Carlos de Foucauld, o «soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

«Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal»

«Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad»

«Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos»

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una «Zaouïa» (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿»Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama»?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente «Jesús», su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y «Dernière place» (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un «monasterio invisible en la comunión de los santos». Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

«Si el grano de trigo no muere….». La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: «Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld» Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida «. La segunda, ¿podremos sustraernos al «montaje «que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: «Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

«La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos»

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él». Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un «poner a prueba» a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

«Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo»

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

«Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos»

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

Non multa sed multum: el método de León XIV

por Marco Felipe Perfetti

Hay un rasgo que llama la atención al leer con detenimiento las palabras dirigidas por León XIV a los cardenales, y es su ausencia de énfasis. Ningún acento muscular, ninguna retórica del mando. El Papa no busca imponerse: acompaña. No convoca para ocupar un espacio, sino para abrir un proceso. Y es precisamente en esta mansedumbre donde se juega el corazón de su discurso.

El hilo que recorre la intervención, de manera discreta pero continua, es el de la atracción. No una estrategia comunicativa ni una categoría sociológica, sino una ley espiritual que concierne al modo mismo en que la Iglesia está en el mundo. León XIV no construye una idea nueva: la recoge de la Tradición de la Iglesia y sigue su desarrollo a lo largo de los siglos, hasta encontrarla expresada también en el Concilio Vaticano II y luego retomada por los pontificados anteriores. Y, sin embargo, el modo en que la relanza dice algo propio: una clave que habla de su estilo, de su gobierno, de la forma de autoridad que pretende ejercer. La Iglesia, recuerda el Papa, no es una fuente autónoma de luz. Es una realidad reflejada. La luz viene de otra parte, y solo si la Iglesia acepta permanecer expuesta a esa luz puede convertirse en lugar de orientación para otros. Es un pasaje decisivo, porque desplaza el baricentro: no es la eficiencia eclesial la que hace creíble el anuncio, sino la transparencia. No es la fuerza de la organización, sino la calidad de la relación con Cristo.

Cuando León XIV insiste en que «no es la Iglesia la que atrae, sino Cristo», está poniendo implícitamente una distancia crítica respecto de toda forma de autosuficiencia eclesiástica. La atracción no nace de lo que la Iglesia produce, sino de lo que deja pasar. Es una imagen coherente con esa “savia vital” que atraviesa los canales frágiles de la comunidad cristiana solo si estos no se obstruyen con la pretensión de ser protagonistas. Aquí el Papa retoma explícitamente una convicción teológica que Benedicto XVI había formulado con su espléndido estilo: en el origen del ser cristiano no hay una idea ni una opción moral, sino un encuentro que cambia el horizonte de la vida.

Es en este marco donde la insistencia en el amor adquiere densidad real. No como sentimiento indistinto, sino como fuerza que “apremia”, que estrecha, que mantiene unido. León XIV cita a Pablo: Caritas Christi urget nos. El amor no como ornamento de la vida eclesial, sino como principio de cohesión. De ahí la frase que suena casi como un criterio de verificación: «La unidad atrae, la división dispersa». No es un eslogan, sino más bien un diagnóstico. Donde la Iglesia se fragmenta, pierde fuerza gravitacional; donde se recompone en torno a lo esencial, vuelve a ser significativa.

Esto explica por qué el Papa vincula la atracción no a lo externo, sino ante todo a la vida interna de la Iglesia. El mandamiento del amor recíproco no tiene el tono de un simple consejo ascético: para León XIV es una verdadera condición misionera. Y no es casual que, en su magisterio naciente, vuelva con insistencia a san Agustín: padre inspirador de la Orden a la que pertenece y figura decisiva en su itinerario teológico y espiritual. Agustín lo expresa con una concreción casi física: los miembros permanecen unidos porque están ligados por un vínculo suave; solo así pueden ser cuerpo de un Cabeza. Cuando ese vínculo se afloja, la comunión se deshilacha y el cuerpo, inevitablemente, se desintegra. En esta perspectiva debe leerse también la elección de no pedir al Consistorio un texto final. León XIV no quiere “producir” documentos, busca un método. Habla de “conversación”, de escucha real, de esencialidad. Non multa sed multum. Pocas palabras, pero habitadas. Prevost quiere recomenzar desde las relaciones, desde la escucha real. Es una elección que remite a una visión más amplia del tiempo eclesial: un tiempo que no debe ser conquistado, sino habitado. No dominado, sino recorrido juntos. Es significativo que, en lo que ha surgido en los grupos, esta categoría del habitar emerja como alternativa tanto a la utopía como al desencanto: habitar el tiempo significa aceptar la realidad, con sus heridas y sus contradicciones, sin dejar de buscar un sentido compartido.

Al final, lo que impresiona de las palabras pronunciadas por León XIV durante el Consistorio es que no promete soluciones rápidas ni atajos institucionales. Propone una postura: permanecer bajo la acción de una fuerza que precede y supera. Una Iglesia que renuncia a retener para sí la luz, y precisamente por eso se vuelve capaz de orientar. Es una mansedumbre que no retrocede, sino que excava. Y quizá sea precisamente aquí donde se juega algo nuevo, no solo para el presente, sino para el futuro de la Iglesia.


AUTOR:
Marco Felipe Perfetti
Director de Silere non possum

FUENTE: Todos juntos: ESTILO LEÓN XIV https://www.silerenonpossum.com/

«Via Crucis de la liberación» en honor a su autor Maximinio Cerezo, fallecido el 21 de febrero de 2026

Hay teólogos de la liberación… y hay «pintores de la liberación». Maximino Cerezo Barredo es uno de ellos. Sus dibujos han venido corriendo, durante las décadas pasadas, por las publicaciones latinoamericanas y pasando de unas a otras sin copyrights ni royalties, de fotocopia en fotocopia hasta desgastarse y quedar casi irreconocibles… como verdadera «propiedad del Pueblo Latinoamericano» que son. Ahora entraron en la época de la digitalización…

Mino Cerezo Barredo, misionero claretiano, el Pintor de la Liberacion, gran compañero de Don Pedro Casaldáliga. Puso imágenes y colores a la esperanza de los más pobres

La razón por la que 19 monjes budistas reunieron a miles de personas frente al monumento a Lincoln

Monumento a Lincoln en Washington (EE.UU.)
Monumento a Lincoln en Washington (EE.UU.)

El grupo recorrió 109 días y ocho estados para promover la paz y culminó su marcha en el monumento a Lincoln

Un grupo de 19 monjes budistas celebró este miércoles un encuentro de clausura en el monumento a Lincoln, en Washington, tras completar una marcha de 109 días por Estados Unidos con el objetivo de promover la paz. Miles de personas acudieron para recibir a los religiosos. El acto puso fin a más de cien días de recorrido a pie por distintos estados del país.

«Estamos en un momento muy peligroso en muchas áreas diferentes en nuestro país. Así que creo que con los monjes caminando, mostrando cómo podemos responder, reaccionar y cambiar las cosas sin confrontación ni confusión, tenemos esperanza», dijo a EFE Gretchen Montague, asistente que viajó desde Carolina del Norte para llegar a tiempo al encuentro. Como ella, numerosos participantes acudieron con flores y pancartas inspiradas en el mensaje de paz del grupo.

Durante la ceremonia, uno de los monjes destacó la reunión de personas de diferentes razas y culturas sin distinción de religiones. Jim Cash, otro asistente, describió el encuentro como algo «histórico» en un momento «muy interesante» por la división que percibe en el país. «Esto nos recuerda lo que podemos conseguir cuando nos juntamos y dejamos a un lado nuestras diferencias», subrayó.

La ruta comenzó el 26 de octubre de 2025 en el centro budista Huong Dao Vipassana Bhavana, en Fort Worth (Texas), e incluyó paradas en ocho estados donde impartieron sesiones de respiración y concentración. Durante el trayecto afrontaron dificultades, como un accidente en Texas en noviembre tras el que uno de los monjes sufrió la amputación de una pierna, y jornadas marcadas por tormentas invernales. Tras su paso por la Catedral Nacional y el Capitolio, los religiosos celebrarán una meditación en la Universidad George Washington antes de regresar a Texas, donde completarán a pie los últimos kilómetros. «Este no es nuestro último destino. La marcha sigue porque el camino a la paz debe continuar», concluyó uno de ellos.

https://www.eldebate.com/internacional/20260212/razon-19-monjes-budistas-reunieron-miles-personas-frente-monumento-lincoln_384423.html

Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión

Hoy es Miércoles de Ceniza, y el esperado mensaje del santo padre para la Cuaresma 2026, primero de su pontificado, fue firmado el 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir. En palabras concisas y directas actualiza la invitación que por siglos ha realizado la Iglesia: disponerse al encuentro real con Cristo y el prójimo necesitado, concentrarse en lo esencial desde el saberse comunidad. Invitamos a leerlo y meditarlo para así entrar en el espíritu de este tiempo litúrgico.

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que 

la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia (Exhortación apostólica Dilexi te. 4 de octubre 2025, n.9).

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que:

es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos (San Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1).

El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios» (Benedicto XVI, Catequesis 9 de marzo 2011). En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que «sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana» (San Pablo VI, Catequesis 8 de febrero 1978).

Por eso, me gustaría invitarlos a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Fuente: La Santa Sede

En el Origen está el Aliento de Vida

En el principio es, fue y será la Respiración

Practica del Zen laico.

En el Origen está el Aliento de vida

Practicar el Zen laico, cristiano e ignaciano

En el Principio estaba la Respiración

Juan Masiá

Con gratitud al Maestro Zen Pedro Vidal, paisano murciano que vive y convive compartiendo el despertar a la vida para bien de todas las personas de buen corazón:-Corazón del Bien-Vida del Corazón (Kokoro, 心)、me complace anunciar (precisamente en este blog de vivencia y convivencia en inter-espiritualidad) la publicación del quinto volumen de la serie zenista:  Metodología del Zen Laico. Luces para iluminar al buscador de la Verdad.(Ed. Centro Sincronía, 2026)

La respiración con y en el Aliento de Vida -léase Espíritu Santo-es la clave de este libro para la práctica de un Zen laico que, como repite Pedro Vidal a coro con sus maestros –Koyama Shikei, Ito Eizô y Kadowaki Kakichi- es también muy cristiano, muy bíblico y muy ignaciano.

 Se abre el libro con los versos de Lanza del Vasto: “Mantente erguido y sonríe” y el recuerdo del sacerdote Pepe Sánchez Ramos, practicante del Zen que inició al autor en este camino.

Tras una introducción al Zen laico en la primera parte, la segunda parte reproduce la traducción de los ensayos de alta divulgación, a la vez profundos y asequibles a principiantes, de Kawajiri Hôkin:Camino correcto y más rápido del Zazen (Zazen no Hayamichi, 1905).

 La tercera y cuarta parte serán de gran ayuda para la práctica del Zen laico y preparan para la lectura de los dos volúmenes paralelos de próxima aparición: Kôan del Espíritu Zen y Ejercicios espirituales ignacianos, que era el sueño del P. Kadowaki.

A mi propia implicación en la traducción al español de la obra póstuma del jesuita Maestro Zen Kadowaki, se ha añadido la participación con el autor en el mutuo acompañamiento espiritual durante un mes de ejercicios espirituales en el Centro Shinmeikutsu, fundado por el P. Enomiya Lasalle.

El hilo conductor que recorre de principio a fin la obra y la añoranza de todos estos maestros es su recomendación de adentrarse en el interior a escuchar y dejarse llevar por el Aliento de Vida que nos hace respirar, que nos respira y nos vive y nos hace despertar a la Vida de la vida. Es el Aliento de Vida que nos habita y envuelve, que habita en todo y lo envuelve todo. Dicho en estilo joánico, “en el Origen está siempre la Respiración, Aliento y Vida de la vida. Esa Respiración exhala su Soplo hacia el Todo, hacia Abba (Pros ton patera), hacia el Centro de la vida.

No estoy anunciando la venta de un libro al recensionarlo, sino invitando a una práctica (más que a una lectura): la práctica que tenemos más en común budistas y cristianos, la meditación y la compasión:; meditación que despierta a la vida y compasión que capacita para darnos vida mutuamente.

(Nunca como ahora en mi país -que me duele por sus crispaciones incurables de derechas y ultraderechas-, nunca tan necesaria esta práctica pacificadora y reconciliadora, ojalá la fomentemos aunque no coseche votos en tiempos electorales…una miajica de Zen, como decimos en murciano, !qué bien nos vendría!)

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Armonía interconfesional

Armonía interconfesional
Armonía interconfesional

«El diálogo interreligioso e intercultural es un imperativo y un desafío al que deben responder todas las religiones para construir una nueva sociedad de armonía y de paz»

Fernando Bermúdez López

Vivimos en un mundo cada vez más intercultural y plurirreligioso debido, esencialmente al fenómeno migratorio global. Sin embargo, de un tiempo acá ha aumentado actitudes racistas, xenófobas, supremacistas, islamofóbicas y sexistas, así como discursos de odio en partidos políticos de extrema derecha. Esta realidad está generando un clima de polarización, miedo, intolerancia y degradación de valores éticos.

En España hemos vivido una larga historia de religión única, que durante la dictadura franquista se la calificaba con el término de nacional-catolicismo. El Estado y la Iglesia identificaban el ser español con el ser católico. Algunos movimientos ultraconservadores todavía respiran este pensamiento. Sin embargo, hoy vivimos tiempos de pluralismo religioso con la presencia de otras confesiones religiosas e incluso con una variedad de tendencias dentro del mismo catolicismo y dentro del protestantismo. Con la llegada de migrantes del norte de África ha aumentado la presencia del islam. También en otros países de Europa toma fuerza el pluralismo religioso e intercultural que, sin duda, es un signo de riqueza que ofrece grandes posibilidades de interconfesionalidad e interculturalidad.

Vísperas ecuménicas
Vísperas ecuménicas

El diálogo interreligioso e intercultural es un imperativo y un desafío al que deben responder todas las religiones para construir una nueva sociedad de armonía y de paz. Sin aceptación de la diversidad, respeto, escucha, acogida y diálogo no hay posibilidad de convivencia y armonía social. El diálogo interreligioso no busca acuerdos doctrinales sino que gira en torno a la defensa y promoción de valores éticos comunes a todas las confesiones religiosas. Todas van al mismo lugar, pero no por el mismo camino, así como todos los ríos van al mar y una vez que llegan, sus nombres desaparecen porque sus aguas se han fundido en el gran océano. Todas las religiones buscan a Dios y todas lo encuentran a su modo, pero ninguna lo agota ni lo monopoliza. 

La fe sincera en el Misterio de Dios nos ayuda a no absolutizar los credos religiosos y abrirnos al amor. Los murcianos hacemos memoria de nuestro paisano Ibn Arabí quien en el siglo XII decía: “Mi religión es el amor”. Para él el amor impregna todo el universo y se manifiesta en todas las formas de la existencia. Este pensador y místico sufí describe cómo el amor divino se revela en la belleza de la naturaleza, en la relación entre los seres humanos, en la compasión con el pobre y en la búsqueda de la verdad que es el amor y la unión con la divinidad. En verdad, Dios es el Absoluto, no atado a ninguna religión, que se manifiesta en la profundidad de quienes están abiertos a su inspiración.

En este sentido, el papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti hace una llamada a centrarnos en los elementos comunes que nos unen a todos los creyentes. Señala que “podemos y debemos encontrar un buen acuerdo entre culturas y religiones diferentes. Las cosas que tenemos en común son tantas y tan importantes que es posible encontrar un modo de convivencia serena, ordenada y pacífica, acogiendo las diferencias y con la alegría de ser hermanos en cuanto hijos de un único Dios” (FT.279).  

Interconfesionalidad
Interconfesionalidad

Uno de los retos transversales que se les plantea a las religiones es la humanización de la sociedad mediante la promoción de la justicia, el bien común y la felicidad de todas las personas sin discriminación, el respeto a los derechos humanos, la opción por los pobres, la práctica de la compasión, la fraternidad universal, la defensa y promoción de la vida, la no-violencia activa, el diálogo como camino para la paz, el cuidado del medio ambiente y el respeto de la naturaleza, nuestra casa común. En definitiva, nos une la espiritualidad, que es la esencia de toda religión, y es mucho más que la institución. Esta espiritualidad se centra en la fidelidad y adoración al Dios de todos y en el amor a los demás, que es la regla de oro de todas las tradiciones religiosas y de los derechos humanos: no hagáis a los demás lo que no queréis que os hagan a vosotros; y todo cuanto queráis que os hagan los demás, hacedlo vosotros con ellos.

La práctica de la interconfesionalidad nos compromete a la resistencia frente a la violencia, la carrera armamentista y los conflictos armados. Retomamos lo que dijo el papa Francisco en la Fratelli tutti: “La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y los pueblos… Toda guerra deja al mundo peor que como lo habíamos encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal… Con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares, se puede acabar de una vez con el hambre en el mundo y para el desarrollo de los países más pobres, de tal modo que sus habitantes no acudan a soluciones violentas ni necesiten abandonar sus países para buscar una vida más digna” (FT. 257, 261, 262).

Todos las confesiones religiosas deben unir esfuerzos en la búsqueda de unos mínimos éticos comunes para la construcción de una convivencia y armonía social y, sobre todo, para comprometerse en la búsqueda de soluciones a los problemas que afectan a la humanidad como son la escandalosa desigualdad socioeconómica, la pobreza, el hambre, los fenómenos migratorios, la agresión al planeta, la violación al derecho internacional y sobre todo las guerras y los genocidios, particularmente el de Israel en Gaza donde han muerto más de 90.000 personas, una tercera parte de ellas niños y niñas.

Armonía interconfesional
Armonía interconfesional

Es preocupante el auge de movimientos extremistas, ultraconservadores y antimigratorios que permean a la juventud. En concreto, crece la islamofobia y golpea la armonía interconfesional. Un camino para contrarrestar estas actitudes y aceptar al diferente es la educación. De ahí la urgente necesidad de que los niños y jóvenes, alumnos y alumnas de los centros educativos, conozcan las similitudes y diferencias entre los distintos credos. Para ello es necesaria una asignatura sobre Cultura de las religiones o Historia de las religiones, porque son patrimonio de la humanidad. Han incidido en la cultura, la economía, la filosofía y el arte (arquitectura, escultura, pintura…). Esta asignatura ayudaría a la niñez y juventud a conocer, valorar y respetar al diferente. La educación es el instrumento por excelencia de socialización y de convergencia de las personas y sirve para transmitir valores y tener un conocimiento amplio del mundo, de las diferentes formas de vida y de sus creencias.  

Somos conscientes de que las religiones bien entendidas ofrecen mensajes y prácticas de amor solidario, que deben traducirse políticamente en el compromiso por la construcción de una sociedad más justa, solidaria, intercultural, interétnica, interreligiosa, fraterno-sororal, inclusiva y eco-humana. Para ello es necesario que las personas creyentes de diferentes tradiciones religiosas se conozcan y acepten mutuamente, pues existen más elementos que los unen de los que los separan.

Hubo un tiempo en que en España se implementó la asignatura escolar “Educación para la Ciudadanía” con el objetivo de desarrollar valores humanos y crear conciencia ética y crítica para vivir en sociedad. Mi experiencia, siendo profesor de esta asignatura, es que creyentes y no creyentes, católicos, evangelistas y musulmanes dialogaban y juntos buscaban caminos nuevos de convivencia fraterna. Paulo Freire decía: “La educación no cambia el mundo, pero cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. Yo me pregunto ¿de qué sirve que un joven sea experto en matemáticas, informática u otras disciplinas si carece de conciencia crítica, ética y social para vivir en sociedad? Lamentablemente, fuerzas aliadas al gran capital consideraron esta asignatura de “Educación para la Ciudadanía” como “adoctrinamiento”. Y desapareció. Considero que fue un gran error histórico.  

Diálogo interreligioso
Diálogo interreligioso

Los tiempos actuales están exigiendo cambios audaces en aras a la creación de una nueva sociedad interconfesional, profundamente humana, crítica, solidaria, dialogante y respetuosa con la diversidad. Es así como podremos caminar hacia un mundo de armonía y fraternidad universal.

*Fernando Bermúdez López, Miembro de la comisión de Justicia y Paz, diócesis de Cartagena-Murcia, del Comité Óscar Romero y del movimiento por el diálogo interreligioso.

El poder oculto del número 7

Cuál es el significado espiritual del número 7?

El número siete permea culturas y religiones, desde los días de la semana hasta los colores del arco iris, siendo un símbolo de perfección y misterio universal.

Cueva de Los Sietes Durmientes en Éfeso, antigua localidad de Asia Menor, en la actual Turquía. Este es el sitio que cobija la increíble historia de siete amigos, siete jóvenes nobles y de buena posición económica, que mantuvieron intacta su fe cristiana y desobedecieron al emperador romano Decio, quien gobernó entre los años 249 y 251 de nuestra era.

Cueva de Los Sietes Durmientes en Éfeso, antigua localidad de Asia Menor, en la actual Turquía. Este es el sitio que cobija la increíble historia de siete amigos, siete jóvenes nobles y de buena posición económica, que mantuvieron intacta su fe cristiana y desobedecieron al emperador romano Decio, quien gobernó entre los años 249 y 251 de nuestra era.

Graciela Pacheco de Balbastro

¡Poderoso Caballero es Don Siete! (*) Y le gusta figurar. Roba prensa a diestra y siniestra. Todos se ocupan de él, psicólogos, astrólogos, historiadores, budistas, católicos, tibetanos, musulmanes, yogui y yoguini, filósofos.

Los escritores lo buscan y parece que los ayudara a llegar a la fama: Alfonso el Sabio (1221-1284) escribió y organizó poner por escrito, un cuerpo normativo redactado en Castilla, donde habla hasta de los modales en la mesa.

Dante Alighieri, en su magna obra, tampoco se olvida de él; Blancanieves y los siete enanitos, en la versión recogida por los hermanos Grimm; los Siete Reinos en «Juego de Tronos», la historia creada por George R.R. Martin, y hasta J.K. Rowling, la autora de «Harry Potter», también eligió ese número para los siete horrocruxes de lord Voldemort.

De seguir hurgando, uno se tropieza con que el siete también ha sido elegido para entretenimientos, como ser Genshin Impact, videojuego con sus personajes esenciales, Los Siete Arcontes.

Pero el siete va aún más lejos: siete son los días de la semana; siete los colores del arco iris; existen siete tipos de virus -de acuerdo a la clasificación del biólogo David Baltimore- y hay siete tipos de heces, según la escala de los doctores Stephen Lewis y Ken Heaton.

Y si le preguntamos a Wikipedia, nos recuerda que «el 7 es el número natural que sigue al 6 y precede al 8, el único número primo que precede a un cubo». Pero sigamos con la cuenta…

Son siete las colinas de Roma; siete los pecados capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza) y siete las virtudes necesarias para oponerse a esos pecados (humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia).

Son siete los brazos de la Menorá, la lámpara o candelabro sagrado que simboliza la luz divina, la sabiduría y los siete días de la creación según la tradición judía. Siete son los sacramentos (bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia, unción de los enfermos, matrimonio y orden sacerdotal), y siete los cielos o los niveles del islam.

La menorá es un candelabro ritual de siete brazos, símbolo central del judaísmo, que representa la presencia eterna de Dios, la luz divina y la sabiduría.

La menorá es un candelabro ritual de siete brazos, símbolo central del judaísmo, que representa la presencia eterna de Dios, la luz divina y la sabiduría.


Siete son las cabezas de la bestia del Libro de las Revelaciones. Y los israelitas necesitaron dar siete vueltas alrededor de Jericó, para que al séptimo día sus muros cayesen. Podríamos continuar, pues la lista es interminable. Leonardo da Vinci, por ejemplo, decía: «En los números se encuentra la explicación a todos los misterios».

Y para Pitágoras, el 7 era «el número perfecto»; mientras que para Hipócrates, «el número 7, por sus virtudes ocultas, es el que tiende a realizar todas las cosas; es el dispensador de la vida y fuente de todos los cambios, pues incluso la Luna cambia de fase cada siete días: este número influye en todos los seres sublimes».

Incluso la suma del tres y el cuatro, son las vías en la educación clásica y medieval, en busca de alcanzar la perfección. El Trivium y el Quadrivium son los dos ciclos de las siete artes liberales que integraban el saber necesario para formar, educar y que el ser humano fuera feliz y libre.

Solo a través de conocimiento el hombre tenía posibilidad de ser libre! ¡Nada de tiempos oscuros en esa sabiduría medieval! (**) Hay un artículo muy interesante publicado en «Didáctica. Lengua y literatura», de Eduardo Tejero Robledo (aparece completo en Revistas Científicas Complutenses).

En él analiza la carga cósmica, mágica, sagrada, del número siete. Y todo esto para dar pie a la historia de los «Siete Durmientes de Éfeso». Éfeso, en la maravillosa Anatolia turca, es una de las ciudades grecorromanas mejor conservadas del mundo.

Los turistas viajan a ella para conocer la soberbia Biblioteca de Celso, también lo que queda del Templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo antiguo, del que el poeta griego Antípatro de Sidón exclamó al contemplarlo que las pirámides parecían pequeñas y deslucidas en comparación.

También el Gran Teatro, iniciado en la época helenística, obra maestra de la ingeniería, con capacidad para 25.000 espectadores. Y fue en medio de esas maravillas, que una lejana monja alemana, Ana Catalina Emmerich (1774-1824), sin haber visitado jamás Turquía, dio las señales exactas para ubicar la casa donde vivió y murió la Virgen María.

Los durmientes de Éfeso

Lamentablemente, no todos los guías les informan a los visitantes que otro acontecimiento increíble sucedió allí: el caso de «Los Siete Durmientes de Éfeso». ¿Leyenda medieval, suceso histórico, milagro de fe? ¿Qué ocurrió realmente para que, tanto en las tradiciones islámicas como cristianas, se hable de lo acontecido?

Representación de Los Siete Durmientes de Éfeso, según una ilustración hallada en manuscrito del siglo XIV.

Representación de Los Siete Durmientes de Éfeso, según una ilustración hallada en manuscrito del siglo XIV.


La versión occidental más conocida de esta historia, aparece en la leyenda áurea de Santiago de la Vorágine (1259-1266). En la diversidad de idiomas y religiones que toman este hecho, surge como cierto que durante el reinado de Decio (249-251 d.C.), este exigió que se le rindiera culto a él y a sus dioses preferidos.

Estando en Éfeso, conminó a la población realizar sacrificios a los dioses paganos. La desobediencia sería pagada con la muerte. Muchos ya eran cristianos, pero cumplieron con la orden del emperador. Solo siete amigos, siete jóvenes nobles y de buena posición económica, mantuvieron su fe y desobedecieron. Entonces Decio les dio solo un día para que abjuraran de sus creencias cristianas.

Todos ellos repartieron sus riquezas, se quedaron con algunas monedas de oro y huyeron buscando esconderse en la ladera noreste del Monte Pion (actualmente conocido como Panayır Dağı). Encontraron una cueva y allí se refugiaron, esperando que el emperador romano se olvidase de ellos. Decio mandó que se los trajesen y al no encontrarlos ofreció una recompensa al que le dijese dónde estaban ocultos.

Allá fueron los hombres de Decio a buscarlos. Y el emperador con ellos. Los muchachos estaban durmiendo y Decio exclamó: «¡¿Prefirieron venir a dormir a obedecer a su emperador?! ¡Pues que se queden allí durmiendo para siempre!» Y entonces ordenó tapiar la cueva con inmensas rocas.

Cuando Decio abandonó Éfeso alguien se atrevió a grabar en el exterior de la caverna la historia de lo sucedido y agregó los nombres de los mártires. Según Simón Metafraste los nombres eran Maximiliano, Iámblico, Martín, Juan, Dionisio, Exacustodio y Antonino, pero para Gregorio de Tours no, son otros: Aquílides, Diomedes, Diógeno, Probato, Estéfano, Sambato y Quiriaco.

Pasaron los años, pasaron los siglos y Teodosio I el Grande, emperador del Imperio Romano de Oriente y Occidente, decretó que el cristianismo niceno fuese la única religión oficial del Imperio, denominando «cristianos católicos» a sus seguidores.

En tiempos de Teodosio II (408-450), un hacendado, necesitando aumentar sus establos, ordenó retirar las piedras que cerraban el ingreso a la cueva para poder usarla. Con el ruido y la luz, los jóvenes despertaron. ¡No habían sufrido ni hambre, ni sed ni frío!

Le pidieron a uno de ellos, a Maximiliano, que fuese hasta Éfeso a comprar comida antes de entregarse a Decio para ser ejecutados. Maximiliano no logró comprender por qué había cruces a la vista, pero cuando pagó los alimentos con una moneda de oro acuñada en tiempos de Decio, le preguntaron dónde la obtuvo.

Entre explicaciones de una y otra parte (también muy extraño, luego de trescientos años, no hubo impedimentos lingüísticos) el muchacho explica lo sucedido. Enterados el prefecto y el obispo, van hasta la cueva donde están los otros seis. Ven la inscripción hecha centurias atrás y ya no cabe dudas. ¡Hay que mandar a buscar a Teodosio II!

Cunde el regocijo general. Los sobrevivientes son la prueba definitiva de la resurrección después de la muerte. Brindan más detalles y transidos todos de profunda alegría, escuchan que cada uno de ellos, mientras pronuncia alabanzas al Señor, cae muerto.

El emperador quiso construirles tumbas lujosas, donde el oro no debería faltar, pero en un sueño los jóvenes se le aparecieron y lo hicieron cambiar de idea. Le manifestaron que deseaban ser sepultados en la cueva. Los Siete Durmientes fueron canonizados por la Iglesia Católica y la Ortodoxa. La Iglesia Católica Apostólica Romana conmemora a los Santos Siete Durmientes de Éfeso el 27 de julio.

Según el Martirologio Romano, se recuerda a Constantino, Dionisio, Juan, Malco, Martiniano, Maximiano y Serapión, quienes se refugiaron en una cueva durante la persecución del emperador Decio y en distintas fechas en el ortodoxo y también en el Islam.

Fuente: El poder oculto del número 7

Estos son los 3 países donde más religiones conviven unidas (y todos ellos están en Asia)

Archivo - Ciudad de Singapur.
Archivo – Ciudad de Singapur. STAR ALLIANCE – Archivo

  • Singapur, Taiwán y Vietnam demuestran que la diversidad espiritual no solo puede coexistir, sino convertirse en una seña de identidad

Adrián Roque

Mientras en muchos lugares del mundo la religión sigue siendo un motivo de fricción, hay países donde ocurre justo lo contrario: la fe es un espacio compartido. No porque se diluya, sino porque se superpone, dialoga y convive. Tres de esos ejemplos más claros están en Asia y, curiosamente, lejos del ruido geopolítico, han construido modelos cotidianos de tolerancia religiosa que funcionan.

No hablamos de teorías ni de discursos institucionales, sino de calles donde un templo, una mezquita y una iglesia comparten acera; de rituales que se respetan aunque no se practiquen; y de sociedades donde la identidad religiosa no es excluyente. No es casualidad que estos ejemplos cobren especial sentido durante la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional, impulsada por la ONU para recordar que creer distinto no debería separar.l

Singapur: la convivencia como política de Estado

Singapur es probablemente el laboratorio más avanzado de convivencia religiosa del mundo. En apenas 730 km² conviven budistas, cristianos, musulmanes, taoístas, hinduistas y personas sin afiliación religiosa, sin que ninguna fe monopolice el espacio público.

Aquí la diversidad no es anecdótica ni folclórica: está regulada, protegida y asumida. El Estado garantiza que todas las religiones tengan visibilidad y espacio, y al mismo tiempo marca límites claros para evitar la instrumentalización del credo con fines políticos o identitarios.https://a546104cb7a338da3c9b11b86490f24f.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html?n=0

El resultado se ve en barrios como Chinatown, Little India o Kampong Glam, donde los templos no compiten, coexisten. La religión forma parte del paisaje urbano, no del conflicto. En Singapur, la armonía interconfesional no es un ideal: es una condición básica para la estabilidad social.

Taiwán: espiritualidad sin fronteras rígidas

Taiwán ofrece un modelo distinto, menos institucional y más orgánico. Aquí las religiones se mezclan, se solapan y, en muchos casos, se practican de forma simultánea. No es extraño que una misma persona rece en un templo budista, encienda incienso taoísta y participe en festividades populares de raíz confuciana

La isla combina budismo, taoísmo, confucianismo, cristianismo, islam y religiones tradicionales sin jerarquías visibles. Los templos funcionan como centros sociales, no solo espirituales, y el respeto entre credos se da por hecho, no se debate.

Esa flexibilidad explica por qué Taiwán es uno de los países asiáticos con mayor libertad religiosa y menor conflictividad interconfesional. Creer aquí no implica definirse contra nadie.

Vietnam: sincretismo como forma de vida

Vietnam lleva siglos practicando algo que en otros lugares todavía se discute: el sincretismo religioso. Budismo, confucianismo y taoísmo forman una base común a la que se suman el cristianismo, el islam y religiones propias como el caodaísmo, que mezcla elementos de varias tradiciones espirituales.

Aquí la religión es práctica, cotidiana y profundamente cultural. No se vive como un sistema cerrado de creencias, sino como un conjunto de rituales que acompañan la vida: nacimientos, funerales, festividades, memoria familiar.

Ese enfoque ha permitido que diferentes credos compartan espacio sin fricción. En muchas ciudades, pagodas y iglesias conviven a pocos metros, y las celebraciones religiosas son asumidas como patrimonio común, no como símbolos identitarios excluyentes.

Un mensaje pertinente en la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional

Que estos tres países estén en Asia no es casualidad. En ellos, la religión no se ha entendido históricamente como frontera, sino como lenguaje. Y eso explica por qué, en pleno siglo XXI, siguen ofreciendo modelos reales —no utópicos— de convivencia espiritual.

En una semana dedicada a reivindicar el diálogo entre credos, Singapur, Taiwán y Vietnam recuerdan algo incómodo pero necesario: el problema no es la religión, sino el uso que se hace de ella. Allí donde la fe se vive sin miedo y sin imposición, la armonía no es un lema: es rutina.

Fuente: Estos son los 3 países donde más religiones conviven unidas (y todos ellos están en Asia)