Charles de Foucauld, la historia de un buscador incansable que llegaría a escribir la ‘Oración del abandono’

No brotó de un instante místico aislado, sino de un corazón que conoció la sed y la intemperie. Una súplica nacida del desierto exterior… y del interior

María Rabell García Corresponsal en Roma y El Vaticano

La vida de Charles de Foucauld es quizá una de esas que sigue impresionando por su originalidad, su fuerza y la radicalidad con la que impactó incluso en el silencio y en lo escondido. Figura inquieta y apasionada, quemó etapas con la misma intensidad con la que más tarde se abandonaría a Dios.

Antes de convertirse en el «hermano universal»–como también se le conoce–, atravesó noches profundas y búsquedas ardientes que lo llevaron del desenfreno juvenil a la exploración temeraria del Sáhara. «A los 17 años era puro egoísmo, pura vanidad, pura impiedad, puro deseo del mal, estaba como enloquecido…», llegaría a escribir.

Su célebre ‘Oración del abandono’ no brotó de un instante místico aislado, sino de un corazón que conoció la sed y la intemperie. Una súplica nacida del desierto exterior… y del interior.

«Dios mío, si existes, haz que te ame»

Tras comprobar que los excesos y el brillo social no calmaban su inquietud, Foucauld se lanzó a la aventura intelectual y geográfica. Recorrió Marruecos y Argelia disfrazado de judío, cartografiando territorios hasta entonces inexplorados para un europeo.

Aquella hazaña le valió el reconocimiento científico, pero no la paz. Fue el ejemplo silencioso de los musulmanes que veía rezar con disciplina diaria lo que abrió en él una grieta espiritual: «Dios mío, si existes, haz que te ame», repetía. Y Dios respondió.

Su conversión fue abrupta, casi paulina. Una confesión y una comunión lo pusieron en camino hacia una vida radicalmente distinta. Entró en la Trapa, orden cisterciense de la estricta observancia, donde pasó siete años de silencio y dureza, pero tampoco allí encontró su lugar definitivo.

Traducir el Evangelio para los tuaregs

Lo buscaba en otra parte: en la simplicidad escondida de Nazaret. Vivió como un ermitaño en Tierra Santa, siguiendo los pasos de Jesús pobre y oculto. Posteriormente, ordenado sacerdote en 1901, Foucauld sintió que su misión estaba entre los más olvidados.

Llegó a Béni Abbès, Argelia, como hermano y servidor de todos, sin distinción de fe o procedencia. Más tarde, en Tamanrasset, se hizo uno con los tuaregs: aprendió su lengua, compartió su vida y tradujo para ellos el Evangelio.

Su muerte, en 1916, fue tan silenciosa como su vida. Asesinado en su humilde ermita por un grupo de rebeldes senusíes, murió perdonando a sus agresores, como Jesús en la cruz. Y es precisamente de esa escena del Calvario, con Cristo despojado y entregado, de donde la ‘Oración del abandono’ encuentra su sentido. Foucauld no la escribió literalmente: surgió de una meditación más amplia, escrita en 1896, en la que intentaba unirse a la oración de Jesús en la cruz.

Charles de Foucauld fue beatificado por Benedicto XVI en 2005 y canonizado por el Papa Francisco el 15 de mayo de 2022. Su fiesta se celebra el 1 de diciembre, día de su martirio.

‘Oración del abandono’

«Padre mío,

me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.

Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre».

Carlos de Foucauld y René Voillaume

Os envío el material compartido durante la XIII Jornadas de desierto, recogido por el hno. Enzo de la CEHCF, por si puede ayudar a conocer un poquito más al hno Rné Voillaume con toda su gran aportación a la Familia Carlos de Foucauld

https://drive.google.com/file/d/1OiBEBPOqdNffkKNlFP_EoYCVbAnrezya/view?usp=sharing

San Carlos de Foucauld, en el aniversario de su muerte

santo del 1 de diciembre
San Carlos de Foucauld

San Carlos de Foucauld es un testigo luminoso del amor de Dios vivido en silencio, humildad y entrega total. Su vida nos invita a volver a lo esencial: amar a Cristo con todo el corazón y ver en cada hermano un hijo amado del Padre.

Hoy recordamos a este santo misionero, cuya existencia escondida en el desierto dio frutos inmensos para la Iglesia. Su fiesta nos anima a cultivar una fe sencilla, contemplativa y profundamente unida a Jesús.


Biografía y legado.

Carlos de Foucauld nació en Estrasburgo en 1858. Tras quedar huérfano, buscó sentido en la vida a través de la carrera militar y los viajes. Durante años vivió alejado de la fe, pero una búsqueda interior lo llevó a redescubrir a Dios. Su conversión ocurrió en París, guiado por el padre Huvelin, quien lo condujo a una profunda experiencia del amor misericordioso de Cristo.

Decidió seguir radicalmente el Evangelio y dedicó años a la vida religiosa en la Trapa. Más tarde se sintió llamado a vivir como ermitaño en medio de los más pobres. Se instaló en el desierto del Sahara, en Tamanrasset, donde convivió con los tuareg, aprendiendo su lengua y cultura. Su misión no fue convertir multitudes, sino ser “hermano universal”: presencia de amor, oración y servicio.

Murió en 1916, víctima de un ataque en un contexto de inestabilidad local. Después de su muerte, su ejemplo inspiró a numerosas fraternidades laicales y religiosas que hoy viven su espiritualidad. Fue canonizado en 2022 por el papa Francisco.


Virtudes y enseñanzas.

Amor profundo a Jesús Eucaristía.

Humildad y sencillez en la vida cotidiana.

Espíritu fraterno abierto a todos.

Vida de oración contemplativa en medio del mundo.


Oración al Santo de Hoy.

La figura de San Carlos de Foucauld nos invita a buscar a Dios en el silencio del corazón y a servir sin esperar reconocimiento. Te proponemos unirte en oración para pedir su intercesión, especialmente para aprender a amar con un corazón sencillo y disponible. Encuentra la oración completa en nuestro canal de YouTube y permite que su ejemplo inspire tu camino espiritual.

Oración a San Carlos de Foucauld.

oracion al santo del dia

Reflexión final.

San Carlos de Foucauld descubrió que la santidad no consiste en grandes obras, sino en amar cada día con fidelidad. Su vida escondida en el desierto nos muestra que Dios actúa poderosamente en lo pequeño y silencioso. Él comprendió que la verdadera misión comienza contemplando a Jesús y permitiendo que su amor transforme nuestro interior.

Su testimonio nos invita a vivir la fe con autenticidad, a cultivar la oración profunda y a mirar a cada hermano con ternura. Que San Carlos nos ayude a elegir la sencillez, a dejar de lado lo que nos distrae y a abrazar con alegría la voluntad de Dios. Que su ejemplo encienda en nosotros un deseo renovado de ser signos vivos del amor del Padre en medio del mundo.

Seis nuevos curas en la Fraternidad Sacerdotal de la República Dominicana

San Carlos de Foucauld, la vocación a la vida oculta

El 1 de diciembre celebramos la fiesta de san Carlos de Foucauld. Nacido en una familia noble, dilapidó su herencia viviendo una juventud disoluta. Luego ingresó en el ejército y se convirtió en un gran y reconocido explorador del norte de África.

A los 28 años, como el hijo pródigo, regresa a la fe y pide su ingreso en la Trapa, donde permanece varios años hasta que se siente llamado a una vida más austera. Se establece en el desierto del Sáhara, donde vive su vocación de vida oculta de Nazaret. Al servicio de los pobres, vivió entre los tuareg estudiando su lengua y su cultura. Su muerte prematura, de un disparo fortuito durante una emboscada, le impidió realizar su proyecto de fundar una congregación que compartiera su carisma; no obstante, una gran familia espiritual sigue sus pasos.

En Málaga esta familia está presente a través de diferentes entidades como la Fraternidad Secular, la Fraternidad Carlos de Foucauld, los Hermanos y Hermanitas de Jesús, la Fraternidad Sacerdotal, la Comunidad Ecuménica Horeb–Carlos de Foucauld, la Unión–Sodalicio Carlos de Foucauld y los Amigos del Desierto. Todos ellos celebrarán juntos la Eucaristía, el día de la fiesta de su padre espiritual a las 19.30 horas en la parroquia de las Flores.

TRÍDUO DE PREPARACIÓN AL HERMANO UNIVERSAL EN LA IGLESIA ANGLICANA DE MATO GROSSO (BRASIL) (CEHCF)

Esclavitud, militarización colonial y la acción de Charles de Foucauld en Argelia sahariana

La esclavitud en el Sahara español

La práctica de la esclavitud no fue exclusiva de Occidente, y así nos encontramos que los hombres libres de las tribus saharianas podían poseer esclavos siempre que fueran de raza distinta a la suya, en concreto negros, «morenos», como coloquialmente eran denominados en el Sahara español. Esta situación permaneció inalterable hasta que en la ocupación de Mauritania por Francia y el Sahara occidental por España, el comercio de esclavos decayó en gran medida al impedir que las tribus, en especial los erguibat, realizaran sus grandes gassis hacia Nigeria e incluso al Tchad, lugares donde eran capturados para ser vendidos en los zocos del Draa.

1.Marco temporal: 1848–1916. Í

Aunque Francia abolió formalmente la esclavitud en 1848, en las zonas del Sahara argelino la esclavitud continuó de manera práctica durante muchas décadas. En el siglo XIX y principios del XX existían rutas transaharianas de esclavos, élites locales (entre ellas jefes tuareg) que mantenían prácticas de servidumbre (iklan / bellah) y una presencia militar colonial que pacificó territorios sin necesariamente erradicar las estructuras de esclavitud. Charles de Foucauld, al vivir en Béni Abbès y luego en Tamanrasset, compró esclavos para liberarlos, denunció la esclavitud en sus cartas y creó un espacio de refugio para los liberados, armando una acción pastoral concreta que, aunque limitada estructuralmente, tuvo impacto moral y humano.

2. Marco histórico: esclavitud en Argelia y el Sahara

• Francia abolió la esclavitud en 1848, pero en zonas remotas como el Sahara la ley se aplicó de forma limitada. • Operaban rutas de trata transahariana que llevaban esclavos desde el Sahel hacia oasis saharianos. • En contraste con las grandes plantaciones, la esclavitud sahariana era principalmente doméstica y pastoral, ligada a las élites nómadas.

3. Actores: quiénes esclavizaban, quiénes eran esclavos

Las élites tuareg (jefes, nobles, clérigos) poseían esclavos, que se denominaban iklan o bellah. • Muchos de estos esclavos eran de origen subsahariano y su condición podía ser hereditaria. • Las relaciones serviles no siempre eran puramente extractivas: incluían servicio doméstico, pastoral y tareas de mantenimiento comunitario.

4. Rutas, mercados y prácticas logísticas de la esclavitud

• Las rutas transaharianas conectaban el Sahel con oasis saharianos y, de allí, con núcleos más habitados. • Oasis como Ouargla, Ghardaïa o Touggourt funcionaban como nodos de comercio. • Los esclavos “mercadeados” pasaban por estos centros antes de ser integrados en familias o tribus.

5. Rol de Francia: militares, administración colonial y políticas contradictorias

• La administración colonial tenía un papel doble: legalmente debía abolir la esclavitud, pero tácticamente muchas autoridades preferían pactos con jefes locales. • Los militares franceses realizaron campañas de “pacificación” para controlar el desierto (confederaciones tuareg, rutas), pero no siempre su misión fue social: buscaban consolidar territorio. • La debilidad del control estatal en zonas remotas y la complejidad social permitió que la servidumbre persistiera incluso con la presencia francesa.

6. Las campañas francesas en el Sahara (1899–1905)

• Las expediciones militares contra los tuareg y otras tribus saharianas comenzaron a finales del siglo XIX y cobraron fuerza a principios del XX. • En 1902 tuvo lugar la batalla de Tit, una derrota clave para los tuareg Kel-Ahaggar, que pavimentó la imposición colonial. • Tras estas campañas se establecieron guarniciones en puntos estratégicos, consolidando la presencia francesa.

7. Charles de Foucauld: biografía en contexto y su intervención antiesclavista

• Charles de Foucauld (nacido 1858) fue militar, explorador, lingüista y luego misionero. • Vivió en Béni Abbès y más tarde en Tamanrasset (Hoggar), aprendió lenguas locales (árabe, tamahaq), se inserto con los tuareg y buscó una vida de presencia humilde. • Fue testigo de la esclavitud local y decidió actuar comprando esclavos para liberarlos, denunciando la práctica y ofreciendo refugio pastoral.

8. Compras, liberaciones y denuncias de Foucauld

• En 1902 realizó varias compras de esclavos: en enero y julio de ese año hay constancia en su correspondencia. • Bautizó a algunos de los liberados (les dio nombres cristianos) y les ofreció protección. • Denunció la esclavitud en cartas a amigos europeos y autoridades eclesiásticas, pidiendo ayuda y describiendo las injusticias. • Organizó un espacio de acogida para personas liberadas.

9. Reacción local (jefes tuareg) y colonial ante su acción

• Algunos jefes tuareg vieron su acción como intromisión en sus prácticas tradicionales: liberaciones individuales podían romper relaciones de clientela y poder social. • Autoridades coloniales y militares franceses pidieron a Foucauld moderación para no provocar conflicto con élites locales. • Al mismo tiempo, su denuncia moral creó presión simbólica y visibilidad, aunque no una reforma estructural inmediata.

10. Destino de los esclavos liberados: seguimiento social y estructural

• La liberación formal no borró inmediatamente la servidumbre: muchos liberados siguieron enfrentando dependencia económica, social y cultural. • Estudios muestran que algunos antiguos iklan tuvieron que migrar, desarrollar estrategias económicas para emanciparse socialmente y reconstruir su dignidad. • La emancipación fue un proceso lento, a veces multigeneracional, que dependió de redes de apoyo, migración y cambios estatales posteriores.

11. Evidencia documental: fuentes primarias y archivos recomendados Archivos y documentos para consultar:

• Cartas y diarios de Charles de Foucauld (1901–1905), especialmente aquellas en las que habla de esclavitud. • Archives Nationales d’Outre-Mer (ANOM) — informes administrativos saharianos, censos, regulaciones locales sobre servidumbre. • Service Historique de la Défense (SHD, Francia) — partes militares de campañas saharianas, órdenes de guarnición, informes de expediciones (InSalah, Tamanrasset, etc.). • Archivos de congregaciones misioneras: correspondencia, memorias de Foucauld, reportes de su actividad humanitaria.

12. Bibliografía académica clave

• Brower, C. B., “Rethinking Abolition in Algeria” — estudio sobre persistencia de esclavitud después de 1848. • Pandolfi, P., “Les deux soumissions des Touaregs Kel-Ahaggar” — análisis histórico de campañas francesas con implicancias sociales. • Zohra, M. F., “Charles de Foucauld, a Missionary or a French Military Auxiliary …” — investiga las compras de esclavos por Foucauld. • Hall, Bruce S., Bellah Histories of Decolonization / Iklan Paths to Freedom — sobre la historia de los antiguos esclavos tuareg. • Mauxion, A., “Moving to Stay: Iklan Spatial Strategies” — estrategias de emancipación social de los antiguos iklan. 13. Análisis crítico y valor moral

• Valor humano de la acción de Foucauld: su intervención fue concreta, valiente y motivada por su fe y su visión de fraternidad; no un gesto simbólico, sino una acción real de liberación. • Limitaciones estructurales: la esclavitud estaba integrada en una estructura social compleja; su acción individual no bastó para transformar completamente la realidad institucional. • Colonialismo contradictorio: el colonialismo francés usó la “pacificación” militar para consolidar poder, pero permitió (tácitamente) la persistencia de servidumbre como modo de control social local. • Relevancia contemporánea: la historia de los iklan / bellah sigue teniendo efectos en identidades, estigmas y desigualdades modernas; la acción de Foucauld debe verse dentro de esa tensión entre ética personal y estructuras de poder.

14. Cronología visual (línea de tiempo)

1848 — Abolición legal de la esclavitud por Francia 1899–1905 — Campañas militares francesas en el Sahara (Kel-Ahaggar, In-Salah, Tamanrasset) 1902 — Batalla de Tit 1901–1905 — Foucauld en Béni Abbès; compra esclavos en 1902 1905 — Fortalecimiento del control colonial en Tamanrasset 1916 — Asesinato de Charles de Foucauld.

15. Conclusión

Charles de Foucauld actuó de modo profundamente humano y radical en su época: no solo oró por los esclavos, sino que los compró para liberarlos, denunció la injusticia ante sus contemporáneos y construyó un espacio de hospitalidad. Aunque no desmanteló todo el sistema social de esclavitud, su testimonio es una luz moral en un contexto colonial violento y desigual. Su acción muestra que la presencia contemplativa no es pasiva, sino que puede ser una forma poderosa de resistencia ética y de construcción de fraternidad.

Anexos:

Pandolfi, P. “Les deux soumissions des Touaregs Kel-Ahaggar” — Persee (artículo histórico). • Bruce S. Hall, Bellah Histories of Decolonization — extractos vía biblioteca digital académica. • Mauxion, A., “Moving to Stay: Iklan Spatial Strategies” — Cambridge Journal of African History. • MF Zohra (2022), “Charles de Foucauld, A Missionary or a French Military Auxiliary …”

Autor: Hno Pablo César Ghilini, Eremita de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld

DONDE FLORECE EL SILENCIO

Un espacio de reflexión, serenidad y paz donde pueden brotar palabras de luz

La autora es Julia Crespo Benito, miembro de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld.

Un espacio donde la calma se convierte en refugio y las palabras brotan desde el silencio fértil.

Un rincón para conectarnos con lo esencial , y dejar que nuestras vidas avanzan hacía la plenitud

Escribir como camino espiritual

La escritura es una vía de autoconocimiento, pero también de comunión : con los otros con lo invisible, con lo eterno.
El escritor de luz no busca público, sino presencia.
Sabe que si una sola persona encuentra consuelo o claridad en sus palabras, la misión está cumplida. Mis libros

Todo lo que aquí se anuncia lo encontraréis en:

https://unsilenciofertil.com

COMUNIDAD ECUMÉNICA HOREB CARLOS DE FOUCAULD, UNA RELIDAD QUE INTERCEDE POR NOSOTROS

La vocación de intercesión de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld

“Estar ante Dios por el mundo”

En el corazón de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld (CEHCF) late una vocación silenciosa, profunda y fecunda: la intercesión. Es una llamada a ponerse ante Dios por el mundo, por la humanidad herida, por la Iglesia y por toda la creación. Una vocación que, lejos de alejar del mundo, invita a permanecer en él con los ojos fijos en Cristo, para dejar que su amor alcance a todos a través de la oración.

Una comunidad nacida del desierto

Inspirada en el carisma de Charles de Foucauld, la Comunidad Horeb nació como un espacio de comunión entre personas de distintos estados de vida —laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas—, unidas por el deseo de vivir la espiritualidad de Nazaret: sencillez, silencio, fraternidad y trabajo cotidiano.

Este “Nazaret espiritual” se construye a través de un camino de desierto interior, donde el silencio se vuelve lugar de encuentro con Dios y de escucha del clamor del mundo. Desde esa experiencia brota la intercesión, entendida no solo como una forma de oración, sino como un modo de existir ante Dios por los demás.

Interceder: estar ante Dios por amor

Para la Comunidad Horeb, interceder no significa únicamente pedir por algo o por alguien, sino vivir en actitud orante y solidaria, ofreciendo la propia vida como puente entre Dios y el mundo. Es una oración que nace de la contemplación, pero se traduce en compromiso y servicio espiritual.

La intercesión abraza todo:

  • el dolor y las esperanzas de la humanidad,
  • los conflictos y heridas de la creación,
  • la búsqueda de unidad entre los cristianos,
  • el diálogo entre religiones y pueblos,
  • y los silencios del corazón donde solo Dios puede actuar.

El “monasterio invisible”

Los miembros de la Comunidad se saben parte de un monasterio invisible, extendido por el mundo, donde cada hermano y hermana vive la presencia de Dios en lo cotidiano. No hay muros ni clausura, pero sí un lazo espiritual que los une en la comunión de los santos.

En este sentido, la intercesión se convierte en un servicio escondido y esencial. Allí donde las fuerzas humanas no llegan, la oración sostiene, sana y reconcilia. Como decía Foucauld, “cuando amamos verdaderamente, queremos que el otro viva”. La intercesión es, precisamente, esa forma de amor que se traduce en oración constante.

Ecumenismo y oración universal

Fiel a su identidad ecuménica, la Comunidad Horeb reza también por la unidad de los cristianos y por la fraternidad universal. En un mundo fragmentado, la intercesión se vuelve espacio de encuentro, un terreno donde todas las voces pueden elevarse juntas hacia el mismo Padre.

El deseo de unidad no es un ideal abstracto, sino una práctica diaria que une a católicos y creyentes de otras tradiciones en una misma corriente de amor. Así, la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld se convierte en signo de esperanza y reconciliación, fermento de comunión en el seno de la Iglesia y del mundo.

Un servicio silencioso y fecundo

La vocación de intercesión de Horeb no busca visibilidad ni reconocimiento. Se trata de un ministerio del silencio, ejercido en lo oculto, donde la oración se hace ofrenda, y la soledad se transforma en abrazo universal.

Desde el desierto interior, la Comunidad ofrece su vida por aquellos que sufren, por los que buscan, por los que no tienen voz. Es una presencia invisible pero real, un hilo de gracia que une a Dios con su pueblo.

La Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld nos recuerda que orar por los demás es una forma de amar. En un mundo que corre y grita, su vocación de intercesión nos invita a detenernos, a escuchar, a presentar ante Dios los rostros y las historias que claman por esperanza.

Desde el silencio de Nazaret, la oración se hace luz, y el corazón del intercesor se vuelve un pequeño altar donde el mundo entero encuentra acogida.

FUENTE:https://equipoecumenicosabinnanigo.blogspot.com/2025/11/comunidad-ecumenica-horeb-carlos-de.html

Ramon Llull, místico del diálogo y testimonio para hoy

Ramón Llull, el cristiano convencido de que judíos y árabes compartían la  esencia de una misma fe | Historias

Josep-Lluís Serrano Pentinat

Queridos diocesanos,
querida iglesia de Urgell,

El próximo 27 de noviembre se celebra la memoria litúrgica del beato Ramon Llull. En medio de los cambios de nuestro tiempo, el Señor nos regala figuras que iluminan el camino. Una de ellas es Ramon Llull, laico, esposo, padre, pensador y misionero, que dejó que Cristo transformara radicalmente su vida.

Nacido en la Mallorca del siglo XIII, conoció la vida de la corte y el éxito fácil, pero la contemplación insistente de Cristo crucificado le cambió el corazón: comprendió que aquel amor lo reclamaba por completo. Desde entonces abrazó la oración, el estudio y la penitencia, buscando en todo la voluntad de Dios.

Su corazón se hizo místico: en el Libro del Amigo y el Amado vemos el diálogo ardiente entre Dios y el alma. Para Llull, Dios no es una idea, sino un Tú cercano. Su labor intelectual, sus viajes y sufrimientos brotan de este centro de fuego. También nuestra Iglesia necesita hoy hombres y mujeres heridos por el amor de Dios, porque sin mística no hay misión que perdure.

Ramon fue pionero del diálogo con otras religiones. Aprendió árabe, estudió el pensamiento musulmán y judío, viajó al norte de África. Quería convencer, no imponer; confiaba en la fuerza de la verdad y de la caridad, confiaba en la razón iluminada por la fe. Así anticipa el diálogo interreligioso que la Iglesia promueve hoy: respeto sincero al otro, reconocimiento de lo que hay de bueno en su fe, y anuncio humilde pero claro de Jesucristo.

Al mismo tiempo, se mantuvo firme en sus convicciones cristianas. No rebajó la Trinidad ni la cruz para resultar aceptable. La misma fe que lo hacía dialogante lo hacía valiente. Nos ayuda a evitar tanto el fundamentalismo agresivo como la tibieza relativista: identidad clara y corazón abierto.Su figura ofrece pistas valiosas para nuestra Iglesia actual: redescubrir la vocación laical en primera línea; integrar fe y razón, evangelio y cultura; vivir un diálogo interreligioso que no renuncie a la misión; cuidar los espacios de oración y de adoración; anunciar a Cristo en el lenguaje real de nuestro pueblo y de las nuevas generaciones.

Confiemos a la Virgen María este deseo de renovación. Que, como Ramon Llull, sepamos unir contemplación y anuncio, firmeza en la fe y ternura en el diálogo.
Con estas letras os deseo un feliz día del beato Ramon Llull y una buena lectura del Libro del Amigo y el Amado, de Vuestro servidor

Ramon Llull, el erudito medieval que se convirtió en profeta de la informática

Ramon Llull
Si bien Ramon Llull escribió muchas de sus principales obras en latín, también escribió mucho en su lengua materna, que era el catalán. Escribir en cualquier idioma vernáculo era algo raro a finales del siglo XIII.

Imagínate que tienes una teoría que te permite deducir todas y cada una de las cosas verdaderas sobre el mundo. ¿Qué harías con ella?

Pues alrededor del final del siglo XIII, un europeo llamado Ramon Llull creía que había elaborado tal teoría, y no le hizo mucho bien: fue linchado, encarcelado y amenazado con ser ejecutado.

Eso se debió a que para Llull, quien nació en la isla española de Mallorca, el uso adecuado de una teoría como la suya era demostrarle a todos, usando lógica pura, que el Dios cristiano era el único verdadero.

Aunque puede sonar como un fanático de la época de las Cruzadas, su idea fundamental era extraordinaria.

Verdades irrefutables

Llull pensaba que la verdad podría ser automatizada.

Grabado que representa una figura circular que describe las horas del día, los signos zodiacales y sus respectivos meses y cuatro estaciones. "Practica Compendiosa Artis" de Raymundi Lulli, 1523. Libro octavo. Astrología.
Pie de foto,Grabado que representa una figura circular que describe las horas del día, los signos zodiacales y sus respectivos meses y cuatro estaciones. «Practica Compendiosa Artis» de Raymundi Lulli, 1523. Libro octavo. Astrología.

Desarrolló un esquema partiendo de unas pocas verdades o «axiomas» básicos sobre los que todos podían estar de acuerdo y, combinándolos en diferentes permutaciones, creyó que podía derivar todas las demás afirmaciones verdaderas.

Su plan para convertir a infieles al cristianismo era presentarles una lógica que no pudieran refutar.

Sin embargo hoy en día Ramon Llull no es aclamado como un profeta de la fe cristiana -como podría esperarse-, sino como el profeta de una rama de las matemáticas y la informática llamada combinatoria.

Sus teorías fueron el comienzo de una investigación muy profunda sobre la forma en que el mundo encaja.

Llull en su mundo

Incluso para los estándares medievales, Llull era un verdadero todoterreno.

Estudió las ciencias de su época – aritmética y geometría, astronomía y medicina-; compuso poesía caballeresca en la tradición trovadora del sur de Europa; escribió algunas de las primeras novelas europeas ambientadas en su propio tiempo; y fue, además, teólogo.

"El árbol de la ciencia" de Llull, publicado en Leiden en 1635
Pie de foto,»El árbol de la ciencia» de Llull. En la cosmovisión luliana hay 14 árboles principales y 2 auxiliares. Por ejemplo, el Elemental estudia la física; el Vegetal, la botánica; el Sensual, la biología; el Imaginal, las artes; el Humanal, la antropología, etc.

Después de su muerte desarrolló una reputación de místico y alquimista, aunque probablemente eso se deba a la costumbre medieval de los autores anónimos de atribuir sus libros a alguien más famoso.

Nació en Palma en Mallorca, probablemente en 1232, en un momento en el que Mallorca era uno de los lugares más cosmopolitas de Europa y estaba en el centro de una próspera red comercial del Mediterráneo.

El gran asunto de la época en esta parte del mundo era la interacción entre las tierras cristianas y la cultura islámica del norte de África.

El reino de Aragón estaba tomando lentamente el este la Península Ibérica, generalmente por la fuerza, de manos de quienes entonces llamaban moros o sarracenos.

Pero al mismo tiempo, había un intenso comercio entre esos dos mundos, no solo de bienes, sino también de ideas, con traductores europeos viajando a las tierras árabes para descubrir y traducir las obras de otros eruditos.

De licencioso a creyente

Por su propia admisión, Llull fue todo menos devoto en su juventud: según dijo, había sido «licencioso y mundano».

Nacido en una familia rica y posiblemente noble, pasaba sus días cortejando a las mujeres con canciones de amor y poemas. Pero un día, según contó, mientras estaba haciendo exactamente eso, tuvo una visión de Cristo en la cruz.

'Conversión de Ramon Llull', 1) Predicación del obispo en el convento de los Frailes Menores de Mallorca, 2) Ramon Llull en el hábito. 'Electorium Parvum Seu Breviculum', Codex St. Peter, Biblioteca de Baden en Karlsruhe, Alemania.
Pie de foto,’Conversión de Ramon Llull’, 1) Predicación del obispo en el convento de los Frailes Menores de Mallorca, 2) Ramon Llull en el hábito.

La revelación se repitió una y otra vez, y al principio lo aterrorizó. Pero luego se dio cuenta de que Dios lo estaba llamando a su servicio, y se propuso convertir a los sarracenos al cristianismo.

Hoy en día, ese impulso de la cristiandad medieval de «convertir a los paganos», con la espada de ser necesario, es controvertido.

Pero lo que Llull decidió fue hacer su trabajo misionero con el diálogo, así que aprendió árabe y leyó el Corán para poder debatir y comunicarse adecuadamente.

Lo malo fue que compró un sirviente musulmán -esencialmente un esclavo- para que le enseñara árabe, y en una ocasión lo golpeó por decir una blasfemia. El sirviente respondió de igual forma pero hirió gravemente a su amo y terminó en la cárcel, donde se ahorcó.

Una teoría medieval de todo

Llull pensó que para que ser convincente, necesitaba mostrar cómo la fe cristiana y sus «misterios» -como la doctrina de la Trinidad- formaban el conjunto básico de verdades a partir de las cuales todo lo que vemos y experimentamos, todo el conocimiento humano, podía ser explicado.

Algo así como una teoría medieval de todo.

Para lograrlo, se propuso convertirse en una de las personas más sabias de la cristiandad, y aprendió todo lo que pudo sobre todo lo que se sabía.

De Nova Logica. Ilustración: Valencia, de Georgius Costilla, 1512. Librería Episcopal. Barcelona.
Pie de foto,Lllu escribió más de 240 libros, ya sea en latín o catalán, y a veces él mismo los traducía al árabe.

Finalmente, alrededor de la década de 1270, comenzó a armar su gran esquema, al que simplemente llamó el «Gran Arte» y que se conoció como el Arte Lluliano.

No es algo fácil de describir, en parte porque hoy parece una idea un tanto extraña.

Intentémoslo.

Para Martin Gardner, el gran escritor moderno de las matemáticas, Llull era como uno de esos «excéntricos que se convierten en los fundadores de las sectas», un embaucador que gira ruedas mágicas para invocar fórmulas vacías disfrazadas de verdades profundas.

Pero eso es injusto.

Lo que realmente estaba haciendo Llull era parecido a lo que el antiguo matemático griego Euclides hizo para probar teoremas matemáticos partiendo de un conjunto de axiomas básicos, usando la lógica y el cálculo, un enfoque que los matemáticos todavía usan hoy en día.

Solo que los axiomas de Llull no eran cosas como «dos líneas paralelas nunca se cruzarán», sino «Dios es uno» y «Dios es eterno». Estos, razonó, eran principios en los que cristianos, musulmanes y judíos estarían de acuerdo.

Ramon Llull
Pie de foto,Ramon Llull, aquí predicando, es reconocido como autor de «Ars Magna», un sistema lógico combinado para descubrir la verdad, concebido como un instrumento para ser utilizado en el diálogo interreligioso para convertir infieles.

El arte lluliano consistía en usar diagramas y manipulaciones mecánicas, incluidas ruedas giratorias concéntricas, para combinar estos axiomas de manera que se transformaran en declaraciones más complejas sobre el mundo, no solo el espiritual sino también el material que estudiaban los filósofos naturales.

Y representaba los axiomas de una manera que nadie lo había hecho antes: con una notación simbólica en la que a cada uno se le asignaba una letra, formando una especie de alfabeto del pensamiento humano.

El Arte era una especie de «ciencia de todas las ciencias», una clave para la forma en que todo el conocimiento estaba racionalmente ordenado.

Y sea cual fuera tu fe, no serías más capaz de refutar esas verdades lógicas de la misma manera que no podías refutar la geometría de Euclides, creía Llull.

Era un enfoque sin confrontación: no se trataba de «mi libro sagrado contra el tuyo», sino de razón clara y fría.

Su lógica falló

Grabado del martirio de Ramon Llull en Túnez, impreso en Valencia en 1515 por D, de Gumiel, Biblioteca Universitaria de Barcelona, Cataluña.
Pie de foto,Grabado del martirio de Ramon Llull en Túnez, impreso en Valencia en 1515 por D. de Gumiel, Biblioteca Universitaria de Barcelona, España.

Como sin duda habrás adivinado, no resultó tan fácil.

A pesar de sentir grandes temores por su seguridad, Llull viajó a las tierras sarracenas armado con sus diagramas.

Fue a Túnez en la costa norte de África y, al principio, los musulmanes parecían felices de debatir, pero en gran parte porque ellos querían convertir a Llull al islam, no al revés.

Al final, aunque algunos pidieron que lo ejecutaran, el gobernante de Túnez decretó que lo expulsaran, y que si alguna vez volvía a pisar la ciudad, sería lapidado.

Después de pasar varios años viajando por Europa, estudiando en París y tratando de obtener el apoyo del Papa, Llull intentó nuevamente en la ciudad de lo que hoy es Bugía, en Argelia.

Pero le fue peor: después de debatir con un imán musulmán, se dice que fue golpeado por una multitud y arrojado a la cárcel donde languideció durante medio año antes de ser expulsado nuevamente.

Ramon Llull viaje a Bugía como misionero, su lapidación y reclusión en prisión ("Breviculum Codex", miniatura, Biblioteca Memorial de Baden, Karlsruhe, Alemania).
Pie de foto,Ramón Llull viaje a Bugía como misionero, su lapidación y reclusión en prisión («Breviculum Codex», miniatura, Biblioteca Memorial de Baden, Karlsruhe, Alemania).

Sin embargo, no se dio por vencido.

En 1314, a la notable edad de 81 años, volvió a navegar de Mallorca a Túnez… donde no le fue tan mal como era de esperar.

Aunque algunas historias dicen que fue apedreado y martirizado, la verdad es que para entonces Túnez se había vuelto cosmopolita y lo que le pasó a Llull fue que murió de viejo a principios de 1316, quizás en Túnez o navegando de regreso a Mallorca, y fue enterrado en Palma.

El arte de las combinaciones

Después de la Peste Negra del siglo XIV y luego del Renacimiento, los logros intelectuales de la Edad Media tendieron a eclipsarse.

Pero Ramon Llull encontró algunos entusiastas partidarios del racionalismo de la Revolución Científica. En particular, el matemático y filósofo alemán Gottfried Leibniz, quien se inspiró en la idea de Llull de crear un alfabeto simbólico del pensamiento humano que pudiera combinarse de acuerdo con reglas lógicas para generar teoremas y proposiciones más complejos a partir de los más simples.

Explicó este concepto en un libro de 1666 llamado «Disertación sobre el arte de las combinaciones».

El interés de Leibniz en esa mecanización del conocimiento como una aritmética de combinaciones también lo llevó a inventar uno de los primeros dispositivos de cálculo mecánico: un precursor de las máquinas de cálculo que finalmente condujeron a la computadora.

El Arte de Llull es, de hecho, lo que los informáticos hoy en día llaman un sistema generativo: un tipo de lenguaje en el que los elementos básicos se combinan según las reglas para hacer declaraciones complejas.

Combinatoria en inglés
Pie de foto,La historia de la combinatoria es larga: conceptos combinatorios básicos y resultados enumerativos aparecieron en todo el mundo antiguo. Pero fue en la segunda mitad del siglo XX que la combinatoria experimentó un rápido crecimiento.

Y al usar un código simbólico para representar esos elementos, a lo que más se parece su sistema es a un lenguaje informático moderno, donde se combinan instrucciones y operaciones simples para realizar cálculos complicados.

Pero la codificación por computadora es apenas un aspecto de este «arte de combinaciones», esa rama de las matemáticas llamada combinatoria.

Engañosamente simple

La combinatoria ha sido llamada «el arte de organizar los objetos de acuerdo con reglas específicas».

Es realmente una forma de hacer dos preguntas engañosamente simples: ¿cuántos hay y cómo podemos organizarlos?

Preguntas como esta surgen en todo tipo de ciencias: en los esfuerzos por comprender la evolución y los genes, las computadoras, los gráficos y el lenguaje, por ejemplo.

Si los objetos son, por ejemplo, átomos, el arte de la combinatoria te permite descubrir qué tipos de moléculas y sustancias son posibles en el mundo.

Si son los invitados a tu boda, la combinatoria te indicará cómo organizarlos en las mesas para la cena.

Es más: muchos juegos son ejercicios de combinatoria, desde el ajedrez y el sudoku.

Lull fue el profeta medieval de una rama de las matemáticas tan amplia que, en realidad, nadie sabe dónde comienza ni dónde termina.

Fuente: BBC News, Mundo

LA ENACCIÓN* ENCARNADA EXPLICADA CON UN EJEMPLO COTIDIANO:CUANDO LA COMIDA Y LA CELEBRACIÓN EMERGEN

  • La «enacción» es un concepto que se refiere al conocimiento que se adquiere a través de la acción del organismo en el mundo, y es un término castellanizado del inglés «enaction». Se utiliza principalmente en las ciencias cognitivas para describir un enfoque que considera que la cognición está intrínsecamente ligada al cuerpo y al entorno, en contraposición a la idea de que la mente es solo un proceso cerebral. El término está estrechamente relacionado con los conceptos de cognición enactiva y enactivismo, propuestas que explican cómo el conocimiento emerge de las interacciones continuas entre el ser y su ambiente. 


Introducción
La enacción encarnada, según la tradición de Varela y Maturana, nos
enseña que la cognición no es un proceso mental separado del cuerpo y del
mundo, sino una acción encarnada que se despliega en el encuentro con el
entorno. No percibimos primero y actuamos después: percibimos actuando y
actuamos percibiendo.
Este documento usa un ejemplo cotidiano —cocinar sin un plan previo— para
mostrar cómo nuestras acciones, decisiones, recuerdos, afectos y
relaciones emergen de manera dinámica y no lineal, encarnándose en el
flujo de la vida cotidiana.

  1. La intencionalidad inicial: “Quiero hacer comida”
    Al llegar a casa, surge una intención básica: hacer de comer.
    Pero esta intención no contiene un contenido definido. No sabe aún qué
    comida hacer.
    Desde la perspectiva tradicional de la cognición, se pensaría que primero
    debes elaborar un plan mental y luego ejecutarlo.
    La enacción encarnada muestra que esto no es lo que realmente sucede.
    En realidad, la acción comienza sin un plan previo y va tomando forma en
    el encuentro sensoriomotor con el entorno.
  2. El encuentro con el mundo: abrir la heladera
    Al abrir la heladera, lo que aparece —verduras, un pedazo de carne,
    frutas— no son objetos neutros.
    Son posibilidades de acción, invitaciones corporales, oportunidades que
    el entorno le presenta al organismo.
    Para la enacción:
  • La percepción no es pasiva.
  • La percepción es una forma de acción.
  • Ver algo es ya estar corporalmente involucrado con ello.
    Tus ojos, tus manos, tu postura y tu historia sensorial comienzan a
    orientarte.
    El cuerpo empieza a hacer lo que sabe hacer: actuar-percibiendo.
  1. La emergencia culinaria: la comida se hace haciéndose
    En cuanto tomas una verdura, la cortas.
    Quizás aparece un aroma que sugiere mezclarla con otra.
    Ves un trozo de carne y surge la posibilidad de un guiso.

No estás ejecutando un plan mental previo:
el plato emerge de la interacción entre:

  • tu cuerpo en movimiento,
  • los objetos del entorno,
  • tus hábitos corporales,
  • la memoria sensorial,
  • las posibilidades del presente.
    Cada gesto abre el camino al siguiente.
    La comida se encarna en el acto mismo de cocinar.
  1. La memoria corporal y afectiva: un aroma que recuerda
    Mientras cocinas, quizás el aroma de una fruta o de una verdura evoca una
    memoria:
    un amigo o una amiga que aparece súbitamente en tu conciencia.
    Ese recuerdo no es mental en el sentido tradicional, sino una
    reactivación corporal:
    una resonancia sensorial afectiva que emerge en la situación presente.
    Y te das cuenta de algo que no tenías en mente:
    Hoy es su cumpleaños.
  2. La acción relacional emergente: hacer una llamada
    Desde ese darse cuenta, llamás a esa persona.
    Y surge otra sorpresa:
    también está sola.
    Sin planearlo, esa persona decide venir.
    Trae una torta.
    Y sin haber sido organizado previamente, comienza a gestarse una
    celebración.
  3. La co-creación del mundo vivido: la fiesta inesperada
    Lo que empezó como un acto simple —hacer de comer—
    se transforma en algo completamente distinto:
  • llega un amigo,
  • trae una torta,
  • se invita a otros,
  • alguien pone música,
  • surge una reunión inesperadamente alegre.

Nada de esto fue planificado.
Nadie lo diseñó racionalmente.
Toda esta realidad emerge dinámicamente del entrelazamiento de:

  • corporalidad,
  • afecto,
  • memoria,
  • objetos,
  • acciones,
  • relaciones,
  • posibilidades del entorno,
  • condiciones del momento.
    Es una expresión viviente de cómo el mundo no se nos da, sino que lo co-
    creamos en la acción.

¿Qué enseña este ejemplo sobre la enacción encarnada?
a) Cognición como acción
Pensar no es planificar internamente: es el despliegue activo del cuerpo
en un entorno.
b) Percepción como movimiento
Percibir es moverse, orientarse, estar implicado corporalmente.
c) Emergencia
La acción no está predefinida; se va configurando dinámicamente en la
interacción.
d) Acoplamiento cuerpo–entorno
Ni el cuerpo ni el entorno actúan solos: están en acoplamiento constante.
e) Mundo vivido
El mundo que aparece es el mundo que se hace real para un organismo
actuante.
f) Emergencia relacional y social
Las relaciones no son adiciones secundarias: surgen de las situaciones
vividas en su dinamismo.

Conclusión
Este ejemplo cotidiano muestra con claridad que la vida humana no se
articula desde esquemas mentales previos, sino desde la interacción
dinámica y encarnada del cuerpo con el entorno.
Nuestra percepción está enraizada en la acción, nuestras decisiones
emergen en el flujo de la experiencia, y el mundo vivido se co-crea
continuamente con cada gesto.
La enacción encarnada nos permite comprender la vida cotidiana
—incluyendo cocinar, recordar, relacionarnos y celebrar— como un proceso
dinámico de emergencia, corporeidad y sentido.

Autor:
Hno Pablo César Ghilini Eremita de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de
Foucauld.
Médico Neurocirujano.
Actualmente dedicado a la investigación en forma autónoma de la
Neurobiología de la meditación, su relación con la Contemplación, la
Espiritualidad y al estudio de la Neurofenomenologia.