Víctima del “quien a hierro mata, a hierro muere”, el noble parisino Antoine de Vallombrosa –impune de dos homicidios por legítima defensa– fue asesinado en 1896 por unos bandidos, durante una expedición en Túnez, a punto de cumplir los treinta y ocho años. Repatriado el cadáver, la multitud rindió homenaje a un personaje generalmente reconocido por el título de marqués de Morès y no por el apellido paterno de origen sardo.
Hijo de los duques que impulsaron la conversión de Cannes en lugar de recreo para las élites, Morès disfrutó de una infancia privilegiada antes de su paso juvenil por la academia militar. Siendo cadete tuvo como compañero de promoción al mariscal Pétain y mejor amigo a san Carlos de Foucauld.
Tras su apartamiento del ámbito castrense, el matrimonio con Medora von Hoffmann, adinerada heredera estadounidense, abrió el camino de iniciativas muy diferentes. En la tierra de su esposa participó en la conquista del Oeste, ejerciendo de ranchero en Dakota del Norte e industrial cárnico. Una experiencia ensombrecida por los problemas financieros y con la justicia, a causa de su autoría en la muerte de un pistolero rival, en el transcurso de un tiroteo entre dos grupos armados.
Finalizada esta etapa, la ausencia de fortuna volvió a perseguirlo en su segundo gran proyecto: la fallida promoción de una infraestructura ferroviaria que conectara los territorios franceses de Indochina con los puertos del sur de la China imperial. Circunstancias vinculadas a estos reveses contribuyeron a forjar una profunda antipatía a los seguidores de la ley mosaica, que lo acercó, en su retorno a Francia, al teórico antisemita Édouard Drumont. De la mano de Drumont, Morès mutó de empresario audaz a agitador populista.
Influido por el corporativismo católico, se aproximó a socialistas y anarquistas en su nuevo afán de redimir a las clases modestas de la tiranía de una corrupta oligarquía política y de un capitalismo que suponía dominado por una casta hebrea hacia la que profesó una aversión rayana en el delirio.
Fruto indirecto de ese odio fue un segundo homicidio, al traspasar el pecho del capitán Mayer, que imprudentemente lo había retado a un duelo a espada para lavar el honor de los oficiales judíos, públicamente injuriados por Morès.
Amenazado por un creciente descrédito por este y otros incidentes, Morès abandonó su país en nombre de unos quiméricos planes de favorecer los intereses galos en el norte de África, en detrimento de los británicos, mediante una alianza con la mayoría musulmana y –cómo no–la limitación de derechos de la minoría judía.
A esta mezcla de aventurero, emprendedor y demagogo ha dedicado recientemente el historiador italiano Sergio Luzzatto una biografía titulada en su traducción castellana El primer fascista. La fascinante vida y el oscuro legado del marqués de Morès. Atribución abusiva que responde, no obstante, a una realidad ya anticipada por otros investigadores: la de los fenómenos protofascistas anteriores a Mussolini y Hitler.
En la época en que nacían en Francia las Obras Misionales Pontificas, nacía a su vez L’Œuvre d’Orient, la Obra de Oriente, una institución que tenía como finalidad inicial apoyar a las comunidades cristianas en el antiguo Imperio Otomano, pero que acabó, como hace hoy, ampliando su misión.
Fundada en 1856, comenzó llamándose l’Œuvre des Écoles d’Orient, la Obra de las Escuelas de Oriente, porque uno de sus principales objetivos era salvaguardar los colegios católicos establecidos en lo que sería su marco geográfico de acción: desde Grecia a Irán y desde Ucrania hasta Etiopía, pasando por el Líbano, Egipto o Jordania.
A lo largo de los últimos 170 años, esta asociación ha ampliado su misión en Oriente Medio para incluir la asistencia humanitaria, el apoyo pastoral y la preservación del patrimonio cultural cristiano, manteniendo siempre una actitud solidaria con las comunidades locales en general. Su primer director fue el futuro cardenal Lavigerie, arzobispo de Argel y fundador de la Sociedad de los Misioneros de África, los conocidos padres blancos, verdaderos misioneros ad gentes, y padres de numerosas iglesias del continente.
Como parte de las conmemoraciones del aniversario, el pasado domingo 10 de mayo se celebró una misa solemne en la Catedral de Notre-Dame de París. La celebración eucarística fue presidida por el cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, y concelebrada por el arzobispo de París, Mons. Laurent Ulrich, junto con numerosos obispos y sacerdotes que quisieron estar presentes en la celebración de este aniversario.
Las ayudas que canaliza esta Obra han beneficiado no solo a los católicos, sino también a los cristianos ortodoxos, las comunidades evangélicas y las comunidades musulmanas, destacando el papel de L’Œuvre d’Orient en la promoción de la solidaridad interreligiosa y la cohesión social.
Testigo reciente de esta labor ha sido la hermana Magda Smit, una misionera belga de las Hermanitas de Nazaret, que llegó al Líbano en 1970. Junto con sus hermanas, decidió compartir la vida de los refugiados palestinos. Tras varias oleadas de desplazamientos a causa de las guerras, se establecieron en 1987 en el campo de refugiados de Dbayeh. Ella afirma: “Los refugiados palestinos viven una realidad compleja: personas sin patria, jóvenes sin futuro, trabajadores con escasas oportunidades laborales y prácticamente sin derechos”. Fiel a la espiritualidad de Charles de Foucauld, resumió su vocación en sencillas palabras: “Queremos vivir una presencia amorosa y una solidaridad libre con la gente que nos rodea, que es débil, silenciosa e insignificante a los ojos del mundo, pero con la que Cristo mismo”.
La Obra de Oriente las ha acompañado en esta cercanía con los abandonados del campo de Dbayeh, por eso esta hermana señala que “las donaciones y los mensajes de oración son pequeñas señales que Dios envía para apoyar a quienes permanecen aquí”. A lo largo de las guerras y enfrentamientos que han caracterizado la historia del Líbano, el campo de Dbayeh ha experimentado una transformación radical. Si bien antes era predominantemente cristiano, ahora acoge a familias de diversos orígenes. “No dejamos a familias con niños en la calle”, afirma la hermana Magda. El campamento se ha convertido así en “un lugar donde todos son bienvenidos”. Refugiados, desplazados, cristianos, musulmanes o personas de otras religiones: cualquiera puede pedir ayuda “sin vergüenza”.
En una ciudad como Buenos Aires, donde conviven credos, migraciones y tradiciones que llegaron con distintas olas históricas, el tratamiento de los cuerpos tras la muerte no es un tema menor ni uniforme. No se trata solo de una cuestión sanitaria o administrativa: se trata de identidad, de memoria y de sentido cultural profundo.
La muerte, aunque universal, no se vive igual en todas partes. Y mucho menos se gestiona de la misma manera. En cada religión, el cuerpo conserva un valor simbólico que trasciende lo biológico: es el último territorio de la persona, el límite entre lo terrenal y lo espiritual, entre lo visible y lo invisible.
En tiempos donde las ciudades crecen, las emergencias se multiplican y la diversidad cultural se vuelve cada vez más evidente, entender cómo distintas religiones abordan el manejo de cadáveres no es solo un ejercicio teórico: es una necesidad concreta para la convivencia y para el diseño de políticas públicas respetuosas.
Judaísmo: la urgencia del respeto y la igualdad en la muerte
En la tradición judía, la muerte activa un conjunto de prácticas que combinan rapidez, respeto absoluto y una fuerte idea de igualdad. No importa el estatus social, la riqueza o la posición en vida: todos deben partir de la misma manera.
El cuerpo no puede quedar expuesto innecesariamente ni ser manipulado sin justificación. Es tratado por la Hevra Kadisha, una organización comunitaria especializada que cumple una función clave en el proceso funerario.
El ritual central es la tahará, una purificación del cuerpo mediante un lavado ritual que simboliza el retorno a un estado de pureza original. Luego, el fallecido es envuelto en una mortaja blanca simple, sin adornos ni diferenciaciones.
El entierro debe realizarse lo antes posible, idealmente dentro de las 24 horas. La cremación está prohibida y el cuerpo no debe ser sometido a procesos invasivos como el embalsamamiento, salvo situaciones excepcionales.
Este enfoque tiene una lógica clara y contundente: en la muerte no hay jerarquías. La igualdad que muchas veces no se logra en vida, se impone al final.
Islam: dignidad, comunidad y orientación sagrada
En el islam, el manejo del cuerpo tras la muerte es un acto profundamente comunitario y reglado. La familia y la comunidad participan activamente en los rituales, que deben cumplirse con precisión y respeto.
El primer paso es el ghusl, un lavado ritual del cuerpo realizado por personas del mismo sexo que el fallecido, siguiendo normas estrictas. Luego, el cuerpo es envuelto en un sudario blanco (kafan), que simboliza pureza e igualdad.
El entierro también debe realizarse rápidamente, generalmente dentro de las 24 horas, y el cuerpo es colocado en la tumba orientado hacia La Meca. En muchos casos, se evita el uso de ataúdes, privilegiando el contacto directo con la tierra.
La cremación está prohibida. La simplicidad es una constante: no hay lujo, no hay ornamentación innecesaria.
En esta tradición, la muerte no rompe el vínculo social, sino que lo refuerza: la comunidad se organiza para acompañar, sostener y cumplir con el deber religioso.
Catolicismo: ritual, despedida y adaptación contemporánea
El catolicismo presenta un enfoque más flexible, en parte por su expansión global y su adaptación a distintos contextos culturales. Tradicionalmente, el entierro era la norma, pero en la actualidad la cremación está permitida bajo ciertas condiciones.
El proceso suele incluir velatorio, misa y disposición final del cuerpo. El velatorio cumple un rol central como espacio de despedida, donde familiares y allegados pueden acompañar el duelo.
La misa de exequias es el núcleo espiritual del ritual, donde se encomienda el alma del fallecido. En caso de cremación, la Iglesia establece que las cenizas deben ser tratadas con respeto, evitando su dispersión indiscriminada o su conservación en ámbitos no adecuados.
Aquí aparece una dimensión clave: la muerte como experiencia social. No es solo un tránsito individual, sino un momento colectivo que estructura el duelo.
Hinduismo: el fuego como liberación del alma
El hinduismo propone una de las visiones más distintas respecto al cuerpo. Aquí, el cuerpo es entendido como una envoltura temporal del alma, un vehículo que ya ha cumplido su función.
Por eso, la cremación no es una opción: es la norma en la mayoría de los casos. El fuego cumple un rol purificador y liberador, permitiendo que el alma continúe su camino dentro del ciclo de reencarnaciones.
El ritual suele realizarse al aire libre, muchas veces en cercanías de ríos sagrados. Las cenizas, posteriormente, son arrojadas al agua como parte del proceso espiritual.
La familia, y especialmente el hijo mayor, tiene un rol activo en el encendido de la pira funeraria.
Este enfoque rompe con la idea occidental de conservación del cuerpo. No se preserva: se transforma.
Budismo: conciencia, desapego y tránsito
El budismo no impone una única forma rígida de disposición del cuerpo, pero sí establece una actitud frente a la muerte: serenidad, conciencia y desapego.
El momento de la muerte es visto como una transición crítica, donde el estado mental del fallecido puede influir en su proceso posterior. Por eso, se busca generar un entorno de calma, evitando el caos o la desesperación.
Los rituales incluyen rezos, meditaciones y ceremonias que acompañan ese tránsito. La cremación es frecuente, aunque no obligatoria, dependiendo de la tradición local.
El cuerpo pierde centralidad frente a la experiencia espiritual. Lo importante no es lo material, sino el proceso de conciencia.
Emergencias, Estado y religión: un equilibrio necesario
En situaciones de catástrofe —accidentes masivos, pandemias o desastres naturales— estos protocolos entran en tensión con la urgencia operativa del Estado.
El Estado necesita identificar cuerpos, evitar riesgos sanitarios y actuar con rapidez. Las religiones, en cambio, exigen tiempos, rituales y condiciones específicas que no siempre pueden cumplirse en contextos críticos.
En ciudades como Buenos Aires, donde conviven múltiples comunidades religiosas, este desafío no es teórico. Es concreto y requiere planificación.
Se vuelve necesario desarrollar protocolos que contemplen la diversidad cultural, los derechos de las familias, las condiciones sanitarias y los tiempos reales de respuesta.
No se trata de elegir entre eficiencia y respeto. Se trata de construir sistemas que integren ambos.
Lo que hacemos con los muertos habla de los vivos
Puede parecer un tema incómodo, incluso distante. Pero es profundamente humano.
Porque cuando todo termina, cuando ya no hay discursos ni posiciones, queda una sola dimensión: cómo tratamos a quienes ya no pueden defenderse.
En ese punto, la forma en que una sociedad gestiona la muerte revela su nivel de cultura, de ética y de humanidad.
Y ahí no hay margen para improvisar. Ni para mirar hacia otro lado.
Investigación Científica | Dr. Juan Moisés de la Serna
Las prácticas contemplativas, que abarcan desde la meditación mindfulness hasta la oración centrante y el silencio reflexivo, han ganado un reconocimiento creciente en la psicología clínica debido a su impacto directo en la regulación emocional. La investigación científica, apoyada en la neuroimagen y la psicofisiología, sugiere que estas prácticas fortalecen la capacidad del individuo para observar sus emociones sin ser dominado por ellas. A través del entrenamiento de la atención y la adopción de una postura de aceptación, las prácticas contemplativas modifican la conectividad entre la corteza prefrontal y la amígdala, reduciendo la reactividad al estrés y mejorando la resiliencia psicológica. Este artículo explora cómo el silencio y la introspección transforman la respuesta emocional del cerebro, ofreciendo una base científica para el bienestar espiritual.
En un mundo caracterizado por la sobreestimulación y la inmediatez, las prácticas contemplativas ofrecen un refugio para la mente. Aunque originadas en contextos religiosos antiguos, estas técnicas han sido desglosadas por la ciencia moderna para entender por qué funcionan. La regulación emocional no consiste en reprimir las emociones, sino en procesarlas de manera que no resulten destructivas. La contemplación enseña al individuo a ser un observador consciente de su propia vida interior, creando un «espacio» entre el estímulo y la respuesta.
Neuroanatomía de la Regulación Contemplativa
El núcleo de la regulación emocional se encuentra en el equilibrio entre el sistema límbico (el centro emocional del cerebro) y la corteza prefrontal (el centro de control ejecutivo). En estados de ansiedad o ira, la amígdala —parte del sistema límbico— se hiperactiva, secuestrando las capacidades de razonamiento. Las prácticas contemplativas actúan como un entrenamiento para la corteza prefrontal, especialmente la zona dorsolateral y ventromedial.
Los estudios de resonancia magnética muestran que los practicantes habituales de meditación y oración profunda presentan un mayor grosor en estas áreas prefrontales y una disminución en la densidad de materia gris de la amígdala. Esto se traduce en una mayor capacidad para «enfriar» las emociones intensas. El cerebro contemplativo no es que no sienta emociones negativas, sino que es capaz de volver al estado de equilibrio (homeostasis) mucho más rápido que el cerebro no entrenado.
La Atención Plena y la Desidentificación
Un mecanismo clave en la regulación emocional contemplativa es la «desidentificación» o «descentramiento». Normalmente, nos identificamos plenamente con nuestros pensamientos y emociones («estoy enfadado», «soy un fracaso»). La práctica contemplativa enseña a ver estos estados como fenómenos transitorios de la conciencia: «estoy experimentando una sensación de enfado», «ha surgido un pensamiento de fracaso».
Este sutil cambio lingüístico y cognitivo desactiva la carga emocional de la experiencia. Al no luchar contra la emoción ni dejarse arrastrar por ella, la emoción sigue su curso natural y se disipa. Investigaciones en psicología cognitiva han demostrado que este enfoque es significativamente más efectivo para reducir la ansiedad y la depresión que la supresión emocional, la cual suele generar un efecto rebote.
El Papel de la Compasión y la Auto-compasión
Muchas prácticas contemplativas, especialmente en el ámbito religioso, incluyen el cultivo intencional de la compasión y la bondad amorosa. Desde el punto de vista de la psicología de la salud, esto tiene un impacto directo en el sistema nervioso autónomo. Mientras que el rencor y la autocrítica activan el sistema simpático (estrés), la compasión activa el sistema parasimpático a través del nervio vago.
La activación del nervio vago promueve la calma, reduce la inflamación y mejora la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un marcador clave de salud cardiovascular y flexibilidad emocional. La oración intercesora o la meditación en el amor incondicional no solo benefician la actitud hacia los demás, sino que actúan como un bálsamo biológico para quien las practica.
Contemplación y Reducción de la Rumia
La rumia —el ciclo repetitivo de pensamientos negativos sobre el pasado o preocupaciones por el futuro— es el combustible de la mayoría de los trastornos afectivos. Las prácticas contemplativas interrumpen la «Red Neuronal por Defecto» (DMN, por sus siglas en inglés), que es el circuito cerebral que se activa cuando nuestra mente divaga de forma automática y ego-centrada.
Al centrar la atención en la respiración, en un mantra o en una palabra sagrada, el individuo entrena al cerebro para salir del modo de «piloto automático» rumiante. Esta capacidad de redirigir la atención voluntariamente es una de las herramientas más potentes para la higiene mental y la prevención de recaídas en la depresión clínica.
La ciencia confirma que las prácticas contemplativas son mucho más que un ejercicio de relajación; son una forma profunda de reconfiguración cerebral. Al fortalecer los circuitos de la atención y la compasión, el silencio y la oración permiten una regulación emocional más eficaz y humana. Integrar estas prácticas en la vida diaria no es solo un acto de piedad espiritual, sino una estrategia inteligente para la salud mental. En la quietud de la contemplación, encontramos la fuerza para navegar las tormentas emocionales con serenidad y claridad. La paz no es la ausencia de conflictos, sino la capacidad regulada de afrontarlos.
Referencias Científicas Consultadas
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Holzel, B. K., et al. (2011). How does mindfulness meditation work? Proposing mechanisms of action from a conceptual and neural perspective. Perspectives on Psychological Science, 6(6), 537-559.
Davidson, R. J., & McEwen, B. S. (2012). Social influences on neuroplasticity: Stress and interventions to promote well-being. Nature Neuroscience, 15(5), 689-695.
Goleman, D., & Davidson, R. J. (2017). Altered Traits: Science Reveals How Meditation Changes Your Mind, Brain, and Body. Avery.
Kabat-Zinn, J. (1990). Full Catastrophe Living: Using the Wisdom of Your Body and Mind to Face Stress, Pain, and Illness. Delacorte.
Tang, Y. Y., et al. (2015). The neuroscience of mindfulness meditation. Nature Reviews Neuroscience, 16(4), 213-225.
Vago, D. R., & Silbersweig, D. A. (2012). Self-awareness, self-regulation, and self-transcendence (S-ART): A framework for understanding the neurobiological mechanisms of mindfulness. Frontiers in Human Neuroscience, 6, 296.
En este año 2025 celebramos los 50 años de las CEBs del Ecuador. Para ayudarnos a evaluar este proceso, hemos tomado como lema: “Las CEBs sinodales y liberadoras seguimos a monseñor Leonidas Proaño”. Que este lema nos ayude a profundizar nuestros compromisos, mirando ayer, hoy y mañana.
1ª parte
AYER: LAS CEBs SOMOS TESTIMONIO DE QUE ‘SOMOS IGLESIA’
A. ORIGEN: REVIVIR LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS.
El origen de la CEBs está en los primeros cristianos que se unieron en Comunidades para seguir el camino del Reino abierto por Jesús de Nazaret. A lo largo de los siglos Jesús sigue llamando obreros para su Reino. Hoy nos toca a nosotros: Jesús nos llama personalmente para seguirlo en comunidad. En América Latina, los pobres se unieron en Comunidades Eclesiales de Base, que comenzaron en Brasil.
Las CEBs nacieron en la calle con el despertar de los pobres de América Latina
Este despertar social latinoamericano se dio en los años 1950. Surgieron en todo el continente Organizaciones sociales, políticas, guerrilleras… El triunfo de la revolución cubana en1959 fue un hito de este despertar de América Latina.
En todas partes los cristianos se integraron en estas organizaciones sociales, políticas y guerrilleras. Pero descubrieron que necesitaban una formación cristiana más profunda tanto en la Biblia como en los Documentos eclesiales.
Recordemos a nuestros héroes y mártires
Héroes son quienes abrieron un camino de dignidad, fraternidad y compromiso.
Mártires son quienes llevaron su compromiso hasta ser eliminado por este compromiso.
Nombremos algunos de nuestros obispos mártires:
. Monseñor Osar Romero de El Salvador en 1980.
Alejandro Labaca e Inés Sarango, Orellana.
. Monseñor Gerardo Valencia de Colombia en 1972.
. Monseñor Enrique Angelelli de Argentina en 1976.
. Monseñor Luis Dalle de Perú en 1982.
. Monseñor Alejandro Labaca de Ecuador en 1987: “No fueron los indígenas (de la Amazonía) que lo asesinaron, sino los dueños de las petroleras” según monseñor Alberto Luna de Cuenca (Ecuador);
. Monseñor Juan Gerardi de Guatemala en 1998.
También se celebra a 2 sacerdotes guerrilleros: el sacerdote Camilo Torres, muerto en la guerrilla colombiana el 15 de febrero de 1966, y el sacerdote de origen española Gaspar García Lavian muerto en la guerrilla nicaragua en 1976.
. … sin olvidar decenas de religiosas asesinadas junto a más de un centenar de sacerdotes y miles de cristianas y cristianos que se reunían en las CEBs.
Ellos nos muestran la necesidad de un compromiso social y político hasta las últimas consecuencias.
B. IDENTIDAD: SOMOS UNA IGLESIA COMPLETA, HERMANA DE LA PARROQUIA
Nuestra Iglesia tiene distintos niveles de expresión: Además de la parroquia, la diócesis y la Iglesia católica toda, también están las CEBs que, en el siglo pasado, fueron reconocido como espacio completo de Iglesia.
En el Concilio Vaticano 2° (1962-65) hace referencia a las CEBs (sin nombrarlas), como ‘espacio comunitario donde se hace presente Cristo’.
Al final del Concilio, se dio el ‘Pacto de las Catacumbas’: Unos 40 obispos de América Latina, que se llamaban “Iglesia de los pobres”, se comprometieron a “vivir pobremente y a trabajar a la liberación de los pobres… mediante las CEBs”.
En 1968 se dio el bautismo de las CEBs en Medellín, Colombia
Fue durante esta 2ª reunión de los obispos latinoamericanos que invitaron a que se multipliquen las CEBs.
Las definieron con el “primero y fundamental núcleo eclesial, célula inicial de estructuración eclesial, factor primordial de promoción humana y desarrollo”.
Las demás reuniones episcopales latinoamericanas confirmaron las CEBs.
Uno de los frutos de las CEBs fue la elección de un obispo latinoamericano como en 2013 en la persona de monseñor Jorge Bergoglio, que tomó el nombre del papa Francisco.
Una novedad particularmente importante para las CEBs se dio en la Asamblea Eclesial de México en 2021.
El mismo papa Francisco sugirió que la 5ª reunión episcopal latinoamericana se llamara “Asamblea Eclesial de América Latina’ y que incluyera sacerdotes, religiosas y seglares.
En esta reunión se declaró que las CEBs eran “un ejemplo de sinodalidad”.
Después de conocer el Documento final afirmó: “¡Es un laboratorio concreto de la sinodalidad!”
Relación CEBs-Jerarquía: Autonomía con comunión
Las CEBs no somos un movimiento cristiano más; somos una Iglesia completa igual que la parroquia y la diócesis. En Ecuador la opción por las CEBs se dio en una reunión de los obispos en 1980, con el documento “Opciones Pastorales”.
Con el paso de los años muchos párrocos y obispos dejaron de apoyar a las CEBs y hasta las persiguieron. Poro no por eso las CEBs dejaron de existir; continuaron sus reuniones por tenían una articulación nacional y continental.
Por estos motivos, nos reconocimos Iglesia completa “autonomía con comunión” con las parroquias y las diócesis que nos ignoran o nos rechazan.
C. PROCESO DE LAS CEBs: ACOMPAÑAR LA LIBERACIÓN DE LOS POBRES.
Los pobres buscamos una liberación de la pobreza cuyo origen es el actual sistema capitalista neoliberal. Todo eso es un proceso que hay que implementar progresivamente.
Las CEBs comenzamos como Asambleas cristianas donde profundizamos nuestra fe relacionándola con la vida y la realidad.
Pasamos a ser CEBs cuando integramos Organizaciones populares.
El gran desafío actual es lograr cambios estructurales, hasta sustituir el capitalismo, incidiendo en las elecciones locales y nacionales, e integrando movimientos políticos.
Otro desafío es articularnos con otras religiones (protestantes, episcopaliana (anglicana…) y las cosmovisiones indígenas y negras.
2ª parte: HOY, LAS CEBs
SOMOS TESTIMONIO DE QUE “OTRA MANERA DE SER IGLESIA ES POSIBLE”
UNOS 3 OBISPOS LATINOAMERICANOS CARACTERIZARON LAS CEBs de la manera siguiente:
Monseñor Gonzalo López, expulsado de Sucumbíos en 2010: “Las CEBs son la Iglesia en el barrio y el barrio en la Iglesia”.
Monseñor Enrique Angelelli, de Argentina, asesinado en 1976: “Las CEBs tienen un oído en el Pueblo y otro en el Evangelio”.
Monseñor Leonidas Proaño nos orientaba diciendo: “Las CEBs caminan con los 2 pies: el de la Comunidad y el de la Organización popular”.
Esa es nuestra identidad: Unión de la fe con la vida, de la oración con la acción, del altar con la calle, de la religión con la política.
Actualmente hay 2 documentos que nos pueden guiar de manera muy clara. Se trata del Documento que final de la Asamblea Eclesial de México y la última carta del papa Francisco que publicó el papa León 14.
A. LAS CEBs SOMOS “UN EJEMPLO DE IGLESIA SINODAL” (Documento final del México 2021).
He aquí el Contenido del Documento final de las Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe. Sigue el método clásico de la Iglesia de los Pobres de América Latina.
Presentación: La Asamblea Eclesial, una experiencia inédita
Parte I. Signos de los tiempos que nos interpelan y alientan
Aspectos significativos de la realidad de nuestros pueblos
Aspectos relevantes de nuestra Iglesia
Parte II. Una iglesia sinodal y misionera al servicio de la vida plena
La Asamblea Eclesial en el espíritu de Aparecida
El desborde evangelizador del Pueblo de Dios en clave sinodal
Parte III. Desborde creativo en nuevos caminos a recorrer
Una Iglesia evangelizada y evangelizadora en perspectiva misionera
Propuestas pastorales y Líneas de acción
Dimensión comunicativa y misionera
Dimensión profética y formativa
Dimensión espiritual, litúrgica y sacramental
Dimensión sinodal y participativa
Dimensión socio-transformadora
Dimensión ecológica
Oración a Nuestra Señora de Guadalupe
B. FRANCISCO Y LEÓN 14: ‘LAS CEBs ESTÁN EN EL CENTRO DE LA IGLESIA Y LA SOCIEDAD”.
Es la Carta del papa Francisco que publicó el papa León 14 con el título: “Te he amado” (Apocalipsis 3,9) – El amor hacia los pobres”. Es un documento muy importante. Ningún papa había dicho esto: “Los pobres en el centro de la Iglesia y de la sociedad”. No habrá un mundo feliz mientras se margina y explota a los pobres.
Quién es pobre y quién es rico
Somos pobres cuando compartimos, no explotamos a nadie y sí vivimos en Comunidades.
Somos ricos cuando acumulamos, explotamos y vivimos aislados de los demás.
El sentido de la Bienaventuranzas
“¡Felices los pobres porque de ustedes es el Reino de Dios!”: Estos pobres son los que no tienen satisfechos sus derechos básicos.
“¡Felices los que tienen el espíritu de los pobres, porque de ellos es el Reino de Dios!”. Estos son los que, están algo acomodados, optan por vivir sencillamente y en solidaridad con los pobres.
Se trata de los pobres, no ‘del pobre’, porque sólo, aislado no se puede ser felices. Sólo juntos y en comunidades podemos ser felices.
Siguen en Lucas las ‘malaventuranzas’: “¡Pobres de ustedes, los ricos, porque ya tienen su consuelo!” … Es lo decía un empleado: “¡Pobrecito mi patrón que cree que el pobre soy yo!”
La Biblia es la historia de los pobres…
… pero de los pobres que luchan por liberarse de su pobreza y
Que hacen, en esta dinámica, hacen la experiencia de un Dios cercano, amigo, compañero y liberador con los pobres.
Los papas Francisco y León 14 nos invitan a 4 opciones:
Opción por una vida sencilla, con una pobreza digna.
Opción por ser solidarios entre pobres y enfrentar juntos las dificultades para superarlas.
Opción por ser el Pueblo de los pobres que lucha por cambiar una sociedad que vive de la explotación y muerte de los pobres.
Opción por celebrar juntos los avances del Reino de Dios entre nosotros, porque los pobres organizados son los artesanos de su presencia y de su construcción entre nosotros y en nuestro mundo.
Confirmémonos en la opción por los pobres, por sus causas, por su manera de pensar, actuar y creer.
C. LA PROFECÍA DEL ‘SIERVO SUFRIENTE’ de Isaías (53,12-53,12):‘Los pobres salvarán el mundo’.
Esta profecía tiene 3 dimensiones:
En su tiempo, Isaías hablaba de los judíos que había sido exiliado en Babilonia para ser “luz de las naciones” y “salvadores de multitudes”.
Luego se aplicó esta profecía a Jesús de Nazaret: “Soy el camino, la verdad y la vida”.
Actualmente esta profecía del “Servidor sufriente y salvador” se aplica a la Iglesia de los pobres de América Latina, tal como lo decía en los años 1940 un famoso escritor francés que acaba de visitar Brasil: “Los pobres salvaron al mundo. La sociedad actual los persigue sin lograr destruirlos. Pero la ingeniosa tenacidad de los pobres tendrá razón, tarde o temprano, de su ferocidad”. (ver libro ‘Esto es otro cantar’ de este servidor).
Hoy nosotros, las CEBs, somos el ‘Siervo sufriente’ llamado a transformar la Iglesia para que estemos al servicio de la liberación de los pobres.
3ª parte: MAÑANA:
NUEVAS COMUNIDADES SERÁN TESTIMONIO VIVO AL SERVICIO DEL REINO
A. LA AFIRMACIÓN RADICAL DEL PAPA PABLO 6°: “EL REINO ES LO ÚNICO ABSOLUTO”.
El papa Pablo 6° terminó el Concilio que había comenzado el papa Juan 23
Podemos recalcar 2 aspectos importantes que nos dejó el Concilio:
Por una parte, proclamó que la Iglesia quería ‘pobre y servidora’.
Por otra parte, insistió en que conozcamos más profundamente al Jesús histórico y su misión al servicio del Reino.
Su Carta encíclica ‘El anuncio del Evangelio’ (1975) es muy importante: Nos dice que:
“El Reino es lo único absoluto; el resto es relativo” (8): Todo debe estar al servicio del Reino que es fraternidad y justicia en nombre de Dios padre y madre.
“La Iglesia está comprometida con la liberación de millones de los pobres” (30) y
“las CEBs que son una esperanza para la Iglesia” (58).
Eso no es más que la realización de la palabra de Jesús: “Busquen primero el Reino de Dios; el resto vendrá por añadidura” (Mateo 6, 33).
B. MISIÓN: SER COLECTIVAMENTE LA ‘BUENA NUEVA’ DE JESÚS (Lucas 4,16): Fraternidad y justicia sin fronteras.
La misión de las CEBs es colaborar a la construcción del Reino de Dios. Esa tarea se lleva a cabo mediante 3 características principales:
Siendo Comunidades firmes
No hay fe ni Reino sin Comunidades que se guían con el método ‘Ver la realidad, iluminarla con la Palabra de Dios y los Documentos eclesiales, actuar y celebrar’.
La articulación es imprescindible: Al nivel local y nacional mediate la articulación de asesores, las reuniones InterCEBs (urbanas, campesinas, indígenas -Iglesias vivas- y afros), la Asambleas de Pueblo de Dios (años 1990, interreligiones: cristiana, episcopaliana (anglicana), indígena, negra, …).
Monseñor Gonzalo López, obispo de Sucumbíos.
Teniendo un compromiso liberador por las causas de los pobres
Esa es nuestra espiritualidad: “Asumir y aceptar la causa de los pobres como si fuera nuestra
causa, la causa misma de Cristo” (Puebla, Mensaje 3).
Primer compromiso: la fraternidad interna, a imagen de las primeras Comunidades: “Eran una sola alma”.
Segundo compromiso: la integración en Organizaciones populares y Movimientos políticos, donde somos “sal, luz y fermento”.
Tercer compromiso: Juntar oración y acción, fe y política.
Realizando celebraciones creativas
No olvidarnos de las celebraciones humanas… (comidas, fiestas…).
Rezar juntos, mantener una religiosidad liberadora, celebrar la Semana santa entre seglares… con símbolos, textos bíblicos y no bíblicos, sociodramas, danzas…
Organizar oraciones participativas (ecuménicas, incluyendo cultos indígenas y ritos negros…)
Así seremos la ‘Buena Nueva’ de Jesús entre los pobres y con los pobres.
C. ESPERANZA SEGURA: Nuevas maneras de seguir a Jesús.
Jesús vino para el Reino de Dios; pero bajo la imposición del emperador romano Constantino (siglo 4) apareció la religión cristiana y la Iglesia católica… que se olvidó del Reino, de los pobres y del compromiso socio-político liberador.
Jesús vino para hacer acontecer el Reino de Dios: Marcos 1,14. – “El Reino es lo único absoluto” (Pablo 6°, 1975). – El Reino es fraternidad y justicia en nombre de Dios padre y madre
¿Ha querido Jesús una Iglesia para continuar la expansión del Reino?
Las primeras Comunidades eran sinodales, sin jerarquía; cambiaron con el emperador Constantino.
Más bien Jesús vino para iniciar un Movimiento para el Reino.
Nuevas maneras de seguir a Jesús para volver al proyecto de Jesús
En Europa
Movimientos de Acción Católica: ACO, JOC, JEC, JAC… (Bélgica)
Comunidades de los Hermanos/as de Carlos de Foucauld (Francia)
Equipos Docentes (1942)
Grupos de Jesús (España, con Antonio Pagola) …
América Latina
CEBs (Brasil, 1955) y Teología de la Liberación, Gustavo Gutiérrez (Perú, 1972)
Equipos Docentes (Perú)
JOC (Brasil)
Grupos Juan 23 en su inicio (Perú)
CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano): 1955 (Río de Janeiro, Brasil), 1968 (Medellín, Colombia), 1979 (Puebla, México), 1992 (Sto. Domingo, República Dominicana), 2007 (Aparecida, Brasil), 2021 (Asamblea Eclesial, Puebla, México).
Proyecto Iglesia sinodal del papa Francico: Una Iglesia en manos de los seglares al servicio del Reino, como una ‘camino compartido’.
Las CEBs juveniles
En el Encuentro continental de las CEBs en 2020, en Guayaquil, tuvo lugar la 1ª Reunión latinoamericana de CEBs juveniles… que siguen su curso actualmente.
Ellas tienen otra dinámica, otra visión de la Iglesia, sin mayor institucionalidad ni normas obsoletas.
Las Comunidades de mañana será más creativas basadas en las espiritualidades, en particular indígenas y afros.
CONCLUSIÓN
PONGÁMONOS PRIORIDADES
Optar por la solidaridad con las víctimas, con sus causas, su fe y sus sueños.
“Caminar con los 2 pies: El de la fe y el de la Organización popular” tanto sociales como políticas.
Profundizar el compromiso político, partiendo de la cosmovisiones indígenas y negras.
Saber celebrar regularmente la vida, los acontecimientos, los grupos, el Reino…
Crear nuevas Comunidades cristianas con compromisos por los derechos humanos, de la mujer, de la naturaleza, de la minería a gran escala… que nos articulamos.
“¡DEL NUEVO MILENIO LAS CEBs SOMOS LA BUENA NOTICIA!”
Pedro Pierre: Sacerdote diocesano francés, acompaña las Comunidades Eclesiales de Base (CEB ) urbanas y campesinas de Ecuador, país adonde llegó en 1976.
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Querida Familia Espiritual de San Carlos de Foucauld,
Hermanos y hermanas, y todos aquellos que buscan una luz en el desierto:
Se acerca un nuevo aniversario de aquel 15 de mayo en que el Papa Francisco inscribió en el libro de los santos a nuestro querido Hermano Carlos. Aquel día, la Iglesia confirmó lo que muchos de nosotros ya sentíamos en el silencio: que su camino de humildad, su «Nazaret» cotidiano y su entrega en la arena del Sahara son un faro urgente para el mundo de hoy.
Con motivo de esta celebración, tenemos la alegría de presentarles «El Hermano Universal», una obra de audio-montaje narrativa y espiritual que nace como un humilde tributo a su vida y legado.
¿Qué es «El Hermano Universal»?
No es solo una biografía; es una polifonía de testigos. A través de dieciocho capítulos, no solo escuchamos los pensamientos de Carlos en su madurez, sino que recorremos su transformación a través de las voces de quienes lo conocieron, lo amaron y lo vieron caer como un grano de trigo en la tierra: desde su abuelo y su prima Marie de Bondy, hasta los hombres del desierto y el propio Papa Francisco.
Un trampolín para la evangelización
Esta obra ha sido creada con un doble propósito:
Hacia adentro: Fortalecer el vínculo de la Familia Espiritual, volviendo a las fuentes de nuestra espiritualidad a través de una experiencia sensorial e inmersiva.
Hacia afuera: Servir de «puente» para que cualquier persona —esté donde esté en su camino de fe— pueda conocer al hombre que se perdió a sí mismo para encontrar a Cristo en el último lugar.
En un tiempo marcado por muros y distancias, la voz de San Carlos de Foucauld nos invita a derribar fronteras y a reconocernos, simplemente, como hermanos.
Les invitamos a dejarse envolver por el viento del desierto, por el silencio de la oración y por la fuerza de un amor que no conoció dueños. Que este audio-montaje sea un instrumento para que la «Fraternidad Universal» deje de ser un concepto y se convierta en un latido compartido.
«Es necesario pasar por el desierto y permanecer en él para recibir la gracia de Dios.»