Carlos de Foucauld, o «soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

«Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal»

«Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad»

«Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos»

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una «Zaouïa» (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿»Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama»?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente «Jesús», su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y «Dernière place» (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un «monasterio invisible en la comunión de los santos». Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

«Si el grano de trigo no muere….». La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: «Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld» Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida «. La segunda, ¿podremos sustraernos al «montaje «que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: «Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

«La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos»

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él». Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un «poner a prueba» a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

«Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo»

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

«Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos»

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

Benito José Labre, Santo

Mendigo Penitente

Martirologio Romano: En Roma, Italia, san Benito José Labre, el cual, deseoso desde su adolescencia de una áspera vida penitente, realizó peregrinaciones a célebres santuarios, vistiendo harapos y contentándose con limosnas, dando ejemplo de piedad y penitencia, y regresado a Roma, se entregó a una vida de oración y de pobreza extrema. ( 1783)

Etimológicamente: Benito = Aquel a quien Dios bendice, es de origen latino.

Fecha de canonización: 8 de diciembre de 1881 por el Papa León XIII.

Le importó siempre muy poco que le viera la gente con aspecto desarreglado; tampoco le preocupaba demasiado el lugar más o menos cubierto donde iba a pasar la noche; y lo que menos le tiempo le llevaba era el pensamiento acerca de la disposición y orden de los manjares en la mesa. A decir verdad, más parecía mendigo que monje. Como los primeros, tenía el cielo por techo y por compañía las estrellas, iba de un sitio a otro sin más necesidad que el soporte de los pies; como los segundos, una túnica con escapulario, el rosario al cuello, crucifijo en el corazón y en el bolsillo de la túnica cabían unos mendrugos de pan y el Evangelio.

Así le vieron en Roma, Loreto, Fabiano y Bari. Así estuvo en los más renombrados lugares santos de Europa, sin descontar Montserrat ni Santiago de Compostela.

Comenzó su vida de fraile errante el día tres de setiembre del año 1770, después de haber recorrido a pie las muchas leguas que medían los caminos que separaban un monasterio de otros para llamar a sus puertas. Unos eran tan pobres que no podían recibir a un fraile más por imposibilidad de alimentarlo; para entrar en otros le falta la edad requerida; en aquel es recibido, pero los seis meses que estuvo dentro los pasó en la enfermería y el último -que le abrió de par en par las puertas- tuvo que dejarlo por las terribles tentaciones que sufría. No había modo humano de vivir con los frailes. Se nota que Dios no lo quiso al otro lado de los muros; no, no quiso que sus virtudes estuvieran cubiertas por las tapias. Lo quiso fraile y libre, sufrido y pobre a la vista, piadoso y lleno de bondad ante todos, aunque él pudiera presumir sólo de pobreza.

Había nacido, a lo que parece en una familia de pocos recursos, en Amettes, el 26 de Marzo de 1748, cuando el papa es Benedicto XIV -Próspero Lambertini- y Luis XV -que supo expresarse con la altanería de la época diciendo: «después de mí, el diluvio»- es el rey de Francia. Desde bien joven muestra a sus padres la inclinación que siente por la trapa, pero los mayores dejan el incierto asunto prevocacional para más adelante y lo ponen a estudiar. Hubo dos sacerdotes que influyen en su vida, su padrino el cura de Erin -donde justamente estaba cuando llegó la epidemia, se llevó al sacerdote y tuvo que regresar a Amettes- y el cura de Conteville -que consiguió en su momento el permiso paterno para buscar convento-. Es año 1766, justo el del «Motín de Esquilache», (porque esta es la hora de los «listos», quiero decir, de los Iluminados y Enciclopedistas: la del filósofo, político y jurista Charles-Louis de Secundat, barón de Montesquieu y la del más influyente y representativo de los escritores franceses Francois Marie Arouet o Voltaire), cuando este buen hombre comienza su acá para allá a golpe de sandalia o de pie, buscando un convento, cartuja o trapa que lo admita. Val Sainte Aldegonde, Notre-Dame des Près, Gran Trapa, Sept-Fonts y quizá algún otro más lo tuvo a la puerta, pero nada más.

Llevaba al engaño su aspecto de desdichado a quien le veía; él vivía feliz. Hace vida con los mendigos, pero no admite lo que a la casta le ofrece la gente, porque él nada necesita. Reza por las noches ante las puertas de las ermitas. Y su piedad es verdadera, ¿cómo va a ser falsa cuando llega a comentar al cura de Cossignano: «se ofende a Dios porque no se conoce su bondad»?. Es personaje que llega a hacerse conocido en los ambientes piadosos de Roma. Frecuenta las iglesias de los Santos Apóstoles, de Nuestra Señora de los Montes y Santa María la Mayor. Hay quien le vió -entre ellos el P. Daffini, familiar del cardenal Achinto- con un nimbo de luz, con rostro resplandeciente y con su cuerpo elevado del suelo, en levitación. Incluso llegan a atribuirle la curación milagrosa de un niño.

El miércoles Santo del 1783, asistiendo a los oficios religiosos, rodó por las escaleras; el carnicero Zaccarelli lo llevó a su casa, recibió Benito la extremaunción y murió.

Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad

 
Quo vadis, humanitas? – ¿Hacia dónde vas, humanidad? Es el título del nuevo documento de la Comisión Teológica Internacional, aprobado por León XIV el pasado 9 de febrero. El documento reflexiona sobre el «reto histórico» de la antropología cristiana en la era de la inteligencia artificial. Los riesgos de la «infosfera» y la crisis de la democracia; la importancia de la historia para combatir la «amnesia cultural»; y las derivas de la «era urbana» que transforma los umbrales en fronteras, son algunos temas abordados.
Leer el documento completo
 

El Dalai Lama respalda el llamamiento de León XIV: «Depongan las armas, la paz nace del diálogo»

En un mensaje difundido públicamente, el líder budista ha respaldado el llamamiento a la no violencia y al desarme lanzado por el pontífice el Domingo de Ramos, subrayando los valores comunes a todas las religiones: «Amor, compasión y tolerancia» como base para resolver los conflictos, desde Oriente Medio hasta Ucrania.

Dharamsala (AsiaNews) – Un llamamiento a la paz en el marco del diálogo interreligioso y de una responsabilidad moral compartida. En un mensaje difundido hoy, 31 de marzo de 2026, el Dalai Lama ha expresado su «pleno apoyo» al llamamiento a deponer las armas lanzado por el papa León XIV durante la misa del Domingo de Ramos.

«Comparto plenamente el firme llamamiento a la paz lanzado por el Santo Padre», ha declarado el líder espiritual tibetano, subrayando que la invitación a renunciar a la violencia «toca el corazón mismo de lo que enseñan todas las principales religiones».

En su mensaje, el Dalai Lama ha recordado los puntos en común entre las diferentes tradiciones religiosas: «Ya sea el cristianismo, el budismo, el islam, el hinduismo, el judaísmo o cualquier otra gran tradición espiritual del mundo, el mensaje es fundamentalmente el mismo: amor, compasión, tolerancia y autodisciplina». La violencia, prosiguió el Dalai Lama, «no tiene cabida en ninguna de estas enseñanzas»; por el contrario, la historia ha demostrado en repetidas ocasiones que «la violencia solo genera más violencia y nunca constituye una base duradera para la paz».

El líder budista citó los principales escenarios de crisis, desde Oriente Medio hasta la guerra entre Rusia y Ucrania, reiterando que una solución auténtica solo puede surgir del «diálogo, la diplomacia y el respeto mutuo», con la conciencia de que «en un nivel más profundo, todos somos hermanos y hermanas». El mensaje concluyó con un llamamiento y una plegaria: que «la violencia y los conflictos puedan llegar pronto a su fin».

Las relaciones entre el Vaticano y el Dalai Lama tienen una historia larga y compleja, marcada por una serie de encuentros, a menudo llevados a cabo de manera reservada.

El primer encuentro se remonta a 1973 con Pablo VI, durante el primer viaje del líder tibetano fuera de Asia. Con Juan Pablo II el diálogo se intensificó: ambos se reunieron ocho veces entre 1980 y 2003. Con Benedicto XVI, en 2006, se celebró una audiencia privada deliberadamente discreta: sin fotos oficiales, sin mención en los boletines vaticanos. Esta decisión refleja la práctica consolidada de reconocer al Dalai Lama como autoridad espiritual, evitando sin embargo politizar el encuentro, sobre todo a la luz de las delicadas relaciones con China. Ya Juan Pablo II había expresado el deseo de que los encuentros no se convirtieran en ocasiones mediáticas para hablar de la causa tibetana. El Dalai Lama guió a unos 80.000 tibetanos al exilio en 1959 y aún hoy tiene su sede en Dharamsala, en el norte de la India.

La cautela se ha hecho aún más evidente durante el pontificado del papa Francisco. En 2014 y en 2016, a pesar de que ambos se encontraban en Roma, el pontífice renunció a reunirse con el Dalai Lama, alegando la «delicada situación» con Pekín, es decir, el acuerdo sobre el nombramiento de obispos firmado por primera vez en 2018 y renovado posteriormente en los años siguientes. A pesar de ello, han quedado gestos indirectos de atención, como la entrega en 2024 de un libro del Dalai Lama al papa a través de un representante tibetano.

Foto: La Oficina de Su Santidad el Dalai Lama

La Iglesia en la encrucijada. Redes Cristianas, 20 años sembrando futuro en las periferias

Evaristo Villar es un nombre clave en la historia de la Iglesia de base en España. Sacerdote y teólogo, impulsó la revista Éxodo y participó en distintos movimientos cristianos de base, siendo figura destacada en la fundación de Redes Cristianas. En el año del 20 aniversario de esta iniciativa, reflexiona sobre una Iglesia que, años después del Vaticano II, sigue instalada en la encrucijada. Una reflexión que se articula en torno a cuatro ejes principales.

Homenaje a Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación, en el Centro Pastoral San Carlos Borromeo de Madrid. Foto: San Carlos Borromeo.

Vivimos un «cambio de época», más que una simple época de cambios. Lo dijo el Papa Francisco y, hoy, en 2026, lo confirmamos con una mezcla de perplejidad y esperanza. Mientras el Foro de Davos prioriza el lucro sobre las personas, el imperio multiplica sus guerras y una «fragilización del orden mundial» sacude los cimientos de la cooperación internacional, la Iglesia navega entre la llamada a la sinodalidad y la tentación de replegarse sobre sí misma. En este contexto de incertidumbre geopolítica y polarización eclesial, una pregunta emerge con fuerza inusitada: ¿Cuál será la forma pública del cristianismo en el futuro?

Redes Cristianas, que este 2026 cumple 20 años, no quiere limitarse a celebrar un aniversario. Quiere abrir un proceso. Por eso ha lanzado el I Premio Redes Cristianas: «Atrévete a Soñar», una invitación abierta a personas, comunidades y colectivos a reflexionar y responder por escrito, si fuera el caso, a este gran interrogante. No es un gesto nostálgico, sino profético: una llamada a abrirse creativamente al futuro desde las raíces del Evangelio.

1. Una Iglesia en red para un mundo fragmentado

En tiempos donde la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías redefinen lo humano, la tentación de una Iglesia-fortaleza, rígida y patriarcal, autorreferencial, es grande. Frente a ella, Redes Cristianas propone un modelo radicalmente distinto: el de una Iglesia en red, democrática, participativa e inclusiva. Lejos de los palacios episcopales, en la «periferia» geográfica y existencial, este movimiento ha tejido una constelación de más de 200 grupos —comunidades de base, parroquias abiertas, asociaciones de teología, colectivos de espiritualidad comprometida— que no esperan instrucciones desde arriba, sino que disciernen juntos el camino.

Como recordaba Unamuno, «la tradición no se hereda, se conquista». Y esa conquista, pasa, hoy, por reconocer que la riqueza está en la diversidad. Mientras algunos sectores eclesiales miran al pasado con nostalgia, Redes Cristianas sabe que el pasado no nos dirige, nos empuja. La fuerza de la fe no reside en los templos de piedra, sino en las comunidades vivas que se atreven a ser fermento en la masa de una sociedad líquida y desorientada.

Evaristo Villar durante una entrevista realizada por TVE

2. La opción por los pobres: termómetro del Evangelio

En un mundo donde la brecha entre ricos y pobres se ensancha y las políticas migratorias se endurecen, Redes Cristianas sigue poniendo en el centro a los últimos: migrantes, trabajadoras precarias, personas LGTBI+ discriminadas, vendedores del Top Manta. No es una moda progresista, es la savia del Evangelio. Es la convicción de que sólo desde abajo se anuncia la Buena Noticia.

El Papa Francisco lo expresó con fuerza en Evangelii Gaudium: “El amor al pobre es una dimensión ineludible del amor cristiano, el pan cotidiano de nuestra vida de fe” (ns.197-198). Y, como con ironía profética escribió Chesterton, «el cristianismo ha muerto muchas veces, pero ha resucitado de nuevo porque tenía un Dios que sabía cómo salir del sepulcro»(cfr. El hombre eterno (2004), Ediciones Cristiandad. p. 323). La historia demuestra que los intentos de domesticar la fe acaban fracasando; lo que perdura es la fuerza liberadora del Evangelio, especialmente cuando brota de los pobres.

3. Reforma o inmovilismo: la tensión permanente

La tensión que hoy sacude a la Iglesia no es nueva. Está inscrita en el ADN de toda institución que quiere ser fiel y, a la vez, viva. Desde los primeros concilios hasta el Vaticano II, la Iglesia ha sido siempre escenario del debate entre guardianes de un museo y cultivadores de una plaza abierta. Lo mismo ocurre en la política, en la universidad, en la cultura: la pugna entre el inmovilismo que atornilla y la creatividad que alumbra.

En este 2026, mientras León XIV convoca a los cardenales para confirmar el camino de la reforma emprendida por Francisco, la tentación de algunos es ralentizar el paso o cambiar de rumbo. Pero como cantaba Machado: “No hay camino, se hace camino al andar”. Redes Cristianas lo tiene claro: el cristianismo del futuro no está escrito en ningún documento cerrado, se construye día a día, con pasos pequeños, comunitarios, a veces contradictorios, pero siempre hacia adelante.

Cartel de la celebración del 20 aniversario de Redes Cristianas.

4. Escribir el mañana

Este aniversario no es un punto final, ni siquiera un punto y aparte. Es una coma, un guion, un signo de interrogación abierto. ¿Qué cristianismo queremos construir? La invitación está lanzada: reflexionar, escribir, soñar despiertos. No se trata de un ejercicio académico, sino de un gesto profundamente pedagógico y comprometido.

El Evangelio nos recuerda que “no se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino sobre el candelero, y alumbra a todos” (Mt 5,15). Cada texto, cada testimonio, cada experiencia compartida puede ser esa lámpara que ilumine un camino común en medio de tanta oscuridad.

Celebrar 20 años es, para Redes Cristianas, abrir de par en par las ventanas para que entre el aire fresco de la calle, de las periferias, de los excluidos. Porque el futuro del cristianismo no se decidirá en los despachos vaticanos ni en las sacristías bien ordenadas. Se decidirá allí donde alguien, con nombre y rostro, se atreva aún hoy a pronunciar con hechos las más antiguas y nuevas palabras: renovación con esperanza.

Terrorismo de Estado y territorio: el plan sistemático para desterrar a los pobres

Por Euge Murillo


A 50 años del golpe, la presentación del libro de Roberto Baschetti “Movimiento Villero Peronista” y los testimonios de quienes formaron parte de la militancia en los barrios populares recuperan una gesta invisibilizada: la de las villas en dictadura que se organizaron para resistir.

“No había agua ni luz y entonces las villas eran un lugar de militancia muy fuerte”, dice Fátima Cabrera recordando su paso por la Villa 31 de Retiro en los 70´ y en un intento por reponer las historias de militancia en los barrios populares del país con plena conciencia de que son escenas en la recámara de la historia. La erradicación de la villas como práctica estatal sistémica comenzó a ejecutarse a finales de los 60´, en el contrapeso tuvieron un rol protagónico los curas villeros referenciados en el padre Mujica y el Movimiento de Villeros Peronistas, una organización nacional que tuvo dos encuentros multitudinarios en Santa Fe y Córdoba.

El domingo se presentó en el marco de la Feria del Libro de Derechos Humanos en la Ex Esma y a 50 años del Golpe Militar el libro “Movimiento Villero Peronista” de Roberto Baschetti, allí estuvieron el autor, la diputada nacional de Unión por la Patria Fernanda Migno y Fátima Cabrera, quien es también una sobreviviente de la dictadura y quien reconoce que este libro es un trabajo necesario de hacer para la construcción de una memoria activa.

Sus recuerdos oscilan entre las visitas a la capilla del barrio, las empanadas que hacía su abuela para recibir a Mujica y la lucha para que la erradicación de las villas no desarticulara por completo la organización social que se había consolidado en el corazón de los barrios en donde “no estaba lo básico”. A sus 9 años abandonó su Tucumán natal expulsada por el cierre de los ingenios azucareros y junto a su familia se instaló en Retiro donde comenzó a a ir a la capilla del barrio y muy tempranamente se convirtió en la primera catequista de la villa: “El movimiento villero peronista fue una gran organización, incluso tuvo dos congresos, uno en Santa Fe -que yo no pude ir porque mi madre no me dejó porque era muy chica- y el de Córdoba. Ahí sí pude ir y se debatió durante días temas relacionados a la vivienda y a la política”, cuenta en diálogo con Página12.

Los dos congresos nacionales sucedieron en 1973 y 1974 y se reunieron cientos de delegados y delegadas de todo el país para discutir sobre la creación de cooperativas y empresas populares en donde los mismos habitantes de las villas pudieran construir sus viviendas sin intermediarios. La tarea de resolver los problemas en los barrios era cotidiana y se combinaba con las ideas de revolución del momento: “Yo era chica, pero para mi el impacto de tener que hacer cola para una canilla de agua era muy fuerte. No teníamos luz. Los incendios se producían por las velas”, dice el testimonio de Fátima que integra el capítulo del libro “Militantes Villeros. Historias de vida”. En esos tiempos en los que Fátima se convertía en la primera catequista de la Villa 31 y recibía con su abuela al padre Mujica, el barrio se llamaba Eva Perón y estaba compuesto por Inmigrantes, Güemes, YPF, Comunicaciones, Laprida y Saldías. En 1970 se inaugura la parroquia Cristo Obrero en Comunicaciones y allí es donde Fátima comenzó su trabajo más intenso en la villa.

Las ideas de revolución y la militancia vecinal

Baschetti recupera un movimiento a través de un enorme archivo con testimonios de villeros y villeras de variados territorios del país con una práctica de solidaridad y de trabajo comunitario que desarma la estigmatización y la invisibilización en la historia de los barrios populares en el país.

Según pudo reconstruir Baschetti, el surgimiento del MVP no fue posible sin el accionar de los integrantes del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) que actuaron como agentes de articulación entre los habitantes de las villas y los jóvenes laicos de clase media (estudiantes universitarios y profesionales) que estaban vinculados a la tendencia revolucionaria del peronismo. Esta articulación formó el Movimiento de Villeros Peronistas en 1973 con las elecciones ganadas por Héctor Cámpora. En el congreso de Córdoba se acordó una postura política que marcaría todo el movimiento hasta su caída en la dictadura del 76. “El Movimiento Villero Peronista es una organización político reivindicativa identificada por la doctrina peronista, que nos damos los compañeros de todas las villas de la República, para participar activamente en el gobierno popular de Juan Domingo Perón. Guiados por el espíritu revolucionario de la compañera Evita y comprometidos a continuar el proceso de Liberación Nacional por el cual dieron su vida tantos compañeros”

Erradicación de las villas

A partir del 76´ se implementaron planes de erradicación violentos en los que se utilizaban camiones de basura para trasladar a las familias y topadoras para demoler sus hogares: “A un montón de familias en los barrios se las llevaba en camiones y se los dejaba en algún lugar del Gran Buenos Aires, eso fue el terrorismo de estado en el tema de vivienda y territorio”, cuenta Fátima. Alberto Chejolán tenía 34 años cuando fue asesinado en 1974 en las cercanías de la Plaza de Mayo cuando participaba de una protesta por la erradicación de las villas: “El 25 de marzo de 1974 estábamos reclamando las condiciones de las viviendas del plan de Lopez Rega, cuánto tendríamos que pagar y disputar los acuerdos, y en esa protesta fue asesinado el vecino Alberto y un montón de compañeros cayeron presos. Inmediatamente después, el 11 de mayo de ese mismo año fue el asesinato del padre Mujica que nos marcó muchísimo”, cuenta Fátima.

Para ella y la mayoría de la militancia en las villas la muerte de Mujica significó la antesala de la dictadura, fue un intento por “acallar la voz de los pobres” y sin duda un golpe muy grande para la organización que se estaba dando en los barrios. El crimen ocurrió el 11 de mayo de 1974 en el barrio de Mataderos, a la salida de la iglesia de San Francisco Solano, donde el sacerdote acababa de oficiar misa.

A fines de 1974, Fátima se fue a Villa Soldati a unas viviendas destinadas a jubilados y se conectó con sacerdotes “muy comprometidos”, algunos de ellos pertenecientes a la Fraternidad Carlos de Foucauld y es allí donde conoce a los padres Carlos Bustos, Mauricio Silva y Pablo Gasserri que fueron desaparecidos en dictadura.

“En octubre de 1976 estaba saliendo de una reunión de la comisión vecinal y me secuestran junto al padre Patricio Reis que era irlandés”, recuerda Fátima que sobrevivió gracias a que pudo intervenir la embajada de Irlanda y la familia del sacerdote.

La resistencia en los barrios

En los testimonios que recopila Baschetti están los que muestran el tipo de organización que había en las villas: “No éramos dirigentes, éramos vecinos. Pero eso era un laburo militante’, cuentan Leonardo ‘Bichi’ Martínez y Alfredo ‘Mantecol’ Ayala. Criados en villas de Beccar, militantes en los ’70, detenidos-desaparecidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) sobrevivientes y otra vez militantes por los pasillos de los barrios Sauce y Uruguay, repasan su historia entre mate y mate, en la primera conmemoración del Día Nacional de la Identidad Villera (…) La fecha se instauró por ley en 2014 en homenaje al cura villero Carlos Mugica nacido un 7 de octubre.

Silvia Vázquez también es sobreviviente de la dictadura, vivió en la Villa 20 de Lugano y fue parte de la organización en torno a la vivienda: “La decisión fue que no hubiera más villas en la ciudad de Buenos Aires; no querían que existieran y los vecinos hicieron una resistencia. En ese entonces, las villas estaban compuestas más que nada por población del interior de Argentina; no había migrantes”, cuenta además, que en plena dictadura los militares se instalaron en el Centro de Salud de la villa y tiraron abajo una guardería modelo: “La había construido el gobierno peronista, a la iglesia no la pudieron tirar porque estaba el padre Héctor Batán”.

Maria Eva Camelli, Doctora en Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires realizó muchas investigaciones en relación al movimiento villero de los 70 y en especial en el marco del «Primer Plan de Radicación para la Villa 31» como un antecedente de la defensa del derecho a la ciudad. Mientras el Estado buscaba el desalojo -algo que se puede percibir cotidianamente en la Ciudad de Buenos Aires- la resistencia villera proponía la radicación definitiva en las tierras que ya habitaban. Su enfoque refuerza la idea de que los villeros no solo resistían con el cuerpo frente a las topadoras, sino con proyectos técnicos y urbanísticos propios, como los planos de viviendas presentados ante Perón en 1974.

La historia de estas resistencias demuestra que el problema de la vivienda en Argentina tiene raíces profundas en el terrorismo de Estado pero también en la capacidad de resistencia de los sectores populares. Frente a un modelo que históricamente intentó “limpiar” la pobreza desplazándola a los márgenes, el MVP propuso la radicación como un acto de soberanía. La memoria de Fátima y el archivo de Baschetti abren ese pliegue de la historia y lo expanden a 50 años del golpe militar.

La dimensión espiritual de san Francisco de Asís

Francisco de Asís - Wikipedia, la enciclopedia libre
Es fácil comprobar la vital importancia que la figura de San Francisco de Asís ocupa un lugar singular dentro de la espiritualidad cristiana y de la historia religiosa universal.Muy cierto. Más allá de su papel como fundador de la Orden Franciscana, su vida representa un profundo recorrido espiritual muy vinculado al ser humano. Su desprendimiento de toda búsqueda de prestigio y seguridad material, hacia una experiencia radical de libertad interior, fraternidad universal y amor absoluto al creador. El espíritu franciscano se respira como una dulce fragancia que es capaz de embriagar los sentidos y transportar a la persona que acude a un estado de paz y serenidad maravillosa.Su espiritualidad no se limita o agota en una doctrina o un conjunto de normas religiosas. Es, sobre todo, una forma de vivir el Evangelio con radicalidad, simplicidad y alegría, siempre con alegría. En su experiencia interior, la pobreza se convierte en riqueza espiritual, la humildad en sabiduría, y la naturaleza entera en un reflejo de la presencia divina.Mi propuesta es explorar la dimensión espiritual de Francisco de Asís: su proceso de conversión, su relación con Dios, su visión de la naturaleza y su legado como camino de vida interior. Aspectos esenciales del mensaje franciscano.“Santifícate a ti mismo y santificarás a la sociedad”
El camino de la conversión: de la ambición al encuentro con Dios
Nuestro protagonista vino al mundo en 1181 o 1182 en la ciudad italiana de Asís (Assisi), en una familia acomodada. Su padre era un comerciante próspero; como padre, confiaba que su hijo siguiera una vida de éxito, tanto en plano el social y en lo económico. Durante su juventud, Francisco participó del ambiente festivo y ambicioso propio de la sociedad en que vivía. Soñaba con la gloria militar y con el reconocimiento público.Su vida comenzó a transformarse tras diversas experiencias interiores y acontecimientos difíciles, entre ellos la guerra y una enfermedad que lo obligó a replantearse el sentido de su existencia. Estas experiencias provocaron en él una profunda crisis espiritual.El momento simbólico de su conversión suele situarse en la pequeña iglesia de San Damián. Allí, mientras oraba ante un crucifijo, sintió interiormente una llamada que interpretó como un mandato de Cristo: “Francisco, repara mi Iglesia”.En su significado más profundo, representó el inicio de una reconstrucción interior, vital, profunda, incluso desgarradora. Comenzó un sendero de ir desprendiéndose de cualquier tipo de posesión material, mundana; aún más, se alejó de su identidad social y de su antigua forma de entender el éxito. Inició el proceso de búsqueda espiritual, orientándose a una relación directa y plena con Dios.“Allí donde reinan la quietud y la meditación, no hay lugar para las preocupaciones ni para la disipación”
La pobreza como libertad espiritual
Sin ningún género de duda, uno de los rasgos más característicos de la espiritualidad franciscana es la pobreza. Para Francisco la pobreza no era simplemente una condición económica ni una obligación moral: constituía una auténtica experiencia espiritual profunda, liberadora y salvadora.Al renunciar a sus bienes y a la herencia familiar, Francisco buscaba liberarse de todo aquello que pudiera impedir una entrega total a Dios. En su visión espiritual, la pobreza significaba confiar plenamente en la providencia divina. Hermosa realidad que a la mayoría de los cristianos/católicos nos puede resultar complicada de realizar.El sentido de pobreza significaba una forma de solidaridad con los más vulnerables, los más necesitados. La experiencia de Francisco era convivir con leprosos, mendigos y marginados, donde encontraba el rostro de Cristo. En sus escritos y en su vida aparece constantemente la idea de que el verdadero tesoro no se encuentra en la riqueza material, sino en el amor, la humildad y la fraternidad. ¡Cuánta grandeza espiritual!La pobreza se convirtió así en una “dama espiritual”, a la que Francisco llamaba “Dama Pobreza”, símbolo de libertad interior, de amor incondicional. Quien vive desprendido puede amar con mayor autenticidad y vivir con mayor alegría, lleno de una maravillosa sensación de plenitud.“La verdadera enseñanza que transmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos”
El sentido de fraternidad universal
La espiritualidad de Francisco contempla su visión de la fraternidad universal. Para él, todos los seres humanos eran hermanos, independientemente de su condición social, su cultura o su religión. Una visión de la humanidad llena de bondad y solidaridad.Es evidente que su visión se refleja en la comunidad que fundó, la Orden de los Hermanos Menores. Su nombre mismo expresa un ideal espiritual: ser “menores”, es decir, vivir desde la humildad y el servicio a los demás. Debemos destacar que la fraternidad de Francisco no se limitaba -en exclusividad- a las relaciones humanas. Su espiritualidad ampliaba esta idea a toda la creación: animales, plantas, ríos, montañas y elementos naturales formaban parte de una misma familia universal, llena de vida y hermosura.Esta visión alcanza su expresión más conocida en el “Cántico de las Criaturas”, uno de los primeros poemas escritos en lengua italiana. En él, Francisco llama “hermano” al sol, “hermana” a la luna y “hermana” incluso a la muerte corporal. El universo entero aparece como un reflejo de la bondad divina. Una visión muy naturalista en unos tiempos no preparados para asumirla.Hoy día, esta visión de la espiritualidad posee una perspectiva, una relación de respeto, cuidado y gratitud hacia la naturaleza, que encajaría en muchos planteamientos ecologistas actuales.“Todo el bien que hagamos, hay que hacerlo por amor a Dios, y el mal que evitemos hay que evitarlo por amor de Dios”
Vivir la experiencia de Dios de la simplicidad.
Hay que señalar que el sentido de espiritualidad de Francisco se caracteriza por una profunda simplicidad. No se basa en complejos sistemas teológicos ni en largas especulaciones de carácter intelectual. Su vía de encuentro con la Divinidad se basa en la oración, el silencio y la contemplación. Una maravillosa realidad alejada de innecesarios planteamientos teológicos.Francisco buscaba constantemente momentos de retiro y soledad para orar. Su relación con Dios era profundamente afectiva y personal. En sus oraciones se percibe una mezcla de asombro, gratitud y humildad.Para él, Dios no era una idea abstracta, sino una presencia viva que se manifiesta en cada momento de la existencia. Esta presencia puede descubrirse en la naturaleza, en los pobres, en el sufrimiento y en la alegría cotidiana.Uno de los momentos más significativos de su vida espiritual ocurrió en Monte Alvernia, donde según relata la tradición recibió los estigmas de Cristo. Más allá del hecho histórico, este acontecimiento simboliza la profunda identificación espiritual de Francisco con la vida y el mensaje de Jesús de Nazaret.“Sin la oración nadie puede progresar en el servicio divino”
La alegría: signo maravilloso de santidad
Alegría, sí, alegría es una de las características fundamentales de la espiritualidad franciscana. A pesar de las dificultades diarias, la pobreza elegida de manera voluntaria y las incomprensiones que experimentó, Francisco vivió con un profundo sentido de gozo interior, de paz interior.Para él, la alegría era una consecuencia natural de la libertad espiritual. Quien vive sin apego, confiando en Dios y en comunión con la creación, descubre una forma de felicidad que no depende de las circunstancias externas.En nuestro tiempo, donde la búsqueda de la felicidad es una constante que se ha convertido en obsesión, Francisco hablaba incluso de la “perfecta alegría”, que no consiste en el éxito o en el reconocimiento, sino en la capacidad de amar y mantenerse fiel a Dios incluso en medio del rechazo o del sufrimiento ejercido por los semejantes.“Dichoso quien no tiene más gozo y alegría que las palabras y obras del Señor”
Un legado espiritual universal
Hay que destacar que la poderosa influencia espiritual de Francisco de Asís se extiende mucho más allá del ámbito franciscano, cristiano y espiritual. Su ejemplo ha inspirado a creyentes y no creyentes, a movimientos sociales, ecológicos y pacifistas de ámbitos culturales muy diferentes, incluso divergentes.El mensaje central de fraternidad, humildad, amor a la naturaleza y la búsqueda de la paz posee una dimensión universal. En un mundo marcado por la desigualdad, el conflicto y la crisis de valores esenciales, su ejemplo adquiere una relevancia renovada, positiva, llena de esperanza en el verdadero proceso de evolución de nuestra especie.Transformar el mundo desde la sencillez y la compasión son pilares esenciales del modelo propuesto por Francisco. No hay que huir del mundo, sino cambiarlo desde una actitud interior basada en el amor y el servicio hacia los demás.“Dios creó a todas las criaturas con amor y bondad, grandes, pequeñas, con forma humana o animal todos son hijos del Padre y fue tan perfecto. De nada sirve caminar a cualquier parte para evangelizar al menos que nuestro camino sea nuestro evangelio”
Conclusión
Debemos señalar que la vida de San Francisco de Asís constituye una de las experiencias espirituales más profundas de la historia. Su camino muestra que la verdadera transformación del mundo comienza por la transformación del corazón humano, clave esencial para poder avanzar en el sendero espiritual.Mediante la pobreza ejercida de manera voluntaria, la fraternidad universal, el respeto de la naturaleza y la alegría interior, Francisco nos invita a redescubrir lo esencial de la vida: el amor a Dios y a toda la creación.Más que un personaje histórico, Francisco representa un estilo de vida espiritual que sigue siendo actual. Su mensaje recuerda que la verdadera grandeza no se encuentra en el poder ni en la riqueza, sino en la humildad, la compasión y la capacidad de vivir en armonía con todos los seres. En este sentido, la espiritualidad franciscana continúa ofreciendo un camino de esperanza para quienes buscan una vida más sencilla, más libre y más profundamente humana .
¡Oh alto y glorioso Dios
ilumina las tinieblas de mi corazón,
y dame fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta y
humildad profunda,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla tu santo y
verdadero mandamiento.

FEDERICO A. SÁNCHEZ ARIAS, presidente@academiadelaespiritualidad.es
MADRID.ECLESALIA