Carlos de Foucauld, o «soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

«Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal»

«Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad»

«Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos»

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una «Zaouïa» (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿»Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama»?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente «Jesús», su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y «Dernière place» (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un «monasterio invisible en la comunión de los santos». Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

«Si el grano de trigo no muere….». La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: «Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld» Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida «. La segunda, ¿podremos sustraernos al «montaje «que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: «Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

«La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos»

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él». Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un «poner a prueba» a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

«Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo»

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

«Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos»

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

COMUNICADO DE LAS COMUNIDADES CATÓLICAS(DIÓCESIS DE RABAT, TÁNGER Y PREFECTURA

Lo último de la guerra entre EEUU, Israel e Irán – Telemundo Nuevo México

Rabat, 6 de marzo de 2026

Ante la situación de violencia y guerras que la humanidad está viviendo,
particularmente en los últimos días en Oriente Medio, los cristianos de las diócesis
de Rabat, de Tánger y de la Prefectura Apostólica del Ayún no podemos quedar en
silencio y nos sentimos en la obligación de manifestar cuanto sigue:


1.-Rechazamos con toda la fuerza del Evangelio el uso de la violencia y de la guerra
como método de solución de los conflictos entre pueblos o naciones.


2.-Mostramos nuestro total desacuerdo con el concepto de guerra “preventiva”, por
su inmoralidad e injusticia.


3.-Lamentamos la utilización de la razón de la fuerza en lugar de usar la fuerza de la
razón.


4.-Expresamos nuestra viva solidaridad con las víctimas de las guerras. Los
dirigentes que deciden empezar una guerra no tienen jamás en cuenta el bien de su
pueblo ni el de los pueblos contra los cuales la guerra es declarada. Las
consecuencias no son daños colaterales, sino personas que mueren o son heridas y
mutiladas, niños o adultos sin distinción; familias que pierden su casa y sus bienes y
millones de ciudadanos obligados a huir lejos de su hogar.


5.-Y, por encima de todo lo anterior, condenamos la instrumentalización de la religión
como motivación de la guerra y la utilización sacrílega y blasfema del nombre de
Dios para justificarla. Ningún creyente en el Dios único y misericordioso puede
aceptar la guerra con todos sus efectos y consecuencias.
Por todo ello hacemos un llamado a todos los cristianos, pero también al
conjunto de los creyentes y personas de buena voluntad a:


6.-Respetar el derecho internacional y hacerlo respetar por nuestros gobernantes.


7.-Activar enérgicamente la diplomacia y el multilateralismo, así como las
instituciones creadas para preservar y construir la paz


8.-Utilizar el diálogo como método, camino e instrumento de paz.
Además nos comprometemos a


9.-No caer en la indiferencia ante esta situación y a no relegarla al olvido.


10.-Sostener con perseverancia la oración por la paz y constituirnos personalmente
en artesanos de la paz en nuestros ambientes. Esto está en línea con la intención de oración que el Papa León XIV propone para este mes de marzo: “Desarmemos los
corazones del odio, del rencor y de la indiferencia, para construir la paz. Dios nos ha
creado para la comunión, no para la guerra; para la fraternidad, no para la
destrucción”.


Como gesto expresivo de todo lo anterior, proponemos que cada comunidad
acabe la celebración de la Eucaristía de este domingo, 8 de marzo, jornada
internacional de los derechos de la mujer, saliendo cantando a un lugar adecuado
para formar allí un círculo de la paz, tomándonos de las manos; después de un
minuto de silencio orante, la comunidad rezará el Padrenuestro y se retirará en la
esperanza de que Jesucrito, el Príncipe de la Paz, concederá este preciado don a
nuestra familia, la humanidad.

+Cristóbal, obispo de Rabat, sdb +Emilio, obispo de Tánger, ofm

+Mario, prefecto del Ayún, omi

La paz no se construye ni con amenazas ni con armas, sino con un diálogo
razonable y responsable” (Papa León XIV)
“La paz y la seguridad deben ser cultivadas y perseguidas gracias a las posibilidades
ofrecidas por la diplomacia, en particular la ejercida en el seno de las instancias
multilaterales” (Cardenal Parolin)
“Si se reconociera a los estados el derecho a una «guerra preventiva» según sus
propios criterios y sin un marco jurídico supranacional, todo el mundo correría el
riesgo de estallar. Esta degradación del derecho internacional es profundamente
preocupante: la justicia ha sido sustituida por la fuerza, la fuerza del derecho por la
ley del más fuerte » (Cardenal Parolin)

CUANDO EL SILENCIO SE HACE ENCUENTRO

Julia Crespo Benito 

El silencio es un tema que, paradójicamente, ha cobrado una relevancia especial en nuestra era de hiperconexión, y existen autores que lo abordan desde la mística, la filosofía y la práctica contemplativa con una claridad asombrosa.

Algunos Referentes Actuales de la Espiritualidad del Silencio:

1. Pablo d’Ors (España)

Sacerdote y fundador de la red «Amigos del Desierto», es quizás el autor de habla hispana más influyente en este tema. Su obra clave: Biografía del silencio. Un ensayo breve pero profundo que se ha convertido en un fenómeno editorial.

2. Xavier Melloni (España)

Antropólogo y teólogo jesuita, experto en diálogo interreligioso, ve en el silencio el punto de encuentro de todas las religiones y todos los seres humanos.. Sus obra clave: El Cristo interior o sus reflexiones sobre la «contemplación», en un tono filosófico y poético universal ,son una apertura atractiva al misterio.

3. Anselm Grün (Alemania)

Monje benedictino que combina la espiritualidad cristiana con la psicología profunda. Enfoca el silencio como una herramienta terapéutica y espiritual para sanar el corazón. Habla mucho de cómo el silencio nos ayuda a gestionar las emociones y a encontrar el «espacio sagrado» dentro de nosotros. Su Obra clave: El silencio: entrar en el espacio de Dios. Es un bálsamo para el alma.

4. José Luis Vázquez Borau (España)

Doctor en filosofía y teología, y escritor prolífico en temas de espiritualidad representa una de las vertientes más ricas y serenas de la espiritualidad contemporánea en lengua española. Su enfoque tiene esa mezcla de sencillez evangélica y profundidad mística.

Si bien autores como d’Ors o Melloni nos abren la puerta, es en la figura de José Luis Vázquez Borau donde nos detendremos para encontrar un mapa detallado para transitar el silencio de nuestro desierto interior. Su obra no es solo teoría, es un itinerario para el alma que busca unificarse. Compartiremos la sabiduría y experiencia que destilan algunos de sus libros que tratan específicamente el tema del silencio.

1.El Silencio como Umbral del Encuentro

«El silencio no es la ausencia de palabras, sino la presencia de una Escucha que nos trasciende y nos habita.»( José Luis Vázquez Borau)

SILENCIO Y CONTEMPLACIÓN (J. L. VÁZQUEZ BORAU 2013 Edit Lulu.com)

Nos dice Vázquez Borau, el camino de descenso a las profundidades de nuestro ser y salida al encuentro de nuestros hermanos es cíclico y a la vez progresivo, hasta que veamos a Dios ‘cara a cara’. Por esto no hay auténtica mística sin ética, ni ética verdadera sin mística, ni verdadera religión sin mística ni ética. Y todo esto lo vive la persona santa en el aquí y ahora del presente de Dios. Todo comienza con una decisión, la de salir, la de ponerse en camino para descubrir nuevos horizontes, abrirse a lo provisional y hacerse peregrino.

2. El Silencio como Albergue del Misterio.

“Cuando el corazón se apacigua y deja de buscarse a sí mismo, se convierte en un umbral. En ese umbral, el silencio deja de ser ausencia para transformarse en una Presencia que nos habita.” (José Luis Vázquez Borau)

ESCUELA DE SILENCIO CONTEMPLATIVO ( J. L. VÁZQUEZ BORAU 2021 Edit. San Pablo)

El ser humano necesita del diálogo para alcanzar un humanismo pleno. Pero es en el diálogo interior donde se abren las cuestiones últimas de la existencia. ¿Cómo entrar en nuestra esencia mística? Haciendo silencio interior para poder escuchar la voz de Dios que se manifiesta a través de los acontecimientos.

3. El silencio como puerta a la belleza del alma.

«El desierto es el lugar de la verdad, donde caen las máscaras y las falsas seguridades, para dejarnos a solas con quien realmente somos ante Dios.» (José Luis Vázquez Borau)

EL DESIERTO FÉRTIL ( J. L. VÁZQUEZ BORAU Edit. Descleer)

En «El desierto fértil», José Luis Vázquez Borau nos invita a un viaje introspectivo para descubrir la belleza, la verdad y la bondad en nuestro interior. A través del silencio y la reflexión, el autor nos guía por un camino de transformación personal, donde el desierto se convierte en un espacio de encuentro con nosotros mismos y con lo trascendente, indispensable para a encontrar el sentido de la vida , la experiencia espiritual y el servicio a los demás.

Conclusiones

Concretando, para Vázquez Borau, el silencio no es un fin en sí mismo, sino el hábitat natural del amor y por tanto camino de plenitud  y transformación. El silencio, para él,  es el lenguaje de Dios. Sus reflexiones suelen centrarse en tres dimensiones :

  1. El Silencio como «Hacerse Capacidad»

Vázquez Borau sostiene que el ruido interior (preocupaciones, juicios, ego) nos llena tanto que no deja espacio para nada más. El silencio es el proceso de «vaciarse» para hacerse capacidad de Dios. Si el vaso está lleno de agua sucia (ruido), no puede entrar el agua limpia (la Gracia).

       2.  La Unificación del Corazón

Él habla mucho de la «itinerancia interior”, del hacerse peregrino…El silencio ayuda a que el corazón, que suele estar fragmentado en mil pedazos por las distracciones del mundo, se unifique y se «sosiegue“, para buscar la Verdad.

      3.  El Silencio que se hace Palabra en el Otro

Para José Luis Vázquez Borau, el silencio auténtico nos vuelve más sensibles, más empáticos y menos autorreferenciales. Contempla una visión muy hermosa sobre la alteridad: solo quien sabe callar ante el Misterio sabe escuchar de verdad al hermano.

Concluimos el articulo con una de sus frases .«El silencio es el único equipaje necesario para cruzar el desierto del yo y alcanzar la orilla del Nosotros

Fuentes: https://unsilenciofertil.com/cuando-el-silencio-se-hace…

Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld

¿Qué es «la Iglesia del delantal», que defendieron hasta la muerte cuatro Misioneras de la Caridad?

Las cuatros religiosas asesinadas en Yemen
Las cuatros religiosas asesinadas en YemenFides

Se cumplen diez años del asalto de un comando yihadista a la casa para ancianos que gestionaban las religiosas en Yemen

Reginette y Margarita eran originarias de Ruanda, Anselma procedía de India y Judith era de Kenia. Las cuatro religiosas de las Misioneras de la Caridad fueron asesinadas el 4 de marzo de 2016 por un comando yihadista que asaltó la Casa para Ancianos de Adén (Yemen), gestionada por las hermanas de la Madre Teresa, y acabó también con la vida de doce colaboradores laicos de distintas nacionalidades y religiones.

Durante el ataque fue secuestrado el sacerdote salesiano Tom Uzhunnalil, quien fue liberado en septiembre de 2017 tras una prolongada cautividad.

El Vicariato Apostólico de Arabia Meridional conmemoró ayer el décimo aniversario del martirio de las cuatro religiosas. El obispo Paolo Martinelli, vicario apostólico, presidió una celebración eucarística en su memoria en la catedral de San José de Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), según informa Fides.

«Celebrar este aniversario en un momento en que toda la región del Golfo atraviesa un grave conflicto es motivo de esperanza», ha subrayado el prelado. «Las Misioneras de la Caridad entregaron su vida y algunas de ellas siguen hoy presentes en Yemen, sirviendo a los más pobres sin distinción y dando testimonio de la caridad de Cristo que supera toda barrera. Mirándolas, nos sentimos alentados a ser, en esta tierra, constructores de paz», añadió.

Atendían a ancianos y a discapacitados

Hace diez años, las religiosas atendían a ancianos y personas con discapacidad, en su mayoría musulmanes, cuidando tanto sus cuerpos debilitados como sus heridas interiores. Tras la matanza, el entonces vicario apostólico, el capuchino Paul Hinder, relató que la población local las apreciaba profundamente y «admiraba su modo de servir sin fijarse en la pertenencia religiosa, sino solo en la opción de privilegiar a quien más lo necesitaba».

«La memoria de las Misioneras de la Caridad asesinadas en Adén -reconoce hoy el obispo Martinelli, también capuchino- sigue alimentando la vida de nuestra Iglesia y nos impulsa a vivir la fe cada día con alegría y compromiso». Y recuerda las palabras escritas por monseñor Hinder poco después de los hechos de 2016: «Imploremos a las cuatro mártires que intercedan por Yemen y por todo Oriente Medio, para que llegue la paz y cese la violencia».

Las imágenes difundidas tras la masacre mostraban los cuerpos sin vida de las hermanas. Dos de ellas llevaban, sobre el hábito, un sencillo delantal de cocina, el mismo que utilizaban a diario para realizar tareas que exigían «ensuciarse las manos» sin estropear la ropa.

«La Iglesia del delantal»

El recordado obispo italiano Tonino Bello solía pedir que el Señor hiciera callar «por algunos años a los teólogos y a los oradores» que se limitan a pronunciar discursos. Para él, la misión de la Iglesia necesitaba precisamente el delantal: «Es el delantal el que debemos ponernos como Iglesia. Debemos ceñírnoslo de verdad», solía repetir. Una imagen que evocaba el gesto de Cristo al atarse la toalla a la cintura para lavar los pies a sus discípulos antes de la Pasión. «La Iglesia del delantal -afirmaba Tonino Bello – es la Iglesia que Jesús prefiere, porque Él actuó así».

Las religiosas mártires de Yemen fueron asesinadas con el delantal ceñido, símbolo del servicio cotidiano que prestaban a ancianos musulmanes pobres y enfermos por amor a Cristo. No hacían proselitismo: desinfectaban heridas y ofrecían instantes de consuelo a vidas marcadas por el sufrimiento. El odio que destrozó sus cuerpos indefensos fue tan injustificado como el que llevó a Cristo a la cruz.

«Cuanto más cerca está la Iglesia de Jesucristo, más participa de su pasión», afirmó entonces a la agencia Fides el obispo comboniano Camillo Ballin, vicario apostólico de Arabia Septentrional. Y añadió: quien se acerca más a Cristo, «queda implicado en su pasión y en su muerte, para participar también en la gloria de su victoria».

Las Misioneras de la Caridad, fundadas por Teresa de Calcuta, están presentes en Yemen desde 1973, a invitación del entonces gobierno de Yemen del Norte. La Casa para Ancianos de Adén fue inaugurada el 25 de marzo de 1992, también a petición de las autoridades.

Aún hoy -señala un comunicado del Vicariato Apostólico de Arabia Meridional- «la presencia de las Misioneras de la Caridad en Yemen sigue siendo un humilde pero poderoso signo de esperanza, a través de su servicio a los más débiles y pobres». Ahora, dos comunidades de las Misioneras de la Caridad continúan su labor en Hodeidah y Saná.

Fuente:El Debate 

“Relatos de un Peregrino Ruso”, un clásico de la espiritualidad cristiana

Nikolai Roerich Peregrino

Nikolai Roerich (Peregrino na Cidade Radiante, 1933)

Francisco Vêneto Aleteia

“Más que muchas novelas, estudios y ensayos, éste revela el misterio del pueblo ruso en su parte mas secreta: sus creencias y su fe”

El libro Relatos de un peregrino ruso es un clásico de la espiritualidad cristiana oriental. Fue escrito por un monje ruso anónimo, en el siglo XIX, y cuenta la historia de un hombre que quería aprender a rezar.

Ese hombre oyó una vez que la Biblia afirma que debemos “orar sin cesar”. Él buscó a muchos maestros, pero ninguno lo satisfizo.

Hasta que encontró a un monje (“staretz”) que le enseñó la Oración de Jesús, la simple y profundamente reverente repetición del nombre de Jesús. Fue a partir de entonces que la oración se apoderó de la mente y el corazón del peregrino buscador.

Sobre la Oración de Jesús

resurreccion

La Oración de Jesús consiste en sentarse en el silencio, aquietar la mente y dirigir la atención al corazón, armonizando cuerpo y alma mediante la sincronía entre la respiración y la respiración meditativa de estas palabras:

“Señor Jesucristo, ten piedad de mí”.

Esta simple y riquísima tradición, centrada en Jesús y en su misericordia, cuenta con varias formas diferentes de hacer la misma plegaria: “¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador!”, “¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad piedad de nosotros, pecadores!”; “¡Jesucristo, Hijo de Dios, Señor, ten piedad de nosotros, pecadores!”; “¡Señor Jesús, misericordia!”… 

Un obispo ortodoxo describe:

“La primera parte, ‘Señor Jesucristo, Hijo de Dios’, es dicha mientras se inspira; la segunda, ‘ten piedad de mí, pecador’, mientras se expira. Hay otros métodos posibles: la recitación también puede sincronizarse con los latidos del corazón”.

Como agua en piedra dura, la repetición va ablandando el corazón del peregrino, “profundizando en su carne”.

Él repite las palabras decenas, cientos, miles de veces al día. Y pasa por varias fases: del desánimo y la pereza iniciales a las primeras sensaciones de calidez en el pecho, la purificación venida de las lágrimas, el sentimiento de unión con el mundo, la apertura a la paz, hasta alcanzar la experiencia del amor divino.

Ese hombre alcanzó la oración continua, aprendiendo a “orar sin cesar”. Hasta durmiendo el nombre de Jesús estaba en su corazón.

El Catecismo de la Iglesia católica dedica algunos párrafos a la Oración de Jesús:

2667 Esta invocación de fe bien sencilla ha sido desarrollada en la tradición de la oración bajo formas diversas en Oriente y en Occidente. La formulación más habitual, transmitida por los espirituales del Sinaí, de Siria y del Monte Athos es la invocación: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros, pecadores” Conjuga el himno cristológico de Flp 2, 6-11 con la petición del publicano y del mendigo ciego (cf Lc 18,13; Mc 10, 46-52). Mediante ella, el corazón está acorde con la miseria de los hombres y con la misericordia de su Salvador.

2668 La invocación del santo Nombre de Jesús es el camino más sencillo de la oración continua. Repetida con frecuencia por un corazón humildemente atento, no se dispersa en “palabrerías” (Mt 6, 7), sino que “conserva la Palabra y fructifica con perseverancia” (cf Lc8, 15). Es posible “en todo tiempo” porque no es una ocupación al lado de otra, sino la única ocupación, la de amar a Dios, que anima y transfigura toda acción en Cristo Jesús.

transfiguración

Sobre el libro anónimo

Sobre el libro, he aquí algunas partes de la introducción escrita por Jean Gauvain a una edición de 1943:

Los Relatos de un Peregrino Ruso permanecieron prácticamente en la oscuridad desde que aparecieron por primera vez en Kazan, alrededor de 1865, bajo una forma primitiva, llena de errores.

Tardó hasta 1884 para que se hiciera una edición correcta y accesible, pero, en pleno movimiento socialista y naturalista, esa edición no tuvo gran repercusión.

Fue solo después de 1920, cuando el corazón de ciertos emigrantes rusos sintió la nostalgia de la patria, que surgió la necesidad de una nueva edición y empezó a extenderse la obra.

De acuerdo al prefacio de la edición de 1889, el sacerdote Paísius, abad del monasterio de San Miguel Arcángel, en Kazan, copió el texto de un monje ruso de Athos, cuyo nombre ignoramos.

Numerosos indicios nos hacen creer que los relatos fueron redactados por un religioso después de sus entrevistas con el peregrino.

Esa hipótesis, sin embargo, no afecta el carácter de autenticidad del libro. El peregrino, simple campesino de 33 años, solo está familiarizado con el estilo oral y sencillo, que vuelve encantadores sus relatos.

El peregrino hace que el lector penetre en el corazón de la vida rusa, poco después de la guerra de Crimea y antes de la abolición de la esclavitud, es decir, entre el 1856 y el 1861.

Por él pasan todos los personajes de la novela rusa: el príncipe que busca expiar su vida disipada; el jefe del correo, bebedor y peleón; el escribano de la provincia, incrédulo y liberal.

Los prisioneros parten, en penosas etapas, para Siberia; los correos imperiales agotan a sus caballos en la planicie inmensa; los desertores rondan por los bosques lejanos; nobles, campesinos, funcionarios, miembros de las sectas, profesores y sacerdotes, toda esa antigua Rusia de la estructura rural resucita con sus defectos -de los cuales la embriaguez no es ciertamente la menor- y sus cualidades, entre las cuales la más bella es la caridad, el amor espiritual al próximo, iluminado por el amor de Dios.

Alrededor, la tierra de Rusia, planicie inmensa que se pierde a la vista, bosques desiertos, albergues a orillas de las carreteras, iglesias pintadas nuevamente, con campanas que centellan.

Mientras tanto, el campesino no se detiene jamás para describir las apariencias sensibles. Cristiano ortodoxo, está en busca de la perfección: su única preocupación es el Absoluto.

Sobre la búsqueda espiritual del peregrino

Para guiarlo en su búsqueda, el peregrino tiene solo dos libros: la Biblia y una colección de textos patrióticos, la Filocalia.

Este nombre es el único medio de definir la escuela a la que está vinculado. Ruso del siglo XIX, es un hesicasta, es decir, un adepto del hesicasmo, palabra que evoca la calma, el silencio, la contemplación, y que se remonta a los primeros siglos cristianos, con orígenes en el Monte Sinaí y el desierto de Egipto.

Es una corriente mística que se opone a la tradición puramente ascética. Esta considera que la naturaleza humana es buena, pero deformada por el pecado, y que el camino de la salvación consiste en devolverle su virtud primitiva, restableciendo en el hombre, que es imagen de Dios, la semejanza divina, por obra de la gracia.

Bajo la acción de la gracia y liberación de las pasiones por la ascesis, el espíritu se eleva para contemplar las razones de las cosas creadas, llegando, a veces, a la llamada “nube luminosa”: la contemplación oscura de la Santísima Trinidad.

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Para fijar el espíritu en las realidades invisibles, algunos místicos adoptaron procesos técnicos como la repetición frecuente de una oración corta: el Kyrie Eleison. A los católicos, familiarizados con el rosario, no les resultaría extraña esa modalidad.

La idea de una participación del cuerpo en la vida espiritual, relacionada con el dogma de la resurrección futura, es profundamente cristiana.

El desafío de ir más allá de una doctrina tergiversada

A partir del siglo XI, esa doctrina tendió a corromperse, atribuyendo un valor exagerado a las visiones y revelaciones sensibles.

La búsqueda de esas “iluminaciones” llevó a despreciar la práctica ascética y a buscar medios considerados más “cortos y eficaces” para llegar a las visiones.

Así, se prestó mucha atención a los procesos corporales, a la postura del cuerpo, al papel del corazón en la oración.

El hesicasta del siglo XIV esperaba llegar a la salvación “sin esfuerzo y sin dolor”, olvidando que, en la vida espiritual, todo es gracia y nadie puede decir “Jesús es el Señor” a no ser con el Espíritu Santo (1  Cor 12,3).

El peregrino encontró la doctrina del hesicasmo ya deformada por los siglos, pero su espiritualidad es pura. El ascetismo casi espontáneo de su vida no deja de servirle de guarda.

Yendo de un lugar a otro, no teniendo siquiera una piedra donde reposar la cabeza, la oración perpetua es para él, antes que nada, un medio para fijar la atención sobre el misterio de la fe y hacer que el alma se vuelva hacia sí misma.

Su espíritu permanece siempre activo y su fe es iluminada por una búsqueda ardiente y sincera.

La piedad

La fe del peregrino no es mera emoción frente a los misterios de la poesía: esta se alimenta de enseñanzas teológicas.

Él ofrece consejos técnicos y explicaciones de la doctrina, y no exhortaciones generosas y vagas. Al conocer al hombre a la luz de Dios, él conoce también su lugar y su papel en el universo.

La moral del peregrino no es un conjunto de reglas que un día aprendió, ni solo una higiene interior: todas sus acciones están orientadas por el deseo de la perfección espiritual.

El ascetismo, de esta manera, es condición de contemplación: no tiene sentido en sí mismo. La vida espiritual retoma entonces su unidad. De la fe proceden las obras, pero, sin las obras, no hay fe.

Viniendo del mundo de la caída, la ignorancia y la debilidad, el peregrino camina hacia la nueva Jerusalén, en la que entrará por entero, de cuerpo y alma, en la consumación de los siglos.

Este optimismo que libera es la tendencia profunda del cristianismo: la creación es buena y, después de la caída, debe ser englobada enteramente en la vía de la salvación.

El gran libro

El gran libro

«La Biblia de Ferrara (1553), editada hoy en la admirable Biblioteca Castro, estaba traducida del hebreo al judeo-español, en una lengua inventada por los traductores»

Félix de Azúa

Félix de Azúa (Barcelona, 1944) es escritor, doctor en Filosofía y catedrático de estética. En junio de 2015 fue elegido miembro de la Real Academia Española.

Todas las religiones encierran un magno secreto. Cada una a su manera y desde la prehistoria, nos sitúan en el universo y veneran una existencia sobrehumana y libre de la muerte. Son muy distintas entre sí: las más antiguas veían ese orden sagrado en algunos animales, en los meteoros, en las imponentes manifestaciones naturales. Luego vinieron religiones más próximas al humano, como el politeísmo, en el cual cada uno de los dioses representaba y protegía una faceta de la humanidad, buena o mala: en cada dios había una parte de virtud y otra de vicio. Y finalmente llegaron las religiones llamadas «del libro».

Tres son las religiones que se guían por un libro, el judaísmo, el cristianismo y el islam, cada una hija de la anterior, pero la más peculiar es el cristianismo porque es una religión narrativa, es decir, un increíble depósito de novelas. Si ya el Antiguo Testamento de los judíos proyectaba la fabulosa imaginación y el talento narrativo del mundo hebreo, el cristianismo, al añadir un Nuevo Testamento, es decir, la vida, pasión y muerte de Jesús de Nazaret, enriqueció la historia bíblica con una última aventura heroica de colosal grandeza. De modo que el cristianismo se enuncia en narraciones, fábulas y sucesos con personajes inolvidables.

Que un libro (al que llamamos «la Biblia», porque quiere decir «el Libro») sea el fundamento de las tres últimas religiones conocidas es algo difícil de entender y explicar. Es el magno secreto. Y aún más para los católicos, ya que tuvieron prohibida su lectura hasta anteayer, lo que explica algunas peculiaridades de la literatura española frente a la inglesa, según el docto entender de Andreu Jaume.

Pocas fueron las traducciones de la Biblia al español. Incluso cuando las sectas luteranas abrieron la lectura del texto a los ciudadanos y lo tradujeron a todas las lenguas romances, en España solo circuló (en secreto y con peligro de muerte) la fabulosa traducción de Casiodoro Reina, la famosísima Biblia del Oso (1569), por suerte reeditada en la actualidad por Alfaguara.

Sin embargo, no era la primera; la había precedido unos años antes la Biblia de Ferrara (1553), editada hoy en la admirable Biblioteca Castro. Su divulgación no fue muy extensa debido a una peculiaridad: que estaba traducida del hebreo al judeoespañol, pero en una lengua que no coincidía ni con el sefardita ni con el ladino. Era (¡es!) una lengua inventada por los traductores, judíos huidos de la persecución española y portuguesa, que casi puede compararse con las invenciones literarias de Joyce.

«El de la Biblia de Ferrara es un español hebraico o judaizante absolutamente original»

En sus prólogos, tanto la muy competente Paloma Díaz-Más como el experto Moshe Lazar explican la singularidad de la traducción palabra por palabra, construida según el modelo tradicional de la enseñanza rabínica para facilitar los comentarios a cada versículo. Evidentemente, una traducción palabra por palabra mantiene los elementos de la lengua de origen, de modo que el de la ferraresa es un español hebraico o judaizante absolutamente original.

No acaba ahí el interés de la edición. Que apareciera en Ferrara (y no en Ámsterdam o en Basilea) es una rareza y exige la rigurosa explicación de Díaz-Más sobre otro personaje de novela, Gracia Nasí (o Naci), que vivió en España con el nombre de Beatriz de Luna hasta la expulsión del siglo XV. Es una de las grandes mujeres, tanto de la historia de España como del pueblo hebreo, a la que nunca dedicará la tele española una serie.

El lenguaje de la Biblia de Ferrara suena así: «En principio crió el Dio a los cielos y a la tierra. Y la tierra era vana y vacía, y escuridad sobre faces de abysmo, y espíritu del Dio se movía sobre faces de las aguas». Así, tal cual, el Dio, traducen los judeoespañoles, porque un sonido de plural (que no lo es), Dios, les parecía inadecuado: querían subrayar su unicidad. El suyo era un monoteísmo férreo y militante, como todo lo de este país. Maravilloso libro, el Libro, incluso en una lengua inventada.

El alma de África en América Latina

Es preciso salvaguardar el patrimonio vivo de las culturas africanas y de los afrodescendientes
Es preciso salvaguardar el patrimonio vivo de las culturas africanas y de los afrodescendientes

Las poblaciones afrodescendientes de América Latina y el Caribe han trabajado por el reconocimiento de sus derechos y la rectificación de agravios históricos en su contra.

por Inés María Alfonso Rodriguez

Todas las culturas del mundo tienen el mismo derecho al respeto, así como todos los individuos son iguales en cuanto al libre acceso a la cultura.  No se puede ver Latinoamérica sin África, pues la cultura afro en la región está conformada por unos 133 millones de personas. Uno de cada cuatro latinoamericanos se identifica como afrodescendiente, por lo que es una región construida sobre el mestizaje. Una cultura fundamental en nuestra identidad, con raíces en la diáspora africana y una gran influencia en música (samba, cumbia, salsa), gastronomía, religiones (santería, candomblé) y danza. Brasil, Colombia, Venezuela, Cuba, México y Ecuador concentran la mayoría de la población afrodescendiente, sin embargo aún se enfrentan a grandes desafíos estructurales. 

Sí, aunque se reconozca su aporte fundacional, aún existe un muro con el que choca la realidad, traducida en exclusión que comienza en la infancia y se perpetúa incluso en la vida laboral. Un reciente informe del Banco Mundial, titulado Inclusión afrodescendiente en la educación: Una agenda antirracista para América Latina, pone el foco en uno de los mecanismos más sutiles y persistentes de esta desigualdad, que es sin duda la escuela. El estudio, coordinado por el especialista senior en desarrollo social Germán Freire, revela que de los 133 millones de afrodescendientes en la región, 34 millones se encuentran en edad escolar. 

La cultura afro en la región está conformada por unos 133 millones de personas
La cultura afro en la región está conformada por unos 133 millones de personas

La educación es la principal herramienta para romper el ciclo de pobreza crónica que afecta a estos hogares (los afrodescendientes tienen 2,5 veces más probabilidades de vivir en pobreza crónica), pero el sistema, en lugar de ser un ascensor social, a menudo se convierte en un reproductor de exclusiones. En este aspecto, el análisis de Freire apunta que los textos escolares de la región rara vez representan las contribuciones y anhelos de la población afrodescendiente». «Más frecuentemente, tienden a fortalecer visiones que pueden no ser negativas en sí mismas, pero que reproducen una visión limitada y estereotipada de sus aportes a la sociedad, y que impactan en las aspiraciones y percepción de oportunidades de chicos y chicas afrodescendientes».

Esta representación, llamémosle “folclorizante” -donde lo afro aparece confinado al pasado esclavo o a manifestaciones culturales desvinculadas de la modernidad- tiene consecuencias. Los estudiantes afrodescendientes no se ven reflejados como sujetos activos del presente o del futuro, lo que incide en su autoestima académica y en la decisión de permanecer en las aulas. A ello se suma un acceso limitado a las tecnologías digitales, una brecha que la pandemia evidenció y profundizó. La discriminación en el aula, también se convierte así en la primera forma de exclusión institucional que enfrentan miles de niños y niñas en la región. El informe también documenta lo que ocurre después de la escuela.

En el plano espiritual, las religiones de matriz africana como la santería cubana o el candomblé brasileño han sobrevivido a siglos de persecución y sincretismo
En el plano espiritual, las religiones de matriz africana como la santería cubana o el candomblé brasileño han sobrevivido a siglos de persecución y sincretismo

Incluso cuando los jóvenes afrodescendientes logran sortear las barreras y completan su educación, los retornos económicos son menores. Con el mismo nivel educativo y experiencia, ganan menos que sus pares no afrodescendientes por el mismo tipo de trabajo en todos los países analizados. Por lo que se puede asumir que la educación, por sí sola, no desactiva el racismo estructural. No obstante, frente a estos mecanismos, la producción cultural afrolatina ha operado de manera histórica como un espacio de resistencia, afirmación y denuncia. Desde la música hasta la poesía, pasando por las artes plásticas y la religión, las comunidades afrodescendientes han construido un acervo que no solo celebra la herencia africana, sino que interpela a las sociedades latinoamericanas sobre su deuda con la historia.

Podemos mencionar que en la música, géneros como la bomba puertorriqueña (ritmo afrolatino por excelencia que también es reivindicado en otras latitudes) funcionan como vehículo de protesta y memoria. La figura de Celia Cruz (Cuba, 1925-2003) va más allá de lo artístico, pues su popularización de la música afrocubana y su influencia en la salsa llevaron al mundo entero un mensaje de orgullo y poder, sintetizado en canciones como «La negra tiene tumbao», donde el término «tumbao» alude a ese ritmo y actitud que son inconfundibles.

Además, la literatura y la poesía han sido igualmente feroces. La cubana Nancy Morejón, en su poema «Mujer negra», traza un arco que va desde la mujer arrancada de África hasta su papel en la construcción de la nación cubana, pasando por la esclavitud y la independencia. Es un relato de sufrimiento, pero también de agencia y centralidad. En la misma línea, la peruana Victoria Santa Cruz legó un himno generacional con «Me gritaron negra», donde convierte el insulto en empoderamiento y denuncia del racismo intenso que se experimentaba en ese entonces.

Podemos mencionar que en la música, géneros como la bomba puertorriqueña (ritmo afrolatino por excelencia que también es reivindicado en otras latitudes) funcionan como vehículo de protesta y memoria. La figura de Celia Cruz (Cuba, 1925-2003) va más allá de lo artístico, pues su popularización de la música afrocubana y su influencia en la salsa llevaron al mundo entero un mensaje de orgullo y poder, sintetizado en canciones como «La negra tiene tumbao», donde el término «tumbao» alude a ese ritmo y actitud que son inconfundibles.

Además, la literatura y la poesía han sido igualmente feroces. La cubana Nancy Morejón, en su poema «Mujer negra», traza un arco que va desde la mujer arrancada de África hasta su papel en la construcción de la nación cubana, pasando por la esclavitud y la independencia. Es un relato de sufrimiento, pero también de agencia y centralidad. En la misma línea, la peruana Victoria Santa Cruz legó un himno generacional con «Me gritaron negra», donde convierte el insulto en empoderamiento y denuncia del racismo intenso que se experimentaba en ese entonces.

Más allá de las expresiones artísticas, la herencia africana se mantiene viva en las tradiciones más arraigadas de la vida cotidiana latinoamericana. La cocina es quizás el ejemplo más palpable. El mofongo puertorriqueño, el quimbombó presente en varias gastronomías del Caribe, la carapulcra chinchana peruana o el uso extendido del maní (cacahuete) en recetas de origen africano son testimonio de una fusión que, por naturalizada, a menudo se desconoce en sus raíces. La yuca, el plátano en puré y la leche de coco son hoy ingredientes tan «latinos» como africanos.

La cultura africana sigue viva en América Latina
La cultura africana sigue viva en América Latina

En el plano espiritual, las religiones de matriz africana como la santería cubana o el candomblé brasileño han sobrevivido a siglos de persecución y sincretismo. El culto a Yemanjá (diosa yoruba de las aguas, la fertilidad y protectora de los esclavizados) es una de las manifestaciones más extendidas y significativas. Sus devotos la homenajean en playas de Cuba, Brasil y Uruguay, en fechas que suelen variar en cada lugar. Esta coexistencia es la huella de un proceso histórico en el que los africanos esclavizados y sus descendientes protegieron sus creencias bajo la apariencia del culto a los santos

En el caso de Uruguay resulta que la población afrodescendiente representa aproximadamente el 10% del total nacional, concentrada en su capital, Montevideo. La presencia de africanos en la región del Río de la Plata se remonta al siglo XVI, pero fue en 1743 cuando atracó en Montevideo el primer barco con personas esclavizadas procedentes de regiones como Angola, Congo y Mozambique. Hasta el siglo XIX, el puerto de Buenos Aires -y por extensión la Banda Oriental- fue una puerta de entrada para la trata en el Cono Sur.

De esa historia nació el candombe, un estilo de música y danza surgido en el primer tercio del siglo XIX y declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Esto es una prueba de que la cultura afrodescendiente no es un adorno para la identidad latinoamericana, sino uno de sus pilares fundamentales. Sin embargo, el reconocimiento cultural no basta si no va acompañado de políticas educativas y laborales que desmantelen los estereotipos y las barreras estructurales.

Fuente: El alma de África en América Latina – Diario La R