El marabout tuareg

Los tuaregs no conocieron nunca al monje ni al ermitaño, ni siquiera al sacerdote; desde el primer día y hasta la hora de su muerte, en su último grito de petición de socorro, era el marabout………………. Él es el único de su especie, un hombre que reza, que no está casado, que cura, da consejos, distribuye limosnas, que es bueno para todos; éste es el retrato del buen religioso. Esta palabra evoca incluso la misma raíz que marabout (unido a Dios) pero no separado, pues él también está unido a los hombres y las mujeres por los lazos que intenta crear con todos aquellos en medio de quienes vive.

Al igual que ellos, come tortas de trigo y mijo cocido así como una especie de mezcla con dátiles, pero nada de carne (algo que le queda del régimen monástico). Bebe café. Su régimen alimenticio ha mejorado pero sigue siendo desequilibrado. Carlos se sorprenderá de ser víctima del escorbuto por segunda vez a finales del año 1914.        Escribe: “Sin hábito, como Jesús en Nazaret”. Lleva puesto un  hábito simple que le distingue de los otros franceses. Su vestidura se parece a una túnica árabe pero con una correa. Sin ningún signo particular: ni rosario, ni insignia, ni ese corazón bajo una cruz (que a todos interrogaba y que no era más que un signo inadaptado e ilegible del amor que él quería dar a todas las criaturas de Dios). El único signo visible de su diferencia será su comportamiento fraterno y amistoso para con todos aquellos con los que se cruza (militares franceses, tuaregs, árabes, antiguos esclavos negros o mulatos). Desea que al verle puedan decir: “Ved como ama”. Es el único signo visible que permite reconocer que es discípulo de Jesús.    Durante esos años el lugar principal lo ocupa el trabajo. Un trabajo intelectual de casi 11 horas cada día. Se podría decir que hacía una obra de benedictino pero lejos de los horarios monásticos y de las ocho horas de trabajo que él atribuía a Jesús de Nazaret.

Antoine Chatelard, Hermanito de Jesús, que continuó su presencia en Tamanrasset hasta su muerte el 1 de Enero de 2021 de Covid en Marsella

Una vida fraterna en el corazón del mundo

                 


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