La misión liberadora de Jesús comienza en Nazaret, donde pasó la mayor parte de su vida. Fue en Nazaret donde creció, se cultivó y maduró como persona. Esto quiere decir que las pequeñas cosas cotidianas de la vida de Nazaret son también “redentoras”. Pero es más: El Jesús de Nazaret que, después de ser bautizado en el Jordán va al desierto y posteriormente, por un breve espacio de tiempo, anunciará el Reino de Dios, es el mismo que vivió la mayor parte de su vida en Nazaret. Es decir, los valores de Nazaret acompañan siempre a Jesús, ya esté en su pueblo, en el desierto o por las calles de Palestina predicando con el ejemplo de su vida y de su palabra. Tener conciencia de esto es importante para toda la comunidad de sus seguidores: Toda la vida de Jesús está marcada por Nazaret: Esté donde esté, siempre será el pobre obrero de Nazaret que va al desierto al encuentro con el Padre, o el pobre obrero de Nazaret que predica el Reino por Palestina, o el pobre obrero de Nazaret que es crucificado a las puetas de Jerusalén.
Con fecha 09/06/2025 el centro de investigaciones estadounidense Pew Research Center publicó un estudio de demografía religiosa que muestra la composición religiosa en el año 2020 de cada uno de 201 países y territorios, más seis subtotales regionales y el total mundial, y la compara con los datos análogos del año 2010. Las categorías religiosas consideradas en el estudio son siete, a saber: cristianos, musulmanes, no afiliados, hindúes, budistas, otras religiones y judíos. Presentaré algunos datos especialmente interesantes.
En 2020, las primeras cuatro categorías citadas (cristianos, musulmanes, no afiliados e hindúes) abarcaban el 93,5% de la población mundial; y todas las demás religiones juntas (budistas, judíos y otros) abarcaban el 6,5% restante. En cantidades absolutas, los aproximadamente 7.900 millones de habitantes del mundo se distribuían así: unos 2.300 millones de cristianos, unos 2.000 millones de musulmanes, unos 1.900 millones de personas sin afiliación religiosa, unos 1.200 millones de hindúes, unos 300 millones de budistas y unos 200 millones de personas de otras religiones (incluyendo a los judíos). Considerando sólo los aproximadamente 6.000 millones de personas afiliadas a alguna religión, se observa que, aunque existen muchas religiones en el mundo, las cuatro religiones más difundidas abarcaban en total al 96,7% de las personas “religiosas” (es decir, con religión). Más aún, debido a las importantes similitudes entre el hinduismo y el budismo (por ejemplo, la creencia en el karma y la reencarnación y la búsqueda de la liberación del supuesto ciclo de nacimientos y muertes sucesivas), las “familias religiosas” cuantitativamente importantes en el nivel mundial son sólo tres: cristianismo, islamismo y religiones orientales reencarnacionistas (hinduismo y budismo). Este dato puede ayudar a comprender que, en términos estadísticos, la diversidad religiosa del mundo es en realidad mucho menor de lo que podría parecer.
Otro punto interesante es que, dado que la quinta religión más numerosa del mundo es la de los sikhs, que abarca a unos 30 millones de personas, resulta que hay solo una religión con un número de adherentes comprendido entre los 100 y los 1.000 millones de personas: el budismo, con unos 300 millones. Existe pues una distancia muy considerable entre las tres religiones más numerosas (cristianismo, islamismo e hinduismo) y la única religión de alcance intermedio (el budismo), y también una distancia muy considerable entre el budismo y las religiones menos numerosas (sikhs, judíos y muchos otros).
Consideremos ahora la distribución de las siete categorías religiosas mencionadas en las seis regiones consideradas en el estudio: Asia-Pacífico, Europa, Latinoamérica-Caribe, Medio Oriente-África del Norte, Norteamérica y África Subsahariana. Destacaré algunos resultados:
El cristianismo tiene la mayoría absoluta (o sea, más del 50%) en cuatro de esas seis regiones: Europa, Latinoamérica-Caribe, Norteamérica y África Subsahariana. La región donde el cristianismo tiene una mayor presencia en términos relativos es Latinoamérica-Caribe (84,6%) y en términos absolutos es África Subsahariana (casi 700 millones de personas). En las otras dos regiones la presencia del cristianismo es menor pero no insignificante: 5,9% en Asia-Pacífico y 2,9% en Medio Oriente-África del Norte. Hay sólo una región con menos de 100 millones de cristianos: Medio Oriente-África del Norte (la cuna histórica del cristianismo), con unos 13 millones.
El islamismo tiene mayoría absoluta en una sola región: Medio Oriente-África del Norte, con un 94,2%. En realidad, esa región (que abarca parte de África y parte de Asia) no corresponde tanto a un criterio geográfico como a un criterio cultural. Se trata más bien de la región donde prevalece la cultura islámica. Si se consideraran como regiones los continentes, el islamismo no tendría mayoría absoluta en ninguna región, puesto que en el continente africano el cristianismo seguiría teniendo mayoría absoluta y en el continente asiático el islamismo tendría solo una mayoría relativa. Sin embargo, la región con mayor presencia islámica en términos absolutos no es Medio Oriente-África del Norte (unos 410 millones de musulmanes) sino Asia-Pacífico (unos 1.200 millones de musulmanes). En esta última región, los cuatro países con mayor número de musulmanes (Indonesia, Pakistán, India y Bangladesh) reúnen a unos 830 millones de musulmanes, más del doble que la región Medio Oriente-África del Norte, que también fue la cuna histórica del Islam. En las restantes regiones, el porcentaje de musulmanes varía entre el 0,1% de Latinoamérica-Caribe y el 32,8% del África Subsahariana, donde constituye la segunda religión más numerosa. Europa, Latinoamérica-Caribe y Norteamérica, entre las tres, reúnen a unos 53 millones de musulmanes.
Las personas sin afiliación religiosa no son mayoría absoluta en ninguna región, pero son una mayoría relativa en una región: Asia Pacífico, con un 32,8%. Más aún, esa única región concentra el 78% de las personas sin religión del mundo: unos 1.500 de los 1.900 millones de personas sin religión. Y de esos 1.500 millones, casi 1.300 millones corresponden a un solo país: China, gobernada por un régimen comunista oficialmente ateo, hostil a todas las religiones. Por lo tanto, el número de personas sin religión fuera de China es de unos 600 millones de personas. Solo en otras dos regiones (Europa y Norteamérica) las personas sin religión superan los 100 millones. Por otra parte, no debe identificarse sin más a la categoría de personas sin afiliación religiosa con la de los no creyentes. Podría haber en el mundo (como ciertamente lo hay en mi país) un porcentaje no despreciable de personas que podríamos definir como “creyentes sin religión”.
Más del 99% de los hinduistas están concentrados en una sola región: Asia-Pacífico. Las restantes cinco regiones suman en total unos 11 millones de hinduistas, menos del 1% del total; y en ninguna de ellas los hinduistas reúnen más del 1% de los habitantes de la región. Más aún, más del 94% de los hinduistas del mundo están concentrados en un solo país: India, con unos 1.100 millones de hinduistas.
Los budistas son menos del 2% de la población en todas las regiones del mundo excepto Asia-Pacífico, donde abarcan al 7%. En el total mundial representan el 4,1%.
Los aproximadamente 15 millones de judíos del mundo están concentrados sobre todo en dos regiones: Medio Oriente-África del Norte (unos 7 millones) y Norteamérica (unos 6 millones). A su vez esas cantidades están concentradas en gran medida en solo dos países: Israel y Estados Unidos, que entre los dos reúnen al 87% de los judíos del mundo. Al parecer se han contabilizado todos los judíos como afiliados a la religión judía, pese a que existe un porcentaje significativo, aunque difícil de precisar, de judíos no creyentes. Los judíos son menos del 2% en cada una de las seis regiones del mundo.
Las otras religiones (es decir todas excepto cristianos, musulmanes, hinduistas, budistas y judíos) representan el 2,2% de la población mundial. La región con mayor porcentaje de personas de otras religiones es Latinoamérica-Caribe, con un 3,1%. El 53% de las personas del mundo con otras religiones (unos 91 millones sobre un total de 172 millones) están concentrados en solo tres países: China, India y Taiwan. Taiwan es el único país del mundo donde las otras religiones reúnen la mayoría absoluta (en este caso, un 52%). Las otras religiones no constituyen una mayoría relativa en ningún país.
Por último, destacaré que, en términos absolutos, todas las categorías religiosas consideradas excepto una (el budismo) tuvieron un crecimiento demográfico entre 2010 y 2020. Según un orden de crecimiento absoluto decreciente, se situaron así: el mayor crecimiento (347 millones) correspondió a los musulmanes y el menor (casi 1 millón) a los judíos. Entre ambos extremos se situaron las personas sin afiliación religiosa (+270 millones), los hinduistas (+126 millones), los cristianos (+121 millones) y las personas de otras religiones (+18 millones). En cambio, los budistas sufrieron una disminución de 18 millones.
La Dirección Editorial del Dicasterio para la Comunicación, presenta el documental «León de Perú», con imágenes que siguen los pasos de la misión de Robert Francis Prevost en Perú. Un recorrido por Chiclayo, Chulucanas, Callao, Lima y Trujillo para descubrir la figura del Pontífice agustino a través de las voces y testimonios de quienes lo conocieron, trabajaron con él o recibieron su ayuda como misionero y pastor.
Cuando pensamos en el Medio Oriente, lo primero que viene a la mente suelen ser desiertos infinitos, ciudades futuristas como Dubái o conflictos eternos que aparecen en las noticias. Pero la realidad es mucho más compleja. El Medio Oriente no es solo arena y petróleo. Es una región con miles de años de historia, una diversidad de culturas impresionante y una geografía que conecta tres continentes.
¿Dónde empieza realmente el Medio Oriente?
Según la Enciclopedia Britannica, el término se consolidó tras la Segunda Guerra Mundial, y hoy abarca principalmente los países situados entre el mar Mediterráneo y el golfo Pérsico, incluyendo la península Arábiga, parte del norte de África y algunos territorios más allá.
Lo curioso es que este concepto ha cambiado con el tiempo. En la antigüedad, se hablaba de tres “Orientes”:
Pero hoy, cuando hablamos de Medio Oriente, nos referimos a una región que incluye desde Marruecos hasta Irán, e incluso partes de Afganistán y Pakistán dependiendo del enfoque.
¿Qué países forman parte del Medio Oriente? La lista oficial
La definición más reconocida actualmente incluye a 21 países y territorios, aunque el número puede variar según el criterio geográfico, cultural o político. Aquí va la lista basada en Britannica:
Palestina (Cisjordania y Gaza, con estatus político especial)
A veces también se incluyen:
Afganistán y Pakistán, por su cercanía e influencia en la región.
Marruecos, Argelia y Túnez, en el norte de África, debido a sus vínculos históricos, lingüísticos y religiosos con el mundo árabe.
Esto significa que no todos los países del Medio Oriente son árabes, ni todos están en la península arábiga. Por ejemplo:
Irán es persa, no árabe.
Israel es un Estado judío en una región mayoritariamente musulmana.
Turquía es un país euroasiático con fuertes raíces otomanas.
Chipre es una isla europea con conflictos históricos en la región.
Un mosaico de culturas, lenguas y religiones
El Medio Oriente no es solo árabe ni musulmán. Es la cuna de las tres religiones monoteístas principales: islam, cristianismo y judaísmo. En Líbano, conviven cristianos maronitas y musulmanes chiíes; en Israel, la mayoría es judía; y en Irán, predominan los persas chiíes. Más de 430 millones de personas viven en la región, con etnias como árabes, kurdos, turcos, persas y asirios. Esta mezcla genera una riqueza cultural increíble, pero también tensiones. Por ejemplo, la rivalidad suní-chií entre Arabia Saudita e Irán ha marcado conflictos en Yemen y Siria.
Un escenario de tensiones y transformaciones
No podemos hablar de Medio Oriente sin mencionar su alta carga política y geopolítica. Es una de las regiones más inestables del planeta, escenario de guerras civiles (como en Siria o Yemen), ocupaciones, disputas religiosas y conflictos territoriales como el de Israel y Palestina.
Sin embargo, también es un territorio de innovación y modernización. Países como los Emiratos Árabes Unidos y Catar se han convertido en referentes de desarrollo urbano y tecnológico, mientras que Turquía y Egipto tienen papeles centrales en la política regional. La energía, especialmente el petróleo y el gas, es un factor determinante. Arabia Saudita, Irán, Irak y otros países tienen algunas de las mayores reservas del mundo, lo que los convierte en actores clave en la economía global.
Conocer qué países componen esta región no es solo una cuestión de geografía. Es entender el presente y el futuro de un lugar donde se cruzan intereses globales, culturas ancestrales y esperanzas de paz. Detrás de cada país hay personas, historias, luchas y sueños. Tal vez la pregunta que deberíamos hacernos no es solo qué países forman el Medio Oriente, sino qué nos une y nos separa de ellos. Porque, al final, esta región no está tan lejos como parece.
«Dios mío, si existes, haz que te conozca». Esa extraña oración de Carlos de Foucauld antes de su conversión manifiesta cómo, en su búsqueda de Dios, ya buscaba ansiosamente a alguien. A pesar de su formación intelectual y científica no estaba inquieto por encontrar solamente una verdad o un principio explicativo del universo que pudiera satisfacer una inquietud intelectual. Más bien buscaba a alguien que le diera un sentido a su vida, alguien a quien pudiera amar de verdad. Así es como dirá después de su conversión: «Apenas descubrí que Dios existía, entendí que no podía hacer otra cosa sino vivir sólo para él». Ese cambio radical surgió en realidad de un encuentro con alguien que irrumpe en su vida y a quien trata ahora de entregarse totalmente. Pronto, al leer el Evangelio, ese alguien tomará un nombre concreto: Jesús. Esa relación de persona a persona se vuelve ahora el centro de su existencia de manera imborrable hasta su muerte. «El Evangelio me mostró que el primer mandamiento era amar a Dios con todo mi corazón y que tenía que encerrar todo en el amor». Amar a Jesús, mirarlo, vivir en amistad con él y por eso buscar en el Evangelio sus palabras y sus gestos, conformarse a él será en adelante toda la dinámica de su vida. «Por mi parte, no puedo entender el amor sin una necesidad, una necesidad imperiosa de conformidad, de similitud, y sobre todo de compartir todas las penas, las dificultades y las asperezas de la vida». Así, a ese Jesús que descubrió en el Evangelio y que vislumbró en las calles de Nazaret como un pobre artesano, uno de tantos, a ese Jesús a quien ama y quiere entregar su vida, el hermano Carlos intenta ahora seguirlo e imitarlo en su vida de Nazaret. Tal es el objeto y la luz de toda su búsqueda, el anhelo central de su vida. Por eso, todo lo que descubrirá en Nazaret tendrá un rostro concreto: el de Jesús. Es la persona de Jesús que lo cautiva y el motivo de todas sus opciones profundas.
Padre Carlos da Fraternidad Sacerdotal Carlos De Foucauld da cidade de Goiás no Brasil acaba de ser electo coordenador da fraternidad sacerdotal internacional que estão reunidos em Argentina
Con nuestro hermano Hugo de la CEHCF, obispo anglicano en Mato Grosso (Brasil)
En su primer encuentro con el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa León XIV mando un mensaje al mundo: promover el diálogo entre religiones como vía para alcanzar la paz global.
“La paz no es solo la ausencia de guerra”, dijo, “es un don que requiere compromiso, desde frenar la producción de armas hasta cuidar las palabras que usamos”.
León XIV, agustino de formación y elegido el pasado 8 de mayo, ha insistido desde el primer día en que la paz será una prioridad de su pontificado. Su mensaje busca inspirar no solo a líderes políticos y religiosos, sino también a las nuevas generaciones a comprometerse con la justicia, el diálogo y la defensa de los más vulnerables, coincidieron expertos en la sede vaticana.
Durante la audiencia privada en el Vaticano, el pontífice también reafirmó posturas tradicionales de la Iglesia sobre la familia y la dignidad humana, al señalar que esta debe fundarse en “la unión estable entre el hombre y la mujer” y que todos los seres humanos poseen un valor innegociable como criaturas de Dios.