Morès: aventurero, emprendedor y demagogo

Morès: aventurero, emprendedor y demagogo

Antonio Brea
Historiador


Víctima del “quien a hierro mata, a hierro muere”, el noble parisino Antoine de Vallombrosa –impune de dos homicidios por legítima defensa– fue asesinado en 1896 por unos bandidos, durante una expedición en Túnez, a punto de cumplir los treinta y ocho años. Repatriado el cadáver, la multitud rindió homenaje a un personaje generalmente reconocido por el título de marqués de Morès y no por el apellido paterno de origen sardo.

Hijo de los duques que impulsaron la conversión de Cannes en lugar de recreo para las élites, Morès disfrutó de una infancia privilegiada antes de su paso juvenil por la academia militar. Siendo cadete tuvo como compañero de promoción al mariscal Pétain y mejor amigo a san Carlos de Foucauld.

Tras su apartamiento del ámbito castrense, el matrimonio con Medora von Hoffmann, adinerada heredera estadounidense, abrió el camino de iniciativas muy diferentes. En la tierra de su esposa participó en la conquista del Oeste, ejerciendo de ranchero en Dakota del Norte e industrial cárnico. Una experiencia ensombrecida por los problemas financieros y con la justicia, a causa de su autoría en la muerte de un pistolero rival, en el transcurso de un tiroteo entre dos grupos armados.

Finalizada esta etapa, la ausencia de fortuna volvió a perseguirlo en su segundo gran proyecto: la fallida promoción de una infraestructura ferroviaria que conectara los territorios franceses de Indochina con los puertos del sur de la China imperial. Circunstancias vinculadas a estos reveses contribuyeron a forjar una profunda antipatía a los seguidores de la ley mosaica, que lo acercó, en su retorno a Francia, al teórico antisemita Édouard Drumont. De la mano de Drumont, Morès mutó de empresario audaz a agitador populista.

Influido por el corporativismo católico, se aproximó a socialistas y anarquistas en su nuevo afán de redimir a las clases modestas de la tiranía de una corrupta oligarquía política y de un capitalismo que suponía dominado por una casta hebrea hacia la que profesó una aversión rayana en el delirio.

Fruto indirecto de ese odio fue un segundo homicidio, al traspasar el pecho del capitán Mayer, que imprudentemente lo había retado a un duelo a espada para lavar el honor de los oficiales judíos, públicamente injuriados por Morès.

Amenazado por un creciente descrédito por este y otros incidentes, Morès abandonó su país en nombre de unos quiméricos planes de favorecer los intereses galos en el norte de África, en detrimento de los británicos, mediante una alianza con la mayoría musulmana y –cómo no–la limitación de derechos de la minoría judía.

A esta mezcla de aventurero, emprendedor y demagogo ha dedicado recientemente el historiador italiano Sergio Luzzatto una biografía titulada en su traducción castellana El primer fascista. La fascinante vida y el oscuro legado del marqués de Morès. Atribución abusiva que responde, no obstante, a una realidad ya anticipada por otros investigadores: la de los fenómenos protofascistas anteriores a Mussolini y Hitler.

Fuente: https://www.diariodesevilla.es/opinion/tribuna/mores-aventurero-emprendedor-demagogo_0_2006817199.html