustábamos de una linda merienda que entre todos prepararon: «Sí, Carmen, en España, si caes malita lo tendrás más fácil y estarás cerca de tu familia») Así es este pueblo, desprendido, algo que se aprende del vivir día a día no más. Cuba sigue siendo la misma: bella, sufrida, donde la esperanza y el compartir tienen toda su importancia. Somos tres con Costanza y Roselen que ahora están de «renovación». Esperamos a Luisa después de un tiempo en familia.

La vida aquí es de lo más sencilla: La puerta abierta todo el día, tenemos vecinos cerca pero estamos a 4 kms. del Pueblo donde vamos en bicicleta. Hacemos maní garrapiñado que se vende bien, los niños vienen continuamente y a cambio nos traen su alegría, son abiertos y felices. La vida en esta naturaleza invita al silencio y el estar presente a todos, ese es el centro de nuestro vivir diario.

Cuando se me propuso de volver aquí me dije: Pero a mis años qué voy hacer, no tengo ya fuerzas ni para arrancar la hierba alrededor de la casa? Costanza me dijo:» ¿sabes? no se trata de hacer, lo que importa es estar». Y así lo estoy viviendo, con mucha paz y mucho amor. Todo aquí es despojado y natural, la gente sana y luchadora a pesar de que la vida no es fácil, los sueldos son chiquitos, el bloqueo de U.S.A. sigue vigente. La crisis nos toca y el agua y la electricidad nos empiezan a fallar de nuevo.

Con todo eso, es muy lindo ver a niños y jóvenes con sus uniformes impecables ir a la escuela aunque haya que caminar 4 kms o más.

Todos van a clase, todos tienen facilidad de estudios y todos suspiran por un mundo mejor. QUE LA ESPERANZA NO CAIGA. TODO ESTO APRENDO DE ESTE PUEBLO. Cariño,

Carmen.

Barcelona, ciudad centroeuropea (Recuerdo de la hta. Montserrat Casanova)

SÒNIA HERNÁNDEZ

Una austera esquela publicada en la prensa anunciaba el fallecimiento de Montserrat Casanova en Lisboa el 23 de diciembre de 1990. En la página web dedicada a su vida, su trayectoria y su producción artística, se dice que murió en Fátima el 22 de diciembre. Desde 1956 formaba parte de la fraternidad de les Petites soeurs de Jésus, la orden religiosa fundada por Charles de Foucauld, y se dedicó de manera exclusiva a su tarea como misionera en países como Algeria, Alemania, Suiza y Portugal. 

La muestra ‘Figuraciones entre guerras (1914-1945)’ en la Sala Parés busca recuperar a los principales creadores catalanes en unas décadas decisivas para la cultura europea del siglo XX

Varias décadas antes, se la consideraba entre los creadores más destacados de su generación. Una generación quemada y diluida por la Guerra Civil, de la que también formaba parte su hermana Concepció, instruida durante una época privilegiada para el desarrollo cultural de todo un país. Las dos colaboraron en la mítica revista Hèlix, pretendida puerta de entrada del surrealismo en Catalunya producida y editada en Vilafranca del Penedès.

Montserrat Casanova: ‘Figura’, 1929 
Montserrat Casanova: ‘Figura’, 1929 Sala Parés

Sobre Montserrat, Ramón Gómez de la Serna escribió que era esa artista con una misteriosa mirada felina y la equiparaba a artistas como Maruja Mallo o Ángeles Santos. Lo recuerda Sergio Fuentes Milà, el comisario de la exposición Figuraciones entre guerras. 1914-1945, en la Sala Parés, un entusiasta confeso de la obra de Casanova. Ella es una de las artistas que conforma la muestra que puede verse hasta el 7 de febrero y que quiere recuperar para el público, según el comisario, las obras más destacadas de los principales creadores catalanes en las que fueron, posiblemente, las décadas más trascendentales y significativas para la cultura europea en el siglo XX.

Como acostumbra a pasar, el título de la muestra conlleva varias lecturas. No únicamente se señala una etapa cronológica, sino que se hace evidente la voluntad de enlazar las expresiones artísticas e intelectuales catalanas con las europeas. Si hasta ahora el concepto de entreguerras trasladaba directamente a la efervescencia berlinesa o los años felices parisinos, la galería barcelonesa reivindica la importancia de la capital catalana para la producción de artistas como Pablo Picasso, Salvador Dalí, Joaquín Torres-García Manolo Hugué o Joaquim Mir.

Xavier Nogués: ‘La sardana’, 1939
Xavier Nogués: ‘La sardana’, 1939Sala Parés

Durante un año y medio, el equipo de Sala Parés ha trabajado para localizar las piezas, unas 150, casi todas de colecciones particulares. Un número significativo de ellas se expone públicamente por primera vez. Y de la misma manera que se reivindica el trabajo de Montserrat Casanova, a quien la galería barcelonesa ya dedicó una muestra individual en el 2020, se señalan diferentes lecturas o reinterpretaciones sobre cuestiones presentes en las obras y sus autores como la ambigüedad sexual, el transformismo, el onanismo o el erotismo.

/El título de la muestra no solo señala una etapa cronológica, sino que se hace evidente la voluntad de enlazar las expresiones artísticas e intelectuales catalanas con las europeas

Con frecuencia, el escenario teatral se convierte en tema para los artistas. Josep Clarà está presente en la exposición con homenajes a las bailarinas Ida Rubinstein, interpretando a San Sebastián en una polémica representación del martirio en 1911 en París, e Isabel Rodríguez, con la que “consigue representar “el gozo y el dinamismo de la danza”, según Fuentes Milà.

Las manifestaciones artísticas de la Barcelona de entreguerras venían del Noucentisme y pretendían descubrir nuevos mediterráneos mediante una figuración alzada sobre, en palabras de Fuentes Milà, el siempre difícil equilibrio entre la tradición y el clasicismo y las vanguardias. La inmensa mayoría de los artistas expuestos habían residido o pasado temporadas en París, desde Miquel Villà hasta Josep de Togores. Este último tiene una presencia muy destacada en la muestra. En La bagarre , fechada en París en 1925, “el artista nos habla de la deshumanización de la humanidad mediante figuras masculinas que se pelean, en las que hay algo de homoerótico. 

Ángel Planells: ‘Danza de un jardín abandonado’, 1932 
Ángel Planells: ‘Danza de un jardín abandonado’, 1932 Sala Parés

Realiza toda una serie de peleas de este tipo, con el recurso de hombres sin ojos, sin personalidad, que actúan de manera automática en un momento tan convulso como el de los años veinte. Y también se entiende el viaje que hizo por Italia, donde redescubre y entra en contacto con los ciclos de los pintores del Quattrocento. Le interesan mucho las batallas de Paolo Uccello”, comenta el comisario de la muestra.

El papel central de Togores se entiende por su vínculo con diferentes países, corrientes y estilos. Introduce al mítico galerista Daniel-Henry Kahnweiler, tan trascendente para el desarrollo de tantos artistas y movimientos como el cubismo. Una de las obras maestras de la muestra es Devant la baignoire , pintada por Juan Gris en París en 1925. Pero, además, la descomposición geométrica de la realidad sigue presente en otras muchas piezas, como en “la figuración más disruptiva” de Construcción con hombre, casa y árbol , una obra de Torres-García de 1928, o los retratos de Olga Sacharoff y Josep Llorens Artigas.

Portada de la publicación Viva Octubre. Dessins sur la Révolution Espagnole (Bruselas, 1935), que recoge los grabados que Helios Gómez dedicó a la Revolución de Octubre 
Portada de la publicación Viva Octubre. Dessins sur la Révolution Espagnole (Bruselas, 1935), que recoge los grabados que Helios Gómez dedicó a la Revolución de Octubre Sala Parés

Las figuras fantasmagóricas de Premières communiantes , que Togores pintó en 1930, le sirven a Fuentes Milà para enlazar a su autor con el surrealismo de Magritte o incluso con el de Àngel Planells. De la misma manera, los impactantes retratos femeninos se acercan a los de Sacharoff, también reivindicada con entusiasmo en la muestra, cuyos ojos convertidos en manchas negras evocan directamente, al parecer del comisario, al trabajo de Modigliani.

Como en las mejores antologías, los grandes nombres universales se mezclan con otros que han gozado de menos suerte y que han pasado más discretamente por la historia, como el ya citado Miquel Villà. Las piezas concitadas sirven también para reivindicar el trabajo de la galería barcelonesa cuando se cumplen los cien años desde que Joan Baptista Parés se la traspasara a los hermanos Maragall, quienes asumieron el reto de su modernización. Los Salones de Otoño, celebrados en 1926, 1927 y 1928, y el movimiento cultural que promovieron, incluido el escándalo que rodeaba las presentaciones de las obras de Dalí incluido, son capítulos que se recuerdan.

Josep de Togores: ‘Lucie Kahnweiler’, 1921
Josep de Togores: ‘Lucie Kahnweiler’, 1921Sala Parés

Otros episodios destacados de la historia catalana y española están glosados, por ejemplo, con los aguafuertes con que el argentino Gustavo Cochet quiso realizar, como Goya, sus propios desastres de la guerra. La de Cochet, líder sindicalista de la CNT y la FAI, fue la única exposición que la galería hizo durante la guerra, en el otoño de 1936, impuesta por la CNT. Igualmente, puede verse la brutalidad de la Revolución de Asturias en octubre de 1934 reproducida en las planchas de los grabados de Helios Gómez.

Las consecuencias inmediatas de la guerra, como el exilio y los campos de concentración a los que fueron a parar muchos de los catalanes y españoles que huían de la guerra y la inmediata posguerra, entre ellos artistas e intelectuales, están presentes en la muestra. Llegando al final estremece la sencillez casi pueril del lápiz sobre papel de Ramon Calsina que reproduce la inmensidad del artista, cautivo y desarmado, bajo un cielo gris atravesado por una lluvia de lágrimas, oprimido en la plaza de toros de Vitoria en 1939.

Josep Llorens Artigas: ‘Figura’, 1924
Josep Llorens Artigas: ‘Figura’, 1924Sala Parés

Recuperado el conjunto en esos momentos, se propone en algunos casos sutiles reinterpretaciones de las diferentes concepciones de la figura a través de pintura, dibujo, escultura y fotografía como instrumento expresivo de los artistas catalanes en décadas de tanta agitación social y, por tanto, cultural y política.

Figuraciones entre guerras 1914-1945. Comisariada por Sergio Fuentes Milà. Sala Parés. Barcelona. www.salapares.com. Hasta el 7 de febrero

Fuente: https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20260111/11414550/barcelona-ciudad-centroeuropea.html

La Iglesia de Concepción despidió a la hermana Elena de Jesús, última de las Hermanitas de Jesús en Talcahuano

Con profundo agradecimiento por su vida y testimonio, la Iglesia de Concepción despidió a la hermana Elena de Jesús, última integrante de las Hermanitas de Jesús presentes en Talcahuano, quien partió al encuentro del Señor a los 93 años.

La Eucaristía de funeral fue presidida por Monseñor Bernardo Álvarez en la Capilla Virgen de la Paz, donde la religiosa vivió durante muchos años junto a su comunidad, compartiendo la vida de fe con los vecinos de la Población Libertad.

Durante la celebración, se recordó el paso fecundo de las Hermanitas de Jesús por Talcahuano y su compromiso con las familias de la zona. “Por el descanso eterno de nuestra querida hermana Elena de Jesús, la última de las que no quisieron abandonarnos en Talcahuano. Ellas se hicieron tan nuestras que quisieron quedarse, sepultadas entre sus vecinos, amigos y hermanos de comunidad. Hoy agradecemos a Dios por este tan bello regalo de haberlas tenido con nosotros en la Población Libertad”, se expresó con emoción durante la liturgia.

En su homilía, Monseñor Bernardo Álvarez recordó que la vida y espiritualidad de la hermana Elena reflejaron la inspiración del beato Charles de Foucauld, fundador de la familia espiritual de los Hermanitos y Hermanitas de Jesús: “Pienso que el Evangelio que acabamos de escuchar se encarna en la espiritualidad de las Hermanitas de Jesús. Ellas, en medio de la población y en tiempos difíciles, hicieron vida la experiencia de Jesús de Nazaret: una vida oculta, sencilla y profundamente unida al trabajo, a la familia y a la comunidad. Si me preguntan qué rostro tiene la bondad o la compasión, pienso en el rostro de la hermana Elena.”

El obispo destacó además que las Hermanitas fueron signo de esperanza y presencia silenciosa del Reino en medio del pueblo: “En la vida de la hermana Elena se manifestó la bondad de Dios, la solidaridad y la atención constante a los últimos. Ella vivió la alegría de la sencillez y nos mostró el rostro compasivo de Cristo.”

Posteriormente, tomó la palabra la hermana Donata, proveniente de otra comunidad de las Hermanitas de Jesús, quien compartió un testimonio lleno de afecto y gratitud: “Si me preguntan qué rostro tiene la bondad o la solidaridad, me viene el rostro de la hermana Elena. Siempre con atención hacia los últimos, siempre con una sonrisa, incluso cuando ya no podía hablar. Su presencia era un tesoro.”

La hermana Elena eligió permanecer en Talcahuano hasta el final de su vida, residiendo en el Hogar de la Fundación Las Rosas, donde vivió con sencillez y fraternidad entre los más pobres, compartiendo el día a día con amor y servicio. “Ella quiso quedarse aquí, y su legado sigue viviendo en nuestra Población Libertad”, expresaron los vecinos de la comunidad Virgen de la Paz, donde se celebró la misa de exequias.

Inspiradas en la espiritualidad de Charles de Foucauld, las Hermanitas de Jesús buscaron vivir el Evangelio en medio de la gente sencilla, compartiendo su trabajo y vida cotidiana. En la Población Libertad, su presencia se transformó en una escuela de cercanía, esperanza y fraternidad.

Hoy, la Iglesia de Concepción da gracias a Dios por el don de la vida de la hermana Elena de Jesús y por la huella silenciosa y fecunda que las Hermanitas de Jesús dejaron entre los habitantes de Talcahuano.

Fuente: https://iglesiadeconcepcion.cl/noticias/la-iglesia-de-concepcion-despidio-a-la-hermana-elena-de-jesus-ultima-de-las-hermanitas-de-jesus-en-talcahuano/

HERMANITA MAGDELEINE DE JESÚS

En las huellas del Hermano Carlos

 (Hermanita Josefa Assumpta de Jesús)

Algunos datos biográficos de la infancia

Magdeleine Hutin nació en París el 26 de abril de 1898. Sus raíces familiares estaban en Lorena, en el este de Francia. Cuando era pequeña pasaba los veranos en casa de su abuela, en un pueblecito a 40 Km. de la frontera alemana. En este lugar se da cuenta entonces dolorosamente de las divisiones y fronteras que dividen a los pueblos.

Era la menor de una familia de seis hijos. En 1918, al acabar la primera guerra mundial, se encuentra sola con sus padres, porque la familia había sido diezmada por la guerra y la enfermedad. Los padres de Magdeleine, profundamente creyentes, transmitieron la fe a sus hijos, de tal modo que desde muy pequeña, Magdeleine tuvo el deseo de entregar su vida a Dios. Su padre le transmitió también su amor a África y a los árabes.

Vocación y Dificultades

Gracias a la biografía escrita por René Bazin, descubrió en 1921 al Padre de Foucauld – el Hermano Carlos de Jesús –. La lectura le impacta profundamente y encuentra allí todo el ideal con que soñaba: “Jesús-Amor”, el Evangelio vivido… Está segura que el Señor la llama a ser una de esas “hermanitas” que el hermano Carlos deseó tanto. Aunque esta vocación aparezca ante los ojos humanos completamente irrealizable, debido a su poca salud. Sin embargo, con la fe extraordinaria en “Jesús, Señor de lo imposible” que la caracteriza ya en esa época, suplica cada noche al Señor que apresure su partida hacia África del Norte…

En 1935 se le declara una artritis deformante. Frente a los rápidos progresos del mal, el diagnóstico es tajante: dentro de poco estará completamente inválida – excepto tal vez si se va a vivir a un país completamente seco, donde no caiga ni una gota de agua… ¡como el Sahara…! 

Esta situación personal fue para el sacerdote que la aconsejaba el signo esperado: “Váyase deprisa, me dijo; el Señor la cogerá de la mano y usted dejará que él haga… si le digo con tanta firmeza que tiene que irse es porque humanamente ya no es capaz de nada; por lo menos, si algún día hace algo, será de verdad Dios que lo habrá hecho, porque sin él usted no podría nada, absolutamente nada”. Toda la fundación descansa sobre estas palabras proféticas.

Camino de Argel y trabajo apostólico en Boghari

Octubre de 1936. Tres mujeres sin fuerzas desembarcan en Argel: Magdeleine con su anciana madre, a quien no ha podido abandonar, y Anne, una joven que comparte sus aspiraciones. A su llegada un sacerdote, el padre Declerq, le pide que le ayude a fundar “una casa de beneficencia del Padre de Foucauld” en Boghari, pueblo situado en la meseta argelina. Las instala en pleno barrio árabe.

Precisamente entonces, en medio de una vida muy atareada, Magdeleine tuvo lo que llamará “un sueño hermosísimo”. El Niño Jesús se le apareció…” Guardará siempre una extrema discreción sobre este acontecimiento, pero no dejará de afirmar que el Niño Jesús es el verdadero fundador de la Fraternidad, y la infancia espiritual la piedra angular de la espiritualidad de las hermanitas de Jesús… Dirá: “mucho más que la fundación de una nueva congregación, el Señor me ha dado otra misión, la de hacer amar al Niño Jesús recibido de manos de la Virgen”.

Pero la actividad desbordante de la vida en Boghari deja a Magdeleine insatisfecha: siente que le falta algo esencial: la dimensión contemplativa. Para pedir luz, se va en peregrinación con Ana a El Golea, a la tumba del Hermano Carlos. Encuentra allí por primera vez al Padre Voillaume, con quien será llamada a colaborar durante toda la vida. Se encuentra también con Monseñor Nouet, Prefecto apostólico del Sahara, y le habla de sus deseos.

A su regreso a Boghari, las cosas se precipitan: el padre Declerq, a quien ella había expresado su insatisfacción, le comunica que ha encontrado unas religiosas para reemplazarlas… Mons. Nouet le propone que hagan, ella y Ana, un año de noviciado con las Hermanas Blancas, en Argel, para poder después acogerlas en el Sahara como religiosas. Pide también a Magdeleine que escriba durante ese noviciado la Regla de las Hermanitas de Jesús…

Profesión religiosa para servir a los nómadas

El 8 de septiembre de 1939, pocos días después de la declaración de la segunda guerra mundial, la hermanita Magdeleine de Jesús hace en Argel su primera profesión. Esta fecha se considera como la de la fundación de las Hermanitas de Jesús. La hermanita Magdeleine pensaba entonces que debía fundar una “congregación de hermanitas nómadas” consagradas exclusivamente al Islam.

Ya en octubre de ese año nació la primera fraternidad en Touggourt, oasis situado en pleno desierto, a 600 km. de Argel. En el lindero del oasis vivían bajo tiendas un centenar de familias nómadas, que la pobreza había obligado a agruparse. Es ahí que la hermanita Magdeleine consiguió un terreno con un viejo edificio medio invadido por la arena. Serán necesarios varios años de trabajo encarnizado para hacerla más o menos habitable, – y esta “obra” se convierte en cosa de todos…

Anne se fue, y Magdeleine se encontró durante algún tiempo completamente sola en medio de los nómadas, trabajando duramente con ellos, poniendo en ellos una confianza total. Confiada a ellos de una cierta manera. Esta experiencia única de respeto, de confianza y de amistad recíprocas puso un sello para siempre en la Fraternidad. Hermanita Magdeleine quedó confirmada en su certeza de que “puede existir una amistad verdadera, un afecto profundo entre seres que no son ni de la misma religión, ni de la misma raza, ni del mismo ambiente social”.

A partir de 1940, empiezan a presentarse algunas jóvenes para seguir este camino de seguimiento de Jesús. Pronto se ve la necesidad de pensar en su formación antes de que lleguen al Sahara. Será en “El Tubet”, a 3 km. de Aix-en-Provence,  una casa de campo muy sencilla ofrecida por la diócesis. Desde entonces, Magdeleine va y viene entre Touggourt y El Tubet.

Además, para asegurar la subsistencia de esas jóvenes, en ese tiempo de restricciones, empieza a dar conferencias. Sola, muchas veces abrumada por las dificultades de los viajes, da más de 600 conferencias a través de Francia, con “una deficiente película” sobre Touggourt. Sin cansarse habla de Jesús, haciendo descubrir el mensaje del hermano Carlos y esta nueva forma de presencia cristiana en el mundo del Islam.

Viaje a Roma y encuentro con el Papa

1944: Hermanita Magdeleine consigue llegar a Roma, que se encuentra aún en zona aislada a causa de la guerra. Deseaba mucho este viaje, para presentar allí la Fraternidad y sus ideas sobre esta nueva forma de vida religiosa. Fue recibida en audiencia privada por Pío XII, y tuvo la emoción y la alegría de sentirse aceptada y comprendida por él.

Este paso, realizado a pesar de las dificultades, es revelador de una actitud constante de la hermanita Magdeleine: debido a su amor por la Iglesia, quiso siempre someter todas las novedades con claridad a sus representantes autorizados, sobre todo las realizaciones más audaces, poniéndolas bajo sus ojos.

Boletín Verde y Espíritu Universal

Al año siguiente de la visita a la ciudad de Roma redacta un librito dirigido a aquellas que se sienten atraídas por la vida en seguimiento del hermano Carlos, el “hermano universal”. Este librito, con el nombre de “Boletín Verde” tendrá una gran resonancia. Expone en él el pensamiento intuido y amado durante toda su vida: como Jesús “vivir pobre entre los pobres y mezclada en la masa humana como levadura”. Una vida contemplativa en medio del mundo, con los ojos y el corazón fijos en el Modelo único, Jesús, Dios hecho hombre entre los seres humanos. En 1945 era una revolución dar a las futuras religiosas este consejo: “Antes de ser religiosa, sé humana y cristiana con toda la fuerza y la belleza de este término”.

El 26 de julio de 1946 es un momento crucial: Magdeleine adquiere de pronto la certeza profunda de que la Fraternidad, hasta allí consagrada exclusivamente al Islam, debía extenderse al mundo entero, volverse universal.

A partir de entonces las fundaciones se multiplican. Monseñor Carlos de Provenchères, arzobispo de Aix en Provence, que es el Ordinario de la Fraternidad, sigue atentamente y alienta los distintos tipos de fraternidades y su expansión: fraternidad obrera (1946), fraternidad oriental en el rito del país (1948), fraternidades consagradas a los enfermos de lepra, fraternidad en una tienda, con los nómadas y otras. En todas partes,  Magdeleine lucha para obtener el permiso para que el Santísimo Sacramento pueda estar presente en todas las fraternidades, independientemente del tipo de alojamiento.

Dedicación preferente a las Fundaciones

Navidad de 1949: en la gruta de Belén renuncia al cargo de Priora general, que pasa a la hermanita Jeanne. Lo hace para que el gobierno de la Fraternidad  esté asegurado independientemente de su persona, y para poder más libremente consagrarse a las fundaciones lejanas o arriesgadas.

Efectivamente, el ritmo de las fundaciones se acelera. Una fuerza la empuja a llevar por todas partes la llama que el Señor le ha confiado, “la antorcha encendida en ella”. El “viaje alrededor del mundo” (1953/54) es característico de esta actitud: en todas partes, va en busca de las minorías menos accesibles, más abandonadas o despreciadas. Quiere decirles:”el Señor Jesús es tu Hermano (…) y yo vengo a tu encuentro para que aceptes ser mi hermano y mi amigo”. “Quisiera sembrar en todas partes fraternidades que fueran pequeñas chispas del amor del Señor”.

Fraternidad con rostro universal

En 1959, la Fraternidad ya tiene su rostro universal, con casi 800 hermanitas y 184 fraternidades difundidas a través del mundo. Este rápido crecimiento no deja de suscitar problemas y críticas. La Fraternidad es reconocida de derecho pontificio en 1964.

La fraternidad de Tre Fontane pasa a ser entonces Fraternidad general. Hermanita Magdeleine trabajará hasta su muerte para hacer de la “aldea de Tre Fontane” la casa de familia de las hermanitas, y un lugar abierto a toda la humanidad. Allí acogió a cada uno con sencillez y atención, como si fuera único. Una de sus grandes alegrías fue, en 1967, la visita de Pablo VI, venido sobre todo para reconocer la Fraternidad en nombre de la Iglesia. También la visita de Juan Pablo II en 1985.

Al Papa polaco, la Hermanita Magdeleine lo había encontrado por primera vez unos treinta años atrás, en Polonia, cuando viajaba en la “Estrella fugaz”. Daba este nombre a una camioneta equipada como caravana, en la que la había obtenido el permiso de guardar el Santísimo. Una camioneta con la que recorrió los países del Este, prácticamente cada año, a partir de 1956, como turista para establecer fraternidades  más allá del “Telón de acero”.

Hasta su muerte, la hermanita Magdeleine será fiel a estos viajes a los países del Este, viajes agotadores por causa de su estado de salud. Viaja a estos países con la misma actitud que tiene en todas partes: la pasión por la unidad, el deseo de llevarles la espiritualidad del hermano Carlos, una amistad humildemente ofrecida a todos. Recuerda con fuerza a las hermanitas que “es por el amor que se salvará el mundo”.

Estos viajes anuales le permitieron tejer lazos de amistad, pero también sostener a las hermanitas que habían empezado a vivir en estos países…

En 1964 pudo por fin entrar en Rusia – era su sueño desde 1949 -. Allí tuvo la posibilidad de unirse discretamente a las oraciones de los creyentes en las iglesias ortodoxas. De estos encuentros nacen relaciones confiadas con algunos sacerdotes. Con respeto profundo y una gran abertura ecuménica hermanita Magdeleine conecta con esa Iglesia y funda en ella la Fraternidad.

Pasión por la unidad hasta el Final

La pasión de la unidad que arde en su corazón no la incita únicamente a crear lazos con personas de otras confesiones cristianas, sino que le inspira el proyecto de poder acoger en la Fraternidad, como hermanitas, jóvenes de otras confesiones cristianas. Este proyecto, perseguido con perseverancia, se realizará con discreción y prudencia.

El 29 de junio de 1981 Magdeleine escribía a las hermanitas: “no he querido hacer sino una obra de amor. Y ahora cabe a cada una de vosotras, que habéis entrado conmigo en el mismo camino, continuar haciendo de él una obra de amor, con la conciencia plena de que no os pertenece, sino que es una obra de Iglesia”.

Tal vez estas palabras nos dicen lo que fue la última etapa de su vida: muy presente a todo lo que formaba parte de la vida de la Fraternidad, pero con una cierta discreción y una gran humildad. Envía a las hermanitas, bajo forma de “Regla de vida”, el texto en el que trabajó toda la vida para que fuera las Constituciones. Hasta el fin, trabajó en la redacción de su diario y la edición de los libros de Cartas, dejando un tesoro que aún no está inventariado.

El 8 de septiembre de 1989, la Fraternidad celebra su jubileo. En su viaje de regreso de Rusia, pocos días antes,  hermanita Magdeleine sufre un accidente doméstico del que no se recuperará. Sus sufrimientos se prolongan durante dos meses, durante los cuales se debilita progresivamente, y se encuentra en un estado de dependencia total, pero permanece lúcida y atenta a todos. Hasta su último suspiro, une con sencillez su amor de la vida y su deseo del encuentro tan esperado con el Amado, su Amado Hermano y Señor Jesús. El lunes 6 de noviembre dice varias veces: “Dios mío, no hubiera pensado nunca que fuera tan largo (…) no puedo esperar más (…) no puedo esperar más…

Este mismo día al atardecer partió con mucha sencillez hacia su Señor.

En este acto de su muerte, legaba verdaderamente a sus hermanitas lo que había deseado tanto: su “gran ideal de una santidad humana” y de “lo extraordinariamente sencillo” – añadiendo, con fuerza: “sobre lo humano habrá que injertar el amor divino.

Ella que resumía el ideal de la Fraternidad en una palabra: “la unidad en el amor”, debió sentirse feliz cuando la misa de funeral congregó en Tre Fontane, el 10 de noviembre, una multitud de amigos de todas las confesiones, de todos los ambientes, naciones y razas. Signo de que esta mujer, invadida por el amor del Señor, se había convertido de verdad en testimonio de la ternura del Padre por todos sus hijos, más allá de todas las barreras. Y, simple casualidad o coincidencia misteriosa, fue esa misma tarde del 10 de noviembre que se derrumbó el muro de Berlín.

Pelando verduras interculturalmente

Después del desayuno, encuentro  comunitario para pelar la verdura.  Es uno de los momentos en que podemos asombrarnos y maravillarnos por la manera como la otra empieza a cortar la verdura, por la manera distinta de manejar el cuchillo o también por lo que significa para la otra “no muy pequeño”… ¡Son sólo algunos ejemplos de las diferencias que cada una lleva en sí misma y que aprendemos a reconocer, apreciar y contemplar!

Qué sorpresa al descubrir que, aunque en nuestros países de origen hayamos ya vivido con varias hermanitas de diferentes nacionalidades, el encuentro intercultural nunca está hecho de una vez por todas. En este nuevo contexto descubrimos que cada experiencia de interculturalidad es única. Ante cada nuevo encuentro, en lo más profundo de nosotras hay una zona desconocida que no siempre somos capaces de controlar.

«Será necesario en primer lugar que todas las hermanitas, sea cual sea su origen y su cultura, confraternicen entre ellas en la unidad de un mismo amor.» Siguiendo esta inspiración de la hta. Magdalena, la Fraternidad nos llama a caminar juntas con el deseo de compartir, de encontrarnos en profundidad y de tejer lazos de amor. Pero, ¿cómo realizarlo siendo tan distintas?  Al principio, se trataba sólo de «vivir juntas»: no nos conocíamos y nos encontrábamos en un contexto donde ninguna de nosotras tenía puntos de referencia. En la vida cotidiana, a pesar de toda nuestra buena voluntad, nuestras reacciones espontáneas tropezaban a menudo con la incomprensión. Con el tiempo, profundizando más en la relación, pudimos tocar la riqueza de la otra, la belleza y la humanidad de cada continente, el tesoro de cada una de nuestras culturas de origen, y aprendimos a compartirlo con la comunidad. Fue un largo camino descubrir que la vida fraterna nos pide que seamos nosotras mismas, y al mismo tiempo, que acojamos a la otra en el respeto por su cultura, su historia, su ser. Nos hizo falta paciencia, benevolencia y una gran apertura para no dejar a nadie de lado, para buscar como desarrollar a la vez lo que es bueno en mi misma y en la otra.  

En este camino, dejar que el Evangelio transforme nuestra manera de pensar, de hablar y de actuar ha sido fuente de alegría y nos ha ayudado a ser testigos del amor de Dios.
El deseo de nuestro corazón es seguir al Señor y amar como Él, testimoniar por nuestra vida juntas que vivir la Fraternidad no sólo es posible, sino también hermoso. ¡Vale la pena poner en ello todo nuestro corazón, nuestra pasión y nuestra paciencia!

La formación a la “Comunicación No Violenta” fue para nosotras un lugar de aprendizaje y de compartir preciosísimo. Qué sorpresa para cada una descubrir que cada quien se puede expresar con sus palabras, sus gestos o su actitud, y que su mensaje es recibido diferentemente por las demás…Podemos incluso escuchar a la otra y no llegar a comprender lo que quiere decir…

Tomamos conciencia de la importancia de la palabra, de reconocer nuestras necesidades para poder comunicar a partir de una misma. Comprendimos que todo se puede decir si hay respeto y benevolencia mutua. Y también, que la palabra puede ser preciosa, no sólo para explicarse o resolver conflictos, sino ante todo para decir algo bueno de la otra persona. Expresar lo que en la otra nos hace bien o ayuda en nuestro camino personal, nos ha aportado mucho.

El trabajo que hemos realizado sobre nosotras mismas, al interior de nuestra vida comunitaria, toma una dimensión más amplia en la situación que vivimos actualmente. Venimos todas de países distintos y somos acogidas por un país que no es el de ninguna de nosotras. Fuimos llamadas, al mismo tiempo, a conocernos entre nosotras y a conocer al pueblo que nos acogía. Desde el inicio estaba claro que nuestra mirada personal no era la única y esto nos animó a acoger la diferencia.

Marruecos es un país rico en su diversidad y hay también mucha gente que viene de otras partes. Esta mezcla ha sido para nosotras una riqueza muy grande y nuestra fraternidad hace parte de ella. Esto nos ha hecho crecer personalmente, nos ha ayudado a vencer el miedo que nos hace percibir la diversidad como un peligro que podría destruirnos. Al contrario, hemos descubierto que es ahí mismo, en la medida de nuestra apertura, que nuestra personalidad puede desplegarse. Aún más, en el encuentro con el “otro” (nuestras hermanas o los amigos de aquí), es donde podemos descubrir cada vez más nuestras propias riquezas y aprender a darnos.
Por esto, nos gustaría terminar con esta frase del P. Claverie: “Acepto que el otro pueda poseer una parte de verdad que me falta y sin la cual mi propia búsqueda de verdad no puede llegar a término”.

Htas. Anna-Mai, Federica-Modesta, Juliette-Magdeleine, Solange-Wudindoh (novicias de Casablanca – Marruecos)
con hta Lucile

Carta de las hermanitas de Jesús de Jerusalén

Jerusalén, 15 de junio de 2025

¡Queridas hermanitas!
¡Muchísimas gracias por todos los mensajes de apoyo que hemos recibido estos días!
Sí, nuestras vidas, que habían sido «normales» durante mucho tiempo, cambiaron por completo la noche del 12 al 13 de junio, cuando Israel comenzó sus ataques contra Irán.
Desde entonces, hemos estado prácticamente bajo toque de queda: todo está cerrado excepto farmacias y supermercados, y no hay nadie afuera. La Ciudad Vieja de Jerusalén está cerrada a la entrada y salida, y no sabemos si Katia y Anna-Quy podrán ir a trabajar el lunes. Nuestras tres hermandades son como «islas separadas» porque todos los controles están bloqueados y el transporte se ha reducido al mínimo.
No solo el aeropuerto está cerrado indefinidamente, ¡sino que incluso los aviones de las compañías locales han sido «reubicados» en el extranjero! Y los pocos turistas que han tenido la desgracia de venir recientemente, pensando que «ahora es mejor», ya no saben qué hacer ni cómo volver a casa.
Nuestras noches son como una carrera de obstáculos: las destroza el ruido de aviones, sirenas y explosiones, a veces muy fuertes, que hacen temblar la casa.
Y, por supuesto, solo hablamos de esta «nueva» guerra, mientras que la «vieja» guerra continúa ininterrumpida, ¡igual de mortal!
¿Cuánto durará todo esto?
¿Adónde vamos?
¡Solo Dios lo sabe!
Por favor, recen por nosotros y por los pobres que ya no aguantan más y que están pagando el terrible precio de la locura de los «grandes de este mundo».
Les doy un beso de parte de todos nosotros.
Macha