Carlos de Foucauld, o «soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

«Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal»

«Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad»

«Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos»

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una «Zaouïa» (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿»Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama»?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente «Jesús», su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y «Dernière place» (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un «monasterio invisible en la comunión de los santos». Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

«Si el grano de trigo no muere….». La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: «Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld» Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida «. La segunda, ¿podremos sustraernos al «montaje «que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: «Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

«La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos»

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él». Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un «poner a prueba» a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

«Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo»

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

«Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos»

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

Hno Mauricio Silva, “descentrándose” perdió su corazón por Jesús, por los hermanos…


Ya próximos al 14 de junio, Memoria de la desaparición del Hno Mauricio Silva “el cura
barrendero” (1977, Argentina, a manos de la dictadura militar) escribo, como lo vengo
haciéndo en los últimos años, un mínimo artículo sobre este muy querido hernano nuestro
en la Espiritualidad, y como siempre aclaro, a quien no conocí, y solo movido por el aprecio
y admiración fraternos.
Me quería referir aquí a la última etapa, a la última opción de su vida, ser un Pequeño
Hermano del Evangelio, opción esta que asume en sí misma a un Jesús “que no vino a
ser servido sino a servir” y eligiendo como el P de Foucauld, “el último lugar como
Jesús” .. con estas premisas, vemos de inmediato un sumergirse en una espiritualidad, en
un camino que conlleva todo un trajado personal, interior, que impregnará la vida misma,
por amor a Jesús y a los hermanos. En otras épocas, tal vez
dentro de contextos o lenguajes más duros se diría “el olvido de sí mismo” o “el
anonadamiento”, términos que quizás a la mujer y al hombre de hoy le digan poco, o al
menos le resulten un tanto extraños.. hoy, asumiendo tambien a los nuevos aportes, por
ejemplo de la psicología, o de algunas filosofías, vamos integrando el término
“descentrarse” (decentering) un salirse del centro, no buscar ser el centro de nada, y
esto, sin lugar a dudas, aporta a un estilo de vida, una forma de relacionerse con Dios, con
los hermanos, con la Creación toda, mucho más sana, armoniosa, fraterna, cuando no
esperas nada, todo se convierte en novedad, en regalo..
Vivir descentrado, en seguimiento de Jesus y por amor a los hermanos, supone toda una
revolución, una entrega en pos de la Fraternidad Universal, ser hermanos de todos (y que
vence también el exitismo novedoso, del que no escapan algunas espiritualidades, y que
nos puede subyugar también a cualquiera de nosotros) optando por la pequeñez cotidiana,
nazarena, como espacio privilegiado para la revelación del Rostro, de la ternura de Dios al
Pueblo y de seguro así lo vivió este Hermano nuestro, cuando empezó a preparar su
corazón, afinar sus miras, su espera paciente para vivir sumergido en la vida, en toda la
vida de sus compañeros de laburo, los barrenderos municipales de la ciudad de Buenos
Aires, seguro a más de uno que miraba de lejos, esta opción y aceptación le deben haber
parecido una locura.. Tanto para Mauricio como para “cualquier otro foucauld” si bien no le
está vedado el ser líder, ¡y si toca liderar se lidera! se sentirá más a sus anchas, en su
puesto, en medio de esta revolución, siendo uno más entre todos, hombro con hombro,
transpirando la camiseta (ahora que ya estamos en época del Mundial) junto a los otros
compañeros, “en el corazón de las masas” , sosteniendo, animando el Encuentro.. No
me resulta difícil, dentro de la
gran Comunión de los Santos, tan amada por Carlos de Foucauld, imagínar que al Hno
Mauricio “un descentrado”, le hace muy feliz, que su vida, su testimonio, en lugar de hacerlo
centro, por el contrario, ilumina, visibiliza la vida de tantas y tantos de sus hermanos en la
espiritualidad, de fraternidad, siendo y sintiéndose “uno más y en la fila” sin distinguirse en
nada de sus compañeros de ruta, reconociéndose a sí mismo en ellos.
Su vida y testimonio estuvieron ancladas “en las tres E” que animan, dinamizan y
acompañan la vivencia de esta espiritualidad: el Evangelio, como única Regla de vida,
primeramente encarnándolo en la propia realidad vivencial, personal y comunitaria, y
compartido con todos como camino de Liberación y Vida, que tiene como primeros
destinatarios, nuestros hermanos los pobres, los últimos, los postergados, descartados.. la
Eucaristía, celebrada en Comunidad, recibida como alimento,y que nos anima a convertir

nuestras propias vidas en alimento devorable para saciar el hambre de los hermanos, y
Adorada, dimensión esta de la oración, tan querida y significativa para nuestra Familia
Espiritual, estar ante Él, en presencia silenciosa, amorosa, reconociéndolo como Nuestro
Bienamado Señor Jesús .. y la Evangelización, en la medida en la que se sigue avanzando
en el conociniento de los últimos y decisivos años de la vida de Carlos de Foucauld,
también se ilumina su misión.. en algunas épocas se hablaba de “escondimiento” hoy
sabemos que toda su vida, sus miras, sus esfuerzos fueron evangelizadores, así, cualquiier
persona que asuma su espiritualidad, sean laicos, curas, hermanitas, monjes, ermitaños y a
cuantos Dios llame a ella, están empeñados en esto, Anunciar!
Algunos desafíos que pueden surgir al ercercarnos a una vida como la del Hermano
Mauricio, que tiene la fuerza para interpelarnos fraternalmente serían “el no apropiarnos
de él” pues lo pincelaríamos con nuestros propios colores, desfigurando una hermosa obra
de Dios, unica e irrepetible, como lo es toda vida. Preguntarnos si el Hno Mauricio es un
buen mensaje para compartir con nuestros jóvenes y cómo hacerlo, suendo un
testimonio de los mejores valores de hermandad, de justicia, de entrega,.
Sigamos descubriendo la figura y el mensaje que nos puede aportar, que sigan adelante
aquellos a quienes les corresponde la búsqueda de la Verdad sobre su último destino,
seguramente doloroso, martirial.. El pasado 20 de mayo, en la multitudinaria e
impresionante Marcha del Silencio en Uruguay, al escuchar su nombre, volvimos a decir
un claro y contundente ¡Presente!
Jorge Márquez (miembro de Familia Espiritual de Foucauld)

«La oración, cuestión del corazón» (Carlo Carretto)

“Déjalo todo y ven conmigo al desierto. Yo no quiero tu acción, quiero tu oración, tu amor”. Carlo Carretto, hermanito del Evangelio, relata uno de los momentos más importantes de su camino espiritual. Estaba viviendo un tiempo de plenitud y de gozo en la contemplación, con horas de oración al día en el desierto… El maestro de novicios le mandó a trabajar al oasis, con un calor infernal… Al final del día, nos relata, no le quedaban ganas de orar… entró en crisis: Árido, vacío, acabado, de mi boca no lograban salir más que gemidos. ¿Qué clase de oración era la suya que el trabajo, el calor y el cansancio eran capaces de romper la que él creía una contemplación adquirida? Hasta entonces había sido la oración de los cómodos, de los bien alimentados… Se acordó de su madre cargada con cinco hijos y contemplativa en la cotidianidad de las faenas de la casa… de los obreros que trabajaban doce horas al día, y entonces comprendió… En ese estado de auténtica pobreza la crisis le reveló una de las verdades más importantes de su camino espiritual: la oración no es una cuestión de espacios ideales o de la cabeza, sino una cuestión del corazón. Entonces experimentó una nueva forma de entender la unión con Dios.

La comunión con el cordero

Reflexión sobre el Corpus Christi.

Por el Hno. Frankmaria Joseph ❤️🙏

«Yo soy el pan vivo que bajó del cielo». – Juan 6:51.

Corpus Christi significa «Cuerpo de Cristo». Hoy la Iglesia se detiene a contemplar, con amor y asombro, el mayor regalo que Jesús nos dio: Él mismo en la Eucaristía.

1. Dios se acercó, no se distanció
Podría haberse quedado en el cielo. En cambio, eligió el pan y el vino —cosas cotidianas— para convertirse en su Cuero y Sangre. Esto nos dice algo sobre Dios: no quiere estar lejos de nosotros. Quiere entrar en nuestra hambre, en nuestra rutina, en nuestra debilidad. Cada Misa es Él diciéndonos: «Aún quiero estar con ustedes».

2. Amor que se convierte en alimento
No solo admiramos el amor desde la distancia. Jesús hizo que su amor fuera comestible. Cuando recibimos la Comunión, no solo nos visita, sino que se convierte en parte de nosotros. Piensa en esto: El Creador se deja abrazar, comer, llevar a tu corazón. No existe mayor humildad. Corpus Christi nos pregunta: «¿Cómo estoy tratando este Don? ¿Corro hacia Él como lo haría hacia un amigo al que extraño?»

3. Del altar a las calles
La procesión eucarística nos recuerda que Jesús no permanece encerrado en el sagrario. Camina por nuestras calles, nuestros mercados, nuestros hogares. Si su Cuerpo fue partido por nosotros, entonces nosotros también estamos llamados a ser «pan partido» para los demás: compartiendo alimento, tiempo, perdón, misericordia. Nos convertimos en lo que recibimos.

Oración para hoy:
Señor Jesús, Dios verdadero y Pan verdadero, no soy digno de que entres en mi casa, pero una sola palabra tuya bastará para sanarme. Aumenta mi fe, profundiza mi reverencia y haz de mi vida una acción de gracias por tu presencia. Enséñame a amarte en la Eucaristía y a amar a los demás como tú me has amado. Amén.

Este domingo, quizás puedas llevar una pregunta en tu corazón: «Jesús, ¿qué alimentas en mí hoy?». A veces es la fe. A veces es el perdón. A veces es simplemente el valor para seguir adelante.

Que el Corpus Christi renueve tu asombro. Él está verdaderamente aquí.

XIX Simposio Nacional por la Paz

XIX Simposio Nacional por la Paz, celebrado en Islamabad, Tilford (Reino Unido)
XIX Simposio Nacional por la Paz, celebrado en Islamabad, Tilford (Reino Unido)

Su Santidad Mirza Masrur Ahmad: «En lugar de permitir que la gente común construya una vida mejor para sus familias, ¿por qué los líderes mundiales empujan a la humanidad hacia el abismo de una calamidad inimaginable?»

El 16 de mayo de 2026, Su Santidad Hazrat Mirza Masrur Ahmad, Líder Mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía y Quinto Jalifa del Mesías, pronunció el discurso inaugural del XIX Simposio Nacional por la Paz, celebrado en Islamabad, Tilford (Reino Unido). Al acto asistieron más de seiscientas personas procedentes de distintos países, entre ellas ministros, parlamentarios, representantes de gobiernos locales, académicos, periodistas y líderes comunitarios

En su discurso, Su Santidad abordó la creciente inestabilidad internacional y advirtió que el mundo se encuentra en una situación extremadamente peligrosa. Señaló que los conflictos armados, las tensiones geopolíticas y el abandono de los principios de justicia están empujando a la humanidad hacia una crisis cuyas consecuencias podrían superar las tragedias vividas durante el siglo XX. Recordó que más de setenta millones de personas perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial y destacó que, en la actualidad, varias naciones poseen armamento nuclear con una capacidad destructiva muy superior a la de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Geopolítica
Geopolítica

Su Santidad Mirza Masrur Ahmad: Algunas grandes potencias actúan con impunidad, ignorando descaradamente las normas internacionales y anteponiendo sus propios intereses a todo lo demás

Su Santidad lamentó que, mientras numerosas personalidades internacionales alertan sobre los peligros de la guerra y la necesidad de reforzar la diplomacia, las acciones concretas de los gobiernos suelen ir en dirección contraria. Citó las advertencias de diversos líderes políticos y analistas que han denunciado el deterioro del orden internacional y el aumento de la retórica belicista, pero insistió en que las declaraciones públicas, por sí solas, no bastan para alcanzar la paz. Según afirmó, la humanidad necesita medidas reales y decisiones valientes basadas en la justicia y la equidad

Uno de los aspectos centrales de su intervención fue la denuncia de la doble moral que impera en las relaciones internacionales. Su Santidad señaló que algunas potencias mundiales están dispuestas a ignorar las violaciones del derecho internacional cuando son cometidas por sus aliados, mientras condenan con firmeza las mismas acciones cuando proceden de sus adversarios. Esta actitud, afirmó, destruye la confianza entre las naciones y debilita los fundamentos sobre los que debería construirse una paz duradera. Advirtió además que la injusticia se propaga como un virus: cuando las grandes potencias actúan con impunidad, otras naciones se sienten legitimadas para hacer lo mismo.

Su Santidad también analizó las causas profundas de los conflictos contemporáneos. Rechazó categóricamente la idea de que las guerras actuales tengan su origen en la religión y, en particular, negó que el islam sea responsable del desorden mundial. Según explicó, las causas reales de la inestabilidad se encuentran en la búsqueda del poder, la influencia económica, los recursos estratégicos y los intereses geopolíticos. Afirmó que muchos intentan convertir al islam en un chivo expiatorio, cuando en realidad las guerras modernas son consecuencia de decisiones políticas y ambiciones humanas.

Islam
Islam

Su Santidad Mirza Masrur Ahmad: Creo firmemente que, si bien ciertos individuos y naciones codician el poder, la riqueza y los recursos de otros, el corazón común de la humanidad simplemente desea vivir en paz

A continuación, presentó la visión islámica sobre la justicia y la paz. Citando diversos versículos del Sagrado Corán, explicó que el islam exige a los creyentes defender la verdad y la justicia incluso cuando ello vaya en contra de sus propios intereses, de los de sus familiares o de los de su propia comunidad. Subrayó que el valor de una persona no depende de su riqueza, poder o posición social, sino de su compromiso con la verdad. Asimismo, recordó que el Corán ordena a los musulmanes actuar con justicia incluso frente a quienes consideran enemigos, demostrando que la verdadera prueba moral consiste en respetar los derechos de aquellos con quienes se mantienen desacuerdos o conflictos.

Otro de los principios destacados por Su Santidad fue la obligación de trabajar activamente por la reconciliación. Explicó que cuando dos pueblos o naciones entran en conflicto, el deber de los demás consiste en esforzarse por restaurar la paz. Incluso cuando una de las partes actúa como agresora, cualquier respuesta debe estar guiada por la proporcionalidad y por el deseo de restablecer la armonía, no por la venganza ni por el castigo indiscriminado.

A pesar de las dificultades actuales, Su Santidad manifestó su esperanza en el futuro. Afirmó que la inmensa mayoría de las personas, independientemente de su religión, nacionalidad o cultura, desean simplemente vivir en paz y garantizar un futuro seguro para sus familias. Por ello, hizo un llamamiento a todos los gobiernos, instituciones y ciudadanos para que trabajen conjuntamente en la construcción de un orden mundial basado en la justicia, la honestidad y el respeto mutuo.

Su Santidad Mirza Masrur Ahmad: Actuemos ahora, para que quienes nos sucedan hereden un mundo de paz y prosperidad, en lugar de cargar con el peso de nuestros fracasos

Paz
Paz

Concluyó su discurso con una ferviente oración para que la humanidad comprenda la gravedad del momento presente y actúe antes de que sea demasiado tarde. Expresó su deseo de que las nubes de la guerra se disipen y sean sustituidas por una era de paz, amor y compasión. Según afirmó, únicamente mediante una justicia absoluta e imparcial podrá alcanzarse una paz verdadera y duradera para toda la humanidad.

INFORMACIÓN:

Origen y Creencias Principales

  • El Fundador: Mirza Ghulam Ahmad nació en Qadian (India) y proclamó ser el Mesías Prometido y el Mahdi esperado por los musulmanes en los últimos tiempos.
  • Diferencia Fundamental: Aceptan las mismas escrituras (el Sagrado Corán) y los pilares del Islam que el resto de los musulmanes. No obstante, la mayoría del mundo islámico ortodoxo rechaza sus posturas al considerar que Mahoma fue el último profeta absoluto.
  • Liderazgo Actual: Tras la muerte del fundador, se restableció el sistema del Jalifato para guiar espiritualmente a la organización. El líder global actual es Hazrat Mirza Masroor Ahmad, el Quinto Jalifa, quien reside en el Reino Unido.

Principios y Acciones Clave

  • Rechazo a la Violencia: Promueven activamente la paz. Defienden que la «yihad de la espada» ya no tiene cabida y debe ser sustituida por una «yihad de la pluma» (intelectual y pacífica). [1, 2]
  • Separación de Estado y Religión: Abogan firmemente por separar la fe de los asuntos públicos. Fomentan la lealtad cívica a los países donde residen.
  • Ayuda Humanitaria: Colaboran globalmente a través de su propia ONG independiente, Humanity First, asistiendo en desastres naturales y proyectos educativos.
  • Difusión Internacional: Poseen un canal internacional de televisión satelital llamado MTA (Muslim Ahmadiyya Television) que transmite contenidos las 24 horas del día.

¿Cuál es la diferencia entre los musulmanes ahmadíes y otros musulmanes?

Los musulmanes ahmadíes siguen las mismas escrituras sagradas y enseñanzas que los demás musulmanes. La diferencia clave radica en que los ahmadíes creen que el Mesías Prometido (también conocido como Mahdi en algunos textos) de los últimos tiempos ha llegado y fundó la Comunidad Musulmana Ahmadiyya en 1889. Se trata de un movimiento de renovación que no introduce nuevas leyes ni enseñanzas religiosas, ya que busca revitalizar el verdadero Islam tal como lo enseñó el Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él) . Otros musulmanes aún esperan la llegada de un reformador.

Al igual que todos los demás musulmanes, los musulmanes ahmadíes creen en los Cinco Pilares del Islam y los Seis Artículos de Fe . Siguen las mismas escrituras sagradas ( el Sagrado Corán ) y aceptan que el Islam es la religión final y perfecta para la humanidad. También creen en el Profeta Muhammad (la paz sea con él) como  Khataman Nabiyyeen  ( el Sello de los Profetas), pues fue el mejor modelo para la humanidad y quien trajo el mensaje final y perfecto de Dios.

Los musulmanes ahmadíes también siguen las fuentes islámicas de guía y jurisprudencia, que provienen de tres autoridades principales:

  1. El Sagrado Corán;
  2. La Sunnah (práctica del Santo Profeta (sa) ); y
  3. Los hadices (dichos del Santo Profeta (sa) ) tal como se encuentran en los libros auténticos de hadices como Sahih Al Bukhari, Sahih Al Muslim, Sunan Abu Daud, Tirmidhi, Ibne Maja y Nisai

Los musulmanes ahmadíes también respetan la interpretación de las leyes islámicas ( sharia ) proporcionada por los eruditos islámicos clásicos. Generalmente siguen la escuela de pensamiento hanafí, pero todos estos asuntos se consideran a la luz de la guía del Mesías Prometido (la paz sea con él) .

A pesar de esta abundancia de guía, los musulmanes, al igual que los seguidores de todas las religiones anteriores, estaban destinados a alejarse de las verdaderas enseñanzas del Islam. Esta decadencia sería seguida por el renacimiento del Islam a través del mesías de los últimos tiempos, tal como lo profetizó el Santo Profeta (la paz sea con él) . Así pues, si bien todos los musulmanes esperan la aparición de un mesías, es únicamente la cuestión de la identidad y la aceptación de este lo que distingue a los musulmanes ahmadíes del resto de los musulmanes.

En algunos hadices, al mesías se le denomina «Jesús hijo de María» y en otros, «Al-Mahdi».

Es interesante notar que también existen profecías similares en otras religiones que hablan de un mesías que aparecería en los «últimos días»; por ejemplo, los cristianos esperan la segunda venida de Jesús (as) .

Los musulmanes ahmadíes creen que el mesías prometido ha llegado y que se trata de una sola persona que cumplió todas las profecías relacionadas con dicho mesías, no solo en el islam, sino en todas las religiones. Esto debía ser un factor unificador para toda la humanidad y un medio para unir a las personas bajo el islam, ya que es la religión perfecta para el ser humano.

Los musulmanes ahmadíes creen que el Mesías Prometido fue Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as), quien nació en Qadian, India, y bajo guía divina fundó la Comunidad Musulmana Ahmadiyya en 1889. La comunidad busca revivir el mismo espíritu y comprensión del Islam que existía en la época del Santo Profeta Muhammad (sa) .

Por otro lado, algunos musulmanes creen que el Mesías prometido aún no ha llegado y que, cuando lo haga, será el mismo Jesús, hijo de María, que fue enviado a los judíos hace más de 2000 años como el Mesías. Creen que ascendió al cielo en cuerpo y alma y que regresará a la Tierra también en cuerpo y alma como señal de su segunda venida. Además, creen que sacrificará a todos los cerdos de la Tierra y destruirá todas las cruces. Según ellos, también obligará a todos a convertirse al islam.

Los musulmanes ahmadíes creen que tales profecías son de naturaleza metafórica. Así, por ejemplo, el Mesías no obligaría a la gente a aceptar el islam, sino que la fuerza de sus argumentos, razonamientos y perspicacia espiritual demostraría la verdad del islam y atraería a la gente a esta religión.

La Comunidad Musulmana Ahmadiyya está presente a nivel mundial, con filiales en más de 200 países y decenas de millones de miembros. Es una comunidad amante de la paz que cree y practica el principio de «Amor para todos, odio para nadie», un principio que refleja la esencia del Islam.

«Desarmar»

MONKS OF TIBHIRINE

Kathleen Hattrup

El Papa está unido espiritual y temporalmente a los mártires de Argelia. Y es una oración de un mártir la que le inspira esta frase y esta idea de «desarmar»

El Papa León parece destinado providencialmente a tener una estrecha relación con Argelia. La razón principal es que san Agustín fue obispo allí y, en su reciente viaje al país, pasó unos días en la antigua Hipona. Pero hay otro vínculo estrecho: los mártires de Argelia – en especial, un mártir -, beatificados en 2018, se conmemoran el 8 de mayo. Ese es el día en que León fue elegido para el pontificado.

Los mártires de Argelia

La visita de 48 horas del papa León XIV a Argelia no se centró en la memoria de los mártires de la «Década Negra», esas 19 víctimas católicas de la Guerra Civil Argelina que fueron beatificadas en Orán en 2018. Pero en su primer día en Argel, el Papa les rindió homenaje realizando una visita privada al centro comunitario gestionado por las Hermanas Misioneras Agustinas en el barrio obrero de Bab El Oued.

Allí vivían dos monjas españolas de la congregación agustina, la hermana Esther Paniagua Alonso y la hermana Caridad Álvarez Martín; ambas fueron asesinadas el 23 de octubre de 1994, cuando se dirigían a la misa en la casa de las Hermanitas de Jesús, situada a poca distancia. Estas misioneras habían decidido quedarse a pesar de los llamamientos a marcharse en medio de la agitación y la violencia de la guerra civil.

Así pues, el Papa está vinculado espiritual y temporalmente a este grupo. Y es una oración de uno de ellos la que transmite esta idea de «desarmar».

El mártir que inspiró el «desarme»

Proviene de la espiritualidad del beato Christian de Chergé (1937-1996), prior trapense del monasterio de Tibhirine, quien, junto con sus hermanos, decidió permanecer en Argelia a mediados de la década de 1990, a pesar de la guerra civil que asolaba el país. Prefirieron arriesgar sus vidas para mantener una presencia sencilla y fraterna entre la población local.

Tras recibir la primera amenaza de los terroristas en la Navidad de 1994, Christian de Chergé escribió una oración.

El Papa León citó esta oración en el prefacio de un libro que escribió.

«El padre Christian de Chergé, prior del monasterio de Tibhirine, beatificado junto con dieciocho religiosos y religiosas martirizados en Argelia tras un enfrentamiento con terroristas, recibió de Cristo, en su comunión con Él y con todos los hijos de Dios, el don de escribir palabras que aún hoy nos interpelan porque proceden de Dios. Preguntándose qué oración podría dirigir al Señor tras una prueba tan difícil, refiriéndose a quienes habían invadido violentamente el monasterio, escribió lo siguiente:

‘¿Tengo derecho a pedirle que lo desarme, si no empiezo por pedirle: desármame a mí y desármanos a todos en la comunidad? Esta es ahora mi oración, que te confío con toda sencillez’. Unos 1.600 años antes, en el mismo país del norte de África, san Agustín afirmaba: ‘Que nuestras vidas sean buenas; y los tiempos son buenos. Nosotros hacemos nuestros tiempos'». (6)

La palabra «desarmar» aparece 14 veces en Magnifica Humanitas, y el Papa destacó esta idea en su presentación personal del documento el 25 de mayo.

En Chemin- Boletín diócesis de Ghardaia

Un cordial saludo a todos los miembros y amigos de la Diócesis de Laghouat-Ghardaia en Argelia:

Adjunto encontrarán el número 47 de nuestro boletín diocesano, correspondiente a junio y julio de 2026.

En él encontrarán un mensaje de nuestro obispo Diego; noticias y anuncios; testimonios de peregrinos de hoy (incluyendo relatos de la visita del Papa León XIII) y de ayer; una nueva sección: «En los pozos del encuentro», dedicada a cristianos y musulmanes que caminan juntos; y, finalmente, algunas reflexiones espirituales para el camino.

Les deseo una lectura agradable este verano y, como dicen las canciones: «¡Caminad a la sombra!».

Fraternalmente,

Marie, en nombre de la Diócesis

https://drive.google.com/file/d/1LGyPbgpVVh69CNnYSmlBcLl3jaMfkD9W/view?usp=sharing
Data del siglo XI
Se trata en realidad de una pentápolis (conjunto de cinco ciudades) formada por Ghardaia, Beni Isguen, Melika, Bounoura y El Atteuf, que tras su unión tomaron el nombre de la primera, la más grande. Fueron fundadas por los mozabitos, un grupo étnico bereber, entre el 1012 y el 1350. (Foto: Getty Images).
Los ibadíes
En el valle de M’Zab también se refugió hace unos 1.200 años una facción del pueblo ibadí, rama del islam creada poco después de la muerte de Mahoma, tras ocupar el norte de África y ser derrotada después por el Califato fatimí. (Foto: Amine Chikhi / APP / NurPhoto / Getty Images).
La producción de dátiles
La economía del lugar, uno de los más conservadores del mundo, se sostiene gracias especialmente a los dátiles a la producción de dátiles, con casi 60.000 palmeras rodeando la ciudad. Su madera también se emplea para hacer tejados y otra industria importante es la fabricación de alfombras. (Foto: Getty Images).

Data del siglo XI

Se trata en realidad de una pentápolis (conjunto de cinco ciudades) formada por Ghardaia, Beni Isguen, Melika, Bounoura y El Atteuf, que tras su unión tomaron el nombre de la primera, la más grande. Fueron fundadas por los mozabitos, un grupo étnico bereber, entre el 1012 y el 1350. (Foto: Getty Images).Más

En pleno desierto del Sáhara y cerca del valle de M’Zab, un impresionante oasis declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO situado en el centro-norte de Argelia, hay un pueblo llamado Ghardaia en el que el tiempo parece haberse detenido hace siglos, con tradiciones antiguas que serían casi impensables en cualquier otro lugar del mundo.

Se trata, en realidad, de una pentápolis (un conjunto de cinco ciudades) formada por Ghardaia, Beni Isguen, Melika, Bounoura y El Atteuf, que tras su unión tomaron el nombre de la primera, la más grande. Sus orígenes datan del siglo XI y desde entonces se han producido pocos avances.