Carlos de Foucauld, o «soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

«Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal»

«Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad»

«Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos»

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una «Zaouïa» (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿»Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama»?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente «Jesús», su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y «Dernière place» (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un «monasterio invisible en la comunión de los santos». Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

«Si el grano de trigo no muere….». La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: «Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld» Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida «. La segunda, ¿podremos sustraernos al «montaje «que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: «Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

«La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos»

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él». Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un «poner a prueba» a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

«Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo»

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

«Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos»

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

La importancia de los cantos de Taizé (Documental altamente recomendable)

La música de Taizé es fundamental para la comunidad ecuménica, actuando como un elemento clave que facilita la oración, la meditación y la unión entre personas de diversas culturas y denominaciones cristianas. Se caracteriza por ser una forma de oración cantada, centrada en la sencillez y la repetición, lo que permite una profunda interiorización de la fe. Oración en acción

Puntos clave sobre la importancia de la música de Taizé:

  • Carácter meditativo y repetitivo (Ostinato): Los cantos consisten en frases cortas, a menudo versículos de salmos o textos bíblicos, que se repiten una y otra vez (estilo ostinato). Esta repetición ayuda a interiorizar la realidad espiritual y a mantener la atención sin necesidad de seguir partituras complejas.
  • Fomento de la unidad y el ecumenismo: La música trasciende fronteras lingüísticas y confesionales, uniendo a personas de todas las confesiones y culturas en una misma oración, lo cual es central para la misión de Taizé.
  • Facilitador de la escucha y el silencio: Más que una simple actuación, la música en Taizé es un vehículo para la escucha de Dios, preparando el ambiente para el silencio contemplativo, que es una parte esencial de sus encuentros.
  • Accesibilidad y belleza: Diseñados para ser cantados por todos, los cantos combinan la simplicidad con la belleza, lo que permite que incluso aquellos sin formación musical profunda participen plenamente, creando un ambiente que evoca la reconciliación y la paz.
  • Experiencia espiritual para jóvenes: Es una forma de oración muy atractiva para las nuevas generaciones que peregrinan a Taizé, facilitando un encuentro personal con Dios a través de la armonía y la comunidad. Oración en acción

En resumen, la música de Taizé no es solo un acompañamiento litúrgico, sino una forma de vida que ayuda a vivir los valores de la comunidad: la reconciliación, la confianza, la alegría y la búsqueda de paz

«Mujeres de oración» para los vecinos musulmanes

por Sor Kyong-Ha Yim, fmm

CLAVE:

  • La fraternidad fmm ‘Tiberíades’ en Clichy-Sous-Bois, en la periferia de París, es una presencia fiel en un contexto complejo frente a la realidad de la multiculturalidad y de la multi-nacionalidad que a menudo es un argumento delicado en Francia.

Las Hermanas Franciscanas Misioneras de María de la Fraternidad Tiberíades iniciaron su presencia en Clichy-Sous-Bois en el 13º piso de un edificio HLM (Habitation à Loyer Modéré [viviendas de alquiler moderado]) entre sus vecinos mayoritariamente musulmanes. Cuando la fraternidad tuvo que trasladarse de su edificio en 2007, sor Jola Nowosielska recuerda que “nuestros vecinos musulmanes estaban tristes al ver que nos mudábamos. Nos decían: ‘¿quién nos protegerá ahora?’. Para ellos éramos mujeres de oración”.

Esta fraternidad de Seine Saint-Denis, presente en este suburbio parisino desde 1994, es una presencia fiel en un contexto complejo frente a la realidad de la multiculturalidad y de la multi-nacionalidad que a menudo es un argumento delicado en Francia. Las hermanas son testigos de esta oleada de desafíos sociales a través de su solidaridad con los vecinos de culturas y nacionalidades diferentes y a través de sus oraciones ofrecidas por el mundo (cercano y lejano). Así son conocidas por sus vecinos, como las mujeres de oración.

La población musulmana es la mayoría y la más visible en Clichy-Sous-Bois como en muchos suburbios parisinos. La fraternidad Tiberíades fue fundada para prestar particular atención a los cristianos, que son una minoría en este contexto social, y a todos indistintamente, convirtiéndose en lugar de acogida y de encuentro en el barrio.

“Aunque no veía a las hermanas todos los días, sabía que estaban allí. Me sentía aliviado por su amabilidad, por su cercanía a las personas. No hablaban como los otros”, ha observado Bernard Péyrebesse, un cristiano de Clichy-Sous-Bois, cercano a las hermanas franciscanas desde 1996.

A lo largo de los años las hermanas se han comprometido en las capellanías y en las catequesis con los jóvenes, así como en las asociaciones y en ámbito social. Sor Alexandrine Lefèvre, una de las fundadoras, inició el primer programa de apoyo escolar en Clichy-Sous-Bois en colaboración con el Secours Catholique; apoyo que existe todavía hoy para ayudar a los estudiantes de familias humildes y ofrecerles experiencias diferentes y enriquecedoras como la visita al corazón de París.

Desde el principio, las hermanas eran conocidas por los vecinos como mujeres de oración con un estilo de vida sencillo. Pero también los pequeños incidentes, señales de la realidad de las tensiones y de las incomprensiones, marcaban su vida cotidiana. “Cuando llegamos, los jóvenes del barrio nos miraban con desconfianza. A veces nos provocaban o ponían a prueba nuestras reacciones. Pero no era nada serio”, ha contado sor Jola, una de las fundadoras de esta fraternidad, responsable de la comunidad de Clichy-Sous-Bois desde 2022.

Las hermanas siempre han sido testigos de esta oleada de problemas sociales a través de su presencia y, al mismo tiempo, las relaciones cordiales y respetuosas con sus vecinos eran parte integrante de su realidad en los suburbios. Son también testigos de una solidaridad imprevista que se manifiesta con ocasión de eventos y tensiones importantes. “Cuando padre Hamel fue asesinado por terroristas en 2016, algunos jóvenes musulmanes vinieron a la iglesia un domingo para expresar su pésame y nos dijeron que el islam es la religión de la paz. Nos mostraron su solidaridad frente a este evento impactante. Los jóvenes tratan de mejorar el ‘vivir juntos’ en una ciudad en la que diferentes religiones se encuentran cada día” ha testimoniado sor Léa Bakoarivelo, responsable de esta fraternidad hasta el 2022.

Hoy la misión de la fraternidad Tiberíades está centrada en la acogida, la escucha, la oración y la animación del lugar de peregrinación dedicado a la Virgen de los Ángeles, un santuario mariano en Clichy-Sous-Bois.

“Me alegro mucho cuando se construyó esta iglesia de San Juan XXIII y supe que las hermanas vendrían aquí. No sé qué están haciendo, pero sé qué son. No se logra encontrar una solución a todos los problemas. Pero encontrar a las personas, escucharlas, es importante, y están ahí precisamente para encontrar a las personas. Mirando a las hermanas, se nos remite a Jesús”, ha confiado el señor Péyrebesse con convicción.

En el corazón de la ciudad a lo largo de los encuentros imprevistos, “las mujeres de oración” estrechan vínculos con el prójimo y rezan por él, sea quien sea.

FUENTE: https://www.vaticannews.va

Hacia un nuevo paradigma de convivencia interreligiosa

Tunajifunza: Guerra de religions? (2) Religions no cristianes per la pau

Por: Daniel Fainsteinacia un nuevo paradigma de convivencia interreligiosa
Ética, memoria y lenguaje en tiempos de polarización

Daniel Fainstein* y Daniel Goldman**

Este simple y urgente trabajo surge del fruto de lecturas acumuladas a lo largo de más de cinco décadas entre dos entrañables amigos que compartimos los claustros del Seminario Rabínico fundado por el Maestro Marshall T. Meyer. A lo largo de todos estos años, hemos mantenido las mismas inquietudes éticas y espirituales que nos guiaron en nuestra juventud, y la idea es que este escrito sirva como una modesta invitación a repensar el papel de las religiones en el mundo contemporáneo, estimular el diálogo interreligioso y fortalecer la responsabilidad ética frente a la polarización y la injusticia.

La advertencia del presidente Donald Trump de que “toda una civilización morirá esta noche, nunca volverá a existir”, pronunciada en un momento de tensiones extremas y utilizada como ultimátum político, colocó a la humanidad frente al abismo, mostrando cuán cerca puede estar el mundo de una escalada devastadora cuando la retórica política anuncia la destrucción total¹. No menos aterradoras son las afirmaciones de Irán de destruir a la “entidad sionista” como objetivo estratégico. Frente a este escenario, resurge el interrogante fundamental que atraviesa siglos de pensamiento religioso: ¿qué aprendimos las tradiciones espirituales sobre nuestra responsabilidad hacia los demás?

En el mundo contemporáneo, la religión sigue siendo una fuerza decisiva en la configuración de identidades, conflictos y horizontes éticos. Lejos de desaparecer, como auguraban ciertas teorías de la secularización, ha adquirido nuevas formas de presencia pública, muchas veces asociadas a procesos peligrosos de polarización política y cultural.

El pensamiento de Hans Küng ofrece un punto de partida relevante. Su conocida tesis —“no habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones”— resuena en nuestra conciencia, ya que establece una conexión esencial entre religión y convivencia global. A partir de esta idea, Küng desarrolla el proyecto de una ética mundial, orientada a identificar principios compartidos entre tradiciones religiosas capaces de sostener la paz social, tal como expone en Una ética mundial para la economía y la política².

El proyecto de una ética mundial de Küng parte de un diagnóstico claro. La globalización ha intensificado la interdependencia entre culturas y religiones, pero no ha generado un marco ético compartido. Frente a esto, el teólogo suizo propone un consenso mínimo basado en principios como la dignidad humana, la justicia y la reciprocidad³. Este enfoque no busca uniformidad doctrinal, sino responsabilidad común y deber mutuo. Como afirma en sus escritos, no puede haber un orden mundial justo sin un compromiso ético global asumido por las religiones⁴.

Sin embargo, este universalismo ético debe confrontarse con la experiencia histórica del mal radical, que se nos presenta como abismo. El pensamiento de Emil Fackenheim introduce aquí una dimensión decisiva. Marcado por la experiencia de la Shoá, Fackenheim sostiene que después de Auschwitz toda reflexión teológica y filosófica debe incorporar la memoria de la catástrofe⁵. Su formulación implica una ética de la resistencia. La afirmación de la vida, la memoria y la dignidad frente a la destrucción tensiona cualquier forma de pacifismo ingenuo. La paz no puede construirse ignorando la posibilidad del mal extremo. Por el contrario, debe basarse en la conciencia de ese riesgo. En este sentido, la contribución de Fackenheim no contradice la ética universal de Küng, sino que la profundiza, incorporando la memoria histórica como condición indispensable.

A su vez, el pensamiento de Martin Buber permite comprender la raíz relacional de la violencia y de la paz. Su distinción entre las relaciones “Yo-Tú” y “Yo-Ello” muestra que la deshumanización comienza cuando el otro es reducido a objeto. En cambio, la relación auténtica implica reconocer al otro en su alteridad irreductible. La paz, en este marco, no se limita a la ausencia de conflicto, sino que se manifiesta en el fortalecimiento del vínculo. Las religiones, si desean ser agentes de reconciliación, deben promover condiciones que faciliten este tipo de encuentro (Yo y tú⁶).

El aporte de Abraham Joshua Heschel resulta igualmente crucial, porque introduce una dimensión frecuentemente olvidada. En En busca de un nuevo lenguaje⁷, Heschel advierte que la religión moderna ha perdido gran parte de su capacidad para expresar la profundidad de la experiencia humana. Cuando el lenguaje religioso se vuelve repetitivo o abstracto, pierde su fuerza ética y su capacidad de interpelación. Esta crisis no es secundaria. Un lenguaje vacío genera una religión indiferente. Por el contrario, Heschel propone recuperar un lenguaje capaz de expresar asombro, indignación y responsabilidad. En Los profetas⁸, insiste en que la auténtica religiosidad se manifiesta en la sensibilidad frente al sufrimiento. La indiferencia constituye una forma de mal. La fe, por lo tanto, no puede separarse de la acción.

Esta reflexión se enriquece al incorporar el pensamiento cristiano y musulmán contemporáneo. El Papa Francisco, en Fratelli tutti⁹, subraya que la fraternidad y la amistad social constituyen caminos indispensables hacia la paz, insistiendo en que el amor y la justicia son componentes esenciales de la vida humana. De manera complementaria, el pensador musulmán Tariq Ramadan destaca que el compromiso ético y la responsabilidad hacia los demás son inherentes a la fe islámica¹⁰, ofreciendo una interpretación de la religión como fuerza de cohesión y no de fragmentación. Ambos alertan que la religión, mal interpretada o instrumentalizada, puede reforzar estructuras de exclusión y violencia en lugar de abrir caminos de encuentro.

El contexto contemporáneo plantea un desafío adicional. El resurgimiento de formas de populismo oportunista que construyen su identidad a partir de la exclusión del otro simplifica la realidad en términos binarios y convierte al adversario en enemigo. El problema se intensifica cuando las religiones se alinean con estas dinámicas. En lugar de cuestionar la lógica del antagonismo, la refuerzan, otorgándole legitimidad simbólica. Desde la perspectiva de Küng, esto contradice la esencia misma de la ética mundial. Desde Buber, implica la radicalización de la relación “Yo-Ello”. Y desde Fackenheim, representa un riesgo histórico que no puede ignorarse.

Ante este panorama, se impone una renovación profunda de la religión. Esta no consiste en abandonar la tradición, sino en atravesarla críticamente para recuperar su núcleo ético. Implica un desplazamiento desde la identidad hacia la responsabilidad, una resistencia a la instrumentalización política y una reafirmación del encuentro con el otro como eje de la experiencia espiritual. Sin olvidar que esta transformación exige también revitalizar el lenguaje. Como advierte Heschel, sin un lenguaje renovado, incluso los contenidos más elevados pierden eficacia.
Además, esta renovación requiere retomar fuentes de la literatura religiosa clásica que permitan acceder a enseñanzas de armonía entre los seres humanos y de responsabilidad hacia toda la creación. Las tradiciones judía, cristiana e islámica contienen innumerables textos sobre justicia, compasión y respeto por la vida que siguen siendo esenciales para la ética contemporánea. Recuperar estas fuentes no implica un retorno acrítico al pasado, sino su reinterpretación a la luz de los desafíos actuales.

Este paradigma no puede permanecer solo en el plano teórico. Requiere prácticas concretas: educación interreligiosa, espacios de diálogo institucional y compromiso activo frente a la injusticia. La ética mundial propuesta por Küng solo adquiere sentido en la medida en que se traduce en formas de vida.

En última instancia, construir un paradigma de convivencia ética interreligiosa no depende únicamente de principios o instituciones, sino de la capacidad de los actores religiosos para transformar su relación con los demás. En un mundo polarizado, donde resurgen discursos que promueven la exclusión y la eliminación del otro, las religiones pueden elegir reforzar la lógica del enemigo o abrir caminos de encuentro. Este paradigma transmite un mensaje claro: la obligación ética de reconocer y proteger la dignidad del otro, promover la justicia social y fomentar el diálogo interreligioso como práctica cotidiana. La paz no es un estado final, sino una tarea constante que comienza, quizás, en algo tan simple y complejo a la vez como aprender a reconocer a nuestro semejante no como amenaza, sino como presencia y oportunidad de convivencia.

Referencias
1. https://www.reuters.com/world/middle-east/trump-says-a-whole-civilization-will-die-tonight-if-iran-does-not-make-deal-2026-04-07
2. Küng, Hans. Una ética mundial para la economía y la política. Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2000.
3. Küng, Hans. Reivindicación de una ética mundial. Editorial Trotta, Madrid, 2002.
4. Ídem.
5. Fackenheim, Emil. La presencia de Dios en la historia. Editorial Trotta, Madrid, 1993.
6. Buber, Martin. Yo y tú. Editorial Paidós, Barcelona, 2017.
7. Heschel, Abraham J. En busca de un nuevo lenguaje. Editorial Paidós, Barcelona, 1999.
8. Heschel, Abraham J. Los profetas. Editorial Sígueme, Salamanca, 2000.
9. Francisco, Papa. Fratelli tutti. Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 2020.
10. Ramadan, Tariq. Ética, fe y ciudadanía. Ediciones del Diálogo, Madrid, 2015.


*Daniel Fainstein, Doctor en Ciencias Políticas y Sociales. Decano, Universidad Hebraica, México
** Daniel Goldman. Rabino/ co-presidente del Instituto de Diálogo Interreligioso de la República Argentina (IDI).

La revolución neopentecostal latinoamericana

Pablo González Velasco

Siempre he observado con una distancia crítica la estética evangélica del culto televisivo, los gritos de victoria y el fervor de estadio. Sin embargo, resulta intelectualmente deshonesto ignorar la conquista de almas que ha redibujado el mapa de América Latina. Algo de virtuoso, o al menos de peligrosamente eficaz, debe tener su método cuando han logrado lo que la izquierda política, los sindicatos y la Iglesia Católica tradicional parecen haber olvidado: la inserción real, física y emocional en el corazón de la exclusión.

Para entender este fenómeno, debemos rastrear su ADN. La «brocha gorda» de la sociología clásica señala a Estados Unidos y a la CIA como exportadores del protestantismo en los años 70 para frenar el avance del marxismo y de la Teología de la Liberación. Si bien hubo misiones directas, el neopentecostalismo actual no es un producto importado «llave en mano», sino una mutación autónoma y profundamente mestiza.

Aunque los movimientos neopentecostales centran su doctrina de salvación y su liturgia en el Nuevo Testamento (especialmente en los Hechos de los Apóstoles y las epístolas de Pablo), su imaginario y escatología beben profundamente del Antiguo Testamento.

Edificio de la misión del Evangelio de la Fe Apostólica en la Calle Azusa.

Su raíz teológica se remonta al Reavivamiento de la Calle Azusa (1906-1915) en Los Ángeles, protagonizado por William J. Seymour, un predicador afroamericano, hijo de exesclavos que practicaban una cierta religiosidad africana. En la iglesia de Seymour no había segregación racial. Allí nació el pentecostalismo moderno con una influencia africana transculturada y transterrada (a las Américas) decisiva: el trance, la glosolalia (hablar en lenguas), el ritmo sincopado y la catarsis corporal. Los coros de la música gospel son un buen ejemplo, pero también se adaptan a otras culturas musicales.

Al llegar a América Latina, este «software» angloafricano corrió sobre un «hardware» cultural iberobarroco, que ya tenía conexiones africanas. El resultado es un híbrido: mantienen la estructura jerárquica y el personalismo del caudillo ibérico (el Pastor Ungido), pero le inyectan la ambición pragmática del sueño americano, en el marco de una fe equivalente a un optimismo antropológico, donde la posibilidad de cambio en tu vida depende de tu firme voluntad. Ahora bien, el neopentecostalismo tiene más dificultad en el intento de adaptar las fiestas tradicionales, que tiene que desdibujarlas, especialmente las asociadas a los santos.

En España, aunque todavía representan un modesto 3% de la población con casi 5.000 iglesias pequeñas, su presencia es ya un hecho innegable. En Brasil alcanzan un tercio de la población y décadas atrás en lugares de alta concentración de población negra y mestiza, como Salvador de Bahía, consiguieron conversiones en masa. No obstante, en Brasil y el Caribe existe también una forma personal y pluralista de la experiencia religiosa donde se mezclan diferentes religiones, aunque es precisamente desde el evangelismo quienes más intentan practicar la exclusividad. Sin embargo, existe competencia entre iglesias evangélicas.

El núcleo de este movimiento es la Teología de la Prosperidad. ¿Podemos condenarla viviendo en una economía de mercado global? Como señalaba Adam Smith, no esperamos nuestra cena de la benevolencia del carnicero, sino de su interés propio. Cierto es que católicos y musulmanes piensan antes en ser un contrapeso del capitalismo que una argamasa, pero también hay que decir que existen evangélicos de izquierda moderada. El neopentecostalismo ha santificado este interés bajo la premisa de que «Dios quiere que seas exitoso». Es el «enriquecerse es glorioso» de Deng Xiaoping pasado por el filtro de los salmos. Desde mi punto de vista, el ser humano necesita cultivar tanto su parte individual como social. No deberían excluirse mutuamente, ni por el afán de prosperar ni por el afán de defender un bienestar colectivo.

Para un trabajador en situación de pobreza, el mensaje neopentecostal no es una estafa; es una herramienta de empoderamiento. El fiel deja de verse como una víctima del sistema para verse como un «hijo del Rey». Esta narrativa genera efectos prácticos inmediatos:

  1. Dignificación y Disciplina: La conversión exige el abandono del alcohol, el juego y las drogas. Esto genera un ahorro forzado que estabiliza la economía familiar más rápido que cualquier subsidio estatal.
  2. Capacitación en Liderazgo: Las iglesias se organizan en células. Un obrero o una empleada doméstica terminan dirigiendo grupos, aprendiendo oratoria, gestión de conflictos y organización de eventos. Es una escuela de «habilidades blandas».
  3. Capital Social (Networking): La iglesia es una bolsa de empleo gigante. Existe un código de confianza mutua que facilita el comercio y el trabajo. Es un activo intangible: pagan una cuota (diezmo) a cambio de una red de seguridad que el Estado no provee.

Es impactante observar la influencia afro no reconocida en el mundo neopentecostal. Aunque oficialmente estas iglesias suelen demonizar las religiones de matriz africana (Candomblé, Santería, Vudú), comparten una estructura ritual casi idéntica. La Guerra Espiritual neopentecostal no lucha contra abstracciones, sino contra «demonios» o «principados» que causan la enfermedad o la pobreza. Esta dinámica de «limpieza» espiritual es el espejo de la brujería africana.

La exaltación de la herencia judía y del sionismo que vemos en sus templos -llenos de menorás y banderas de Israel- es puramente estética y geopolítica. En Río de Janeiro, existe un barrio favelizado llamado Complexo de Israel, controlado por fuerzas irregulares que se dicen evangélicas y hacen negocio con el narco y explotan a la población. No existe una influencia judía real en la doctrina evangélica, pero sí una apropiación de sus símbolos para validar la «profecía del retorno» y la cercanía de la Segunda Venida. Es una estética de la victoria y el poder que conecta con la geopolítica del apoyo a Israel, sirviendo como un ancla de identidad «bíblica» frente al mundo moderno. Es típico el turismo a Israel y realizan un bautismo por inmersión completa en el río Jordán.

El neopentecostalismo es un maestro del oportunismo pragmático. Inicialmente, en países como Brasil, se aliaron con la izquierda. Lula lo entendió bien: cuando un pobre va a un sindicato, recibe promesas a largo plazo; cuando va a la iglesia evangélica, recibe consuelo y soluciones inmediatas. Sin embargo, a medida que su base social ascendió a la clase media gracias a la propia disciplina de la iglesia, sus intereses cambiaron.

El giro a la derecha fue inevitable cuando la izquierda avanzó en la agenda de derechos civiles (aborto, matrimonio igualitario). Chocaron con el fundamentalismo, aunque décadas atrás los neopentecostales, o el propio Bolsonaro, defendieron medidas para la planificación familiar y el aborto. Hoy, las iglesias multinacionales neopentecostales son jugadores de poder que negocian cuotas de ministerios y concesiones de televisión. También lo hicieron con Maduro. Y, en muchos países latinoamericanos, han pasado de ser «actores sociales» en las periferias a ser el «voto en bloque» que decide presidencias.

Aquí entra el debate sobre el fraude y la rentabilidad. Desde una perspectiva católica, el lujo del pastor es condenable. Pero bajo la lógica neopentecostal, si el pastor es rico, es porque su método funciona; es la prueba social de que Dios bendice. Si el «cliente» está satisfecho con el servicio de esperanza y contención emocional recibido, la retribución económica se ve como una inversión justa. Es difícil de entender para una mentalidad secular o tradicional, pero funciona como un seguro de salud espiritual en sociedades donde el nivel de riesgo de perecer es alto.

Nuestra visión democrática nos obliga al respeto del pluralismo religioso. Se puede ser evangélico y español, igual que se puede ser musulmán y español. Debemos reconocer el legado católico en nuestra identidad; ese poso cultural mudéjar y barroco, que prefiero llamar así para evitar discursos monorreligiosos en el presente y en la interpretación de nuestras raíces diversas.

Sin embargo, no podemos ignorar que el auge protestante es también una reacción a los excesos de la posmodernidad, que paradójicamente en gran parte ha bebido de la libre interpretación subjetiva que trae el protestantismo secularizado. Todo un caldo de cultivo para las ideologías de la sospecha y las teorías de la conspiración. Evidentemente el mundo tridentino de las verdades objetivas únicas tampoco era bueno; e incluso lo mejor del catolicismo se podría encontrar en la actitud intercultural de algunos frailes franciscanos, o en las heterodoxias populares en el ámbito del Mediterráneo y de Iberoamérica.

El neopentecostalismo ha ocupado el espacio que dejó la Teología de la Liberación jesuita, cuyas soluciones marxistas no calaron tanto como la promesa de prosperidad individual. El éxito de estos movimientos es, en última instancia, el síntoma de una orfandad. Mientras las élites intelectuales fomentan un prejuicio clasista contra estos «pesados e invasivos» proselitistas, ellos siguen ganando la calle, aunque puede que en Brasil hayan llegado a su techo. No obstante, saben adaptarse a las sociedades y públicos a los que se dirigen, en cada coyuntura histórica. El catolicismo, a través de su movimiento carismático, ha introducido en sus misas algunos estilos y músicas que recuerdan a los evangélicos.

El evangelismo neopentecostal no es solo una religión, sino también un algoritmo de supervivencia emocional y económica en un mundo. A diferencia del catolicismo, el dolor y la escasez no son cruces que cargar, sino «ataques» que deben ser vencidos mediante una fe declarativa y proactiva que exige resultados tangibles en el aquí y el ahora. Ofrece así un consuelo vinculado a una promesa que pasa por la experiencia sensorial y el compromiso con la red local de ayuda mutua. Así completan un círculo, un ciclo infinito, para evitar la frustración, que quizá sea su punto débil si se tienen altas expectativas. Ahora sí, con estas bases, podemos entender mejor esa teología de la prosperidad neopentecostal.

Fuente: https://eltrapezio.eu/es/2026/03/23/la-revolucion-neopentecostal-latinoamericana/

La visita del Papa a Argelia desafiará la narrativa del “choque de civilizaciones”

La Basílica de San Agustín de Hipona (Annaba), donde León XIV celebrará Misa en Argelia el 14 de abril

La Basílica de San Agustín de Hipona (Annaba), donde León XIV celebrará Misa en Argelia el 14 de abril | Crédito: Cortesía Obispo de Hipona (Argelia), Mons. Michel Guillaud

Por Victoria Cardiel

El Papa que se presentó ante el mundo como “hijo de San Agustín” emprenderá el lunes 13 de abril una gira de diez días por África cuya primera etapa será Argelia, tierra natal del ilustre obispo de Hipona.

San Agustín, una de las mentes cristianas más influyentes del primer milenio, nació en el norte de África en el siglo IV y dedicó su vida a una incansable búsqueda de la verdad que culminó con su Bautismo en Milán.

La figura del santo africano ocupa un lugar destacado en el horizonte pastoral de León XIV. “La figura de san Agustín ayuda mucho como puente, porque en Algeria es muy respetado como hijo de la patria”, subrayó el Pontífice durante la rueda de prensa que siguió a su primer viaje a Turquía y Líbano.

Desde hace más de dos décadas, San Agustín viene siendo objeto de una revaloración cultural en el país magrebí. En 2001, Argelia fue sede del encuentro internacional “San Agustín: africanidad y universalidad”, un foro académico que buscó rescatar al Obispo de Hipona como una figura intelectual africana de dimensión universal, más allá de su identificación exclusiva con la tradición cristiana occidental.

François Vayne, periodista argelino de raíces francesas y buen conocedor de la vida cristiana en el país, explicó que aquel congreso marcó un punto de inflexión. “A partir de entonces, San Agustín empezó a ser reconocido como una pieza del patrimonio cultural de Argelia, como un gran pensador, y no solo como una figura religiosa”, señaló.

Durante un encuentro con medios en la Asociación de la Prensa Extranjera en Roma, Vayne afirmó que el viaje del Papa León XIV supondrá un claro desafío a lo que llamó la “tentación del choque de civilizaciones” entre musulmanes y cristianos.

A su juicio, el Pontífice desmontará esa narrativa al mostrar que la amistad entre creyentes de distintas religiones no solo es posible, sino necesaria. “El Papa va totalmente en sentido contrario a esa propaganda, mostrando que se puede ser amigos, aunque no tengamos la misma fe, y que podemos compartir el mismo amor por la humanidad, que nace de nuestra relación con Dios”, afirmó.

Coincide con él el cineasta italo- argelino Rachid Benhadj, director de Mirka (2000) —película que cuenta con actores como Gérard Depardieu y Vanessa Redgrave—, quien subrayó el impacto del viaje del Papa en el diálogo interreligioso: “Es importante que los argelinos puedan escuchar la música del Pontífice, para vivir juntos en África, en Argelia, pero más ampliamente en el continente africano, que puedan vivir juntos entre cristianos y musulmanes». 

San Agustín, vía para romper los «muros de incomprensión»

Además, reseñó que San Agustín muestra el camino para “romper los muros de incomprensión”. “Es que reconocemos a San Agustín, reconocemos indirectamente la fraternidad que puede existir entre cristianos y musulmanes. Yo creo que es una apertura, un renacimiento. Estamos buscando nuevos puentes para poder vivir juntos”,  detalló Benhadj.

La agenda del primer día en Argel incluye una visita a la Gran Mezquita de Argel, una de las más grandes del mundo islámico. Se trata de un gesto de fuerte carga simbólica que confirma la apuesta del Papa por el diálogo interreligioso y la diplomacia del encuentro, una línea que ya impulsó en Turquía y Líbano y que se inscribe en la tradición de sus predecesores.

Según Vayne, este enfoque conecta directamente con el legado de San Juan Pablo II, quien convocó en Asís en 1986 el histórico encuentro interreligioso por la paz con participación musulmana. Además, recordó que este año se conmemoran “seis décadas de la declaración conciliar Nostra aetate, documento clave en la apertura de la Iglesia Católica hacia el diálogo con el islam”.

Argelia ha experimentado profundas transformaciones desde 1962, año de su independencia. Vayne, nacido ese mismo año, recordó que su madre eligió su nombre inspirado en San Francisco de Asís y su encuentro con el sultán, como signo de esperanza tras una guerra que fracturó las relaciones entre cristianos y musulmanes. Quería, explicó, permanecer en Argelia para vivir una fraternidad universal marcada por la reconciliación.

Un apostolado de la «bondad»

Siendo joven, Vayne, que actualmente lleva la comunicación de la Orden del Santo Sepulcro en Roma, conoció a los monjes trapenses del monasterio de Tibhirine, asesinados en 1996 tras su secuestro por el Grupo Islámico Armado (GIA), en plena guerra civil. Vivían en una de las regiones más castigadas por la violencia, pero decidieron no abandonar a sus vecinos musulmanes, con quienes compartían la vida cotidiana y el sufrimiento.

“El suyo fue un verdadero apostolado de la bondad”, afirmó el periodista, autor del libro Tibhirine vive: la herencia de los monjes mártires de Argelia. “No quisieron soltar la mano de quienes sufrían, y murieron como tantas otras personas en aquel período, en circunstancias que siguen siendo confusas”, detalló.

Para Vayne, el testimonio de los mártires de Argelia —de cuya muerte se cumplen ahora treinta años— encierra un mensaje clave: “Derramaron su sangre junto a la de los musulmanes”. En esa sangre compartida, subrayó, “se convirtieron en artesanos de paz y ayudaron a curar las heridas de la colonización, dando origen a una Iglesia verdaderamente argelina, libre de ataduras coloniales”.

Estos siete monjes trapenses de Tibhirine fueron beatificados con otros 12 religiosos el 8 de diciembre de 2018 en Orán (Argelia).

La misión de la Iglesia en Argelia, heredera de los monjes de Tibhirine

Su legado se concreta hoy en lo que el periodista denomina el “diálogo de la amistad”, una forma de encuentro silencioso y cotidiano que la Iglesia en Argelia vive día a día, caminando con el pueblo y sosteniéndose en la esperanza que brota de la fe en Dios, una fe que lleva a reconocerse mutuamente como hermanos y hermanas.

Desde 2006, una ordenanza argelina regula estrictamente los lugares de culto no musulmanes y prohíbe el proselitismo. En este marco, la Iglesia Católica ha reafirmado su respeto a las leyes del país. “Acepta ser una Iglesia invitada en un Estado donde el islam es la religión oficial”, explicó Vayne. Su misión, añadió, no es debilitar la fe islámica, sino contribuir a que se exprese como una religión de paz mediante obras concretas.

Una situación similar ya la afrontó el Papa León durante su visita a Turquía en noviembre de 2025, donde acompañó pastoralmente a los católicos sin soliviantar al Estado. En Argelia encontrará dinámicas parecidas, según indicó Livia Passalacqua, experta en el país y doctora en misionología por la Pontificia Universidad Gregoriana, durante un encuentro con periodistas organizado por la Universidad de la Santa Cruz de Roma hace unos meses.

“Es una Iglesia que vive como invitada en la casa del otro”, explicó. “No se trata de oponer verdades, sino de crear relaciones, escuchar y avanzar juntos”.

Esta visión se inspira tanto en San Agustín como en San Carlos de Foucauld, místico francés del siglo XIX que vivió entre los musulmanes tuareg del Sahara argelino. Canonizado en 2022, Foucauld promovió, al igual que los monjes de Tibhirine, una espiritualidad centrada en el testimonio silencioso, la cercanía y los vínculos personales, lejos de cualquier forma de proselitismo.

El viaje del Papa León XIV a Argelia —con 48 millones de habitantes, entre los que se estima que puede haber unos 100.000 cristianos, de ellos unos 7.000 católicos— se perfila así como un potente mensaje de respeto, diálogo y convivencia, en una región donde historia, fe y cultura se entrelazan profundamente.

Victoria Cardiel
Victoria Cardiel es periodista especializada en temas de información social y religiosa. Desde el 2013, ha cubierto toda la actualidad del Vaticano para diversos medios, como la agencia de noticias española Europa Press, o el semanario de la Archidiócesis de Madrid, Alfa y Omega.

De Red a Nido

Nuestras redes neuronales pueden dejarte atrapado en un patrón egocéntrico de pensamientos que con el tiempo se transforman en sesgos subjetivos que suelen generar equivocaciones y situaciones conflictivas.

Si uno aprende con determinadas técnicas a » aniquilar » este patrón, puede desasirse de estos pensamientos, en un proceso gradual.

Se requiere una práctica sostenida, gran perseverancia.

No es fácil, pero es posible.

A través del tiempo, diferente para cada uno, las redes comienzan a integrarse de tal manera, generando un patrón de organización, tal que, de ser «redes que atrapan» generando una especie de «jaula eléctrica», se transforman en un «nido que acoge», en la confianza de ser el «hogar» que hace posible un nuevo modo de  «estar,siendo», para aumir las dinámicas cambiantes de nuestro entorno, de forma adaptativa, creativa y menos difícil.

«El  Aniquilamiento es la fuerza más poderosa que tenemos para unir nuestra alma a Dios»

           (Carlos de Foucauld)

Hno Pablo CEHCF

¡De qué quiere Usted la imagen?

Forcano: "Recuperar la teología de la liberación, hoy especialmente maldita  y perseguida"

Preguntó el imaginero: 

Tenemos santos de pino,

Hay imágenes de yeso,

Mire este Cristo yacente,

Madera de puro cedro,

Depende de quién la encarga,

Una familia o un templo,

O si el único objetivo

Es ponerla en un museo.

Déjeme, pues, que le explique,

Lo que de verdad deseo.

Yo necesito una imagen

De Jesús El Galileo,

Que refleje su fracaso

Intentando un mundo nuevo,

Que conmueva las conciencias

Y cambie los pensamientos,

Yo no la quiero encerrada

En iglesias y conventos.

Ni en casa de una familia

Para presidir sus rezos,

No es para llevarla en andas

Cargada por costaleros,

Yo quiero una imagen viva

De un Jesús Hombre sufriendo,

Que ilumine a quien la mire

El corazón y el cerebro.

Que den ganas de bajarlo

De su cruz y del tormento,

Y quien contemple esa imagen

No quede mirando un muerto,

Ni que con ojos de artista

Sólo contemple un objeto,

Ante el que exclame admirado

¡Qué torturado mas bello!.

Perdóneme si le digo,

Responde el imaginero,

Que aquí no hallará  seguro

La imagen del Nazareno.

Vaya a buscarla en las calles

Entre las gentes sin techo,

En hospicios y hospitales

Donde haya gente muriendo

En los centros de acogida

En que abandonan a viejos,

En el pueblo marginado,

Entre los niños hambrientos,

En mujeres maltratadas,

En personas sin empleo.

Pero la imagen de Cristo

No la busque en los museos,

No la busque en las estatuas,

En los altares y templos.

Ni siga en las procesiones

Los pasos del Nazareno,

No la busque de madera,

De bronce de piedra o yeso,

¡mejor busque entre los pobres

Su imagen de carne y hueso ¡

Gabriela Mistral

Benito José Labre, Santo

Mendigo Penitente

Martirologio Romano: En Roma, Italia, san Benito José Labre, el cual, deseoso desde su adolescencia de una áspera vida penitente, realizó peregrinaciones a célebres santuarios, vistiendo harapos y contentándose con limosnas, dando ejemplo de piedad y penitencia, y regresado a Roma, se entregó a una vida de oración y de pobreza extrema. ( 1783)

Etimológicamente: Benito = Aquel a quien Dios bendice, es de origen latino.

Fecha de canonización: 8 de diciembre de 1881 por el Papa León XIII.

Le importó siempre muy poco que le viera la gente con aspecto desarreglado; tampoco le preocupaba demasiado el lugar más o menos cubierto donde iba a pasar la noche; y lo que menos le tiempo le llevaba era el pensamiento acerca de la disposición y orden de los manjares en la mesa. A decir verdad, más parecía mendigo que monje. Como los primeros, tenía el cielo por techo y por compañía las estrellas, iba de un sitio a otro sin más necesidad que el soporte de los pies; como los segundos, una túnica con escapulario, el rosario al cuello, crucifijo en el corazón y en el bolsillo de la túnica cabían unos mendrugos de pan y el Evangelio.

Así le vieron en Roma, Loreto, Fabiano y Bari. Así estuvo en los más renombrados lugares santos de Europa, sin descontar Montserrat ni Santiago de Compostela.

Comenzó su vida de fraile errante el día tres de setiembre del año 1770, después de haber recorrido a pie las muchas leguas que medían los caminos que separaban un monasterio de otros para llamar a sus puertas. Unos eran tan pobres que no podían recibir a un fraile más por imposibilidad de alimentarlo; para entrar en otros le falta la edad requerida; en aquel es recibido, pero los seis meses que estuvo dentro los pasó en la enfermería y el último -que le abrió de par en par las puertas- tuvo que dejarlo por las terribles tentaciones que sufría. No había modo humano de vivir con los frailes. Se nota que Dios no lo quiso al otro lado de los muros; no, no quiso que sus virtudes estuvieran cubiertas por las tapias. Lo quiso fraile y libre, sufrido y pobre a la vista, piadoso y lleno de bondad ante todos, aunque él pudiera presumir sólo de pobreza.

Había nacido, a lo que parece en una familia de pocos recursos, en Amettes, el 26 de Marzo de 1748, cuando el papa es Benedicto XIV -Próspero Lambertini- y Luis XV -que supo expresarse con la altanería de la época diciendo: «después de mí, el diluvio»- es el rey de Francia. Desde bien joven muestra a sus padres la inclinación que siente por la trapa, pero los mayores dejan el incierto asunto prevocacional para más adelante y lo ponen a estudiar. Hubo dos sacerdotes que influyen en su vida, su padrino el cura de Erin -donde justamente estaba cuando llegó la epidemia, se llevó al sacerdote y tuvo que regresar a Amettes- y el cura de Conteville -que consiguió en su momento el permiso paterno para buscar convento-. Es año 1766, justo el del «Motín de Esquilache», (porque esta es la hora de los «listos», quiero decir, de los Iluminados y Enciclopedistas: la del filósofo, político y jurista Charles-Louis de Secundat, barón de Montesquieu y la del más influyente y representativo de los escritores franceses Francois Marie Arouet o Voltaire), cuando este buen hombre comienza su acá para allá a golpe de sandalia o de pie, buscando un convento, cartuja o trapa que lo admita. Val Sainte Aldegonde, Notre-Dame des Près, Gran Trapa, Sept-Fonts y quizá algún otro más lo tuvo a la puerta, pero nada más.

Llevaba al engaño su aspecto de desdichado a quien le veía; él vivía feliz. Hace vida con los mendigos, pero no admite lo que a la casta le ofrece la gente, porque él nada necesita. Reza por las noches ante las puertas de las ermitas. Y su piedad es verdadera, ¿cómo va a ser falsa cuando llega a comentar al cura de Cossignano: «se ofende a Dios porque no se conoce su bondad»?. Es personaje que llega a hacerse conocido en los ambientes piadosos de Roma. Frecuenta las iglesias de los Santos Apóstoles, de Nuestra Señora de los Montes y Santa María la Mayor. Hay quien le vió -entre ellos el P. Daffini, familiar del cardenal Achinto- con un nimbo de luz, con rostro resplandeciente y con su cuerpo elevado del suelo, en levitación. Incluso llegan a atribuirle la curación milagrosa de un niño.

El miércoles Santo del 1783, asistiendo a los oficios religiosos, rodó por las escaleras; el carnicero Zaccarelli lo llevó a su casa, recibió Benito la extremaunción y murió.

Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad

 
Quo vadis, humanitas? – ¿Hacia dónde vas, humanidad? Es el título del nuevo documento de la Comisión Teológica Internacional, aprobado por León XIV el pasado 9 de febrero. El documento reflexiona sobre el «reto histórico» de la antropología cristiana en la era de la inteligencia artificial. Los riesgos de la «infosfera» y la crisis de la democracia; la importancia de la historia para combatir la «amnesia cultural»; y las derivas de la «era urbana» que transforma los umbrales en fronteras, son algunos temas abordados.
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