«Un relámpago en medio de la noche» – DOMINGO I DE ADVIENTO, por Manuel Pozo Oller

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es adviento.avif

La Iglesia presenta a la comunidad de seguidores de Jesús la propuesta de intensificar en el tiempo litúrgico de Adviento la vida espiritual como preparación al misterio de la Natividad de nuestro Señor.

Para comprender este texto difícil y enigmático que la liturgia nos presenta en el Domingo I de Adviento del recién estrenado Ciclo litúrgico C invito a mis lectores a recordar la contemplación de la Encarnación que propone san Ignacio en sus Ejercicios Espirituales para el Primer Domingo donde exhorta al ejercitante «a contemplar el ancho mundo nuestro, con sus luces y sombras, sus anhelos y desesperanzas, sus zonas de vida y sombras de muerte con el convencimiento de que este mundo concreto que nos ha tocado vivir necesita “redención/liberación” y, en consecuencia, necesita la llegada del salvador/libertador».

En nuestro mundo, igual que el mundo de ayer y siempre, hay mucha “gente angustiada”, porque para ellos la vida no es disfrute, sino carga pesada, porque la esperanza está herida. Muchos, y las razones son diversas, han perdido el sentido de la vida y en su horizonte solo divisan un muro infranqueable. Bien vale al comienzo de este tiempo litúrgico hacer un chequeo de nuestra esperanza para constatar en quién o en qué se fundamenta nuestra vida y nuestra acción.

El texto evangélico de este I Domingo de Adviento, tomado del evangelio de san Lucas 21,25-28.34-36, recoge dos fragmentos del discurso escatológico donde se muestra, como es propio de estos textos, la preocupación por el destino final de la humanidad y del universo. Hagamos el esfuerzo de situarnos en el espacio y el tiempo para acercarnos a la verdad del relato en un contexto de destrucción de Jerusalén con la toma y saqueo de su templo por las legiones romanas al mando de Tito. Este acontecimiento terrible para el pueblo judío es, para el parecer de san Lucas, un signo de la ruina final y universal, ya profetizada por Jesús. El pueblo de Israel, que vine y sufre estos acontecimientos, no se da por vencido ante las dificultades, sino que en sus muchas desgracias añora y sueña con la llegada del Mesías libertador tal y como la tradición anunciaba “en gloria y majestad”.

San Lucas, que es de la segunda generación de cristianos, y ha visto correr el tiempo sin la llegada del esperado mesías/libertador, intenta trasmitir a sus lectores que entre el tiempo de la ruina de Jerusalén y el juicio final no hay fecha de recapitulación final. En consecuencia, aquí y ahora, es el momento de la esperanza. No es tiempo de lamentos, sino de testimonios.

Para el discípulo de Cristo la esperanza es Jesús. Él nos invita a trabajar con alegría y confianza en la construcción del reinado de Dios, aquí y ahora, mientras esperamos el encuentro definitivo con Dios. Nada de caras tristes ante los acontecimientos de la vida porque son signos y llamadas para abrir los ojos y confiar en quién no nos abandona: “cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación” (v. 28). Mientras llega el libertador el discípulo de Jesús está llamado a recorrer con confianza, gozo y alegría el tiempo de la historia. Allí donde parezca que humanamente acaba todo … podemos afirmar que todo empieza.

Nos queda la pregunta, ¿Qué hacer ante tanto desastre, tanta violencia, tanto desamor? El evangelista, con un sentido muy práctico, nos invitar a ejercitar la virtud de la vigilancia, a abrir los ojos para mirar la realidad (vv. 29-38). Las palabras de Jesús culminan a modo de advertencia: “estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del Hombre” (vv. 29-33).

Evocando a san Carlos de Foucauld, en su memoria litúrgica eclipsada por la liturgia dominical, pedimos a Dios los dones de la vigilancia y la confianza : «Tú no nos dejarás en la oscuridad cuando necesitamos de la luz. Podremos estar en la oscuridad, a veces por largo tiempo y en forma dolorosa, pero en esa situación es cuando Tú nos vas conduciendo de la mano, sin que nos demos cuenta y cuando realmente necesitemos de la luz la tendremos. Será como un relámpago en medio de la noche que nos permite entrever como vas conduciendo la historia».

Manuel Pozo Oller

Párroco de Montserrat

Presencia del Espíritu


EL ESPÍRITU no puede pasar inadvertido:
es VIENTO, que sopla;
es FUEGO, y abrasa;
es AGUA, y fertiliza y limpia;
es AMOR, y remueve el corazón y las
de todos los sedientos de Justicia.
El espíritu se mueve, y mueve;
es comunicación, y se comunica;
es Alegría, y destierra todo temor.
El Hombre del Espíritu
vive, trabaja, sufre, lucha, ama y espera
con la profundidad del Espíritu,
con la tenacidad del Espíritu,
con la confianza del Espíritu,
con la generosidad que solo puede dar el Espíritu.
No pasa inadvertida la presencia del Espíritu
Corazones que se le abren.
Es un buen Minero que sabe extraer los más ricos tesoros
de las profundidades de cada existencia:
el tesoro de la fe del hombre en sí mismo,
que lo hace audaz y creativo en sus empresas;
el tesoro de la Fe del hombre en sus hermanos,
que lo hace respetuoso, comunicativo, transparente;
el tesoro de la Fe del hombre en Dios,
que le comunica la experiencia de su Amor inquebrantable.
El espíritu es soplo de eternidad
que hace florecer al Cielo en la Tierra.
El Espíritu viene de Dios, y vuelve siempre a Dios,
pero aquel que se deja arrebatar en su corriente

infinita, se hace portador en todos sus gestos,
en todas sus miradas, en todos sus respiraciones,
de una sola Palabra, de un solo Nombre, con poder de
Salvación: Jesús.
El Espíritu no puede pasar inadvertido
a su paso por este Mundo:
el que lo invoca con sincero corazón
se hace el mismo Viento y arrastra;
Fuego, e incendia;
Agua, y prepara los surcos de la Historia
para la cosecha de los Cielos Nuevos y la Tierra Nueva;
Amor, se hace, sobre todo, Amor,
y nos ayuda a descubrir y disfrutar
la presencia de Dios
como ternura que eleva nuestra carne.
Antonio LÓPEZ BAEZA

El recién nombrado arzobispo de Malinas-Bruselas Luc Terlinden, de 54 años, es miembro de la fraternidad sacerdotal de Charles de Foucauld

La comunidad católica que se va a encontrar el Papa Francisco tiene poco que ver con la que hace 29 años recibió a San Juan Pablo II. Acudió a beatificar al Padre Damian de Molocai, el apóstol de los leprosos, quien por cierto en 2005 fue elegido en su país «el belga más grande de todos los tiempos». 

Por distintas circunstancias, los últimos informes anuales publicados por la Iglesia belga (el último corresponde a 2022) confirma el descenso de la práctica religiosa. Entre los datos positivos, en los últimos años han aumentado los peregrinos a los cuatro principales santuarios marianos (Banneux, Beauraing, Oostakker y Scherpenheuvel) y han disminuido las solicitudes formales para abandonar la Iglesia

Así es la Iglesia Católica de Bélgica

En estos momentos Bélgica cuenta con 3.656 parroquias, que son atendidas por 2.066 sacerdotes diocesanos de 55 nacionalidades diferentes. El clero es de avanzada edad: más de la mitad de los presbíteros supera los 75 años. Bélgica es un país con una gran variedad de nacionalidades, y eso se refleja también en su Iglesia. Entre los sacerdotes extranjeros, la mayoría son congoleños, le siguen los franceses, polacos, italianos e indios.

En Flandes, 107 iglesias están abiertas a actividades religiosas de otras comunidades cristianas.

El pasado mes de junio la Conferencia Episcopal de Bélgica anunció que llevará a cabo una investigación sobre los abusos sexuales cometidos por miembros del clero en el país.La investigación se realizará junto con la universidad católica de Lovaina.Los resultados servirán para aplicar las recomendaciones de las comisiones parlamentarias dedicadas a investigar los abusos en la Iglesia.

El recién nombrado arzobispo de Malinas-Bruselas es Luc Terlinden, de 54 años. Por primera vez en casi un siglo (desde el cardenal Van Roey en 1926), un sacerdote que aún no es obispo recibió este nombramiento. Es el décimo arzobispo desde la creación de la Bélgica independiente. Con este nombramiento la Santa Sede continúa con el principio de designar alternativamente a un flamenco y a un francófono. Es miembro de la fraternidad sacerdotal de Charles de Foucauld, y ha sido la mano derecha de su predecesor, el cardenal De Kesel.

“Rezo para que los gobernantes sepan asumir su responsabilidad, el riesgo y el honor de la paz y sepan alejar el peligro, la ignominia y la absurdidad de la guerra. Rezo para q teman al juicio de la conciencia, de la historia y de Dios, y que conviertan la mirada y los corazones” (Papa Francisco)

Imagen

Ecclesia COPE y Alfa y Omega

Buena noticia

Joseph SUSAINATHAN, de la fraternidad de la India, nuevo obispo. Será auxiliar de Bangalore.

Joseph Soosainathan nació el 14 de mayo de 1964 en Bangalore. Estudió Filosofía en el St. Peter’s Pontifical Seminary y Teología en el St. Paul’s Seminary de la diócesis de Tiruchirappalli.
Fue ordenado sacerdote el 15 de mayo de 1990 para la archidiócesis de Bangalore.

Ha ocupado los siguientes cargos: vicepárroco de la St. Joseph y St. Francis Xavier Cathedral (1990-1991); párroco de St. Anne (1991-1997), St. John Evangelist (1997-2004), Our Lady of Fatima (2004-2010 y 2017-2020), Sts. Peter and Paul (2010-2017) y Sacred Heart (desde 2020).

Felicidades a Susana, de la Comunidad Wend Benedo

Joseline, otra de nuestras niñas de Wend Benedo, con Susana. Ha terminado su bachillerato con 17,60 de puntuación (casi lo máximo). Joseline es huérfana de padre y madre.

Asociación Wêndbenedo

Mujeres y niños en dificultades en Burkina Faso

La asociación Wêndbenedo-FEED “Mujeres y niños en dificultades” nació para apoyar a las poblaciones desfavorecidas de Burkina Faso, con especial énfasis en las mujeres y los niños.

A corto plazo queremos ofrecer un hogar acogedor, la respuesta a necesidades existenciales como alimentación, salud, vestido, formación, etc.

A largo plazo, pretendemos cambiar la mentalidad de los beneficiarios: que ya no se comporten como simples consumidores, sino como adultos autónomos, responsables, que viven el amor al prójimo, respetuosos del medio ambiente, que son modelos para las generaciones futuras y contribuyen así a una vida duradera. mejora en el país.

Contactar: Aurelio BAEZA SANZ asanz@quintobe.org Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas


JESÚS PRESENTE EN EL EVANGELIO

Es por el Evangelio, según el Evangelio como seremos juzgados… No según tal o tal libro de tal o cual maestro espiritual, sino según el Evangelio de Jesús, según las palabras de Jesús, los ejemplos de Jesús, los consejos de Jesús, las enseñanzas de Jesús…»1.
El Hermano Carlos compuso durante los años 1897-1899 dos retratos de Jesús, escritos a través de citas literales de los evangelios. Los dos son muy parecidos; a uno lo denominó «El Modelo Único» al otro «Nuestro tierno Salvador». Igualmente compuso con citas literales del Evangelio el «Ensayo para hacer compañía a Jesús». Su obra más amplia, «Meditaciones sobre el Evangelio», representa unas 1.500 páginas. Todas sus meditaciones, todos sus escritos, prácticamente todas sus cartas contienen alguna o varias citas del Evangelio. El Evangelio era sin duda su alimento.Así en las notas de su retiro de diaconado, 1901, escribe: «Cap. XII. No omitir jamás mi meditación personal del Santo Evangelio. Mis lecturas personales del santo Evangelio, de la sagrada Escritura, del Reglamento: es el alimento (…) Cuando esté encargado de explicar a los hermanos el Santo Evangelio, preparar esta explicación y conducirla siempre sobre el amor, la contemplación y la imitación de Jesús, y la obediencia a sus enseñanzas»2.
En 1909, escribe: «Volvamos al Evangelio… Si no vivimos el Evangelio, Jesús no vive en nosotros»3.
En 1914 escribe a su amigo Luís Massignon, lo siguiente: «Trate de encontrar tiempo para leer algunas líneas de los santos evangelios, continuando un día la lectura del anterior, de manera que en un tiempo haya pasado bajo sus ojos, y después de la lectura (que no debe ser larga: diez, quince, veinte líneas, medio capítulo como máximo) medite durante algunos minutos mentalmente o por escrito sobre las enseñanzas contenidas en su lectura. Es necesario tratar de impregnarnos siempre del espíritu de Jesús leyendo y releyendo, meditando y remeditando sin cesar sus palabras y sus ejemplos: que hagan en nuestras almas como la gota de agua que cae y recae sobre una losa, siempre en el mismo lugar…«4
Es necesario vivir el Evangelio, vivir del Evangelio, para ser de Jesús. No se puede ser de Jesús sin vivir del Evangelio, y esta fuente interior de vida se transformará en grito evangelizador. No puede ser de otra manera. El grito evangélico es reflejo de la vida interior transformada por Él.»Toda nuestra vida, por muda que sea, la vida de Nazaret, la vida de desierto, como la vida pública, debe ser una predicación del evangelio por el ejemplo; toda nuestra existencia, todo nuestro ser, debe gritar el evangelio sobre los tejados; toda nuestra persona debe respirar a Jesús, todos nuestros actos, toda nuestra vida deben gritar que nosotros somos de Jesús, deben presentar la imagen de la vida evangélica; todo nuestro ser debe ser una predicación viva, un reflejo de Jesús, un perfume de Jesús, algo que grita a Jesús, que haga ver a Jesús, que brille como una imagen de Jesús..5.
El Evangelio será para Carlos de Foucauld no sólo el modo de encuentro con Jesús, su Bienamado Hermano y Señor, sino el manantial permanente que alimenta su oración y su vida. No sólo don recibido, sino tarea que ocupará todo el espacio de su existencia. A través del Evangelio, transformado por él, el cristiano, el religioso, el sacerdote, configurándose con Jesús mismo, lo transparentarán como Buena Noticia que es para el hombre y para todos los hombres. Pero el Evangelio de Jesús, la alegre noticia de su presencia se destinará especialmente a todos aquellos que ocupan los últimos lugares, ya que por ellos y para ellos ha ocupado el Señor el último lugar por su Encarnación, y nadie podrá arrebatárselo.___________________________________________
1. Oeuvres spirituelles de Charles de Jesús, père de Foucauld (Anthologie), 84.
2. Ibid., 423.
3. IbidCarta al abbé Caron, 750.
4. Lettres à Louis Massignon, 166.
5. Oeuvres spirituelles de Charles de Jesús, père de Foucauld (Anthologie), 395.



La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es jesus-evangelio.jpg

IÓN ETXEZARRETA, Hacia los más abandonados. Un estilo de evangelización. El hermano Carlos de Foucauld, Granada, 1995, 63-65.
 

«La oración de la obra bien hecha»


ANTONIO LÓPEZ BAEZA
El fin de todo obrar, para el creyente, no es la obra en sí misma, sino Tú, Señor, tu Persona,
tu Gloria, y la comunión con tu Ser Divino que aguarda en toda obra bien hecha.
I. Señor, Tú sabes que es verdad: nada quiero que Tú no quieras, ni nada deseo hacer si Tú no
lo haces conmigo.
Cuando obro sin ti, obro frecuentemente contra mí. No es obrar verdadero el que en ti no echa
raíces. Tú eres la buena tierra en la que mi vida da cosecha de frutos apetecibles. Tu voluntad
de amor acoge mi entrega en el trabajo de cada día, para hacerla vida compartida, alabanza de
tu Nombre, alegría del bien común. Es así como la liturgia de tu Iglesia me ha enseñado a
rezar: «Señor, que tu Gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro
trabajo comience en ti , como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin».
No te extrañe, pues, Señor, que con insistencia te suplique: «Que tu Gracia inspire mis obras».
Lo que significa, en primer lugar, pedirte que nunca haga yo nada contrario a tu voluntad.
Pero, ¡ay, Señor!, ¿no es ésta una súplica demasiado atrevida? ¿Le resulta siempre posible al
hombre peregrino actuar de acuerdo con tu voluntad eterna? Me inclino a pensar que no. El
humano es demasiado frágil, demasiado incompleto, para que sus obras alcancen a ser
perfectas. ¿No es éste el testimonio de tu apóstol cuando reconocía de sí mismo que el bien
que quiero no lo hago, y el mal que no quiero sí lo hago?
¿Acaso, Señor, tu Poder no es más grande que nuestra flaqueza? ¿Por qué, pues, me dejas
hacer el mal que no quiero? ¿No queda afeado mi testimonio sobre tu Amor y tu Gracia
cuando los demás constatan lo defectuoso y dañino de mi obrar en el mundo?
¿Tal vez, Señor, lo que importa no es que, aun constatando mi pecado (y cuanto más lo
constate, mejor), siga deseando con todo mi corazón realizar lo mejor posible tu voluntad de
bien? ¡Ah, sí, Señor: Tú me pides más la pureza de intención que la perfección en mi obrar! Y
bien parece, Señor, que la obra más perfecta a tus ojos no es la del orgullo de haber actuado
bien, sino la de confiar en tu infinita misericordia, reconociendo que sin ti no podemos hacer
nada justo y recto.
Con todo, Señor, te seguiré pidiendo: «Inspira Tú todas mis acciones». Que no las inspire el
orgullo de la razón ni la ambición de la carne. Inspira Tú mis acciones de cada día para que,
partiendo siempre de ti, pueda yo descubrir mejor lo que en ellas se opone a tu plan de
salvación, y permanezcan así dentro de tu eficacia liberadora.
Tu inspiración -la presencia animadora de tu Espíritu- es ya, de entrada, una fuerza positiva en
todo mi hacer, aunque con frecuencia se vea trabada por otras fuerzas negativas que también
operan en mí, propias de mi existencia peregrina, todavía no plenamente identificada con tu
Amor. ¡Que nunca me falte tu inspiración, ya que sé muy bien que, mientras camine en este
mundo, tampoco me ha de faltar el peso de mis torpezas!
Estoy convencido, Señor, convencidísimo, de que, si tu Gracia me inspira, yo pasaré por el
mundo haciendo el bien sin darme cuenta de que lo hago. Por lo demás, nunca es más
auténtico el bien que aquel que permanece oculto, enterrado en los surcos de la historia,
incluso para el mismo que lo realiza. Seré así instrumento tuyo, cauce de tu Bondad para que
venga tu Reino a nosotros.
Sólo si tu Gracia sostiene mi obrar, seré testigo de la Esperanza. ¡Es tan fácil desalentarse ante
los propios fallos y los de los demás … ! ¡Resulta tan difícil ese estar siempre volviendo a
empezar, reconstruyendo ruinas, aceptando derrotas sin derrotismos … !
Pero, como tantas veces nos has permitido constatar, y nunca podremos agradecerte
suficientemente, tu inspiración los dones de tu Espíritu- acude en nuestro auxilio, nos
fortalece e ilumina, especialmente cuando la tarea encomendada, cuando los valores
evangélicos a defender, se nos hacen cuesta arriba, y tenemos que permanecer en la brecha,
contra corriente de los valores y criterios de este mundo que pasa. Tu inspiración es entonces
la firmeza en nuestro caminar vacilante.
La verdad es ésta: tu Gracia nos inspira, nos sostiene y acompaña siempre que reconocemos
nuestra pobreza y la ponemos gozosamente a tus pies. Y así, Señor, nuestras obras son tus
Obras; no porque sean acabadas, perfectas, deslumbrantes, convincentes para todo el
mundo…. no, ¡qué va!; sino porque Tú has querido tener necesidad de mi debilidad, hasta
hacerla portadora de tu ternura inquebrantable.
Tu Gracia -que no ha sido estéril en mí- me ayuda a saberme y presentarme débil entre los
débiles, consciente de que sólo Tú haces maravillas con la pequeñez de tus siervos.
II. Tú eres la fuente de todo buen hacer. La ciencia, el arte, la política, la educación, la vida
doméstica… sólo sirven al bien común cuando, consciente o inconscientemente, se nutren de
tu voluntad de salvación universal. De ti manan las energías de la verdad, la bondad, la
belleza, la unidad … : formas éstas de tu Gracia en camino hacia la plenitud de la vida
humana.
Tú eres la fuente de todo buen hacer. Quienes no se nutren de esa fuente producen monstruos
de crueldad y sombras de aniquilación. Los genocidios, las vejaciones no infrecuentes a la
humanidad y a la naturaleza, los atropellos a la dignidad sagrada de la persona, representan el
vómito de cuantos despreciaron las fuentes de aguas vivas para cavar en su lugar cisternas de
aguas corrompidas.
Tú eres la fuente de todo buen hacen El que bebe de ella, él mismo se hace fuente para los
sedientos de vida que puedan acudir a él. Es el testigo de tu salvación siempre operante, que
alcanza a dar a otros de sí mismo, de sus propias entrañas habitadas por la alegría de tu Amor
imperecedero. Y no puede limitarse a dar consejos o buenas palabras, porque en él salta para
muchos la fuente que mana hasta la vida eterna.
Es la persona transformada en ángel de luz, que ayuda a otros muchos a encontrar su senda
iluminada. Es el trabajador en la vida ordinaria que sabe que la obra realizada desde el
corazón es en sí misma bendición e iluminación para cuantos de ella se benefician. Es, en
suma, el jornalero de la viña, que se siente bien pagado, sin cifrar la importancia en la
cantidad del salario recibido, sólo por el hecho de haber hecho bien lo que tenía que hacer,
poniendo alma y vida en cada minuto de la tarea encomendada por el Señor de la vida.
Repitámoslo sin cansancio: ¡Tú eres la fuente de todo buen hacer! El que ha bebido de esas
aguas caudalosas, límpidas, renovadoras, tiene la mirada transparente para descubrir los
destellos de tu Amor también en la obra bien hecha por otros, incluso por otros que no son de
los suyos (tal vez, que no son de los tuyos). El que ha bebido de la Fuente de Todo Bien,
donde manan las corrientes de la inmarchitable hermosura, alcanza a ver tu presencia desnuda
en el conjunto de la entera actividad humana, sin detenerse en ideologías ni creencias. ¡Tu
Resurrección hermosea desde dentro toda obra que hunde sus raíces en un corazón enamorado
de su propio hacer en comunión con el Hacedor único!
¡En ti está la fuente de todo buen hacer! El hacer nuestro de cada día, que nos hace y nos
rehace, que nos crea y nos recrea, cuando no le faltan sus dimensiones de gratuidad y de
trascendencia. El que obra con estas cualidades -gratuidad y trascendencia- crece él mismo en
el desarrollo de su actividad. Y al cuidar los detalles mínimos de su quehacer escondido, está
poblando el mundo de belleza multiforme, en armonía con la belleza del universo.
Una obra bien hecha es, a su vez, semilla de otras muchas obras bien hechas. En cambio, la
tarea realizada para salir del paso, hija de convencionalismos y rutinas, o llevada a cabo con
intereses de venideras recompensas, deviene trampa y atolladero para el humano que no supo
desaparecer en su propia acción.
En realidad, somos lo que hacemos. Somos según hacemos. Conviene, pues, y no poco, que
nuestro ser se alimente en las fuentes de un hacer sereno y generoso, humilde y constante,
audaz y creativo, pero, sobre todo, muy sobre todo, atento y contemplativo al paso del Señor
por el tejido de nuestros días y nuestras tareas.
Se trata de conectar con el hacer mismo de Dios en su constante Creación. El buen hacer del
Padre, que Él quiere sea también el buen hacer de sus hijos, llamados a completar su obra en
el mundo.
III. La finalidad de nuestro obrar en el mundo no es la obra en sí misma, sino Tú, Señor: tu
Persona, tu Gloria, tu Irradiación, tu Diafanía -que diría Teilhard de Chardin- en el Universo.
La meta última de toda tarea humana es llegar a la comunión con el Ser divino, que alienta en
todo para todo trascenderlo.
Cuando mi obrar no me pone en comunión directa contigo, algo que depende de mi voluntad
falla, Señor. Y es que no puedo encontrarte a ti en lo que hago, si mi intención busca otra cosa
distinta de ti: éxito, prestigio, riqueza, seguridades…
Yo amo al que me ama, y el que me busca me encuentra (Prov 8,17), reza tu revelación. Y es
que, con mi actividad, Señor (siendo como es tan importante para un hombre el motor y el
norte de su entrega), es como mejor podré manifestar mi forma de buscarte y si es a ti a Quien
deseo sobre todas las cosas. Dime lo que por encima de todo anhelas como fruto de tu trabajo
diario, y te diré quién eres. De modo que no basta con desearte interiormente; ¡he de desearte
también en mi forma y talante de moverme en el mundo! Preciso es que todas mis acciones
revelen mi libertad interior que siempre tiende a ti.
Permíteme decírtelo (aunque sólo sea un deseo -¡pero mi deseo más ardiente!-): Tú eres el fin
de todo cuanto hago, porque no puedes dejar de ser el fin de todo cuanto soy. Cuando te busco
con mi acción, bajo a las raíces de mi ser más auténtico y toco las claves del universo. Cuando
eres Tú la forma y perfección de mi tarea, yo sé que en el acto mismo de mi entrega ¡ya lo
tengo todo! ¡Todo! Te tengo a ti. Me tengo a mí. Tu amor allí presente convierte en universal
y eterno el instante más pequeño. La eternidad se da en el tiempo exacto de la obra bien
hecha.
Así es como mi actuar entre los hombres no se pierde lejos de su belleza y utilidad, en sí
mismo y para los otros. Mi trabajo me pone en contacto vivificador con las raíces de mi
existencia. Mi vocación en el Mundo y en la Iglesia, no me las doy yo a mí mismo, aunque sí
redescubro en mi entrega de amor a lo inmediato pequeño las razones que la sustentan.
Para que mi trabajo sea oración es imprescindible poner todo mi ser en la obra que realizo.
Porque, aunque Dios está presente en todas las cosas, yo no me encuentro con Él cuando
actúo de forma trivial y rutinaria, ya que, al obrar de esa manera, estoy asfixiando la imagen
del Creador, que pugna por resplandecer en mí a través de mi dedicación consciente y
amorosa. (¿Cómo podré pagar al Señor todo el bien que me ha hecho mediante la gracia de la
concentración en el aquí y ahora?).
Orar es entrar en comunión con la obra de Dios, que no cesa de hacer nuevas todas las cosas y
de ensanchar constantemente las dimensiones del universo (y las mías propias). De modo que
la monotonía, el desaliento y otras formas de decadencia o desinterés no pueden tener nunca
cabida en una actividad realizada contemplativamente.
Cuando el amor contemplativo mueve mi entrega, podré conocer el cansancio -que es
humano-, pero nunca el sinsentido que pretende corroer el valor de la propia entrega -que es
diabólico-. Muy al contrario, el mismo cansancio reconforta. La entrega total es en sí misma
un descanso.
¡Qué gozo saber, Señor, que mi obra bien hecha –con todos los límites que acompañan
siempre a lo humano- lleva algo de ti a mis hermanos! Pero mi alegría mayor es saber que mi
obra bien hecha es toda ella una alabanza a tu Nombre, una rendida adoración del misterio de
tu Presencia escondida en el corazón de todos los seres, acontecimientos, acciones. Sólo
necesito hacer contemplativamente lo que en cada momento me demanda la vida, para saber
que este mundo está bañado por la luz de tu Misericordia.
Cuando mi actividad es alabanza, adoración, comunión, contemplación de amor… te siento
tan dentro de mí, Señor, que sólo tengo que silenciar todos mis pensamientos y sentimientos
para escuchar la canción de mi corazón y saber que Tú eres su Inspirador.

ANTONIO LÓPEZ BAEZA

Asamblea de la Fraternidad Iesus Caritas en Annecy (Francia)- Julio2023 Video

ASAMBLEA EUROPEA DE LA FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS

Annecy, Francia, julio 2023

Somos sacerdotes de países europeos; Austria, Malta, Polonia, España, Francia,
Alemania, Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Suiza, Polonia, Italia y algunos otros países.
Pertenecemos a la Fraternidad Sacerdotal Iesús Caritas viviendo el espíritu
de Carlos de Foucauld.
Durante nuestra Asamblea, que se realiza cada tres años, escuchamos los
informes de diferentes los países; las realidades, esperanzas, dolores e
inspiración de Charles de Foucauld.
Durante nuestra reunión, surgieron algunas ideas clave y queremos
compartirlas en este vídeo con nuestros compañeros sacerdotes en fraternidades
y allegados. Estamos tratando de lograr “la fraternidad universal” buscada por Carlos y en la que el Papa Francisco insistió en “Fratelli Tutti”. Nuestro intercambio también se centró en la “Transformación” y su significado. Para el hermano.
Carlos, era importante vivir la enseñanza de Cristo según la cual tenemos que vivir como el grano de trigo
que debe morir para dar fruto. Dios nos transformará a través de la adoración a diario en su presencia para vivir más profundamente conectados con todos los hombres y con toda la creación, permitiendo que los pobres nos enseñen.
Apreciamos la belleza de Annecy y la hospitalidad de la Maison du Diocèse. El domingo
de nuestra asamblea recibimos una cálida bienvenida de las parroquias circundantes para
la misa y el almuerzo y esto fue muy apreciado.
Hemos elegido a nuestro nuevo equipo europeo, Boris (Suiza), Fergal (Irlanda) y Eddy
(Bélgica).

Ver ahora los testimonios de los participantes. Aquilino, responsable de España, sale al final. Eric de Filipinas es el responsable internacional.