Liberar nuesto corazón – Texto de Carlos de Foucauld

Liberar el corazón de las cosas que lo atan consiste en alcanzar la pobreza de espírituLuisa Restrepo 

Liberar nuestro corazón de las cosas que lo atan no es fácil, es una gracia en la que el amor de Dios comienza a ocupar, en nuestro interior, el lugar de las cosas. Se trata de la pobreza de espíritu, aquella que consiste, no en no tener nada, sino en aprender a vivir desapegados, desasidos, vaciados para que sea Dios quien nos ocupe. 

Nos dice Carlos de Foucauld:

«Esta pobreza de espíritu hace el vacío completo en el alma, vaciándola del amor de las cosas materiales, del amor del prójimo, del amor propio, echando de ella todo absolutamente y no dejando más que un lugar enteramente vacío que Yo ocupo entero. Yo, entonces, les devuelvo divinizado este amor de las criaturas materiales que ellos han expulsado de su alma para dárseme a Mí enteramente. Habiendo expulsado de su alma estos amores, solo Yo ocupo su alma vacía de todo y llena de Mí; pero en Mí y por Mí, ellos comenzarán de nuevo a amar todas estas cosas, no para ellos ni por ellas, sino por Mí: esto será la caridad ordenada».

La humildad

Para alcanzar este «vaciarnos» tendremos que centrarnos en la humildad. Ser capaces reconocer nuestro lugar, de no apegarnos, de no querer poseer, de vivir siendo desprendidos y generosos.

Jesús ocupó el último lugar y este lugar nadie se lo podrá arrebatar. Este abajamiento nos ha introducido en la dinámica la humildad de Dios, en la dinámica de un Reino donde la donación sustituye a toda forma de dominación.


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