
Los Evangelios sinópticos dicen que hubo oscuridad durante la crucifixión:
Mateo 27,45: «Desde la hora sexta se produjo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona».
Marcos 15,33: «Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona».
Lucas 23,44-45: «Era ya cerca de la hora sexta cuando se produjo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona, porque se eclipsó el sol»
«Los Evangelios sinópticos relacionan la muerte de Jesús con un fenómeno extraordinario de oscuridad; Lucas habla específicamente de que “se eclipsó el sol” (Lc 23,44-45). Sin embargo, el texto evangélico no permite afirmar sin más que se tratara de un eclipse solar astronómico no podría tratarse de un eclipse solar ordinario si la crucifixión tuvo lugar durante la Pascua judía, porque la Pascua se celebraba con luna llena, mientras que un eclipse solar solamente puede producirse en luna nueva..»
Además, el propio contexto presenta el fenómeno como algo extraordinario: la oscuridad se extiende desde la hora sexta hasta la hora nona, aproximadamente desde el mediodía hasta las tres de la tarde.
Y hay otro detalle importante: Mateo y Marcos no hablan del eclipse. Ambos dicen simplemente que «hubo oscuridad sobre toda la tierra» (Mt 27,45; Mc 15,33). Lucas es quien añade la referencia explícita al sol.
Y hay una cuestión todavía más interesante: ¿por qué Lucas introduce precisamente esta expresión y qué significado teológico tiene la oscuridad en su Evangelio? Ahí podemos encontrar una interpretación bastante más profunda que la explicación astronómica.
1. La oscuridad señala que está ocurriendo algo cósmicamente decisivo
Lucas dice que «se produjo oscuridad sobre toda la tierra» desde la hora sexta hasta la hora nona (Lc 23,44). No es simplemente que Jesús esté muriendo: la muerte de Jesús afecta simbólicamente a toda la creación.
El lenguaje recuerda el de los profetas, donde las tinieblas acompañan el día del Señor, es decir, el momento del juicio y de la intervención decisiva de Dios.
Por ejemplo:
«Aquel día —oráculo del Señor Dios— haré que el sol se oculte al mediodía y cubriré la tierra de tinieblas en pleno día» (Am 8,9).
Esta referencia resulta especialmente significativa porque Amós 8,9-10 habla de oscuridad y luto. En la narración de Lucas, la muerte de Jesús aparece así como un acontecimiento de alcance universal.
2. La oscuridad expresa el carácter dramático de la muerte de Jesús
La luz es uno de los grandes símbolos de la teología bíblica: creación, vida, revelación, salvación. La oscuridad representa, en cambio, la interrupción de la luz, el duelo y la gravedad extrema del momento.
En Lucas, además, Jesús es presentado desde el comienzo como aquel que trae la luz y la salvación. Por eso resulta profundamente significativo que, cuando muere, la tierra quede sumida en oscuridad.
No es simplemente una descripción meteorológica. Es una manera narrativa de decir: ha sucedido algo que afecta al sentido mismo de la historia.
3. Hay una relación con el pecado y el rechazo de Jesús
En la tradición bíblica, las tinieblas pueden estar asociadas también al juicio de Dios.
Pero en Lucas hay una particularidad: Jesús muere siendo presentado como el inocente. El centurión termina diciendo:
«Realmente, este hombre era justo» (Lc 23,47).
Por tanto, la oscuridad no significa sencillamente que Dios esté castigando a Jesús. Más bien pone de manifiesto la gravedad del rechazo humano de aquel que es justo.
Esto se refuerza con otro detalle extraordinario: inmediatamente después de la muerte de Jesús, el velo del templo se rasga por medio (Lc 23,45). Es decir, Lucas coloca juntos dos signos:
oscuridad → muerte de Jesús → velo rasgado → reconocimiento del Justo.
4. La oscuridad no tiene la última palabra
Y esto me parece especialmente importante para una lectura cristiana de Lucas.
La oscuridad de la cruz no constituye el final. El relato continúa con la resurrección. En el Evangelio de Lucas, por tanto, la oscuridad es una especie de umbral.
Jesús atraviesa la muerte, pero la muerte no vence.
De ahí que podamos leer el episodio en tres movimientos:
luz → oscuridad → nueva luz.
No se trata solamente de un fenómeno extraordinario que sucede cuando Jesús muere. Es una representación simbólica del misterio pascual: la vida pasa por la muerte y la muerte queda finalmente vencida.
5. Una particularidad de Lucas
Hay además algo muy propio de Lucas. En su relato de la pasión, Jesús no aparece como alguien completamente abandonado por Dios, sino como quien mantiene hasta el final su relación con el Padre:
«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23,46).
Esta frase es fundamental. La oscuridad exterior contrasta con la confianza interior de Jesús.
Por eso podríamos decir que en Lucas existe una paradoja muy bella:
mientras la tierra se oscurece, Jesús conserva la luz de la confianza en el Padre.
Y esto permite una lectura espiritual muy profunda: la fe no consiste en no atravesar la oscuridad, sino en confiar en Dios dentro de ella.








