Carlos de Foucauld, o «soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

«Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal»

«Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad»

«Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos»

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una «Zaouïa» (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿»Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama»?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente «Jesús», su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y «Dernière place» (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un «monasterio invisible en la comunión de los santos». Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

«Si el grano de trigo no muere….». La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: «Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld» Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida «. La segunda, ¿podremos sustraernos al «montaje «que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: «Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

«La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos»

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él». Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un «poner a prueba» a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

«Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo»

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

«Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos»

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

El gran libro

El gran libro

«La Biblia de Ferrara (1553), editada hoy en la admirable Biblioteca Castro, estaba traducida del hebreo al judeo-español, en una lengua inventada por los traductores»

Félix de Azúa

Félix de Azúa (Barcelona, 1944) es escritor, doctor en Filosofía y catedrático de estética. En junio de 2015 fue elegido miembro de la Real Academia Española.

Todas las religiones encierran un magno secreto. Cada una a su manera y desde la prehistoria, nos sitúan en el universo y veneran una existencia sobrehumana y libre de la muerte. Son muy distintas entre sí: las más antiguas veían ese orden sagrado en algunos animales, en los meteoros, en las imponentes manifestaciones naturales. Luego vinieron religiones más próximas al humano, como el politeísmo, en el cual cada uno de los dioses representaba y protegía una faceta de la humanidad, buena o mala: en cada dios había una parte de virtud y otra de vicio. Y finalmente llegaron las religiones llamadas «del libro».

Tres son las religiones que se guían por un libro, el judaísmo, el cristianismo y el islam, cada una hija de la anterior, pero la más peculiar es el cristianismo porque es una religión narrativa, es decir, un increíble depósito de novelas. Si ya el Antiguo Testamento de los judíos proyectaba la fabulosa imaginación y el talento narrativo del mundo hebreo, el cristianismo, al añadir un Nuevo Testamento, es decir, la vida, pasión y muerte de Jesús de Nazaret, enriqueció la historia bíblica con una última aventura heroica de colosal grandeza. De modo que el cristianismo se enuncia en narraciones, fábulas y sucesos con personajes inolvidables.

Que un libro (al que llamamos «la Biblia», porque quiere decir «el Libro») sea el fundamento de las tres últimas religiones conocidas es algo difícil de entender y explicar. Es el magno secreto. Y aún más para los católicos, ya que tuvieron prohibida su lectura hasta anteayer, lo que explica algunas peculiaridades de la literatura española frente a la inglesa, según el docto entender de Andreu Jaume.

Pocas fueron las traducciones de la Biblia al español. Incluso cuando las sectas luteranas abrieron la lectura del texto a los ciudadanos y lo tradujeron a todas las lenguas romances, en España solo circuló (en secreto y con peligro de muerte) la fabulosa traducción de Casiodoro Reina, la famosísima Biblia del Oso (1569), por suerte reeditada en la actualidad por Alfaguara.

Sin embargo, no era la primera; la había precedido unos años antes la Biblia de Ferrara (1553), editada hoy en la admirable Biblioteca Castro. Su divulgación no fue muy extensa debido a una peculiaridad: que estaba traducida del hebreo al judeoespañol, pero en una lengua que no coincidía ni con el sefardita ni con el ladino. Era (¡es!) una lengua inventada por los traductores, judíos huidos de la persecución española y portuguesa, que casi puede compararse con las invenciones literarias de Joyce.

«El de la Biblia de Ferrara es un español hebraico o judaizante absolutamente original»

En sus prólogos, tanto la muy competente Paloma Díaz-Más como el experto Moshe Lazar explican la singularidad de la traducción palabra por palabra, construida según el modelo tradicional de la enseñanza rabínica para facilitar los comentarios a cada versículo. Evidentemente, una traducción palabra por palabra mantiene los elementos de la lengua de origen, de modo que el de la ferraresa es un español hebraico o judaizante absolutamente original.

No acaba ahí el interés de la edición. Que apareciera en Ferrara (y no en Ámsterdam o en Basilea) es una rareza y exige la rigurosa explicación de Díaz-Más sobre otro personaje de novela, Gracia Nasí (o Naci), que vivió en España con el nombre de Beatriz de Luna hasta la expulsión del siglo XV. Es una de las grandes mujeres, tanto de la historia de España como del pueblo hebreo, a la que nunca dedicará la tele española una serie.

El lenguaje de la Biblia de Ferrara suena así: «En principio crió el Dio a los cielos y a la tierra. Y la tierra era vana y vacía, y escuridad sobre faces de abysmo, y espíritu del Dio se movía sobre faces de las aguas». Así, tal cual, el Dio, traducen los judeoespañoles, porque un sonido de plural (que no lo es), Dios, les parecía inadecuado: querían subrayar su unicidad. El suyo era un monoteísmo férreo y militante, como todo lo de este país. Maravilloso libro, el Libro, incluso en una lengua inventada.

El alma de África en América Latina

Es preciso salvaguardar el patrimonio vivo de las culturas africanas y de los afrodescendientes
Es preciso salvaguardar el patrimonio vivo de las culturas africanas y de los afrodescendientes

Las poblaciones afrodescendientes de América Latina y el Caribe han trabajado por el reconocimiento de sus derechos y la rectificación de agravios históricos en su contra.

por Inés María Alfonso Rodriguez

Todas las culturas del mundo tienen el mismo derecho al respeto, así como todos los individuos son iguales en cuanto al libre acceso a la cultura.  No se puede ver Latinoamérica sin África, pues la cultura afro en la región está conformada por unos 133 millones de personas. Uno de cada cuatro latinoamericanos se identifica como afrodescendiente, por lo que es una región construida sobre el mestizaje. Una cultura fundamental en nuestra identidad, con raíces en la diáspora africana y una gran influencia en música (samba, cumbia, salsa), gastronomía, religiones (santería, candomblé) y danza. Brasil, Colombia, Venezuela, Cuba, México y Ecuador concentran la mayoría de la población afrodescendiente, sin embargo aún se enfrentan a grandes desafíos estructurales. 

Sí, aunque se reconozca su aporte fundacional, aún existe un muro con el que choca la realidad, traducida en exclusión que comienza en la infancia y se perpetúa incluso en la vida laboral. Un reciente informe del Banco Mundial, titulado Inclusión afrodescendiente en la educación: Una agenda antirracista para América Latina, pone el foco en uno de los mecanismos más sutiles y persistentes de esta desigualdad, que es sin duda la escuela. El estudio, coordinado por el especialista senior en desarrollo social Germán Freire, revela que de los 133 millones de afrodescendientes en la región, 34 millones se encuentran en edad escolar. 

La cultura afro en la región está conformada por unos 133 millones de personas
La cultura afro en la región está conformada por unos 133 millones de personas

La educación es la principal herramienta para romper el ciclo de pobreza crónica que afecta a estos hogares (los afrodescendientes tienen 2,5 veces más probabilidades de vivir en pobreza crónica), pero el sistema, en lugar de ser un ascensor social, a menudo se convierte en un reproductor de exclusiones. En este aspecto, el análisis de Freire apunta que los textos escolares de la región rara vez representan las contribuciones y anhelos de la población afrodescendiente». «Más frecuentemente, tienden a fortalecer visiones que pueden no ser negativas en sí mismas, pero que reproducen una visión limitada y estereotipada de sus aportes a la sociedad, y que impactan en las aspiraciones y percepción de oportunidades de chicos y chicas afrodescendientes».

Esta representación, llamémosle “folclorizante” -donde lo afro aparece confinado al pasado esclavo o a manifestaciones culturales desvinculadas de la modernidad- tiene consecuencias. Los estudiantes afrodescendientes no se ven reflejados como sujetos activos del presente o del futuro, lo que incide en su autoestima académica y en la decisión de permanecer en las aulas. A ello se suma un acceso limitado a las tecnologías digitales, una brecha que la pandemia evidenció y profundizó. La discriminación en el aula, también se convierte así en la primera forma de exclusión institucional que enfrentan miles de niños y niñas en la región. El informe también documenta lo que ocurre después de la escuela.

En el plano espiritual, las religiones de matriz africana como la santería cubana o el candomblé brasileño han sobrevivido a siglos de persecución y sincretismo
En el plano espiritual, las religiones de matriz africana como la santería cubana o el candomblé brasileño han sobrevivido a siglos de persecución y sincretismo

Incluso cuando los jóvenes afrodescendientes logran sortear las barreras y completan su educación, los retornos económicos son menores. Con el mismo nivel educativo y experiencia, ganan menos que sus pares no afrodescendientes por el mismo tipo de trabajo en todos los países analizados. Por lo que se puede asumir que la educación, por sí sola, no desactiva el racismo estructural. No obstante, frente a estos mecanismos, la producción cultural afrolatina ha operado de manera histórica como un espacio de resistencia, afirmación y denuncia. Desde la música hasta la poesía, pasando por las artes plásticas y la religión, las comunidades afrodescendientes han construido un acervo que no solo celebra la herencia africana, sino que interpela a las sociedades latinoamericanas sobre su deuda con la historia.

Podemos mencionar que en la música, géneros como la bomba puertorriqueña (ritmo afrolatino por excelencia que también es reivindicado en otras latitudes) funcionan como vehículo de protesta y memoria. La figura de Celia Cruz (Cuba, 1925-2003) va más allá de lo artístico, pues su popularización de la música afrocubana y su influencia en la salsa llevaron al mundo entero un mensaje de orgullo y poder, sintetizado en canciones como «La negra tiene tumbao», donde el término «tumbao» alude a ese ritmo y actitud que son inconfundibles.

Además, la literatura y la poesía han sido igualmente feroces. La cubana Nancy Morejón, en su poema «Mujer negra», traza un arco que va desde la mujer arrancada de África hasta su papel en la construcción de la nación cubana, pasando por la esclavitud y la independencia. Es un relato de sufrimiento, pero también de agencia y centralidad. En la misma línea, la peruana Victoria Santa Cruz legó un himno generacional con «Me gritaron negra», donde convierte el insulto en empoderamiento y denuncia del racismo intenso que se experimentaba en ese entonces.

Podemos mencionar que en la música, géneros como la bomba puertorriqueña (ritmo afrolatino por excelencia que también es reivindicado en otras latitudes) funcionan como vehículo de protesta y memoria. La figura de Celia Cruz (Cuba, 1925-2003) va más allá de lo artístico, pues su popularización de la música afrocubana y su influencia en la salsa llevaron al mundo entero un mensaje de orgullo y poder, sintetizado en canciones como «La negra tiene tumbao», donde el término «tumbao» alude a ese ritmo y actitud que son inconfundibles.

Además, la literatura y la poesía han sido igualmente feroces. La cubana Nancy Morejón, en su poema «Mujer negra», traza un arco que va desde la mujer arrancada de África hasta su papel en la construcción de la nación cubana, pasando por la esclavitud y la independencia. Es un relato de sufrimiento, pero también de agencia y centralidad. En la misma línea, la peruana Victoria Santa Cruz legó un himno generacional con «Me gritaron negra», donde convierte el insulto en empoderamiento y denuncia del racismo intenso que se experimentaba en ese entonces.

Más allá de las expresiones artísticas, la herencia africana se mantiene viva en las tradiciones más arraigadas de la vida cotidiana latinoamericana. La cocina es quizás el ejemplo más palpable. El mofongo puertorriqueño, el quimbombó presente en varias gastronomías del Caribe, la carapulcra chinchana peruana o el uso extendido del maní (cacahuete) en recetas de origen africano son testimonio de una fusión que, por naturalizada, a menudo se desconoce en sus raíces. La yuca, el plátano en puré y la leche de coco son hoy ingredientes tan «latinos» como africanos.

La cultura africana sigue viva en América Latina
La cultura africana sigue viva en América Latina

En el plano espiritual, las religiones de matriz africana como la santería cubana o el candomblé brasileño han sobrevivido a siglos de persecución y sincretismo. El culto a Yemanjá (diosa yoruba de las aguas, la fertilidad y protectora de los esclavizados) es una de las manifestaciones más extendidas y significativas. Sus devotos la homenajean en playas de Cuba, Brasil y Uruguay, en fechas que suelen variar en cada lugar. Esta coexistencia es la huella de un proceso histórico en el que los africanos esclavizados y sus descendientes protegieron sus creencias bajo la apariencia del culto a los santos

En el caso de Uruguay resulta que la población afrodescendiente representa aproximadamente el 10% del total nacional, concentrada en su capital, Montevideo. La presencia de africanos en la región del Río de la Plata se remonta al siglo XVI, pero fue en 1743 cuando atracó en Montevideo el primer barco con personas esclavizadas procedentes de regiones como Angola, Congo y Mozambique. Hasta el siglo XIX, el puerto de Buenos Aires -y por extensión la Banda Oriental- fue una puerta de entrada para la trata en el Cono Sur.

De esa historia nació el candombe, un estilo de música y danza surgido en el primer tercio del siglo XIX y declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Esto es una prueba de que la cultura afrodescendiente no es un adorno para la identidad latinoamericana, sino uno de sus pilares fundamentales. Sin embargo, el reconocimiento cultural no basta si no va acompañado de políticas educativas y laborales que desmantelen los estereotipos y las barreras estructurales.

Fuente: El alma de África en América Latina – Diario La R

El Gran Rollo de Isaías en Qumrán

Vista panorámica del Gran Rollo de Isaías.
Vista panorámica del Gran Rollo de Isaías. Foto: Wikimedia Commons.

A veces la historia y el conocimiento mudan por azares casi cómicos. El hallazgo de la principal colección de manuscritos judíos del cambio de era se debió a una cabra díscola que obligó a un pastor beduino a ir en su búsqueda cerca de Khirbet Qumrán. Al lanzar una piedra dentro de una cueva, Muhammed ed-Dib escuchó vasijas de cerámica rompiéndose, lo que le llevó a explorar el interior y encontrar grandes tinajas de arcilla con manuscritos envueltos cuidadosamente en lino. 

Este descubrimiento desencadenó una serie de expediciones arqueológicas sistemáticas. Entre 1949 y 1956, bajo la dirección del padre Roland de Vaux, de la Escuela Bíblica Francesa y el Museo Rockefeller, se exploraron once cuevas, en competencia muchas veces con los beduinos, quienes habían hecho de la venta de manuscritos un modo de vida. Se descubrieron más de 900 manuscritos diferentes, la mayoría incompletos. La cueva 4, descubierta en 1952, resultó la más prolífica, con unos 15.000 fragmentos de más de 500 rollos diferentes. Los manuscritos, datados entre el siglo III antes de la era común (a. e. c.) y el año 68 de la nuestra, se dividieron en tres categorías principales: textos bíblicos, pseudoepígrafos y documentos sectarios. Fueron escritos y copiados por los miembros de un grupo judío, relacionado con los esenios, que se retiró al desierto por desacuerdo con las autoridades del templo de Jerusalén y su ortopraxis, que consideraban poco estricta. Se encontraron copias de todos los libros de la Biblia hebrea excepto del de Ester. Su hallazgo proporciona evidencia textual 1.000 años más antigua que los manuscritos hebreos medievales masoréticos, como el códice de Alepo o el de Leningrado del siglo XI, con algunos manuscritos, como 4QDanielc (datado en el 124 a. e. c.), muy próximos a la época de su creación. De alguna manera, Qumrán ha devenido en la  piedra de Roseta para el estudio del judaísmo y la Biblia en el cambio de era. 

Entre los manuscritos bíblicos, destaca el Gran Rollo de Isaías; es el único manuscrito bíblico de Qumrán prácticamente completo. Está compuesto por 17 hojas de pergamino cosidas con hilo de lino, con una longitud total de 7,34 metros y una altura de entre 22 y 27 centímetros. Contiene 54 columnas con los 66 capítulos del libro de Isaías en hebreo, en el mismo orden que conocemos. El pergamino estaba elaborado con piel de cabra según estrictas reglas rituales mediante el curtido y estiramiento de la piel. El texto se escribió únicamente en el lado de la carne. El proceso de curtido y preparación  era complicado y costoso, lo que subraya la importancia que la comunidad de Qumrán otorgaba a estos textos. Su datación, mediante análisis paleográfico y pruebas de carbono 14, lo sitúa entre los años 125 y 100 a. e. c., aunque estudios recientes con inteligencia artificial han sugerido que algunos manuscritos de Qumrán podrían ser aún más antiguos de lo estimado inicialmente. 

Fragmento de una de las 17 hojas de pergamino que componen este importante manuscrito.
Fragmento de una de las 17 hojas de pergamino que componen este importante manuscrito. Foto: Museo de Israel en Jerusalén / Eli Pozner.

Su relevancia estriba en que testimonia la fidelidad de la transmisión textual bíblica a través de los siglos. Aproximadamente el 95 % del texto coincide con el masorético medieval, base de las traducciones modernas de la Biblia hebrea y el texto tradicional judío. Este acuerdo demuestra el cuidado meticuloso con el que los escribas copiaron y preservaron las Escrituras durante más de 1.000 años. El 5 % restante presenta variantes que abren una ventana fascinante al proceso de formación y evolución del texto bíblico. Se han identificado más de 2.600: diferencias ortográficas, errores de copia, correcciones de escribas posteriores y, lo más significativo, algunas lecturas diferentes que afectan al significado. Una característica notable del Gran Rollo es su uso de grafía plena, que emplea consonantes auxiliares para indicar los sonidos vocálicos del hebreo. Esto contrasta con otros manuscritos bíblicos de Qumrán y con el texto masorético de Isaías, que utilizan una grafía consonántica defectiva. Esta particularidad permite a los investigadores conocer con mayor precisión cómo se pronunciaba y entendía el texto en la época del Segundo Templo.

El libro de Isaías era muy popular en Qumrán, como demuestran las más de 21 copias halladas —es el segundo texto más representado después de los Salmos—. Además, se descubrieron seis pesharim o comentarios interpretativos, lo que indica que la comunidad leía y reinterpretaba este texto profético aplicándolo a su realidad. Esta importancia se refleja también en el Nuevo Testamento: Isaías es el profeta más citado, evidenciando la autoridad canónica especial de la que disfrutaba en el judaísmo del Segundo Templo. Actualmente, el Gran Rollo de Isaías se preserva en el Santuario del Libro del Museo de Israel en Jerusalén, un edificio diseñado específicamente para albergar los manuscritos del mar Muerto. Por su 60 aniversario, además, el museo inaugura el 23 de febrero una muestra excepcional dedicada a él. Y gracias a un proyecto de digitalización en colaboración con Google, está disponible en línea con imágenes de alta resolución, permitiendo estudiar este tesoro arqueológico.

Fuente: Pablo A. Torijano, autor en Alfa y Omega

Coincidencia histórica entre Cuaresma, Ramadán y año nuevo chino

Desde 1863 no se producía un fenómeno similar. Foto: Canva IA.

Estas tres grandes tradiciones religiosas y culturales del mundo tienen lugar estos días a la vez, algo que no pasaba desde 1863

No pasaba desde 1863, hace ya 163 años. En 2026, la Cuaresma de los cristianos, el Ramadán de los musulmanes y el Año Nuevo Lunar de los chinos tienen lugar en las mismas fechas. Se trata de una coincidencia histórica entre tres grandes tradiciones religiosas y culturales, que marca durante estas semanas la vida de más de 5.000 millones de personas en todo el mundo. 

«Este año, gracias a una convergencia providencial de calendarios, los cristianos observamos este período de ayuno y devoción junto con ustedes durante el tiempo sagrado de Cuaresma, que conduce a la Iglesia hacia la celebración de la Pascua». Así comienza el mensaje del cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso para el mes de Ramadán que celebran los musulmanes. 

En el texto, Koovakad define estos períodos como «de intensa espiritualidad», en los que los creyentes de ambas religiones «buscamos seguir la voluntad de Dios con mayor fidelidad». Se trata de «un camino compartido» que permite a los fieles «reconocer nuestra fragilidad inherente y afrontar las pruebas que pesan sobre nuestros corazones». 

Los creyentes estos días «buscamos seguir la voluntad de Dios con mayor fidelidad». Foto: CNS.
Los creyentes estos días «buscamos seguir la voluntad de Dios con mayor fidelidad». Foto: CNS.

Para el prefecto «cristianos y musulmanes, junto con todas las personas de buena voluntad, estamos llamados a imaginar y abrir nuevos caminos para renovar la vida». Esta renovación es posible «gracias a la creatividad alimentada por la oración, la disciplina del ayuno que despeja nuestra visión interior y actos concretos de caridad». 

La mayor fiesta en China 

La coincidencia entre las tres tradiciones ocurrió en la noche del 17 y el 18 de febrero, debido a la alineación de los calendarios lunar, solar y lunar-islámico. Concretamente, el Año Nuevo Chino comenzó el 17 de febrero y terminará el 5 de febrero de 2027. Se trata de un ciclo está regido por el Caballo de Fuego, que según el horóscopo chino, es un tiempo ideal para avanzar hacia metas ambiciosas y romper con lo viejo. Es la celebración más significativa de China, por lo que conlleva el mayor movimiento de personas en el país, ocupando todos los medios de transporte para reunirse con sus familiares y amigos. 

«Que esta alegre celebración sirva para reforzar los lazos familiares y de amistad, lleve serenidad a los hogares y a la sociedad, y sea una ocasión para mirar juntos hacia el futuro construyendo la paz y la prosperidad para todos los pueblos», les saludó el Papa León XIV en el Ángelus del 15 de febrero. 

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo 

La Iglesia signo eficaz de unidad y reconciliación entre los pueblos

En la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro, León XIV continúa el ciclo sobre los documentos del Concilio con la primera catequesis dedicada a la Constitución «Lumen gentium» sobre la Iglesia. Es el instrumento de Dios para «unir en sí mismo a las personas y reunirlas entre ellas» gracias a «la acción reconciliadora de Jesucristo». Y «sacramento de salvación» a través del cual el Padre nos hace «partícipes de su vida gloriosa» alimentándonos con su cuerpo y sangre.

Vatican News

La Iglesia es expresión del designio de Dios para la humanidad: «unir a las personas con Él y entre sí» gracias a «la acción reconciliadora de Cristo». Es «sacramento de salvación» a través del cual el Padre nos hace «partícipes de su vida gloriosa con el alimento de su cuerpo y su sangre», y signo de reconciliación entre los pueblos en una humanidad dividida. Es cuerpo de Cristo resucitado y el único pueblo de Dios peregrino en la historia». Así reinterpreta el papa León XIV, en la catequesis de la audiencia general de hoy, 18 de febrero, el mensaje fundamental de la Constitución dogmática conciliar sobre la Iglesia Lumen gentium, aprobada el 21 de noviembre de 1964. Con la catequesis titulada «El misterio de la Iglesia, sacramento de la unión con Dios y de la unidad de todo el género humano», continúa así el ciclo sobre «Los documentos del Concilio Vaticano II», iniciado el 7 de enero y continuado con cinco citas sobre la Dei Verbum.

En la Iglesia atraídos por el Amor de Cristo

El Papa recuerda inmediatamente que el Concilio, para explicar el origen de la Iglesia, utilizó el término «misterio», tomado de las Cartas de San Pablo, en particular de la Carta a los Efesios. No quiso decir, por supuesto, «que la Iglesia es algo oscuro o incomprensible», sino todo lo contrario. El apóstol de las gentes, de hecho, utiliza el término misterio para «indicar una realidad que antes estaba escondida y ahora ha sido revelada». El plan de Dios, de hecho, es «unificar a todas las criaturas gracias a la acción reconciliadora de Jesucristo», que «se llevó a cabo en su muerte en la cruz».

Esto se experimenta ante todo en la asamblea reunida para la celebración litúrgica: allí las diversidades se relativizan, lo que cuenta es encontrarse juntos porque nos atrae el Amor de Cristo, que ha derribado el muro de separación entre personas y grupos sociales (cf. Ef 2,14).

Jesús nos llama con su cruz y vence toda división

Para San Pablo, explica León XIV, el misterio «es la manifestación de lo que Dios ha querido realizar para la entera humanidad». Una humanidad «fragmentada», que los seres humanos no logran reparar, aunque siempre tienden a la unidad. Es Jesús quien, por medio del Espíritu Santo, «venció las fuerzas de la división y al mismo Divisor».

Encontrarse juntos celebrando, habiendo creído en el anuncio del Evangelio, y vivido como atracción ejercitada por la cruz de Cristo, que es la manifestación suprema del amor de Dios; y sentirse convocados juntos por Dios: por eso se usa el término ekklesía, es decir, asamblea de personas que reconocen haber sido convocadas. Así pues, hay una cierta coincidencia entre este misterio y la Iglesia: la Iglesia es el misterio hecho perceptible.

La Iglesia, signo e instrumento de unión con Dios y con toda la humanidad

Una convocatoria que, querida por Dios, no puede, según el Papa León, «limitarse a un grupo de personas», sino que está destinada a todos los seres humanos. Por eso, los padres conciliares, al comienzo de Lumen gentium, afirman que « La Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano».

Con el uso del término “sacramento” y la consiguiente explicación, se quiere indicar que la Iglesia es en la historia de la humanidad expresión de lo que Dios quiere realizar; por lo que, al mirarla se capta en cierta medida el plan de Dios, el misterio: en este sentido la Iglesia es un signo.

A través de la Iglesia Dios nos hace partícipes de su vida gloriosa

Al término «sacramento», recuerda el Papa, se añade también el de «instrumento», porque cuando Dios obra en la historia, a través de la Iglesia «involucra en su actividad a las personas que son destinatarias de su acción», y mediante la Iglesia «alcanza el objetivo de unir a a sí mismo las personas y de reunirlas entre ellas». Así se convierte en la ‘experiencia de la salvación’: en el n.º 48 de Lumen gentium, el Concilio dice que Cristo «resucitado de entre los muertos (Rm 6, 9), envió sobre los discípulos a su Espíritu vivificador, y por El hizo a su Cuerpo, que es la Iglesia, sacramento universal de salvación; estando sentado a la derecha del Padre, actúa sin cesar en el mundo para conducir a los hombres a la Iglesia y, por medio de ella, unirlos a sí más estrechamente y para hacerlos partícipes de su vida gloriosa alimentándolos con su cuerpo y sangre». Un texto que, para León XIV, permite comprender «la relación entre la acción unificadora de la Pascua de Jesús, que es misterio de pasión, muerte y resurrección, y la identidad de la Iglesia».

Al mismo tiempo, nos hace sentir agradecidos por pertenecer a la Iglesia, cuerpo de Cristo resucitado y único pueblo de Dios peregrino en la historia, que vive como presencia santificadora en medio de una humanidad todavía fragmentada, como signo eficaz de unidad y reconciliación entre los pueblos.

Einstein, religión y ciencia: la cita famosa que esconde una interpretación incómoda

Las “pequeñas” cosas que usamos a diario y que existen gracias a Albert Einstein

Una de las citas más repetidas de Albert Einstein suele usarse como puente entre fe y ciencia. Sin embargo, su significado original es mucho más complejo y polémico de lo que aparenta. Cartas, ensayos y contexto histórico revelan una interpretación muy distinta.

Por Lucas Handley 

Pocas frases han viajado tanto como aquella en la que Albert Einstein afirma que la ciencia sin religión está incompleta y que la religión sin ciencia pierde el rumbo. Repetida en conferencias, libros y redes sociales, suele presentarse como una defensa del diálogo entre fe y razón. Pero cuando se revisan sus propias palabras y escritos, el sentido cambia de manera sorprendente.

El origen real de una frase célebre

La famosa sentencia apareció en 1930 en un ensayo titulado Religion and Science, publicado en The New York Times Magazine. Allí Einstein escribió en inglés: “Science without religion is lame, religion without science is blind”.

El contexto es clave. El físico no hablaba de religión en términos doctrinales ni defendía credos específicos. Más bien, utilizaba el término para referirse a una dimensión vinculada a los valores, la motivación interior y la confianza en que el universo es comprensible.

En su texto, explicaba que el verdadero científico no se limita a aplicar fórmulas o repetir experimentos. Trabaja impulsado por una convicción profunda: la certeza de que el mundo posee un orden racional que puede ser descifrado. Esa confianza, esa especie de “fe” en la inteligibilidad del cosmos, es lo que él asociaba con la esfera religiosa.

Sin ese impulso, sugería, la ciencia perdería parte de su energía creadora. Pero eso no implica, como muchas veces se interpreta, una adhesión a religiones tradicionales o a dogmas sobrenaturales.

Albert Einstein
© Photograph by Oren Jack Turner, Princeton, N.J., Public domain, via Wikimedia Commons

Qué quiso decir y lo que no

En el mismo ensayo, Einstein establecía una división clara. La ciencia se ocupa de describir hechos, descubrir leyes y explicar fenómenos naturales. La religión, en cambio, pertenece al ámbito de los fines, los valores y el sentido.

Los conflictos aparecen cuando una religión intenta formular afirmaciones empíricas sobre el mundo físico o competir con la ciencia en el terreno de la explicación de la naturaleza.

Desde esa perspectiva, la metáfora cobra otro significado. Si la ciencia ignora por completo la dimensión de los valores y la motivación interior, se vuelve limitada. Y si la religión desprecia el conocimiento empírico o lo contradice, pierde contacto con la realidad observable.

La frase, entonces, no era una reconciliación simple entre fe y laboratorio, sino una reflexión sobre los límites y alcances de cada esfera.

El problema de las interpretaciones simplificadas

Con el paso del tiempo, la cita comenzó a circular aislada de su contexto original. Utilizada como eslogan, terminó presentando a Einstein como un pensador religioso en sentido convencional.

Diversos análisis posteriores han señalado esta distorsión. El biólogo Jerry A. Coyne, por ejemplo, subrayó que sacar la frase de su marco conceptual lleva a conclusiones equivocadas. Einstein no estaba promoviendo doctrinas religiosas, sino reflexionando sobre la estructura intelectual que sostiene la investigación científica.

El propio físico fue cuidadoso en diferenciar los planos: hechos verificables, por un lado, valores y aspiraciones humanas por otro. Mezclarlos sin matices conduce a malentendidos que se repiten hasta hoy.

La carta que reavivó el debate

Años después del ensayo, una carta escrita en 1954 al filósofo Eric Gutkind volvió a encender la discusión. En ese documento, redactado poco antes de su muerte, Einstein expresó una postura mucho más contundente respecto a las religiones organizadas.

Allí describió la idea de Dios como una construcción humana y calificó a las escrituras religiosas como relatos primitivos. También rechazó la noción de que algún pueblo tuviera un estatus divino especial.

Estas palabras contrastan con la imagen que a veces se proyecta a partir de la famosa frase de 1930. Más que un creyente tradicional, Einstein parecía sostener una visión profundamente racionalista, crítica frente a los dogmas y escéptica respecto a las creencias sobrenaturales.

Una frase que invita a pensar más allá del eslogan

La sentencia sobre ciencia y religión no era una invitación a fusionar ambos campos ni una declaración de fe encubierta. Era, más bien, una reflexión sobre cómo el impulso humano hacia el conocimiento necesita una base de confianza en el orden del universo, y cómo los sistemas de valores no pueden ignorar los descubrimientos empíricos.

Entender esa distinción cambia por completo la lectura de la frase. Lo que parecía una conciliación sencilla se revela como un planteo más sutil, más filosófico y también más incómodo.

Tal vez por eso sigue generando debate casi un siglo después. Porque detrás de sus palabras no había una fórmula fácil para unir ciencia y religión, sino una invitación a pensar con rigor dónde termina una y comienza la otra.

[Fuente: TN]