
Exaltación de la Santa Cruz, de Adam Elsheimer
La Iglesia católica, muchos grupos protestantes y ortodoxos celebran la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre, ya que ese día es el aniversario de la consagración de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en el año 335 de la era actual, tras haber sido descubierta la cruz por Santa Elena. También se dice que ese día se conmemora la recuperación de la Cruz por Heraclio en el 628 de manos de los persas, quienes la habían llevado a Ctesifonte tras tomar Jerusalén en 614.
En la liturgia se tiene constancia de esta celebración desde el siglo IV. En la liturgia romana celebra este día como «fiesta del Señor«, segunda categoría litúrgica entre las fiestas de los santos, celebrándose en todas las iglesias. Si cae en domingo, tiene preferencia ante la celebración dominical. El color litúrgico del día es el rojo. Tradicionalmente, en esta fiesta se exponen las reliquias de la Santa Cruz, si existen en el templo, u otras cruces.
| Monasterio Santa Catalina del Monte Sinaí Liturgia de las Horas, s. IX Canon en honor a la cruz y la Resurrección (SC 486. Sinaiticus graecus 864, Cerf, 2004), trad. sc©evangelizo.org |
¡Por tu cruz, haz hecho para mí surgir la Resurrección!
| ¡Oh madero tres veces bienaventurado sobre el que fue extendido Cristo, Rey y Señor! ¡Madero por el que sucumbió el que había engañado a Adán, al ser clavado en su carne el que nos acorda la paz! |
| ¡Madero tres veces bienaventurado, sobre el que fue fijado el Redentor en su carne, el Señor! ¡Por él pereció el que engañó a Adán desde un madero, haciéndolo desobedecer ¡ ¡Por el madero bienaventurado resucitó el que para nosotros ha devenido fuente de incorruptibilidad! |
| Gracias a la cruz, has llamado del exilio a la raza de Adán, primer creado. Incorruptible en tu esencia, te has empobrecido voluntariamente. Tú, el impasible, Jesucristo, al asumir nuestra carne, has soportado los sufrimientos de la Pasión por nosotros. (…) |
| Cuando fuiste elevado en la cruz, tú mismo has bañado en tu sangre al manto real, emblema de tu poder sobre todos los seres celestiales, terrestres y subterráneos. Esa cruz la habías portado sobre tus espaldas, haciendo de ella, para mí, surgir la Resurrección. |
| Por tu naturaleza divina, has resucitado de entre los muertos, tú, el Poderoso, el Fuerte, y has anulado el reino de la muerte. Al descender cómo un mortal al sepulcro, Amigo del Hombre, retiraste de la corrupción toda la raza humana. |
| Con fe, en nuestros himnos, proclamemos bienaventurada a la que no conoció esposo, la purísima Madre de Dios, que trajo al mundo al Maestro de todos, el que nos ha librado de la antigua condenación y nos acorda la paz. |
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