Novena de preparación para la canonización de Carlos de Foucauld

NOVENA DEL HERMANO CARLOS DE FOUCAULD Unidos en la alegría y el agradecimiento por su vida, celebraremos la CANONIZACIÓN del HERMANO CARLOS DE JESÚS “Volvamos al Evangelio”.

Vamos a profundizar el testimonio de vida y la espiritualidad del hermano Carlos de Jesús. Con él nos será más fácil “volver al Evangelio” para seguir a Jesús hasta las últimas consecuencias. 1Fraternidad Hermanitas del Evangelio, La Inmaculada, Riobamba, Ecuador.

PRESENTACIÓN Presentamos esta novena dándole gracias a Dios por la espiritualidad que nos dejó para su “familia” y la Iglesia universal.

ÍNDICE

1. La conversión de Carlos de Foucauld

2. Imitar a Jesús de Nazaret

3. Gritar el Evangelio con la vida

4. Evangelización desde los pobres

5. Hermano de los pobres y hermano universal

6. Amor a la Eucaristía, a los pobres y a la Iglesia

7. Oración y desierto

8. Oración de abandono

9. Una muerte pascual

ORACIÓN DEL HERMANO CARLOS DE JESÚS:

Padre mío, yo me abandono a ti, Haz de mi lo que quieras,

Lo que hagas de mí, te lo agradezco.

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo

Con tal que tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Dios mío. Pongo mi alma en tus manos,

Te la doy, Dios mío Con todo el amor de mi corazón,

Porque te amo, y porque para mí amarte es darme,

Entregarme en tus manos sin medida,

Con una infinita confianza, porque Tú eres mi Padre.

DIA 1º: LA CONVERSIÓN DE CARLOS DE FOUCAULD HECHOS DE LA VIDA Y ESCRITOS DEL HERMANO CARLOS

1. Hechos de la vida del hermano Carlos (1858-1886)

La conversión de Carlos de Foucauld se produce cuando tiene 28 años. Carlos de Foucauld nace en la ciudad francesa de Estrasburgo, el 15 de diciembre de 1858. Huérfano de padre y madre a los 6 años, es adoptado, con su hermana María, por sus abuelos. Su juventud fue bastante desordenada. Al terminar la escuela secundaria, entró en una academia militar donde se graduó, después de varias sanciones por mala conducta. Luego es enviado a Argelia, país musulmán y colonia francesa de África del Norte. Tiene 22 años. Dos años más tarde, se retira del ejército para dedicarse a la exploración de Marruecos, país vecino de Argelia. Durante otros 2 años, recorre más de 2.250 kilómetros y publica en Paris, con gran éxito, los resultados sobre todo geográficos de su exploración. Al mismo tiempo, queda impactado por la fe, la sencillez y la amabilidad de los musulmanes. En el año 1886, gracias a una prima, conoce a un gran predicador en Paris, el Padre Huvelin. Este encuentro, donde se confiesa y comulga, produce en Carlos de Foucauld una conversión radical.

2. Escritos de la vida del hermano Carlos

A los 17 años era todo egoísmo, todo deseo de mal, estaba como enloquecido. Jamás creo haber estado en tan lamentable estado espiritual. Vivía como se puede vivir cuando se ha extinguido la última chispa de la fe.” “El Islamismo produjo en mí una profunda conmoción. La vista de esta fe, de estas almas viviendo en continua presencia de Dios, me hizo entrever algo más grande y más noble que las tareas de este mundo.” “Dios mío, si existes, házmelo saber.” “En cuanto creí que Dios existía, no pude hacer otra cosa que vivir sólo para El.” “Mi vocación religiosa nace a la misma hora que mi fe.”

1ª pregunta: ¿Qué comentarios hacemos de esta etapa de la vida del hermano Carlos? EVANGELIO. Lucas 15,4-7: La oveja perdida y reencontrada.

2. ¿Qué nos llama la atención de esta lectura bíblica?

3. ¿Qué relación hacemos con la vida y las palabras del hermano Carlos?

4. A partir de nuestras reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados como persona y grupo?

Oraciones comunitarias. Oración de abandono del hermano Carlos. Bendición final.

DIA 2º: IMITAR A JESÚS DE NAZARET HECHOS DE LA VIDA Y ESCRITOS DEL HERMANO CARLOS

1. Hechos de la vida del hermano Carlos (1890-1896)

Luego de su conversión a los 28 años, Carlos decide entrar en un monasterio para imitar a Jesús de Nazaret en su vida oculta y pobre de carpintero. Entra como novicio a la Trapa de Nuestra Señora de las Nieves, por el sur de Francia, en 1890. Buscando una Trapa de mayor pobreza para que pueda mejor imitar este Jesús de Nazaret, el mismo año va a la Trapa de Nuestra Señora del Sagrado Corazón a Akbés en Siria, cerca de Palestina.

2. Escritos del hermano Carlos

“Mi Señor Jesús, ¡qué pronto será pobre aquel que, amándole con todo su corazón, no pueda sufrir ser más rico que su amado!” “Yo no puedo concebir el amor sin una necesidad, sin una imperiosa necesidad de conformidad, de semejanza y sobre todo, de participación en todas las penas, en todas las dificultades, en todas las durezas de la vida”. “Siempre en el último lugar: ‘Cuando le inviten a un banquete, pónganse en el último lugar’. Esto es lo que él mismo hizo al venir al banquete de la vida, y lo hizo hasta su muerte. Vino a Nazaret, el lugar de la vida oculta, de la vida ordinaria, de la vida de familia, de oración, de trabajo, de oscuridad, de virtudes silenciosas, practicadas sin más testigos que Dios, sus íntimos y sus vecinos; el lugar de aquella vida santa, humilde, benéfica, oscura, que es la vida de la mayor parte de los seres humanos, de la que dio ejemplo durante treinta años…” “Mi única originalidad es vivir el Evangelio.”

1ª pregunta: ¿Qué comentarios hacemos de esta etapa de la vida del hermano Carlos? EVANGELIO. Marcos 6,1-4: El carpintero de Nazaret.

2. ¿Qué nos llama la atención de esta lectura bíblica?

3. ¿Qué relación hacemos con la vida y las palabras del hermano Carlos?

4. A partir de nuestras reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados como persona y grupo?

Oraciones comunitarias. Oración de abandono. Bendición final.

DIA 3º: GRITAR EL EVANGELIO CON LA VIDA HECHOS DE LA VIDA Y ESCRITOS DEL HERMANO CARLOS (1896-1900)

1. Hechos de la vida del hermano Carlos

Luego de unos estudios de teología en Roma durante 2 años (1896-97), viaja a Palestina. En Nazaret el hermano Carlos es recibido al lado de un monasterio de mujeres donde se desempeña como jardinero, viviendo feliz en una pequeña choza de tablas que llama ‘ermita de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro’. Tiene la oportunidad de ir en un monasterio de la misma fundación en Jerusalén donde tuvo idénticas ocupaciones y casucha. Se hace llamar ‘hermano Carlos de Jesús’.

2. Escritos del hermano Carlos

“Tú estás encargado de ‘gritar el Evangelio’ sobre los tejados, no por tu palabra, sino por tu vida.” “Si no vivimos el Evangelio, Jesús no vive con nosotros.” “Toda nuestra vida, por muda que sea, la vida de Nazaret, la vida del desierto, como la vida pública, debe ser una predicación del Evangelio por el ejemplo; toda nuestra existencia, todo nuestro ser, debe gritar el Evangelio sobre los tejados… Todo nuestro ser debe ser una predicación viva, un reflejo de Jesús, algo que grita a Jesús, que haga ver a Jesús, que brille como una imagen de Jesús.” “Mi apostolado debe ser el apostolado de la bondad. Viéndome deben decirse: ‘Puesto que este hombre es tan bueno, su religión debe ser buena’. Si se me pregunta porque soy dulce y bueno, debo decir: ‘Porque soy el servidor de Alguien mucho más bueno que yo. Si Ustedes supieran qué bueno es mi Maestro Jesús.”

1ª pregunta: ¿Qué comentarios hacemos de esta etapa de la vida del hermano Carlos? EVANGELIO. Lucas 7,18-23: Hablar con los hechos.

2. ¿Qué nos llama la atención de esta lectura bíblica?

3. ¿Qué relación hacemos con la vida y las palabras del hermano Carlos?

4. A partir de nuestras reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados como persona y grupo?

5. Oraciones comunitarias. Oración de abandono. Bendición final.

DIA 4º: EVANGELIZACIÓN DESDE LOS POBRES HECHOS DE LA VIDA Y ESCRITOS DEL HERMANO CARLOS

1. Hechos de la vida del hermano Carlos (1901)

Después de su estadía en Palestina, el hermano Carlos regresa al monasterio de Nuestra Señora de la Nieves donde retoma el nombre de ‘hermano María-Albérico’. Es para prepararse al sacerdocio. Es ordenado sacerdote en el año 1901 en Viviers, ciudad cercana a la Trapa. Tiene 43 años. Monje sacerdote en el monasterio de Nuestra Señora de la Nieves, sueña con regresar a Marruecos, para ser presencia humilde de Jesús de Nazaret.

2. Escritos del hermano Carlos

“Ser sacerdote para los que están más lejos de Dios.” “Llevar la Eucaristía, no a los parientes, a los vecinos ricos, sino a los cojos, a los ciegos, a los pobres.” “Llevar la eucaristía a los más pobres.” “Usted me pregunta si estoy listo a ir a otra parte que no sea Beni Abbés. Para anunciar el Evangelio, estoy listo para ir hasta el final del mundo y a vivir hasta el juicio final.” “Hay que ir, no allá donde la tierra es más santa, sino donde iría Jesús, hacia las ovejas perdidas, hacia las más abandonadas.” “Amar al prójimo, es decir a todos los hombres como uno mismo, es hacer de la salvación la obra de nuestra vida; amarnos unos a otros como Jesús nos amó… incluso, si es necesario, derramar nuestra sangre para Él, como él lo hizo.”

1ª pregunta: ¿Qué comentarios hacemos de esta etapa de la vida del hermano Carlos? EVANGELIO. Lucas 4,14-21: La misión de Jesús, desde los pobres.

2. ¿Qué nos llama la atención de esta lectura bíblica?

3. ¿Qué relación hacemos con la vida y las palabras del hermano Carlos?

4. A partir de nuestras reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados como persona y grupo?

Oraciones comunitarias. Oración de abandono. Bendición final.

DIA 5º: HERMANO DE LOS POBRES Y HERMANO UNIVERSAL HECHOS DE LA VIDA Y ESCRITOS DEL HERMANO CARLOS

1. Hechos de la vida del hermano Carlos (Beni Abbés 1901)

El mismo año de su ordenación emprende el viaje a Marruecos. Al no poder entrar a Marruecos, se instala en el desierto del Sahara, a Beni Abbés, en Argelia, cerca de la frontera marroquí. En Beni Abbés, viste la ‘djelaba’, la larga túnica blanca de la gente del desierto, con un corazón y una cruz dibujados en la parte delantera. Se dedica a atender a todo el que venga ‘sea bueno o malo, amigo o enemigo, musulmán o cristiano’, recibiendo a todos de la mejor manera sin distinción, buscando solamente ser hermano de todos, ‘hermano universal’. Gracias a la ayuda de una prima, puede comprar un pequeño terreno, fuera del oasis de Beni Abbés, donde construye una ermita sencilla a la manera de las casas de los más pobres del lugar. Cierra su propiedad con un muro de una sola hilera de piedras. La primera visita que tiene es la de un muchacho negro que le pide pan. Al no tener, el hermano Carlos le dio dátiles. Con el tiempo, muchos lo visitan y se hospedan en ese lugar acogedor.

2. Escritos del hermano Carlos

Comienzan a llamar a la casa “la fraternidad”. Eso me resulta muy dulce.” “No puedo concebir el amor sin la necesidad imperiosa de asemejarme a los más pobres y compartir su vida.” “No tenemos derecho a ser perros mudos, centinelas dormidos, pastores indiferentes: Es Jesús quien está en esta dolorosa condición.” “Debemos amar a todos los hombres como a nosotros mismos, pero inclinarnos sobre todo a los más pobres, hacia todos los que el mundo olvida, desprecia, rechaza: los pobres, los pequeños, los sufrientes, los que no saben, porque tienen más necesidades y menos recursos; es por eso que Dios confía a sus servidores los desheredados de la tierra: Él quiere que los que no tienen ni amigos, ni familia en el mundo, encuentren una familia y amigos en aquellos que sirven a Dios.” “Quiero acostumbrar a todos los habitantes, cristianos, musulmanes, judíos y no creyentes, a mirarme como su hermano, su hermano universal.”

1ª pregunta: ¿Qué comentarios hacemos de esta etapa de la vida del hermano Carlos? EVANGELIO. Lucas 14,15-24: Los invitados se excusan.

2. ¿Qué nos llama la atención de esta lectura bíblica?

3. ¿Qué relación hacemos con la vida y las palabras del hermano Carlos?

4. A partir de nuestras reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados como persona y grupo?

Oraciones comunitarias. Oración de abandono. Bendición final.

DIA 6º: AMOR A LA EUCARISTÍA, A LOS POBRES, A LA IGLESIA HECHOS DE LA VIDA Y ESCRITOS DEL HERMANO CARLOS

1. Hechos de la vida del hermano Carlos

El hermano Carlos hace su primera comunión a los 14 años y es confirmado ese mismo año. Cuando se da su conversión, el Padre Huvelin lo invita a confesarse y a comulgar seguidamente. En la regla que hará para la Congregación religiosa que sueña en la Trapa de Akbés, escribe que deberá hacerse 5 horas diarias de adoración al Santísimo. En cuanto a los pobres, su estadía en África del Norte le hace descubrir la pobreza de la mayoría de la gente. Mientras está en Marruecos, se liga de amistad con un monje ermitaño musulmán. En general le llama la atención la fe, la oración y la bondad de los musulmanes. 2. Escritos del hermano Carlos—-“La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños.” “¡La sagrada Eucaristía es Jesús, todo Jesús! En la sagrada Eucaristía vos estás todo entero, todo vivo, mi bienamado Jesús, tan plenamente como estabas en la casa de la santa familia en Nazaret, en la casa de Magdalena en Betania, como estabas en medio de los Apóstoles. ¡Igualmente estás aquí, mi Bienamado y mi todo!” “Cuando más unido se está a la Iglesia, más unido es está al Espíritu Santo, más se ama a aquel de quien ella es el cuerpo, nuestro Señor Jesús.” “La obediencia es la medida del amor.” “Preparar, comenzar la evangelización de los Tuaregs viviendo con ellos, aprendiendo su idioma, traduciendo los santos Evangelios, haciéndome su amigo lo más que se pueda.”

1ª pregunta: ¿Qué comentarios hacemos de esta etapa de la vida del hermano Carlos? EVANGELIO. Mateo 1,25-29: ‘Vengan a mí los que van cansados’.

2. ¿Qué nos llama la atención de esta lectura bíblica?

3. ¿Qué relación hacemos con la vida y las palabras del hermano Carlos?

4. A partir de nuestras reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados como persona y grupo?

Oraciones comunitarias. Oración de abandono. Bendición final.

DIA 7º: ORACIÓN Y DESIERTO HECHOS DE LA VIDA Y ESCRITOS DEL HERMANO CARLOS

1. Hechos de la vida del hermano Carlos (Tamanrasset, 1905)

Unos militares franceses ofrecen al hermano Carlos la posibilidad de adentrarse más al sur en el desierto. Un tal Pablo lo acompaña, como ayudante. Allí viven ‘los hombres azules’, nómadas muy pobres, los Tuaregs, conocidos por vestir noblemente una gran túnica azul. En el oasis de Tamanrasset construye nuevamente su ermita: 1,50 metros de ancho, 1 metro de ancho y 1 metro de alto. Aprende el idioma de los Tuaregs y se pone a traducir el Evangelio en su lengua. Estamos en el año 1905. Se dedica a acoger a los que vienen a él. Empieza la tarea de componer un diccionario, recoger poesías y dichos de los Tuaregs. El hermano Carlos se hace amigo del jefe de los Tuaregs, un tal Musa, musulmán. Se presenta no como misionero sino como amigo y ‘hermanito universal’. Entre los 2 nace una gran amistad en la confianza y el respeto mutuos. 2. Escritos del hermano Carlos– “Orar es pensar en Dios amándolo.” “Hay que pasar por la soledad y el desierto para recibir la gracia de Dios. Ahí uno se vacía, se echa de sí todo lo que no es Dios para dejar todo el lugar solo a Dios.” “Me cuesta desprender mis ojos de este paisaje admirable; su belleza y su impresión de infinito acercan tanto al Creador; al mismo tiempo, su soledad y aspecto salvaje invitan a soledad con Dios.” “Todas las almas, sin excepción, deben en ciertos tiempos de la vida y sobre todo antes de actos importantes, hacer retiros, que son tiempos de soledad, de oración, de meditación y de penitencia más o menos intensos según lo que se busca y según las almas, de manera a hacer el mayor bien posible, y para renovarles, refrescarles, curarles por este retiro que también es descanso para el alma.”

1ª pregunta: ¿Qué comentarios hacemos de esta etapa de la vida del hermano Carlos? EVANGELIO. 1 Reyes 19,10-16: El murmullo de una suave brisa.

2. ¿Qué nos llama la atención de esta lectura bíblica?

3. ¿Qué relación hacemos con la vida y las palabras del hermano Carlos?

4. A partir de nuestras reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados como persona y grupo?

Oraciones comunitarias. Oración de abandono. Bendición final.

DIA 8º: ORACIÓN DE ABANDONO HECHOS DE LA VIDA Y ESCRITOS DEL HERMANO CARLOS

1. Hechos de la vida del hermano Carlos

La ‘oración de abandono’ del hermano Carlos resume la opción de su vida: la entrega total a Dios en el medio de los más pobres. Esta oración tiene una larga historia. El hermano Carlos comienza a escribirla en la trapa de Nuestra Señora de las Nieves. Allí estaba haciendo una meditación sobre Jesús agonizando en la cruz, cuando dice: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’ (Lucas 23,46). Pero termina esta oración muchos años después cuando está en Tamanrasset.

2. Escritos del hermano Carlos

“Es la última oración de nuestro Maestro, de nuestro Bienamado…. ¡Ojalá fuera la nuestra!… y que sea no solo la del último momento sino la de toda nuestra vida.” “Nuestro anonadamiento es el más poderoso medio que tenemos para unirnos a Jesús y hacer bien a las almas.” Oración del Hermano Carlos de Jesús: ‘Padre mío, yo me abandono a ti, Haz de mi lo que quieras, Lo que hagas de mí, te lo agradezco. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo Con tal que tu voluntad se haga en mi Y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Dios mío, Pongo mi alma en tus manos, Te la doy, Dios mío Con todo el amor de mi corazón, Porque te amo, y porque para mí amarte es darme, Entregarme en tus manos sin medida, Con una infinita confianza, porque Tú eres mi Padre.’

1ª pregunta: ¿Qué comentarios hacemos de esta etapa de la vida del hermano Carlos? EVANGELIO. Filipenses 2,5-11: ‘Vengo para hacer tu voluntad’.

2. ¿Qué nos llama la atención de esta lectura bíblica?

3. ¿Qué relación hacemos con la vida y las palabras del hermano Carlos?

4. A partir de nuestras reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados como persona y grupo?

Oraciones comunitarias. Oración de abandono. Bendición final.

DIA 9º: UNA MUERTE PASCUAL HECHOS DE LA VIDA Y ESCRITOS DEL HERMANO CARLOS

1. Hechos de la vida del hermano Carlos: 1º de diciembre de 1916

Al estallar la primera guerra mundial en Europa, en 1914, la situación se vuelve muy conflictiva en la región de Tamanrasset. En 1915, unos grupos rivales entran en guerra. El hermano Carlos presentía su muerte, vivía con este pensamiento que iba a morir mártir y se iba preparando, fue como la lógica del amor de su vida. El 1º de diciembre de 1916, desde fuera del fortín de Tamanrasset, una voz conocida llama al hermano Carlos. Al abrir la puerta, unos 30 hombres armados se abalanzan, le amarran las manos y le confían a la guardia de un joven de unos 15 años. Mientras tanto, los atacantes invaden el fortín y se ponen a recoger todo cuanto pueden. Al darse la alerta, los atacantes se dan a la fuga y el joven le dispara a quemarropa al hermano Carlos. Pablo, acompañante del hermano Carlos, y los habitantes de Tamanrasset, lo entierran en el mismo fortín, en medio de ellos. Hacía 11 años que el hermano Carlos vivía entre los Tuaregs y 16 en el desierto. Tenía 58 años. Más después se traslada su cuerpo más al norte, al oasis de El Golea en pleno desierto. Musa, el jefe Tuareg amigo del hermano Carlos, escribe una carta a su hermana María, en Francia, anunciándole la muerte de su hermano: ‘Todo es oscuridad en mí. He derramado muchas lágrimas y siento una gran pena. Carlos, el morabito (o ermitaño), no ha muerto solamente para vosotros. Ha muerto también para todos nosotros. Que Dios le dé la misericordia. Y que nosotros nos encontremos con él en el cielo’. Por lo pronto, el hermano Carlos no deja ningún convertido ni ningún seguidor. Pero el testimonio de su vida solidaria y de su sangre regada son granos de trigo enterrados profunda y fértilmente en el corazón de los hombres del desierto. Con el paso de los años, van a surgir muchas Fraternidades del hermano Carlos en los distintos continentes. En este mes de noviembre 2005, el Papa lo va a reconocer santo, porque supo el hermano Carlos, en la soledad del desierto, considerar a todo hombre como su ‘hermano’ en nombre de Jesucristo.

2. Escritos del hermano Carlos

Juan 12,24: ‘El grano que cae en tierra y muere da muchos frutos’. “Nosotros también lo podemos todo en Aquel que nos conforta… Volvamos al Evangelio.” “Piensa que debes morir mártir, despojado de todo, tirado en el suelo, desnudo, cubierto de sangre y de heridas, violentamente y dolorosamente matado… y desea que sea hoy. Para que te regale esta gracia, permanezca vigilante y seas fiel en cargar tu cruz.” “Viva como si debieras morir mártir hoy”.

1ª pregunta: ¿Qué comentarios hacemos de esta etapa de la vida del hermano Carlos? EVANGELIO. Juan 12,23-26: ‘El grano que cae en tierra y muere da mucho fruto’.

2. ¿Qué nos llama la atención de esta lectura bíblica?

3. ¿Qué relación hacemos con la vida y las palabras del hermano Carlos?

4. A partir de nuestras reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados como persona y grupo?

CAMINO DE LA CRUZ – VIA CRUCIS- Por René Voillaume

– Esta reflexión del Camino de la Cruz  (Via Crucis) fue escrita en 1946, por el hermano René Voillaume, fundador de los Hermanitos de Jesús y las Fraternidades de Hermanitas y Hermanitos del Evangelio. Esta publicación es una versión abreviada de la misma que publicó en ingles la página web de la Familia espiritual de Inglaterra […]

CAMINO DE LA CRUZ – VIA CRUCIS- Por René Voillaume — Foucauld. dialogos

LA ORACIÓN DEL PERDÓN

Cuando nos sentimos heridos por el daño que afecta a nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestro ser interior, cuando ese mal lo causa una persona, o varias, o, sin haberse puesto de acuerdo llega a ser un cúmulo de agresiones que vienen de diversas partes, el corazón se resiente y queda herido.

Otras veces hay que poner el corazón en cuidados intensivos, esperando que sea la maquinaria de Dios la que serene, cure y reavive el rostro interior con el que lo miramos y miramos al mundo. Ese mundo contemplado por Jesús desde la cruz, con la actitud contemplativa de fe en su Padre, abandonado de todos, sin nada, despojado de derechos y de cualquier defensa, es el mundo en el que estamos inmersos y el que tanto nos duele en ocasiones.

Nuestro hermano Carlos andaba por la vida liberado de su pasado herido, y hacía de su presencia sencilla de Nazaret la presencia silenciosa de Jesús en un país colonizado por una potencia extranjera y en constante peligro de conflictos. Amigo de todos, no juzgó a nadie más que a sí mismo.

Pedir perdón es una cuestión de humildad; el reconocimiento del propio error necesita de un corazón abierto y limpio. Jesús pide al Padre que perdone a quienes lo humillan, maltratan, juzgan, condenan y asesinan. Pide perdón para quienes lo envidian y calumnian, para los que lo niegan, para quienes desconfían de su autoridad -reconocida por el pueblo por su cualidad de Maestro, de sabio, de hombre de Dios-. No pide venganza ni ajuste de cuentas, ni pasa factura. Sigue siendo amigo de sus amigos. A Jesús le toca enseñar a sus discípulos a perdonar, dentro de una sociedad que establece las relaciones humanas con una religiosidad basada en formas conductuales con respecto a una ley, y que asume con toda naturalidad devolver el bien con el bien así como el mal con el mal. Ojo por ojo y diente por diente.

Un día de desierto en el mes pasado, y otro en el actual, me han posibilitado orar después desde el corazón que necesita ser sanado. Cuando el corazón tiene una parte ocupada por sentimientos negativos hay menos espacios para el amor gratuito. Al igual que el cerebro es limitado, el mundo de los sentimientos también. Por encima del corazón está la cabeza, decía mi madre. Es de locos, y he aquí el gran reto para nuestro ser civilizado, educado en líneas de unas normas cívicas y cristianas, que sea el corazón el que decida. A Jesús le ocurrió así.

En uno de los días de desierto comprendí que no se puede vivir en coherencia con el Evangelio sin haber perdonado. La oración que fluye en los momentos de encuentro con Dios y el silencio en la adoración se iban impregnando del convencimiento de que es la gracia, la gratuidad nada caprichosa de Dios, la que cambia, transforma y da vida nueva a uno mismo y a quienes han hecho daño, a ti o a los quieres como algo tuyo. Comprendí que sólo perdonando las personas cambian y Dios va realizando su voluntad. Comprendí que, cuando uno no puede cambiar las actitudes de los demás, Dios sí puede. Pedir perdón en cada padrenuestro no es otra cosa que reconocerlo así.

Necesitamos del perdón para ser liberados no ya de una sensación de culpa cuanto por la necesidad de perdonamos a nosotros mismos, y de ser perdonados por los demás.

En el otro día de desierto las voces se hacían casi gritos. “Calla y escucha; pon alerta el corazón: busca la paz”. No des el “tiro en la nuca” a nadie -hay muchas formas de disparar-, presenta la otra mejilla, si tienes algo contra tu hermano antes de presentar tu ofrenda… Y en la eucaristía celebrada con mis hermanos de fraternidad después de la jornada de desierto aparece Jesús diciéndole a Pedro que hay que perdonar setenta veces siete. Justo lo que menos, quizá, deseaba oír. Pero me puse a escuchar y entendí que a través del Evangelio, la buena noticia pasaba también por darle a Dios todo el espacio, por vencer las resistencias, justificaciones de uno mismo, romper con los mecanismos de defensa; dejar, por tanto, que fluyera la gracia y sólo como Dios quiera, no como a nosotros nos gustaría programar.

El perdón es sacramento sólo si hay reconciliación. En la reconciliación del Dios de Israel con su pueblo, en la reconciliación a la que invita Jesús cuando trata con la gente, la que desea desde la cruz y se nos manifiesta cuando nos damos el abrazo de la paz, somos perdonados y aprendemos a perdonar, a cicatrizar las heridas del corazón y a contemplar nuestra pobreza, que precisa de la gracia para ser pobreza evangélica en todos sus sentidos.

Orar liberado, como orar encarcelado, no es una tarea más, sino la expresión personal de confianza, -con infinita confianza- de que Dios está ahí y que él hace salir el sol sobre justos y pecadores. Dejemos que él llegue donde nosotros no logramos entrar. Perdonar sin que se nos pida el perdón. Regalar aunque no sea el cumpleaños, por pura gratuidad.

AURELIO SANZ BAEZA

Carlos de Foucauld: BUSCANDO A DIOS: SU CONVERSIÓN (1886–1890)

Un asceta que se cuestiona sobre la fe

Carlos de Foucauld tiene 28 años, vive en París austeramente, como un asceta.

Ha retomado contacto con su familia, en particular con su tía y con su prima María de Bondy . La fe cristiana de estas mujeres le cuestiona.

Iglesia de San Agustín en ParísSe interroga acerca de la vida interior y la espiritualidad. Lee mucho, reflexiona. Sin fe, entra en los templos, y repite esta oración: «Dios mío, si existes, haz que te conozca».

Dejar el razonamiento y abrir el corazón

Su prima le habla del Padre Huvelin . Va a su encuentro en la iglesia de San Agustín con la intención de recibir lecciones de religión. El P. Huvelin corta en seco esa búsqueda situada desde el razonamiento y le dice de ponerse de rodillas, confesar y comulgar.

Una experiencia decisiva de la Misericordia de Dios

Carlos hará entonces la experiencia de la presencia de Dios y de su misericordia. Toda su vida estará marcada por esta experiencia de un Dios inmensamente bueno que va en búsqueda de los pecadores y que no rechaza a nadie: «No hay estado tan vil, tan despreciado, tan despreciable, del que no hayas sacado almas, no sólo para salvarlas, sino para hacerlas tus favoritas … «(En vue de Dieu seul, p.289)

En adelante Carlos no querrá vivir más que para Dios…

El Padre Huvelin

Jesús ocupó el último lugar

El Padre Huvelin lo acompañará en su camino y permanecerá hasta su muerte en 1910 como un guía espiritual y un amigo. Una frase de uno de sus sermones lo dejará marcado para siempre: «Jesús quiso ocupar tanto el último lugar que nadie pudo quitárselo.» El Padre Huvelin dirá de Carlos: “Ha hecho de la religión, un amor”.

La pobreza de Jesús en Nazaret

Este Dios tan bueno tomará para Carlos el rostro de Jesús… Dios que se hizo hombre humildemente entre nosotros. En fechas cercanas a la Navidad de 1888 Carlos hará una peregrinación a Tierra Santa: se sentirá seducido por la pobreza de Jesús en Nazaret. Para poder estar sin pausa con él expresa un deseo: imitar a Jesús en Nazaret. En su búsqueda de una vida religiosa, piensa que es en la Trapa donde se siente llamado.

“Bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos… –
Bajasteis con ellos para vivir su vida, la vida de un pobre obrero viviendo de su trabajo…
en Nazaret” (Retiro en Nazaret – 6 de noviembre de 1897)

Oración al Beato Charles de Foucauld, para pedir la gracia de tener un corazón misericordioso

Publicada por Carlos García Malo en https://caminocatolico.com      

Beato Charles de Foucauld,

misionero del Sahara,

apóstol de los tusregs.

Fuiste vizconde de Foucauld en Francia…

alejado de Dios en tu juventud te dejaste llevar por el mundo.

Fue el ardor de una oración musulmana la que te llevó de nuevo a la fe;

y después de muchas búsquedas

te entregaste a la Trinidad dentro de la Iglesia católica.

«Dios, si existes, házmelo saber».

Tu deseo era llevar con tu testimonio la fe a África.

Hombre activo con los enfermos y necesitados,

a la vez que contemplativo de Jesús en la custodia.

«Cuanto más se ama, más se ora».

Místico de nuestros tiempos,

cuántos hombres y mujeres han abrazado tu espiritualidad

y te han seguido por el camino de la entrega y del amor.

Entregaste tu vida en manos de un jovencito

que disparó su arma y dejó tu cuerpo tendido en el suelo.

Tu sangre hoy es semilla de nuevos cristianos

y de innumerables conversiones a la fe

del que dio su vida para que nosotros tengamos la Vida verdadera,

sin odios ni rencores sino en la caridad

y misericordia con el hermano que uno sabe en su corazón equivocado.

Beato Charles de Foucauld,

enséñanos a tener un corazón escandalosamente misericordioso

y ardiente de amor como lo tuviste tú en este mundo terreno. Amén.

Publicado por Familia Carlos de Foucauld en España 

Carlos de Foucauld y la misericordia

Algunos textos de Carlos de Foucauld que hacen referencia a la misericordia.

 (HNOS. DE jESÚS)                                                                 

Meditaciones de Carlos extraídas de sus escritos espirituales
 

“Sed misericordiosos como Vuestro Padre es misericordioso” Lc 6,36 (1)

Amemos a Dios practicando de todo corazón la misericordia, porque la misericordia es infinitamente hermosa y digna de ser practicada por ella misma, como perteneciendo al Ser mismo de Dios.

Ser misericordioso es inclinar su corazón hacia los necesitados, necesitados espiritual, intelectual y materialmente… hacia los ignominiosos, los trastornados y los ignorantes, los pobres, los enfermos, los que sufren… hacia todos los desdichados.

Seamos misericordiosos y prediquemos la misericordia; enseñémosla y practiquémosla como Jesús la practicó y la enseñó…

“Sed misericordiosos como Vuestro Padre es misericordioso” Lc 6,36 (2)

Dios mío, que bueno eres por llamarnos a tal perfección: ¡sed misericordiosos como Dios es misericordioso! ¡Qué bueno eres por llamarnos a un ideal tan grande, a un deseo tan grande! ¡Qué bueno eres por desear que nos parezcamos a Ti, por poder imitarte! ¡Qué agradable mandamiento!

¡Cuánto amas a la humanidad!, Tú que nos pides firmemente ser misericordiosos con “los buenos y los malos”, declarando que Tú mismo eres misericordioso con todos ellos…

Seamos misericordiosos, inclinemos nuestro corazón hacia todas las miserias:

Las almas sufren por el pecado, la ignorancia, el error, la debilidad de miles de males… ¡Seamos misericordiosos por tantas miserias, ofrezcamos a Dios oraciones y penitencias por su curación, procuremos santificarnos para hacer el bien a estas almas por la comunión de los Santos, por nuestro testimonio! Debemos, si nuestro deber nos llama, intentar curar a estas almas con nuestras palabras y obras para sacarlas del pecado, del error y de la languidez…

Los corazones sufren de un sinfín de dolencias que vienen de sus propias miserias, dolencias que vienen del prójimo, dolencias que vienen de que desearían amar a Dios, dolencias provenientes de cosas materiales, de su cuerpo: “Lloremos con aquellos que lloran”… Intentemos consolar a todos estos pobres corazones; seamos un hermano lleno de ternura por cada corazón que sufre; consolemos a nuestros hermanos en Dios, como desearíamos ser consolados por Jesús.

Los cuerpos sufren… Seamos considerados con los pobres, los enfermos, los niños, los ancianos, los inválidos, los seres desatendidos o abandonados, los viajeros, los oprimidos y tantos otros desafortunados, socorriendo todas estas miserias en la medida de nuestras fuerzas.

“Si supieseis lo que significa, quiero misericordia y no sacrificio” Mt 12,7 (3)

Sed misericordiosos especialmente hacia aquellos cuya alma está llena de miseria, puesto que sin saberlo, son más dignos de compasión que los que sufren en su corazón o en su cuerpo.

No condenemos al pecador… dejemos el juicio a Dios: no nos toca a nosotros juzgar… Oremos por él; si su falta es evidente, no la imitemos, recordemos nuestras propias faltas y pongámonos en actitud de humildad… Y hagamos lo que podamos para llevarle hacia Dios y hagamos de él un santo, ya que ha sido creado para serlo y Jesús murió para que lo sea.

“Quiero misericordia mucho más que los sacrificios” Mt 12,7 (4)

Dios nos muestra que sitúa la misericordia, la bondad, la caridad hacia el prójimo, antes que las ofrendas que podamos hacer directamente a Dios, oraciones, austeridades, dones a la Iglesia…

Dios nos dice que lo que Le damos a través de sus miembros sufrientes, Le es un don más agradable que lo que Le damos directamente con los ejercicios de culto, la ornamentación de sus iglesias, el incienso de nuestras oraciones, la mirra de nuestras mortificaciones.

Y esto se entiende, ya que por todos estos sacrificios quemamos, en cierta manera, un incienso del que no tiene la menor necesidad, sino más bien la de ser curado y aliviado en sus miembros heridos, lastimados o enfermos.

También el sacrificio, incluso el más completo, el más perfecto, no es más que un consejo, mientras que la misericordia es un precepto. Aquellos que siguen el precepto y el consejo son perfectos y aún más perfectos puesto que cumplen completamente el precepto y el consejo; pero no deben olvidar jamás que el primer rango pertenece al precepto y que si algún cuidado debiera ponerse a la perfección de los sacrificios, se debería poner aún más para la perfección de la misericordia.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Mt 5,7 (5)

Los misericordiosos son aquellos que se inclinan hacia los menesterosos… son aquellos cuyo corazón va al encuentro de las miserias del prójimo para aliviarlas. La misma medida que se hará a los otros, les será hecha: Perdonaron… se les perdonará…; dieron… les será dado; consolaron, curaron, aliviaron… se les dirá: Venid a mí los amados de mi Padre…; no condenaron, no juzgaron… no serán juzgados ni condenados.

Ser misericordioso,

es lo contrario de ser despiadado o duro…

es tener la ternura de un corazón que mira a aquellos que le son ingratos, no como enemigos sino como hermanos….

es tener la bondad de un corazón que no guarda ninguna sombra de resentimiento hacia aquellos que le hicieron daño, más bien les devuelve el bien por el mal; que es indulgente con las faltas de los otros porque conoce “el barro del que estamos hechos”…

es inclinar tierna y caritativamente su corazón hacia las miserias de los demás, hacia los pecadores para perdonar y convertir, hacia los desgraciados para consolar, hacia los ignorantes para iluminar, hacia los necesitados para dar y cuidar…

 “Bienaventurados los misericordiosos” Mt 5,7 (6)

Tenemos que amar a todos los seres humanos como a nosotros mismos, pero debemos inclinarnos más hacia los desdichados, hacia aquellos que el mundo olvida, desprecia, rechaza… los pobres, los últimos, los enfermos, los ignorantes… porque ellos tienen más necesidad y porque tienen menor ayuda…

De allí viene esta predilección de Dios por los desheredados del mundo, que encontramos en la Sagrada Escritura y que alcanza estas dos consecuencias asombrosas:

1 – hacerLe escoger el último lugar para nacer, vivir y morir.

2 – hacerLe decir estas sorprendentes palabras: “Cuando preparéis una comida, no invitéis a vuestros hermanos, ni parientes, ni a vuestros ricos vecinos, sino a los pobres, los ciegos, los inválidos…”

“Bienaventurados los misericordiosos” Mt 5,7 (7)

Seamos buenos con todo el mundo, pero tengamos esta bondad especial que se llama “misericordia”; todo y siendo buenos con todos, ocupémonos mucho más de aquellos que están necesitados: necesidades en el alma a causa de los pecados, necesidades en el corazón para los desdichados, necesidades en el corazón y en el cuerpo para los pobres y los enfermos, todas las necesidades de los niños y los ancianos ya que ellos suelen reunir de habitualmente, todo tipo de necesidades.

Tengamos sobre todo pensamientos, oraciones, cuidados para los desdichados, ya que ellos están faltos, los otros no les falta nada: los pobres tienen necesidad, los otros no tienen necesidad… Amemos a los justos, pero ocupémonos sobre todo de los pobres y enfermos.

Que nuestro corazón se incline hacia los que sufren a causa de la miseria, por dondequiera que se encuentren… Seamos consoladores de toda aflicción, seamos padres, madres, hermanos, amigos de aquellos que no tienen ni padre, ni madre, ni hermano, ni amigo…

Cuidemos, consolemos a cuantos nadie cuida ni consuela… Es a Jesús a quien se lo hacemos, sí, al mismo Jesús. Todos somos miembros de Jesús: es necesario rodear de honor y de amor todos sus miembros y de un honor y un amor incomparables, pero lo de aplicar nuestros cuidados, es evidente que hay que ir primeramente hacia sus miembros sufrientes.

Solamente cuando los desdichados estén todos curados, podremos perfumar a los demás. Desear perfumar los miembros que no sufren antes de curar los miembros sufrientes, no se trataría de caridad sino de insensatez. Es lo que se hace cuando se gasta el dinero y los cuidados para los ricos, cuyos cuerpos y almas podrían pasar de ellos, en lugar de gastarlo para la conversión de las almas, la consolación y el alivio de los desdichados, de los pobres, de todos aquellos que tienen una gran necesidad.

Dos Cartas de Carlos nos hacen presentir como vivía la misericordia

Henri Duveyrier (amigo de Carlos desde la exploración de Marruecos)

La amistad entre Foucauld (explorador de Marruecos) y Duveyrier (geógrafo, amigo de los Touaregs) está sometida a una dura prueba: Carlos entra en la Trapa (enero 1980) y Henri se suicida (abril 1892).

Ya supe el triste final de nuestro pobre amigo M. Duveyrier. En mi familia era conocida la entrañable relación que me unía a él y me he enterado de este triste acontecimiento tal como lo han contado los periódicos. Me consoláis diciéndome cuán poca conciencia tenía de sus acciones en los últimos tiempos de su vida; espero que Dios en su infinita bondad le haya hecho misericordia: como decís, ¡era de carácter muy recto, de alma muy elevada, de corazón muy delicado! Tan pronto como supe de esta desgracia, mi Superior celebró la misa para esta querida alma y desde entonces rezo cada día, lo mejor que puedo, por nuestro pobre amigo. ¡Lejos de mí juzgar severamente a aquél que tan tiernamente amé! No tengo ningún derecho. “No juzguéis para no ser juzgados” dijo Nuestro Señor Jesucristo y mil veces nos ha encomendado que nos ocupemos de la viga que está en nuestro ojo y no de la paja que está en el ojo de los demás. Amar y orar, he ahí nuestro deber y no juzgar. (8)

Marie Croix (una anciana ciega acogida por Carlos en Beni Abbès)

Desde el día de Navidad me siento obligado a tener una pobre mujer en la fraternidad. Estos últimos días me ha declarado que quería hacerse cristiana. La he llamado María a esta primera catecúmena de Beni Abbès. Ayer, por primera vez, estuvo en la capilla. María es una anciana ciega y extranjera. Llegó aquí hace 8 años y la ayudé a vivir en una casa del pueblo. La echaron y vino hacia mí el día de Navidad, sin techo. Este día, como ningún otro, no podía dejarla tirada; la instalé en el cuarto de huéspedes y ella vive allí. Es una buena mujer, de la cual todos dan testimonio. (9)

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1 Meditaciones sobre los textos de los Santos Evangelios relativos a quince virtudes (Caridad – M/197): publicadas en Nouvelle Cité, A los más pequeños de mis hermanos p. 184.

2 Meditaciones sobre los Evangelios (M/300): publicadas en Nouvelle Cité, La bondad de Dios p. 265

3 Extractos de los Santos Evangelios: publicados en Nouvelle Cité, Petits Frères de Jésus p. 69

4 Meditaciones sobre los textos de los Santos Evangelios relativos a quince virtudes (Caridad – M/54): publicadas en Nouvelle Cité, A los más pequeños de mis hermanos p. 61.

5 Lectura del Santo Evangelio – San Mateo (Mt 5,7): publicado en Nouvelle Cité, Comentario de S. Mateo p. 235.

6 Extractos de los Santos Evangelios :publicados en Nouvelle Cité, Petits Frères de Jesús p. 48

7 Meditaciones sobre los textos de los Santos Evangelios relativos a quince virtudes (Caridad – M/12): publicadas en Nouvelle Cité, A los más pequeños de mis hermanos p. 28.

8 Carta a Maunoir, Trapa de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, el 30 de enero de 1893: Archivos de la Postulación

9 Carta a Marie de Bondy, de Beni Abbès el 19 de enero de 1903: Archivos de la Postulación 

CAMINO DE LA CRUZ – VIA CRUCIS- Por René Voillaume

Esta reflexión del Camino de la Cruz  (Via Crucis) fue escrita en 1946, por el hermano René Voillaume, fundador de los Hermanitos de Jesús y las Fraternidades de Hermanitas y Hermanitos del Evangelio. Esta publicación es una versión abreviada de la misma que publicó en ingles la página web de la Familia espiritual de Inglaterra Iesus Caritas: http://www.jesuscaritas.info

Creo que en este tiempo de cuaresma puede ayudarnos mucho en nuestros tratos con el Bienamado, como así también en las reflexiones apropiadas para este tiempo en nuestras Parroquias o Grupos de pertenencia.

Cabe destacar que las imágenes que figuran en cada una de las estaciones fueron pintadas con lápiz y tinta negra por el hermano Carlos en madera de cajas para embalaje, para su capilla en Beni Abbes; allí mismo hoy día podemos encontrarlas y rezar junto al Hermanito el camino de nuestra salvación. 

INTRODUCCIÓN

La cruz, la cruz de Jesús, está ahí delante de nosotros, y junto a Él podemos ver a su Madre, con Juan, el discípulo amado y María Magdalena a quien has perdonado a causa de su gran amor por ti.

Ellos también nos miran, como si desde la distancia, nos dijeran que tú eres el Cristo, nuestro Salvador.

Vamos a acercarnos a Ti, pidiendo el don de la fe, pues cómo dijo nuestro Hermanito Carlos “cuándo mas creemos y entendemos, cuanto más amamos”. Creemos, Señor, pero ayuda nuestra incredulidad. Fortalécenos Señor, porque son pobres nuestros  esfuerzos para amarte más. Abre nuestros corazones y mentes a tu sufrimiento, tu agonía y muerte. Muéstranos el camino a la vida a través de ti.

ESTACIÓN 1, JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Tú les has dicho que eres el Hijo de Dios y es por eso que te han condenado.

 ¿Quién se ha preocupado por saber si lo que decía era verdad? El mundo de lo divino y el mundo de lo humano  han sido brutalmente confrontados. Tu fidelidad a la verdad de tu ser, se enfrenta a todo lo que bloquea nuestro corazón a tu verdad.

Aquí somos testigos del imperialismo de los gobernantes, el fariseísmo implacable de los doctores de la ley y de los escribas, el nacionalismo duro de los jefes de Israel, y la cobardía de la multitud sin nombre. Ellos estaban obligados a intentar, obligados a sentenciar tu muerte y te sacaré de en medio. Cara a cara como estamos con las solicitaciones y contradicciones del materialismo, el nacionalismo, la inmoralidad, el egoísmo y jueces  hostiles del mundo de hoy, concédenos seguir siendo fiel hasta el punto de morir por la verdad y la pureza de su imagen en nosotros como el Hijo de Dios.

ESTACIÓN 2, JESÚS RECIBE LA CRUZ

Con la cruz, nuestro Señor Jesús, ha tomado sobre sí mismo la totalidad de la humanidad, todo el peso de nuestra debilidad, el pecado y la muerte.  Tal es su amor por nosotros, tal es su obediencia a su Padre.

Haber aceptado este sufrimiento y esta muerte fue una agonía misteriosa y terrible, una pura contradicción a la integridad y la pureza de tu naturaleza.

En el nombre de tu valor y en el nombre de tu amor, sólo podemos pedir la luz para discernir y hacer frente a la cruz, la cruz que se ha preparado para nosotros, la cruz  prevista para cada uno de nosotros en el íntimo tejido misterioso de nuestras vidas.

Enséñanos a ver nuestras cruces cotidianas como un camino de vida a través de ti Señor. Enséñanos a recibir nuestra cruz.

ESTACIÓN 3, JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ.

La redención es una carga demasiado pesada para el cuerpo de un hombre. Tu has optado por asumir nuestra condición humana, que tiene un cuerpo como el nuestro y has caído bajo su peso, pero te incorporas y sigues adelante. Llevas en ti la fuerza de Dios, la fuerza del amor infinito.

Nuestras caídas, a causa de nuestra debilidad de cuerpo y espíritu son experiencias comunes. Pero hay algo que debemos aprender, una de las primeras cosas que debe aprender, mientras luchamos en tu seguimiento, y que nos parece tan difícil, es que nuestra cruz consiste sobre todo en saber aceptar nuestras caídas, y luego ponernos de pie y seguir con nuestras vidas sin mirar atrás.

Jesús, te rogamos, que nunca permitas desesperarnos. Ayúdanos a caminar con confianza y ante cada caída nos permitas ver que lo único que importa es el amor en nuestros esfuerzos para empezar de nuevo.

ESTACIÓN 4, JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE.

El destino de María como Madre del Salvador se encuentra en el momento de su cumplimiento. A pesar de todo su amor y profunda fe, ella nunca podrá abrazar el misterio de tu ser, que no solamente es el de ser “su” hijo, sino  también el de ser el Hijo de Dios. Ahora la separación, la soledad se termina en la tragedia terrible de su muerte, la muerte de un esclavo. Pero María está allí.

Su fe no ha disminuido; cada vez es más fuerte, con un amor más fuerte que la muerte. Ahora sus ojos se encuentran. En su propia soledad, la soledad infinita de su tarea de redención, allí donde ninguno de sus discípulos lo podían seguir o entender, incluso, allí hay una presencia, la presencia de su madre.

Más cerca que nunca, a pesar de que está presente con toda su ternura maternal, ella también debe permanecer detrás pues “donde yo voy, no me puedes seguir”. «Jesús se convierte ahora en medio de la pasión, en la posesión de cada persona, de cada pecador, de todos y cada uno de nosotros.

Nosotros también tenemos que darnos cuenta de que en la medida de nuestras vidas se hacen compañeras de la misión del Salvador, también estarán marcadas por la soledad, porque como Él nos pertenecemos cada vez más a todos y no vamos a tener nada que reclamar para nosotros mismos. Nuestros corazones estarán unidos con el suyo, por ello serán consagrados, entregados, abiertos y disponibles.

ESTACIÓN 5, SIMÓN DE CIRENE CARGA CON LA CRUZ DE JESUS

 Simón de Cirene, era en apariencia de todas las personas en la multitud que rodeaba a Jesús el más oscuro, y el más insignificante. Él seguramente no se habría dado cuenta, pero ahora era “ese” alguien que se necesitaba para llevar una pesada cruz de madera. También fue una oportunidad de asociarse a otra persona en la abyección de un condenado a muerte.

Simón era el hombre necesario. Un trabajador pobre, al que se pudo imponer a voluntad. No importaba lo que pensaba o sentía.

¿Habrá tenido alguna idea, Simón sobre lo grande y significativo de lo que se le pidió  hacer?

¿Qué tan difícil es para nosotros aceptar esta verdad: que la parte de nuestra vida mejor preparada para acoplarse con la obra de la redención del mundo es la que solemos considerar como insignificante, sin importancia o incluso irrelevante? Queremos liberar la vida de su pobreza y humildad. Sin embargo, es precisamente nuestra pobreza que nos hace digno de ser llamados al servicio del amor en los pasos del Salvador.

No se puede llamar a los ricos, a los espléndidamente vestido, al bien ubicado, sólo los pobres, los sin importancia, el hombre al que nadie presta atención, pero que al igual que Simón, se puede contar con ellos para hacer un trabajo duro y sin quejarse.

 ¿Podemos permanecer entre la gente común, que no llegó a los titulares, lo suficientemente humilde como para estar listos para el servicio del Salvador?.

ESTACIÓN 6, LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

En su pasión, los golpes, el dolor y la sangre hicieron de Jesús un objeto de desprecio. Sin embargo, es desfigurado y sufriente la manera que sigues tu camino en medio nuestro. Constantemente corremos el riesgo de pasar junto a ti y no reconocerte.

 A menudo estamos ciegos, vueltos hacia nosotros mismos, y sin embargo estás ahí, nuestro Dios, ante nosotros. Sólo un amor audaz como la de esta mujer nos permitirá ver tu rostro, donde te ocultas, en la pobreza, en la enfermedad o el dolor.

Señor, que podamos ser siempre capaces de encontrarte donde quiera, que podamos descubrir tu rostro que se oculta en todos los sufrimientos visibles u ocultos de nuestro mundo.

ESTACIÓN 7, JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.

 Jesús debe continuar el camino de su pasión, pero la lucha entre su fragilidad física y la fuerza de su gran amor se vuelve cada vez más penosa. Pero debe continuar hasta el final del camino. El sacrificio aceptado en el Huerto de los Olivos no puede ser consumado de una vez, el cáliz tiene que ser bebido hasta el final.

Tales caídas, caídas de debilidad, caídas motivadas por el cansancio, caídas de mero hábito, son muchas en nuestra vida, Señor. Ellas nos detienen en el camino hacia Ti

Se tú nuestra fuerza y vida. Nada puede separarnos de tu amor, la fuente de la vida surgiendo dentro de nosotros ahora y en la eternidad.

ESTACIÓN 8, JESUS SE ENCUENTRA CON LAS MUJERES DE JERUSALEN.

Las mujeres lloraban estaban muy lejos de comprender y, de hecho ¿quién de nosotros podía entender lo que significaba nuestro Salvador para ver en la profundidad de los pecados, todos los pecados del mundo? Jesús ha querido cargar la cruz de su amor por cada uno de nosotros.

En tu misericordia suave, Señor, perdónanos. Perdona el pecado de todo el mundo. Abre nuestros corazones y mentes a la profundidad de tu amor por cada persona en la tierra.

ESTACIÓN 9, JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

 El amor ha llevado a Jesús a los últimos límites de su fuerza humana, casi más allá de lo que un hombre puede soportar. Él realmente nos ha amado hasta el extremo. Pero no puede ir más lejos y cae por tercera vez, pronto todo culminará. La voluntad del Padre, se cumplirá, El llegará hasta el final.

Si entregamos nuestras vidas por completo, el amor puede transformar nuestra debilidad. Jesús, enséñanos a acoger cada invitación al amor. Permítenos llevar cada respuesta a través de los límites de nuestra fuerza. Deja que tu gracia esté presente en nosotros a cada instante, incluso cuando parece que no podemos ir más lejos. Deseemos sólo en nosotros mismos el cumplimiento de cada detalle de la voluntad del Padre, aun cuando a veces no somos capaces de entender.

ESTACIÓN 10, JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Cuando queremos ir al encuentro de ti, Jesús, muchas veces nos vemos impedido a ello por algo ajeno a nosotros mismos, nos duele, es un obstáculo, una humillación. Creemos estar listos, dispuestos y ansiosos, pero nos dificulta dar la bienvenida a cualquier cosa menos lo que se presenta y es precisamente esta posibilidad que no esperamos para  confiar en ti.

Nos imaginamos servirle en grandes actos de coraje, entrega y sacrificio, incluso en una muerte heroica, pero tú nos hablas de otra manera, eres el Señor de la impotencia, la vergüenza y el escarnio, el tener que acercarte al final de tu vida aparentemente sometida y desnuda, golpeada y humillada en las partes más secretas de tu ser.

La ropa que vestimos, estas prendas que tanto obstaculiza nuestro progreso hacia ti, aunque sólo fuera como un abrigo que se pone por la mañana y se quita por la noche! Nos cubre con demasiada fuerza, se pega a nuestros cuerpos. Fue por esta causa Señor, que no podías ir a tu muerte sin ser despojado de tus prendas y arrancadas de tu cuerpo herido.

ESTACIÓN 11, JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

¿Qué palabras podrían describir lo que está sucediendo ahora?

El Hijo de Dios está colgado en la cruz, clavado y desvalido. Inexorablemente, el final se acerca. ¿Es este el bautismo has deseado grandemente? ¿Esta es la hora que has esperado tanto?

 Al dar a la totalidad de tu ser, de esta manera se está logrando por fin el misterio para el que te encarnaste: Estás dando vida a todos los pueblos del mundo, has comenzado a atraer todas las cosas hacia Ti. Tu madre y Juan han abierto el camino. Nosotros también debemos permitirnos abrazar la cruz, por ella la vida, la verdadera vida y la vida en plenitud nos espera.

¿Podemos aceptar ser salvado por la sangre de Jesús y nos dejarnos ser amados de esta manera?

ESTACIÓN 12, JESÚS MUERE EN LA CRUZ

 Señor vamos a leer en tu corazón y escuchar tus últimas palabras en la tierra. 

«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen ‘.

«Mujer, ahí tienes a tu hijo …. Hijo ahí tienes a tu madre ‘

«Este día estarás conmigo en el paraíso.»

«Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?»

‘Tengo sed’.

«Está consumado».

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».


Señor, ayúdanos a escuchar tus palabras, nos ayudan a entender tus palabras, nos ayudan a recibir tus palabras. Enséñanos a amar.

ESTACIÓN 13, JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

 Jesús ha muerto y María lo sostiene en sus brazos. Él está desfigurado, inerte y frío. ¿No es esta la hora terrible cuando toda esperanza se acaba? ¿Quién podría imaginar que Jesús ya no podía hablar, Jesús ya no es capaz de animar a sus amigos con una palabra o una mirada, Jesús ya no puede poner sus manos sobre los enfermos y sanarlos? Todo está terminado, los que se quedaron hasta el final buscan un lugar para enterrar su cuerpo. 

Pero en ti María, la fe y la esperanza aún vigilan, sabes que hay algo que debes esperar cuando todo parece roto y destrozado. Hasta su último aliento les dijo a sus seguidores que iba a resucitar. ¿Acaso no es Él la vida, como les había dicho?

En esas horas de nuestras vidas en Jesús parece que ha muerto, cuando todo parece sin esperanza, y  no entendemos, nos da María la fuerza de su esperanza. ¿Podría ser que tan a menudo en esos momentos la luz de la vida está esperando para alumbrar al fin?

Jesús, con todas nuestras fuerzas, te pedimos la gracia de la esperanza y de la fe en escucha de tu palabra.

ESTACIÓN 14,  JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

No sólo han asesinado al Señor, sino que  también han tomado posesión de su cuerpo y le pusieron guardias para asegurarse que permaneciera en la tumba. Ellos previendo su resurrección han sellado la entrada. Todo parece resuelto otra vez Tu tenías otra historia.

Te quedaste sólo tres días en la tumba y esos tres días son nuestra última esperanza. Cara a cara con el fracaso y la muerte, nos olvidamos de que es la esperanza de lo que tenemos que hablar.  Dale Señor la fidelidad indudable a tu Iglesia. Que nuestra confianza sea invencible, y nuestra certeza de que la verdadera vida finalmente triunfará en el mundo. 

Señor ayúdanos a creer en la Resurrección.

Publicado por Hno. Claudio  

Carlos de Foucauld resumen de su vida


Nacimiento

15 de septiembre de 1858 en Estrasburgo en una familia aristocrática cuyo lema es «Nunca volver». Es bautizado al nacer.

Infancia Juventud

Charles tiene una hermana, Marie, tres años menor que él.
Sus padres murieron uno tras otro en 1864 . Charles guardará una herida muy profunda.
Los huérfanos son confiados a su abuelo materno, el coronel de Morlet, bueno pero débil.
Después de la guerra franco-alemana de 1870 , Francia pierde Alsacia y Lorena. La familia se fue de Estrasburgo a Nancy y optó por la nacionalidad francesa.
Estudios secundarios en Nancy y luego en París con los jesuitas. Obtuvo el Bachillerato y se preparó para Saint-Cyr (Escuela Militar).
Considerado vago e indisciplinado, fue despedido durante el año. Charles sitúa su pérdida de fe al final de sus estudios secundarios, alrededor de los 16 años.

vida militar

1876-1881

1876: Entra en Saint Cyr.
1878: Su abuelo muere en febrero; hereda una gran fortuna que derrochará. Entró en octubre en la Escuela de Caballería de Saumur, de la que se graduó en 1879, en el puesto 87 de 87.
En la escuela llevó una vida de fiesta y multiplicó las indisciplinas y excentricidades (disfrazarse de mendicidad…). 1879: En la guarnición de Pont-à-Mousson lleva una gran vida y aparece con una joven de mala reputación: Mimi.
1880: Su regimiento es enviado a Argelia. Se lleva a Mimi haciéndose pasar por su esposa. Cuando se descubre el engaño, el ejército lo convoca para que lo devuelva. Charles se niega y prefiere que lo despidan cuando se jubile. Volvió a vivir en Francia, en Évian.
1881: Se entera de que su regimiento está involucrado en una peligrosa acción en Túnez. Abandona a Mimi, pide su reincorporación y se une a un nuevo regimiento en el sur de Orán. Durante 8 meses demostró ser un excelente oficial apreciado tanto por jefes como por soldados.

viajes de exploración

1882-1886

“El Islam me ha producido un profundo trastorno”
Carta del 8-7-1901 1882: Seducido por el norte de África, dimite del ejército y se instala en Argel para preparar un viaje de reconocimiento científico a Marruecos. Aprende árabe y hebreo.
Junio ​​1883 – Mayo 1884: Viaja clandestinamente por Marruecos disfrazado de rabino y dirigido por el rabino Mardoqueo. Arriesga su vida varias veces. Está impresionado por la fe y la oración de los musulmanes.
1884: Carlos piensa casarse en Argel pero se separa porque su familia se opone a este matrimonio.
1885: Recibe la medalla de oro de la Sociedad Geográfica Francesa por su reconocimiento en Marruecos.
1885-1886: Viaje a los oasis del sur de Argelia y Túnez. 1886: Regresa a Francia, encuentra a su familia, en particular a su prima Marie de Bondy.
Escribe «Reconocimiento en Marruecos».
Vive muy sobriamente como un asceta.
Se pregunta por la vida interior, la espiritualidad. Entra en las iglesias -sin fe- y repite esta extraña oración: «Dios mío, si existes, déjame conocerte».

La conversión

1886-1889


«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para él…»
Carta del 14 de agosto de 1901 Finales de octubre de 1886: Entra en la iglesia de San Agustín de París para pedir el Abbé Huvelin (a quien Marie de Bondy le presentó) para recibir lecciones de religión.
El padre Huvelin le pide que se confiese y comulgue inmediatamente.
1887-1888: Se queda con su familia, en provincias, con su hermana Marie y empieza a pensar en la vida religiosa.
Diciembre de 1888 – enero de 1889: Charles está en Tierra Santa. Nazaret lo marca fuertemente.
Al regresar a Francia, entregó todas sus posesiones a su hermana. Hizo varios retiros para buscar una orden en la que pudiera entrar.
Se siente llamado a vivir «la vida escondida del humilde y pobre trabajador de Nazaret».
La Trappe parece adaptarse mejor a él.

vida religiosa

1890-1897


«Mi vocación religiosa data de la misma época que mi fe: Dios es tan grande».
14 de agosto de 1901 1890 (15 de enero): parte hacia La Trappe Notre Dame des Neiges en Francia para ir a La Trappe d’Akbès.
6 meses después se fue a una Trappe mucho más pobre, en Akbès, en Siria.
Está realizando un primer proyecto para una congregación religiosa «a su manera». «Tengo añoranza de Nazaret»… escribió.
Pide ser dispensado de los votos. En octubre de 1896 fue enviado a Roma para realizar estudios.
Enero de 1897: El Abad General de los trapenses lo deja libre para seguir su vocación.

Nazaret

1897-1900
«Ser más como Jesús…»

14 de agosto de 1901
«Por el solo hecho de celebrar Misa…, daré la mayor gloria a Dios y haré a los hombres el mayor bien» Carta del 26 de abril de 1900 Desde el mes de marzo de 1897 se encuentra en Nazaret donde se compromete como sirvienta de las Clarisas y vive en una cabaña cerca de su valla.
«Obtuve permiso para ir solo a Nazaret y vivir allí desconocido, como trabajador, de mi trabajo diario. Soledad – oración – adoración – meditación del Evangelio – trabajo humilde».
Allí permanece un poco más de 3 años. Poco a poco las Clarisas y su confesor, el Abbé Huvelin, lo llevan a acceder a pedir la ordenación sacerdotal.
Regresó a Francia, a Notre Dame des Neiges para prepararse. 9 de junio de 1901: Es ordenado sacerdote en Viviers (Ardèche).

Beni-abbes y giras entre los tuaregs

1901-1906

el ermitaño
“Continuar en el Sahara la vida oculta de Jesús en Nazaret, no predicar sino vivir en la soledad, la pobreza, la humilde obra de Jesús”.
Abril 1904 – septiembre 1901: Charles de Foucauld está en Argel. Se instalará en Beni-Abbès donde construye una fraternidad para fundar una comunidad de Hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús según un Reglamento «monástico».
1902: Alerta a amigos ya las autoridades sobre el drama de la esclavitud…
Recompra varios esclavos.
1904 y 1905: Realiza varias giras entre los tuaregs. En 1905 se trasladó a su país en Tamanrasset.
Aprende su idioma.
Ningún sacerdote entró en su casa antes que él.
Para ellos, comienza a traducir el Evangelio.
1906: Un compañero finalmente se une a él. Pero muy pronto el hermano Michel se enfermó y se fue.

Tamanrasset – 3 viajes a Francia

1907 – 1916
«Mi apostolado debe ser el apostolado del bien. Al verme uno debe decirse a sí mismo: ‘Ya que este hombre es tan bueno… su religión debe ser buena'»
1909 Julio 1907: Carlos emprende un enorme trabajo científico sobre el lenguaje del Tuaregs, sus canciones, sus poemas. Él recibe ayuda de un hombre local.
Es el único cristiano, no puede celebrar la Eucaristía. Pero elige quedarse… por los hombres. Tendrá una duración de seis meses. Recibirá permiso para celebrar solo, pero no para guardar el Santísimo Sacramento.
Enero de 1908: Agotado, cae enfermo, al borde de la muerte. Los tuaregs lo salvan compartiendo la leche de cabra que les queda en este tiempo de sequía. Carlos es impotente, depende de sus vecinos… Se da cuenta de que la amistad, el amor de los hermanos pasa por el intercambio, la reciprocidad.
1909-1911-1913: Realiza tres viajes a Francia para presentar su proyecto de «Unión de Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón», una asociación para la conversión de los infieles. “Cristianos devotos de todas las condiciones capaces de dar a conocer con su ejemplo lo que es la religión cristiana, y de hacer “ver” el Evangelio en sus vidas”. (Reglas – Consejos – 1909-1913).
1914: estalla la guerra en Europa. Charles de Foucauld permanece en Tamanrasset por consejo de Laperrine,
1915: El desierto se agita: los rezzous marroquíes, los senousitas de Libia amenazan.

El último año – muerte

1916
«Nuestra aniquilación es la forma más poderosa que tenemos para unirnos con Jesús y beneficiar a las almas».
1 de diciembre de 1916 a Marie de Bondy.


“Cuando el grano de trigo caído en tierra no muere, queda solo, si muere, da mucho fruto; no estoy muerto, luego estoy solo… Oren por mi conversión para que muriendo, dé fruto .»
a Suzanne Perret Para proteger a la población, Charles de Foucauld construyó un fuerte en Tamanrasset. Se instala allí solo a la espera de recibir a las personas que lo rodean en caso de peligro.
Continúa trabajando en poemas y refranes tuareg.
1 de diciembre de 1916: los tuaregs bajo la influencia de Senous lo sacan del fuerte, lo capturan y lo atan.
Durante el saqueo, los soldados se anuncian inesperadamente. Es pánico… Se dispara una bala. Él es asesinado. Sus restos están enterrados en la fosa que rodea el fuerte.
Cuando murió, Charles de Foucauld estaba solo… o casi.

La tumba

Tumba en El-Golea

Su tumba se encuentra ahora bajo la piadosa y vigilante guardia de los Padres Blancos, los valientes y devotos monjes del desierto. Este modesto mausoleo rematado por una cruz hacia la que el pensamiento del mundo cristiano se eleva ya con gran veneración, será un día un lugar de peregrinación donde los admiradores del Santo Ermitaño vendrán a comulgar con el mismo fervor.

Regularmente limpiada de arena, la tumba es un poco ostentosa para aquellos que desean descansar en el mismo lugar de su muerte.

Sabemos que para ser beatificado se necesita el barrio de una iglesia cristiana. Por eso fue arrancado de la humilde tumba junto a su bordj, donde fue asesinado en 1916, en Tamanrasset, y por eso su tumba está cerca de la iglesia de los Padres Blancos en El-Goléa .

Beatificación

Carlos de Foucauld fue beatificado con el nombre de Carlos de Jesús por el Papa Benedicto XVI el 13 de noviembre de 2005. De hecho, se le atribuye un milagro, la curación de una mujer italiana enferma de cáncer, por la que habría intercedido ante Dios. . Durante la ceremonia de beatificación, en la que estuvieron presentes Pascal Clément y Madame Marie-Laure Le Guay, el Papa declaró que la vida de Charles de Foucauld era “una invitación a aspirar a la fraternidad universal”.

En Francia hay 49 inscritos en la Unión de Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús a los que logró aprobar por las autoridades religiosas.
En 2005 : 19 grupos diferentes de laicos, sacerdotes, monjes o monjas viven el Evangelio en todo el mundo, siguiendo las intuiciones de Charles de Foucauld