Carlos de Foucauld, o «soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

«Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal»

«Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad»

«Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos»

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una «Zaouïa» (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿»Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama»?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente «Jesús», su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y «Dernière place» (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un «monasterio invisible en la comunión de los santos». Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

«Si el grano de trigo no muere….». La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: «Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld» Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida «. La segunda, ¿podremos sustraernos al «montaje «que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: «Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

«La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos»

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él». Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un «poner a prueba» a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

«Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo»

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

«Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos»

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

Terrorismo de Estado y territorio: el plan sistemático para desterrar a los pobres

Por Euge Murillo


A 50 años del golpe, la presentación del libro de Roberto Baschetti “Movimiento Villero Peronista” y los testimonios de quienes formaron parte de la militancia en los barrios populares recuperan una gesta invisibilizada: la de las villas en dictadura que se organizaron para resistir.

“No había agua ni luz y entonces las villas eran un lugar de militancia muy fuerte”, dice Fátima Cabrera recordando su paso por la Villa 31 de Retiro en los 70´ y en un intento por reponer las historias de militancia en los barrios populares del país con plena conciencia de que son escenas en la recámara de la historia. La erradicación de la villas como práctica estatal sistémica comenzó a ejecutarse a finales de los 60´, en el contrapeso tuvieron un rol protagónico los curas villeros referenciados en el padre Mujica y el Movimiento de Villeros Peronistas, una organización nacional que tuvo dos encuentros multitudinarios en Santa Fe y Córdoba.

El domingo se presentó en el marco de la Feria del Libro de Derechos Humanos en la Ex Esma y a 50 años del Golpe Militar el libro “Movimiento Villero Peronista” de Roberto Baschetti, allí estuvieron el autor, la diputada nacional de Unión por la Patria Fernanda Migno y Fátima Cabrera, quien es también una sobreviviente de la dictadura y quien reconoce que este libro es un trabajo necesario de hacer para la construcción de una memoria activa.

Sus recuerdos oscilan entre las visitas a la capilla del barrio, las empanadas que hacía su abuela para recibir a Mujica y la lucha para que la erradicación de las villas no desarticulara por completo la organización social que se había consolidado en el corazón de los barrios en donde “no estaba lo básico”. A sus 9 años abandonó su Tucumán natal expulsada por el cierre de los ingenios azucareros y junto a su familia se instaló en Retiro donde comenzó a a ir a la capilla del barrio y muy tempranamente se convirtió en la primera catequista de la villa: “El movimiento villero peronista fue una gran organización, incluso tuvo dos congresos, uno en Santa Fe -que yo no pude ir porque mi madre no me dejó porque era muy chica- y el de Córdoba. Ahí sí pude ir y se debatió durante días temas relacionados a la vivienda y a la política”, cuenta en diálogo con Página12.

Los dos congresos nacionales sucedieron en 1973 y 1974 y se reunieron cientos de delegados y delegadas de todo el país para discutir sobre la creación de cooperativas y empresas populares en donde los mismos habitantes de las villas pudieran construir sus viviendas sin intermediarios. La tarea de resolver los problemas en los barrios era cotidiana y se combinaba con las ideas de revolución del momento: “Yo era chica, pero para mi el impacto de tener que hacer cola para una canilla de agua era muy fuerte. No teníamos luz. Los incendios se producían por las velas”, dice el testimonio de Fátima que integra el capítulo del libro “Militantes Villeros. Historias de vida”. En esos tiempos en los que Fátima se convertía en la primera catequista de la Villa 31 y recibía con su abuela al padre Mujica, el barrio se llamaba Eva Perón y estaba compuesto por Inmigrantes, Güemes, YPF, Comunicaciones, Laprida y Saldías. En 1970 se inaugura la parroquia Cristo Obrero en Comunicaciones y allí es donde Fátima comenzó su trabajo más intenso en la villa.

Las ideas de revolución y la militancia vecinal

Baschetti recupera un movimiento a través de un enorme archivo con testimonios de villeros y villeras de variados territorios del país con una práctica de solidaridad y de trabajo comunitario que desarma la estigmatización y la invisibilización en la historia de los barrios populares en el país.

Según pudo reconstruir Baschetti, el surgimiento del MVP no fue posible sin el accionar de los integrantes del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) que actuaron como agentes de articulación entre los habitantes de las villas y los jóvenes laicos de clase media (estudiantes universitarios y profesionales) que estaban vinculados a la tendencia revolucionaria del peronismo. Esta articulación formó el Movimiento de Villeros Peronistas en 1973 con las elecciones ganadas por Héctor Cámpora. En el congreso de Córdoba se acordó una postura política que marcaría todo el movimiento hasta su caída en la dictadura del 76. “El Movimiento Villero Peronista es una organización político reivindicativa identificada por la doctrina peronista, que nos damos los compañeros de todas las villas de la República, para participar activamente en el gobierno popular de Juan Domingo Perón. Guiados por el espíritu revolucionario de la compañera Evita y comprometidos a continuar el proceso de Liberación Nacional por el cual dieron su vida tantos compañeros”

Erradicación de las villas

A partir del 76´ se implementaron planes de erradicación violentos en los que se utilizaban camiones de basura para trasladar a las familias y topadoras para demoler sus hogares: “A un montón de familias en los barrios se las llevaba en camiones y se los dejaba en algún lugar del Gran Buenos Aires, eso fue el terrorismo de estado en el tema de vivienda y territorio”, cuenta Fátima. Alberto Chejolán tenía 34 años cuando fue asesinado en 1974 en las cercanías de la Plaza de Mayo cuando participaba de una protesta por la erradicación de las villas: “El 25 de marzo de 1974 estábamos reclamando las condiciones de las viviendas del plan de Lopez Rega, cuánto tendríamos que pagar y disputar los acuerdos, y en esa protesta fue asesinado el vecino Alberto y un montón de compañeros cayeron presos. Inmediatamente después, el 11 de mayo de ese mismo año fue el asesinato del padre Mujica que nos marcó muchísimo”, cuenta Fátima.

Para ella y la mayoría de la militancia en las villas la muerte de Mujica significó la antesala de la dictadura, fue un intento por “acallar la voz de los pobres” y sin duda un golpe muy grande para la organización que se estaba dando en los barrios. El crimen ocurrió el 11 de mayo de 1974 en el barrio de Mataderos, a la salida de la iglesia de San Francisco Solano, donde el sacerdote acababa de oficiar misa.

A fines de 1974, Fátima se fue a Villa Soldati a unas viviendas destinadas a jubilados y se conectó con sacerdotes “muy comprometidos”, algunos de ellos pertenecientes a la Fraternidad Carlos de Foucauld y es allí donde conoce a los padres Carlos Bustos, Mauricio Silva y Pablo Gasserri que fueron desaparecidos en dictadura.

“En octubre de 1976 estaba saliendo de una reunión de la comisión vecinal y me secuestran junto al padre Patricio Reis que era irlandés”, recuerda Fátima que sobrevivió gracias a que pudo intervenir la embajada de Irlanda y la familia del sacerdote.

La resistencia en los barrios

En los testimonios que recopila Baschetti están los que muestran el tipo de organización que había en las villas: “No éramos dirigentes, éramos vecinos. Pero eso era un laburo militante’, cuentan Leonardo ‘Bichi’ Martínez y Alfredo ‘Mantecol’ Ayala. Criados en villas de Beccar, militantes en los ’70, detenidos-desaparecidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) sobrevivientes y otra vez militantes por los pasillos de los barrios Sauce y Uruguay, repasan su historia entre mate y mate, en la primera conmemoración del Día Nacional de la Identidad Villera (…) La fecha se instauró por ley en 2014 en homenaje al cura villero Carlos Mugica nacido un 7 de octubre.

Silvia Vázquez también es sobreviviente de la dictadura, vivió en la Villa 20 de Lugano y fue parte de la organización en torno a la vivienda: “La decisión fue que no hubiera más villas en la ciudad de Buenos Aires; no querían que existieran y los vecinos hicieron una resistencia. En ese entonces, las villas estaban compuestas más que nada por población del interior de Argentina; no había migrantes”, cuenta además, que en plena dictadura los militares se instalaron en el Centro de Salud de la villa y tiraron abajo una guardería modelo: “La había construido el gobierno peronista, a la iglesia no la pudieron tirar porque estaba el padre Héctor Batán”.

Maria Eva Camelli, Doctora en Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires realizó muchas investigaciones en relación al movimiento villero de los 70 y en especial en el marco del «Primer Plan de Radicación para la Villa 31» como un antecedente de la defensa del derecho a la ciudad. Mientras el Estado buscaba el desalojo -algo que se puede percibir cotidianamente en la Ciudad de Buenos Aires- la resistencia villera proponía la radicación definitiva en las tierras que ya habitaban. Su enfoque refuerza la idea de que los villeros no solo resistían con el cuerpo frente a las topadoras, sino con proyectos técnicos y urbanísticos propios, como los planos de viviendas presentados ante Perón en 1974.

La historia de estas resistencias demuestra que el problema de la vivienda en Argentina tiene raíces profundas en el terrorismo de Estado pero también en la capacidad de resistencia de los sectores populares. Frente a un modelo que históricamente intentó “limpiar” la pobreza desplazándola a los márgenes, el MVP propuso la radicación como un acto de soberanía. La memoria de Fátima y el archivo de Baschetti abren ese pliegue de la historia y lo expanden a 50 años del golpe militar.

La dimensión espiritual de san Francisco de Asís

Francisco de Asís - Wikipedia, la enciclopedia libre
Es fácil comprobar la vital importancia que la figura de San Francisco de Asís ocupa un lugar singular dentro de la espiritualidad cristiana y de la historia religiosa universal.Muy cierto. Más allá de su papel como fundador de la Orden Franciscana, su vida representa un profundo recorrido espiritual muy vinculado al ser humano. Su desprendimiento de toda búsqueda de prestigio y seguridad material, hacia una experiencia radical de libertad interior, fraternidad universal y amor absoluto al creador. El espíritu franciscano se respira como una dulce fragancia que es capaz de embriagar los sentidos y transportar a la persona que acude a un estado de paz y serenidad maravillosa.Su espiritualidad no se limita o agota en una doctrina o un conjunto de normas religiosas. Es, sobre todo, una forma de vivir el Evangelio con radicalidad, simplicidad y alegría, siempre con alegría. En su experiencia interior, la pobreza se convierte en riqueza espiritual, la humildad en sabiduría, y la naturaleza entera en un reflejo de la presencia divina.Mi propuesta es explorar la dimensión espiritual de Francisco de Asís: su proceso de conversión, su relación con Dios, su visión de la naturaleza y su legado como camino de vida interior. Aspectos esenciales del mensaje franciscano.“Santifícate a ti mismo y santificarás a la sociedad”
El camino de la conversión: de la ambición al encuentro con Dios
Nuestro protagonista vino al mundo en 1181 o 1182 en la ciudad italiana de Asís (Assisi), en una familia acomodada. Su padre era un comerciante próspero; como padre, confiaba que su hijo siguiera una vida de éxito, tanto en plano el social y en lo económico. Durante su juventud, Francisco participó del ambiente festivo y ambicioso propio de la sociedad en que vivía. Soñaba con la gloria militar y con el reconocimiento público.Su vida comenzó a transformarse tras diversas experiencias interiores y acontecimientos difíciles, entre ellos la guerra y una enfermedad que lo obligó a replantearse el sentido de su existencia. Estas experiencias provocaron en él una profunda crisis espiritual.El momento simbólico de su conversión suele situarse en la pequeña iglesia de San Damián. Allí, mientras oraba ante un crucifijo, sintió interiormente una llamada que interpretó como un mandato de Cristo: “Francisco, repara mi Iglesia”.En su significado más profundo, representó el inicio de una reconstrucción interior, vital, profunda, incluso desgarradora. Comenzó un sendero de ir desprendiéndose de cualquier tipo de posesión material, mundana; aún más, se alejó de su identidad social y de su antigua forma de entender el éxito. Inició el proceso de búsqueda espiritual, orientándose a una relación directa y plena con Dios.“Allí donde reinan la quietud y la meditación, no hay lugar para las preocupaciones ni para la disipación”
La pobreza como libertad espiritual
Sin ningún género de duda, uno de los rasgos más característicos de la espiritualidad franciscana es la pobreza. Para Francisco la pobreza no era simplemente una condición económica ni una obligación moral: constituía una auténtica experiencia espiritual profunda, liberadora y salvadora.Al renunciar a sus bienes y a la herencia familiar, Francisco buscaba liberarse de todo aquello que pudiera impedir una entrega total a Dios. En su visión espiritual, la pobreza significaba confiar plenamente en la providencia divina. Hermosa realidad que a la mayoría de los cristianos/católicos nos puede resultar complicada de realizar.El sentido de pobreza significaba una forma de solidaridad con los más vulnerables, los más necesitados. La experiencia de Francisco era convivir con leprosos, mendigos y marginados, donde encontraba el rostro de Cristo. En sus escritos y en su vida aparece constantemente la idea de que el verdadero tesoro no se encuentra en la riqueza material, sino en el amor, la humildad y la fraternidad. ¡Cuánta grandeza espiritual!La pobreza se convirtió así en una “dama espiritual”, a la que Francisco llamaba “Dama Pobreza”, símbolo de libertad interior, de amor incondicional. Quien vive desprendido puede amar con mayor autenticidad y vivir con mayor alegría, lleno de una maravillosa sensación de plenitud.“La verdadera enseñanza que transmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos”
El sentido de fraternidad universal
La espiritualidad de Francisco contempla su visión de la fraternidad universal. Para él, todos los seres humanos eran hermanos, independientemente de su condición social, su cultura o su religión. Una visión de la humanidad llena de bondad y solidaridad.Es evidente que su visión se refleja en la comunidad que fundó, la Orden de los Hermanos Menores. Su nombre mismo expresa un ideal espiritual: ser “menores”, es decir, vivir desde la humildad y el servicio a los demás. Debemos destacar que la fraternidad de Francisco no se limitaba -en exclusividad- a las relaciones humanas. Su espiritualidad ampliaba esta idea a toda la creación: animales, plantas, ríos, montañas y elementos naturales formaban parte de una misma familia universal, llena de vida y hermosura.Esta visión alcanza su expresión más conocida en el “Cántico de las Criaturas”, uno de los primeros poemas escritos en lengua italiana. En él, Francisco llama “hermano” al sol, “hermana” a la luna y “hermana” incluso a la muerte corporal. El universo entero aparece como un reflejo de la bondad divina. Una visión muy naturalista en unos tiempos no preparados para asumirla.Hoy día, esta visión de la espiritualidad posee una perspectiva, una relación de respeto, cuidado y gratitud hacia la naturaleza, que encajaría en muchos planteamientos ecologistas actuales.“Todo el bien que hagamos, hay que hacerlo por amor a Dios, y el mal que evitemos hay que evitarlo por amor de Dios”
Vivir la experiencia de Dios de la simplicidad.
Hay que señalar que el sentido de espiritualidad de Francisco se caracteriza por una profunda simplicidad. No se basa en complejos sistemas teológicos ni en largas especulaciones de carácter intelectual. Su vía de encuentro con la Divinidad se basa en la oración, el silencio y la contemplación. Una maravillosa realidad alejada de innecesarios planteamientos teológicos.Francisco buscaba constantemente momentos de retiro y soledad para orar. Su relación con Dios era profundamente afectiva y personal. En sus oraciones se percibe una mezcla de asombro, gratitud y humildad.Para él, Dios no era una idea abstracta, sino una presencia viva que se manifiesta en cada momento de la existencia. Esta presencia puede descubrirse en la naturaleza, en los pobres, en el sufrimiento y en la alegría cotidiana.Uno de los momentos más significativos de su vida espiritual ocurrió en Monte Alvernia, donde según relata la tradición recibió los estigmas de Cristo. Más allá del hecho histórico, este acontecimiento simboliza la profunda identificación espiritual de Francisco con la vida y el mensaje de Jesús de Nazaret.“Sin la oración nadie puede progresar en el servicio divino”
La alegría: signo maravilloso de santidad
Alegría, sí, alegría es una de las características fundamentales de la espiritualidad franciscana. A pesar de las dificultades diarias, la pobreza elegida de manera voluntaria y las incomprensiones que experimentó, Francisco vivió con un profundo sentido de gozo interior, de paz interior.Para él, la alegría era una consecuencia natural de la libertad espiritual. Quien vive sin apego, confiando en Dios y en comunión con la creación, descubre una forma de felicidad que no depende de las circunstancias externas.En nuestro tiempo, donde la búsqueda de la felicidad es una constante que se ha convertido en obsesión, Francisco hablaba incluso de la “perfecta alegría”, que no consiste en el éxito o en el reconocimiento, sino en la capacidad de amar y mantenerse fiel a Dios incluso en medio del rechazo o del sufrimiento ejercido por los semejantes.“Dichoso quien no tiene más gozo y alegría que las palabras y obras del Señor”
Un legado espiritual universal
Hay que destacar que la poderosa influencia espiritual de Francisco de Asís se extiende mucho más allá del ámbito franciscano, cristiano y espiritual. Su ejemplo ha inspirado a creyentes y no creyentes, a movimientos sociales, ecológicos y pacifistas de ámbitos culturales muy diferentes, incluso divergentes.El mensaje central de fraternidad, humildad, amor a la naturaleza y la búsqueda de la paz posee una dimensión universal. En un mundo marcado por la desigualdad, el conflicto y la crisis de valores esenciales, su ejemplo adquiere una relevancia renovada, positiva, llena de esperanza en el verdadero proceso de evolución de nuestra especie.Transformar el mundo desde la sencillez y la compasión son pilares esenciales del modelo propuesto por Francisco. No hay que huir del mundo, sino cambiarlo desde una actitud interior basada en el amor y el servicio hacia los demás.“Dios creó a todas las criaturas con amor y bondad, grandes, pequeñas, con forma humana o animal todos son hijos del Padre y fue tan perfecto. De nada sirve caminar a cualquier parte para evangelizar al menos que nuestro camino sea nuestro evangelio”
Conclusión
Debemos señalar que la vida de San Francisco de Asís constituye una de las experiencias espirituales más profundas de la historia. Su camino muestra que la verdadera transformación del mundo comienza por la transformación del corazón humano, clave esencial para poder avanzar en el sendero espiritual.Mediante la pobreza ejercida de manera voluntaria, la fraternidad universal, el respeto de la naturaleza y la alegría interior, Francisco nos invita a redescubrir lo esencial de la vida: el amor a Dios y a toda la creación.Más que un personaje histórico, Francisco representa un estilo de vida espiritual que sigue siendo actual. Su mensaje recuerda que la verdadera grandeza no se encuentra en el poder ni en la riqueza, sino en la humildad, la compasión y la capacidad de vivir en armonía con todos los seres. En este sentido, la espiritualidad franciscana continúa ofreciendo un camino de esperanza para quienes buscan una vida más sencilla, más libre y más profundamente humana .
¡Oh alto y glorioso Dios
ilumina las tinieblas de mi corazón,
y dame fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta y
humildad profunda,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla tu santo y
verdadero mandamiento.

FEDERICO A. SÁNCHEZ ARIAS, presidente@academiadelaespiritualidad.es
MADRID.ECLESALIA

Por qué estudiar Ciencias de las Religiones

Ciencias de la religión - Wikipedia, la enciclopedia libre

Es fundamental conocer la religión para entender, como es obvio, la literatura, la historia y las artes, pero también el derecho y la sociología, entre otras cosas

Hoy podemos estudiar en España Ciencias de las Religiones: colmando la laguna de que ha adolecido nuestra universidad desde hace siglos, por fin contamos con un grado pionero en esta disciplina, único en el mundo hispánico, que luego da paso también, si se quiere especialización, a un máster y un doctorado. Pero ya de por sí el mero hecho de poder estudiar las religiones del mundo y su enorme relevancia en diversos campos es excepcional y abre un panorama no solo teórico, sino también de salidas profesionales prácticas para el mundo que viene. Veamos por qué.

Huelga decir, para empezar, que la religión es un fenómeno vital, íntimamente ligado al «homo sapiens» –que en realidad es un «homo religiosus»–, y sin el cual no podemos explicar nuestro paso por el mundo. Independientemente de la teología o las creencias de cada cual, el estudio de las Ciencias de las Religiones –que abarca perspectivas tan variadas como la historia, la filosofía, la psicología, la antropología, la política, las lenguas, el arte, el derecho, y un sinfín de aproximaciones más– es un valor en sí mismo y resulta fundamental para tener una perspectiva cabal de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Mucho se ha escrito sobre la importancia de la religión en etapas pasadas de la historia, así como sobre la posterior secularización y sobre el retorno actual del fenómeno religioso en varios niveles. Pero es que resulta imposible conocer al ser humano sin tener una mínima noción de qué implican las religiones. Puede que, como a veces se ha argüido, el debate sobre la existencia de lo divino o lo numinoso sea central para la experiencia del ser humano, tanto en su vida diaria como en su búsqueda de la trascendencia. Puede también que la religión fuera una ventaja evolutiva que ha hecho que el hombre haya alcanzado cotas de desarrollo intelectual, artístico, científico o filosófico sin parangón en nuestro planeta. Puede que, además, la irrupción en nuestro mundo de la inteligencia artificial añada nuevos matices de enorme interés a este panorama como, por ejemplo, si, realmente, con nuestras concepciones sobre la mente global y autónoma de la IA, seguimos queriendo hablar de y con Dios. Por estas y otras muchas razones es vital hoy estudiar la ciencia de la religión.

Insisto en que no tiene nada que ver con creer o no creer. Es fundamental conocer la religión para entender, como es obvio, la literatura, la historia y las artes, pero también el derecho y la sociología, entre otras cosas. La ciencia de la religión nace en el ámbito de la academia germana y anglosajona del siglo XIX, con la figura emblemática de F. Max Müller, quien acuñó el término Religionswissenschaft (Ciencia de la Religión) y la famosa frase: «Quien solo conoce una [religión], no conoce ninguna». La inspiraron el historicismo y el positivismo, bien diferenciada de la teología, con la apertura al estudio de la literatura comparada gracias al dominio de las lenguas orientales que se inicia con el imperialismo europeo, notablemente con la conquista británica de la India. Al principio estuvo muy ligada al desarrollo del análisis comparado filológico y mitológico, desde la perspectiva de las ciencias de la antigüedad y la lingüística comparada. Pero luego se abrió a la literatura y el folklore o la antropología, con otras aproximaciones, como la sociopolítica, la fenomenológica o la jurídica, que la van enriqueciendo desde las escuelas centroeuropeas y británicas hasta la estadounidense de Chicago (con Eliade), entre otras muchas, también con un desarrollo especial en Italia.

El caso es que España se había quedado atrás, por unas razones u otras (sobre todo políticas e ideológicas), hasta muy recientemente. Tras la cátedra pionera de Álvarez de Miranda en 1954, habrá que esperar a los años 90 para la fundación de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones y del Instituto que lleva esta denominación en la Universidad Complutense, con varias décadas de experiencia. Hace poco, no llega a cuatro años, se inició la gran aventura de un estudio universitario completo, con un «cursus» que incluye grado, máster y doctorado en esta fascinante disciplina, algo inédito en nuestro país y que tan importante ha sido para el desarrollo cultural de Alemania, Reino Unido, EEUU o Italia. Por todo ello es muy importante fomentar estos estudios en nuestro país, que proporcionan una formación excelente y transversal en humanidades y ciencias sociales.

Última hora de la guerra en Irán, en directo hoy: ataques de Israel y EEUU, reacciones al plan de paz de Trump y amenazasÚltima hora de la guerra en Irán, en directo hoy: ataques de Israel y EEUU, reacciones al plan de paz de Trump y amenazas

Además de todo esto, hay una vertiente práctica y actual de primer orden que justifica para los estudiantes la elección de un grado pionero y único en el mundo hispanohablante como es el de Ciencias de las Religiones en la UCM, que quizá se tiene menos en cuenta. Y es que son estudios que también abren una importante proyección profesional de cara al futuro, lo que debería atraer también a quienes buscan una disciplina con futuro. Una de las salidas fundamentales, ciertamente, es la enseñanza; pero no se debe pasar por

alto que este grado altamente interdisciplinario, ofrecido por la Facultad de Filosofía, pero en colaboración con la de Geografía Historia, Filología (y también con docencia de Psicología, Derecho y Sociología), facilita el camino para poder ser profesor de secundaria de forma polivalente en diversas disciplinas, como filosofía, geografía e historia o lenguas clásicas. Ahora que la religión regresa –o más bien nunca se marchó del todo– las competencias que ofrece son más importantes que nunca.

El egresado en Ciencias de las Religiones también tiene una perspectiva jurídica indispensable para gestionar la diversidad cultural y religiosa y puede aplicar sus conocimientos a un mundo como el que viene, en el que la convivencia entre culturas y religiones diferentes resulta, más allá de lo recomendable, imprescindible en nuestra sociedad. Sin dejar de lado la importancia humanística de estos estudios, que dotan de una elevada cultura, también proporcionan herramientas prácticas para desarrollar una exitosa carrera profesional, por ejemplo, en el mundo de la mediación y el diálogo interreligioso, con asignaturas como derecho y religión o gestión de la diversidad religiosa. En suma, el Grado en Ciencias de las Religiones procura un perfil equilibrado y polivalente, que combina humanidades y ciencias sociales, y resulta en una formación integral, no solo teórica, sino también práctica. Por eso, y por muchas razones más, conviene estudiar Ciencias de las Religiones: muchos de nosotros las hubiéramos estudiado en su día si se hubieran ofertado. Es importante que esta disciplina universitaria, aún joven y relativamente poco difundida en España, vaya creciendo y que se divulgue la importancia crucial de su continuidad.

David Hernández de la Fuentees escritor y Catedrático de la Facultad de Filología. Miembro del Instituto de Ciencias de las Religiones (UCM).

Carlos Ruiz, ermitaño: “Huimos de la soledad y del silencio por temor al vacío”

  • El hermano Carlos, sacerdote getafense hoy ermitaño en Galicia, nunca imaginó su vida actual. Su familia no era practicante… Pero la gran paradoja de su vocación de retiro permanente es que ahora se ve más capacitado para ayudar a los demás. En Misión reflexiona sobre cómo vivir la soledad para que sea virtud y no un riesgo.
  • Por Javier Lozano
  • Fotografía: Dani García

El padre Carlos Ruiz, conocido como hermano Carlos, vive una vida de silencio y soledad, no como una huida de un mundo lleno de ruido, sino como un espacio de discernimiento para hacer el bien a quien se le acerca. ¿Se puede ayudar a los demás alejándose de ellos? Esta paradoja es parte esencial de su vocación de ermitaño diocesano, una variante reciente de una antigua vocación de la Iglesia. 

Reside desde hace tres años en Alba (Pontevedra), al pie del Camino de Santiago, inspirado por san Carlos de Foucauld en su vocación eremítica. Pasa 18 horas del día en soledad y silencio, dedicado a la oración, la adoración y el estudio. En las seis restantes atiende a los peregrinos que entran en su casa. Su retiro le ha abierto una vía inesperada por la que muchos conocen a Dios.

¿Cómo pasó de sacerdote diocesano a eremita?

Desde que me ordené, siempre hubo una llamada dentro de la llamada. Hubo varios momentos clave. El último fue conocer a san Carlos de Foucauld. Al leer su vida y sus escritos, sentí una fuerte correspondencia en mi corazón con esa llamada contemplativa a separarme del mundo, no para aislarme, sino para estar más disponible.

¿Disponible para qué?

Para vivir desde la soledad y el silencio una disponibilidad al Espíritu Santo, que por definición es indefinida, pues sopla donde quiere. Lo vi como una disponibilidad para el servicio. Por ejemplo, aunque no es lo que me trajo aquí, mi casa está al pie del Camino de Santiago y cuando abro los portones algunos se asoman. Les ofrezco la bendición del peregrino, oro por ellos y a veces les digo alguna palabra del Señor que les toca el corazón. En tres años tengo ya decenas de historias muy fuertes. 

¿Cómo son estas personas?

Muchos traen una carga y experimentan que Jesús la toma y que no están solos. Aquí la gente llora mucho. Es un toque del Señor, porque bastantes habían pedido una señal a Dios. Un húngaro luterano indiferente a la fe acaba de decirme que se ha convertido al catolicismo y que ha recibido la Confirmación y la Comunión. 

¿Cómo organiza su día?

Voy con el sol. Me levanto un par de horas antes de que amanezca. Es un tiempo de silencio y de oración, sobre todo para la Palabra de Dios y la Adoración Eucarística. Luego rezo laudes y estudio. A las 9:30 tengo un tiempo de trabajo, que puede ser físico, intelectual o estar con peregrinos hasta las 12:30. Después rezo y tengo un tiempo de retiro. Vuelvo a trabajar a las 16:00 hasta que preparo la Santa Misa y rezo vísperas. Y entro de nuevo en el silencio sobre las 19:00.

Vive una vida de retiro, pero también misionera. ¿Cómo las compagina?

La clave es reservar con fidelidad los tiempos de soledad. Si eso no se defiende, se disuelve. Intento comprender a ese peregrino que me llega como un lugar de encuentro con Jesús. Yo no salgo de la contemplación cuando entro en el servicio. Tampoco cuando estoy en la soledad dejo el servicio, pues me llevo en mi interior a la gente con la que he tratado. Son dos momentos, pero no dos cajones. 

¿Tanto ruido y velocidad nos impiden parar y escuchar a Dios?

Claramente. Pero, aunque hay un ruido externo, lo más preocupante es el ruido que nos provocamos nosotros mismos. Las redes sociales o estar chequeando el móvil genera desasosiego. Somos incapaces de entrar en un coche e ir en silencio. Esta tendencia a meter ruido en nuestra vida viene del miedo al dolor y al vacío.

Hábleme de ese miedo.

Está directamente relacionado con el aburrimiento, algo de lo que también huimos. Parece cosa de niños o de inmaduros, pero el aburrimiento es una de las experiencias fundamentales del ser humano. Es la forma en que sentimos dolor ante un vacío de propósito. Cuando nos falta ese propósito, intentamos llenarlo haciendo cosas inútiles. En cambio, cuando tienes claro tu propósito, el aburrimiento desaparece.

¿De dónde proviene el miedo al silencio y a la soledad?  

Del temor a la nada, a la muerte óntica, al vacío total y a la pérdida de sentido. Por eso, cuando la vida tiene un propósito, asumes bien la soledad. No olvidemos que el propósito es la razón por la que Dios me tiene hoy aquí en esta vida. Propósito y Dios van de la mano. Si estás con Dios, ya no hay soledad. 

¿La falta de sentido nos impide vivir en plenitud?

Efectivamente. Por miedo a la soledad y al silencio nos echamos en los brazos de cualquier cosa que nos quite la sensación de dolor, cuando justamente el dolor es un aliado. Ya decía Antonio Machado: “Dolor, tú eres nostalgia de la vida buena”. Esto se convierte en una dinámica de adicción, pues llenamos nuestra vida intentando tapar el dolor, cuando no es un enemigo; nos dice que estamos hecho para algo más. 

¿Ocultarlo no resuelve el problema?

Aunque tapemos el síntoma, el problema sigue ahí. Seguimos sin aquello para lo que hemos sido creados. Ese es el drama. 

Entonces, ¿el silencio y la soledad pueden ser algo bueno?

El silencio y la soledad por sí solos no son buenos. Lo mejor es una buena compañía. Pero insisto en “por sí solos”. Hay una corriente que está afectando a la Iglesia a través de retiros horrorosos que se basan en el silencio por el silencio. En esos retiros te proponen ser discípulo del silencio de la nada. Es un nihilismo que se ve también con la meditación trascendental. No estamos hechos para el silencio por el silencio y la soledad por la soledad. Nuestra religión es la de la Palabra, no del silencio. La clave, y esto es lo importante, es que estamos hechos para un silencio que dé espacio al otro. Sobre todo, al Otro con mayúscula. Jesús nos ha dado su Palabra y el silencio es el que permite acogerla. Es un silencio relacional. Ahí está la diferencia.

¿Es posible aplicar esta soledad buena en las familias?

No sólo es posible, sino esencial. La soledad cristiana es relacional, lo que es paradójico, pero no contradictorio, porque esa soledad a la que tú te retiras, aunque sea una hora para rezar en una iglesia, es una soledad para estar con Él. Pasa lo mismo con el silencio para escucharlo a Él. Y a esto los cristianos lo llamamos oración personal.

¿A usted qué gracias le ha traído vivir así la soledad?

Una relación mucho más íntima con el Señor. Tener más tiempo te permite estar más con Él. También ha aquietado mi corazón y mi mente. Y ha hecho que tenga una relación con los demás menos ansiosa y por lo tanto más gratuita, donde puedo de verdad darme. 

Denos algún consejo de su vida eremítica que nos pueda ayudar.

A mí me ayuda enfocarme totalmente en cada persona que llega y estar disponible. Para ello es necesario que no todo el tiempo esté ocupado, porque si no es imposible estar disponible. Es fundamental que la mirada no esté puesta en uno mismo. La atención es importante, que el otro sepa que estás ahí, no sólo físicamente. Y otra cosa sería no intentar hacer todo el bien que uno puede hacer, sino hacerlo todo lo bien que uno puede hacerlo. 

Artículo publicado en la edición número 79 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

La primacía de la Encarnación de Cristo en la tradición franciscana

Una síntesis pedagógica de la tesis de Juan Duns Scoto

En la tradición teológica medieval surgió una pregunta profunda: ¿por qué Dios se encarnó en
Jesucristo? La respuesta más conocida en la teología occidental afirma que la Encarnación ocurrió
principalmente como respuesta al pecado humano. Sin embargo, dentro de la tradición franciscana surgió otra interpretación, desarrollada de manera sistemática por el teólogo franciscano Juan Duns Scoto (1266-1308). Esta propuesta sostiene que la Encarnación no depende del pecado, sino que forma parte del plan original de Dios desde la eternidad. La presente síntesis expone de forma pedagógica esta
hipótesis teológica conocida como la “primacía absoluta de Cristo”.


El problema teológico medieval

Los teólogos medievales reflexionaron sobre el motivo de la Encarnación. Una corriente importante,
representada por Tomás de Aquino, consideraba que la Encarnación se entiende principalmente en
relación con la redención del pecado. Según esta perspectiva, el Hijo de Dios se hizo hombre para salvar
a la humanidad caída. En este enfoque, la Encarnación se comprende “a causa del pecado” (propter
peccatum).


La intuición teológica de Duns Scoto

Duns Scoto planteó una objeción fundamental: el plan supremo de Dios no puede depender de un
acontecimiento contingente como el pecado humano. Si la Encarnación es la obra más grande de Dios
en la creación, no puede ser simplemente una respuesta a una caída. Por ello, Scoto propone que Dios
quiso primero a Cristo desde toda la eternidad, y que toda la creación fue querida en relación con Él.
La primacía absoluta de Cristo

Según la teología escotista, Cristo es el centro del designio divino. Dios quiso, ante todo, la unión de la
naturaleza divina y humana en Cristo. Luego quiso todo lo demás en relación con esta realidad. De este
modo, Cristo no es solamente el redentor del pecado, sino el fundamento y la finalidad de toda la
creación.
¿Qué habría ocurrido sin el pecado?
En esta hipótesis teológica, incluso si la humanidad no hubiese pecado, la Encarnación habría ocurrido.
Cristo habría venido no como redentor sufriente, sino como la plenitud y glorificación de la creación. La
Encarnación sería entonces la expresión máxima del amor divino que desea comunicarse con la
creación.

Fundamentos bíblicos

  • Colosenses 1,15-17: Cristo es la imagen del Dios invisible y todo fue creado por medio de Él y para
    Él.
  • Efesios 1,9-10: el designio divino consiste en recapitular todas las cosas en Cristo.
  • Juan 1,114: el Logos eterno que estaba con Dios se hace carne y habita entre nosotros.

Importancia espiritual en la tradición franciscana

Esta visión teológica influyó profundamente en la espiritualidad franciscana. En ella, la creación es vista
como un acto de amor orientado hacia Cristo. La Encarnación no aparece como una solución de
emergencia ante el pecado, sino como la obra suprema mediante la cual Dios se acerca radicalmente a
su creación.


Posición de la Iglesia

La Iglesia católica no ha definido dogmáticamente cuál interpretación es definitiva. Tanto la perspectiva
tomista como la escotista son consideradas teológicamente legítimas. No obstante, la tesis de la primacía
de Cristo ha tenido gran influencia en la espiritualidad y la teología franciscana.
Conclusión

La tesis escotista de la primacía de Cristo ofrece una visión profundamente positiva de la creación. Cristo
no aparece solamente como respuesta al pecado, sino como el centro mismo del proyecto divino. La
Encarnación sería, en esta perspectiva, la expresión máxima del amor de Dios que desea unirse a la
creación y llevarla a su plenitud.

Bibliografía básica

  • Duns Scoto, Juan. Ordinatio III, dist. 7.
  • Bonaventura. Itinerarium mentis in Deum.
  • Tomás de Aquino. Summa Theologiae III, q.1.

Hermano Pablo César Ghilini CEHCF

30 años del secuestro y muerte de los monjes de Tibéhirine (Argelia)

image.png

El día 27 de marzo se cumplirán 30 años del secuestro de los hermanos de Tibhirine, que terminó en su martirio el 21 de mayo.

LES ARCHIVES DU PARISIEN. Dans la nuit du 26 au 27 mars 1996, sept moines français sont enlevés dans leur monastère algérien de Tibéhirine. Leur mort est revendiquée le 21 mai par le GIA (Groupe islamique armé). Vingt ans plus tard, de nombreuses zones d’ombre demeurent autour de leur assassinat.

image.png

Bienvenido al sitio dedicado a los monjes de Tibhirine

El 21 de mayo de 1996, siete monjes trapenses eran asesinados en Argelia. Su muerte conmocionó a la comunidad internacional. El testamento espiritual del hermano Christian de Chergé está considerado hoy como uno de los grandes textos del siglo XX. Esta pequeña comunidad del Atlas, que vivía en proximidad con sus vecinos argelinos, vivió hasta el final la amistad y la fidelidad a una vida monástica radicada en tierra del Islam. Lo que hizo vivir a esta comunidad continúa inspirando a muchos hombres y mujeres de hoy, de toda condición, que aspiran a vivir esta fraternidad que los siete hermanos firmaron con sus vidas. Bajo los auspicios de la «Association des écrits des 7«, que reúne a familias, amigos y a la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, este sitio quiere hoy rendirles homenaje y permitir que se conozcan sus escritos y su actualidad a través de los eventos, las creaciones artísticas, las publicaciones, la profundización espiritual y la meditación…

Fuente: Page Accueil – Bienvenue

«Mujeres de oración» para los vecinos musulmanes

La fraternidad Tiberíades de hoy. Foto: FMM Europa noroccidental

La fraternidad fmm ‘Tiberíades’ en Clichy-Sous-Bois, en la periferia de París, es una presencia fiel en un contexto complejo frente a la realidad de la multiculturalidad y de la multi-nacionalidad que a menudo es un argumento delicado en Francia.

Sor Kyong-Ha Yim, fmm

Las Hermanas Franciscanas Misioneras de María de la Fraternidad Tiberíades iniciaron su presencia en Clichy-Sous-Bois en el 13º piso de un edificio HLM (Habitation à Loyer Modéré [viviendas de alquiler moderado]) entre sus vecinos mayoritariamente musulmanes. Cuando la fraternidad tuvo que trasladarse de su edificio en 2007, sor Jola Nowosielska recuerda que “nuestros vecinos musulmanes estaban tristes al ver que nos mudábamos. Nos decían: ‘¿quién nos protegerá ahora?’. Para ellos éramos mujeres de oración”.

Las hermanas en la capilla de su apartamento en el 13º piso, foto: FMM Europa noroccidental

Las hermanas en la capilla de su apartamento en el 13º piso, foto: FMM Europa noroccidental

Esta fraternidad de Seine Saint-Denis, presente en este suburbio parisino desde 1994, es una presencia fiel en un contexto complejo frente a la realidad de la multiculturalidad y de la multi-nacionalidad que a menudo es un argumento delicado en Francia. Las hermanas son testigos de esta oleada de desafíos sociales a través de su solidaridad con los vecinos de culturas y nacionalidades diferentes y a través de sus oraciones ofrecidas por el mundo – cercano y lejano. Así son conocidas por sus vecinos, como las mujeres de oración.

La población musulmana es la mayoría y la más visible en Clichy-Sous-Bois como en muchos suburbios parisinos. La fraternidad Tiberíades fue fundada para prestar particular atención a los cristianos, que son una minoría en este contexto social, y a todos indistintamente, convirtiéndose en lugar de acogida y de encuentro en el barrio.

“Aunque no veía a las hermanas todos los días, sabía que estaban allí. Me sentía aliviado por su amabilidad, por su cercanía a las personas. No hablaban como los otros”, ha observado Bernard Péyrebesse, un cristiano de Clichy-Sous-Bois, cercano a las hermanas franciscanas desde 1996.

A lo largo de los años las hermanas se han comprometido en las capellanías y en las catequesis con los jóvenes, así como en las asociaciones y en ámbito social. Sor Alexandrine Lefèvre, una de las fundadoras, inició el primer programa de apoyo escolar en Clichy-Sous-Bois en colaboración con el Secours Catholique; apoyo que existe todavía hoy para ayudar a los estudiantes de familias humildes y ofrecerles experiencias diferentes y enriquecedoras como la visita al corazón de París.

Desde el principio, las hermanas eran conocidas por los vecinos como mujeres de oración con un estilo de vida sencillo. Pero también los pequeños incidentes, señales de la realidad de las tensiones y de las incomprensiones, marcaban su vida cotidiana. “Cuando llegamos, los jóvenes del barrio nos miraban con desconfianza. A veces nos provocaban o ponían a prueba nuestras reacciones. Pero no era nada serio”, ha contado sor Jola, una de las fundadoras de esta fraternidad, responsable de la comunidad de Clichy-Sous-Bois desde 2022.

Las hermanas siempre han sido testigos de esta oleada de problemas sociales a través de su presencia y, al mismo tiempo, las relaciones cordiales y respetuosas con sus vecinos eran parte integrante de su realidad en los suburbios. Son también testigos de una solidaridad imprevista que se manifiesta con ocasión de eventos y tensiones importantes. “Cuando padre Hamel fue asesinado por terroristas en 2016, algunos jóvenes musulmanes vinieron a la iglesia un domingo para expresar su pésame y nos dijeron que el islam es la religión de la paz. Nos mostraron su solidaridad frente a este evento impactante. Los jóvenes tratan de mejorar el ‘vivir juntos’ en una ciudad en la que diferentes religiones se encuentran cada día” ha testimoniado sor Léa Bakoarivelo, responsable de esta fraternidad hasta el 2022.

Hoy la misión de la fraternidad Tiberíades está centrada en la acogida, la escucha, la oración y la animación del lugar de peregrinación dedicado a la Virgen de los Ángeles, un santuario mariano en Clichy-Sous-Bois.

 Peregrinación al Santuario, foto: FMM Europa Noroeste.

Peregrinación al Santuario, foto: FMM Europa Noroeste.

“Me alegro mucho cuando se construyó esta iglesia de San Juan XXIII y supe que las hermanas vendrían aquí. No sé qué están haciendo, pero sé qué son. No se logra encontrar una solución a todos los problemas. Pero encontrar a las personas, escucharlas, es importante, y están ahí precisamente para encontrar a las personas. Mirando a las hermanas, se nos remite a Jesús”, ha confiado el señor Péyrebesse con convicción.

En el corazón de la ciudad a lo largo de los encuentros imprevistos, “las mujeres de oración” estrechan vínculos con el prójimo y rezan por él, sea quien sea.

M. Péyrebesse con Sor Jola en la puerta de la iglesia Juan XXIII, foto: FMM Europa noroeste

M. Péyrebesse con Sor Jola en la puerta de la iglesia Juan XXIII, foto: FMM Europa noroeste

Fuente: https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2026-03/sisters-project-mujeres-de-oracion-para-los-vecinos-musulmanes.html

Curas OPP a 50 años del golpe cívico-militar en Argentina con muerte y esperanza: «Porque los muertos nos reclaman palabras y acciones»

Curas OPP
Curas OPP

Para los cristianos, el tiempo la Cuaresma es tiempo de reflexión, de memoria y autocrítica. Para los argentinos, además, es tiempo de pensar, revisar y militar la vida haciendo memoria que hace 50 años se produjo un golpe de estado cívico militar con bendición eclesiástica, el más cruel que hemos conocido

  • Curas OPP).- «Cesen de obrar mal, aprendan a obrar bien; busquen el derecho, socorran al oprimido; defiendan al huérfano, protejan a la viuda. Entonces, vengan, y discutamos –dice el Señor–. Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, se volverán blancos como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana». (Isaías 1,16-18)

Para los cristianos, el tiempo previo a la Pascua, la Cuaresma, es tiempo de reflexión, de memoria y autocrítica, de revisión y compromiso militante con la vida. Vida que a Jesús le fue arrebatada, y vida que Dios le devuelve plena en la resurrección.

Para los argentinos, además, es tiempo de pensar, revisar y militar la vida haciendo memoria que hace 50 años se produjo un golpe de estado cívico militar con bendición eclesiástica, el más cruel que hemos conocido y que dio origen a una dictadura cruel y genocida.

Hacer memoria no se trata, simplemente de evitar un Alzheimer social, sino mirar bien de frente los horrores, los delitos, los crímenes y complicidades porque sabemos que se trata de algo perverso que disuelve de raíz los cimientos de la patria, se trata, en cristiano, de pecado. Y, ciertamente, pecado mortal, porque los muertos nos reclaman palabras y acciones. Palabras y acciones ¡hoy! Porque la memoria es viva y es activa.

Golpe militar en Argentina 1976
Golpe militar en Argentina 1976

Cuando ayer (y hoy) dijimos ¡nunca más!, no se trató de cerrar una etapa, sino de comenzarla. Nunca más al terrorismo de Estado o la violencia genocida que persisten en volver; nunca más a la imposición de modelos económicos, políticos, culturales que excluyan a los más débiles y pobres e impongan el poder de unos pocos sobre las mayorías y lo siguen haciendo; nunca más a la violencia al que piensa distinto y a una Iglesia cómplice de los poderosos. Porque militamos en favor de una patria para todos y todas y de una democracia participativa, en favor de una Iglesia de los pobres, iluminada por el ejemplo de las martiresas y los mártires de nuestra tierra, en favor de la justicia social, la vida para todas y todos, y una justicia que sea sencillamente “justa”.

Pero sabemos que, hace 50 años un grupo de poderosos impulsó un golpe que fue orquestado por las fuerzas armadas, y que cuando por su propia ineptitud, corrupción y mentira el modelo se deshizo, los poderosos se invisibilizaron dejando que fueran condenados los brazos armados, y no las cabezas impulsoras. Y, precisamente por eso, sabemos que esos mismos poderosos se resisten ayer y hoy a reconocer que su modelo es sólo eficaz para unos pocos y cruel con la mayoría. Y volvieron y siguen volviendo, negando el pasado, ocultando la muerte y travistiendo la justicia.

La memoria de los y las mártires, cristianos o no, nos impulsa e ilumina, nos fortalece y nos guía. Es otra la patria que pretendemos, es otra la mirada a las y los otros, obturada por el individualismo feroz. Es otro el mundo que soñamos e imaginamos posible. Sabemos, dolorosamente, que hay decenas de sujetos del ambiente político que han traicionado el voto que los puso en un lugar de decisiones, y esperamos que, en adelante, los pueblos ejerzan la memoria.

Memoria
Memoria

Por eso queremos repetir, como curas y cristianos: la justicia social es un valor fundamental para ser una patria de hermanas y hermanos. El trabajo digno, justo y bien remunerado es la base de la humanidad. La lealtad al pueblo de los pobres es el punto de partida de una sociedad en la que podamos convivir con la diferencia y poniendo a los pobres en el centro. La sangre que tantas hermanas y hermanos derramaron en nuestro suelo, sea siembra de una patria gestada con dolor, pero creciente en la esperanza y floreciente en vida y justicia, en verdad y en paz, en solidaridad y la libertad verdadera, que sólo puede vivirse en comunidad. Por eso rechazamos la esclavizante reforma laboral, la baja de edad de punibilidad, la reforma a la ley de glaciares, y los insultos que profiere el presidente a toda aquella persona que piensa distinto. Con tantos papas repetimos, ¡no a la guerra!; ¡no a unas «relaciones carnales” con los poderosos que oprimen y matan! Insistimos, ¡otro mundo es posible! Y no es por este camino. Reclamamos memoria, verdad y justicia, y ¡fueron 30.000!

Curas en opción por las y los pobres