San Carlos de Foucauld, reconocido por su vida de imitación radical de Cristo en su pobreza y humildad, es uno de los santos mencionados en Dilexit Nos. A través de su estancia en el desierto, San Carlos vivió en constante unión con el Corazón de Jesús, buscando imitar su humildad y simplicidad.
El Papa Francisco lo menciona de la siguiente manera: “Su amistad con Jesús, corazón a corazón, no tenía nada de un devocionalismo intimista. Era la raíz de esa vida despojada de Nazaret con la cual Carlos quería imitar a Cristo y configurarse con él. Aquella tierna devoción al Corazón de Cristo tuvo consecuencias muy concretas en su estilo de vida y su Nazaret se alimentaba de esa relación tan personal con el Corazón de Cristo”.
«Mis pensamientos no son los vuestros», dice el Señor (Is 55,8). El mérito no consiste ni en hacer mucho ni en dar mucho, sino más bien en recibir, en amar mucho. Se dice que es mucho más agradable dar que recibir (Hch 20,35), y es verdad, pero entonces, cuando Jesús quiere ser él quien tiene el placer de dar, no seria bueno rechazarlo. Dejémosle tomar y dar todo lo que él quiera; la perfección consiste en hacer su voluntad, y el alma que se entrega enteramente a él, Jesús mismo la llama «su madre, su hermana» y toda su familia (Mt 12,50). Y en otra parte: «El que me ama guardará mi palabra, es decir, hará mi voluntad y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14,23). Oh, cuán fácil es complacer a Jesús, alegrar su corazón, no hay más que amarle sin mirarse a sí mismo, sin examinar demasiado sus defectos.
Tu Teresa, en este momento, no se encuentra en las cumbres pero Jesús le enseña a sacar provecho de todo, del bien y del mal que ella misma encuentra en sí misma. Le enseña a jugar en la banca del amor, o mejor dicho, no, es él quien juega por ella sin decirle como, sino que hace lo que quiere porque es asunto suyo y no de Teresa, lo que es asunto de ella es abandonarse, entregarse sin reservarse nada, ni tan sólo el gozo de saber cuanto gana en la banca…
En efecto, los directores hacen adelantar en la perfección haciendo hacer gran cantidad de actos de virtud, y hacen bien, pero mi director, que es Jesús, no me enseña a contar mis actos sino que me enseña a hacerlo todo por amor, a no rechazar nada de lo que me da, a estar contenta cuando me da una ocasión de darle pruebas de que le amo, pero esto se hace en la paz, en el abandono, es Jesús quien lo hace todo y yo no hago nada.
Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897) carmelita descalza, doctora de la Iglesia Carta 142
En 2018, Emahoy Haregeweine, una monja católica etíope, estableció el primer convento católico del país. El Convento Benedictino de la Santísima Trinidad está en Holeta, a 40 km de la capital Addis Abeba. Su trayectoria espiritual comenzó en la Lycée Gebremariam French School, donde, a los 16 años, una misa católica despertó en ella una profunda conexión con la liturgia, orientándola hacia la vida religiosa.
(Vatican.news/InfoCatólica) A pesar de sus raíces en la fe ortodoxa, Emahoy Haregeweine se sintió atraída por el catolicismo, asistiendo regularmente a misa y profundizando en su fe. Inspirada por una imagen de San Francisco, consolidó su compromiso vocacional. Tras superar diversos desafíos, se unió a las Hermanitas de Jesús, congregación fundada por San Carlos de Foucauld, y realizó su formación en países como Nigeria, Kenia, Egipto, Francia e Italia.
En 2007, durante un seminario sobre tradiciones monásticas etíopes, encontró respuestas a sus inquietudes espirituales que la motivaron a fundar un convento católico que reflejara la identidad espiritual y cultural de Etiopía. Con el apoyo de benedictinos franceses y la bendición del cardenal Berhaneyesus Souraphiel, arzobispo de Addis Abeba, estableció el convento en Holeta.
Emahoy Haregeweine impulsó prácticas agrícolas sostenibles, como la producción de huevos y la cría de ganado, para asegurar la autosuficiencia del convento. Inspirada por el llamado del Papa Francisco al cuidado del medio ambiente, adoptó la agricultura orgánica, beneficiando tanto al convento como a la comunidad local.
Asimismo, implementó un programa de educación infantil que conecta al convento con las aldeas cercanas, fomentando lazos sólidos y ofreciendo orientación sobre crianza y preparación de alimentos orgánicos. Su visión es crear un espacio donde fe y comunidad crezcan en conjunto, promoviendo una conexión profunda con Dios y entre los miembros de la comunidad.
Emahoy Haregeweine anima a las familias a tener hijos y a cultivar la oración en el hogar, exhortando a quienes disciernen su vocación a dedicar tiempo a la oración y a escuchar la guía divina. Para ella, la santidad no es exclusiva de la vida religiosa, sino un llamado universal, y enfatiza que la Iglesia solo perdurará si estamos dispuestos a sacrificarnos por amor a Jesucristo.
Francisco bendice los proyectos de los hospitales de campaña: «Seguid, seguid, porque esa es una de las herencias que yo dejaré»
Francisco escuchó el tango de Morlans
«Hay que restablecer el tejido social reparando las desigualdades, nadie puede quedarse indiferente ante el sufrimiento de los demás»
«Denuncien a la sociedad que la desigualdad, a veces tan grande, entre los ricos y pobres, no es lo que Dios quiere de la humanidad y, en justicia, estas requieren ser resueltas»
En nombre de los voluntarios que están trabajando en la catástrofe de Valencia, el padre Ángel le hizo entrega de una imagen de Nuestra Señora de Algemesí, rescatada del fango, y trozos del barro provocado por la riada, que el Papa besó y bendijo. «Es una barbaridad lo que ha pasado, gracias por seguir trabajando por Valencia», contestó el Papa
«En cada persona que acogen, ya sea porque no tiene hogar, por ser refugiado, por ser parte de una familia en estado de vulnerabilidad, por ser víctima de la guerra o por cualquier otro motivo que lo vuelve marginado de la sociedad, siembren esperanza”
«Quiero agradecer públicamente tu trabajo, Lucía, lo que hacéis inspira tanto», señaló el Papa a sor Lucía, recordando su trabajo con refugiados o con las víctimas de la guerra en Ucrania. «La guerra es una cosa muy dura, una realidad que mata, destruye» reflexionó, señalando cómo «la guerra les roba la sonrisa a los niños»
«Llevar el Evangelio no es una cosa abstracta o una ideología que se reduce a un adoctrinamiento, la cosa no va por ahí, sino que se hace concreto ahí, en el compromiso cristiano con los más necesitados; ahí está la verdadera evangelización»
«Francisco adelante, tú sigue adelante”. El tango compuesto por Xavier Morlans fue la bienvenida que el grupo de iglesias hospitales de campaña quiso hacer al Papa Francisco a su entrada en la Sala Clementina. El Papa acogió, sorprendido y divertido, la iniciativa del medio centenar de voluntarios que, capitaneados por sor Lucía Caram, Peio Sánchez y el padre Ángel, llevaron a los muros vaticanos. Una muestra más de esa Iglesia de la acogida y de la alegría, que funciona las 24 horas y que se traduce, especialmente, en un trabajo de desarrollo y solidaridad con los más pobres.
«Seguid, seguid, porque esa es una de las herencias que yo dejaré», rogó el Papa al padre Peio durante los saludos.
«¿Qué tal? Hace tiempo que no le veía, veo que sigue vivo» dijo el Papa al padre Ángel. «Esta monja es un peligro», señaló al ver a sor Lucía, anres de agradecer la «acogida tan alegre» que le habían dispensado. En el discurso que llevaba preparado, y que se saltó en varias ocasiones, Francisco provocó a los presentes con tres ‘mandamientos’ para el trabajo “en la Iglesia en favor de los más pobres y marginados”: “Anunciar a Cristo, reparar las desigualdades del tejido social y sembrar esperanza”.
«Demos gracias a que vienen los migrantes. El nivel de edad es un poquito escandaloso… No tienen hijos, ¡todos tiene un perrito o un gato!, pero no hijos. Los inmigrantes, de alguna manera, son los hijos que no queremos tener»
“Ustedes, ayudados por la gracia del Espíritu Santo, se empeñan para que las iglesias sean como un hospital de campaña, no tenemos que olvidar, llevando adelante esos tres principios”, agradeció Francisco. «Tenemos que ser conscientes que a la Iglesia viene poca gente, tenemos que ir a buscarlos». Al tiempo, alabó el trabajo de acogida, “más con los gestos que con las palabras”. “Los animo a seguir viendo en cada uno de ellos, vulnerables, el rostro de Cristo”, caminando junto a los pobres, el auténtico rosto del Salvador.
Foto de familia del grupo
«Me hacen bien anécdotas de gente pobre, en Italia, sur de España, que anuncian a Cristo como pueden, con los gestos, con la acogida, el acompañamiento, la promoción del migrante… . Es una de las realidades, acoger a los migrantes. Demos gracias a que vienen los migrantes. El nivel de edad es un poquito escandaloso… No tienen hijos, ¡todos tiene un perrito o un gato!, pero no hijos. Los inmigrantes, de alguna manera, son los hijos que no queremos tener», improvisó.
En segundo lugar, “reparar las desigualdades”. “Con su apostolado, denuncien a la sociedad que la desigualdad, a veces tan grande, entre los ricos y pobres, no es lo que Dios quiere de la humanidad y, en justicia, estas requieren ser resueltas”, rogó el pontífice ante la comitiva, presidida por Lucía Caram, el padre Ángel y Peio Sánchez. “Hay que restablecer el tejido social reparando las desigualdades, nadie puede quedarse indiferente ante el sufrimiento de los demás», subrayó, criticando ‘a braccio’ el descarte de los «viejos» y de los «chicos», a los que se «usa» y «después se les abandona».
«¿Qué pasa con los chicos, qué pasa con los ancianos? Estamos asistiendo al escándalo de guardarlos en el ropero de un geriátrico»
«¿Qué pasa con los chicos, qué pasa con los ancianos? Estamos asistiendo al escándalo de guardarlos en el ropero de un geriátrico», lamentó.
Y, por último “es necesario sembrar esperanza”. “En cada persona que acogen, ya sea porque no tiene hogar, por ser refugiado, por ser parte de una familia en estado de vulnerabilidad, por ser víctima de la guerra o por cualquier otro motivo que lo vuelve marginado de la sociedad, siembren esperanza”, rogó Bergoglio. «Quiero agradecer públicamente tu trabajo, Lucía, lo que hacéis inspira tanto», señaló el Papa a sor Lucía, recordando su trabajo con refugiados o con las víctimas de la guerra en Ucrania. «La guerra es una cosa muy dura, una realidad que mata, destruye» reflexionó, señalando cómo «la guerra les roba la sonrisa a los niños»
El trabajo con los refugiados es «una de las tres cosas que el Antiguo Testamento siempre repite: la viuda, el huérfano y el extranjero», se planteó el Papa en un discurso en el que improvisó continuamente.
Sor Lucía grabando al Papa
“Aunque estos hermanos nuestros muchas veces vivan abrumados ante un panorama que pudiera asemejarse a un “callejón sin salida”»… «Cuántos callejones sin salida encontramos en el día a día», admitió el Papa, pidiendo a los presentes recordar «que la esperanza cristiana es más grande que cualquier situación, porque tiene su fundamento en Dios y no en el hombre”, concluyó el Papa, clamando que “lo que para los hombres parece imposible, no lo es para Dios”. Aunque, asumió, «qué difícil es hacerlo con una víctima de la guerra o del sufrimiento».
Atender a los vulnerables, un privilegio
“Nunca dejen de descubrir que atender a los más vulnerables es siempre un privilegio, porque de ellos es el Reino de los cielos (…).Cada vez que tenemos la ocasión de acercarnos a ellos y brindarles nuestra ayuda, es la oportunidad que tenemos de tocar la carne de Cristo, porque «llevar el Evangelio no es una cosa abstracta o una ideología que se reduce a un adoctrinamiento, la cosa no va por ahí, sino que se hace concreto ahí, en el compromiso cristiano con los más necesitados; ahí está la verdadera evangelización», finalizó su discurso el Papa, volviendo a agradecer a la comitiva “su testimonio de vida cristiana, sigan contagiando de esperanza, misericordia y amor a otras personas, que convencidas de esta verdad puedan sumarse a colaborar en el servicio de los más pobres”.
El Papa se despide del grupo Vatican Media
«Contagien esperanza, contagien misericordia, contagien amor«, finalizó, improvisando. «¿Los tenemos que bautizar o confirmar? No, cualquiera, ateo o no ateo, de cualquier religión o de otra, entre los ma´pobres está Jesús, incluso los que no creen en él. Todos, tod, todos, metidos en la bolsa del servicio, en el compromiso de los demás, concluyó, antes de los saludos y de una petición final: «Recen por mí, pero recen a favor, ¿sí?».
En nombre de los voluntarios que están trabajando en la catástrofe de Valencia, el padre Ángel le hizo entrega de una imagen de Nuestra Señora de Algemesí, rescatada del fango, y trozos del barro provocado por la riada, que el Papa besó y bendijo. «Es una barbaridad lo que ha pasado, gracias por seguir trabajando por Valencia», contestó el Papa.
Conoce a Rafael Marco, misionero en uno de los países más pobres del mundo
Catorce años después de llegar a Níger, y a pesar de los riesgos allí sigue Rafael Marco, en una Iglesia minoritaria, en una sociedad que sufre la amenaza de los fundamentalistas islámicos, pero en la que hay mucho cariño y donde se vive con sencillez la mucha pobreza que sufre. En esta entrevista concedida a las Obras Misionales Pontificias cuenta la realidad en la que vive y las motivaciones que le mueven.
P: Llegó a Níger en 2010. ¿Qué se encontró allí?
Níger es un país un poco especial, la gran mayoría de la población es musulmana. Yo había hecho antes una experiencia un año sabático en el desierto, siguiendo un poco los pasos de Carlos de Foucauld. Y había pasado alguna vez por Níger y vi una iglesia naciente, bastante influida por esa espiritualidad. Había hermanitas de Foucauld que vivían con los tuareg, con sus rebaños de cabras y con sus burros, con los que atravesaban el desierto e iban de acá para allá con ellos y llevando una vida muy sencilla en contacto con la gente, aprendiendo la lengua, viviendo con ellos y haciendo un testimonio sencillo. También había hermanitos que tenían a mi entender bastante impacto en la Iglesia local. Me llamó la atención que el primer obispo de entonces, Monseñor Berlier, hablaba mucho de la pastoral de la estera. La estera sirve para rezar en el mundo musulmán, y es donde se reúne la gente para hablar, para charlar, para intercambiar noticias. Y con eso hacía referencia al diálogo, las relaciones amistosas cercanas con el mundo musulmán, con las instituciones. Y es verdad que se tenían unas relaciones muy cercanas con el mundo musulmán y con las instituciones del país.
Níger es un país laico. La sociedad sí que es mayoritariamente islámica, pero la Constitución lo define como laico. Entonces había la posibilidad de crear Iglesia, de desarrollar, pero dentro de esta actitud de sencillez, de cercanía, de diálogo que me llamó la atención. Por otro lado Níger es el país más pobre del mundo, con hambrunas, pestes, epidemias recurrentes, y la Iglesia se ha volcado en ayudar. Hasta tal punto que recuerdo que una vez que pasé por allí, me dijo el obispo Berlier que estaban en plena actividad porque de los Emiratos Árabes habían mandado un barco de cereales en tiempo de hambruna. Y Lo habían enviado al obispo de Niamey por la fama y la actitud de la Iglesia. Y estaban distribuyendo los camiones que venían del puerto de Cottonou, camiones de cereal para trabajar contra la hambruna que sufría el país.
P. Esta relación de amistad con los musulmanes en estos años ha cambiado mucho, ¿Cuál es la situación actual?
La población ha vivido un cambio terrible. Ha sido toda la población musulmana la que ha sufrido este cambio. Por ejemplo, en los colegios las niñas vestían como cualquier otra niña. Pero cuando empezó a aparecer el yihadismo, Al-Qaeda, les obligaron a llevar toda una vestimenta, unos sayos, unos velos… Y se veía el miedo de la gente, las personas más sencillas tenían miedo a esta actitud que iba imponiendo Al Qaeda. Eso cambió también la relación con la Iglesia, sobre todo un momento dado en 2015. Cuando el periódico francés Charlie Hebdo publicó unas viñetas sobre Mahoma, un equipo yihadista entró en los despachos de la revista y mató a varios redactores. Hubo una manifestación internacional en París, a la que asistió el presidente de Níger. Y a partir de allí hubo una manifestación en Niamey movida por estos radicales yihadistas. Manifestaciones, pero también quemas de iglesias y de lugares occidentales (algún bar) pero sobre todo iglesias y residencias de religiosos y religiosas y sacerdotes.
Nos obligaron a llevar una escolta, si nos queríamos desplazar de la zona donde residíamos. En esa situación estamos. Pero vamos, dentro de todo yo estoy en Dosso, donde hay una comunidad cristiana, en la que nos reunimos alrededor de 200 personas, muchos originarios de Benín, cristianos. Y bueno, a pesar de todo, podemos vivir nuestra fe, con bastante libertad.
P ¿Cuál es la realidad de los niños ciegos en la que está usted también implicado?
Hay muchos niños ciegos en muchas partes. Hay una enfermedad muy extendida por toda África, que es la oncocercosis, que proviene de una mosca. En su proceso de metamorfosis, en un momento dado se convierte en un gusanito muy pequeño que vive en las zonas húmedas, zonas pantanosas o de ríos. Y allí tenemos el Níger. Entonces, pues hay muchos casos de oncocercosis, porque ese gusanito penetra en el cuerpo, es muy pequeño, puede entrar por cualquier parte por los poros, y emigra hasta los ojos y es allí donde ataca el nervio óptico. Y de allí viene que haya cantidad de personas en esas zonas.
Son niños que van a jugar, que entran en el agua, que se van a bañar. ¡Cómo no se van a bañar en Níger, con el calor que hace! Pues allí hay muchos que pillan esa enfermedad. Otros nacen ciegos por otras razones, seguramente que no es solamente esa enfermedad. Esos niños están considerados por sus padres, por la sociedad en general, como una maldición de Dios. Eso ya lo hemos experimentado en otras zonas por otras razones, pero aquí es por ser ciegos. En las familias se les margina prácticamente como un animal. A veces se les ata a un poste y allí pasan el día. Hasta que son poco mayorcitos y se les utiliza como mendigos.
Niños que viven totalmente en el miedo, acoquinados, encerrados en sí mismos; en cuanto oyen cualquier cosa se cubren de todo y se encierran en sí. Pero también descubrí cómo esos niños, a un gesto -tocarles por ejemplo-, poner la mano sobre ellos o una palabra, un saludo, se abren como una flor. Eso me llamó la atención. Además, hubo una niña que me recitó una poesía que se llamaba “Mañana la luz”. Tenía unos diez años. No me la sé de memoria, pero venía a decir mañana luz, mañana iré a la escuela, estoy yendo a la escuela ya. Por mi país, mi bello país que mis ojos no ven, pero mi corazón sí. Y mañana habrá luz por la escuela, porque voy a aprender a leer, a escribir, a contar. Aquello me impactó y busqué la manera de hacer algo. Y con otra gente de la comunidad empezamos a trabajar con esos niños.
P ¿Cómo los encontraste?
Los descubrí en una escuela “inclusiva” para niños invidentes, donde nadie en la escuela, ni ningún maestro, conocía ni siquiera la escritura braille. Allí había un maestro en la clase, que se ocupaba de los niños normales, y de los cuatro o cinco ciegos que estaban al fondo de la clase nadie se ocupaba, ni siquiera salían al recreo. Algunos de ellos ni siquiera comían a mediodía en la cantina escolar. Entonces, organizamos un equipo primero para que pudiesen comer todos, y ayudarles en el transporte. Después, una familia se presentó para acoger a esos niños. Poco a poco el número empezó a aumentar, y hubo que alquilar una casa, y buscar una mujer que les diese la comida. En fin, organizamos algo que pudiese responder a sus necesidades allí y aquí en España buscamos gente que nos pudiese ayudar. Hemos ido desarrollando ese proyecto por un lado ahí en Gaya y después en Dosso, donde fui nombrado por el obispo para atender la comunidad cristiana. Allí también empezamos a trabajar con los niños de la escuela inclusiva, en la que nos decían que allí ya aprendían algo de lenguaje braile y que había gente que se ocupaba un poco de ellos.
Pero la directora me decía que se habían inscrito 32 niños ciegos, pero que solamente ocho iban a clase. Así es que, después de estudiar y ver, organizamos cómo recoger y llevar al cole a los niños por la mañana, darles de comer a mediodía y después devolverlos a sus casas. Eso durante todos los días de clase. Y luego empezamos con ellos en los momentos de vacaciones, fines de semana, a organizar cursos de formación a la escritura, manualidades, orientación con los bastones, para que puedan memorizar recorridos e ir cogiendo referencias. Bueno, y tantas cosas… hasta ordenadores. Empezamos con esos 32, pero ahora son más de 50 en Dosso, con otros 20 ó 30 de Gaya, se ha trasformado todo el proceso de formación y asistencia. Y en eso estamos. Ahora, después de cinco años en los he ido aprendiendo, estamos organizando con los oftalmólogos, que no tienen un gran nivel ni son capaces de operar, pero sí pueden revisar los ojos. Con ellos queremos organizar una atención sanitaria básica y luego la formación. En eso queremos ir desarrollando dentro de lo posible.
Dos hermanitas de Jesús dejan su caravana de feriantes tras años de servicio en dos parques de atracciones romanos y se despiden con una misa en la pista de los coches de choque
El tiempo pasa para todos. Bien que lo lamentarán las religiosas Geneviève Jeanningros y Anna Amelia Gigli, hermanitas de Jesús que abandonan su misión habiendo cumplido 80 años y viviendo las últimas décadas en dos caravanas en el Luna park de Ostia, a las afueras de Roma. En este antiguo parque de atracciones el papa Francisco ha estado en dos ocasiones y ha saludado varias veces en las audiencias de los miércoles.
Una misa entre los coches de choque
El agradecimiento de los feriantes y de las personas que ha acogido las religiosas se ha hará formalmente con una eucaristía presidida por el obispo auxiliar del sector sur de la diócesis de Roma, Dario Gervasi, en la pista de coches de choque, según recoge el diario Avvenire. “Al final de nuestro servicio en el mundo del circo y del espectáculo ambulante, por lo que nos ha permitido vivir en estos años. Por los rostros y las historias que hemos conocido, por el regalo de los hermanos con los que hemos compartido la vida, por todos los amigos que nos han llenado de amor en estos años, por la confianza y el cariño que siempre nos han demostrado nuestros responsables”, han explicado las religiosas. Y es que Geneviève ha pasado 55 años de sus 81 entre los feriantes formando una comunidad de acogida a personas trans y homosexuales que se han encontrado también con el Papa.
Anna Amelia destacó que las religiosas para los feriantes “somos hermanas para ellos. Nos piden que volvamos de vez en cuando a visitarles, cuando nosotros no podemos ir a verles”. Tanto es así que los feriantes dejarán como recuerdo la roulotte de las hermanas visita por Francisco. “No he querido hacer otra cosa que una obra de amor. Y ahora os toca a cada uno de vosotros, que os habéis comprometido conmigo en este mismo camino, seguir haciendo de él una obra de amor, teniendo bien presente que esta obra no nos pertenece, sino que es una obra de la Iglesia”, insta sor Geneviève.
La cuarta encíclica del Papa Francisco, Dilexit nos, fue publicada el jueves 24 de octubre. Dedicada a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, se difundió primero en Francia antes de extenderse por todo el mundo. Esta nueva encíclica brinda la oportunidad de reflexionar sobre los vínculos del pontífice argentino con escritores espirituales franceses, en particular santa Teresa de Lisieux y San Charles de Foucauld
En el vuelo de regreso de la JMJ de Río en 2013, al ser preguntado por la cartera negra que llevaba al subir al avión y que había intrigado a los periodistas, el Papa Francisco respondió bromeando que no contenía «la llave de la bomba atómica», sino «un libro sobre santa Teresa del Niño Jesús, de la que soy devoto».
La monja normanda, a la que el Papa llama cariñosamente «Teresita» -la pequeña Teresa-, es su vínculo más estrecho con los escritores espirituales franceses. Hace un año, el 15 de octubre de 2023, el Papa argentino le dedicó una exhortación apostólica, con un título en francés: C’est la confiance. En ella, el Papa destacaba «la luz y el amor extraordinarios» difundidos por esta monja del siglo XIX, que murió a los 24 años en 1897 y fue proclamada Doctora de la Iglesia por Juan Pablo II 100 años después.
Santa Teresita del niño Jesús
«Teresa es testigo de la victoria definitiva de Jesús sobre todas las fuerzas del mal a través de su pasión, muerte y resurrección», insiste Francisco en este texto tan profundo, que ha pasado relativamente desapercibido en el contexto del Sínodo y la saturación de noticias internacionales.
«En una época en la que los seres humanos están obsesionados por la grandeza y las nuevas formas de poder», Santa Teresa de Lisieux «muestra el camino de la pequeñez», subraya el Papa Francisco, planteando muy bien esta paradójica noción de «pequeña grandeza».
El Papa Francisco, discípulo de Charles de Foucauld
Esta noción de pequeñez se encuentra también en el otro gran santo francés mencionado a menudo por el actual pontífice: Charles de Foucauld (1858-1916), a quien canonizó el 15 de mayo de 2022.
Charles de Foucauld
El eremita francés fue el artífice de un nuevo enfoque del diálogo con los musulmanes, e inspiró en gran medida la anterior encíclica de Francisco, Fratelli tutti, publicada en otoño de 2020, en el triste contexto de la pandemia del Covid-19 y el segundo encierro.
El texto se abre con una referencia a san Francisco de Asís y concluye con una oración de Charles de Foucauld, de quien el Papa recuerda que «orientó el deseo de donación total de su persona a Dios hacia la identificación con los últimos, los abandonados, en el fondo del desierto africano».
En un mundo cada vez más polarizado entre ricos y pobres, Francisco recuerda que «solo identificándose con los últimos pudo hacerse hermano de todos». Que Dios inspire este sueño en cada uno de nosotros», exhorta.
San Francisco de Sales
Otra figura francesa apreciada por el Papa Francisco es san Francisco de Sales, a quien dedicó una carta apostólica, Totum amoris est, publicada el 28 de diciembre de 2022.
«Para san Francisco de Sales, no había mejor lugar para encontrar a Dios, y para ayudar a buscarlo, que en el corazón de cada hombre y mujer de su tiempo. Lo había aprendido observándose atentamente a sí mismo desde muy joven y escrutando el corazón humano», insiste en este texto.
El vínculo del Papa con la espiritualidad francesa también incluye autores que estudió como parte de su formación como jesuita, como Henri de Lubac (1896-1991) y Michel de Certeau (1925-1986), así como autores más antiguos y menos conocidos como Louis Lallemant (1558-1635), Jean-Joseph Surin (1600-1665) y Jean-Pierre de Caussade (1675-1751). De sus escritos extrajo elementos para la reflexión sobre el discernimiento espiritual, que alimentaron su vida de religioso de forma crítica respecto a ciertas formas de ascetismo, sin negar la necesaria radicalidad de todo compromiso espiritual.
Una devoción francesa extendida a todo el mundo
Con su nueva encíclica Dilexit nos, dedicada al «amor humano y divino del Corazón de Jesucristo», el Papa Francisco vuelva a referirse a figuras francesas. Fue desde Francia donde se popularizó la devoción al Sagrado Corazón en el siglo XVII por los franceses San Juan Eudes y luego Santa Margarita María Alacoque, tras una aparición en Paray-le-Monial, en Borgoña. El director espiritual de Santa Margarita María, Claude La Colombière, era jesuita.
Al anunciar el pasado mes de junio la publicación este otoño de un documento sobre este tema, el Papa precisó que esta iniciativa se inscribía en un ciclo de celebraciones dedicadas a esta forma tradicional de devoción, que se abrió el 27 de diciembre de 2023, «en el 350 aniversario de la primera manifestación del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque». Estos 18 meses de festividades concluirán el 27 de junio de 2025.