El más pobre


El más pobre, el más repulsivo, un recién nacido, un pecador, el mayor pecador, el más ignorante, el último de los últimos, el que más repugna tanto física como moralmente es un hijo de Dios, un hijo del Altísimo, acompañado de un ángel de la guarda resplandeciente de belleza y poder.¡Cómo debemos valorar a todo ser humano, cómo debemos amarle! Es hijo de Dios. Dios quiere que sus hijos se amen entre ellos como un tierno padre quiere que sus hijos se amen entre sí. Amemos a todo hombre, porque es nuestro hermano y porque Dios quiere que le miremos y le amemos muy tiernamente como tal, ¡pues es hijo del Dios bienamado y adorado! Porque es el precio de la sangre de Nuestro Señor, cubierto con su sangre como de un manto, amado por Dios y por Jesús hasta consumar por él el sacrificio del Calvario, amado de Dios hasta entregar a su Hijo, amado de Jesús en asociación, en imitación de unión, en conformidad perfecta con Dios, hasta inmolarse por él. Amemos a este hombre a quien Dios ama todos los instantes de su vida, a quien Él da, hasta el último minuto de su existencia, con paciencia y bondad infinitas, los medios para vivir eternamente en el cielo participando maravillosamente de la herencia divina. Estimemos, amemos desde el fondo del corazón a todo hombre por Dios, nuestro Padre común” (CARLOS DE FOUCAULD)
 

«LOS POBRES NOS EVANGELIZAN» JESÚS HACE SU ACCIÓN DESDE LOS POBRES PARA LOS POBRES Y CON MEDIOS POBRES

El punto de partida, el punto de llegada y los medios que utiliza Jesús son todos del mundo pobre.a) Jesús hace acción desde los pobresJesús vino no solamente para salvar a los pobres, sino a todo el mundo, pero precisamente porque vino a salvar a todos, se situó al lado de los pobres, porque el lugar del pobre es el único lugar universal. Antes veíamos cómo Jesús, entre los tres grupos sociales de su tiempo, perteneció al grupo del pueblo, e hizo su acción desde el grupo de los marginados. Estas opciones de Jesús tienen una significación de universalidad así: el grupo del pueblo al que pertenece Jesús es el único universal, porque a él puede acceder todo el mundo, el poderoso puede hacerse pueblo y el marginado está llamado a integrarse a la sociedad en plano de igualdad.Por otra parte el hecho de hacer su acción desde los marginados tiene también un sentido de universalidad. Como hay personas que ni siquiera son capaces de acceder a la condición de todo el mundo, Jesús va hacia ellos. Es el comentario que hace Carlos de Foucauld al nacimiento de Jesús en el pesebre y que expresa muy bien este sentido de la opción de Jesús por los más pobres. Dice Carlos de Foucauld en el comentario del evangelio del nacimiento: “Jesús desde el principio quiso ser el hermano universal, mostrar que venía para todos los hombres, por eso nació en un pesebre, allí pudieron acudir, primero los pastores y luego los magos. Si Jesús hubiera nacido en el palacio de Herodes, habrían podido entrar los magos pero no los pastores”. Y en otro pasaje dice: “Jesús ocupó voluntariamente el último lugar, para que toda persona, aun el más marginado y despreciado pudiera encontrarlo como hermano».b) Jesús optó por medios pobres.Jesús le dio una especial importancia a los medios (Mt. 4.1). En el pasaje de las tentaciones, a Jesús se le ofrecen como formas de acción los medios de poder: el poder económico, político y religioso y cuando empieza su vida pública se le ofrece el poder popular, la gente lo quiere proclamar Rey (Jn. 6,1 5). Jesús rechaza apoyarse en estos cuatro poderes, que racionalmente serian los más apropiados para que lo reconocieran como Dios, pero 0pta por los medios pobres (acogida, generosidad, entrega, ayuda, amor etc.). Los medios pobres son los únicos eficaces para su misión. Jesús presenta los medios pobres como medios eficaces, es decir, que no los escoge por humildad, ni por modestia, es porque los otros medios no le sirven.
LA OPCIÓN DE JESÚS POR EL POBRE ES EN FUNCIÓN DEL REINO.Ello quiere decir que la opción de Jesús por el pobre no es una opción individualista. Jesús viene a hacer una sociedad nueva, trae un proyecto comunitario que es el Reino. Por eso la preocupación de Jesús no es simplemente liberar al pobre, sino hacer una sociedad nueva. La actividad de Jesús es desde la persona del pobre pero no es una acción individual: busca hacer una sociedad nueva. (Cf. Apoc. 21,1-8; Is. 11,1-9; 65,17-25). Ampliemos este concepto: antes de esta época post-moderna se ha tenido una visión de la persona bastante individualista. Se mira la persona más como un individuo y en la persona todo se hace depender de su voluntad.Por eso el cambio y la conversión son de tipo individualista. Después del Concilio Vaticano II se descubre toda la dimensión estructural y comunitaria de la persona. Se descubre que ésta no existe sino dentro de las estructuras; que el individuo no existe como ser aislado, sino dentro de una red de relaciones, y por lo tanto, la persona no se cambia simplemente por la voluntad, sino que también tiene que haber un cambio de estructuras. En otros términos quiere decir, que el individuo está inmerso en su medio y para que él cambie, tienen que cambiar las estructuras.De esta manera se pasa de una visión individualista a una visión estructural que repercute en la acción y el compromiso de la persona. Se termina oponiendo persona y estructuras en la manera de concebir la fe y de juzgar la actitud y el compromiso de Jesús. Unos tienen una visión politizada de Jesús que aparece como el gran revolucionario y otros una visión moralista de Jesús para quienes lo que Él propone es un cambio individual.Pero en realidad, mirando lo concreto de la existencia, descubrimos que la persona es a la vez conciencia y estructura, es decir, que cada uno de nosotros somos una conciencia personal, y singular que existe dentro de un contexto sociocultural. Ello implica que la persona no se puede separar de las estructuras y que hay dos maneras de trabajar sobre la persona, o desde la estructura, o desde lo personal. Si se trabaja desde su conciencia individual se debe tener en cuenta la estructura y si se trabaja desde la estructura, se debe tener en cuenta la persona.Esta perspectiva nos ayuda a comprender mejor el proyecto de Jesús. Jesús habla y propone el Reino. En este sentido es una visión colectiva. Pero esa preocupación por el Reino, Jesús la hace desde la persona. Jesús no buscó directamente un cambio de estructuras, pero eso no quiere decir que no haya interés en un cambio de estructuras; todo lo contrario, EL vino a hacer una sociedad nueva. La posición de Jesús no es política, pero tiene una proyección política. Jesús no vino simplemente a cambiar los individuos sino a proponer el Reino. La opción por el pobre es la opción por una sociedad nueva construida desde y a partir de la persona del pobre.
JESÚS DESCALIFICA LA RIQUEZA COMO IDEAL DE VIDAJesús descalifica la riqueza como ideal de vida y no sólo 0pta por el pobre, sino que rechaza la riqueza como opción de vida; rechaza la riqueza como objetivo de la vida. La riqueza no puede ser el fin de la búsqueda del hombre. No se puede servir a Dios y al dinero (Mt. 6,24) y quien sigue a Jesús, tiene que asumir los valores del pobre: la justicia y la solidaridad (Lc. 19,1).JESÚS TOMA LA DIMENSIÓN DESTRUCTORA DE LA POBREZA Y LE CAMBIA DE SIGNIFICACIÓN.Finalmente es necesario ver cómo Jesús se sitúa personalmente frente a la dimensión destructora de la pobreza. Jesús no escoge la dimensión destructora de la pobreza, pero sí la asume como consecuencia de su opción por una vida pobre y al lado del pobre. La cruz no es escogida directamente por Jesús. Más aún, siente rechazo frente a ella y le pide al Padre que se la quite. (Mc. 14,36). La cruz es consecuencia de su estilo de vida. Si Jesús hubiera optado por los ricos y por medios ricos, no le habría pasado lo que le pasó. Jesús asume las consecuencias, pero le cambia de significación, Jesús asume la cruz y le cambia de sentido, porque en lugar de signo de destrucción, convierte la cruz en signo de liberación. La muerte la convierte en vida (Hebreos 12,2). En Jesús hay una diferencia esencial en su actitud frente a la cruz y frente a la pobreza. Jesús la cruz no la busca, la pobreza si la busca. Frente a la cruz muestra su repugnancia y su rechazo: le dice al Padre que si es posible aparte de Él ese cáliz. Pero no le dice al Padre que le quite la pobreza, antes por el contrario, la reivindica en las Bienaventuranzas, que son la “radiografía de la existencia pobre” (Lc. 1O,21).
ORIGINALIDAD EN LA MANERA EN QUE JESÚS SE SITÚA FRENTE AL POBRESin embargo, no basta con decir que Jesús llevó una existencia pobre. Es preciso detenerse a ver lo que hay de original en esa manera de llevar Jesús la existencia pobre. Veamos ahora dónde está la originalidad de Jesús en su manera de asumir la existencia pobre.
JESÚS 0PTA POR LA EXISTENCIA POBRE Y AL MISMO TIEMPO 0PTA POR VIVIR COMO LOS POBRES.
Él pudo haber llevado una existencia pobre como los ascetas, retirado del mundo para vivir a pan y agua. Pero quiso voluntariamente llevar una vida como la de los pobres. Es decir, Jesús 0pta por llevar una vida como la de los pobres. Su vida pobre es el fruto de una opción.Pues bien, separado de Jesús, decir que se es pobre por opción y se es pobre como los pobres ¡es una contradicción! Precisamente lo típico de la vida de los pobres, es que no es fruto de una opción. Por eso una cosa es optar por los pobres y otra vivir como los pobres. Pero en Jesús esto pierde su contradicción, pues las dos posiciones tienen y adquieren su valor desde Jesús: Él opta, y opta por una vida como las de los pobres. Él la hace su estilo de vida.El ser pobre como los pobres adquiere su pleno y profundo sentido, cuando se hace desde Jesús y por seguimiento de Jesús: “Amo la pobreza porque Él la amó”, escribe Pascal en los pensamientos.
JESÚS VIVE LA SOLIDARIDAD CON EL POBRE HACIÉNDOSE POBRE
Ésta también es una originalidad de Jesús, porque la solidaridad con el pobre no exige racionalmente hacerse pobre sino luchar contra la destrucción. Sólo cuando se quiere vivir al estilo de Jesús se descubre el valor de vivir como los pobres y de mostrar su solidaridad haciéndose como ellos.
FEDERICO CARRASQUILLA M.

Bienaventurados los pobres

«Bienaventurados aquellos que tengan la pobreza de espíritu; que no solamente rechacen los bienes materiales, que es «el primer grado, sino que suban más arriba y vacíen completamente su alma de toda amarra, de todo gusto, de todo deseo, de toda búsqueda que no me tiene por meta (…) Esta pobreza de espíritu hace el vacío completo en el alma, vaciándola del amor, de las cosas materiales, del amor del prójimo y del amor de sí mismo (…) echando fuera todo … todo, dejando sólo un lugar vacío que ocupo enteramente (…) Pero entonces, Yo les devuelvo divinizado este amor a las creaturas materiales que ellos han echado de su alma para darme todo el lugar (…) Ellos han echado de su alma estos amores; sólo yo ocupo su alma vacía y llena de Mi; pero en Mi, comienzan de nuevo a amar estas cosas, no por ellas mismas, ni para ellos, sino para Mi. Es la caridad ordenada. Amarán todas las creaturas por Mí y ninguna por ellas mismas, porque me deben todo su amor, deben perderse en Mí, el amor como el resto. Bienaventurados aquellos que sean pobres de espíritu, vacíos de todo y llenos de Mi» (…)».

CARLOS DE FOUCAULD,

Escritos espirituales.

Tras los pasos de Jesús – Carlos de Foucauld

passi croce

El padre Huvelin, que se convirtió en compañero en el camino de la conversión, propone a Carlos una peregrinación a Tierra Santa. Tras la exploración de Marruecos, otro viaje marca su camino.

Gerusalemme

Esta vez el itinerario atraviesa los lugares de la vida terrena de Jesús: Belén, Jerusalén y Nazaret. Es sobre todo este país lo que entra en el corazón de Carlos: por esas calles Jesús pasó los años ocultos de su existencia, trabajando con humildad, compartiendo la vida cotidiana de su pueblo.

Después de una investigación continua y de innumerables lecturas, es el encuentro con Jesús, que emergió con fuerza durante ese viaje, el que imprime un nuevo estilo en los días de Carlos y lo lleva a abrirse a la vida religiosa convirtiéndose en monje.

El deseo de amar a Jesús de una manera cada vez más convincente mueve los pasos del hermano Charles hacia opciones más radicales. La contemplación de la vida de Jesús en Nazaret, el impulso de compartir ese camino de pobreza lo fascina cada vez más y lo lleva al país donde vivió Jesús.

El H. Charles se traslada al cobertizo de herramientas del convento de las Clarisas de Nazaret. Aquí lleva una vida de silencio, meditación, oración, sencillez y pobreza.
La Palabra y la Eucaristía están en el centro de su existencia.

Debemos intentar imbuirnos del Espíritu de Jesús, leyendo y releyendo, meditando y reevaluando sin cesar sus palabras y ejemplos: que hacen en nuestra alma como la gota de agua que cae y cae sobre una losa de piedra, siempre en el mismo lugar . _ Carta a L. Massignon, 22 de julio de 1914

Durante unos tres años, fr. Carlos lleva esa vida, pero en su pensamiento se perfila un nuevo horizonte para caminar más fielmente en las huellas de Jesús, para convertirse en su discípulo.

Porque caminando está cambiando … ¡para mejor!

AMPLIAR LA MIRADA

•    Carlos se abre al encuentro con Jesús, quiere conocerlo más para imitarlo fielmente, como verdadero discípulo. Y tú, ¿sientes el deseo de conocer personalmente a Jesús a través de su palabra, la lectura del Evangelio? ¿O está satisfecho con algunas palabras que se han informado o escuchado? ¿A quién y qué buscas en esta barbilla de tu vida?

povero

•   La pobreza, la vida oculta de Nazaret son los aspectos de la vida de Cristo que más fascinan el corazón de fr. Charles. ¿Y qué te fascina? ¿Qué tiene el poder de atraer tu vida? ¿Y cuáles son los rasgos de Jesús que más te gustan y en los que te sientes más involucrado? Su capacidad de curar, la palabra que consuela, la relación de oración con el Padre, su humanidad, cuidar a todos sin distinción …

•   ¿Qué significa para tí la palabra «pobreza»? ¿Esta dimensión tiene algo que ver con tu vida o no forma parte de tu vocabulario? ¿Quiénes son los pobres? ¿Y conoces a alguno personalmente? ¿Lo cuidas tú o … lo hará otra persona?

Carlos de Foucauld y la humildad de los pastores

Natividad en el Santuario de la Virgen de San Lorenzo en Guanzate

Que nos dice la navidad
¿Cuántas oraciones inspiradas en Navidad hay? ¿Y cuántos poemas, pensamientos, reflexiones más o menos profundas? Cientos de miles probablemente, quizás millones. Imposible contarlos todos. Están los que se han inspirado en el misterio escandaloso de un Dios que se hace niño, los que se han sentido particularmente cercanos a la humildad de los pastores, los que miran en silencio a José y a María. Comenzamos nuestro corto viaje con el Beato Carlos de Foucauld. El texto está tomado de las «Obras espirituales».

Charles de Foucauld
Jesús elige a sus adoradores él mismo …
Atrae a los pastores hacia él con la voz de los ángeles, que primero quieren verlos alrededor, después de María y José. Para los padres eligió a dos trabajadores pobres; para los primeros adoradores, elige pastores pobres … Siempre la misma abyección, siempre el mismo amor a la pobreza y al pobre. Jesús no rechaza a los ricos, murió por ellos, los llama a todos, los ama, pero se niega a compartir sus riquezas y es el primero en llamar a los pobres. ¡Qué divinamente bueno eres, Dios mío! Si hubieras sido el primero en llamar a los ricos, los pobres no se habrían atrevido a acercarse a Ti, se habrían creído obligados a permanecer al margen por su pobreza. Te habrían observado desde lejos, dejando que los ricos te rodearan. Pero al llamar primero a los pastores, llamaste a todos a ti.
Todos: los pobres, porque con esto les demuestras, hasta el fin de los siglos, que son los primeros llamados, los favoritos, los privilegiados; los ricos, porque por un lado no son tímidos y por el otro depende de ellos hacerse pobres como pastores. En un minuto, si quieren, si tienen el deseo de ser como Tú, si temen que sus riquezas los alejen de Ti, pueden volverse perfectamente pobres.

¡Qué tan bueno es Dios! ¿Cómo eligió el medio correcto para llamar a todos sus hijos a su alrededor a la vez, sin excepción? Y qué bálsamo has puesto en el corazón de los pobres, los pequeños, los despreciados por el mundo hasta el fin de los siglos, mostrándoles ya desde tu nacimiento que son tus privilegiados, tus favoritos, los primeros llamados: los que siempre llamas. a Ti que quisiste ser uno de ellos y estar rodeado de ellos desde tu cuna y durante toda tu vida.

La Eucaristía y los pobres en Carlos de Foucauld


No hay palabra del Evangelio que me haya impresionado más profundamente […] que esta: ‘Cualquier cosa que le hagas a uno de estos pequeños, es a mí a quien se lo haces.» Si uno piensa que estas palabras son las […] de la boca que decía: “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, con qué fuerza se lleva a buscar y amar a Jesús en estos pequeños… ” Fue en 1916, poco antes de su muerte, cuando Charles de Foucauld escribió esta frase, como síntesis de su experiencia espiritual y de su testimonio misionero. En efecto, después de tres años en Béni-Abbès –donde había una guarnición militar y por tanto una comunidad de cristianos–, participó en el descubrimiento de Hoggar y decidió instalarse allí: sin soldados franceses, sin comunidad cristiana, y, por tanto, sin Eucaristía El hombre que ha hecho del culto eucarístico el centro de su vida y que quiere fundar Fraternidades para que adoren el Santísimo Sacramento durante mucho tiempo, elige ir a Tamanrasset donde la Eucaristía le faltará. La práctica de la Eucaristía y la contemplación de Cristo Salvador le hicieron comprender, a petición del Obispo del Sahara, que la presencia eucarística era también la del Cuerpo de Cristo en sus miembros humanos: él mismo sería Eucaristía. vivo entre los tuareg, hasta el día de su martirio, el 1 de diciembre de 1916

No desarrolló la teología de esta práctica, la vivió. Nunca se opuso a la Eucaristía, como culto y devoción, al servicio de los pobres, como si hubiera pasado de uno a otro. Podemos decir, por el contrario, que su amor por los pobres adquirió todo su sentido en la Eucaristía, y que el amor al Cuerpo Eucarístico de Cristo se desplegó en el servicio de los más pequeños.

Este testimonio de vida eucarística puede iluminar la práctica de muchas personas y comunidades que dedican tiempo a la adoración del Santísimo Sacramento. Durante siglos, las órdenes contemplativas y los fieles simples han alimentado su vida espiritual en este tiempo de culto. A veces, esta devoción se antepone al culto eucarístico o se presenta como un contrapunto al compromiso misionero. Estos dualismos son peligrosos para la vida de la iglesia y para la experiencia espiritual.

Unirse a Cristo adorador del Padre en la oración es contemplarlo en la extensión de su Cuerpo eucarístico: «Vosotros sois el Cuerpo de Cristo y sois sus miembros, cada uno por su parte», dice san Pablo. Uno de los criterios de calidad de la adoración eucarística, por tanto, es la relación con el Pueblo de Dios que celebra la Eucaristía, es el vínculo orgánico entre el signo sacramental y la Iglesia que nos lo da. Y, en este Cuerpo de Cristo, el lugar eminente de los pobres sigue siendo un criterio de verdad de la vida espiritual. Las numerosas familias espirituales que se reconocen en el testimonio de Charles de Foucauld han mantenido siempre estos dos polos de su espiritualidad: la adoración eucarística, vivida en el silencio, y la presencia de los pequeños, en los círculos más pobres del planeta. como en lugares de responsabilidad colectiva. Es uno de los tesoros del legado de Charles de Foucauld que sus seguidores están ansiosos por desarrollar.

Es, por tanto, una espiritualidad de la vida ordinaria lo que el mensaje foucaultiano presenta al mundo. Debajo de sus apariencias excepcionales, ya veces en comportamientos en los que se dejaba llevar por el exceso, Foucauld era un hombre muy realista: estaba preocupado por el crecimiento humano de los hombres y mujeres de Hoggar; su lucha contra la esclavitud, sus proyectos para la educación de los tuareg y sus demandas a los oficiales militares o civiles para que respeten la dignidad de los pobres, todo muestra que no se guió por una ideología.

Ciertamente, hoy está de moda subrayar sus debilidades y excesos, por ejemplo frente a la guerra de 1914-18. Esto es olvidar que es el hombre de una época, una cultura y una visión de Francia muy «encarnada». Lleva un gran ideal para su país y para la Iglesia, y al mismo tiempo está muy cerca de las realidades cotidianas, los «días ordinarios».

El deseo de imitar a Jesús de Nazaret en su singularidad de Mesías Hijo de Dios se convierte así en la escucha atenta del Espíritu que habla en la existencia. El que había iniciado una forma original de vida contemplativa – que se convirtió en la vida de los Hermanitos y Hermanas de Jesús y una veintena de asociaciones – terminó su carrera como simple miembro de la «Unión» que había creado. , para que laicos, religiosos y sacerdotes trabajen por la conversión de los “infieles” al mismo tiempo que la de ellos.

Le recuerda a la Iglesia que la vida de todo cristiano es la de un humilde testimonio del Evangelio. A su manera, testifica que la vida mística y el compromiso con el mundo tienen la misma fuente y el mismo fin, que la vida según el Espíritu es la evangelización del mundo. La Iglesia necesita este testimonio.