Carlos de Foucauld, o «soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

«Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal»

«Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad»

«Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos»

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una «Zaouïa» (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿»Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama»?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente «Jesús», su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y «Dernière place» (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un «monasterio invisible en la comunión de los santos». Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

«Si el grano de trigo no muere….». La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: «Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld» Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida «. La segunda, ¿podremos sustraernos al «montaje «que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: «Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

«La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos»

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él». Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un «poner a prueba» a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

«Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo»

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

«Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos»

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

Nuevo compromiso con la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld




Tenemos la alegría de anunciaros que el miércoles 22 de julio a las 19:30h, en la parroquia anglicana de la Virgen María, nuestro hno. OLISEI PEDROSO DE ALMEIDA hará su compromiso con la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucaud.

Pedimos vuestras oraciones. Gracias

Fraternidad Horeb del Mato Grosso (Brasil)

La oración es cuestión del corazón

“Déjalo todo y ven conmigo al desierto. Yo no quiero tu acción, quiero tu oración, tu amor”.

  Carlo Carretto, hermanito del Evangelio, relata uno de los momentos más importantes de su camino espiritual. Estaba viviendo un tiempo de plenitud y de gozo en la contemplación, con horas de oración al día en el desierto… El maestro de novicios le mandó a trabajar al oasis, con un calor infernal… Al final del día, nos relata, no le quedaban ganas de orar… entró en crisis: Árido, vacío, acabado, de mi boca no lograban salir más que gemidos. ¿Qué clase de oración era la suya que el trabajo, el calor y el cansancio eran capaces de romper la que él creía una contemplación adquirida? Hasta entonces había sido la oración de los cómodos, de los bien alimentados…  Se acordó de su madre cargada con cinco hijos y contemplativa en la cotidianidad de las faenas de la casa… de los obreros que trabajaban doce horas al día, y entonces comprendió… En ese estado de auténtica pobreza la crisis le reveló una de las verdades más importantes de su camino espiritual: la oración no es una cuestión de espacios ideales o de la cabeza, sino una cuestión del corazón. Entonces experimentó una nueva forma de entender la unión con Dios.

Hno. Pablo César Ghilini

Madeleine Delbrêl, una mística laica

Madeleine Delbrêl, una mística laica de la periferia existencial, desde su vulnerabilidad, con un Evangelio encarnado que «perfora la realidad» que vive para transformarse y transformarla profundamente desde la Contemplación y la acción concreta en el medio del mundo, en medio de la gente común, «como una de tantos», en el cauce del Carisma del Hermano Carlos de Foucauld.

A medio siglo de la masacre de tres sacerdotes y dos seminaristas la Iglesia sigue pidiendo justicia

La iglesia de San Patricio, en el barrio porteño de Belgrano R, donde se perpetraron los asesinatos.Sergio Rubin

El reclamo fue hecho por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en la misa con motivo de cumplirse 50 años del asesinato de los religiosos en la iglesia porteña de San Patricio por un grupo de tareas de la dictadura.

En la fría mañana del 4 de julio de 1976 los feligreses comenzaban a llegar a la iglesia de San Patricio, en el barrio porteño de Belgrano R. Era domingo y querían cumplir con el precepto. Pero las puertas estaban cerradas. El tiempo pasaba y nadie las abría.

Acaso pensando que los sacerdotes se habían quedado dormidos, un adolescente de 16 años que era el organista del templo se trepó por un costado hasta alcanzar una banderola del salón parroquial. Al entrar no vio a nadie y decidió ir hasta las dependencias.

El impacto que sufrió fue tremendo cuando entró al living y se encontró con los tres sacerdotes de la iglesia y dos seminaristas acribillados bocabajo y alineados sobre una alfombra roja, donde luego se contaron 35 vainas servidas y 15 balas calibre 9 milímetros.

Eran los cuerpos de los sacerdotes Pedro Dufau, de 76 años; Alfredo “Alfie” Kelly, de 43, y Alfredo Leaden, de 57, y de los seminaristas Salvador Barbeito, de 25 y Emilio Barletti, de 24. Sobre el de Barbeito había un dibujo de Quino en el que Mafalda señalaba un bastón de la policía y la leyenda. “Este es el palito de abollar ideologías”.

Pero el mensaje principal estaba en dos pintadas que los verdugos habían hecho en la pared: “Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la Patria” y “Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son M.S.T.M”, en referencia al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo.

Con ello el grupo paramilitar quería dejar en claro que los asesinatos que cometieron eran en venganza por la bomba que Montoneros –supuestamente adoctrinados por los religiosos- había hecho estallar dos días antes en el comedor de la Superintendencia de Seguridad de Policía Federal y que causó la muerte de 23 personas.

Luego se supo que en la madrugada dos jóvenes habían visto dos autos con varias personas en su interior, estacionados frente a la iglesia y como uno de ellos era hijo de un general que se desempeñaba como interventor de la provincia de Neuquén pensó que podía tratarse de un comando guerrillero que planeaba atentar contra su padre.

La comisaría envió un patrullero con un oficial que habló tranquilamente con los ocupantes de uno de los autores. Tras retirarse, el oficial le comunicó al hijo del general un mensaje de los integrantes del grupo de tareas: “Si escuchás unos cuetazos no salgás, porque vamos a reventar la casa de unos zurdos”.

Alrededor de una hora después, los jóvenes vieron bajar de los autos a varias personas con armas largas y entrar a las dependencias de la iglesia, pero no escucharon ningún estallido porque, como luego se determinó, los asesinos usaron silenciadores.

Increíblemente, la dictadura culpó a Montoneros por el atroz ataque: “Elementos subversivos asesinaron cobardemente a los sacerdotes y seminaristas. El vandálico hecho fue cometido en dependencias de la iglesia San Patricio, lo cual demuestra que sus autores, además de no tener Patria, tampoco tienen Dios”.

Los sacerdotes sabían que su vida corría peligro. El padre Kelly escribió tres días antes en su diario personal que se había dado cuenta de “la gravedad de la calumnia que está circulando acerca de mí. A lo largo del día he estado percibiendo el peligro en que está mi vida”.

Al día siguiente de los asesinatos, en una misa por los cinco religiosos, el padre Roberto Favre fue más allá de la reivindicación de los religiosos y se convirtió en la primera persona en hablar de las desapariciones delante de altos jefes militares que habían asistido: “Hay que rogar a Dios no sólo por los muertos –sostuvo-, sino también por las innumerables desapariciones que se conocen día a día”.

Incluso a tres meses del golpe abogó por la vuelta a la democracia. “En este momento –dijo- debemos reclamar a todos aquellos que tienen alguna responsabilidad, que realicen todos los esfuerzos posibles para que se retorne al Estado de Derecho que requiere todo pueblo civilizado”,

El periodista Eduardo Kimel, en su libro “La Masacre de San Patricio”, dice que el juez interviniente, Guillermo Rivarola, “no tomó en cuenta una serie de elementos decisivos para la dilucidación del asesinato no fueron tomados en cuenta” que impidieron identificar a los autores.

Este sábado, al cumplirse medio siglo de la masacre, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, ofició una misa en el templo, atestado de gente, en cuya homilía afirmó los cinco religiosos “no creían en el mesianismo de las armas, de la violencia o de la opresión”.

“Ellos creían en el Rey que se presenta humilde. Su única arma fue el Evangelio; su trinchera fue la parroquia, el barrio, el confesionario, el altar y la cercanía con los más pobres”, subrayó.

Y concluyó: “Hoy lloramos juntos, pero como la sangre derramada hace cincuenta años, nuestras lágrimas quieren ser fecundas, y regar el suelo de una Nación que sigue clamando justicia”.

Fuente: https://www.clarin.com/politica/medio-siglo-masacre-sacerdotes-seminaristas-iglesia-sigue-pidiendo-justicia_0_njbbBuBcWk.html

El vudú: historia, lwa y tradición religiosa haitiana

by Marcelo Ferrando Castro in Historia de las Religiones

Ceremonia de vudú haitiano en un peristilo. El houngan porta el ason, el sonajero sagrado de su autoridad, mientras la mambo asiste a una iniciada en trance. En el suelo, los vévés de Legba y Baron Samedi trazados en harina. Al fondo, el poteau mitan y el altar sincrético. Imagen creada con IA.

El vudú, también escrito vodou en haitiano o vaudou en francés, es una de las religiones más malinterpretadas y más fascinantes del mundo contemporáneo. Nacido en Haití durante el período colonial francés de la confluencia entre las religiones fon-ewe del África occidental, el catolicismo impuesto por la colonización y elementos de otras tradiciones africanas, el vudú es hoy la religión mayoritaria de Haití y una de las tradiciones espirituales más ricas y más incomprendidas del continente americano.

Puntos clave:

  • Origen: religión afroamericana surgida en Haití durante los siglos XVII y XVIII, con raíces principalmente en las tradiciones fon-ewe del actual Benín y Togo
  • Deidades: los lwa, también escritos loa, espíritus o fuerzas divinas que median entre Dios y los seres humanos y que se agrupan en familias llamadas nanchons
  • Práctica central: la posesión de los iniciados por los lwa durante las ceremonias, considerada el momento más sagrado de la religión
  • El verdadero zombi: en el vudú original, el zombi no es un muerto viviente sino una persona cuya alma ha sido capturada por un practicante de magia; su representación en el cine de horror no tiene nada que ver con la tradición real
  • Historia política: el vudú fue la religión que unió a los esclavos haitianos en la Revolución de 1791, el único caso en la historia de una revolución exitosa liderada por esclavos
  • Reconocimiento legal: el vudú fue reconocido oficialmente como religión en Haití en 2003

Lo que hace al vudú singularmente importante en la historia de las religiones es su dimensión política: fue la tradición espiritual que cohesionó la resistencia de los esclavos haitianos y que estuvo en el origen de la única revolución de esclavos exitosa de la historia moderna. La ceremonia del Bois Caïman en agosto de 1791, donde un houngan y una mambo presidieron un ritual que inició la insurrección que culminaría en la independencia de Haití en 1804, convierte al vudú en algo más que una religión: es también un acto de resistencia política de consecuencias históricas extraordinarias.

Índice:

Los orígenes: África occidental y la colonia francesa de Saint-Domingue

La historia del vudú comienza en el África occidental, en las tradiciones religiosas de los pueblos fon y ewe del actual Benín, Togo y Ghana, cuyos esclavos fueron deportados masivamente a la colonia francesa de Saint-Domingue, actual Haití, durante los siglos XVII y XVIII. Saint-Domingue era en el siglo XVIII la colonia más productiva del mundo: producía la mitad del azúcar y el café que consumía Europa, con una economía basada en la esclavitud de proporciones extraordinarias. En vísperas de la revolución de 1791, la colonia tenía aproximadamente 500.000 esclavos africanos frente a 40.000 colonos blancos y 30.000 libertos de color.

La palabra vodou en lengua fon significa «espíritu» o «deidad» y la religión que los esclavos fon-ewe llevaron consigo al Caribe es un sistema teológico sofisticado con un panteón de espíritus, los lwa, rituales de posesión, música sagrada y una cosmología que sitúa a los seres humanos en una relación continua con el mundo espiritual. A diferencia de los esclavos yoruba que llegaron a Cuba y Brasil con un sistema religioso unificado, los esclavos de Saint-Domingue procedían de varios grupos étnicos distintos (fon, ewe, yoruba, bantú, dahomeyano) y el vudú que surgió en Haití fue en parte una síntesis de todas esas tradiciones.

La presión colonial para la conversión al catolicismo fue, como en Cuba y Brasil, intensa y sistemática. Los esclavos eran bautizados obligatoriamente y su práctica religiosa era perseguida. La respuesta fue el sincretismo: los lwa fueron identificados con los santos católicos y la devoción aparente a San Pedro o a la Virgen era en realidad la devoción a Ogou o a Erzulie Freda. Este sincretismo fue tan profundo que el vudú haitiano tiene hasta hoy un componente católico genuino: los ritos comienzan con oraciones católicas, los santos están presentes en los altares y el calendario litúrgico católico estructura en parte el calendario ceremonial vudú.

La Revolución haitiana y el vudú: la ceremonia del Bois Caïman

El vudú no es solo una religión, es también, en la historia de Haití, una fuerza política de consecuencias extraordinarias. La Revolución haitiana (1791-1804), la única revolución de esclavos exitosa de la historia moderna, que culminó con la proclamación de la independencia de Haití el 1 de enero de 1804, tiene en el vudú uno de sus elementos fundamentales.

La ceremonia del Bois Caïman, el Bosque del Caimán en agosto de 1791 es el evento fundacional de la revolución. Según la tradición histórica, un houngan llamado Dutty Boukman y una mambo llamada Cécile Fatiman presidieron una ceremonia vudú en el bosque del Bois Caïman en la que los líderes de la insurrección bebieron sangre de cerdo sacrificado y juraron luchar hasta la muerte por la libertad. La ceremonia fue el acto de cohesión espiritual y política que unió a los esclavos de distintas plantaciones y distintos orígenes étnicos en una insurrección coordinada que comenzó días después.

Lo que el Bois Caïman revela sobre el vudú es su función como religión de resistencia: en un contexto de esclavitud donde cualquier organización colectiva era sistemáticamente destruida, el ritual vudú proporcionaba el espacio de reunión, el lenguaje común y la cohesión identitaria que hacían posible la resistencia organizada. Los lwa no eran solo figuras de devoción personal sino mediadores de una solidaridad colectiva que transcendía las divisiones étnicas.

La victoria de la revolución haitiana tuvo consecuencias que van mucho más allá de Haití: fue el primer país de América Latina en independizarse, el primer estado negro libre del mundo moderno y el primer lugar donde la esclavitud fue abolida de manera permanente e irreversible como resultado directo de la acción de los propios esclavos. El vudú, la religión que cohesionó esa resistencia, merece ser comprendida en esa dimensión histórica, no reducido a las caricaturas del cine de horror.

Los lwa: las deidades del vudú

Los lwa son el corazón del vudú haitiano. No son dioses en el sentido del politeísmo clásico sino espíritus o fuerzas que median entre Bondye, el Gran Dios, el ser supremo del vudú y los seres humanos. Bondye es demasiado grande y demasiado distante para relacionarse directamente con los asuntos humanos; son los lwa quienes intervienen en la vida de las personas, responden a las oraciones y ofrendas y se manifiestan en el mundo a través de la posesión de sus devotos.

Los lwa se organizan en nanchons (naciones) según su origen y su carácter. Las dos nanchons más importantes son la Rada y la Petro.

La nanchon Rada agrupa a los lwa más antiguos y más benévolos, procedentes principalmente de las tradiciones fon-ewe del Dahomey. Son espíritus de carácter tranquilo, cuyas ceremonias son serenas y cuyas ofrendas son dulces y agradables. Los lwa Rada más importantes incluyen a Legba; el guardián de las puertas y los caminos, equivalente de Elegguá/Exu, que debe ser saludado primero en cualquier ceremonia; Marasa, los gemelos sagrados, espíritus de los niños; Loko, el lwa de la medicina y los árboles; Ayizan, la lwa del sacerdocio y los mercados y Damballah, la gran serpiente del cielo, lwa de la sabiduría primordial cuyo color es el blanco y que se comunica con silbidos.

La nanchon Petro agrupa a lwa más jóvenes, más intensos y con frecuencia más peligrosos, que según la tradición surgieron en América como respuesta a la experiencia de la esclavitud. Sus ceremonias son más rápidas, su música más agresiva y sus ofrendas incluyen ron y pólvora. Los lwa Petro más importantes incluyen a Ezili Dantor, la lwa guerrera de la maternidad, identificada con la Virgen Negra de Częstochowa y patrona de Haití, Ogou Feray, el lwa guerrero del hierro, en su versión Petro y los Marasa Petro.

Fuera de estas dos nanchons principales, otras familias de lwa tienen funciones específicas que hacen del panteón vudú uno de los más ricos y complejos de las religiones afroamericanas.

Baron Samedi y la familia Gede son los lwa de la muerte y los cementerios y constituyen una de las figuras más reconocibles del vudú en la cultura popular. Baron Samedi se presenta con sombrero de copa negro, gafas de sol con un cristal roto, traje negro y un cigarro y habla con un humor negro y obsceno que contrasta con la solemnidad que rodea a los muertos en otras tradiciones. Los Gede en general tienen una relación con la muerte que la humaniza y la desdramatiza, siendo figuras de gran energía vital que recuerdan que la vida y la muerte son parte del mismo ciclo.

Erzulie Freda es la lwa del amor, la belleza y el lujo, identificada con la Virgen María o con Afrodita. Es una figura de extrema feminidad y exigencia: cuando posee a un devoto, exige champán, joyas y perfumes, y llora al final de cada posesión porque sabe que el amor nunca puede ser perfecto en este mundo. Su contraparte, Erzulie Dantor, es más guerrera y maternal, la protectora de las mujeres maltratadas.

El peristilo: el espacio sagrado del vudú

El peristilo, también llamado hounfour o humfo, es el espacio sagrado donde se celebran las ceremonias del vudú, equivalente al terreiro del candomblé o a la casa de religión de la santería. Es el corazón de la comunidad vudú: el lugar donde los lwa se manifiestan, donde se realizan las iniciaciones, donde se preparan las ofrendas y donde la comunidad se reúne en los momentos de mayor importancia espiritual y social.

El elemento más característico del peristilo es el poteau mitan, el poste central, una columna de madera o hierro que atraviesa el espacio del peristilo de suelo a techo y que es el eje cósmico por donde los lwa descienden al mundo de los vivos. El poteau mitan es el canal de comunicación entre el mundo espiritual y el mundo humano y su presencia define el espacio del peristilo como sagrado.

En el suelo del peristilo, antes de las ceremonias, se trazan los vévés: diagramas rituales elaborados con harina de maíz, ceniza o arena que representan a cada lwa con su firma específica. El vévé de Legba es una cruz con bastones; el de Erzulie es un corazón con una espada; el de Baron Samedi es un ataúd con cruces. Los vévés son obras de arte efímeras que se borran con el baile de la ceremonia y al mismo tiempo, instrumentos rituales de gran poder: trazar el vévé de un lwa es invitarlo a descender.

Las ceremonias: posesión, música y ofrendas

Las ceremonias del vudú, las fèt o sèvis lwa, los servicios a los lwa, siguen una estructura que varía según el lwa que se celebra y la tradición del hounfour, pero que comparte elementos comunes reconocibles.

Las ceremonias comienzan con oraciones y cantos en latín y en francés (vestigio del sincretismo con el catolicismo colonial) que dan paso a los vévés trazados en el suelo y a los cantos en créole haitiano que invocan a cada lwa por su nombre y sus atributos. Los tambores (los ason, los manman y los bula, los tres tambores sagrados del vudú), marcan el ritmo específico de cada lwa y su sonido es el principal vehículo de la invocación.

La posesión (el cheval o caballo) es el momento central de la ceremonia. Cuando un lwa decide descender, monta a uno de sus devotos: la persona pierde su conciencia ordinaria y el lwa actúa, habla, baila y se relaciona con la comunidad a través de su cuerpo. Cada lwa tiene gestos, posturas y maneras de hablar completamente reconocibles: Baron Samedi se mueve con una lentitud burlona y obscena; Ogou Feray se mueve con la energía del guerrero; Erzulie Freda camina con una gracia exquisita y llora al final de su visita.

El ason, el sonajero sagrado del sacerdote vudú, es el instrumento ritual más importante del houngan o la mambo: es el símbolo de su autoridad espiritual y el instrumento con el que dirigen la ceremonia y convocan a los lwa. Su iniciación incluye la recepción del ason como el momento central, equivalente al asiento en la santería o al recibimiento del tablero de Ifá para el babalawo.

El houngan y la mambo: los sacerdotes del vudú

El houngan, el sacerdote vudú masculino y la mambo, la sacerdotisa, son los especialistas rituales que dirigen las ceremonias, realizan las iniciaciones, consultan a los lwa en nombre de los devotos y diagnostican las aflicciones espirituales. Su autoridad no deriva de una ordenación clerical sino de años de iniciación y aprendizaje bajo la tutela de un houngan o mambo establecido y del reconocimiento de la comunidad.

La jerarquía de iniciación en el vudú tiene varios grados, cuya denominación varía según la tradición y la región. El primer grado es el kanzo, literalmente «el que ha pasado por el fuego», la iniciación básica que convierte al postulante en hounsi o servidor del hounfour. Los grados superiores incluyen el sur point y el asogwe, este último el grado más alto, equivalente al houngan o mambo con plena autoridad para realizar iniciaciones y dirigir ceremonias.

La figura del bòkò, el practicante que trabaja con ambas manos, con los lwa Rada y Petro y también con fuerzas más oscuras, es distinta del houngan en la tradición ortodoxa. El bòkò puede realizar trabajos de magia de influencia sobre otras personas, incluyendo la zombificación y su práctica está en el límite entre la religión y la magia negra según la mayoría de los houngan.

El zombi en la tradición vudú: la realidad histórica

El zombi es probablemente el concepto del vudú más conocido en la cultura popular occidental y el más distorsionado respecto a su significado original. En la tradición vudú haitiana, un zombi no es un muerto viviente reanimado (esa imagen es una creación del cine de terror de Hollywood que no tiene base en la tradición real) sino una persona viva cuya ti bon ange, el «pequeño buen ángel», una de las dos almas del ser humano en la cosmología vudú, ha sido capturada por un bòkò.

La cosmología vudú postula que cada ser humano tiene dos almas. El gros bon ange, el «gran buen ángel», que es la energía vital universal que comparten todos los seres vivos y que regresa al cosmos tras la muerte y el ti bon ange, que es la parte individual y personal del alma, el yo único de cada persona y es esta parte la que puede ser capturada por un bòkò para crear un zombi.

El antropólogo Wade Davis documentó en su obra The Serpent and the Rainbow (1985) la hipótesis de que la zombificación tiene una base farmacológica real: el bòkò administraría a la víctima un veneno cuyo ingrediente activo sería la tetrodotoxina, extraída del pez globo, que induciría un estado de catalepsia tan profundo que la víctima sería declarada muerta y enterrada, para ser exhumada posteriormente por el bòkò y mantenida en un estado de dependencia con otras sustancias. La hipótesis de Davis fue controvertida científicamente pero abrió un debate serio sobre la realidad biológica del fenómeno de la zombificación.

En la tradición vudú, el zombi es ante todo un símbolo del horror máximo: la pérdida de la propia voluntad y de la propia identidad, la esclavitud total. Es significativo que este concepto haya emergido en una sociedad que había sufrido la esclavitud en sus formas más brutales: el zombi es, en cierta manera, la metáfora perfecta de lo que la esclavitud hace a un ser humano.

El vudú en la cultura popular y la desinformación histórica

El vudú haitiano ha sido sistemáticamente distorsionado por la cultura popular occidental desde el siglo XIX y esa distorsión tiene raíces históricas y políticas que conviene conocer.

La imagen del vudú como práctica de magia negra, de muñecos con alfileres y de zombis comedores de cerebros es una construcción del imaginario colonial que sirvió para justificar la intervención de las potencias occidentales en Haití y para deslegitimar la Revolución haitiana. Cuando los esclavos haitianos ganaron su libertad en 1804 y proclamaron la primera república negra del mundo, las potencias coloniales (Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos) tuvieron un interés político directo en presentar a Haití y a su religión mayoritaria como primitivos, bárbaros y peligrosos.

Las películas de zombis de Hollywood desde White Zombie (1932) hasta Night of the Living Dead (1968) y sus innumerables descendientes, consolidaron una imagen del vudú que no tiene nada que ver con la realidad de la práctica religiosa haitiana. El muñeco vudú con alfileres, otro de los grandes estereotipos, tampoco tiene base en la tradición haitiana: sí existe en algunas tradiciones de magia popular del sur de Estados Unidos, pero no es una práctica central del vudú de Haití.

El reconocimiento oficial del vudú como religión por el gobierno haitiano en 2003 fue un paso importante en la rehabilitación de la tradición, aunque los prejuicios históricos siguen siendo profundos tanto dentro como fuera de Haití.

Los lwa principales del vudú haitiano

LwaNanchonDominioSanto católicoAtributos
LegbaRadaCaminos, puertas, comunicaciónSan Antonio / San LázaroBastón, sombrero de paja, pipa
DamballahRadaSabiduría primordial, creaciónSan PatricioSerpiente blanca, huevos, blanco
Erzulie FredaRadaAmor, belleza, lujoVirgen MaríaCorazón, espejo, rosa, champán
Ogou FerayRada/PetroGuerra, hierro, justiciaSantiago Apóstol / San JorgeEspada, ron, rojo y azul
Baron SamediGedeMuerte, cementerios, humorSan Expedito / San Martín de PorresSombrero de copa, gafas, cigarro, ron
Ezili DantorPetroMaternidad guerrera, mujeresVirgen Negra de CzęstochowaDaga, bebé, azul y rojo
AyizanRadaSacerdocio, mercados, purezaSanta AnaPalma, blanco, sal

Artículos relacionados con religiones afroamericanas

Fuentes y bibliografía

Fuentes primarias y etnográficas:

Bibliografía:

Preguntas frecuentes sobre el vudú

¿Qué es el vudú?

El vudú —escrito vodou en haitiano— es una religión afroamericana nacida en Haití durante los siglos XVII y XVIII de la confluencia entre las tradiciones religiosas fon-ewe del África occidental y el catolicismo colonial francés. Su práctica central es la comunicación con los lwa —espíritus mediadores entre Dios y los seres humanos— a través de ceremonias de posesión, ofrendas y música ritual. Es la religión mayoritaria de Haití y fue reconocida oficialmente por el gobierno haitiano en 2003.

¿Qué son los lwa?

Los lwa son los espíritus o fuerzas que median entre el ser supremo —Bondye— y los seres humanos en el vudú haitiano. No son dioses autónomos sino intermediarios que rigen distintos ámbitos de la naturaleza y la experiencia humana: Legba preside los caminos, Damballah la sabiduría primordial, Erzulie Freda el amor y Baron Samedi la muerte. Se agrupan en familias llamadas nanchons, siendo las principales la Rada y la Petro.

¿Es el zombi del vudú lo mismo que en las películas de terror?

No. En la tradición vudú haitiana, un zombi es una persona viva cuya alma ha sido capturada por un bòkò —practicante de magia oscura— mediante venenos y rituales, dejándola en un estado de obediencia total. No tiene nada que ver con el muerto viviente del cine de horror, que es una creación de Hollywood sin base en la tradición real. El antropólogo Wade Davis documentó la hipótesis de que la zombificación tiene una base farmacológica real, con la tetrodotoxina del pez globo como posible agente.

¿Qué papel jugó el vudú en la Revolución haitiana?

El vudú fue la fuerza cohesionadora de la Revolución haitiana (1791-1804), la única revolución de esclavos exitosa de la historia moderna. La ceremonia del Bois Caïman en agosto de 1791, presidida por el houngan Dutty Boukman y la mambo Cécile Fatiman, fue el acto ritual que unió a los líderes de la insurrección y dio inicio a la revuelta. El vudú proporcionó el espacio de reunión, el lenguaje común y la cohesión identitaria que hicieron posible la resistencia organizada contra la esclavitud.

¿Es el vudú lo mismo que la santería o el candomblé?

Son tradiciones distintas con raíces africanas diferentes. El vudú haitiano tiene raíces principalmente fon-ewe (Benín y Togo), mientras que la santería cubana y el candomblé brasileño tienen raíces principalmente yoruba (Nigeria). Sus panteones son distintos —lwa en el vudú, orishas en la santería y el candomblé— aunque comparten estructuras similares: posesión sagrada, sincretismo con el catolicismo y sistemas de iniciación.

¿Tiene el vudú prácticas de magia negra?

Como en toda tradición religiosa, dentro del vudú existen prácticas que pueden usarse para fines benéficos o para causar daño. Los houngan y mambo ortodoxos trabajan para el bien de sus devotos; los bòkò pueden realizar trabajos de magia de influencia oscura, incluyendo la zombificación. Pero identificar el vudú con la magia negra en general es una distorsión colonial que no refleja la realidad de la práctica religiosa mayoritaria, orientada a la sanación, la protección y la comunión con los lwa.

¿Cuántos practicantes tiene el vudú?

Haití tiene aproximadamente 11 millones de habitantes, y la mayoría practica el vudú en alguna forma, frecuentemente combinado con el catolicismo. Fuera de Haití, el vudú tiene presencia significativa en la República Dominicana, Cuba, Brasil —donde se relaciona con el candomblé Jeje—, Estados Unidos —especialmente en Nueva Orleans y en la diáspora haitiana de Miami y Nueva York— y en algunos países de África occidental como Benín y Togo, donde el vodun —la tradición original— sigue siendo practicado.

¿Qué es el peristilo en el vudú?

El peristilo —también llamado hounfour o humfo— es el espacio sagrado donde se celebran las ceremonias del vudú, presidido por el houngan o la mambo. Su elemento más característico es el poteau mitan, el poste central que es el eje cósmico por donde descienden los lwa. Antes de las ceremonias se trazan en el suelo los vévés, diagramas rituales de harina o ceniza que representan a cada lwa con su firma específica y que son invitaciones para que desciendan.