La historia de Charles de Foucauld, el ‘maestro del desierto’ que ya es futuro santo de la Iglesia Católica


El Papa estableció la fecha de canonización de siete beatos, que no se había podido fijar a causa de la pandemia, para el 15 de mayo del próximo año 2022

Por REDACCIÓN RELIGIÓN

La historia de Charles de Foucauld, el 'maestro del desierto' que ya es futuro santo de la Iglesia Católica

El Santo Padre estableció ayer, martes 9 de noviembre, la fecha de canonización de Charles de Foucauld, el apóstol de los tuaregs, el próximo 15 de mayo de 2022. La última canonización celebrada por el Papa Francisco fue el pasado 13 de ocubre de 2019. El Vaticano había anunciado hace meses que Charles de Foucauld sería canonizado pero no había fijado la fecha de la ceremonia a causa de la pandemia.

Tras su conversión, Charles de Foucauld vivió como sacerdote ermitaño entre las tribus tuareg, en el Sáhara. Allí aprendió su idioma e hizo un diccionario del tuareg al francés para que ayudase a entender mejor su idioma y su cultura. Murió asesinado por unos bandidos, y aunque no llegó a tener seguidores en vida, su legado espiritual sigue teniendo una extraordinaria fecundidad.

El referente de la «espiritualidad del desierto»

Foucauld es considerado como el referente contemporáneo de la llamada «espiritualidad del desierto». Su personalidad polifacética se manifestó en su carácter de militar en Argelia y de explorador y geógrafo en Marruecos, y más tarde en su búsqueda espiritual, en su itinerario trapense por Francia y el Imperio otomano y en su sacerdocio en el Sáhara argelino, donde transcurrieron los últimos 15 años de su vida.

Vive en varias ermitas de Tamanrasset que él mismo construye.»¡Mañana se cumplen diez años desde que digo la Santa Misa en la ermita de Tamanrasset y ni un solo converso! Hay que rezar, trabajar y tener paciencia«, escribió en un papel, resumiendo así su vida entre los tuaregs.

Mientras la guerra desgarraba Europa, fue capturado el 1 de diciembre de 1916 por los senusistas, rebeldes tuaregs que luchaban contra la presencia francesa en el Sahara. Le disparó uno de sus captores, que entró en pánico tras la llegada de dos meharistas. Charles de Foucauld tenía 58 años. «Cuando el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; si muere, da mucho fruto«, había escrito premonitoriamente.

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Beatificado por el Papa Benedicto XVI en 2005

Tras su muerte, pronto se estableció una verdadera devoción en torno a su figura: nuevas congregaciones religiosas, familias espirituales y una renovación del eremitismo y de la espiritualidad del desierto en pleno siglo XX se inspiraron en sus escritos y en su vida.

El 13 de noviembre de 2005 fue proclamado beato por Benedicto XVI. Para la canonización, los postuladores de la causa presentaron a la Congregación para su examen el caso de un joven que, tras una caída gravísima desde lo alto de 15,5 metros, de forma inexplicable desde el punto de vista médico no sufrió ningún tipo de lesión. Los hechos se produjeron en la ciudad de Saumur en Angers, (Francia) en 2016.

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El milagro que abrió el proceso de canonización de Charles de Foucauld

Un equipo de trabajadores de la empresa Asselin, especializada en la restauración de patrimonio trabajaba en la capilla del colegio San Luis. Uno de ellos era Charle, un joven carpintero de 21 años que cayó desde un andamio a 16 metros de altura sobre un banco, uno de cuyos trozos le atravesó justo por debajo del corazón.

En esas condiciones fue trasladado a un hospital. El jefe de su empresa pensó que sólo quedaba rezar y llamó a su parroquia de Saumur, que desde 2012 está dedicada al beato Carlos de Foucauld. Cuando el párroco recibió la llamada, estaban preparando los actos de su centenario e inmediatamente se organizó una gran cadena de oración y cientos de personas oraron sin cesar para que Charles de Foucauld intercediera por la salud de este joven.

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A la mañana siguiente supieron que la operación para extraer el enorme trozo de madera había sido un éxito y ningún órgano se había visto afectado, ni por la tremenda caída ni por el trozo de madera. A los dos meses el joven estaba de nuevo encima de un andamio, no le había quedado ni una secuela. En la parroquia de Saumur muchos pensaron que se trataba de un guiño de Dios en el Año Jubilar, pero era necesario profundizar.

Charle permitió que su caso fuera estudiado por la Iglesia como un posible hecho extraordinario, conclusión que fue ratificada con autorización del Papa tras una minuciosa investigación. El párroco de Saumur también vio una señal: “Cuando conoces la vida de Charles de Foucauld, es sorprendente ver que el milagro atribuido a él concierne a alguien cuya fe no es cristiana. Es un eco de su deseo misionero de ir y evangelizar a los que no lo eran».

El milagro para declarar santo a Foucauld confirma su estilo

El milagro para declarar santo a Foucauld confirma su estilo

Vanderlei de Lima 

El hecho extraordinario para la canonización de Carlos de Foucauld refleja su carisma, ya que tuvo lugar a favor de un no cristiano que se considera “sin fe”

La pronta recuperación, sin secuelas, del joven Charle, quien, desde una altura de 16 metros, cayó sobre un banco de madera y tuvo su cuerpo atravesado por un trozo de este banco, fue el milagro que confirmó la santidad de Charles de Foucauld.

Un milagro muy al estilo de Foucauld, porque se realizó en un no creyente, y este santo se consideraba hermano de todos.Imágenes poco conocidas de Charles de Foucauld que hablan de la espiritualidad del desiertoGalería fotográfica

El accidente sucedió el 30 de noviembre de 2016, víspera del centenario de la muerte de Carlos de Foucauld.

Charle, un joven carpintero de 21 años que se autodenomina “sin fe”, trabajaba en la restauración de los monumentos históricos de la capilla del Colegio San Luis, en Saumur.

Se encontraba, como de costumbre, sobre un andamio en la bóveda del templo, y de repente, hacia las 16.30 horas, perdió el equilibrio y cayó de un altura de 16 metros.

Se estrelló contra un banco de madera de la iglesia. El golpe fue tan fuerte, que un enorme trozo de madera de ese banco atravesó por completo su cuerpo justo debajo de su corazón.

Una escena dantesca

Según Religión en Libertad, “todos los expertos coincidían en que la caída desde esa altura contra un banco que le atravesó debería haber sido mortal por necesidad debido a un fallo de los órganos internos».

«Sin embargo, la escena dejó una imagen más impactante aún pues Charle se levantó con el enorme trozo de madera atravesando por completo su cuerpo.

Aún más, este joven anduvo 50 metros hasta poder encontrar al personal de la escuela de secundaria y pedirles ayuda».

Los testigos, aturdidos, llamaron a Urgencias. Un helicóptero medicalizado llegó hasta la escuela, pero era imposible trasladar al joven debido al enorme trozo de madera que atravesaba su cuerpo».

Una ambulancia adecuada lo trasladó al hospital.

Su jefe recurrió a Carlos de Foucauld

Charles de Foucauld

Public domain

El propietario de la empresa constructora para la que trabaja Charle, François Asselin, se encontraba en ese momento en París.

Pensó que solo quedaba rezar. Y pidió la intercesión del entonces beato Carlos de Foucauld para que, a pesar de la extrema gravedad del caso, se pudiera salvar la vida de su trabajador sin secuelas.

François también invitó a rezar a la Fraternidad de María Inmaculada Reina y a su parroquia de Saumur, que precisamente lleva el nombre de Carlos de Foucauld.

Al día siguiente, fiesta de Carlos de Foucauld, la madre de Charle contó a Asselin que su hijo ¡estaba vivo! y que inexplicablemente para los médicos la cirugía para extraer el enorme trozo de madera había sido un éxito.

Ningún órgano resultó afectado ni por la gran caída ni por el trozo de madera. Milagrosamente el joven se recuperó por completo y volvió al andamio a trabajar.

Reconocimiento oficial

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Sin embargo, faltaba la palabra de la Iglesia, que es muy estricta para reconocer milagros.

Los trámites que involucran a médicos y autoridades eclesiásticas son minuciosos y, por tanto, lentos.

Sin embargo, con el permiso de Charle, se inició el trámite. Se contactó con el obispo de Tamanrasset, donde murió Charles de Foucauld y la información fue transmitida al postulador de la causa.

El obispo de Angers, monseñor Delmas, inició una investigación diocesana antes de que el caso fuera enviado a Roma en 2019.

Y el 26 de mayo de 2021, el papa Francisco reconoció como un milagro este hecho extraordinario atribuido a la intercesión de Carlos de Foucauld.

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Un milagro muy al estilo del santo

CHARLES DE FOUCAULD
Charles de Foucauld avec des esclaves qu’il a rachetés.

© Postulation Charles de Foucauld

Pues bien, el milagro de la canonización de Foucauld confirma su carisma, ya que tuvo lugar a favor de un no cristiano que se considera “sin fe”.

¿Por qué subrayarlo? Porque Charles de Foucauld se destacó en dos puntos principales: ser un hermano universal y valorar siempre la posibilidad de estar en tierras de misión, especialmente entre los musulmanes.

Sí, es él mismo quien, en Bênni Abbês, escribe sobre cómo se siente como hermano universal:

“Quiero acostumbrar a todos los habitantes, cristianos, musulmanes, judíos e idólatras, a que me perciban como su hermano, como un hermano universal. Empezaron a llamar [la casa de Charles de Foucauld -n.d.r.] ‘la fraternidad’ (khauja, en árabe) y esto me hace muy feliz ”.

Jean-François Six. Charles de Foucauld: el hermano pequeño de Jesús. São Paulo: Paulinas, 2008, pág.66

Amor a los dominados y a los que dominan

© Archives-Zephyr / Leemage via AFP

Curiosamente, el amor de Foucauld no es exclusivo, ya que ama a los soldados franceses que dominan la región y también a los nativos locales que son dominados.

Si excluyera a uno de los dos grupos, su amor universal se convertiría en mera hipocresía o lucha de clases marxista.

Y esto es lo que, años después, la Hermanita Magdalena de Jesús, una de sus grandes seguidoras y fundadora de las Hermanitas de Jesús, diría en varios de sus escritos:

“Me encantaría amar a todos los seres humanos del mundo. Me gustaría poner una chispa de amor en cada rincón del mundo”.

Hermanita Annie de Jesús. Hermanita Magdalena de Jesús: la experiencia desde Belén hasta los confines del mundo. São Paulo: Cidade Nova, 2012, p. 51

De ahí una consecuencia práctica para las hermanitas y para cada uno de nosotros:

“Hay un obstáculo que hay que sortear: el de dar todo nuestro amor a los pequeños, a los pobres, a los oprimidos, y tener una mirada dura e indiferente hacia los grandes y ricos. En Marruecos, si tu amor está destinado a los marroquíes, sin saber que algunos franceses están sufriendo junto a ellos, tu amor será parcial e incompleto […]. Es difícil tener un corazón abierto a todos los seres humanos. Ya no tienes derecho a excluir ni a una sola persona, de lo contrario tu amor se destruye en su fundamento de universalidad y el mal penetra en tus corazones. Él lo destruirá todo”.

ibid., P. 97; cf. p. 141
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Preocupado por los musulmanes

Respecto a los musulmanes, el ermitaño -confirmando, una vez más, su deseo de fraternidad universal, sin renunciar a la fe católica- dice:

“Voy al sur de la provincia de Orán, a la frontera marroquí, a una de las guarniciones de mujeres francesas sin sacerdote, viviendo allí como monje, silencioso y apartado del mundo exterior, sin título de párroco o capellán; como monje, en oración y administrando los sacramentos.

El objetivo es doble: primero, evitar que nuestros soldados mueran sin los sacramentos, en aquellos lugares donde la fiebre mata a muchos y donde no hay un sacerdote cerca.

En segundo lugar, sobre todo, hacer el mayor bien posible a la población musulmana tan numerosa y tan abandonada, llevándoles a Jesús en la Eucaristía, así como María fue una bendición para Juan Bautista, llevándole a Jesús”.

Charles de Foucauld: el hermano pequeño de Jesús, p. 62-63

La Hermanita Magdalena de Jesús, cinco años después de la muerte de Foucauld, también quiso partir hacia la tierra del Islam (cf. Hermanita Magdalena de Jesús: la experiencia de Belén…, p. 19).

Su deseo se hizo realidad en 1939, cuando, con otra hermanita, logró llegar al Sahara “con ropas similares a las de las mujeres árabes, en las que colocaron el corazón y la cruz del padre de Foucauld, queriendo demostrar que estaban simplemente para amar”(ídem, p. 29). Para ella, la caridad está por encima de todas las reglas (cf. ibidem, p. 37).

Aquí está la verdadera hermandad universal (que es católica, de kat’holon, ya que abarca todo el universo) confirmada en el milagro de Dios, por intercesión de Charles de Foucauld, a favor de Charle, el joven gravemente herido, pero que se recuperó rápidamente y sin ninguna secuela.

Charles de Foucauld: un santo Fratelli Tutti

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Carlos de Foucauld: el santo ‘Fratelli Tutti’ que canonizará Francisco
El consistorio para la aprobación de las próximas canonizaciones por parte de los cardenales se celebrará el próximo 3 de mayo

La Oficina para las Celebraciones del Papa ha convocado para el próximo lunes, 3 de mayo, el Consistorio Ordinario Público para la autorización de la canonización de 7 beatos. Entre ellos, tras la aprobación de su milagro hace casi un año, está el sacerdote Carlos de Foucauld. En los últimos años estas canonizaciones se han celebrado entre el mes de octubre.
En el orden del día también están el laico mártir Lazzaro Devasahayam, el sacerdote César de Bus, el sacerdote y fundador Luigi Maria Palazzolo, también es el caso de Giustino Maria Russolillo; así como la beata Maria Francesca di Gesù y Maria Domenica Mantovani, ambas también fundadoras.
El hermano de todos
La pasión del Papa argentino por el sacerdote de origen francés es tal que lo situó como referente en la vigilia de oración por el Sínodo de la Familia, como símbolo de una nueva etapa en la pastoral eclesial. “Charles de Foucauld intuyó, quizás como pocos, el alcance de la espiritualidad que emana de Nazaret. Este gran explorador abandonó muy pronto la carrera militar fascinado por el misterio de la Sagrada Familia, por la relación cotidiana de Jesús con sus padres y sus vecinos, por el trabajo silencioso, por la oración humilde”, explicó sobre su biografía. “A través de la cercanía fraterna y solidaria a los más pobres y abandonados entendió que, a fin de cuentas, son precisamente ellos los que nos evangelizan, ayudándonos a crecer en humanidad”, añadió.
El papa Francisco, antes de ofrecer dos oraciones, también acude al nuevo santo en el cierre de su nueva encíclica ‘Fratelli Tutti’ con una mención a algunos referentes que son una inspiración en su vivencia de la “fraternidad universal” que propone a través de las páginas del documento. Lo define como “persona de profunda fe, quien, desde su intensa experiencia de Dios, hizo un camino de transformación hasta sentirse hermano de todos”.
De Foucauld escribe Francisco que “fue orientando su sueño de una entrega total a Dios hacia una identificación con los últimos, abandonados en lo profundo del desierto africano”. En este sentido, el Papa resalta su manera de evangelizar –tan lejana al proselitismo clásico– era poniendo en práctica su “deseo de sentir a cualquier ser humano como un hermano”; como cuando “pedía a un amigo: ‘Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos’”. Y, concluye Francisco: “Quería ser, en definitiva, ‘el hermano universal’. Pero solo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos. Que Dios inspire ese sueño en cada uno de nosotros. Amén”.
Volver a la vida de Nazaret
El 1 de diciembre de 1916 unos forajidos atacaron la ermita en la que vivía en el desierto argelino el trapense Carlos de Faucauld. Tenía 58 años y en su vida había pasado etapas como la de militar –era vizconde de cuna– o geógrafo en Marruecos. Una peregrinación a Tierra Santa y otras experiencias en Francia –especialmente gracias a un sacerdote ejemplar– y el Itinerario Otomano le llevaron a una Trapa en la actual Turquía donde compondría su oración del abandono –“Padre, me pongo en tus manos…”–. Tras ordenarse sacerdote en 1901 se establece en el Sahara argelino donde combatirá la esclavitud de los bereberes y tuaregs…
En los 15 años que pasó en el desierto como ermitaño en Béni Abbès, en Hoggar y en Tamanraset estudió la lengua y la cultura tuareg y vivió su ministerio desde la vivencia de su vida consagrada, marcada por la experiencia de haber vivido 3 años en Nazaret donde fue jardinero en un monasterio de clarisas en el que reparó una caballa. En el desierto fraguó una idea de fraternidad que practicó con el ejemplo como único modo de evangelización o creó el ‘rosario del amor’ para cristianos y musulmanes.
Historia de una conversión
Siempre cuentan que en 15 años en Argelia, Carlos de Faucauld no convirtió ni a uno solo de los tuareg a los que tanto defendió y tanto quiso –y eso que hay quien cree que el pobre trapense fue hasta su último día un infiltrado de la colonización francesa–. Sin embargo está su propia conversión, su encuentro con el Dios vivo a través de la vuelta a Belén, a Nazaret y vivir la hospitalidad y siendo alabanza a Dios con su vida ante la humanidad a través de la pobreza y el amor al prójimo.
Sin embargo, quienes hoy beben de sus espiritualidad se cuentan por millares. “Carlos de Foucauld ha influido de modo notable en la espiritualidad del siglo XX, y sigue siendo, en este principio del tercer milenio, una referencia fecunda, una invitación a un estilo de vida radicalmente evangélico, y esto más allá incluso de quienes pertenecen a las diferentes agrupaciones que forman su numerosa y diversificada familia espiritual”, destacó el cardenal José Saraiva Martins en su beatificación.

Carlos de Foucauld, futuro santo de la Iglesia

Charles de Foucauld y su ermita de Tamanrasset.
Charles de Foucauld y su ermita de Tamanrasset.

Al reconocer un milagro atribuido al beato Carlos de Foucauld, el Papa Francisco abre el camino a su canonización. Esta figura singular, símbolo de la conversión, está vinculada al Sáhara, a su relación con el Islam y los tuaregs. Su vida fue una búsqueda hasta su trágica muerte en medio del desierto.

Xavier Sartre – Ciudad del Vaticano

Nacido el 15 de septiembre de 1858 en Estrasburgo, Charles de Foucauld quedó huérfano a los seis años. Su abuelo lo acogió con su hermana pequeña. Durante su juventud, perdió la fe. «Permanecí doce años sin negar nada y sin creer nada, desesperanzado de la verdad, y ni siquiera creyendo en Dios, pues ninguna prueba me parecía suficientemente evidente», escribió. En 1876, ingresa en la escuela militar de Saint-Cyr y luego en la escuela de caballería de Saumur antes de incorporarse a un regimiento de húsares

En 1881, abandonó el ejército antes de regresar cuando se enteró de que su regimiento partía hacia Argelia para llevar a cabo una peligrosa misión. Pero aunque el joven Carlos no termina de florecer en esta vida, descubre una nueva pasión: el norte de África. Preparó y dirigió una expedición a Marruecos en 1884 durante la cual, haciéndose pasar por rabino, descubrió el Islam. Este encuentro despertó su propia fe católica.

En octubre de 1886, decidió consagrarse a Dios. Peregrina a Tierra Santa y en 1890 ingresa en un monasterio trapense de la Ardèche. «En cuanto creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para Él; mi vocación religiosa data de la misma hora que mi fe; Dios es tan grande. Hay una gran diferencia entre Dios y todo lo que no es Él», escribe. Pero esta vida no satisfizo su deseo de despojarse aún más: «Somos pobres para los ricos, pero no pobres como lo fue Nuestro Señor, no pobres como lo fui yo en Marruecos, no pobres como San Francisco. A continuación, expresa su deseo de «añadir a esta obra muchas oraciones, formar sólo pequeños grupos, extenderse por todas partes especialmente en los países infieles tan abandonados y donde sería tan dulce aumentar el amor y los siervos de Nuestro Señor Jesús.»

Tierra Santa y Argelia

Así, dejó Francia en 1897 para volver a Tierra Santa, donde fue siervo de las Clarisas de Nazaret hasta 1900. Luego regresó a Francia, donde fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1901, a la edad de cuarenta y tres años. Fue entonces cuando combinó su pasión por el Norte de África y su deseo de vivir entre los más pobres yendo a Béni Abbès, como él mismo explica: «Sabiendo por experiencia que no había pueblo más abandonado que los musulmanes de Marruecos, del Sáhara argelino, pedí y obtuve permiso para venir a Béni Abbès, un pequeño oasis del Sáhara argelino en la frontera con Marruecos».

Allí pretende realizar su sueño: «Quiero acostumbrar a todos los habitantes, que me miren como su hermano, el hermano universal… Empiezan a llamar a la casa ‘hermandad’, y eso es dulce para mí». Su vida está organizada así: «Desde las 4:30 de la mañana hasta las 8:30 de la tarde, nunca dejo de hablar, nunca dejo de ver gente: esclavos, pobres, enfermos, soldados, viajeros, curiosos». 

Sin embargo, Carlos no se conformó con esta misión y se sintió cada vez más atraído por las regiones situadas aún más al sur, donde vivían los tuaregs, a los que estaba deseando conocer. Así que partió a principios de 1904, «yendo de campamento en campamento, tratando de domesticarlos, de ganarse su confianza y su amistad… Esta vida nómada tuvo la ventaja de hacerme ver muchas almas y conocer el país», confiesa. Por fin encontró la paz que buscaba: «Me voy a quedar aquí, solo en Europa… muy contento de estar solo con Jesús, solo para Jesús».

Ermitaño entre los tuaregs

Vive en varias ermitas de Tamanrasset que él mismo construye.«¡Mañana se cumplen diez años desde que digo la Santa Misa en la ermita de Tamanrasset y ni un solo converso! Hay que rezar, trabajar y tener paciencia», escribió en un papel, resumiendo así su vida entre los tuaregs.

Mientras la guerra desgarraba Europa, fue capturado el 1 de diciembre de 1916 por los senusistas, rebeldes tuaregs que luchaban contra la presencia francesa en el Sahara. Le disparó uno de sus captores, que entró en pánico tras la llegada de dos meharistas. Charles de Foucauld tenía 58 años. «Cuando el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; si muere, da mucho fruto», había escrito premonitoriamente.

«Charles de Foucauld, a través de las sombras y las luces, nos abrió al significado de la fraternidad universal. Esta dimensión de toda la vida evangélica es una emergencia para nuestro tiempo. Nos invita a salir de nuestras frilosidades y de nuestros encierros y a continuar el camino trazado», resume monseñor Claude Rault, obispo de Laghouat (Argelia) de 2004 a 2017, que cubre la tierra donde vivió el futuro santo.

El Papa aprobará la canonización de Charles de Foucauld este lunes

Charles de Foucauld
Charles de Foucauld

Los cardenales votarán para proceder a las canonizaciones de siete beatos, incluidas las del beato Charles de Foucauld y la beata Francisca Rubatto. Francisco presidirá la celebración de la Hora Tercia y el Consistorio Ordinario Público

Estudiarán, además, las causas de: beato Lázaro, beato César de Bus, beato Luigi Maria Palazzolo, beato Justino María Russolillo y beata María Domenica Mantovani,

26.04.2021(Vatican News).- El lunes 3 de mayo de 2021, a las 10 horas, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, el Santo Padre Francisco presidirá la celebración de la Hora Tercia y el Consistorio Ordinario Público para la Canonización de algunos Beatos. Así lo informa en una nota Monseñor Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias.

Durante el Consistorio, los cardenales estudiarán las causas de canonización de siete beatos, entre ellos Charles de Foucauld, misionero francés asesinado en Argelia en 1916, el beato Lázaro, llamado Devasahayam, hombre casado hindú del siglo XVIII que se convirtió al catolicismo y la Beata María Francisca de Jesús (nacida Ana María Rubatto), fundadora de las Hermanas Terciarias Capuchinas de Loano, cuya pasión misionera la llevó a expandir el Instituto a Uruguay, Argentina y Brasil. 

Otros Beatos cuyas causas serán consideradas son:

– Beato César de Bus, sacerdote, fundador de la Congregación de los Padres de la Doctrina Cristiana;

– Beato Luigi Maria Palazzolo, sacerdote, fundador del Instituto de las Hermanas de los Pobres – Instituto Palazzolo;

– Beato Justino María Russolillo, sacerdote, fundador de la Sociedad de las Divinas Vocaciones y de la Congregación de las Hermanas de las Divinas Vocaciones;

 Beata María Domenica Mantovani, cofundadora y primera superiora general del Instituto de las Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia.

Beato Carlos Foucauld (El hermano universal)

El Papa canonizará a Charles de Foucauld, el "padre del desierto"
El Papa canonizará a Charles de Foucauld, el «padre del desierto»
  • Estamos ante un místico contemplativo de nuestro tiempo, que nos ha traído la denominada “Espiritualidad del desierto”

30.11.2020 Ángel Gutiérrez Sanz

Estamos ante un místico contemplativo de nuestro tiempo, que nos ha traído la denominada “Espiritualidad del desierto”. Nació en Estrasburgo el 15 de Septiembre de 1558 descendiente de una familia que ostentaba el título de Vizconde de Foucauld. A la edad de 6 años, cuando todavía era un niño, quedó huérfano de padre y madre, haciéndose cargo de él su abuelo, que se prodigaría en cariño y afecto con el pequeño Carlos. La vida seguía  y tuvo que afrontar la situación tal y como se presentaba. El  28 de abril de 1872 hace su Primera Comunión y se confirma en el mismo día, pero pronto sería víctima de una sociedad sin Dios y se va alejando para pensar solo en él mismo y en el modo de satisfacer sus propios deseos.

  En 1876 ingresó en la Academia de Oficiales. Acabados los estudios militares, muere su abuelo y recibe una cuantiosa herencia. Es un joven de 20 años que solo piensa en vivir bien y comer mejor, por lo que le  llamaban el “Gordo Foucauld”. “Duermo mucho. Como mucho. Pienso poco.”, nos dirá el mismo.  En octubre de 1880,  Carlos fue enviado a Argelia de donde salió despedido por comportamiento poco ejemplar.

Posteriormente trabajaría en  Marruecos de incógnito como explorador y geógrafo, realizando un trabajo excelente de investigación, que mereció que se  le otorgara la medalla de oro de la Sociedad Geográfica de Paris y lo que es más importante la publicación de este trabajo  en año 1883-84 bajo el  título de “Reconnaissance au Maroc” que le catapultaría a la fama, pero él por aquel entonces estaba ya metido en otros asuntos. Una crisis espiritual le traía fuera de sí. Dios mío, si existes, haz que te conozca. Esta era la oración desesperada de un alma que buscaba a Dios por todas las partes y no acababa de encontrarlo. Le buscaba en la calle, le buscaba en las Iglesias, le buscaba dentro de sí; hasta que un día exactamente el 30 de Octubre de 1886 se encontró con el P. Henri Huvelin y ahí comenzó a cambiar todo. Pidió ser oído en confesión y ya  reconciliado con Dios, por consejo de Huvelin, emprendió de inmediato un viaje a Tierra Santa para conocer más de cerca a Jesús de Nazaret. Su vida se había trasformado  y él no sabía cómo agradecérselo a Dios. “¡Cómo me guardabas bajo tus alas mientras yo ni siquiera creía en tu existencia!”. “Forzado por las circunstancias, me obligaste a ser casto. Era necesario para preparar mi alma a recibir la verdad: El demonio es demasiado dueño de un alma que no es casta.” “¡Qué bueno que has sido! ¡Qué feliz que soy!

Charles de Foucauld
Charles de Foucauld

De Tierra Santa  volvió enfervorizado, con la promesa en firme de encerrarse en los muros de un convento y vivir solo para Dios, pero su confesor puso freno a este arrebato y le hizo esperar 3 años de reflexión, que se le hicieron interminables. Por fin llega el día deseado y el 15 de Enero de 1890 Foucauld entra en la trapa, se hace a la vida monacal, aprende a convivir en comunidad, se siente a gusto  allí, pero él piensa que puede dar aún más a nuestro Señor y por su mente pasa la idea de fundar una congregación que se  ajuste a sus aspiraciones. “Me he preguntado si no habría la posibilidad de buscar algunas almas con quienes pudiera formarse un comienzo de pequeña congregación.” El 23 de Enero de 1897 el Superior General le concede el permiso para salir de la trapa.

Carlos llega a Nazaret. Vive en una humilde cabaña y  trabaja de jardinero para unas monjitas, pasando largas horas ante el sagrario. Se da cuenta que  solo siendo sacerdote puede gozar del privilegio  de vivir apartado teniendo solo por compañía a Jesús Sacramentado, por lo que marcha a Francia. Allí  consigue ordenarse después de un año de preparación. Se siente llamado a entregar su vida por las almas abandonadas y piensa en Marruecos que conoce bien.   

El 28 de octubre de 1901, Carlos llega a Béni Abbès pequeño y abandonado pueblo del Sahara argelino cerca de la frontera de Marruecos, donde es bien recibido y le construyen una casita, con una capillita y unas celdas para huéspedes. Carlos no se cansa de estar frente al sagrario.  “La Eucaristía es Jesús, es todo Jesús.” Desde el primer día quiere ser el hermano de todos y para todos en el amor a Jesucristo. A él acuden todo tipo de gentes: peregrinos, necesitados, enfermos, esclavos. El solo no puede dar abasto, necesita otros hermanos que le ayuden, pero allí no llega nadie, el único que  se acerca a visitarle es el obispo de Sahara, quien le informa de la escasez de sacerdotes en Tuaregs y Carlos se ofrece a ir allá.  Se siente feliz de llevar hasta allí a Jesús Sacramentado.  “Hoy, tengo la felicidad de colocar – por primera vez en zona tuareg – la Santa Reserva en el Tabernáculo.”Las conversiones no llegan, pero  la presencia de Jesús  Sacramentado lo llena todo.  La última guerra mundial llega al África. El padre del desierto y el hermano mayor de los pobres allí se queda, donde habrá de ser asesinado el 1 de diciembre de 1916. Años después el P. Congar pedía a los padres Conciliares, que repararan en Teresa de Lisieux y Carlos Foucauld : dos faros que Dios ha puesto en nuestro camino” . Cierto; aunque se había olvidado de otro faro más para formar la terna que fue Rafael Arnaiz, el entrañable “Hermano Rafael”.   

Reflexión desde el contexto actual

El padre Foucauld nos insta  a continuar la obra que él inició, nos pide que sigamos luchando por la fraternidad universal más allá de las fronteras, nos invita a tomar una opción preferencial por los marginados y olvidados, nos insta a amar y no a juzgar, sobre todo nos pide  que testimoniemos el evangelio con la vida más que con palabras, porque los hombres de nuestro tiempo más que de maestros, lo que necesitan son testigos.  Hoy, después de que hace algo más de un siglo se inmolara en el desierto, nos llega la noticia de que Foucauld va a ser declarado santo.  Tu heterogénea familia  espiritual ya bastante numerosa, repartida por el mundo se alegrará y  lo celebrará con júbilo, hermano.  Tu recuerdo sigue vivo aquí abajo entre todos los que siguen  trabajando y  bregando para hacer de todos los hombres una gran familia humana.Carlos Foucauld  ha sido y seguirá siendo ese ejemplo de humanismo, que solo vivió pensando en el otro. Gracias hermano  

«Carlos de Foucauld fue un hombre siempre en búsqueda» – Hnos. de Jesús Málaga

03/06/2020Agencia SICIglesia en España

Josemari de la Piedad, Hermano de Jesús

Josemari de la Piedad es uno de los tres Hermanos de Jesús presentes en Málaga. Así han recibido la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld.

Me llamo Josemari de la Piedad y pertenezco a los Hermanos de Jesús, congregación religiosa fundada en Francia en septiembre de 1933 (15 años después de la muerte de Carlos de Foucauld). Queremos ser una comunidad de hermanos (en pequeñas fraternidades); comunidad de trabajadores o jubilados ordinarios (trabajos sencillos…); reunidos por la fe en un Dios cercano; comunidad de orantes (en cada fraternidad hay un espacio para pasar momentos de silencio e intimidad ante la Eucaristía, saborear la Palabra, rezar juntos…) y en la alegría de una vida compartida con la gente sencilla. Estamos presentes en Málaga desde 1959. Actualmente estamos tres hermanos (un hermano mayor en una residencia de ancianos)* y dos en la fraternidad del barrio del Nuevo San Andrés.

¿Cómo definiría a Carlos de Foucauld?

Un hombre siempre en búsqueda. Seducido y fascinado por la vida de Jesús en Nazaret. A lo largo de su vida buscará vivir en presencia de Jesús, sabrá encontrar los lugares donde Jesús está presente: la Eucaristía, el Evangelio y los pobres. Su presencia en el desierto del sur de Argelia estará marcada, más que por una búsqueda de soledad, por un estar cercano a los más alejados.

¿Cuál es la tarea que lleva a cabo en Málaga su congregación?

Nos gusta definirnos como “contemplativos en el corazón del mundo”. Los pueblos, los barrios donde vivimos, nuestros lugares de trabajo son los cruces de los caminos a los que Jesús nos envía a ir para descubrirlo y para invitar a cojos, enfermos, dejados de lado, marginados a esa mesa de fraternidad que Dios nos ofrece. Sí, descubrir la presencia de Dios en medio de la vida y celebrarla y alegrarse y compartir este descubrimiento. En medio de esta vida, Carlos de Foucauld nos invita a “Gritar el Evangelio con toda nuestra vida”

¿Qué aporta la espiritualidad de Carlos de Foucauld, su legado, a la realidad concreta de Málaga?

Nos invita a descubrir que nuestras vidas de familia, de trabajo, de amistad, de solidaridades compartidas es un lugar privilegiado para encontrarnos con Jesús “Nuestro bien amado hermano y Señor”. Recordarnos que nuestras vidas rutinarias están habitadas por la presencia de Jesús.

¿Cómo recibe la noticia del avance de su proceso de canonización?

Bueno, es una gozada… que la Iglesia nos diga que la vida de este hombre tan discreta, perdida en puro amor en tierras lejanas tiene sabor y gusto a Evangelio nos anima, a nosotros también, a vivir nuestra vida con pasión.

(Ana María Medina, Diócesis de Málaga)

  • El hermano Miguel ha fallecido en paz, después de una vida entregada, el mes de marzo de 2021

CARLOS DE FOUCAULD: “SANTO” DESPUÉS DE 104 AÑOS

https://umbrales.edu.uy/

Será canonizado el p.Carlos De Foucauld, asesinado en el desierto del Sahara el 1-12-1916 a los 58 años, en los confines de Argelia. Fue asesinado con intención de robo porque se había difundido la noticia entre los tuareg que en su choza custodiaba un gran tesoro y del cual hablaba a todos. Era la Eucaristía, que siempre tenía expuesta.

Es muy conocida la historia del p.Carlos, así como es venerada desde hace mucho tiempo su figura. En el Concilio el famoso teólogo p.Yves Congar dijo: “Teresa de Lisieux y Carlos de Foucauld son dos faros que Dios ha puesto en nuestro camino”. En su vida en medio de los nómadas del desierto no convirtió a nadie, escribió las reglas de una congregación religiosa aún sin tener discípulos. Después de su muerte, la semilla brotó. Hay ahora 20 asociaciones  de laicos, sacerdotes, religiosas y religiosos que se inspiran en su nombre y en su espiritualidad. Se autodefinió “hermano universal” y su programa era “predicar el evangelio con la vida”. Practicó el apostolado de la oración silenciosa y de la bondad para con todos. Su espiritualidad se inspiraba en la vida cotidiana y escondida de la familia de Nazaret. El proceso de beatificación empezó en 1925, pero debido a  la guerra de Argelia y a los pocos miembros del equipo de postulación fue reabierto en 1967. Hubo muchas dificultades que se interpusieron; se cuestionaban sus fuertes lazos con la familia, su presunta postura colonialista, su nacionalismo, inclusive su espiritualidad. Fue beatificado por el Papa Benedicto en el 2005. Tuvieron que pasar 104 años desde el asesinato, para que el Papa Francisco le hiciera justicia con la canonización; fue un  hombre que soñó con una Iglesia pobre para los pobres, con la Eucaristía y el Evangelio al centro de su vida.

Carlos de Foucauld, el nuevo santo, asesinado cuando vivía entre los tuareg

António Marujo 

De soldado pausado a monje en el desierto, se convirtió en un pionero de la vida religiosa entre los más pobres y marginados, en este caso, los tuareg del norte de África. El Papa ha aprobado ahora una cura que permite la canonización de Carlos de Foucauld.

El inspirador de los Hermanitos y Hermanitas de Jesús, el francés Carlos de Foucauld, finalmente ha abierto la puerta a la canonización como santo de la Iglesia católica, 104 años después de su asesinato en Tamanrasset (Sara argelina), en parte gracias al impulso que El Papa Francisco dio el proceso. El miércoles 27 de mayo, el Papa aprobó la cura inexplicable presentada por la Congregación para la Causa de los Santos y que abre la puerta a la canonización. Queda por ver la fecha de la ceremonia.

En diciembre de 2016, cuando 100 años después de su muerte, el Papa Francisco había dicho, sobre Carlos de Foucauld: “Un hombre que ha superado tanta resistencia y ha dado un testimonio que ha hecho bien a la Iglesia. Pidámosle que nos bendiga desde el cielo y nos ayude a caminar por los caminos de la pobreza, la contemplación y el servicio a los pobres ”.

En el momento de su beatificación hace 15 años (13 de noviembre de 2005) en Roma, el entonces Papa Benedicto XVI se refirió al etnólogo y lingüista que se convertiría en ermitaño que “a través de su vida contemplativa escondido en Nazaret [donde vivía temporada, Carlos] encontró la verdad de la humanidad de Jesús (…) invitándonos a la fraternidad universal, viviendo más tarde en el Sahara, dándonos ejemplo de amor a Cristo (…) y poniendo la Eucaristía y el Evangelio en el centro de la existencia ”. .

Carlos de Foucauld (1858-1916), cuya vida y pensamiento se inspiró en la espiritualidad de Francisco de Assis, soñó con el proyecto de crear comunidades “similares a las comunidades de los primeros tiempos de la Iglesia”. Su idea, que nació en una visita a Tierra Santa tras dejar el ejército, acabó dando lugar a diez congregaciones religiosas, entre ellas las fraternidades de los Hermanitos y Hermanitas de Jesús, todas ellas creadas recién después de su muerte.

El hermano Carlos vivía en una ermita entre los tuareg en el desierto del Sahara y quería que su vida fuera la de un “hermano universal”. Terminaría, con su experiencia de vida entre los más pobres, por ser pionero en la renovación de las órdenes religiosas en el siglo XX.

«Un gran revuelo»

Charles-Eugène de Foucauld, nacido en Estrasburgo en septiembre de 1858, hijo de un conde, queda huérfano a los seis años. En 1876 ingresó en el ejército. A los 22 años partió hacia Argelia, entonces colonia francesa. Sin embargo, no había abandonado la fama de «alegría» con la que se había hecho conocido en la Escuela de Caballería de Saumur.

Después de tres años, su vida cambia de rumbo, deja el ejército y se dedica a hacer exploraciones geográficas en Marruecos. Es en este contacto más directo con los musulmanes que siente «un gran revuelo» y comienza a hacer la pregunta que había abandonado hace años: «¿Existe Dios?»

En 1886, Foucauld se convirtió, probando sucesivamente la vida religiosa en varios monasterios. Partió en 1900 hacia Jerusalén y Nazaret, regresó un año después a Argelia, viviendo en la ermita de Beni Abbès.

Su idea es imitar el estilo de vida sencillo de Jesús en Nazaret. “Sueño con algo muy simple, grupos pequeños y parecido a las primeras comunidades de la Iglesia… vivir la vida de Nazaret, en el trabajo y contemplar a Jesús… ser una familia pequeña, donde todo es muy humilde y sencillo”.

En los años siguientes vivirá entre dos ermitas más y viajes cortos a Francia y al interior de Argelia. Construye tu vida diaria ayudando a los nómadas más pobres del desierto. No pretende «instruir» a los musulmanes en la religión cristiana ni convertirlos, sino darlos a conocer «más con hechos que con palabras, con moral cristiana».

Al mismo tiempo, Carlos de Foucauld escribe obras sobre lingüística y cultura tuareg, que se convertirán en un referente en los estudios sobre el tema, y ​​al mismo tiempo traduciendo numerosos poemas y textos de la cultura nómada.

Precursor del diálogo interreligioso, a pesar de su proximidad a los nómadas del desierto y del apoyo que brindaba a los más pobres, el surgimiento de la Primera Guerra Mundial crea dificultades. Terminará siendo víctima del conflicto mundial y de la lucha que ya libraban varios grupos musulmanes contra la ocupación francesa. Atacado por un grupo hostil a los cristianos, murió asesinado el 1 de diciembre de 1916.

«Respeta la cultura diferente»

Carlos de Foucauld

Icono que representa a Carlos de Foucauld. Todos los derechos reservados.

Cuando fue beatificado en noviembre de 2015, varios tuareg estaban presentes en la ceremonia de Roma, vestidos con el tradicional velo y túnicas azules. El entonces Papa Benedicto XVI, que los recibió al final de la ceremonia, dijo que la vida de Carlos de Foucauld es una invitación a todos aquellos que desean “la fraternidad universal”.

En la ceremonia, que estuvo presidida por el cardenal portugués José Saraiva Martins, entonces responsable de la Congregación para la Causa de los Santos, subrayó la “sencillez” del conocido como Hermano Carlos, y agregó que Foucauld llevó su compromiso al punto de “ser testigo de Jesús en el respeto de otras experiencias religiosas ”y para“ reafirmar la primacía de la caridad vivida en la fraternidad

Las comunidades de frailes y monjas que se inspiran en su vida y testimonio suelen vivir en barrios marginales, en zonas pobres o con poblaciones desfavorecidas. En Portugal, por ejemplo, hay una comunidad de Irmãoszinhos en Setúbal, y tres comunidades de hermanas en Chelas (Lisboa), Apelação (Loures) y Fátima.

“Lo primero que hay que hacer es respetar una cultura diferente a la suya, intentar comprender la luz de la verdad y descubrir en ella el designio de Dios para cada ser humano”, escribió Sor Magdeleine Hutin, o Magdeleine de Jesús, creadora de las Hermanitas de Jesús a partir de la propuesta de Carlos de Foucauld. «Sólo a través del respeto por las culturas, civilizaciones y religiones será posible revelar el amor de Dios a los demás».