
Boletín Hermanos de Jesús. N° 40
Un amigo nos preguntó cómo vivíamos la compasión; en su respuesta, Taher, de la fraternidad de Tamanrasset (Argelia), nos habló de la compasión como otro nombre de la solidaridad con aquellos que nos rodean; una solidaridad concreta que es también deseo de la llegada del Reino abierto a todos.
Al leer la petición de Jacques, yo mismo me sentí interpelado por la frase de René Voillaume sobre la compasión, que releo a menudo, escrita en la imagen del recordatorio que recibimos, a la ocasión de su muerte. En primer lugar, me parece necesario leer íntegramente este breve texto:
“Quizás estemos a punto de entrar en un periodo de la historia de la raza humana que será el tiempo de la compasión, viviendo en la impotencia de encontrar soluciones a los problemas planteados.
Más que nunca, tendremos que ofrecernos en intercesión, en comunión con el sacrificio del Señor, inmersos en su Eucaristía para suplicar que la misericordia de nuestro Salvador se derrame sobre toda la humanidad.
Más que nunca, es el momento de ser fieles a nuestro carisma fundacional”. (René Voillaume, octubre 1997)
En general, tenemos una idea aproximada de lo que es la compasión. Pensamos en María sufriendo con su hijo mientras muere en la cruz. Sin embargo, el contexto en el que René habla de ella nos orienta sin duda en otra dirección. Me gustaría reflexionar sobre esto porque toca lo más profundo de nuestras vidas.
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NAVIDAD 2025

Los hermanos y hermanas de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld os deseamos una Feliz Navidad y un año nuevo lleno de Justicia y Paz para todo el mundo

Una tradición artística persistió durante 175 generaciones. Estas pinturas rupestres transmitieron la misma cosmología durante 4000 años y moldearon religiones mesoamericanas

Un estudio publicado en Science Advances demuestra que el estilo Pecos River, en los cañones del sur de EE.UU. y el norte de México, se mantuvo sin interrupciones durante miles de años. Los murales monumentales, ejecutados como narrativas únicas y con reglas de color estrictas, funcionaron como vehículos rituales que preservaron un “núcleo duro” de creencias que sobrevivió hasta las culturas agrícolas mesoamericanas.
Un estilo que nació hace 5760 años y se mantuvo casi inalterado durante milenios
El estudio analizó 57 dataciones directas de pintura y 25 dataciones indirectas de costras minerales en 12 sitios. Con estos datos, los autores confirmaron que el estilo Pecos River comenzó entre 5760 y 5385 años calibrados antes del presente y persistió hasta al menos 1035 años a.P., cuando en la región ya había comenzado la introducción del arco y la flecha.
Lo extraordinario no es solo la antigüedad, sino la continuidad. A lo largo de cuatro milenios —un lapso más largo que el que separa la actualidad de las pirámides de Egipto—, estos murales mantuvieron una estética, reglas cromáticas y motivos simbólicos sorprendentemente estables. Eso implica no una moda, sino un sistema de creencias robusto transmitido con precisión ritual.
Las figuras humanas, a veces de ocho metros, aparecen con tocados, astas, orejas de conejo y adornos específicos. Los animales, objetos rituales y el recurrente fardo sagrado forman un lenguaje visual compartido que perduró incluso mientras el clima, la fauna y las tecnologías cambiaban radicalmente.
Cómo se fechó lo que antes parecía imposible de datar

El equipo resolvió uno de los mayores obstáculos del arte rupestre: la datación directa. Las pinturas incluían pigmentos minerales mezclados con aglutinantes orgánicos —posiblemente grasa de médula ósea de venado y savia de yuca—, un detalle crucial. Usando oxidación por plasma, extrajeron el carbono sin dañar los pigmentos ni la roca. Luego aplicaron AMS (espectrometría de masas con acelerador) para obtener fechas precisas.
Las costras de oxalato de calcio, formadas naturalmente antes y después de la pintura, actuaron como marco temporal: proporcionaron edades mínima y máxima. Todo coincidió. Los murales no eran acumulaciones de siglos, sino composiciones planificadas ejecutadas en intervalos cortos, probablemente eventos rituales completos.
Lo que esta tradición revela sobre las creencias más antiguas de América

Los investigadores proponen que las Tierras Bajas de los Cañones del Pecos eran un paisaje sagrado, un punto de convergencia ecológica y simbólica donde el arte tenía función ritual. Desde una perspectiva indígena contemporánea, las pinturas “son entidades vivas que transmiten conocimiento”, no meros dibujos.
Esta constancia estilística y temática conecta con una idea desarrollada por antropólogos como López Austin: la existencia de un “núcleo duro” cosmológico mesoamericano, un conjunto de conceptos compartidos por culturas posteriores como los aztecas o los huicholes. Las pinturas del Pecos River encajan en ese marco. No son solo arte: son la manifestación más antigua de un sistema de creencias panamericano.
Un legado que redefine cómo entendemos la espiritualidad antigua del continente
La datación exhaustiva y la lectura iconográfica reconstruyen una historia inesperada: durante más de cuatro milenios, grupos de cazadores-recolectores mantuvieron un mensaje ritual, una narrativa cosmológica y un estilo artístico con una fidelidad casi absoluta. Ese mensaje sobrevivió a periodos secos y húmedos, migraciones, cambios tecnológicos y transformaciones ecológicas.
Hoy, estos murales no son solo los más antiguos y mejor fechados del continente. Son la prueba de que América tuvo tradiciones espirituales profundas y persistentes mucho antes de que surgieran las grandes ciudades mesoamericanas. Una voz antigua que cruzó milenios para seguir hablándonos desde las paredes de piedra.
Fuente: La Brújula Verde.
Creer, viajar y congregarse: los recintos sagrados más visitados del mundo

La religión continúa siendo uno de los fenómenos sociales más influyentes del planeta. Más allá de las creencias individuales, los recintos sagrados se han consolidado como espacios de identidad, historia y cohesión colectiva.
Desde templos milenarios hasta santuarios contemporáneos, millones de personas recorren cada año grandes distancias para acudir a estos sitios, ya sea por fe, tradición o patrimonio cultural. En un mundo marcado por la diversidad religiosa, algunos recintos destacan no solo por su significado espiritual, sino por su capacidad de congregar a multitudes y convertirse en puntos neurálgicos de peregrinación global.
Un mapa global de creencias: religiones que configuran al mundo
En el mundo existen alrededor de 4 mil 200 religiones, de acuerdo con estimaciones especializadas. Sin embargo, la práctica religiosa se concentra mayoritariamente en cuatro grandes credos. Según el Pew Research Center, el 77 % de la población mundial profesa el cristianismo (31 %), el islam (24 %), el hinduismo (15 %) o el budismo (7 %). En contraste, el 16 % de la población no tiene afiliación religiosa, convirtiéndose en el tercer grupo más numeroso a nivel global.
Las religiones se agrupan en familias doctrinales. Las llamadas religiones abrahámicas — judaísmo, cristianismo e islam — comparten la figura de Abraham como patriarca y surgieron en Oriente Próximo. Estas creencias monoteístas reconocen a un solo dios creador del universo y han influido de manera decisiva en la historia política, cultural y social de amplias regiones del mundo.
El judaísmo, surgido hacia el 1800 a. C., dio origen posteriormente al cristianismo en el siglo I y, siglos más tarde, al islam en el siglo VII. Cada una desarrolló múltiples ramas internas: el judaísmo cuenta con corrientes ortodoxas, reformistas, conservadoras y seculares; el cristianismo se divide principalmente en católicos, protestantes, ortodoxos y mormones; mientras que el islam se estructura en corrientes como la suní y chií, además de escuelas jurídicas y tradiciones místicas.
Por otro lado, las religiones dhármicas — hinduismo, budismo, jainismo, sijismo y taoísmo — surgieron en el subcontinente indio alrededor del 1500 a. C. Estas tradiciones comparten conceptos como el karma, la reencarnación y la búsqueda del equilibrio universal, y no se centran necesariamente en una deidad única.
Cada una de estas religiones ha desarrollado espacios sagrados específicos — iglesias, mezquitas, sinagogas, templos o monasterios — que funcionan como centros de oración, peregrinación y cohesión comunitaria, algunos de los cuales se han convertido en los recintos religiosos más visitados del planeta.
Tradiciones en transformación: creencias que emergen y desaparecen
El panorama religioso mundial no es estático. En las últimas décadas han surgido religiones neopaganas que recuperan tradiciones precristianas europeas, como el paganismo nórdico, celta, grecorromano o la wicca. Estas creencias politeístas reconstruyen antiguos sistemas simbólicos y rituales asociados a la naturaleza y a identidades culturales específicas.
En África, persisten religiones tradicionales como el vudú y el chamanismo, caracterizadas por la veneración de múltiples deidades, espíritus y fuerzas naturales. En estas prácticas, los rituales, los tótems y la figura del chamán o brujo ocupan un lugar central en la vida comunitaria.
En América, muchas religiones indígenas han quedado al borde de la desaparición. No obstante, algunas aún se practican, como la religión azteca en México, el culto al peyote entre comunidades nativas de Estados Unidos y la religión Casa-Grande de los iroqueses en Nueva York. Estas tradiciones conservan una relación estrecha entre espiritualidad, territorio y cosmovisión.
A pesar de su diversidad, todas las religiones comparten la construcción de espacios sagrados que concentran la vida ritual y simbólica, y que en muchos casos se han convertido en destinos de peregrinación masiva a escala global.
La Basílica de Guadalupe: fe, identidad y peregrinación masiva
La Basílica de Guadalupe, ubicada en la Ciudad de México, es uno de los recintos religiosos más visitados del mundo. Su origen se remonta a las apariciones de la Virgen María a San Juan Diego en el cerro del Tepeyac en 1531, donde, según la tradición católica, quedó impresa su imagen en una tilma. El sitio se erigió sobre un antiguo santuario dedicado a la diosa prehispánica Tonantzin, consolidando un espacio de sincretismo religioso.
A lo largo de los siglos se construyeron distintos templos, hasta llegar a la Nueva Basílica inaugurada en 1976, diseñada para albergar a millones de fieles y garantizar la visibilidad permanente de la imagen guadalupana. Este recinto recibe decenas de millones de peregrinos cada año, con picos superiores a los 12 o 13 millones tan solo durante las celebraciones del 12 de diciembre.
En 2025, autoridades del Gobierno de la Ciudad de México reportaron la llegada de 13 millones de personas a los alrededores del santuario, cifra que consolida a la Basílica de Guadalupe como uno de los centros de peregrinación más concurridos a nivel mundial, incluso por encima del Vaticano en número anual de visitantes.
El Vaticano: centro espiritual y político del catolicismo
El Vaticano representa el corazón espiritual de la Iglesia católica y el país más pequeño del mundo. Su historia se vincula al martirio de San Pedro y a la construcción de la Basílica homónima en el siglo IV. Con el paso del tiempo, el sitio se convirtió en el eje del poder papal y en la sede de los Estados Pontificios.
Tras la pérdida de estos territorios en el siglo XIX, el Vaticano se consolidó como Estado soberano en 1929 mediante los Pactos de Letrán. Actualmente, alberga la Basílica de San Pedro, la Capilla Sixtina y los Museos Vaticanos, atracciones que reciben entre 6 y 18 millones de visitantes anualmente, con incrementos significativos en años jubilares como el Año Santo 2025.
La combinación de relevancia religiosa, valor histórico y riqueza artística convierte al Vaticano en uno de los recintos religiosos y culturales más visitados del mundo.
La Tumba del Gran Imán Reza: epicentro del islam chií
En la ciudad de Mashhad, Irán, se encuentra la Tumba del Gran Imán Reza, mausoleo del octavo imán chií, Ali ibn Musa al-Rida. Este recinto se consolidó como un centro de peregrinación fundamental para el islam chií, especialmente durante la dinastía Safávida, cuando se expandió hasta convertirse en un complejo monumental con mezquitas, bibliotecas y museos.
Cada año, entre 20 y 30 millones de peregrinos visitan este santuario, lo que lo posiciona como uno de los sitios religiosos más concurridos del mundo islámico y como el núcleo espiritual del chiísmo en Irán.
Monte Tai: espiritualidad, imperio y paisaje sagrado
El Monte Tai, en China, es una de las montañas sagradas más antiguas y veneradas del mundo. Con más de tres mil años de historia, fue escenario de ceremonias imperiales en las que los emperadores realizaban rituales de “Feng Chan” para legitimar su mandato ante el Cielo y la Tierra.
El sitio alberga 22 templos, cerca de 1,800 inscripciones en piedra y un vasto patrimonio cultural que lo vincula con el taoísmo, el confucianismo y la historia imperial china. Aunque no existen cifras precisas actuales, su afluencia es comparable a los principales destinos turísticos de China, que antes de la pandemia superaban los 60 millones de visitantes anuales.
La Meca: el corazón del islam
La Meca, en Arabia Saudita, es el sitio más sagrado del islam y el destino final del Hajj, una de las cinco obligaciones religiosas de los musulmanes. Alberga la Kaaba, el punto hacia el cual millones de fieles orientan sus oraciones diarias.
Históricamente, La Meca fue un centro comercial estratégico antes del surgimiento del islam. Con el nacimiento del profeta Mahoma en el año 570 y la posterior consolidación del monoteísmo islámico, la ciudad se transformó en el núcleo espiritual del islam. Cada año recibe millones de peregrinos provenientes de todo el mundo.
En las últimas décadas, la ciudad ha experimentado una profunda modernización para atender la creciente afluencia de visitantes, un proceso que ha generado debates sobre la preservación de su carácter histórico y espiritual.
Cuando la espiritualidad también es fenómeno social
Los recintos religiosos más visitados del mundo reflejan que la espiritualidad sigue siendo un eje central de la vida humana, incluso en sociedades cada vez más secularizadas. La masiva afluencia de fieles a lugares como La Meca, la Basílica de Guadalupe, el Vaticano, el Monte Tai o la Tumba del Gran Imán Reza evidencia que la religión no solo persiste, sino que se manifiesta como un fenómeno social, cultural y político de gran escala. Estos espacios concentran historia, poder simbólico y memoria colectiva, y funcionan como puntos de encuentro donde la fe trasciende fronteras, credos y generaciones, reafirmando su vigencia en el mundo contemporáneo.
León XIV: «No lo olvidemos, la paz es posible»

«Amigos y hermanas, lo que ha ocurrido en los últimos días en Turquía y Líbano nos enseña que la paz es posible y que los cristianos, en diálogo con hombres y mujeres de otras religiones y culturas, pueden contribuir a construirla. No lo olvidemos. La paz es posible, la paz es posible»
Tras el rezo del ángelus, León XIV recordó su reciente viaje a Turquía y al Líbano. Del primero glosó especialmente su encuentro con «mi amado hermano Bartolomé» y con la comunidad católica, «testimonio del evangelio del amor y de la lógica de Dios que se manifiesta en la pequeñez».
Por su parte, en su visita al Líbano el Papa salió reconfortado: «El Líbano sigue siendo un mosaico de convivencia y me ha reconfortado escuchar tantos testimonios en este sentido». Recordó especialmente su encuentro con las víctimas de la tremenda explosión del puerto de Beirut. «Los libaneses esperaban una palabra y una presencia de consuelo, pero fueron ellos quienes me reconfortaron con su fe y su entusiasmo. Doy las gracias a todos los que me han acompañado con sus oraciones. Gracias, Líbano».

A juicio del Papa, la lección más importante del viaje es que «la paz es posible» y los cristianos, artesanos de la paz. «Amigos y hermanas, lo que ha ocurrido en los últimos días en Turquía y Líbano nos enseña que la paz es posible y que los cristianos, en diálogo con hombres y mujeres de otras religiones y culturas, pueden contribuir a construirla».
Por último, León XIV tuvo presente a las poblaciones del sudeste asiático, «duramente probadas por los recientes desastres naturales. Rezo por las víctimas, por las familias que lloran, por sus seres queridos y por quienes llevan socorro».

Saludos tras el ángelus
Hermanos y hermanas, hace unos días regresé de mi primer viaje apostólico a Turquía y Líbano. Junto con mi amado hermano Bartolomé, patriarca ecuménico de Constantinopla, y los representantes de otras confesiones cristianas, nos reunimos para rezar juntos en Iznik, la antigua Nicea, donde hace 1700 años se celebró el primer concilio ecuménico.
Hoy se cumple precisamente el sexagésimo aniversario de la declaración común entre Pablo VI y el patriarca Atenágoras, que puso fin a las excomuniones recíprocas. Demos gracias a Dios y renovemos nuestro compromiso en el camino de la vida.
En Turquía, tuve la alegría de encontrarme con la comunidad católica. A través del diálogo paciente y el servicio a los que sufren, ella da testimonio del evangelio del amor y de la lógica de Dios que se manifiesta en la pequeñez.
El Líbano sigue siendo un mosaico de convivencia y me ha reconfortado escuchar tantos testimonios en este sentido. He conocido a personas que anuncian el evangelio, acogiendo a los desplazados, visitando a los presos, compartiendo el pan con los necesitados. Me ha reconfortado ver a tanta gente en la calle saludándome y me ha conmovido el encuentro con los que sufren. Gracias.

Me ha encontrado con los familiares de las víctimas de la explosión en el puerto de Beirut. Los libaneses esperaban una palabra y una presencia de consuelo, pero fueron ellos quienes me reconfortaron con su fe y su entusiasmo. Doy las gracias a todos los que me han acompañado con sus oraciones. Gracias, Líbano.
Amigos y hermanas, lo que ha ocurrido en los últimos días en Turquía y Líbano nos enseña que la paz es posible y que los cristianos, en diálogo con hombres y mujeres de otras religiones y culturas, pueden contribuir a construirla. No lo olvidemos. La paz es posible, la paz es posible.
Estoy cercano a las poblaciones del sudeste asiático, duramente probadas por los recientes desastres naturales. Rezo por las víctimas, por las familias que lloran, por sus seres queridos y por quienes llevan socorro. Exhorto a la comunidad internacional y a todas las personas de buena voluntad a sostener con gestos de solidaridad a los hermanos y hermanas de aquellas regiones.

Un místico de los tiempos modernos
“La Biblia como fuente de Luz: la influencia bíblica en los Místicos españoles”

El profesor Juan A. Marcos participó en las Jornadas sobre Biblia y Literatura: Analizó la presencia de las mujeres bíblicas en la obra de San Juan de la Cruz desde una perspectiva no patriarcal
El profesor Juan Antonio Marcos Rodríguez, ha impartido la conferencia “Las mujeres bíblicas en Juan de la Cruz: hacia una hermenéutica no-patriarcal”, en el marco de la Jornada sobre Biblia y Literatura: “La Biblia como fuente de Luz: la influencia bíblica en los Místicos españoles”, organizada por el Instituto Universitario de Ciencias de las Religiones (Universidad Complutense) y el Instituto Español Bíblico y Arqueológico de Jerusalén, y celebrada en la Facultad de Filología de la UCM el día 29 de octubre de 2025. En dicha jornada participaron como ponentes, entre otros, el actual director del Instituto Bíblico de Jerusalén, así como diversas profesoras de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense.
La ponencia del profesor Juan A. Marcos supuso un recorrido por la personalidad anti-patriarcal de Juan de la Cruz, así como su relación transformadora con las mujeres bíblicas, explorando cómo su lectura espiritual de las Escrituras desafió las estructuras de poder de su época. Para ello se evocó la biografía no-patriarcal del gran místico, así como su íntima conexión con las mujeres en general (siguiendo el consejo de Teresa: ‘Todos los hombres deben ser más amigos de mujeres’), a la par que algunas figuras bíblicas como la Magdalena (‘tres en una’, según las percepciones de la época), las tres Marías y la oración, y la samaritana. Sin olvidar dos polaridades claves del discurso sanjuanista: el yo poético en femenino y el yo autobiográfico en todo.
San Juan de la Cruz, en la línea de la tradición patrística, buscó siempre una ‘inteligencia espiritual’ de los textos bíblicos, más allá de la letra. La experiencia mística se convirtió para el místico abulense en fuente de inteligencia escrituraria. Pero al mismo tiempo, nuestro místico, fue más lejos: en su radical identificación con un personaje femenino, dentro de una sociedad patriarcalista, está asumiendo un papel y un rol subversivo, e implícitamente está poniendo en tela de juicio las mentalidades y universos religiosos en los que le tocó vivir. La Magdalena, esa mujer que camina sola, desafiando normas sociales y religiosas, simboliza la ruptura del orden patriarcal. Al presentarse ‘sin compañía’, pone de manifiesto su dependencia absoluta de Dios, rechazando cualquier proteccionismo masculino. La experiencia contemplativa del místico es una apuesta por esa misma libertad (interior), por el protagonismo de la pura gracia, subvirtiendo así el modelo meritocrático y patriarcal religioso dominante.
Un viaje de esperanza hacia una Iglesia unida, diálogo entre religiones, un mundo en paz

Como ya se ha insistido en otras ocasiones, no habrá paz mientras continúen las guerras religiosas
| Félix Placer Ugarte
El viaje apostólico del papa León XIV a Turquía y a Líbano había despertado gran interés no solo por ser el primero internacional, sino también por los lugares elegidos y los temas que iban a ser abordados. La razón de su visita a la República Turca estaba en la conmemoración de los 1.700 años del concilio de Nicea y en su sentido ecuménico; unida a esta celebración, su estancia en Líbano, frontera con el país palestino, tenía un importante significado de compromiso por la justicia y la paz en los críticos momentos que esta zona vive y que afectan a la estabilidad mundial. El Papa ha abordado, en consecuencia, en sus discursos las exigencias religiosas y políticas.
Un Concilio actual
Las afirmaciones dogmáticas del Concilio de Nicea en su celebración el año 325, rechazaban la herejía de Arrio que socavaban la fe cristológica al negar la divinidad de Jesucristo y, por tanto, la unión de Dios con la humanidad,estableciendo una distancia insalvable respecto a la divinidad. La razón arriana estaba en que la trascendencia de Dios no era compatible con el sufrimiento de Jesús: Dios no podía sufrir ni morir, tampoco nacer y compartir con los humanos su vida. Por ello Jesús no podía ser Dios, sino alguien creado y, por tanto, inferior al Padre que esincreado y eterno, en absoluta transcendencia. Nicea, con Atanasio, desautorizó ese error que separaba al hombre de Dios, atentaba contra lo más profundo de la revelación yde la historia de la salvación y anulaba el sentido pleno de la sacramentalidad. Con la afirmación dogmática de Nicea, recordaba León XIV en su Carta Apostólica In unitate fidei, la doctrina de la consubstancialidad (homooúsios) de Jesucristo, Hijo de Dios, según Nicea, contra el error helenizante de los arrianos.

Ante determinados espiritualismos de hoy que tienden a separar lo humano de lo divino y la historia humana de la historia de la salvación, la Iglesia con León XIV confesaba la cercanía de un Dios que comparte nuestra vida, sus gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias, elsufrimiento de todas las víctimas sobre todo de los últimos, de los más pobres, de los abandonados y marginados para lograr un mundo humanizado, es decir, divinizado ya que toda auténtica liberación lleva a una verdadera divinización.
También es importante subrayar en este momento que,según la fe niceno-constantinopolitana, Dios en la encarnación asumió la naturaleza humana en su integridadque es femenina y masculina. Por tanto no se puede aducirla masculinidad del Jesús histórico como razón para negar a la mujer su derecho, por ejemplo, al diaconado y presbiterado. La igualdad es principio fundamental, garantizada por el bautismo, desde donde se deriva la correspondencia de los mismos derechos a hombres y mujeres.

Nicea ante el ecumenismo y pluralismo religioso
La Carta citada recordó también “el altísimo valor ecuménico” del Concilio de Nicea e invitaba fortalecer el diálogo en un “ecumenismo orientado al futuro”, como así ha sido y se ha reafirmado por parte del Papa y las diferentes Iglesias en los encuentros ecuménicos que han tenido lugar, sobre todo en Iznik, antigua Nicea, con el Patriarca de Constantinopla Bartolomé I rezando con delegados de las diferentes Iglesias.
Pero también es preciso recalcar que este viaje papal se ha desarrollado en su primera etapa en Turquía, país de mayoría musulmana; contexto muy tenido en cuenta en los saludos y discursos ante las diversas autoridades civiles y religiosas. Frente a un pasado de discordias, enfrentamientos y guerras, este viaje ha subrayado la evolución positiva en las relaciones entre musulmanes y cristianos en el respeto y en el diálogo; también con otras religiones en un mundo caracterizado por el pluralismo religioso, donde todavía se enfrentan concepciones monoteístas y politeístas, que desembocan en graves conflictos. Como ya se ha insistido en otras ocasiones, no habrá paz mientras continúen las guerras religiosas.
Nicea y Constantinopla resolvieron los graves enfrentamientos cristianos de su época con afirmaciones dogmáticas en las que también estaba interesado el poder político en un imperio dividido por posiciones religiosas. Precisamente, como recordaba el Papa, la consecución de la unidad de todos los cristianos fue uno de los objetivos principales del último Concilio, Vaticano II, que retiró las recíprocas excomuniones con la Iglesia ortodoxa y afirmó que «el restablecimiento de la unidad entre todos los cristianos es una de las principales preocupaciones del Concilio Vaticano II» (Unitatis redintegratio). Celebramos este 8 de diciembre su clausura, hace 60 años.

Sin embargo en el mundo actual globalizado las religiones continúan siendo motivo y causa de inestabilidad y guerra. Es preciso llegar al diálogo interreligioso para el cual Nicea y Constantinopla con Éfeso y Calcedonia, aportan una base imprescindible. Si afirmamos la acción de Dios en la humanidad y la presencia del Espíritu en su historia es preciso reconocer, como lo afirmó el Concilio Vaticano II, su acción universal. Por tanto, otras religiones son lugares donde acontece el encuentro entre lo divino y lo humano, dondeestá “ lo bueno sembrado en los ritos y culturas de otros pueblos” (Lumen gentium, 17).
Ya el ‘Parlamento de las Religiones del Mundo’, celebrado en 1993, abogó por una ética mundial para conseguir un orden mundial nuevo, sin predominio de una religión sobre otra, basado en el mutuo reconocimiento, en la no violencia y respeto a toda vida, en el compromiso a favor de una cultura de la solidaridad y de un orden económico justo, de tolerancia e igualdad. Hoy las diferentes religiones subrayan profundos valores de alteridad (abrahámicas), compasión (asiáticas), cuidado de los pobres y olvidados (Islamismo), sintonía con la naturaleza (indígenas). En consecuencia el diálogo interreligioso está brotando en una teología del pluralismo religioso de amplio alcance liberador y pluralidad convergente, cuidando la creación, que es obra de Dios con reverencia y gratitud, custodiándola y cultivándola como casa común de la humanidad, según ha recordado el Papa citando la Laudato si’.

Ante un mundo dividido, enfrentado, con graves desigualdades injustas
Este viaje ha estado marcado, por tanto, como no podía ser de otra manera, por una insistente exigencia de paz, en especial desde el Líbano, en la frontera con Palestina. En un escenario de guerra, con sus trágicas consecuencias para Gaza y también para otros pueblos como Ucrania, África y con amenazas de invasiones prepotentes León XIV ha clamado por la justicia y por la paz y el respeto a todos los pueblos desde la justicia. Ha sido una constante en sus discursos ante líderes políticos y religiosos y ante los grupos que han compartido sus celebraciones ecuménicas donde las diferentes confesiones y religiones son claves de justicia y de paz, de respeto a los derechos de todos los pueblos.
Siguiendo el itinerario del viaje papal estamos, por tanto, llamados a un proceso de paz urgente y a un rechazo de la guerra y de un armamentismo desbocado que en lugar de ser garantía seguridad para los estados, es amenaza destructiva sobre el conjunto de la humanidad, además de ser negocio para quienes alientan e imponen la carrera armamentística.

Si el Concilio de Nicea, convocado por Constantino, tuvo una interesada intencionalidad política para su imperio, unida a la religiosa, la celebración de su aniversario con el viaje de León XIV se ha guiado por una clara finalidad religiosa haciéndose clamor de paz “en un mundo dividido y desgarrado por muchos conflictos”. Es el radical servicio que hoy la Iglesia ofrece a la humanidad ante sus angustiosas preguntas e incertidumbres, como pidió Gaudium et spes hace ahora 60 años.
Nicea y la navidad: la sacramentalidad de lo humano
El viaje de León XIV se ha realizado en tiempo de Adviento en las puertas de esta Navidad y en lugares de intensas resonancias bíblicas y del primer cristianismo. Los Concilios de Nicea y Constantinopla dieron pleno sentido a la celebración del nacimiento humano del Hijo de Dios, que en la herejía arriana perdía su pleno significado salvador.
Celebrar aquel acontecimiento decisivo para la humanidad implica la afirmación de la humanización de Dios, en especial, como insistía el mismo Papa, en los pobres y sencillos (Dilexi te). En consecuencia, fieles a la fe que confiesa la unidad de lo divino y de lo humano en Jesucristo, como afirma Jon Sobrino, siguiendo a Karl Rahner y en definitiva a Nicea, lo humano debe ser interpretado en referencia a lo divino y lo divino en relación con lo humano.

Jesús es comprendido de esta manera comosacramento de Dios y, por tanto, lo humano es sacramento de lo divino. Desde esta convicción creyente, la afirmación de que ‘fuera de la Iglesia no hay salvación’, de reminiscencias arrianas, ha dejado paso a la que es fiel a Nicea: ‘fuera del mundo no hay salvación’. En consecuencia solo llegamos a Dios a través de lo humano interpretado desde el evangelio, guiados por el Espíritu que nos descubre y revela en los pobres, humildes, necesitados al Dios de Jesús nacido en Belén como liberador-salvador (Lc 4,18). Negar esa relación intrínseca que proviene de la Encarnación equivale a caer en la herejía arriana que separa lo humano de lo divino, a Dios del hombre y termina reduciendo la Navidad a modelos espiritualistas que muchos hacen compatibles con el consumismo de estos días en nuestra sociedad.
La resonancia de los mensajes dirigidos por León XIV, no solo a los lugares visitados, sino al mundo entero en su crítica situación actual, dan a esta Navidad un interpelante significado para que el entendimiento y diálogo entre confesiones cristianas, entre religiones del mundo, en la política de los estados, en la relación entre pueblos, se guíen por actitudes y criterios liberadores y humanizadores para lograr construir un mundo de justicia y de paz.
BONHÖFFER: CARTA DE NAVIDAD DESDE LA CÁRCEL

- [Tegel] 17 de diciembre 1943
No me queda más remedio que escribiros ya una carta navideña en previsión de lo que pueda pasar. Aunque supera mi capacidad de comprensión el que posiblemente quieran retenerme aquí hasta después de navidad, en los ocho meses y medio pasados he aprendido a tener por verosímil lo inverosímil y a soportar con un sacrificium intellectus lo que no me es posible cambiar. Aunque ciertamente este «sacrificium» no es completo y el «intellectus» prosigue en silencio sus propios caminos.
Ante todo, no os vayáis a imaginar que me deje abatir por estas navidades que pasaré en solitario; ocuparán para siempre un lugar especial en la serie de variadas navidades que he celebrado en España, en América y en Inglaterra. Y no quiero recordar en el futuro con vergüenza estos días, sino evocarlos con cierto orgullo. Es lo único que nadie podrá quitarme.
Pero el hecho de que nadie os ahorre a vosotros, a María y a mis hermanos y amigos la tristeza de saberme en la cárcel estas navidades, y de que por esta causa una sombra se cierna sobre las escasas horas de alegría que aún podéis disfrutar en estos tiempos, sólo lo podré soportar porque creo y sé que vosotros no pensaréis de modo distinto que yo, y que estamos de acuerdo sobre nuestra actitud ante estas fiestas de navidad. Y no puede ser de otra manera, porque dicha actitud no es sino una herencia espiritual vuestra. No es preciso que os diga cuán grande es mi anhelo de libertad y de todos vosotros. Pero durante tantas décadas nos habéis deparado unas navidades tan incomparablemente hermosas, que su grato recuerdo es lo suficientemente fuerte como para poder iluminar incluso unas navidades más oscuras. En unos tiempos como éstos, es cuando realmente queda patente lo que significa poseer un pasado y una herencia interior independiente del cambio de los tiempos y de las contingencias. La conciencia de estar sostenido por una tradición espiritual que se remonta a varios siglos nos da una sensación de cobijo frente a todas las pesadumbres pasajeras. Creo que quien se sabe en posesión de tales reservas de fuerza, no debe avergonzarse de sentirse embargado por unos sentimientos más tiernos, que a mi parecer son los más nobles y mejores del hombre, si los suscita el recuerdo de un pasado bueno y rico. Tales sentimientos no dominarán a quien mantiene firme unos valores que ningún hombre puede quitarle.
Desde el punto de vista cristiano, unas navidades pasadas en la celda de una prisión no plantean ningún problema especial. En esta casa habrá posiblemente muchos que celebren unas navidades más auténticas y llenas de sentido que allí donde sólo se conserva el nombre de esta fiesta. El que la miseria, el sufrimiento, la pobreza, la soledad, el desamparo y la culpa tienen un significado muy diferente ante los ojos de Dios que en el juicio de los hombres; el que Dios se vuelve precisamente hacia el lugar de donde acostumbra a apartarse el hombre; el que Cristo nació en un establo, porque no hubo sitio para él en la hospedería, esto lo comprende un preso mucho mejor que cualquier otra persona, y para él significa una auténtica buena nueva. Al creer esto, el recluso sabe que participa en la comunión de los cristianos, que rebasa todos los límites temporales y espaciales, y los muros de la cárcel dejan de tener importancia para él.
Pensaré mucho en vosotros en la nochebuena, y quisiera que creyeseis que también yo pasaré unas horas verdaderamente hermosas, y que la aflicción ciertamente no se apoderará de mí. Quien lo pasará peor será María. Sería agradable saber que está con vosotros. Pero para ella será mejor quedarse en casa. Si pensamos en el terror que en estos últimos tiempos se ha apoderado de tantas personas en Berlín, nos damos cuenta de todo lo que tenemos que agradecer. Estas navidades serán en todas partes muy tranquilas, y más tarde los niños las recordarán durante largo tiempo. Pero quizás alguno comprenderá con esto por vez primera el verdadero sentido de la navidad.
Saludad de mi parte a todos los hermanos, a los chicos y a todos los amigos. Que Dios nos proteja a todos.
Os saluda con gran agradecimiento y amor, vuestro
Dietrich
Equipo Atrio


