San Pedro y san Pablo

 Santos, apóstoles Pedro y Pablo, los principales protectores de Roma y de toda la Iglesia.

Señor Jesús, te adoro… Virgen Santa, San José, ponme contigo a los pies de nuestro Señor en este día bendito, la fiesta de estos dos grandes siervos…

San Pedro San Pablo mis padres me pusieron a los pies de la sagrada familia.

¡San Pedro, el pastor supremo, guíame a la presencia de Jesús!

Oh San Pablo, maestro de las naciones, enséñame a amar y servir a este amado Jesús, a ser como él, tú que ‘decapitaste el amor de Cristo’ sobre ti, tú que ‘se convirtió en Cristo’…

Mi mundo, ustedes dos, a entregarme a él sin volver, a buscar sólo su voluntad y completarla por completo, a tirarme al agua contigo, Pedro, a caminar sobre el mar, con la mano de Jesús, sin temor al viento ni a las olas, a seguir a Jesús como tú tanto hasta el final, hasta la muerte.

Ustedes dos, padres, podrían ser bastante similares a él:

Él os ha dado a ambos como un hijo, porque quiere que yo lo aferre, así que ayúdame a sostenerlo, y seguir sus pasos…

Padres, en vuestras manos me pongo. Me hace hacer cada momento de mi vida lo que quiere de mí. ¡Amén! … «

San Carlos de Foucauld

Patagonia, 29 de JUNIO 2025

LA PRESENCIA REAL DE DIOS EN LA EUCARISTÍA

La cita de San Carlos de Foucauld nos recuerda una verdad fundamental de la fe: «Allí donde está la **SANTA HOSTIA** está Dios vivo». La Eucaristía no es un símbolo, sino la presencia real de Cristo, tan auténtica como cuando caminó por Galilea y Judea. En cada sagrada forma, Jesús se ofrece como Salvador, con el mismo amor que lo llevó a la cruz. Esta realidad nos invita a adorarle con reverencia y a recibirle con el corazón abierto. Como enseña la Iglesia, la Eucaristía es el cielo en la tierra, un anticipo de la gloria eterna. Que esta certeza fortalezca nuestra fe y nos impulse a vivir en comunión con Él, fuente de vida y santidad. 

Hno. FERNANDO OCAMPO FERRERES (CEHCF)