Dios no reside en cuerpos saludables – Hildegarda von Bingen.
La hospitalidad, la bienvenida al extranjero -y por extensión al otro (a cualquier otro) y al desconocido- yace en el corazón de las tradiciones abrahámicas. La hospitalidad siempre aguarda al extranjero, a cualquier forastero, con el corazón abierto. Ella extiende el hogar, el corazón, los dones y finalmente hasta la propia vida al otro, sea que haya sido invitado o no. El verdadero hospedero está dispuesto a dar su vida por su huésped, y éste a su vez dispuesto a corresponderlo, pues hospedero y huésped son posiciones que se intercambian.
La hospitalidad “sagrada” podría definirse como “el descubrimiento experiencial de lo sagrado en los demás y, por ende, de la santidad en uno mismo”. Esto sitúa a la hospitalidad en el centro de nuestra vida espiritual. Louis Massignon, a quien pertenece la frase citada, escribe:
Este conocimiento experiencial no es una ciencia a priori, se trata de una comprensión, de una interiorización que no puede expresarse por medios externos sino más bien aceptando -mediante una transferencia- el sufrimiento de los demás. La hospitalidad sagrada es un llamado a salir de nosotros mismos hacia los demás, a amar fuera de nuestro propio entorno y de nuestras relaciones habituales.
El redescubrimiento de este camino es parte de una historia del siglo veinte poco conocida, son sucesos que se dieron en almas turbulentas sumergidas en la oscuridad del conflicto religioso. Es una historia narrada con acciones humanas. Los protagonistas son cuatro zaddiks o justos. Estos “pilares escondidos” son el P. Charles de Foucauld, fundador de los Pequeños Hermanos y Hermanas de Jesús; J.K. Huysmans, novelista del simbolismo y convertido al catolicismo; Louis Massignon, el estudioso, místico e islamista; y Mary Kalil, una cristiana egipcia. Por encima de ellos, como patrones, ejemplos y fuente de inspiración están San Francisco y la Virgen María, la madre de Jesús, a quien se le dijo: “Y una espada atravesará tu corazón”.
Este conocimiento experiencial no es una ciencia a priori, se trata de una comprensión, de una interiorización que no puede expresarse por medios externos sino más bien aceptando -mediante una transferencia- el sufrimiento de los demás. La hospitalidad sagrada es un llamado a salir de nosotros mismos hacia los demás, a amar fuera de nuestro propio entorno y de nuestras relaciones habituales.
El redescubrimiento de este camino es parte de una historia del siglo veinte poco conocida, son sucesos que se dieron en almas turbulentas sumergidas en la oscuridad del conflicto religioso. Es una historia narrada con acciones humanas. Los protagonistas son cuatro zaddiks o justos. Estos “pilares escondidos” son el P. Charles de Foucauld, fundador de los Pequeños Hermanos y Hermanas de Jesús; J.K. Huysmans, novelista del simbolismo y convertido al catolicismo; Louis Massignon, el estudioso, místico e islamista; y Mary Kalil, una cristiana egipcia. Por encima de ellos, como patrones, ejemplos y fuente de inspiración están San Francisco y la Virgen María, la madre de Jesús, a quien se le dijo: “Y una espada atravesará tu corazón”.
La historia empieza con Charles de Foucauld (1858-1916), aristócrata francés, huérfano a una edad temprana y criado por sus abuelos. Obeso, perezoso, centrado en sí mismo y entregado al libertinaje, solo le gustaba vivir según quisiese. Cuando fue llamado al servicio militar, en la zona norte de África, partió hacia allá junto a su amante. Al prohibírsele que continuase viviendo de esa manera, abandonó el ejército, regresó a su casa y se estableció allí junto a su amada. Un año después, al escuchar que su regimiento estaba en guerra en la región norte de África, se volvió a unir a ellos. Y allí luchó con mucho valor. Fue entonces que el primer destello de fe regresó a él, pues descubrió a la misma “en la herida de una divina compasión entre combatientes que se hacían hermanos”. Por encima de todo, vio el desierto y pudo escuchar su llamado.
Foucauld pidió permiso para dirigirse hacia el oriente pero no tuvo éxito. Se resignó a quedarse en su destacamento. Comenzó a estudiar árabe y salió a explorar áreas de Marruecos que no estaban registradas en los mapas. Y ya que no podía hacerlo como francés, se disfrazó de judío, vistiendo un kippah rojo y un turbante de seda negra. Se puso el nombre de Rabbi Aleman, y dijo ser un exiliado de Rusia a causa de los recientes pogroms. El reporte que escribió y publicó fue una obra maestra de la geografía y la filología (gracias a la cual se encontraría luego con Louis Massignon); aunque su verdadero descubrimiento fue el mundo abrahámico. Aprendió el significado de hospitalidad (los judíos, al igual que los marroquíes, le salvaron la vida en varias ocasiones) y se encontró con personas cuya fe en Dios era absoluta.
Ya de vuelta en París, su proceso de conversión continuó. Foucauld comenzó a frecuentar las iglesias diciéndole a Dios: “Señor, si existes, has que pueda conocerte”. Fue más tarde en búsqueda del famoso director espiritual, el abad Henri Huvelin, quien -con la franqueza de su discernimiento- simplemente le dijo que se arrodille, se confiese y vaya a comulgar. Desde entonces, Foucauld se dedicó solo a cumplir los dos grandes mandamientos: amar a Dios con todas sus fuerzas y al prójimo como a sí mismo. Se resolvió imitar a Jesús, amarlo más allá de toda medida. Y tres sucesos establecerían el curso de su decisión. Escuchó un sermón con la siguiente frase: “Tomaste el último lugar y nadie quiso quitártelo”. Luego visitó un monasterio trapense y se reunió con un hermano cuyo andrajoso vestido lo impresionó y fascinó. Y finalmente visitó Tierra Santa. Después de pasar la Navidad en Belén, meditó en los lugares por los que Cristo había caminado y desde ese momento supo que buscaría la pobreza: la vida simple de Nazaret.
Foucauld se unió a las trapenses en su casa más austera: Nuestra Señora de las Nieves, el monasterio más alto de Francia. Los inviernos duraban allí seis meses. Pero esa no era la vida que él anhelaba. Por eso fue transferido a un monasterio todavía más primitivo en Siria, en donde concibió la idea de un tipo diferente de comunidad. La visión le daría forma a su vida, sería una comunidad de trabajadores manuales que se apoyasen entre sí, viviendo la vida escondida de Jesús de la manera más simple y entre la gente más pobre y ordinaria: “Todos nuestros esfuerzos deberían dirigirse a mostrarle a los demás la caridad, la compasión, la ternura y la infinita bondad de nuestro Maestro”. La respuesta de las autoridades fue [que permaneciese] dos años en Roma. Y el obedeció. Una y otra vez obedeció, muriendo a sí mismo. Al final se le concedió lo que quería. No se dio lugar a su orden, pero aquello era ya un comienzo. Podría ir a Tierra Santa y trabajar como un siervo, oculto y solitario. Llevaría la vida secreta de Nazaret en el propio poblado de Nazaret.
Foucauld se convirtió en el sirviente de las Clarisas Pobres. Vivía en el cobertizo para las herramientas, oficiaba la misa y las servía según se lo pedían. Leía continuamente los evangelios. Cierto día, después de leer el pasaje en el que María visita a Isabel, se imaginó a Jesús diciéndole:
«Trabaja para santificar el mundo, trabaja como lo hizo mi madre: sin palabras y en silencio. Ve a vivir entre quienes no me conocen. Llévame con ellos. Haz un altar, un tabernáculo. Llévales el evangelio; predícales con el ejemplo, no hablando del evangelio sino viviéndolo».
Ordenado en junio de 1901, Foucauld se determinó a vivir su visión –y a formar su comunidad– entre los marroquíes, quienes fueron los primeros que le habían enseñado acerca de Dios. Quería crear un centro de hospitalidad, un lugar en donde Dios y el pan estuviesen igualmente presentes; y en donde pudiese rezar por los extranjeros como hermanos, darles la bienvenida como tales. Se dirigió a Bénni Abbès y construyó una capilla con cuatro troncos de palma que sostenían un techo de varas y ramas entretejidas. Una simple mesa servía como altar. Dormía en el piso y comía dátiles y galletas de cebada. Su único icono era gran dibujo del Sagrado Corazón “con los brazos abiertos para abrazar, apoyar y llamar a los seres humanos, y para entregarse a ellos ofreciéndoles su corazón”. Sus vecinos llamaron a su lugar la khaoua o hermandad. Se convirtió así en “el hermano Charles”: “Quiero que todos, cristianos, musulmanes, judíos o paganos, vean en mí a un hermano, a un hermano universal”.
Al respecto, Massignon escribió:
Foucauld no estaba hecho para evangelizar de viva voz, mediante sermones propagandistas […] Llegó para compartir la humilde vida de los más humildes, anhelando su pan de cada día junto a ellos como fruto del “sagrado trabajo de sus manos”, para luego revelarles, a través de su silencioso ejemplo, el verdadero pan espiritual de la hospitalidad que esas mismas personas le habían ofrecido: la Palabra de la Verdad, el pan de los ángeles en el sacramento del momento presente. Bajo el tejido de los actos empíricos, él pudo apreciar lo divino del acto trascendente. Su contemplación ya había logrado ver a lo temporal rasgándose por la invasión de lo eterno.
Foucauld permaneció en Bénni Abbès durante varios años, siempre sirviendo a los pobres. No rechazaba a ningún huésped. Pero la guerra se desató en torno suyo y sintió el llamado de irse hacia el sur, junto a los tuaregs, en donde no había sacerdotes. Vivió con el deseo de servirles, de aprender su lenguaje y de traducir el evangelio. Se estableció allí, viviendo la vida de Nazaret y tratando a los enfermos en cada aldea por la que pasaba. Finalmente llegó a Tamarasset, en donde había “veinte cabañas pobres esparcidas en un espacio de tres kilómetros”; era “el corazón de la tribu nómada más fuerte del país”. Allí permaneció, solo, trabajando y sirviendo, esperando siempre que otros se le unieran para establecer una pequeña orden y así llevar la más pobre de las vidas en el más pobre de los lugares.
Foucauld murió el 01 de diciembre de 1916, dedicado a sus hermanos y hermanas musulmanas; murió sin luchar, como víctima inocente de la violencia rutinaria en un conflicto sin sentido de las tribus locales. Antes de morir había logrado fundar una asociación, una unión, de aquellos que creían como él. Se encontró y mantuvo relación con Louis Massignon, esperando que éste pudiese continuar con su trabajo. Massignon escribió: “Foucauld me fue dado como un hermano mayor […] Me ayudó a encontrar a mis hermanos en los demás seres humanos, comenzando con los más abandonados […]”.
Ahora es Massignon quien continúa esta historia. En octubre de 1906, con apenas veinte años, agnóstico y ya convertido en un estudioso, se embarcó en Marsella para ir hacia Marruecos. A bordo se encontró con un joven aristócrata español, Luis de Quadra, quien regresaba al Cairo. De Quadra, quien era homosexual, le dijo que “había renunciado a la cristiandad por el Islam para poder continuar adorando a Dios sin arrepentirse de su vida, a la manera de Omar Khayyam”. Se estableció un vínculo entre los dos que duró hasta el suicidio de De Quadra, en 1921. Para entonces ya la amistad hacía mucho que se había convertido en una práctica de compasión en la que Massignon se ofreció -comprometiendo su propia vida- como “rehén voluntario” para salvar el alma de su amigo. Durante sus primeros años, sin embargo, esta relación con De Quadra -y con otros más- lo sumió en una profunda crisis moral.
Tras abrazar la vida, vestimenta y costumbres árabes, Massignon continuó sus estudios con una capacidad sobresaliente mientras en su vida privada sufría de angustia. La única luz en la oscuridad provino de los místicos sufíes, cuyos textos estaba descubriendo y leyendo con nuevos ojos. Cierto día en el Cairo, en marzo de 1907, De Quadra le señaló un verso del místico del s. X, Al-Hallaj: “Dos instantes de adoración son suficientes en el amor, pero el baño preliminar debe hacerse con sangre”. Se trataba del Al-Hallaj (posterior figura de la magnum opus de Massignon), crucificado en Bagdad en el año 922 por afirmar: Ana’l Haqq – “Yo soy la Verdad” (o, “Mi ‘yo’ es Dios”). Massignon escribió: “El significado de pecado vino otra vez a mí, y entonces pude percibir el penetrante deseo por la pureza; fue durante el comienzo de una cruel primavera egipcia”. Al-Hallaj fue el ancla que cambiaría su vida.
El 19 de diciembre de 1907, Massignon llegó a Bagdad buscando el significado de su vida. Fue presentado a la alta sociedad y se hizo amigo de una importante familia musulmana, los Alussy, quienes le dieron acceso a una rica biblioteca de manuscritos. También le alquilaron una casa en un vecindario en donde no vivía ningún occidental; y espiritual y moralmente lo atendieron con exquisita aplicación. Hablando de Hajj Ali Alussy, Massignon escribió: “Fui su huésped. Me aceptó tal como era e intentó que mi destino fuese ser rico”.
Pero viviendo como árabe entre los árabes, Massignon levantaba sospechas. ¿Era un espía? ¿Qué estaba haciendo ahí? Para despejar las sospechas, decidió continuar sus investigaciones personales fuera de la ciudad. Y así, el 22 de marzo de 1908, disfrazado de un oficial turco y con autorización, dejó Bagdad con una pequeña caravana. Antes de irse, los Alussy lo convencieron de que grabase su nombre sobre un pequeño sello de cristal, sobre la palabra abduhu, “su sirviente”.
En lo que fue una excitante aventura, Massignon se vio atacado por los beduinos, pero éstos no lo detuvieron. Aunque después las cosas comenzarían a empeorar. El 28 de abril tuvo una fuerte discusión con un sirviente que estaba esparciendo rumores sobre su “comportamiento afeminado”. Massignon lo reprimió lleno de ira y el sirviente posteriormente huiría llevándose su dinero. Sin vacilar, Massignon presentó cargos contra él. Pero mientras tanto, ya habían aumentado las dudas sobre su identidad y su estabilidad mental. Entonces se decidió regresar. “Con el corazón destrozado”, abordó el barco de vapor que lo llevaría al Tigris y luego a Bagdad. Era el único europeo a bordo. Se sintió receloso, aislado. Por primera vez en su vida se vio impulsado a rezar. “Fue en árabe que proferí mi primera oración: Allah, Allah, as ‘ab du ‘fi (¡Dios, Dios, ayúdame en mi debilidad!).
Massignon entregó su revólver al capitán, quien estaba cada vez más preocupado por la conducta errática de su pasajero. Y los hechos comenzaron a empeorar. Más tarde entró a la cabina del capitán, tomó su revólver y le apuntó directamente, por lo que éste lo puso luego bajo observación. Físicamente limitado, Massignon se encontraba entonces desesperanzado:
Comencé a sufrir por mí mismo. Examinaba mi conciencia viendo cómo terminaba tras cuatro años y medio de amoralidad, precisamente arruinado por la codicia de mi ciencia y por mi placer. Muriendo en tan terrible situación, creí que sería mejor que mi familia me olvidase […] Y entonces decidí ponerle fin a mi vida.
Con un pequeño cuchillo, se golpeó justo en el corazón, haciéndose una herida superficial. Mientras estaba vendado, Massignon de pronto se agitó más y más, hasta empezar a delirar. Rompió su vestimenta y cortó en pedazos su camisa. Se arrojó al piso, se puso colorado y gritaba con dolor: “¡Quiero morir!”. Otra vez se lo tuvo que encerrar. Estando en estas condiciones, entre esos continuos ataques de agitación, el extranjero lo visitó:
Poco después de cortarme con el puñal, me vi afectado por otro golpe, por uno interior, extraordinario, intenso, sobrenatural e inefable. Como si el centro de mi corazón estuviese ardiendo y mis pensamientos estuviesen siendo arrancados […].
El extranjero es el Dios de Abraham, de Mahoma y del fiat de María. Es el Dios de la bienvenida a quien damos la bienvenida, el gran sí que une a dos en uno: “El Dios que es a la vez huésped, hospedaje y hogar”. Su proximidad se ve anunciada “por una ruptura interna de nuestros hábitos” o “por el reconocimiento del pecado”.
En una entrevista, Massignon dijo cierta vez que:
[…] el descubrimiento antecede a la teoría, la conmoción antecede a la denominación. Ante el Señor que nos ha quitado el aliento, el alma se convierte en mujer: es silenciosa, consiente […] Ella comienza a conmemorar en secreto la Anunciación, el viaticum de esperanza, el hecho de que ha concebido para da a luz al inmortal.
Como la Virgen, el alma no pregunta cómo o porqué, tan solo dice: sí. Por eso:
El frágil huésped que lleva en su vientre determina, en consecuencia, toda su conducta. No se trata de una idea propia que ella desarrolla según le place y de acuerdo a su naturaleza, sino que adora a un misterioso extranjero que la va guiando.
El extranjero que me visitó una tarde de mayo antes del Taq, quien curó la desesperación que yo me había producido, vino como la fosforescencia de un pez que se eleva desde lo hondo del más profundo mar. Mis características internas me lo revelaron detrás de las máscaras de mis propias características […] El extranjero que me aceptó en el día de su ira tal como yo era, estando yo inerte en su mano como una salamanquesa de la arena, poco a poco derribó todas mis reflexiones, mis precauciones y mi respeto por la opinión pública. Revirtiendo todos los valores, transformó mi relativa comodidad de un hombre con propiedades en la miseria de un hombre pobre […]
Y esta transformación continuó. Un segundo hecho significativo le ocurrió el 08 de mayo en Bagdad, estando en el hospital:
Llevado por segunda vez a lo sobrenatural, sentí como si estuviese a punto de morir: un naciente amanecer espiritual, una serena claridad incitándome a renunciar a todo. Pero retuve un nombre que me era querido, repitiéndolo para mí, diciéndome: “Si él me ha traicionado, quiero ser sincero por los dos y llevar su nombre conmigo para siempre”. La serena claridad aumentó en mi alma: ¿qué es un nombre en la memoria? ¿Acaso Dios no posee a esta criatura de manera más infinita que yo? Y entonces lo abandoné a Dios.
El “nombre que le era querido” era el de De Quadra, pero también había otros más.
Sentí con firmeza una presencia creativa, pura e inefable que sostenía mis palabras a través de las oraciones de personas invisibles, visitantes de mi prisión cuyos nombres confundían mi pensamiento. El primer nombre era el de mi madre (en ese momento ella estaba rezando en Lourdes), el quinto era el nombre de Charles de Foucauld […].
El segundo sería el de De Quadra; el tercero, arriesgo a creer que sería el de Al-Hallaj; y el cuarto. quizás el de Huysmans. Grandes cosas sucederían después, pero no sin antes pasar por un tercer evento sobrenatural:
Una aguda sensación, la súbita presencia de Dios, no como la de un juez sino como la de un padre que inunda a su hijo pródigo. Silenciosamente cerré la puerta de mi habitación y me postré en las baldosas, llorando en mi oración durante toda la noche, después de cinco años de llevar un reseco corazón.
Durante los próximos sesenta años de incomparable erudición y servicio, bajo el signo de Al-Hallaj (a quien él atribuyó su salvación), la fe de Massignon se intensificaría y maduraría hasta encontrar gradualmente su verdadera forma, bajo la continua intercesión de Charles de Foucauld, Al-Hallaj y J.K. Huysman; a quienes se les sumaría San Francisco de Asís.
Siempre han existido almas cuya enfermedad y sufrimiento ha sido tan extremos que han resultado desproporcionados, casi obscenos. En su último trabajo, Huysmans nos cuenta la historia de una de esas figuras, santa Lydwine de Schiedam (1380-1433). Lydwine ha sido una de las grandes sufrientes. Su sufrimiento le concedió la capacidad de asimilar los males de la tierra y consumirlos en el fuego de su amor por el sagrado extranjero, presente dentro de su propio ser. Ella vivió en una época de gran oscuridad espiritual. Hasta sus quince años fue una linda muchacha de profunda devoción hacia María. Luego le sobrevino una enfermedad que la desfiguró, la dejó de un color grisáceo, como un cadáver. Sus pretendientes huyeron como moscas de un plato recién lavado y limpio. Cierto invierno, animada por sus amigos, salió a patinar, se cayó y se rompió una costilla. La llevaron a casa y la pusieron en una cama de la que nunca volvería a levantarse. Su dolor era enorme, tenía muchas infecciones. El pus continuamente brotaba de su boca. Se le gangrenó su cuerpo, con grandes gusanos viviendo en él. Hasta desarrolló cálculos. Sus pulmones e hígado decayeron y cierto cáncer devoró su carne. Su cuerpo se separó en diferentes secciones sostenidas solo por el más débil tejido conectivo. Si hubiese padecido las aflicciones naturales hubiese muerto muchas veces; pero aquellas no se dieron en ella. Antes que hediondos, sus heridas emanaban una indescriptible esencia dulzona, “como el humo de la mirra y otras especias”.
Al principio, Lydwine creyó estar maldita. No podía rezar. Dios era su enemigo. Luego, un sacerdote, Jan Pot, le dijo que ella no había meditado lo suficiente en la pasión de Cristo. Ella no había aprendido a completar el trabajo de él dentro de sí misma. Acompáñalo al Huerto de los Olivos, junto a Pilatos, en el Gólgota y di para ti misma que cuando la muerte le impida un posterior sufrimiento, tú, como una viuda fiel, completarás los últimos deseos de tu amado esposo. Y así, mediante tus sufrimientos, realizarás lo que todavía sea necesario.
Jan Pot le enseñó el significado de su sufrimiento y “ella se entregó sin reserva, como una bestia de carga, para llevar el peso de los pecados”. El tormento de su cuerpo aumentó, pero ahora aceptaba con extraordinaria generosidad que sus sufrimientos no eran suyos sino los de los demás. Los demás no habían sido llamados, ella sí. Ella entendió –la pedagogía de su sufrimiento así se lo enseñó– que cada uno de nosotros puede ponerse en el lugar del otro y que ella había sido llamada a ponerse en el lugar de muchos.
Huysmans fue amigo cercano -el único amigo cristiano- del padre de Massignon: el escultor Pierre Roche. Massignon, “el más agradable joven con el que uno pudiera reunirse”, tenía solo diecisiete años cuando visitó al viejo novelista. La biografía de Lydwine recién estaba por aparecer. Huysmans y Massignon hablaron durante seis horas en aquella ocasión, y lo que Massignon escuchó llegaría a ser la piedra angular de su vida. Cuando supo que Huysmans había rezado por su conversión estando en su lecho de muerte, la transformación ya había sido inscrita en su propio ser. La iniciativa de Huysmans –quien ya había aprendido sobre la realidad de la sustitución mística a través de su estudio de Al-Hallaj– le confirmó a Massignon la eficacia de tal sustitución intercesora y reparadora por los pecados del otro.
En 1912, en el Cairo, mientras frecuentaba la alta sociedad junto a Luis de Quadra, Massignon estaba en el salón de la condesa Howenwaert -esposa del cónsul austríaco– y se encontró con Mary Kalil, una adinerada joven de veinticinco años, egipcia y cristiana. Se reunieron varias veces por un breve periodo de tiempo, en el que Massignon le confió que se había ofrecido a Dios en lugar de De Quadra para traerlo de vuelta a la cristiandad. Pero luego De Quadra cayó gravemente enfermo de tifus. Massignon, entonces, le pidió a Mary Kalil que se le uniera en su sustitución mística. Ella asintió, aunque no tanto pensando en la conversión como en la recuperación del joven español. Un año después, Massignon dejó de verla por temor a que ella estuviese ligándose emocionalmente a él.
En enero de 1934 se encontraron nuevamente. Nada había cambiado, a la vez que todo se había modificado: “Ambos éramos lo que quedaba”. Poco después Massignon escribió:
Ese encuentro, del que pronto van a ser veintiún años, atravesó mi corazón y fue directamente hacia la ardiente herida de mi conversión […] y reavivó dentro de mí, de una manera fuerte, mis promesas de pertenecer solo a Dios, en santidad y para siempre.
Le preguntó a Mary qué era lo que estaba haciendo, y ella le contó que trabajaba con organizaciones de servicio musulmanas. Massignon notó que ambos compartían la vocación de vivir dentro del Islam como cristianos y en búsqueda de Dios. Durante la conversación, aquel lazo común se intensificó rápidamente como una recíproca devoción: una verdadera amistad espiritual como la de Francisco y Clara, o como la de Francisco de Sales y Jeanne de Chantal. Mary aceptó a Massignon como director espiritual. Y él respondió -así lo registró ella- con “un silencioso llamado, uno desesperado y desde las profundidades de mí misma”. El compromiso fue mutuo, resultando en treinta y dos largos años de correspondencia, capaces de cubrir casi 1,500 páginas. Se trata de uno de los mejores tesoros de la literatura espiritual del s. XX. Tanto en sus silencios como en sus palabras, Massignon sentía que sus:
[…] ángeles estaban comunicándose. Cuán maravilloso es el perfume del incienso, la oración callada de mi hermana árabe, de Maryam, que se eleva hacia Dios y llega hasta acá a través de una sobrenatural delicadeza de la gracia […].
Dos años antes, Massignon se había hecho terciario franciscano tras meditar profundamente en la experiencia de Francisco en el Islam, durante la quinta Cruzada. Consideró que el santo había provisto un modelo de relación cristiano-musulmana. Francisco se opuso por completo a la idea de las cruzadas considerándolas anticristianas. Enseñó que los cristianos debían estar entre los “sarracenos” como sirvientes, no como guerreros. Los cristianos no deberían dedicarse a peleas o discusiones, sino “sujetarse a toda criatura humana por amor a Dios”; cuando se les preguntase, sin embargo, ellos debían confesar su fe. En 1219, en Damietta, en el delta del Nilo fuera del Cairo, Francisco se preparó interiormente para el martirio y abandonó el derrotado campamento cristiano para buscar al victorioso sultán Al-Malik al-Kamil. Los dos hombres hablaron larga y confiadamente. En un momento Francisco se ofreció a entrar a un ardiente horno para probar su amor por el sultán y por la verdad de Cristo, pero el sultán gentilmente se negó a aceptar el desafío. La conversación -ya debate, ya comunión- continuó y dio lugar a una profunda admiración entre ambos; pero no hubo conversión. El amor de Francisco no necesitaba traducción; y la hospitalidad, humanidad, cordialidad y nobleza del sultán eran igualmente universales. Ambos rezaron juntos –el uno por el otro– en una mezquita y luego se despidieron. Francisco se fue a vivir el evangelio y el sultán a servir a Dios a su manera.
El 09 de febrero de 1934, Louis Massignon y Mary Kalil regresaron a las ruinas de la iglesia franciscana en Damietta. Allí prometieron ofrecer sus vidas por sus hermanas y hermanos musulmanes, “no para que sean convertidos, sino para que la voluntad de Dios pueda realizarse en ellos y a través de ellos”. Ambos denominaron a su ofrecimiento badaliya, la palabra árabe para sustitución: tomar el lugar del otro en la batalla.
Entramos a la iglesia franciscana que tenía tres grandes ventanales que miraban al Nilo, con tres palmeras meciéndose detrás de ellas. Recé con una intensa devoción y envuelto en un tipo de magia que es difícil de explicar. Le dije a Massignon cuán triste me sentía al ver que no quedaba nada de aquel pueblo en donde habían vivido muchos cristianos sirios y mis antepasados. Abracé los pilares del altar.
– Estás señalada para realizar una promesa. Haz una promesa.
– ¿Y qué promesa podría ser?
– Promete amarlos –dijo Massignon.
– Eso es imposible –dije. Y él respondió que no existe nada más cerca del odio que el amor.
– Promete dar tu vida por ellos –me dijo. Yo me encontraba en tal estado de exaltación que no podía recuperarme. E hice la promesa. Prometí vivir para ellos, dar mi vida por ellos. Prometí estar junto al trono de Jesús por ellos, representándolos. Prometí rezar a lo largo de toda mi vida y por la eternidad para que la luz llegue a ellos.
Massignon tomó mi mano e hizo la misma promesa. Hizo la promesa en un estado de fervor e iluminación que nunca más he vuelto a ver.
Al dejar la iglesia me sentí transformada. No era más yo misma, era como la vida misma de las llamas.
Luego, mientras caminábamos, encontré un clavo de carpintero, lo levanté y se lo di a Massignon.
– Para qué es este clavo -me dijo.
– Para atravesar tu corazón –le respondí. Y él lo guardó en su bolsillo.
Este fue el comienzo de lo que sería una asociación o “solidaridad en la oración”, llamada Al-Badaliya, cuyos miembros se ofrecían a sí mismos en sustitución mística -como “rehenes” que se sitúan en nuestro lugar y pagan nuestro precio de rescate– para la salvación de la comunidad musulmana. Ellos se convertirían en los “otros Cristos (cual vivos evangelios)”, perfeccionando y completando la pasión de Cristo vista como epítome de la hospitalidad.
Nuestra badaliya es un recordatorio para todos, y en especial para nosotros, del primer y más dulce deber cristiano: darle la bienvenida al otro, al extranjero, al prójimo que está más cerca que cualquiera de nuestros allegados; y hacerlo sin reserva ni medida, sin importar cuánto nos cueste, a cualquier precio.
Los estatutos de la asociación fueron escritos en 1943 y fueron reconocidos en 1947. En 1956, en su carta de Navidad a los miembros de la asociación, Massignon les escribió:
[…] Si “sustitución” es principalmente un concepto, un deseo de nuestro corazón, no podremos realizarlo de verdad a menos que asumamos en persona, en nuestras vidas y corazones, los sufrimientos y sangrantes heridas de los demás. Y debemos hacerlo antes que nada situados en la no-violencia, a través de la compasión y de las lágrimas interiores, y luego aconsejando a los demás […]
Nuestra afirmación de compromiso declara que “la badaliya requiere de una profunda inserción –a partir de la comprensión fraterna y de la atenta generosidad- en la vida familiar de las generaciones de musulmanes del pasado y del presente”. Cada una de nuestras inmortales almas puede, por lo tanto, receptar el legado de gracias para cultivar y de faltas para expiar.
A través de la “sustitución” […] entramos -en lugar de los ausentes invitados de la parábola de la fiesta de bodas- a la continua cadena de testigos casuales reunidos por la gracia de entre los transeúntes de los caminos; “testigos” de la misericordia divina súbitamente dirigida a alejar el mal. Arrancados de nuestras relaciones carnales, sufrientes y asociados -en virtud de esta privación “virginal”- al privilegio angélico de los ángeles de la guarda, somos capaces de ir incluso más allá de los límites de la incorporeidad angélica para completar humanamente lo que les falta a nuestras hermanas y hermanos […]
Screenshot
Charles Williams habló de la “co-inherencia” –del “Él en nosotros y nosotros en él”– como “el verdadero patrón de la cristiandad”. Estamos llamados, dijo, no a ser simplemente herederos sino “co-herederos del nombre de la salvación”, de la “adorada sustitución”. Nos cuenta, al respecto, la historia de Felicitas, una esclava cartaginense que mientras estuvo prisionera a causa de su fe dio a luz a un niño mientras gritaba de dolor. Después, cuando le preguntaron cómo soportaría verse destrozada por los leones, ella respondió: “Ahora sufro lo que sufro. Luego otro sufrirá por mí tal como yo he de sufrir por él”. Todos somos un solo cuerpo. Cierto padre del desierto dijo:
Es correcto que tomemos el peso de nuestro prójimo, cualquiera sea la carga, y que -por decirlo de alguna manera- pongamos nuestra alma en su lugar; convirtiéndonos en la medida de lo posible en su doble, llorando y lamentándonos con él. En fin, ha de ser como si nos pusiésemos en el cuerpo mismo de nuestro prójimo, adquiriendo su semblante y su alma. Debemos sufrir por ellos tal como lo haríamos por nosotros mismos. Pues está escrito, todos somos un solo cuerpo […].
Cuando una mujer enferma le pidió que “arrojara un poco de luz, sin importar cuán poca, sobre el oscuro y aterrador misterio del sufrimiento”, Huysmans escribió:
Es muy cierto que son dos leyes, de las que conocemos muy poco, las que rigen a la humanidad: la ley de la solidaridad ante el mal y la ley de la reversibilidad en el bien; solidaridad en Adán, reversibilidad en nuestro Señor. En otras palabras, cada uno de nosotros es responsable en cierta medida por los pecados de los demás y es así debe expiarlos en cierta medida. Y todos pueden, también, atribuirle las virtudes que poseen a quienes no poseen nada y no pueden adquirir ninguna. Dios fue el primero en someterse a estas leyes cuando las aplicó a sí mismo en la persona de su Hijo. […] Quiso que Jesús diese el primer ejemplo de sustitución mística, la sustitución de uno que no debe nada por aquellos que deben todo. Jesús, a su vez, quiso que ciertas almas aceptaran el legado de su sacrificio y -en palabras de San Pablo- completaran lo que todavía le falta a su pasión. Pues, de hecho, Cristo no pudo sufrir más luego de su crucifixión. Su misión estuvo completa con el derramamiento de su sangre. Si él desea continuar sufriendo aquí en la tierra, solo puede hacerlo en los miembros de su cuerpo místico […]
En palabras de Dotoievsky, tan querido y frecuentemente citado por el filósofo Emmanuel Levinas: “Todos somos responsables -o culpables- en relación al otro. Y yo más que los demás”.
Six, Jean François, Witness in the Desert. New York: Macmillan, 1965.
Merad, Ali, Christian Hermit in an Islamic World. New York: Paulist Press, 1999.
Louis Massignon:
Derrida, Jacques, Acts of Religion (Capítulo 8, Hospitality). New York: Routledge, 2002.
Gude, Mary Louise, Louis Massignon: The Crucible of Compassion. Notre Dame: University of Notre Dame Press, 1996.
Mason, Herbert, Memoir of a Friend: Louis Massignon. Notre Dame: University of Notre Dame Press, 1988.
Massignon, Louis (editado por Jacques Keryell, junto a su introducción), L’Hospitalité sacrée. París: Nouvelle Cité, 1987.
Massignon, Louis (selecciones de Herbert Mason, junto a su introducción), Testimonies and Reflections: Essays of Louis Massignon. Notre Dame: University of Notre Dame 1989.
Massignon, Louis, The Passion of Al-Hallaj: Mystic and Martyr of Islam. Princeton: Princeton University Press, 1982.
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Williams, Charles (editado por Charles Hefling. Essential Writings in Spirituality and Theology. Cambridge: Cowley Publications, 1993.
AUTOR:
Christopher Bamford (1943-2022), antiguo director editorial de Steiner y Lindisfarne Books, miembro de la Lindisfarne Association, conferenciante y prolífico escritor sobre las tradiciones esotéricas occidentales.
Massignon fue un visionario de las realidades ocultas. Discípulo de Gandhi y siendo el Presidente de la asociación de “Amigos de Gandhi”, este le había hecho comprender el concepto de “la no violencia” en la vida y obra de Jesús, que proponía sin imponer y no ejercía presión psicológica y del que debían aprender los que ejercían el apostolado evangelizador, para no caer en proselitismos. Su método de “descentramiento” consistía en centrarse en el otro tal y como es sin imponer ni tratar de cambiar como es.
Fue un “solitario”, “un eremita” a contracorriente de la sociedad en que vivía. Se introdujo en el camino de “la soledad creadora”, gracias al profundo estudio de la vida del místico Al Hallaj qué fue un buscador individual, independiente, un caminante solitario y un navegante por estelas no conocidas del desconocido mar de la existencia, que se yergue como un símbolo significativo de la tolerancia y libertad de pensamiento.
Gran parte de las experiencias espirituales, místicas, religiosas y políticas de Massignon tienen un centro común que gira en torno de la idea de «hospitalidad» entendida esta como el derecho “a que toda persona se puede sentir en su casa sea cual sea el lugar de la Tierra en el que se encuentra”. Esta idea de hospitalidad estaba fundamentada tanto en la hospitalidad abrahamica con el extranjero, como en la vida de Jesucristo, quien pidió hospitalidad y murió en una cruz aceptando incluso la violencia de sus verdugos.
Abraham emblematiza toda la vida y obra de Massignon: la imagen del que sale fuera de sí, del desposeído, del emigrante, siendo además su persona, símbolo de ecumenismo ya que es el tronco común del que salen las tres Religiones del libro.
La intercesión entre diferentes religiones fue vivida por Massignon como una necesidad urgente. Él experimentó en su persona el poder místico e interreligioso durante su conversión al cristianismo. Tenía veinticinco años cuando en el Cairo fue hecho prisionero. Durante el encierro, la desesperación lo lleva al borde del suicidio, del que es salvado, desde una íntima distancia, por la irrupción de un extraordinario renacimiento y recibimiento interiores que lo sobrepasan, relata su experiencia mística como «La visitación del Extranjero”.
Es por ello que, años más tarde en 1934, fundó en el Cairo la Badaliya (sustitución en árabe) asociación o solidaridad de oración, sacrificio y sustitución , no de conversión, “como una unión de oraciones entre almas débiles y pobres que intentan amar a Dios y rendirle gloria en el Islam permaneciendo como hermanos universales” con el propósito de cooperar con los musulmanes en el conocimiento de Jesús y Maria nexo común entre ambos y que en 1947 Pio XII bendijo y autorizo por escrito para poder pasar al rito católico melquita giego. La Badaliya tuvo presencia no sólo en varias ciudades del Norte de África, sino también en Europa y Estados Unidos. Pero sobre todo su influjo es indeleble en la «primavera eclesial» del Concilio Vaticano II.
Pero lo que hay que subrayar es que sin la fuerza inquebrantable de este hombre por mantener la obra y el carisma de Carlos de Foucauld, hoy probablemente su familia espiritual, no sería la que es .Es bajo las balas de Macedonia, que se entera de la muerte de su “hermano mayor”. Con treinta tres años de edad, muy conmocionado, se considera como un hijo que tiene que continuar la obra de su padre y empieza todas las gestiones necesarias para hacer que la herencia foucauldiana sobreviva, lo que no interesaba a nadie en ese momento.
En 1917 publica el Directorio, escrito por Foucauld en 1909 con adiciones en 1913 e impulsa la Unión de hermanos y Hermanas del Sagrado Corazon, que tiene su primera sesión 6 de abril de 1925. Acude a René Bazin, para que publique la biografia de Foucaud, que resulta un éxito editorial, convirtiéndose en la pieza clave para que se conozca el testimonio de Foucauld.
Louis Massignon (1883-1962) es desconocido por muchos católicos en España. En la semblanza que nos ofrece Vázquez Borau asoma, sin embargo, como el hombre providencial que origina el «giro copernicano» por el que el Islam es visto desde la Iglesia con una nueva mirada. Massignon, converso tras una época tormentosa en que experimenta la fragilidad humana hasta el abismo, vive de modo sorpresivo lo que él denomina «la visita del Extranjero». Y queda seducido para siempre. Místico cristiano, descubre la acción insondable de Dios en el alma de un musulmán, Al Hallaj, crucificado en Bagdad en el siglo X. Massignon, entonces, se convierte en un pacificador que promueve la amistad sagrada entre las gentes de diversas religiones, especialmente entre las «Gentes del Libro». Con Mary Khalil funda la Badaliya, una sodalidad cristiana de rito oriental que une a quien quiera en la oración y la vicariedad en favor de los musulmanes. Bajo el influjo espiritual de San Francisco, de Catalina Emmerick, vive su vocación en contacto profundo con San Carlos de Foucauld. Hay quien le ha visto como el mejor fruto de la peculiar misión foucaldiana. Amigo de Gandhi y difusor de sus ideas y su espíritu, se hace pobre, sirve a oprimidos y encarcelados, lucha contra el colonialismo, estudia sin cesar. Otro gran orientalista, Henry Corbin, le trata de maestro. Casado, es, por fin y según el antiguo deseo de San Carlos de Foucauld, ordenado sacerdote por el rito católico melquita. En total, una vida asombrosa y apasionante. Muere en 1962, tres años antes de que el Concilio Vaticano II diera a luz a la Nostra aetate, esa lacónica declaración que ha provocado bajo la guía del Espíritu todo un corpus magisterial, que crece sin cesar, y que, como decíamos más arriba, debe su punto de arranque definitivo a los amores y los dolores de este hermano escondido en el Misterio.
Louis Massignon (1883-1962) ha sido un genio singular, un erudito, considerado uno de los espíritus más excepcionales de la sabiduría contemporánea. De personalidad muy rica y polifacética y con un pensamiento versátil, todos los conocimientos científicos en filología, historia, geografía, arqueología que enseñó y practicó en distintas universidades de Francia y el mundo árabe, en sus manos se trasformaron en una ciencia de la compasión en pro de acoger la Hospitalidd Universal.
Su vida estuvo unida siempre a los problemas del Cercano Oriente Realizó diversas misiones diplomáticas en la política árabe de Francia, luchando por la descolonización y los oprimidos en Egipto, Madagascar y Marruecos. Siendo durante un tiempo “el alter ego” y rival de Lawrence de Arabia. Massignon tuvo el mérito de haber cambiado la visión europea del Islam.
También estuvo presente en múltiples ámbitos culturales de su tiempo, como la escritura, la filosofía, la justicia y la religión contando con grandes amigos en todos ellos. Entre sus amistades ocupó un lugar privilegiado Carlos de Foucauld cuya amistad se mantuvo durante toda la vida a través de una correspondencia epistolar fluida (80 cartas), y un encuentro personal en Paris ,donde pasaron una noche en adoración del Santísimo y prometieron pedir cada día uno por otro durante el Angelus. Foucauld fue su inspirador espiritual y maestro, ayudándole a perfilar su vocación y al que llamará “hermano mayor”, “hermano en la fe”.
Enamorado del islam, fue uno de los más grandes orientalistas en una época en que esta disciplina era todavía relativamente desconocida. Fue un católico que entendió el estudio y conocimiento riguroso del Islam, como expresión de servicio cristiano y que removió cielo y tierra para lograr el encuentro pacifico entre cristianos y musulmanes
Atraido por las doctrinas filosóficas musulmanas llegó a un profundo conocimiento de la mistica sufí, Llevó a cabo en su tesis doctoral un magistral estudio de ”la pasión de Al Hallaj“ místico y mártir sufí que murió crucificado en Bagdad en el año 922. A partir de este momento no cesará de buscar puntos de contacto entre las dos religiones.
Además se acercó al Islam con una actitud franciscano –foucauldiana a través de la oración, la fraternidad y la renuncia a la voluntad de poder, como habían hecho antes Francisco de Asís y Foucauld. Al final de su vida lo llamaran también “Cheik admirable” en recuerdo al gran Teólogo y filósofo catalán Raimon LLull cuyas intuiciones evangelizadoras básicas iban también en esta línea. Había sido hermano franciscano terciario además de Hermano de la Unión del Sagrado Corazón de Carlos de Foucauld.
Luis Massignon jugó un papel, frecuentemente oculto, en la política árabe de Francia. Formó parte de numerosas comisiones como experto, y desde 1945 fue un embajador cultural de Francia en el conjunto del mundo árabe-musulmán. Cuando se retiró del Colegio de Francia, se implicó en todas las luchas por la descolonización, defendiendo la causa de los oprimidos en el seno del Comité Francia-Magreb y del Comité Cristiano de entendimiento Francia-Islam, tanto en Egipto, en Madagascar o en Marruecos donde ayudó a liberar a Sidi Mohammed V. Con Algeria le quedará el sentimiento de “una ocasión perdida”. Sus métodos de acción, como el ayuno semanal, la peregrinación, las acciones no-violentas, sorprendieron tanto a sus adversarios como a sus aliados. Lo que Luis Massignon nos dejó, la necesidad de “descentrarnos” para poder comprender a nuestro prójimo desde el interior, tiene plena actualidad. Pero la incomprensión frente al mundo del Islam, tan agudizada en nuestros días, confirma sus caminos “proféticos”, como la manera franciscano-foucouldiana de acercarnos a nuestros hermanos musulmanes, en una hospitalidad compartida, que le llevaba a dar su vida
Desde el 29 de julio de 2013 ya no sabemos nada del Padre Paolo Dall’Oglio. Diez años después de su muerte, además de la experiencia directa de quienes lo conocieron, quedan sus escritos y el testimonio del monasterio de Mar Musa.
La vida monástica de este lugar se remonta al siglo VI y estaba ligada al rito siro-antioqueño. De la inscripción en la pared leemos que la actual iglesia del monasterio data del año 450 d.H. (1058 d.C.).
Característica de la inscripción son las palabras típicamente coránicas «En el nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo». En el siglo XVI el monasterio fue parcialmente reconstruido y ampliado, aunque luego fue abandonado por los monjes que se reunían allí los domingos por la mañana y a quienes quizás les resultaba difícil hacerlo en aquellas condiciones.
Alrededor de 1850 la propiedad pasó a la Eparquía siro-católica de Homs, Hama y Nebek y la parroquia local intentó preservarla lo mejor posible, ya que cristianos y musulmanes iban allí con frecuencia para visitas devocionales. Los frescos cobran especial importancia y, en el tercer piso, tras las últimas restauraciones, leemos: “Terminado en el año seiscientos cuatro [de la Hégira, 1208 d.C.] por manos del decorador Sergio, hijo del sacerdote Ali, hijo de Barran. Dios tenga misericordia de él y de todos los que acuden a este bendito oratorio y que sean sanados. Amén» [1] .
Mar Musa: una comunidad interreligiosa
El padre Paolo Dall’Oglio se compromete a conseguir fondos para recuperar completamente la estructura, llevar agua, electricidad y revitalizar todo el valle. De diversas maneras ha intentado implicar al Gobierno sirio y también al italiano, recuperando parte de los fondos necesarios que proceden también de diversos benefactores de la zona y también de Europa.
La comunidad actual es mixta, interreligiosa y dedicada al diálogo islámico-cristiano.
Lo que caracteriza a la comunidad monástica se puede resumir en tres prioridades y un horizonte [2] :
la vida contemplativa
compromiso con el trabajo manual
Hospitalidad abrahámica.
La primera prioridad, la vida contemplativa, se inspira en la tradición siríaca y en el contexto islámico árabe y de Oriente Próximo.
El compromiso con el trabajo manual parte del ejemplo de la familia de Nazaret, que une en sí la experiencia ‘concluida’ donde se unen cuerpo y espíritu, materialidad y horizonte del Reino.
En todas las épocas, los monjes han practicado la hospitalidad; “hospitalidad hecha de servicio, de misericordia y de perdón, hospitalidad de sabiduría y dirección espiritual, hospitalidad de la mesa común y del silencio, hospitalidad de acoger a los demás en su riqueza y necesidad, en su carisma particular y en su sed espiritual”; Hospitalidad abrahámica.
El horizonte es el de una especial consagración al amor de Jesús Redentor por los musulmanes. En este marco, la comunidad monástica se presenta como ‘levadura evangélica en la comunidad musulmana’ con un espíritu de amor mutuo, de consideración y respeto mutuos, prestando la debida atención a esta labor de diálogo que permite también a los propios cristianos tener una forma adicional de permanecer. en ese territorio.
islam
En el sentido de esta consideración y del respeto mutuo, el padre Paolo reconoce al menos tres funciones del islam [3] .
El primero se refiere a la producción de las grandes Escrituras. A través del Corán es como si se hubiera completado una etapa humana. No es que no haya nuevos textos sagrados o grupos religiosos, pero estos parecen más bien un «enjambre sísmico» tras un gran terremoto. En este sentido Mahoma es el último de los profetas y “esto no significa que la dimensión profética de la humanidad se haya agotado para siempre, al contrario. Hay que redescubrirlo y es una responsabilidad compartida por todos».
La segunda función considera «la fe como revelación natural». Haciendo eco de Louis Massignon en Les Trois prières d’Abraham , que dice: «Si Israel está arraigado en la esperanza y el cristianismo consagrado a la caridad, el islam se centra en la fe», el musulmán ve en Abraham la persona a quien Dios confía una revelación. Abraham es amigo de Dios y es modelo de alianza en la que la confianza, digamos mutua, está presente cada día, cada momento. Pero es también la alianza como objetivo final, escatológico y, por tanto, de fe.
Luego hay una tercera función que es la de desafío. El islam siempre ha sido percibido como un desafío para los cristianos. Pero podemos decir que lo mismo ha sucedido y está sucediendo en el mundo donde los fieles del islam viven en mayor número cuando observan al mundo occidental (en su propia imaginación «cristianizada»), que se abalanza sobre la dinámica de su propia cultura árabe. la realidad, por ejemplo.
El padre Paolo también nos hace reflexionar en otra dirección cuando nos invita a leer la historia de la Edad Media, por ejemplo. ¿Cómo habría terminado la historia, qué rumbo habría tomado la fe cristiana sin la «limitación» del mundo de los seguidores de Mahoma? Habla de ese mundo cristiano, representado en diversos frescos y mosaicos, de una fuerza imperial impresionante y omnicomprensiva, ciertamente no de origen estrictamente evangélico.
Ese límite, para ambos, representa una oportunidad para encontrarse en la propia fe y encontrarse con los demás. El desafío inicial, por tanto, no es convertir a unos ni a otros, sino convertirse a la obra de Dios [4] .
islamofilia
Las respuestas no vendrán únicamente de la arqueología o la historia, de los dogmas o las teologías, de las instituciones o las religiones; las respuestas se darán mediante encuentros que harán relatos y teologías con religiosos, en las instituciones y desde la base. Encuentros que ya han comenzado en Mar Musa, como en el mundo, y que necesitan una mayor continuidad, además de estar representados de forma más decisiva.
El padre Paolo quiso acuñar un término que resuena constantemente en la comunidad de Mar Musa: islamofilia [5] . A diferencia de la islamofobia, el miedo al Islam (en muchos aspectos un derivado fóbico cegador), la islamofilia de alguna manera completa el camino iniciado con el viaje hacia el Islam; podría convertirse en el paradigma de un nuevo camino personal hacia el que se puedan extraer experiencias de diálogo igualmente nuevas.
Hay un primer encuentro que posibilita los demás encuentros. Este encuentro recuerda la primera prioridad de la comunidad monástica de Mar Musa. Se sitúa en el inicio y en la piedra angular de la experiencia del padre Paolo. Es el carácter, es el sello del cristiano que no puede tener miedo de encontrarse con nadie más, después de haber estado y estar con el Otro. Lo más apasionante es que es posible vivir esto no de manera extemporánea y ocasional, sino cotidianamente, con infinitas posibilidades de repetición, de distanciamiento y de acercamiento.
El compromiso del trabajo manual ofrece una concreción y, como los monjes en la ciudad, es como si cada día, en todas las tareas ordinarias, estas posibilidades de encuentro, aparentemente tan distantes en espíritu, fueran continuamente posibles gracias a las relaciones cotidianas. Cuanto más estas relaciones se convierten en encuentros decididamente humanos, más divino se vuelve uno. Cuanto más renuevas esta experiencia, más renovado te vuelves. El otro encuentra espacio en la hospitalidad abrahámica del diálogo.
“Un diálogo exitoso deja un sentimiento de comunión: lo que parecía opuesto ahora está en armonía. Lo que era diferente se ha vuelto complementario. Lo que daba miedo a partir de ese momento alimenta la confianza. Lo que se iba a perder, las cargas mutuas, está verdaderamente perdido. Al final de un buen diálogo, cada uno cubre el pecado del otro, se perdona a sí mismo. Ya no somos extraños unos para otros: formamos un solo pueblo.
El mundo moderno es un escenario en el que las personas sordas hablan entre sí. Como en esos talk shows de televisión donde el presentador disfruta activando la locura verbal de los interlocutores, las palabras del mundo fluyen pero nadie las escucha.
Si estos debates no nos interesan, si no nos atraen, es porque sentimos un sentimiento de intolerancia, que proviene de un miedo profundo y lejano: que Dios nos abandone, que no nos sea fiel. Por eso intentamos hacerlo mejor que él, protegemos nuestras identidades, nuestros particularismos, nos atenemos a lo que sabemos. ¡Pero Dios es fiel! Todo proyecto de vida tiene una belleza extraordinaria» [6] .
¿Se puede considerar este monasterio un laboratorio de virtud? Cada vez oímos menos hablar de virtudes en el lenguaje corriente, como si fuera un término anacrónico que, en cambio, parece cada vez más necesario. ¿Pueden las virtudes del padre Paolo, del monasterio de Mar Musa, ser útiles para nuestra vida diaria, para este mundo nuestro?
Monacato
No podemos confiar este importante momento histórico a unos pocos aficionados, víctimas, de diferentes maneras, de miedos más o menos explícitos que a menudo, precisamente a causa de esos miedos, tienden a atacar en lugar de escuchar. No podemos contarnos ni siquiera entre aquellos que, atrapados en el vórtice de la vida cotidiana, se olvidan de sí mismos.
La llamada a educarse sin ser empujados, a conocer sin darlo por sentado, a estar dispuestos a conocer a los demás sin encerrarse en los propios prejuicios, a reconocer valores comunes a todos, creyentes y no creyentes, debe y puede ser respondida por todos los hombres que quieren ser mejores, que aplican virtudes simples de sentido común, encaminadas hacia lo bello, lo bueno, lo correcto, lo verdadero, hacia un ethos global de referencia: hay muchas personas en este camino . .
Se trata de un posible «monaquismo» que corrige los falsos llamamientos a alejarse de uno mismo, hacia el consumismo, las dispersiones existenciales, la superficialidad. En un monasterio interior, espiritual como don a cada hombre, donde pueda estar en cada ciudad, en cada lugar de la vida.
Mar Musa parece decir que hay que mantener este espacio de encuentro como el más codiciado.
Para que este encuentro se produzca, el diálogo es un método. La ventaja de una herramienta es que además de acelerar los pasos de tu trabajo, mientras te vuelves especialista, nunca te abandona y nunca más la abandonas. Los encuentros dialogados son intensos, viven de la empatía, ponen siempre a cada uno de los interlocutores en una posición nueva y regeneradora .
¿Puede la terraza de Mar Musa, donde se reúnen al atardecer invitados de diversos lugares y de distintas religiones, el espacio de diálogo que proponen estas páginas, más que los canales virtuales de la globalización? ¿Puede esa terraza de Mar Musa ser un espacio de laboratorio para las terrazas y plazas de Europa y el mundo?
Diálogo
Sin diálogo hay un terror que permanece dentro, que puede permanecer ahí o manifestarse afuera, en las expresiones más dispares y, a veces, desesperadas. El diálogo interior como forma de oración, expresión de un encuentro, del Encuentro, es fuente de buena laboriosidad. La concreción del trabajo común en Mar Musa puede ser signo de una necesaria laboriosidad del diálogo que sigue a nuestras liturgias. Es una práctica práctica co-creativa, constructiva y social que visibiliza la experiencia del encuentro y de los encuentros.
Paolo Dall’Oglio, participando en la Marcha por la Paz en Lecce el 31 de diciembre de 2012, compartió el sentimiento que lo unía al pueblo sirio y, aunque expulsado, desarrolló la idea de regresar a la tierra atormentada por amor a su gente . Fueron esas personas las que lo llamaron a la responsabilidad personal, más que el miedo a regresar, más que la posible restricción de su libertad, más que la muerte misma que podría sufrir, dijo que no podía dejar de ser testigo de lo que sucedió. sucediendo en Siria, no sólo en Italia o en Europa, sino también y sobre todo en esa tierra atormentada.
Dialogó aquí, pero sintió la responsabilidad social de dialogar allí, aunque no lo quisiera el régimen. Así, también hoy, nos enseña una nueva forma de contemplar, de unirnos al grito de oración de las víctimas del odio generado por intereses partidistas, nos habla de una profesada y posible acogida abrahámica aunque, por desgracia, ya no hayamos escuchado de él, durante 10 años.
Es así como, quizás, el precio de su ausencia pueda acompañar el billete de nuestro compromiso de buscar y encontrar caminos de Diálogo en todas nuestras circunstancias.
[1] P. Dall’Oglio, Enamorados del Islam creyendo en Jesús, Libro Jaca, Milán, 2013, 2-3.
[2] Cf. P. Dall’Oglio, Enamorados del Islam creyendo en Jesús, op. cit., 185.
[3] P. Dall’Oglio, Enamorados del Islam creyendo en Jesús, 30-31
Este gran islamólogo francés era un escritor comprometido y un católico devoto. También fue un místico en la encrucijada del catolicismo y el islam. Miembro de la Academia de El Cairo, Massignon dejó su huella en los círculos intelectuales musulmanes, que aún lo citan entre los grandes orientalistas.
«Este hombre era de una complejidad inmensa y de una singularidad total», dice François Angelier, productor de France Culture y excelente conocedor de Louis Massignon. Experto en el islam, arqueólogo, experto diplomático, profesor del Colegio de Francia y de la Escuela Práctica de Altos Estudios (EPHE sus siglas en francés), Louis Massignon (1883-1962) fue también escritor -amigo de Paul Claudel, Jacques Maritain y François Mauriac- y místico, en la encrucijada del catolicismo y el islam. Criado en un catolicismo intransigente, del que se alejó durante su juventud a causa de sus inclinaciones homosexuales, volvió a él tras una profunda conversión una noche de 1908 en un barco en Mesopotamia, momento que llamó «la Visitación del Extranjero». «Fue el poder espiritual del islam lo que le hizo volver a sus raíces», dice François Angelier.
Sin embargo, «aunque su vida espiritual regía todas las facetas de su vida, Massignon sigue siendo más conocido hoy en día como profesor del Collège de France», señala Manoël Pénicaud, antropólogo del CNRS de Aix-en-Provence, especialista en diálogo interreligioso y autor de una nueva biografía sobre Louis Massignon (1). Según Manoël Pénicaud, todas las acciones de este hombre paradójico, cuyas elecciones son a veces difíciles de comprender, estaban respaldadas «por la esperanza de una reconciliación escatológica entre los hijos de Abraham, con vistas a la resurrección final».
Massignon fue también el primero en intentar una aproximación espiritual a la homosexualidad -según una visión culpable de la misma- a la que alude a menudo en su enorme correspondencia. Entre sus Tres Oraciones de Abraham (2), una es «Sobre Sodoma», las otras dos son «Sobre Israel» y «Sobre Ismael».
Durante la guerra de Argelia, Massignon denunció las «dos formas de terrorismo» y en 1954 fundó la peregrinación cristiano-musulmana de los Siete Durmientes en Vieux-Marché (Côtes-d’Armor) para promover la paz en el Magreb. Vinculado a la presencia francesa en Argelia durante su juventud, fundó el Comité Francia-Maghreb y militó por la liberación de los presos políticos. Asimismo, después de haber estado a favor del sionismo, al que vio nacer en los años 20, se opuso a la creación del Estado de Israel (1948) y abogó por el entendimiento entre judíos y árabes.
Casado con una prima (con la que tuvo tres hijos) en 1914, tras pedir que se le liberara de su voto de castidad hecho el año anterior, se hizo terciario franciscano en 1931 (con el nombre de Hermano Abraham), antes de ser ordenado secretamente sacerdote casado en la Iglesia melquita en 1950. Murió en 1962, seis meses después de los acuerdos de Evian.
¿Cuál fue su contribución a la islamología?
Por su inmensa erudición y su singularidad, atrajo a prestigiosos alumnos y formó a una generación de islamólogos como Henry Corbin, Louis Gardet, Jacques Berque y André Miquel. «El actual florecimiento de las traducciones de los grandes místicos del islam y de los estudios dedicados a ellos se debe a Massignon», subraya Florence Ollivry, que acaba de defender una tesis doctoral entre París y Montreal sobre Louis Massignon. «Fue él quien estableció el campo de estudio ‘mística musulmana’ dentro de la universidad francesa», continúa. «En una época en la que la mística musulmana se consideraba de origen judío o cristiano, demostró que los primeros místicos musulmanes utilizaban un léxico coránico».
Miembro de la Academia de El Cairo, Massignon también ha dejado su huella en los círculos intelectuales musulmanes, que aún lo citan entre los grandes orientalistas. Pero, como recuerda Pierre Lory, islamólogo y director de estudios de la EPHE, «los musulmanes desconfían un poco de él porque Massignon escribió mucho sobre Mansur Al Hallaj, al que consideran un hereje». Louis Massignon fue el primero en traducir en una lengua europea a este místico sufí persa del siglo X, que pretendía reencontrarse con el origen del Corán. «Su ambición era entrar en la intimidad de los místicos musulmanes, despojándose por completo de sus conocimientos occidentales y haciéndose huésped de los musulmanes», prosigue Pierre Lory. Este concepto de hospitalidad (el anfitrión puede ser el que recibe y el que es recibido) es esencial en la obra de Massignon. Apoyándose en la figura de Abraham, no deja de defender que «para comprender al otro, no hay que anexionarse a él, sino convertirse en su huésped».
El otro concepto clave de su pensamiento es la sustitución, inspirada en el escritor Joris-Karl Huysmans. Para ello, Massignon fundó en 1934 la Badaliya (que en árabe significa «sustitución», «intercambio») con la egipcia Mary Kahil. Según Jacques Keryell, de 90 años, que ha escrito varios libros sobre Louis Massignon y la Badaliya, los miembros de esta asociación internacional de oración se comprometen a «hacer de toda su vida una vida en Cristo» y a «ofrecerse en intercesión por los musulmanes».
¿En qué sentido puede ayudar su obra al diálogo islámico-cristiano?
Ciertamente, recuerda Pierre Lory, «Massignon escribía en la época del colonialismo, cuando los musulmanes eran débiles y estaban dominados». Pero según el franciscano Gwenolé Jeusset, de 85 años, que ha vivido durante mucho tiempo en países donde el islam es mayoritario, el pensamiento de Massignon sigue siendo pertinente porque «habla del Islam desde dentro, abriéndose a los musulmanes y no partiendo de los prejuicios occidentales». Este pensamiento está en consonancia con la declaración conciliar Nostra aetate, lo que no es de extrañar ya que Pablo VI conocía bien al islamólogo. Según Manoël Pénicaud, «no se trata solo de estimar el Islam, sino de comprenderlo desde dentro, cuestionando su relación con la alteridad religiosa y experimentando una relación de hospitalidad».
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(1) Louis Massignon, Le « catholique musulman », Bayard, 450 p., 23,90 ?.
(2) Publicadas después de su muerte, estas tres oraciones han sido publicadas de nuevo por la editorial Cerf en 1997.
Louis Massignon quedó marcado indeleblemente por la figura de de Foucauld. Una página en la que el islamólogo recuerda al apóstol del Sahara
Uno de los últimos llamamientos de Foucauld se remonta a 1950, cuando me sentí obligado a ir a Tamanrasset con mi esposa, para completar la luna de miel interrumpida en 1914 en Touggourt. A bordo del avión militar que abastecía las fortalezas del Sáhara Oriental, llegamos al Grand Erg, Fort Flatters, Fort Polignac, Ghāt (donde hablé con Madani ag Soda, el último superviviente de los asesinos de Foucauld), Djanet, Bīr al-Gharāma, en Tamanrasset. Aquí, entre el 19 y el 20 de octubre de 1950, desde las once de la tarde hasta las cuatro de la madrugada, pasé mi noche de adoración con Foucauld, en su Borj; Noche negra, más negra que nuestra primera noche de adoración común en el Sacré-Coeur, en 1909, aún más pobre y desolada. Pero, como dice el proverbio árabe, Dios sabe ver «los movimientos de la hormiga negra, sobre la piedra negra, en la noche negra»: « dabīb al-namlat al-sawdā’ ‘alā al-sakhrat al-sahmā’ fī al-laylat al-zalmā’ ».
Y llevé, en mi oración aún más unida a la suya, en mi sacrificio aún más amalgamado al suyo, a toda esa masa de creyentes musulmanes por quienes él murió; a quien, desde hace más de cincuenta años, entrego fraternalmente mi vida; del cual le quitaron la vida violentamente. Ambos nos habíamos penetrado protegidos por el amān, hospitalidad sagrada; Ambos habíamos abusado de él, lo habíamos utilizado, llegando incluso a disfrazarnos, en nuestra rabia secular por comprender, conquistar, poseer. Pero nuestro mismo disfraz nos los había «dado» de manera inexpresable, en virtud de ese Derecho de Asilo que ningún hombre de honor, y menos aún un proscrito, puede traicionar; porque es su último punto de virginidad, su honor como hombre. Se ha comparado a Foucauld con el coronel Lawrence de Arabia, y algunos se han atrevido a decir, creyendo así que elogiaban a ambos, que ambos habían abusado de la hospitalidad árabe y musulmana. Ahora bien, conocía bien a Lawrence, Thomas Edward Lawrence, ya que fuimos nombrados conjuntamente oficiales ayudantes del Emir Faisal en Jeddah; y por lo que él mismo me confesó el día de la toma de Jerusalén, Foucauld respetó al Invitado y su Derecho de Asilo, sagrado para un Sacerdote, hasta tal punto que, si finalmente accedió a mantener un depósito de armas en su Borj, fue él quien se comprometió con un voto. no tener nunca un arma en la celda, para legalizar el sacrificio, como dispensación plena para derramar la sangre de sus enemigos.
Foucauld les conmutó de antemano la calificación de su acto homicida: «Sed combatientes en una guerra santa; En cuanto a mí, moriré mártir», entrando así en sus corazones como un vino embriagador. Jesús, ya roto en la cruz, se destruye aún más en el ofrecimiento de su última comida fraterna, en esa pobre y frágil reliquia, esbelta maravilla, objeto de adoración, que no es un icono ni menos un ídolo: puesto que da mismo, todo destruido y moribundo, para resucitarnos a nosotros, sus enemigos, sus asesinos, sus Huéspedes, en el pobre Paraíso de su Corazón.
«Ponte como un sello en mi corazón, ponte como un sello en mi brazo clavado, porque el Amor es fuerte como la muerte, y el Fuego de sus celos es más duro que el Infierno.»
*Texto tomado de Louis Massignon, Palabra dada, traducción de Augusto Comba y Claudia Maria Tresso, Adelphi, Milán 1995, pp. 75-76
Con Luis Massignon (1883-1962) nos encontramos ante uno de los más grandes orientalistas, que además de sus cursos en el Colegio de Francia y sus misiones diplomáticas, ha estado presente en diversos ámbitos como la justicia, la escritura, la mística o la compasión por los más pobres. Su encuentro con el islam se remonta al año 1905, en Egipto, pero será dos años más tarde, prisionero en un barco turco, en Irak, al ser visitado por el «Extranjero», cuando encuentre su vocación, situándose en el terreno del contacto espiritual entre el cristianismo y el islam. A partir de este momento no cesará de buscar puntos de contacto entre las dos religiones, a través de ciertas figuras ejemplares como Al Hallaj, condenado a muerte y crucificado en Bagdad el año 922; Abraham, el padre de todos los creyentes monoteístas; el persa Salman al Farsi1, un cristiano convertido y compañero del Profeta del islam; Fátima, a la que se hiperdulía2, sobre todo por parte de los chiítas3, aproximándose mucho al culto mariano; y, finalmente, los Siete durmientes de Éfeso, santos y mártires cristianos, cuya historia se nos relata en el Corán4.
1. Las amistades de Luis Massignon son innumerables
La más significativa es la que tuvo con Carlos de Foucauld, cuyo legado espiritual continuó a partir de 1917, después de haber intentado seguirle al desierto; posteriormente formó parte de la única obra fundada por el propio Carlos de Foucauld, la Unión de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón.Hay que citar, también, entre sus amistades, durante sus cincuenta años de vida intelectual en París y en el Cercano Oriente, a los escritores Paul Claudel, François Mauriac, el gran Taha Husein, alumno suyo en el Colegio de Francia, y Jacques Mercanton; los poetas Jean Cocteau y el pakistaní Mohamed Iqbal; los filósofos Rachid Reda, Jacques Maritain, Gabriel Marcel y el iraní Alí Shariati, que fue su discípulo; los teólogos Martin Buber y el cardenal Daniélou; los sabios Henry Corbin, Théodore Monod, Vincent Monteil, Maxime Rodinson y Serge de Beaurecueil; y, finalmente, políticos como Giorgio La Pira y Edmond Michelet. Fue también discípulo de Gandhi.
2. Luis Massignon y la política árabe de Francia
En este terreno Massignon tuvo un papel importante, aunque frecuentemente oculto. Fue también durante un tiempo el alter ego y rival de Lawrence de Arabia en 1917. Formó parte de numerosas comisiones como experto, y desde 1945 fue un embajador cultural de Francia en el conjunto del mundo árabe-musulmán. Cuando se retiró del Colegio de Francia, se implicó en todas las luchas por la descolonización, defendiendo la causa de los oprimidos en el seno del Comité Francia-Magreb y del Comité Cristiano de entendimiento Francia-Islam, tanto en Egipto o Madagascar como en Marruecos, donde ayudó a liberar a Sidi Mohamed V. Con Argelia le quedó el sentimiento de una «ocasión perdida». Sus métodos de acción, como el ayuno semanal, la peregrinación o las acciones no violentas, sorprendieron tanto a sus adversarios como a sus aliados.
3. Vida espiritual de Massignon
Si durante su vida espiritual siempre le atrajeron las figuras marginales de la fe cristiana, como los estigmatizados, los videntes, los sacerdotes dedicados al satanismo, como el padre Boullan, su espiritualidad es plenamente ortodoxa. Antes de ser ordenado sacerdote en 1954 en la Iglesia melquita, fue terciario franciscano, además de ser miembro de la Uniónde los hermanos y hermanas del Sagrado Corazón. Durante toda su vida meditó el ejemplo de Ana-Caterina Emmerick, su «querida pecadora», o de Mélaine, la pastora de La Salette. Y, entre las figuras que más han contado en su vida están María Magdalena, santa Juana de Arco, María-Antonieta y los mártires de Namugongo. Podríamos afirmar que estaba más cercano de la desesperanza de un León Bloy que del optimismo de Teilhard de Chardin, encarnando una especie de fe viva, heredera de Pascal, que le hacía exclamar: «Jesús está enagonía hasta el fin de los tiempos, y nosotros no podemos dormirnos durante este tiempo».
4. Primer contacto con Foucauld
El 29 de septiembre de 1906 Carlos de Foucauld llega a In Salah donde recoge su correo en el que viene la obra de un joven licenciado en Historia, Louis Massignon. Como trabajo de licenciatura ha tenido que hacer un estudio sobre La Maroc dans les premièrs annés du XVI siècle. Tableau géographique selon Léon l’Africain (Marruecos en los primeros años del siglo XVI. Mapa geográfico según Leon el Africano), publicado en Argelia. Foucauld contesta a Massignon el 2 de octubre. Como se verá tan solo tenemos las respuestas de Foucauld a las cartas enviadas por Massignon. Veamos algún fragmento de esta carta:
No se como expresar mi agradecimiento… Como deseo que se realizen todos vuestros deseos en relación a Marruecos! El trabajo, la paciencia te llevaran, espero, a realizarlos… La lectura de tu libro me da esperanza; pues el bien produce el bien y el trabajo bien hecho produce siempre frutos5.
Durante este tiempo (1906-1909) se produce la conversión de Louis Massignon.El 27de marzo de 1909, domingo de Pasión, Foucauld está en Beni Abbés, desde donde escribe a Massignon el 5 de abril en respuesta a una carta suya:
No es sorprendente que habiendo comprendido y deseado la Cruz, Jesús te haga la gracia de dartela… Cuanto uno más abraza la Cruz, más uno abraz a Jesús que esta en ella clavado. Cuanto más nos falta en la tierra, más uno encuentra lo que mejor puede dar, la Cruz6.
La siguiente carta de Carlos de Foucauld a Louis Massignon es del 22 de Mayo de 1909. Foucauld escribe denuevo desde el oasis Sahariano de Insalah. En la posdata de la carta Foucauld invita a Massignon a venir con él al Sahara como «obrero evangélico»:
No te sorprendas de las tentaciones. Quien es tan grande y tan bueno nos invita a amarlo, no solo ser felices, sinó ser dignos de Él, parecernos a Él. Es por esto que permite las tentaciones, incluso las caidas que nos humillan, pero gracias a estas luchas, nuestro amor se convierte en amor victorioso. Él merece un tal amor7.
El 5 de diciembre de 1911, Foucauld tuvo un gran estrés provocado por el exceso de trabajo. Y como Bou-Hamou, su traductor tuareg-francés, quiere marcharse, Foucauld decide dejar el Asekrem para continuar el léxico con él en Tamanrasset, donde la temperatura es mucho más suave. Desde Tamanrasset Foucauld contesta a Massignon el 16 de enero de 1912:
Que Dios, si desea hacértelo saber ahora, te de luz para saber lo que espera de ti: si bien no te muestra por adelantado todo lo que te sucederá en el futuro, El te mostrará al menos lo que desea de ti en lo inmediato: basta con seguirle y de intentar conocer su voluntad en todo momento, que hace conocer siempre en los momentos útiles: El es fiel: «Dios no nos falla nunca, somos nosotros los que fallamos a menudo», dice Santa Teresa…»8.
Foucauld contesta a Massignon, el 31 de enero de 1912, enviándole una imagen, quizás dibujada por el mismo, del Sagrado Corazón con los brazos abiertos y un Corazón resplandeciente.
Cuanto uno más avanza en edad, más las decisiones necesitan ser maduradas: hace falta recogerse para poder escuchar la llamada de Dios en el silencio…
No te extrañes de las miserias del tiempo presente, en la Iglesia y fuera de ella: las habrá siempre, pero JESUS está en la barca divina. Déjalas pasar sin ocuparte, sin conocerlas, a menos que te lo pida un deber especial a consecuencia de tu responsabilidad… Alégrate con la gloria de Dios y recibe su paz y alegría.
Que Jesús te guarde, querido hermano, que su voluntad se cumpla en ti en el tiempo y en la eternidad»9.
5. Regla absolta de Foucauld
La carta de Foucauld a Massignon, del 10 de marzo de 1912, es una carta principalmente espiritual, donde insiste sobre la bondad de Dios y, en un plano práctico, distingue entre confesión y dirección espiritual. Para él es una «regla absoluta»de no tomar consejo más que del director espiritual, a fin de no tener puntos de vista divergentes.
Guarda siempre la esperanza. No la confianza en ti, sino la confianza en Dios y la esperanza en el amor de Aquel que nos quiere con un amor que nuestro pobre espíritu humano no puede comprender…
No pidas consejo para tu alma más que a tu único director, esto es importante para la buena dirección del alma y de su paz. Cuando te confíes a otro sacerdote, dile los pecados y recibe la absolución sin decirle nada más, sin pedir ningún consejo. No pidas consejo, tan solo habla de tu alma con tu director. Esto es una regla absoluta y de siempre.
Trabaja de firme con tu tesis para poderla terminar. Cuando así sea, el divino Esposo de las almas te indicará lo que desea de ti… jamás Dios falla al ser humano…10.
Incluso no viéndose como director espiritual de Massignon, Foucauld le da consejos fraternos. La carta del 1 de mayo 1912, escrita desde Tamanrasset, es, por un lado, una viva recomendación a no encerrarse en si mismo, y, por otro, una invitación a salir de si entrando en una vocación misionera, vocación de «todos los cristianos», dice, «sacerdotes y laicos», y no solo de especialistas, tema que no era muy común en aquella época:
Trabaja, reza, sufre, haz el bien alrededor tuyo, a los que están más cercanos… Es amando a las personas que uno aprende a amar a Dios. El medio de conseguir el amor de Dios es practicándolo con las personas. No se cual es tu vocación especial: lo que se es a lo que estamos llamados todos lo cristianos, mujeres y hombres, sacerdotes y laicos, célibes o casados: a ser apóstoles, apóstoles por el testimonio, por un tratoafable, haciéndose todo para todos para llevar a Jesús.
El 25 de agosto de 1913, desde Barbirey (Francia) Foucauld escribe a Massignon con el deseo de provocar su adhesión a la Asociación, que la distingue de una tercera orden y la define como «una cofradía que pide una vida fervorosa a sus miembros»:
Puedes examinar con tu director el vincularte formalmente en la asociación de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón de JESUS: es una unión de estrechos lazos, una cofradía que pide una vida fervorosa a sus miembros, pero no es una tercera orden, pues no hay ninguna orden religiosa establecida…
El 1 de enero de 1914 desde Tamanrasset Foucauld escribe a Massignon:
Agradezco a JESUS el que te haya mostrado su Voluntad, señalándote el lugar donde te quiere en la vida, donde te reserba sus gracias, las cruces, los trabajos, las obras por las que te quiere santificar, santificar a los demás a través tuyo, glorificarse en ti…
Me es muy gratificante el que seas un hermano de la UNION; te inscribo entre ellos y envio tu nombre al p. Laurin. Recibirás más tarde un ejemplar de los nuevos estatutos, más tarde aún un ejemplar del Directorio… cada carta trae la noticia de la entrada de un hermano o una hermana nueva: todavía somos pocos: pero hay hermosas almas con nosotros que rezan por el advenimiento del Reino de Jesús y ayudan a sus hermanos en todas sus obras.
6. La importancia de un Boletín
Massignon no se unió a Foucauld en el Sahara, pero éste ya piensa en Massignon para un Boletin. Así se expresa Foucauld el 22 de julio de 1914:
Más que nunca, en mi soledad, pienso en nuestro deber de trabajar en la conversión de nuestras colonias; medito una pequeña transformación de nuestra unión de oraciones, nada en cuanto al fondo, sino grandes simplificaciones… crear un boletín (mensual si es posible) informando a los hermanos sobre las colonias, su estado, sus necesidades, los trabajos apostólicos que se hacen, las congregaciones que trabajan -boletín serio, escrito en tono serio y moderado… Piensa en este proyecto querido hermano y dime lo que piensas…
Massignon le escribe desde las Dardanelles.Foucauld está contento de ver que «lee al padre Crozier»11. Y le dice el 1 de noviembre de 1915 desde tamanrasset:
Todo consiste en esto: amar a Dios por encima de todo; amar al prójimo como a uno mismo… En esto consiste la religión… ¿Cómo llegar dices? no en un día, pues se trata de la misma perfección: es la finalidad a la que debemos tender siempre, a la que debemos aproximarnos sin cesar y que conseguiremos con una perfección inmutable en el cielo… Esforzándonos con humildad, constancia, dulzura, nos perfeccionemos en este doble amor: en la medida que será más ardiente y más puro, irradiará más y nosotros haremos más el bien.
Comprendo de que a tu alma le aproveche la lectura del Excelsior, excelente librito. El p. Crozier es una Santa alma y hace el bien porque sus obras son sobrenaturales, hechas con la gracia y en la gracia, no es él el único en hacerlas, las hace con Jesús.
Rezando por ti, pido por tu hogar, por la Sra. Massignon y por vuestro hijo. Que la Sta. Familia os proteja.
7. Su testamento espiritual
Y el 1 de agosto de 1916 Foucauld escribe a Massignon señalando su testamento espiritual:
No hay, creo, palabra del Evangelio que haya tenido en mí una más grande y profunda impresión y haya transformado más mi vida que esta: ‘Todo lo que haces a uno de estos pequeños, es a mí a quien se lo haces’. Si piensas que estas palabras son de la Verdad increada, de aquél que ha dicho ‘esto es mi cuerpo… esta es mi sangre’, con que fuerza hemos de buscar amar a JESUS en ‘estos pequeños’, los pecadores, los pobres, llevándoles todos los medios materiales para ayudarles en sus miserias temporales…12.
Finalmente el 1 de diciembre de 1916 Foucauld escribe a Massignon desde Tamanrasset:
Querido hermano en JESUS:
Has hecho bien de pedir que te coloquen en la tropa. No hay que dudar nunca en pedir los lugares donde el peligro, el sacrificio, las pruebas son mayores: el honor, dejémoslo para quien lo quiera, pero el peligro, el sufrimiento, reclamémoslo siempre. Los cristianos debemos dar el ejemplo del sacrificio y de la entrega. Es un principio al que hay que ser fieles toda la vida, con simplicidad, sin preguntarnos si hay orgullo en este comportamiento: es el deber, hagámoslo y pidamos al bien amado Esposo de nuestras almas de hacerlo con toda humildad, con todo el amor a Dios y al prójimo… Has hecho bien. Camina por este camino con simplicidad y en paz, seguro de que es JESUS quien te ha inspirado seguirlo. No te inquietes por tu familia. Confía y confíala a Dios y camina en paz. Si Dios te conserva la vida, cosa que le pido de todo corazón, tu casa estará más bendecida, pues estarás más unido a Jesús y tendrás más vida sobrenatural. Si mueres, Dios guardará a la Sra. Massignon y a tu hijo como tu les hubieses guardado. Ofrece tu vida a Dios a través de Nuestra Madre la Santa Virgen en unión al Sacrificio de Nuestro Señor JESUS y por todas las intenciones del Sagrado Corazón y camina en paz. Ten confianza en Dios que te dará la mejor suerte para su Gloria, lo mejor para tu alma, lo mejor para las almas de los otros, porque todo lo que El quiere, tu lo quieres, plenamente y sin reservas.
Nuestro rincón del Sahara está en paz. Rezo por ti de todo corazón y al mismo tiempo por tu hogar…
Foucauld termina la carta al medio día, Foucauld está solo en la ermita; unos cuarenta senusitas llegan silenciosamente; alguien que el conoce anuncia falsamente el correo. Foucauld abre la puerta, lo atrapan, lo tiran delante de la puerta de la ermita; se pone de rodillas y calla; le ordenan poner los brazos detrás de la espalda y se los atan a los tobillos; le interrogan, dice solamente en árabe: «Voy a morir». Lo confían al cuidado de un muchacho de quince años y saquean la ermita. Alguien grita: vienen dos soldados. Les disparan. El muchacho nervioso dispara sobre Foucauld; la bala entra por detrás de la oreja y sale por el ojo izquierdo. El drama ha durado un cuarto de hora.
1 Salman al Farsi es conocido como la bandera de banderas, el heredero del islam, el juez sabio, el erudito conocedor y miembro de la casa del Profeta.
2 Culto de hiperdulía: el que se tributa a la Virgen.
3 Grupo minoritario del islam, que comprende al 10% de los musulmanes. Rechazan a los tres primeros califas y sostienen que Alí es el verdadero sucesor de Mahoma. Afirman también que la autoridad reside en los imanes, que son los mensajeros infalibles de Dios en cada época.
4 Sura XVIII, 8, 9, 12, 21, 24. Se trata de la historia de siete jóvenes de buenas familias de Éfeso, a los que se obliga a permanecer largo tiempo en el interior de una caverna, bajo el reinado del emperador Decio (249-251), a causa de defender al verdadero Dios, frente a los que adoraban otras divinidades distintas.
5 J. F. SIX, L’Aventure de l’Amour de Dieu, 80 lettres inédites de Charles de Foucauld à Louis Massignon, Seuil París 1993, 27.
Isí Massignon, el católico orientalista cuyos estudios de sociología islámica y misticismo musulmán han enriquecido el conocimiento humanista occidental sobrio el mundo islámico y renovador la perspectiva de los cristianos sobrio la experiencia religiosa de los musulmanes, había descubierto a Argel durante un breve viaje, a la edad de dieciocho años: era fue en enero de 1901 [1] . Debía estar allí de nuevo en 1905, para presentar, en el XIV Congreso Internacional de Orientalistas, los resultados de sus investigaciones realizadas en Marruecos, en abril de 1904, antes de asegurar su publicación, siempre en Argel, al año siguiente, para obtener su diploma de educación superior con el título Marruecos en el siglo XVIsiglo: cuadro geográfico después de León el Africano [2] . Fue en El Cairo que nos reencontramos en noviembre de 1906 en el Instituto Francés de Arqueología Oriental, después de haber cursado con éxito sus diplomas en Árabe Literario y Árabe Dialéctico en la Escuela Nacional de Lenguas Orientales: se trata entonces, para él, de extrañas experiencias existenciales. vivencias y descubrimiento del mundo egipcio. Todo esto terminó en la primavera de 1908, cuando fue enviado a Irak, una provincia otomana, para realizar investigaciones arqueológicas en al-Ukhaydir. Él mismo contó cómo, a su regreso de Kût el-Amara a Baghdad, por vía fluvial, cuando había sido sospechoso de espionaje y había intentado en vano suicidarse, había recuperado la fe. del Extranjero» [3] .
2De todos los datos sobre la conversión a un cristianismo exigente y de cierta fuente de interés privilegiada por la obra mística musulmana de Bagdad al-Hallâj.Tras regresar a Francia y estudiar en Egipto, estudió en al-Azhar y enseñó en la joven Universidad Estatal, se reunió muy pronto con el Padre Charles de Foucauld en París y apresó el 27 de enero de 1914, en Bruselas, con su prima, a Marcelle Dansaert, habiendo participado en la Gran Guerra de Oriente Medio (Balcanes y Egipto) y entrado en Jerusalén en diciembre de 1917, junto con el General Allenby y el Coronel Lawrence de Arabia, se convirtió en profesor suplente en el Collège de France en 1919 a 1924, antes de ser titular de la cátedra de sociología musulmana allí desde 1926 hasta 1954. El 24 de mayo de 1922 había defendido sus dos tesis doctorales en la Sorbona, que se publicaron de inmediato. títuloLa passion de al-Husayn-ibn-Mansûr al-Hallâj, mártir místico del Islam, ejecutado en Baghdad el 26 de marzo de 922 [4] , y el secundario, Ensayo sobre los orígenes del léxico técnico de la mística musulmana [5] . Responsable de la Revista del Mundo Musulmán (1919-1924), lector de la Revista de Estudios Islámicos (1928-1954), que llevó a la publicación de un Directorio del Mundo Musulmán (1923) [6], participó L. Massignon, en sus diversas capacidades, tanto en enseñanzas y congresos, así como en las reuniones de la Academia Árabe de El Cairo de la que se convirtió en miembro en 1933. Tras la guerra de 1939-1945, creó y animó la asociación espiritual de Badaliya . , donde, con sus amigos, pretendía vivir un «voto de Damietta» [7] de compasión y sustitución espiritual por los musulmanes, así como se vio envuelto en muchas intervenciones políticas a favor del sultán de Marruecos [8] y una «paz serena entre cristianos y musulmanes» en el norte de África. Por eso se vio impulado a crear, con amigos fieles [9], el Comité cristiano para el Entendimiento Francia-Islam, en junio de 1947, y la Asociación Francia-Maghreb [10] , el 6 de junio de 1953, que debería intervenir colgante los acontecimientos de Argelia de 1954 a 1962. Es por este último compromiso que conviene analizar con detenimiento los diversos textos que escribieron y publicaron cuando se trata de Argelia y los argentinos [11] . ¿Cuál fue su pensamiento allí y cuál fue su testimonio allí?
Desde el «centenario de la toma de Argel» en 1930 hasta la final de la Segunda Guerra Mundial
3L. Massignon se refiere a la oportunidad de vestirse extensamente en Argelia en 1930 y estaban celebrando «el centenario de la toma de Argel» [12]y que había ido allí en años anteriores ha investigado en número de una comisión interministerial que debía hacer un «inventario de instalaciones». Habiendo participado muy de cerca en los trabajos de la Comisión Sykes-Picot que, desde 1918, otorgó mandatos a Francia en el Líbano y Siria, así como en los estudios de la artesanía marroquí, realizó una petición de Lyautey, en junio de 1923, fue entonces, a través de las reseñas que se han mencionado, uno de los mejor informados de las realidades sociopolíticas del mundo musulmán, sobrio todo desde que instaló en Grésillons (Gennevilliers), en abril de 1930, clases nocturnas para trabajadores norteafricanos, en su mayoría cabilios . En un artículo titulado “Los resultados sociales de nuestra política indígena en Argelia” [13], publicado en el verano de 1930, «su intención, como explica Souâd Ayada, era promover una política de integración de las poblaciones musulmanas de Argelia, a través del acceso general a la ciudadanía plena» [14 ] . Este artículo fue el resultado de sus investigaciones de campo, ya que había sido enviado en misión oficial a Argelia del 23 de abril al 9 de mayo de 1929 [15] . Para el:
“La cuestión de Argel se presentó ante Francia ante todo como un caso particular de su política musulmana […]. Desaparecido el califato (1924), la consideración estadística de nuestros dominios de ultramar hizo declarar que Francia era ‘una gran potencia musulmana’, y con este espíritu se construyó la mezquita de París […]. El número, la ubicación geográfica y el estatus cívico de los musulmanes actualmente gobernados por Francia nos obligan a considerar el problema musulmán con mucha más atención que cualquier otra nación europea (excepto Rusia). Lo que no quiere decir, al contrario, que nuestra política musulmana deba ser uniforme. Debe adaptarse al estado de progreso cultural y al grado de vinculación de nuestras dependencias de ultramar donde hay musulmanes.Los dos polos de nuestra política Musulmana deben situarse, uno en Siria, donde la conciencia de nuestro papel como agente y de nuestro claro interés nos debe orientar hacia una política de administración indirecta logrando gradualmente la autonomía, y no comprometer allí nuestra influencia cultural, y la otra en Argelia, donde la mínima francesa tiene que triunfar donde fracasó España después de 1492, con sus moriscos, fiel afrancesamiento del elemento musulmán […].Es el problema argelino el que prima, para quienes estudian la evolución social del norte de África de forma concreta y fuera de los libros, porque Argel no es sólo el centro de las vías de comunicación sino que, mientras Francia no está en Túnez desde hace cincuenta años y en Fez desde hace veinte años, celebra, este mismo año, el centenario de la toma de Argel […].que desde hace treinta años se recuperan periódicamente en el marco de sus paisajes […], nos obliga a reflexionar sobre las consecuencias de esta transformación para la mentalidad de los musulmanes de Argelia” [16
la asociación benevolente : es más amable que la anterior, pero abunda en restricciones mentales
[18] […]. Parece, sin embargo, que podría prevalecer otra tendencia, de lealtad más inmediata y más simple, la del ‘
codo con codo’.lo cual es esencial cuando hacéis la escalada juntos: no negar a los demás lo que os ha parecido bueno […], no considerar que hemos venido a Argelia para ‘colonizar una tierra virgen’ […] ]: encontramos numerosos habitantes conforme a esta tierra que es, al fin y al cabo, su patria”.
7Lamentando que, “durante muchos años, se haya defendido abiertamente un ideal de asimilación un tanto ingenioso, pero después de todo bastante noble (entonces) que fue demasiado apresurado decir que los musulmanes argentinos eran ‘inmiscibles’”, L. Massignon señala que, si todos son ingleses, pocos son los que han accedido a la plena ciudadanía inglesa, y por eso se atreve a decir:
“Deben naturalizarse en bloque las profesiones que afrancesan a quienes las ejercen por el conocimiento de nuestra lengua y su participación en nuestras costumbres”.
9Señalando que entonces «la élite musulmana argelina ahora está buscando puntos de reunión» y comunicando el texto completo de las Delegaciones Financieras (secciones árabe y cabila combinadas), hace una pregunta: «¿No haremos nada en este año del centenario para hacer justicia a esta ¿tendencia? », tendencia que en Francia se ve reforzada por la presencia de «una colonia obrera numéricamente significativa (hay 150.000 obreros musulmanes) y una pequeña colonia universitaria de muslims argelinos también muy digna de interés». afirmando que, «para apasionar al pueblo de Francia por la obra africana a la que Argelia lo invita, necesita un poco más de alma, pero es necesario tenerla para entregarse”.
10Al hacerlo, L. Massignon se limitó a repetir la esencia de la conferencia que había dado el 20 de marzo en el Centro de Documentation de la École militaire de Saint-Cyr [19] , meentras desarrolló consideraciones más personales sobre la política francesa en los Los países islámicos incluyen la psicología social de las sociedades árabes. También insistió en la misión de la población francesa en el norte de África:
“Ya tenemos un 18% de colonos en Argelia; en Túnez, hay un 7% de ingleses; en Marruecos, 2%. Hay allí una influencia de la raza francesa que es demasiado importante para que podamos descuidar el destino de nuestro pueblo allí. No debemos arriesgarnos a tener que repatriarlos a Francia, cuando son capaces de ser la élite de une nuevo país”.
12Tratando, en 1931, de «La psicología musulmana y sus contactos con la colonización francesa» [20] , explicaba las especificidades de la lengua árabe y de la religión musulmana, así como el chocque de culturas y la importancia de la escolarización en Argelia [ 21] . Y más tarde, meditando sobre el conflicto «Colonización y conciencia cristiana» [22] , lealmente reconoció la ambigüedad de sus solidaridades, sean cristianas [23] : «Los betters de nosotros, admitió, no son rehenes, sino cómplices de los sólos abusos y ganancias ilícitas que han sufrido nuestros colonizados por parte de nuestra patria.Quiérase o no, somos parte integrante de una maquinaria implacable, de una mass de inercia cada vez más pesada”, y vio entonces, para compensar las fechorías, sólo el recurso de la “compassion reparadora”, virtud a la que nunca se arrepentirá. dejar de invitar a los mejores creyentes de todos los lados. L. Massignon, por lo tanto, era muy consciente de las contradicciones de esta situación colonial, esperaba ir a la cama, sopesar todo, a la confraternización del “cuello con cuello”. ciertamente está bien informado sobre la realidad económica, cultural, política y religiosa de Argelia. ¿Hubiera intervino en la redacción del proyecto de ley de la exgobernadora Violette que, con motivo de este centenario de Argelia francesa, ¿propuso la ciudadanía “a la élite”?Este proyecto, nacido muerto y luego retomado bajo el número deEl proyecto Blum-Violette [24] , ni siquiera fue examinado por el Parlamento inglés, dada la oposición de todo tipo, pero ¿no correspondía a las visiones proféticas de L. Massignon?
13No debemos olvidar que, en otro dominio, Argelia, y especialmente su Sáhara, significada por L. Massignon la “presencia espiritual del Padre Carlos de Foucauld” de quien quiso ser discípulo y heredero [25 ] . ¿No había intentado visitarla en Tamanrasset en su luna de miel [26] a principios de 1914? ¿No acompañó desde lejos, con sus consejos y oraciones, a la pequeña comunidad de sus discípulos que había fundado, en 1933, en El-Abiodh Sidi Cheikh, en el sur de Oranais, un convento-zâwiya [27] donde los hermanos estudiaban los libros maestros de la mystica muslima para acoger sus virtudes en su meditación cristiana sobre el misterio de Jesús?
1945-1954: De una guerra a otra
14Al final de la guerra de 1939-1945, debido a sus numerosos compromisos en Egipto (en la Academia de la lengua árabe y en el Mardis de Dâr es-Salâm) y en Oriente Medio (con refugiados palestinos), L Massignon encontró renovado como se transformó en la valorización de las realidades norteafricanas, especialmente por el voto de Damietta, en 1934, con Mary Kahil, y la fundación de la «sodality» (asociación) de la Badaliya en El Cairo en 1947 lo devolvió a su « visión mística» de las cosas de este mundo [28] . En un extenso artículo publicado en la revista Esprit en 1951, describía “La situación en Argelia”[29] de la siguiente manera :
“A pedido de Mounier, hace algunos años, hice una presentación sobre la cuestión en la Mutualité […]. ¿Cuáles son las fuerzas sociales realmente presentes en Argelia? […]. Sabiendo que la representación parlamentaria de los colonos prima, contra toda estadística, la de los musulmanes, y que las justificaciones de esta desigualdad, basada en el analfabetismo, sobre el rechazo musulmán al voto de las mujeres, sobre el bajo porcentaje de musulmanes
en el contingentes militares anuales, son insuficientes […]. Sabiendo que los intereses que profesan los poderes públicos por el Islam son intereses de mando, que mantienen un Islam mal financiado, estancado y obsequioso, de ‘Béni-Oui-Oui’ […].Cada vez es más claro el duelo entre una población mayoritariamente autóctona, en rápido crecimiento, en innegable auge cultural, y una minoría de colonos enriquecidos y ausentes, con una baja natalidad, que utiliza su innegable superioridad técnica para defender privilegios cada vez más sospechosos.
dieciséisL. Massignon no podría describir mejor una situación conflictiva, cuyo tragico unlace preveía si no lo remediábamos, a saber, “preparar la próxima evacuación de un millón de hermanos de la raza, en condiciones que esperaba dramáticas. No obstante, había trabajado para que el Estatuto de Argelia de 1947 pudiera evitar tal unlace asegurando las reformas necesarias en todos los alrededores [30] , porque era muy consciente de la inutilidad de los «pequeños juegos totalmente ineficientes y obsoletos de las ideas maquiavelicas» de las autoridades administrativas:
“El dilema argelino ‘Messalismo o Comunismo’, reescrito, es la cúspide de la evolución actual de la masa musulmana en Argelia […]. La única vía de salvación sería seriamente a la administración ya los colonos por el Islam y la lengua árabe, restaurando este principio de fraternidad internacional e interracial de la sagrada hospitalidad, de la ‘participación comunitaria’ con el ‘huésped extranjero’.
“Reducir el problema argelino a un problema de equipamiento industrial, las presas y las minas destinadas a reabsorber, en diez años, la miseria, es una broma dulce […]. El problema social es un problema religioso, y si el problema argelino se compica tanto ahora, me apresuro a decir que no es sólo culpa de los honestamente incrédulos amos de nuestro país, es culpa de los hipócritas creyentes que viven del pecados que les hacemos cometer en nuestro servicio”.
20Al hacerlo, L. Massignon se reveló como un erudito y un místico al mismo tiempo en la política: lo demostraría, más que nunca, pendante los ocho años de lo que ahora se llama «la guerra de Argelia». Por eso, el 27 de junio de 1947, había fundado el Comité cristiano de Francia Islam, ayudado por sus dos secretarios, André de Peretti y Jean Scelles-Millie: sus comunicados de prensa, publicados en la prensa, pretendían alertar al público francés. opinión sobre los valores puestos en juego o en crisis por los acontecimientos del norte de África [31] .
21No obstante se mantuvo solidario con todos, cristianos y musulmanes, envuelto dramático en un enfrentamiento en el que iba a intentar todo para ayudar a todos y cada uno a conseguir una paz serena con él entre todos, como había hecho en Oriente Medio y Marruecos. , porque Argelia todavía le era muy querida por las razones que conocemos. Si no hubiera emprendido un viaje allí con su esposa, en octubre de 1950, siguiendo los pasos de Charles de Foucauld [32], para pasar una noche de adoración en unión espiritual con él en su bordj de Tamanrasset? ¿No había rendido homenaje, en la mezquita de Paris, a los trabajadores argelinos que encontrarondurante las manifestaciones parisinas del 14 de julio de 1953? La Asociación Francia-Magreb, de la que François Mauriac era presidente y el mismo vicepresidente, que se había creado el 6 de junio de 1953, no iba a implicarse de manera decisiva en los dolorosos acontecimientos a los que Iban ha sobrevivido. Como todo esto sugiere, los estudios de L. Massignon, sus relaciones con los líderes políticos y sus investigaciones en el campo lo habían llevado a ser extremadamente crítica con los «actores» de lo que iba se ha convertido en el «drama argelino».
1954-1962: la guerra de Argelia
22¿Cómo experimentaron L. Massignon lo que sucedió en Argelia del 1 de noviembre de 1954 al 5 de julio de 1962, unos meses antes de morir en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre: escribió y qué hizo para evitar lo irreparable? Es en las Cartas y Convocatorias de la asociación Badaliya donde encontramos lo mejor de su pensamiento y la riqueza de su espiritualidad. En la Citación del 3 de junio de 1955, señala que
“Toda Francia está actualmente angustiada por el futuro del país en el norte de África. Hace 7 años que no aplicamos el
Estatuto argelino promulgado solemnemente en 1947. Hace 4 años que el Aurès no cosecha y las abejas de las colmenas mueren de cámara. Ahora estamos viendo los amargos fruit de nuestra falta de preocupación material por muslim estos. Intentemos de manera más humilde y aún más ardiente orar, ayunar y sufrir para que nuestros líderes recuperen en el tiempo la conciencia del deber de Francia hacia el Islam […]. No tengamos miedo de mantener a nuestra vez la palabra dada a los musulmanes cuando desembarcamos en Argel en 1830, palabra renovada cuando entramos en Túnez y Rabat”.
24¿Y no concluyó este llamamiento diciendo que «nosotros [33] no dudaremos en intervenir cada vez que un musulmán sea maltratado, incluso si tuviéramos que sufrir, en su lugar, la indignación de nuestro pueblo» [ 34]: tal fue su opción decididamente política y mística, porque quería ser francés y cristiano al mismo tiempo. A pesar de los dramas vividos por todos y cada uno en una terrible escalada de violencia, anima a todos a “comprenderse” en la Convocatoria del 2 de marzo de 1956:
“Exhortemos a que finalmente tratemos seria y definitivamente como hermanos a los 500.000 proletarios muslims argelinos que emigrant a la metropolis: par que Dios, a su vez, inspire à la mayoría Muslemana de Argelia a volver a ser hospitalaria con la minoría de colonos cristianos que , por 125 años, le ha superpuesto un progreso técnico puramente material sin ninguna esperanza común en la promesa divina hecha a Abraham, nuestro Padre común. No hay salvación para nuestro país, y nuestra Iglesia, sin esto”
26Por eso L. Massignon demostrará cada vez más su solidaridad con las poblaciones argentinas, a través de sus conferencias [36] y testimonios, tal como había expresado, el 23 de julio de 1953, su «homenaje, a la mezquita de París, a los argelinos obreros fallecieron colgante las manifestaciones parisinas del 14 de julio » . Para esto tenemos el deber de multiplicar las obras de misericordia, espirituales y materiales, uniendonos a nuestros amigos musulmanes» [37] , al afirmar, en la Convocatoria del 5 de octubre de 1956:
“Es imposible que se establezca una paz serena entre cristianos y musulmanes […] mientras subordinemos, a humillante aceptación de nuestra superioridad técnica, el cese de las enemistades, el reparto de pan a los hambrientos, el pago de las asignaciones familiares caídas, la instrucción bilingüe a los analfabetos, el consuelo de las reparaciones postumas a los corazones rotos”
“La hora es solemne; nuestra oración debe pedir a Dios que rasgue el velo de ceguera que impida a nuestra amada patria ver en casa las faltas que estigmatiza fuera de ella […]. Juzguémonos, finalmente, para no ser juzgados condenados por haber escandalizado, no ya a las demás naciones, sino a estos pequeños niños Moslems argelinos sobre los que se apoya la solicitud de nuestra ‘pacificación’ armada” [39
32L. Massignon es, en efecto, muy consciente de la “comunidad de destino” (para el “providencial”) que se ha establecido la historia entre musulmanes y cristianos en Argelia. De ahí su «visión espiritual» de los acontecimientos en su convocatoria del 1 de marzo de 1957 :
la Argelia Musulmana , give los cristianos tenemos una responsabilidad fraterna que es aún más preocupante para nuestra conciencia; persisten en hacer de policía con botas y espuelas frente a vagabundos descalzos, huelguistas, in number of an Orden que ya no es el de Dios, sino el de Mamón, nos pone en una posición critique ante el ‘Malik Yawm al-Dîn’ de la
Fâtiha , ante este Juez de manos traspasadas, que acabará mostrándose, y al que tendermos que confesar que es nuestra secular avaricia, nuestra dureza de corazón como ‘privilegiados’ de los monopolios, lo que está en el fondo origen de los peores excesos de los fellaghas desperados”
“Dios quiso que Francia, durante 127 años, entrara (y
pudiera quedarse ) en el norte de África: para dar vida, no muerte, a los pobres creyentes necesitados; amándolos, compartiendo con ellos una esperanza social de inmortalidad. Y es nuestro modo de acogerlos lo único que puede hacerlos fraternizar con nosotros, en el misterio del amor crucificado, que nos marca a pesar de nosotros mismos, a nosotros, indignos” [42
36Y después de haber pedido rezar el Viernes Santo (19 de abril) y la Noche del Destino (27 de abril), “in union with the muertos del Ejército de África”, in which the sangre francesa y la sangre muslima, señala is mezclaron indisolublemente, en esta misma Convocatoria:
una comunidad franco-musulmana : nuestro deber como ‘badaliya’ es salvar su vida y su honor. En sus jóvenes, en sus jóvenes. Las mujeres primero. Se trata de estos humildes trabajadores, ya son miles, ingleses, que se han casado con musulmanes y han fundado con ellos hogares monógamos
[43] […]. Hombres jóvenes ahora. Oremos por los 30.000 jóvenes musulmanes Argelino que acabamos de movilizar, trasladándolos a Francia, lejos de la ‘pacificación sangrienta’ de sus pueblos” [
«Ante Dios y ante los hombres, no se nos permite poner en el mismo nivel las ‘atrocidades’ cometidas por forajidos y las ‘atrocidades’ toleradas (admitidas, bajo el sello de la palabra de honor…) por Agentes de la Orden , que niegan su misma razón de ser, ante Dios y ante los hombres”
“Oremos para que los ojos de tantos ingleses, cosidos por la cubierta de plata, se abran al absurdo del resurgimiento masivo dado, desde el 20 de julio, a la tortura y las ejecuciones sumarias secretas, agregando así, al cuadro mensual revista de muertos a campo abierto, millas de víctimas en su mayoría atribuibles, no a ejecutores de turno, sino a nosotros solos, cuya indiferencia cobarde aún no se atreve a decir ante el mal: basta. Sin embargo, los obispos de Francia nos han anunciado; decían la Verdad: ‘que no está permitido buscar el Bien de la Patria por
42Pero permanece fiel a sus principios de no violencia a lo Gandhi, de acogida fraterna en nombre de la hospitalidad de Abraham y de una compasión hecha de misericordia y sustitución, esperando que la fraternización siga siendo posible. Lo demuestra su Convocatoria del 7 de junio de 1957:
“Mientras un torbellino de mentiras y un simún de atrocidades rugen sobre Argelia, donde sentimos que, de todos modos, va a nacer una nueva nación, todavía ambigua, donde las dos razas que se matan ya empiezan a convivir post mortem, sus
muertos ensangrentados enterrado atropelladamente en la misma tierra común, permanecemos firmes en la fe en el Dios de Abraham, nuestro Dios para todos, el Único […]. Permanezcamos, sobrios todos fraternos; más cariñoso que nunca con los musulmanes norteafricanos, trabajadores de la metrópoli, donde un ambiente de sospecha y de odio corre el riesgo de envolver a estos exiliados […]. Ya no podemos abandonar Argelia, porque ya no podemos enviar a estos trabajadores allí en este momento;sigamos siendo acogedores y justos con ellos, millas de los cuales se han casado con francesas”
44Y L. Massignon esperaba, en su Convocatoria del 6 de diciembre de 1957, que «organizamos por fin, con el Islam magrebí, esta cohabitación , que el petróleo de la Sahara hace inevitable, esta convivencia que el Islam nos había ofrecido desde el principio en Argelia, con la hospitalidad de Abraham , tantas veces violada por nosotros” .
“El endurecimiento del corazón de tantos franceses en la metrópolis contra los trabajadores del norte de África; aguantando de tal manera que la ayuda que podemos prestarles disminuye cada día, a medida que su desesperación por los ‘subdesarrollados’ aumentó su criminalidad, que supera la paciencia del medio francés. shouldmos haber ‘transmutado’ poco a poco la ‘buena’ conciencia del ‘bien intencionado’ en genuina compasión cristiana […] Rezamos para que concedan circunstancias atenuantes a los jóvenes terroristas Moslems argelinos, Ben Sadok y Djemila Bouhired, para que el honor de la la justicia francesa puede estabilizarse […]. Pedimos que el mecánico que mató a Hâjj Lounis no sufriera la pena de represalia. Asimismo,
48“Mientras tanto, admitido en su convocatoria del 7 de febrero de 1958, la sangría diaria que se practica administrativamente desde hace tres años en Argelia eleva el corazón cristiano y seca el honor inglés”. Rehusando cualquier recurso a la ley de represalia y queriendo ser un mediador universal, L. Massignon, según su Convocatoria de marzo de 1958, fue a Notre-Dame de Bermont (Domrémy) [50] , donde “encomendó a Notre – Dame , a a través de la mediación de la virgen de Lorena (Santa Juana de Arco) el honor y la rehabilitación de los oficiales muslims argelinos, principalmente el teniente Abdelkader Rahmani, quien finmente fue puesto en libertad, luego colocado en la inactividad” [ 51 ], porque se solidariza con el “indiscutible drama de concienciación de los oficiales musulmanes del Ejército de África” y pedirá que “las máximas autoridades militares lo tomen en consideración” en su Convocatoria del 6 de junio de 1958 [52 ] .
49¿Los hechos del 13 de mayo de 1958 le ofrecieron un nuevo acercamiento a las realidades argelinas? Escribe, en su Convocatoria del 4 de julio, después del “movimiento de ayuno provocado por Sakiet” [53] :
[54] , la situación ha ido cambiando; nueva oración da acto solemne del cambio de clima que parece en Argel, frente a los musulmanes. Oremos para que la ‘fraternización’ descendiera de los labios a los corazones”
“El régimen de autoridad que ha aceptado Francia ha limitado singularmente la reivindicación no violenta de la verdad y la justicia suprimiendo prácticamente: las reuniones públicas en las que sa la extorsión judicial de confesiones (escritos de adelanto) por presión física y psíquica; protestas silenciosas. Se mantiene el decreto de 4 de noviembre de 1955 suprimiendo el derecho de asilo. Los campos de concentración llegaron a la metrópolis con los métodos de la inquisición administrativa, para ‘protect a la civilización contre el
Fln y el comunismo Todo esto no hace más que acelerar, por desgracia, el desarraigo físico y psíquico de las poblaciones musulmanas ‘reagrupadas ‘;y “psicoanalizado” incluido en el humilde acto de Fe del corazón, considerado como expresión de un “sentimiento desorbitado” de su dignidad humana (
sic ) […]. El Jefe de Estado
[56] ha señalado claramente que, en la vida común donde los musulmanes han sido ‘integrados’ por Francia, debe reconocerse la igual libertad; desde noviembre de 1954, demasiados cientos de millas han sido asesinados por esto; nosotros, que rezamos por los muertos de ambos lados, igualmente, pensamos en los derechos de los vivos, de ambos lados, de la igualdad social” [57
53En su Convocatoria del 3 de octubre de 1958, esperaba que el «Coloquio Mediterráneo» de Florencia diera frutos de paz [58] , recordaba a sus amigos que «la evolución cada vez más rápida de la Argelia en Argelia nos obliga a cumplir con nuestro deber como cristianos, para no seguir practicando la represalia de un terrorismo cruel que nuestra dureza no puede desarmar» [ 59] , of ahí la esperanza que todavía basa en la presencia de los jóvenes soldados del contingente en Argelia [60] , porque, todavía piensa en su Convocatoria del 5 de diciembre de 1958, “es claro que nuestra patria se salvará sólo en honor a la palabra dada reencontrada ” [61], lo que autoriza a oponer, en su Convocatoria de 1 mayo de 1959, a una cierta «reforma del bachillerato» que pretende «despojar a estos desdicados de su ideal tradicional suprimiendo el árabe (literario) moderno, esta magnífica lengua de civilización, para sustituirlo por un ‘árabe dialectal magrebí'» [62] .
54Ante el empeoramiento de la situación, su citación del 3 de julio de 1959 anunció que
“Este verano será, creo, decisivo […]. A pesar de un renacimiento de la conciencia y la humanidad entre algunos, las crueldades que se enfrentan entre sí se destacan cada vez más como psicosis malignas que no pueden ser exorcizadas por el simple razonamiento, el sentido común o el interés propio. Pero sólo por la oración incesante, implacable, desgarrada, desesperada; por el ayuno stricto y el completo sacrificio de uno mismo
56Por eso, además de su práctica de los ayunos mensuales de Badaliya , se asoció al Llamamiento de los «Amigos de Gandhi» para un día de ayuno privado, el 14 de agosto de 1959, con miras a trascender «los dos terrorismos que chocan no sólo en Argelia, sino en el mundo” [64] .
“El 16 de septiembre fue el día de la muy noble declaración en la que Francia, por boca de su líder, prometió, por primera vez, su honor de tratar a los Musulmanes de Argelia como nuestros iguales en la fraternidad humana” [65
58Pero su Carta Anual No. XIII del 19 de diciembre de 1959 da testimonio de su creciente pesimismo ante «el duelo global entre las dos dos concepciones de la explotación económica del mundo, la soviética y la atlántica»: «Hay, ¡ay! , esos camps también malditos, dice, entre los Atlánticos, entre nosotros, en Argelia .’, que marcaron la frontera islámico-cristiana, intensificaron los intercambios de represalias culturales [66] ”YL. Massignon volvió a condenar “el principio de los campos de internamiento” en su Convocatoria del 6 de mayo de 1960:
“Su desarrollo en Argelia despair a sus ya miserable ocupantes, de hecho Fln
o incluso comunistas: ninguna acción psicológica puede hacernos amigos de ellos en la miseria fisiológica y moral donde, aun con las mayores intenciones del mundo, los sumergimos. En cuanto al establecimiento de campos de internamiento ‘preventivos’ en Francia, como en Larzac, Thol y Vincennes, ningún sacerdote, ningún pastor, ningún rabino temeroso de Dios puede aprobarlo” [67
60Ante los crecientes enfrentamientos en Francia continental, no dudó en expresar su desaprobación, como explicó en su Citación del 1 de julio de 1960 :
badaliya ) que hemos empujado la ‘sustitución’ hasta el punto de participar, el 30 de abril (Vincennes) y el 28 de mayo (Champs Elysées) en el autosacrificio de personas no violentas que arrestaron a liberar de los campos de concentración a los sospechosos norteafricanos encarcelados ilegalmente sin haber sido condenados (lo que es un sacrilegio ,
haram ) . , ya sea a favor de una huelga general de todos nuestros deberes cívicos, por completo pacifismo
«Nuestra defensa social de los trabajadores musulmanes en París, apoyada por la participación de varios de nosotros en clases nocturnas para ellos (desde 1929), marcada, el 21 de julio de 1954, por nuestra presencia en los funerales de los que habían sido ‘ asesinados’ el 14 y 12 de octubre de 1955, por nuestro juramento a defender su honor como hombres (prestado frente a la mezquita), nos llevó a organizar una peregrinación anual común a los Siete Santos Durmientes de Vieux-Marché (Northern Coasts) , desde 1954”
64Pero, ¿qué hacer ante la radicalización de la oposición en Argelia, como admitió en su Convocatoria del 6 de enero de 1961, después de haber mencionado allí «el llamamiento del Comité cristiano del Acuerdo Francia-Islam» [70 ] ?
“La extraña psicosis de terror que se ha apoderado de los activistas en Argelia desde hace dos semanas es como la sorpresa inhumana de un verdugo incrédulo ante la resurrección de su víctima a la que había pensado enterrar (o incinerar) definitivamente” [71
66Sin embargo, esperaba mucho de las primeras negociaciones, como lo dejó escuchar en su Convocatoria del 3 de marzo de 1961: «Amigos nuestros han difundido nuestro llamado a la solidaridad entre nuestra Cuaresma y su Ramadán para que las tan esperadas negociaciones puedan estar preparadas un ambiente de respeto reciproco impidiendo la violencia de la venganza” [72] , especificando que es la condición del éxito, en la Convocatoria del 5 de mayo de 1961:
“Esta paz serena sólo puede obtenerse, como lo han demostrado los acontecimientos del 22 al 25 de abril, gracias a una doble condición previa, la restauración del respeto fraterno y recíproco entre cristianos y entre musulmanes; antes de un entendimiento social sincero entre el cristianismo y el Islam”
“El séptimo año del drama argelino nos lleva a meditar de rodillas ante el enfrentamiento de Évian, que situa a Francia como objetivo internacional en el centro del duel entre capitalismo y comunismo […] para salvar a los hombres de la perversa seducción de los poderes de la sangre y el dinero, supuestamente ‘puestos al servicio’ del orden y la verdad […]. Oremos por los ‘residentes en campos de reagrupamiento’ que empiezan a ser ‘liberados’; oremos por los ‘internados en campos de concentración’ que empiezan a ‘ampliarse’. No es demasiado tarde para la reconciliación, con suerte
“Se acerca el momento, dijo, en que, para cada inglés en Argelia, surgirá la necesidad de una opción, entre Francia y Argelia. Quizá tendermos que, en ese momento, ‘dejar, si es necesario, lo nuestro, para ellos’”
“Es a los colonos católicos latinos de Argelia, con aquellos por los que oramos desde hace siete años, que el futuro de una asociación de vida fraterna con la mayoría Musulmana es el más difícil de concebir, porque se niegan a someter su dignidad como cristianos y europeos tiene una supremacía religiosa y racial que los árabes oprimidos de ayer tienden a hacer opresores mañana. Nuestra regla de ‘badaliya’, sin embargo, nos permite ver una pequeña luz al final del túnel […]. Durante siete años hemos estado ‘sustituyéndonos’ a los musulmanes para ‘comprender desde dentro’ los méritos de sus afirmaciones. Sin dejar de hacerlo, también debemos ‘to replace’ a los cristianos (ya los judíos) argelinos para ‘understand desde dentro’
“¿Qué hacer, en un momento en que la amenaza de guerra civil es cada vez más precisa, tanto en Argelia como en la Francia continental? […]. No defender la Verdad como un bien personal, sino aceptar ser golpeados por Ella, y aun
golpeados por Ella , tal como lo conciben nuestros hermanos disidentes, exasperated: porque queremos morir anatema, por nuestros hermanos que están perdidos. Y no queremos que nuestra patria sea partida en dos por una
76Ante el desencadenamiento de los «enfurecidos» de ambos lados, L. Massignon todavía quiere ser mediador y reconciliador. Lo confirmó en su Convocatoria del 3 de noviembre de 1961:
“El odio fanático, que crece en este momento, bajo las perversas incitaciones de dos extremismos, en el doble terreno del racismo y la religión, debe incitarnos a trabajar más que nunca para restaurar el respeto mutuo fraterno entre cristianos y musulmanes entre sí. entre ellos, siendo un humilde
puente , un ‘acueducto mariano’ entre los dos campos
[78] […]. Y ahora, desesperadamente, en ambos lados, los negociadores, muslims y cristianos, están tratando de confiar en una palabra dada, para hacer las paces […]. In su furia atea, los ultras de ambos campos, en Francia, han olvidado este último paso (el respeto a los muertos).Ya no es sólo en Argelia, sino en la Francia continental, donde los cuerpos de los adversarios caídos desaparecen, son incinerados o ahogados, como hemos visto en los últimos días, para nuestra vergüenza […]. me dirán ‘que los muertos integerren a los muertos’; Respondo que enterrar dignamente a los muertos, gracias a una tregua, es el último requisito que nos queda para escapar del baño de sangre que se prepara. Y que los Badaliya deben orar por esta Tregua primero
«En cuanto a la situación en Argelia donde, después de ocho años de guerra interracial, se ha instaurado una verdadera guerra civil entre europeos, surge, como hemos dicho muchas veces, de una verdadera ‘posesión’, por parte de los demonios del odio , de los cuales podemos liberar a nuestros semejantes sólo con las clásicas ‘armas’, la oración, el ayuno, el sacrificio, la limosna, el recurso heroico sólo a Dios” [80
“No es sólo en Argelia donde el consorcio colonialista internacional rechaza, con su violencia, a los musulmanes desfavorecidos hacia el comunismo, sino también en Francia; debemos respetar la presencia del medio millón de trabajadores musulmanes argentinos porque es la verdadera garantía para el mantenimiento en seguridad y la dignidad del millón de compatriotas que tenemos en Argelia” [81
82Los Acuerdos de Évian del 18 de marzo de 1962 fueron recibidos por L. Massignon con cierto alivio y la Convocatoria del 6 de abril de 1962 da testimonio de ello:
“En estos días en que la palabra dada, fundada en un vínculo de sagrada hospitalidad entre los hijos de Abraham, finalmente guardado, comienza a dar fruto [82] , debemos, más humildemente que nunca, postrarnos ante Dios, en meditación
y ayuno oración. Varios de nuestros amigos musulmanes se unieron a nuestro minuto de silencio por la paz el viernes 16 de marzo a las 3
86¿Cómo pudo acogerlo como «sereno» cuando Argelia se independizó el 5 de julio de 1962 y un millón de franceses argelinos emigraron a Francia? No dijo nada al respecto en sus últimos escritos. Su última Citación, a finale de octubre de 1962, fue de lo más evasiva y testimoniaba cierto cansancio:
“A varios miembros les hubiera gustado que, en convocatorias anteriores, nos regocijáramos por la paz serena lograda desde marzo de 1962 en Argelia. Seguimos muy preocupados, no tanto por la misunderstanding de los cristianos que se fueron y lamentan el fracaso de un latinización ‘colonial’ trasnochada, sino pour las ilusiones liberales de los profesores y directoress franceses que regrésan generosamente a Argelia para continuar una tarea de educación y socialización. formación”
Siempre fiel a sí mismo, quiso así ser realista ante los hechos y fiel a sus compromisos culturales y espirituales. Es cierto que estos «ocho años de guerra» han herido profundamente por encima de las amistades. Su amigo de Sétif, Hâjj Lounis (Mahfoud-ben Messaoud) [86] , dedicado como culto de los Siete Durmientes pero en Guidjel (Ikjân), en Argelia, había sido asesinado el 4 de junio de 1957, mientras estaba viviendo de esa manera , la espiritualidad de la Badaliya, antes de que muchos miembros de su familia corriesen la misma suerte. También había perdido, en el umbral del verano de 1959, Maître Amokrane Ould Aoudia, «abogado, defender de los acusados argelinos, caídos en el ejercicio de su profesión, en el corazón de París» [87 ]. En cuanto a su amigo y colaborador, el Sr. Mohand Aberkane, había «caído en Argel el 5 de febrero de 1962, fiel a nuestras armas comunes, la no violencia, la oración, el ayuno, la peregrinación a los Siete Durmientes» [ 88 ] . Otras personas habían sido fieles permanentes, al tiempo que le informaban objetivamente de las realidades argentinas en las que estaban directamente involucradas, como Germaine Tillion, cuya competencia y devoción reconocía .Finalmente, cabe señalar que, en solidaridad con sus amigos argelinos, Shaykh Tayyib el-Okbi y muchos otros, había trabajado, más que nunca, en estos años difíciles, para defender en Jerusalén el Waqf tlemecenio de Abû Madyân (1126- 1197), piadosa muslim fundación y argelina inaugurada allí a finale del siglo XIIsiglo, inmediatamente al oeste del Muro Occidental de la explanada del Templo, dando lugar así al «barrio magrebí»? Para preservar su respeto, en número de Francia, que tenía la responsabilidad legal de ello, fue siempre una de sus principales preocupaciones durante su número de estancias en el Oriente Medio, especialmente después de la creación del Estado de Israel [90 ] .
Conclusión
87Cuentos sus escritos y los testimonios que ya vislumbraban el pensamiento de L. Massignon Argelia sobria y solidaria con todos sus habitantes, musulmanes y cristianos. Nadie pudo ver que lo primero evolucionó especialmente entre 1930 y 1962. Mientras que algunos de sus análisis partían de una visión casi profética de las cosas, otros, en cambio, parecían haber idealizado realidades que se habían vuelto abiertamente contradictorias. Pero nadie puede confirmar que renunció nunca ha conocido la doble solidaridad con musulmanes y cristianos, por no hablar de la de los judíos cuando tuvo que comentar el comportamiento del Estado de Israel después de 1948. de la ciencia política y de la fe cristiana, invitado por la historia. vivir en una «línea de fractura», supo asumir los sufrimientos y las esperanzas,aunque esta misma historia no parece haber correspondido a su expectativa. Con respecto a Argelia y los argelinos, no se podría sumir mejor su «viaje existencial» que retomando lo que Christian Jambet y Souâd Ayada dicen de él cuando mencionan «Massignon politique» en suEscritos memorables :
“Entre el peligro que representa el
Flny el representado por los desplazados más radicales de la Argelia francesa, L. Massignon trataron de tomar una tercera vía, pacífica, la vía de la reconciliación reconstructendo el vínculo entre Francia y Argelia, menos por la integración de los Moslems en Francia que por la de los Franceses en Argelia al mundo musulman. Habiendo esperado mucho el regreso al poder del General De Gaulle, antes de encontrar abuso desilusionado, dividido entre su amor por la presencia de Francia y su ejército y su rebeldía frente a la tortura y el, el anciano, al ocaso de su vida aquí abajo , sólo puede ofrecerse como sustituto de las víctimas del terrorismo.Lo hizo en varias ocasiones: el 25 de octubre de 1955, en una reunión donde lanzó un llamamiento a la noviolencia, y donde una granada ofensiva, al estallar en la sala, con frecuencia varios heridos; Y, sobre todo, tras el asesinato en Sétif de Lounis Mahfoud, su compañero, que había sumado a la peregrinación de los Siete Durmientes. Esta peregrinación -que desde entonces no ha dejado de renovarse cada año- fue creada el 25 de julio de 1954, como testimonio de la fraternidad cristiano-musulmana, cuando la causa de la justicia parecía perdida. El 17 de febrero de 1958, en el Centro Católico de Intelectuales Franceses, Massignon fue atacado por matones, quienes lo golpearon. Entonces se ofrece a morir, sin resistencia, como sustituto;pero herido y sobrevivido, le escribió a Henry Corbin el 4 de marzo: ‘Esa noche, me quedé despierto (por un no ha dejado de renovarse cada año- había sido creado el 25 de julio de 1954, como testimonio de la fraternidad cristiana- Muslima, cuando la causa de la justicia parecía perdida. El 17 de febrero de 1958, en el Centro Católico de Intelectuales Franceses, Massignon fue atacado por matones, quienes lo golpearon. Entonces se ofrece a morir, sin resistencia, como sustituto; pero herido y sobrevivido, le escribió a Henry Corbin el 4 de marzo: ‘Esa noche, me quedé despierto (por un no ha dejado de renovarse cada añohabía sido creado el 25 de julio de 1954, como testimonio de la fraternidad cristiano-musulmana, cuando la causa de la justicia parecía perdida.El 17 de febrero de 1958, en el Centro Católico de Intelectuales Franceses, Massignon fue atacado por matones, quienes lo golpearon. Entonces se ofrece a morir, sin resistencia, como sustituto; pero herido y sobrevivido, le escribió a Henry Corbin el 4 de marzo: ‘Esa noche, me quedé despierto (por un
¡gracias !), y mi mente estaba ausente, lejos de esos obstinados ‘hylics’, ‘
no en el Cielo, y sin embargo tan lejos del Infierno’ ”
Porque así quiso testimoniar toda su vida, como Charles de Foucauld, su maestro y modelo, y Husayn al-Hallâj, su místico predilecto, como un “hombre de fe, de honor y de verdad”.
Calificaciones
[1]Un viaje que había llevado a El Kantara (sureste de Argelia), al que alude en una carta dirigida a Paul Claudel, el 26 de diciembre de 1910: «Casi echo de menos el desierto, este mar perfecto, sereno, equilibrado en su inmensidad aun por el paso diario del sol […]. Hace tres años (como hace nueve años en El Kantara), sacada de mí por la belleza a la que iba entrando. plástica, en ?nuestra tierra, una belleza más eminente, más persuasiva, más rítmica que el desierto Paul Claudel – Louis Massignon, Correspondencia (1908-1953) Centenario de Louis Massignon, edición establecida, presentado y comentado por Dominique Millet-Gérard , París, Gallimard, 2012). Para saber todo sobre L. Massignon, consultar: Jean Morillon , Massignon , París, Ed. académicos, 1964, 126 p. ; Camille Drevet , Massignon y Gandhi: el contagio de la verdad , París, Cerf, 1967, 219 p. ; Massignon , Cahier de l’Herne, París, 1970, 520 p. y 18 pl. ; Youakim Moubarac , El trabajo de Louis Massignon , Beirut, Cenáculo libanés, 1972, 209 p. ; Guy Harpigny ,Islam y cristianismo según Louis Massignon , Louvain-la-Neuve, 1981, 335 p. ;, Universidad de El Cairo, 1984, 136 p. ; Presencia de Louis Massignon (Homenajes y testimonios) , París, Maisonneuve y Larose, 1987, 300 p. ; Vincent Mansour Monteil , La mortaja de fuego (Louis Massignon, 1883-1962) , París, ed. Vegapress, 1987, 295 p. ; Jacques Keryell , La Sagrada Hospitalidad , París, Ciudad Nueva, 1987, 483 p. ; Louis Massignon, Mística en diálogo , n° 90 de Question de , Gordes, 1992, 253 p. ; Jean-François Six ,La aventura del amor de Dios (80 cartas inéditas de Charles de Foucauld a Louis Massignon) , París, Seuil, 1993, 344 p. ; pierre rockalve , Louis Massignon y el Islam , Instituto Francés de Damasco, 1993, 208 p. ; Jacques Keryell , Jardín dado: Louis Massignon en busca de lo absoluto , Paris-Friburgo, Saint-Paul, 1993, 303 p. ; Christian Destremau y Jean Moncelon , Massignon , París, Plon, 1994, 449 p. ; Louis Massignon y el diálogo de las culturas , París, Cerf, 1996, 371 p. ; JaimeKeryell , Louis Massignon y sus contemporáneos , París, Karthala, 1997, 384 p. ; Louis Massignon en el corazón de nuestro tiempo , París, Karthala, 1999, 379 p. ; Louis Massignon, de Bagdad al jardín de una palabra extática , al autor, 2008, 255 p. Finalmente, se ha añadido a esta bibliografía los 22 números del Bulletin de l’Association des amis de Louis Massignon, publicados entre 1994 y 2009, en los que se publica una serie de documentos inéditos, algunos de estos números con una temática particular como La peregrinación (2004), Anne-Catherine Emmerick (2005), Louis Massignon y Marruecos (2005),Charles de Foucauld y Louis Massignon (2006), Joris-Karl Huysmans, Pierre Roche y Louis Massignon (2007), Germaine Tillion y Louis Massignon (2008) y J.-M. Abd-el-Jalil y Louis Massignon (2009).
[2]Memoria publicada en Argel, en 1906, con el título Marruecos en los primeros años del siglo xvi . Cuadro geográfico según León el Africano, Argel, Jourdan, 305 p., y republicado tal cual, en 2006, para la Biblioteca Nacional del Reino de Marruecos
[3]Véase Daniel Massignon , El viaje a Mesopotamia y la conversión de Louis Massignon en 1908 , Prefacio de Jean Lacouture, París, Cerf, 2001, 84 p.
[4]En 2 vol., París, Geuthner, 1922, 1.088 p. y 28 pl. L. Massignon trabajó toda su vida en una nueva edición, complementada y enriquecida. Esto se hará después de su muerte, en 1975, gracias al celo filial de Geneviève y Daniel, sus hijos, y con la ayuda de los profesores Henri Laoust, Louis Gardet y Roger Arnaldez , The Passion of Hallaj, mystical martyr of Islam. , París, Gallimard, 1975, en 4 vols. : I. La vida de Hallaj , 708 p. ; II. La Supervivencia de Hallaj , 519 p. ; tercero La Doctrina de Hallaj , 386 p. ;IV. Bibliografía, Índice. _ _ _ _ resumida, todavía en inglés, por el mismo Herbert Mason , Hallâj-Mystic and Martyr , Princeton University Press, Bollingen Series, 1994, 292 p., y traducida al español por Agustín López Tobajas y María Tabayo Ortega , Hallâj’s pasión, Mártir Místico del Islam , Barcelona, Paidos Orientalia, 2000, 440 p. El 1er vuelo .traducido al árabe por al-Husayn Mustafâ Hallâj, Alâm al-Hallâj: shahîd al-tasawwuf al-islâmî , Bayrût, Sharikat Qadmus, 2004, 740 p., y enturco por Ismet Birkan, Islâm’in Mistik Shehidi: Halladj-i Mansûr’un Tchelisi , Ankara, Feryal Matbaasi , 2006, 774 págs.
[5]Publicado el mismo año, Ensayo sobre los orígenes del léxico técnico de la mística musulmana , París, Geuthner, 1922, 302 y 104 p. y 1 foto ; 2ª ed ., París, Vrin, 1954, 453 p. y 7 higos. ; 3ª ed ., París, ed. du Cerf, 1999; la traducción al inglés, de Carl Ernst , Ensayo sobre los orígenes del lenguaje técnico del misticismo islámico , fue publicada en los EE. UU., en 1997, University of Notre Dame Press, con prólogo de Herbert Mason.
[6]Este Directorio del Mundo Musulmán , 1ª ed ., 1922-1923, 358 p., será revisado y actualizado continuamente por el autor: 2ª ed ., París, 1926; 3ª ed ., París, Leroux, 1920, 484 p. ; 4ª ed . (con V. Monteil), París, PUF, 1955, 420 p.
[7]Este «voto de Damieta» data del 9 de febrero de 1934. L. Massignon vivía en Egipto contra una amiga árabe cristiana, de rito griego-melquita, Mary Kahil, que vivía en El Cairo a finales de 1913. Ambos habían seguido una peregrinación a Damietta , donde el rey San Luis había sido hecho prisionero durante la 7ª Cruzada . Había hecho allí un voto de sus vidas como sustituto ( badaliya ) de una reconciliación entre cristianos y musulmanes.
[8]El sultán de Marruecos, Mohammed V, fue depuesto el 20 de agosto de 1952 y exiliado a Madagascar. L. Massignon trabajó, con muchos otros, para que volviera a ocupar su trono, lo que se reemplazara el 5 de noviembre de 1955, restauración que conduciría rapidamente al acceso de Marruecos a la plena independencia, el 6 de marzo de 1956. Ver las Actas de la coloquio del 10 y 11 de febrero de 2006 celebrado en Rabat, Louis Massignon y Marruecos: una palabra dada , Casablanca, Fundación Rey Abdul-Aziz, 2008, 228 p.
[9]Especialmente André de Peretti y Jean Scelles . El primero publicó, en 2006, con la ayuda de las autoridades marroquíes, La independencia de Marruecos y Francia, 1946-1956: Memorias y Testimonio . Respecto al segundo, Christian Lochon , Laure Meesemaecker e Yves Scelles publicaron, en 2010, Hacia un humanismo mediterráneo: Antología de los escritos de Jean y Jeanne Scelles.
[10]Asociación de la que François Mauriac será presidente y L. Massignon vicepresidente.
[11]Se publicaron conferencias y artículos de L. Massignon en Opera Minora (colección de 207 artículos, editada por Youakim Moubarac ), Beirut, Dar al-Maaref, 1963, 3 vol., 2.193 p. et 115 pl., reeditado por la PUF en 1969, y en Parole donne (colección de 31 artículos, con una introducción de Vincent Monteil ), París, Julliard, 1962, 446 p. y 8 pl. ; 2ª ed ., París, UGE, 1970, col. «10/18», 505 páginas. ; 3ª ed ., París, ed. du Seuil, 1983, 440 p. Todo fue asumido por Christian Jambet , François Angelier, François l’ Yonnet y Souâd Ayada , y publicado por temas bajo el título Memorable Writings , París, Laffont, 2009, vol. I: 926 páginas, vol. II: 1016 pág. Es a estos dos volúmenes a los que nos referiremos aquí principalmente, bajo este título, así como a Badaliya , L. Massignon, Badaliya in the name of the other, 1947-1962 , París, Cerf, 2011, 398 p. ) y Correspondencia (a saber, Massignon – Abd-el-Jalil, Padrino y ahijado, 1926-1962 , Paris, Cerf, 2007, 298 p., bajo el acrónimo ‘carta a AEJ’). La bibliografía de los textos publicados por L. Massignon fue establecida por YouakimMoubarac , Bibliografía , en Mezclas Louis Massignon (1906-1955), T. I, Damasco, 1956, p. 1256, completado y retomado por el mismo en su Pentalogía islamo-cristiana , t. I, The Work of Louis Massignon , Beirut, 1972-1973, p. 7-89. Véase también François Angelier , «Bibliografía de Louis Massignon», en Memorable Writings , II, p. 941-997.
[12]Este estudio hace referencia al libro de Charles-Robert Ageron , Histoire de l’Algérie contemporaine (1830-1966) , París, PUF, 2ª ed ., 1966, 126 p.
[13]Texto publicado en Vida Intelectual , Juvisy, III, julio de 1930, p. 84-98. Cfr. Memorables Escritos , I, p. 598-607.
[15]Lo demuestra una carta dirigida al padre Abd-el-Jalil: «Tuve que renunciar a ir a Tamanrasset y aquí me veo obligado a ir a Argel» ( Correspondencia , carta a AEJ , 21 de marzo de 1929), con la misión oficial de examinar la extensión del derecho de voto a los musulmanes argelinos. Porque también fue a Argelia el año anterior ( Correspondencia , carta a AEJ, 6 de septiembre de 1928). Aclaró lo sucedido en su «Discurso con motivación del 13 aniversario de la muerte de Gandhi» del 28 de enero de 1961: «La Comisión Interministerial para el Centenario de Argelia.Reportero de oficio (1929), investigado en el acto sin pasar por la Administración y regresé convencido de la urgencia de algunas reformas de la justicia; El presidente Tardieu hizo que la Comisión lo rechazara en bloque mediante una treta clásica; haciéndole leer un informe policial truncado de su segunda parte que me dio la razón, no pudo evitar jactarse de ello más tarde en Gringoire (15 y 25 de octubre de 1937) insinuando que yo había denunciado. Siempre el mismo procedimiento: inhabilitar al testigo que no pudo ser ganado” (cf. Escritos Memorables , II, p. 818).
[dieciséis]Y L. Massignon dijo: «Es tanto más necesario reaccionar que, si en France ya no nos damos cuenta de la originalidad excepcional de nuestro trabajo social en el Islam argelino, los círculos internacionales, cuya presión material, ¡ay!, se siente cada ver más sobre el futuro de nuevos países, para formar más ideas falsas sobre la evolución de Argelia: en particular los ciclos en Ginebra». Y para cisar más: “En Argelia, los colonos son el 18% de la población total (833.000 de 6.000.000: un tercio en Orania, un duodécimo en la región de Constantina) […].Los nativos tienen ya 300.000 propios viviendo en los barrios europeos de nuestras ciudades, por tanto afrancesados exteriormente, y 20.000 de ellos afrancesados más que instrumentalmente ya que forman parte de los ejecutivos de las profesiones públicas y privadas europeas . In Argelia, por lo tanto, nuestros colonos, cuya baja tasa de natalidad les impide aspirar a convertidor se la mayoría, pueden trabajar para ser aceptados como la élite por la población musulmana”.
[17]“Es esta tendencia, especificó L. Massignon, la que primero vició nuestra política indígena en materia de culto musulmán, cerrar los ojos ante los abusos de los cadis para mantenerlos, dejar que las congregaciones abusen de las colectas, expulsar a los Musulmans que quieren sanear la vida religiosa de sus hermanos, y utilizar un Islam fosilizado como medio de corrupción.
[18]“Esta actitud de protección material matizada con el desprecio, vuelve a decir, cuenta en la actualidad con bastantes adeptos, aunque en el fondo no se ajusta a nuestro carácter nacional”.
[19]Bajo el título “France dans les pays d’Islam”, publicado en el Fascículo 419b por el Comité Nacional de Estudios Sociales y Políticos en 1930. Cf. Escritos Memorables , I, p. 613-627.
[21]“It is lamentable, dijo, that new gran esfuerzo escolar argelino, ya tan fructífero en resultados, se ve paralizado por teorías de tipo holandés sobre la conveniencia de no dar demasiada instrucción”. Y por eso se atrevió a decir: «Estoy convencido de que la latinización del alfabeto árabe permitiría la difusión de la instrucción a las masas (la experiencia turca ya parece concluyente), y que la supuesta inferioridad de los jóvenes árabes en los estudios se debe principalmente por los defectos de esta ortografía que nuestra acostumbra a aproximar deplorablemente vagas en la pronunciación e interpretación de lo que leemos”.
[23]Sobre el Congreso Eucarístico de Cartago de 1930, confió al padre Abdel-Jalil: “Hemos estado bastante incómodos en el norte de África este año, tanto por el dahir bereber como por el congreso de Cartago y todo eso no facilitará la comprensión de la Iglesia Alli. Debemos orar más y ‘hablar’ menos, especialmente en la ‘prensa misionera’” ( Correspondencia , mapa a AEJ, 8.10.30).
[24]El gobernador Violette había sido relevado de sus funciones el 9 de noviembre de 1927 por el presidente Poincaré y en 1931 publicó su libro Will Argelia Live? donde «afirmó que, si Argelia iba a seguir siendo el baluarte exclusivo de los colonos, estaría ‘en veinte años’ perdida para Francia». El proyecto Blum-Violette , desarrollado en la confusión de una nueva situación política (aparición de partidos musulmanes argentinos y celebración de sus dos Congresos Musulmanes en 1936 y 1937), preveía «la extensión de los derechos políticos a la élite argelina: oficiales, graduados , funcionarios .El objetivo de Violette era obligar, a través del colegio único, a la población europea a buscarse un terreno de conciliación con la élite argelina”. Véase Cap.-R. Agerón , Historia de Argelia… , op. cit., pág. 76 y 90.
[25]La prueba es que se publicará el Directorio en 1928: Hermano Carlos de Jesús (Charles de Foucauld), Directorio (textos 1909-1913) publicado con una advertencia, variaciones y cinco anexos , Paris, 1928, Imprimerie des Orphelins d’Auteuil, III, 145 pág. ; reedición simple, Imprimerie Saint-Paul, Les Moulineaux, 1933, 110 p. ; reediciones ampliadas, Paris, Seuil, 1961, luego 2000.
[26]Las autoridades le habían prohibido entonces ir más allá de Touggourt, por razones de seguridad.
[27]Cf. Marcel Launay , René Voillaume (contemplación y acción) , París, Cerf, 2005, 273 p. ; René Voillaume , Las Fraternidades del Padre de Foucauld: misión y espíritu , París, Cerf, 1950, y Charles de Foucauld y sus primeros discípulos: del desierto árabe al mundo de las ciudades , París, Bayard-Centurion, 1998.
[28]De una especie de «segunda conversión» en 1934, como lo demuestra su mapa a Mary Kahil el lunes de Pascua (2 de abril): «El sufrimiento comienza para mí en este escenario ‘clásico y normal’ de mi vida en París, en el que nunca creí, pero a lo que, durante dos años, había consentido con un abandono tibio y cobarde . de los místicos que me guiaron y cuyo estudio valió mi nombre y mis lugares .Han elegido la expatriación, el desierto, la privación, la persecución, la tortura, y yo, amigo de Hallaj y de Foucaud, Thought that viviría de explotar sus obras con tranquilidad hasta mi muerte. Bendito seas por haberme llamado de nuevo al deseo del martirio” (cf. SantiagoKeryell , Louis Massignon, Sagrada Hospitalidad , París, Ciudad Nueva, 1987, p. 185-186).
[30]“En 1947, el Parlamento inglés finalmente se dispuso a definir el Estatuto de Argelia . Entre los siete proyectos propuestos por los partidos inglés o argelino, ninguno era asimilacionista, ninguno era favorable a la independencia […]. El proyecto de gobierno retomó el proyecto Bidault, de inspiración muy conservadora. Argelia se definió allí, como en 1900, como un conjunto de departamentos dotados de personalidad civil y autonomía financiera […]. Las Delegaciones Financieras , que en septiembre de 1945 se convirtió en Asamblea Financiera , se unió al número de Asamblea de Argelia […].Se dijo que la representación allí era ‘igual’: 60 delegados del 1er colegio , 60 delegados del 2docolega El primer colegio obtuvo 464.000 ciudadanos de estado civil inglés y 58.000 musulmanes; el 2 reunió alrededor de 1.300.000 votantes musulmanes. No nos habíamos atrevido a repudiar las ordenanzas que integraban a la élite argelina; ni se habían atrevido a hacer de la Asamblea de Argelia una asamblea verdaderamente representativa de la población argelina […].Las cláusulas que anuncian un progreso real: abolición de los municipios mixtos, independencia de la religión musulmana, enseñanza del árabe en todos los niveles, inclusión del derecho de voto otorgado en principio a las mujeres musulmanas, quedaron en promesas vacías porque quedaron sujetas a decisiones de La Asamblea Argentina. y subordinado a la mayoría imposible de 2/3” (cf. Ch. R. Ageron , Historia de Argelia …, pág. 96).
[31]Cfr. André de Peretti , “Esquema de un estudio sobre el Comité cristiano para el Acuerdo Francia-Islam”, en Boletín de la Asociación de Amigos de Louis Massignon, n. 3, diciembre de 1995, pág. 5-25, y nº 4, julio de 1996, p. 16-44. Se ha realizado un estudio exhaustivo de todas las notas de toma de este Comité Cristiano. Pero ya, en un mapa del 3 de septiembre de 1947 dirigido a sus secretarios-colaboradores, L. Massignon “señaló” sobre el Estatuto de Argelia : “Recortamos todas nuestras exigidas. Descartamos el certificado de 1º universitario , lo cual es una injusticia contra nuestra cultura (no hay musulmán cuya titulación para el 1ºla universidad introduce a los niños allí, anotemos, ¡ay!). El árabe, “lengua oficial en Argelia”, ha sido robado, se ha convertido en “una de las lenguas de la Unión Francesa” (sic: con el bantú y el canaque); no dijimos que las cultuelles deben ser elegidas (por lo tanto, contamos, me dijo Ferhat Abbas, que Okbi no podrá reconciliarse con Ibrahimi, y que no podremos convocar elecciones); el problema de los habous es devuelve cobardemente a la Asamblea de Argelia (ese es Ramadier); ya no se dice ni una palabra de la reforma de los cadis ni del permiso del catecismo para el “msid”…”.
[32]Al final de este mismo artículo en la revista Esprit , confía al lector: “Acabo de regresar de Tamanrasset, donde recé y medité: donde mi amigo Ch. Y confies al padre Abd-el-Jalil: «Regresé esta tarde de Tamanrasset [… ]. Pude pasar la noche del 19 al 20, solo, en el bordj donde mataron a mi amigo. Y después de haber meditado en su Directorio, y recitado con él, una vez más, ‘al filo de la medianoche’, el ‘ Veni Creator’, se ofreció la Ofrenda por él, con él, en árabe, allí.Esta finalización, con mi esposa, de nuestra luna de miel, iniciado en 1914, en dirección a Tamanrasset, finalizada después de 36 años, nos ayudará, creo, a comprender mejor nuestro deber final” (Correspondencia, carta a AEJ, 25 de octubre de 1950).
[33]Este “nosotros”, en las Cartas y Convocatorias de la Badaliya , designa muy a menudo al propio L. Massignon, porque siempre ha pagado con su persona su fidelidad a la “palabra dada” por el mismo o por Francia, que pretende preservar “honor”.
[34]Cf. Badaliya , pág. 108-109. Allí insistió en la Convocatoria del 7 de octubre de 1955: “Más que nunca los miembros de la Badaliya deben recordar que la palabra dada a la hueste, incluso a un enemigo, es sagrada; la Badaliya se basó en la sustitución de la hueste, incluso del enemigo, porque la hueste es la hueste de Dios; a través de la oración, el ayuno, el sacrificio de uno mismo, debemos vencer el fanatismo racial que opone crimen a crimen, en el norte de África. Dios primero sirvió” (cf. Badaliya , p. 112).
[35]Cf. Badaliya , pág. 121. En la Convocatoria del 13 de abril de 1956, se aclaró que “la situación en el norte de África es cada vez más angustiosa, porque no se puede razonablemente esperar recuperar la confianza y la amistad de los musulmanes argentinos por otros medios que los que se han aplicado a sus vecinos de Túnez y Marruecos, y por un esfuerzo heroico de comprensión, basado en la adoración común del mismo Dios y en la sagrada hospitalidad” (cf. Badaliya , p. 121-122).
[36]Así, entre otras conferencias, en Douai, «Cómo restaurar la paz en Argelia» (20 de febrero de 1956), en Nancy, «La solución pacífica del problema argelino» (23 de febrero de 1956), en París, «La vocación de la France fija su destino en África” (27 de febrero de 1956) y “Tensión en Argelia y Oriente Medio, respeto por la palabra humana” (30 de octubre de 1956).
[40]Cf. Badaliya , pág. 146. Lo que afirma en su Convocatoria del 1 de febrero de 1957 : «En estos tiempos de extrema tensión en que la doble tentación del oro y la sangre al servicio de la venganza racista sacude a nuestro país, debemos mantenernos inflexibles, sobre la base de la no -la violencia, el uso del ‘arma Christi’, la penitencia, la oración, el sufrimiento compasivo por los desdichados, incluso si nosotros, como dijo Gandhi, incurramos en lo peor por nuestro rechazo a toda violencia desmoralizadora (cf. Badaliya, p.161 ) .
[43]Cf. Badaliya , pág. 166-167. “No se entregaron a sus maridos por táctica apostólica, commenta, ni por vil lujuria como las desdichadas rapadas y azotadas en 1945. ella supuso más pobre aún, a un exiliado desarmado al que su gracia extasia, reflejo del Huésped Extranjero que el Anunciador presenta a Nuestra Señora”.
[44]“Que sus camaradas ingleses, se desea entonces, darles la bienvenida fraternalmente, ya que hemos renunciado, temporalmente, a enmarcarlos con oficiales de su raza y de su fe”.
[45]Cf. Badaliya , pág. 169. “Oremos, añade luego, para que comprendan y encuentren un medio de reintegrarse, en la Ley humana de la Hostia, con miras a un contacto que no sea el ‘contacto físico’ (sic: tortura), los Musulmanes de Argelia. Sólo entonces comprenderán estos forajidos exasperados que sólo lograrán la libertad política y social cesando las ‘atrocidades’ propias de los presidiarios”.
[46]Cf. Badaliya , pág. 176-177. Y el místico L. Massignon añade: “Cada Misa no sangrienta llora dulcemente las torturas infligidas, en Nombre de nuestra amada Patria y su Honor, sobre el cuerpo puro y sagrado de Jesús […]. Oremos para que Dios libre a la Patria Francesa ya la Iglesia de Roma de ser estranguladas por la doble tentación de la Sangre y el Oro”.
[47]Cf. Badaliya , pág. 170-171. “La situación en Argelia, le escribió a Mary Kahil el 22 de junio de 1957, se está volviendo tan espantosa, todo un pueblo de pobres, saqueados, perseguidos, torturados hasta la muerte, fumados y napalmados en sus últimas cuevas (del ‘Auschwitz ‘…) que ya no puedo comer el pan de mi familia y pedirle a Dios que me mate” (cf. J. Keryell , Louis Massignon, L’Hospitalité canadienne …, p. 299). Y en la Convocatoria del 31 de octubre de 1957, afirma: «Fue, hace tres años, el 1er.Noviembre de 1954, cuando se inicia la insurrección musulmana en Argentina, ante la inaplicabilidad sistemática de las disposiciones del Estatuto de 1947 para la igualdad cívica, religiosa y electoral. No creo que Dios tolere más una actitud de odio y de desprecio racista, tan completamente contraria a la vocación de lealtad y honor que el mundo entero reconoce en Francia” (cf. Badaliya, p. 179 ) .
[48]Cf. Badaliya , pág. 181-184. «En Argelia, vuelve a decir, donde a fuerza de profanar el cuerpo humano de nuestros adversarios (como si la disección de los cadáveres nos diera el secreto de la vida), nos agredimos unos a otros, por violación eléctrica (o no), en el sexo de mujeres, e incluso de vírgenes, en la Sagrada Fuente de la Vida, en el punto virgen de la humanidad”.
[49]Ali Chekkal, ex vicepresidente de la Asamblea de Argelia y uno de los más activos partidarios de la colaboración con Francia, fue asesinado el 26 de mayo de 1957 en París.
[50]L. Massignon hizo imprimir una “oración a Jeanne”, dirigida por él por primera vez el 17 de agosto de 1956, antes de la intervención Anglo-Frencha en Suez: “Recuerda, Jeanne […]. Actúa ahora en Argelia: donde, por el quinto centenario de tu ‘rehabilitación’, se predica una ‘cruzada’ de San Bartolomé contre un pueblo de ‘desnutridos arasados’, mentirosos, bajo el desprecio y los golpes de soberbios técnicos, como tu Francia , en tu tiempo […]. Consolad a los trabajadores argelinos, que comenzó a trabajar a Francia, por el pan de su pueblo, que se quedó en Argelia. Allí se están muriendo de chamber, porque sus giros postales y asignaciones familiares están bloqueados en la oficina de correos […].Déjame decirte, finalmente, la íntima impaciencia de mi esperanza en ti […]. Sabes, Escritos Memorables , I, p. 35-38).
[53]Tras el bombardeo del pueblo tunecino de Sakhiet Sidi Youssef por la fuerza aérea francesa, el 8 de febrero de 1958, en represalia por las incursions del Aln (Ejército de Liberación Nacional), que habían causado numerosas víctimas civiles, L. Massignon había invitado a los seres queridos tienen un ayuno “compasivo”.
[54]Ese día, en Argel, había tenido lugar el golpe de estado de los generales Salan, Jouhaud y Massu que llamaron al general de Gaulle. Este último será dotado próximamente de plenos poderes, el 1 de junio , y dará a luz a la Quinta República . Inmediatamente fue a Argel para el famoso discurso en el que dijo, entre otras cosas: “Teentendreí […]. Solo hay una categoría de inglés por derecho propio aquí…”.
[56]Se trata del General de Gaulle, llamado como «salvador» el 13 de mayo de 1958, quien poco a poco tratar de vencer consignas y oposiciones para intentar una «paz de los valientes», para luego iniciar las primeras indirectas negociaciones con la Gpra ( Gobierno Provisional de la República de Argelia).
[57]Cf. Badaliya , pág. 212-213. Y L. Massignon expresa reservas expresa cuando se trata de mujeres: “No discutimos que la acción a menudo violenta llevada a cabo por el ejército en Argelia para la emancipación de las mujeres musulmanas con vistas a hacerlas ‘conscientes ciudadanas y organizadas’ desde mayo 13 Desde octubre de 1958 no tiene el gran merito de poner fin a las atroces coacciones masculinas, toleradas por la ley maliki Durante siglos. Pero el carácter de táctica militar de esta acción, realizada por coacción exterior, y no por una meditada evolución interna de la jurisprudencia musulmana, nos prepara serias sorpresas”.
[58]“Oremos, escribe, para que el Coloquio Mediterráneo que une a cristianos, muslims y judíos en Florencia, del 3 al 6 de octubre de 1958, bajo los auspicios de Giorgio La Pira y el Príncipe Heredero de Marruecos, y el signo de San Francisco de Asís, complete a nivel internacional el llamamiento a la Paz Cristiana que nuestro Ministro de Asuntos de los Veteranos encomendó a Foucauld en Tamanrasset, tras unirse a nuestra peregrinación de los Siete Durmientes des de Éfeso hasta Vieux-Marché (Muslims Ahl al-Kahf) ” .
[60]En su Convocatoria del 7 de noviembre de 1958: “Conocemos a jóvenes del contingente que se sienten cada vez más asumidos por su misión social con los campesinos y nomadas del bled, que quieren cumplirla como hermanos mayores, comprendo en su plenitud este servicio social ‘no violento que debe convertirse en el ideal del ejército del mañana que lleve a nuestra raza a establecerse entre la mayoría árabe y bereber bajo el signo de la sagrada hospitalidad” (cf. Badaliya, p. 217 ) .
[61]Cf. Badaliya , pág. 219. Y recordar el llamamiento a la tregua de Navidad lanzado de nuevo por el Comité cristiano del acuerdo Francia-Islam “por el abandono de la violencia y una paz justa entre cristianos y musulmanes”.
[64]Cf. Badaliya , pág. 232. «De las dos formas de terrorismo», afirmó en su Convocatoria del 2 de octubre de 1959, «el marxista es el más conspicuo. El más prohibido. Seduce al ‘Partido del Orden’, ofreciéndoles medios de poder técnico para la coerción física y psicológica de los subdesarrollados” (cf. Badaliya , p. 238).
[66]Cf. Badaliya , pág. 248-249. Porque, precisamente, «pese a la oposición de los Ministerios franceses de Educación Nacional y de Justicia, en excesos grillas militares argelinas, seguimos desplazando la lengua árabe (por el inglés) y el islam (por nada: por el ateísmo de facto, arrodillándose antes de la fuerza)”.
[68]Cf. Badaliya , pág. 264. Y para precisar ahora: «Gandhi, después de Sócrates, mostró que la demanda cívica de la verdad, la satyagraha de los no violentos, debe mantenernos ‘prisioneros del amor’ en el corazón de nuestra Ciudad, aunque nos condene, nos no debe abandonarlo, especialmente cuando se pone en estado de pecado ”. estos musulmanes inocentes por los que expuse me en Vincennes pidiendo ser encarcelado con ellos, no son mis enemigos sino mis hermanos ; .keryell _, Louis Massignon, Sagrada Hospitalidad …, pág. 314-315).
[70]«El Comité expresa a vez más su dolor por la prolongación de las hostilidades en Argelia, y se inclinó piadosamente ante todos los muertos de los recientes disturbios, recuerda que no se trata de una guerra entre cristianos y musulmanes, sino de un drama ligado al Mundo Evolución, declara que dieron nacimiento a los Simplistas, anteriores a las Consultas Populares, No Peden Survery Los Diálogos Necesarios Para Buscar las Fórmulas Jurídicas deeables que garantizaron Tanto El Futuro de Argelia Como Los Derechos de Las distinutas Unidad, ahí Esto , ., que commenzaría en Navidad, repudiando toda violencia Durante ocho días”, publicado por Le Monde el 18 y 19 de diciembre de 1960, a la cabeza de la columna.
[71]Cf. Badaliya , pág. 286. Y afirmar: «El Dios de Abraham no es Dios de muertos, sino de vivos».
[75]Cf. Badaliya , pág. 298. Lo que luego se explica así: «No se trata de abandonar el cristianismo por el Islam, un Islam inacabado (como recientemente propusieron sus hermanos a uno de nuestros amigos, que lo unía aún más a Cristo), ni el campo atlántico para El otro Pero entrar con ellos en una obra social común donde, por nuestra catálisis (más que por ósmosis), se profundice en ellos su real fidelidad humana y religiosa; a condición de que nuestra máscara de camaradas, sustituida por sus momentos de fatiga, nos haga ser suyos : por la pasión, la transferencia del sufrimiento y, añadimos con audacia, de la esperanza”.
[76]Cf. Badaliya , pág. 302. Y corroborarlo declarando que “no dudamos en declarar en público, ante los tribunales, e incluso en la calle, en el silencio y la no violencia, contra la impunidad de muchas ilegalidades, crímenes cometidos contra los musulmanes. En el período demente, de ‘poseídos’, que estamos atravesando, tuve que señalar, con Pascal, que la constancia testimonial de la verdad, incluso en la no violencia, solo irrita más a nuestros adversarios cegados, e incluso los peores. (en cuanto a las víctimas, nos observaron tibios). Pero lo que queremos no es desencadenar represalias para inducir a las víctimas a vengarse, es convertir a sus perseguidores, que también son nuestros hermanos”.
[77]Cf. Badaliya , pág. 303-304. También confió al obispo Medawar , que había sido el primer testigo de la fundación de Badaliya en 1947, en una tarjeta que dirigió el 1 de septiembre de 1961 : «El año pasado, cuando lui arrestado en dos manifestaciones no violentas contra la concentración campamentos para acusados árabes no juzgados, lo cual es haram ‘innoble’, me dieron antecedentes penales, ¡a los setenta y siete años!,pero no canceló este recibo que es mi honor para el día del Juicio. Consígueme para dar testimonio, sin vacilación, hasta el final” (cf. J. Keryell, Louis Massignon, Sacred Hospitality …, p. 319).
[78]Argelia diseñó los estallidos de los grupos extremistas franceses de la OEA (organización armada secreta), como la Gpra siempre fue más demande en las conversaciones de Evian con los emissarios del gobierno de Paris.
[79]Cf. Badaliya , pág. 305-308. Una manifestación organizada en París por el Fln el 17 de octubre fue reprendida brutalmente por el prefecto de policía, Maurice Papon. Habría 200 muertos entre los manifestantes y muchos heridos en las fuerzas del orden. «Tomó el desencadenamiento de la OAS Durante el otoño e invierno de 1961-1962, los asesinatos de oficiales, comisarios y jueces metropolitanos, las diarias y asesinas ‘cacerías árabes’ (256 muertes en 15 días) y los planes extraoficiales de participación en Argelia , para decidir a la Gpra a reanudar estrictamente las negociaciones” (cf. Ch.-R. Ageron , Histoire de l’Algérie…, pag. 112).
[82]L. Massignon alude a la firma de los Acuerdos y del Alto el Fuego que siguió a la segunda conferencia de Évian, el 18 de marzo de 1962. Los argentinos tendrían que decidir por referéndum si querían que Argelia se convirtiera en estado independiente cooperando con Francia. La transición estaría asegurada por un ejecutivo provisional” (cf. Ch.-R. Ageron , Histoire de l’Algérie… , p. 112). La «política de tierra arrasada» de los extremistas desesperados de la OEAempujaría a los europeos a abandonar Argelia en masa hacia Francia colgante el verano de 1962, tras la proclamación de la independencia el 5 de julio.
[85]Cf. Badaliya , pág. 326. Y para explicarse ahora mismo: “…por lo que recibirán un nivel de vida muy superior al de la población musulmana a la que quieren asegurar la promoción”, no sin despertar así la envidia de muchos.
[86]«Hajj Lounis, declaró L. Massignon en su Convocatoria del 5 de julio de 1957, no era sólo el amigo que había orado abiertamente en La Meca, en el multazam de la Ka’ba,durante el Hajj de 1955, por nuestra pequeña asociación de ‘restitución’, de hospitalidad espiritual. Fue él quien, a petición nuestra, aceptó la misión anual de inspector del Waqf tlemceniano de Abû Madyân en la mezquita de el-Aqça en Jerusalén, y la defensa de la lealtad de Francia invirtió con este depósito para el mantenimiento de los pobres musulmanes peregrinos” (cf. Badaliya , pág. 172).
[89]El 1 de mayo de 1950 la invitada a hablar con los miembros de Badaliya sobre su experiencia de las realidades argentinas, como lo demuestra la Convocatoria del 1 de mayo de 1959: «Estamos invitados a escuchar a nuestra amiga, Mlle Germaine Tillion, directora de estudios de la École Pratique des Hautes Etudes, sobre las estructuras sociales de Argelia, estudiadas por ella in situ, en misión gubernamental, durante 20 años desde que los iniciación con un monographie sober un pequeño clan montañés de los Aurès, el mismo lugar donde comenzó el fuego de la insurrección” (cf. Badaliya , p. 227) .
[90]Fue en 1967, tras la ocupación israelí de Jerusalén, cuando las 135 casas de este barrio fueron para dar paso a una una explanada que daba acceso directo al Muro Occidental, “el Muro de las Lágrimas”, tan querido por la piedad judía. La mezquita de al-Bûrâq y la zâwiya de Abû Madyân, que eran sus lugares de culto, fueron detruidas en 1969. Véase también Maurice Borrmans, “ Louis Massignon and Jerusalem”, en Cahiers pour la Terre Sainte , n° 1, enero de 2012, pág. 48-53.
Fuente: Hallaj o La Religión de la Cruz de Roger Arnaldez
Hacia el 244 de la Hégira (858 de la era cristiana) nació en al-Bayda, en Fars, Abû Abd-Allah al-Husayn ibn Mansûr, que se haría célebre bajo la denominación de al-Hallâj, «el cardador», apodo que fue interpretado en el sentido de « cardador de conciencias », porque, se dice, durante su predicación en el país de Ahwaz, revelaba a sus oyentes los secretos de sus pensamientos íntimos. También se han dado otras explicaciones, menos maravillosas. Esto tiene poca importancia. Señalemos simplemente que pudo trabajar como cardador de algodón, al menos en los primeros días de su vida como sufí, lo que demuestra que las prácticas del ascetismo no implicaban necesariamente el retiro del mundo.
A la edad de dieciséis años se convirtió en discípulo de Sahl al-Tustarî, poniéndose, según la costumbre, al servicio de su maestro. Lo siguió al exilio en Basora cuando Sahl fue desterrado por apoyar la naturaleza obligatoria del arrepentimiento ( tawba). En efecto, la disciplina de este místico consistía esencialmente en mantener en su mente la idea de que uno está bajo la mirada de Dios; y su enseñanza recordaba que, para permanecer en la presencia de Dios, se debe mantener el corazón resguardado de las malas tendencias del alma, mediante actos de contrición incesantemente renovados, so pena de perder la calidad de verdadero creyente. La fe es la actitud religiosa del hombre ante el Creador y hace del creyente una prueba (hujja) de Dios antes de la creación. Se trata de un misterio divino. Esta doctrina servirá como base para la meditación personal de al-Hallâj.
Luego, en 262-875, Hallâj fue a Bagdad a: otro maestro en sufismo: Amr al-Makkî Al igual que Sahl, al-Makkî era sunita y seguía las tradiciones del Profeta (hadîth). Fue un rigorista que desconfiaba de todas las impresiones internas que el hombre podía experimentar en su ascetismo místico. Este rigor marcaría a su discípulo, aunque Hallaj no lo siguió en su conclusión de que la gracia divina limita sus efectos a disponer el corazón; una observancia exacta y escrupulosa de las prescripciones religiosas.
Hallâj se casó en este momento con la hija de otro místico, luego dejó al-Makkî insatisfecho con este matrimonio y se unió a Junayd, quien se convirtió en su director espiritual. Habrá que volver a hablar de la doctrina de este gran maestro del sufismo que pensaba que «el santo, desde esta vida, y los elegidos, después de la muerte, son destruidos por Dios» (P., p. 37), de tal modo manera que este Dios único queda solo, aislado de lo temporal, volviendo las criaturas lo que eran antes de ser, ideas puras. Hallaj permaneció veinte años en esta austera escuela de mortificación y aniquilamiento. Sin embargo, conoció a otros maestros, en particular a al-Nûrî, amigo de Junayd y, como él, discípulo de Muhâsibî, cuyas ideas sobre el amor de Dios desarrolló en una doctrina de amor puro: hay que obedecer a Dios porque así amarlo, sin esperanza de recompensa. hallaj,
Alrededor de 282-895, Hallâj peregrinó a La Meca y a su regreso, después de un año de retiro solitario, rompió con los sufíes, dejó el hábito de lana blanca (sûf) y comenzó una vida de predicación, primero en Khurasan, Fars y Ahwaz, luego, después de una segunda peregrinación, en India y Turkestán, y hasta las fronteras de China.
La actividad de predicar expuso a Hallaj a graves peligros. El pensamiento místico, incluso cuando tiene una intención ortodoxa como la suya, siempre amenaza con socavar las estructuras institucionales de una religión. Pero la situación en el Oriente musulmán en ese momento era particularmente grave. Desde el califato de Ali, habíamos visto el desarrollo de un partido de oposición a los omeyas, luego a los abasíes, un partido que dio origen a las diversas sectas chiítas en las que, bajo la apariencia del Islam, las ideas religiosas de los antiguos Persia pudo mantenerse, por lo que el chiísmo se convirtió en una amenaza permanente para el califato de Bagdad. Sin embargo, cada vez que uno se alejaba del Islam legalista, uno podía ser sospechoso de simpatías chiítas. Pero, más grave aún, en ese mismo momento, Los misioneros qarmatianos también predicaban por todo el país. Este movimiento social y filosófico-religioso que sacudió a todo el mundo musulmán de Oriente Medio, tenía una doctrina iniciática con siete grados, y utilizaba un simbolismo esotérico con el que fácilmente se podría confundir una enseñanza hermética, como la de al-Hallaj, especialmente ya que nuestro nuevo predicador, en su celo, se vincula con las personas más sospechosas a las que quería ganar para su apostolado. Sin embargo, se dio entonces a todos aquellos cuyo pensamiento o actividad perturbaba el poder establecido, el nombre de zanâdiqa (plural de zindîq). Muchos fueron los desgraciados a los que esta etiqueta les llevó a las peores torturas. Finalmente, tras su viaje a la India, país que, en el imaginario de los musulmanes, era la patria de la magia y la brujería, Se sospechaba que Hallaj se entregaba a la «inspiración satánica». Las leyendas se formaron, ya durante su vida, y aunque la malevolencia no estaba en su origen, sin embargo contribuyeron a trastornar muchas mentes.
En 294-906, Hallaj hizo una tercera peregrinación a La Meca, donde permaneció dos años. Parece que este período de su vida es decisivo. De regreso a Bagdad, cambió de vida, renunciando a viajes lejanos, y se dedicó a una intensa actividad de predicación en la capital californiana, exponiéndose a las calumnias de sus enemigos. Luego lo visten con la muraqqa’a, una especie de trapo remendado, echado sobre sus hombros. Según la tradición musulmana, era la vestidura de Jesús, mientras que Mahoma había llevado la túnica blanca de lana. Hubo un “conflicto entre los muraqqa’a y los sûf, escribe L. Massignon; siendo la túnica blanca el signo de reunión de todos los sunitas estrictos y disciplinados, mientras que la tela remendada de harapos abigarrados se convertirá en la marca de todos los monjes errantes, indisciplinados y girovagos, los “calendarios” hindúes de las Mil y Una Noches” (P., p. 51). Por lo tanto, el uso de esta prenda adquiere un significado profundo: Hallaj ha ido más allá de la práctica legal e institucional del Islam, ha ido más allá de la estricta observancia de la Ley traída por Mahoma; está más allá del nivel de los profetas; tiene a Jesús como su guía, pero seamos claros, el Jesús del Islam sunita.
Hallaj predicó a la gente en mercados y mezquitas. Pero también mantuvo relaciones con grandes figuras y altos funcionarios. Consiguió así hacerse sospechoso para todos los partidos: los sunníes puros, engañados por los términos y el vocabulario de su sufismo, temían en él a un posible agitador chiita; pero ciertos grupos alides, que querían mantener en el séquito del califa tendencias favorables a sus ambiciones, no querían permitir que se extendiera una mística puramente sunita. En 297-909, Ibn Dâwûd al-Isfahânî, fundador de la escuela zâhirita que pretendía derivar todos los derechos de la interpretación literal de los textos, lanzó una fatwa contra Hallâj, quien luego fue puesto bajo vigilancia policial; pero logra escapar, al año siguiente, para esconderse en Sous, en Ahwaz. Fue arrestado nuevamente en 301-913. Tras un primer juicio en Bagdad, pasó ocho años en prisión en la capital. Luego tuvo lugar un segundo juicio que duró siete meses y terminó con! la sentencia de muerte Hallaj había sido negado por sus amigos, en particular el Sufi al-Shiblî. Sólo le permaneció fiel el confidente más íntimo de su pensamiento, el que había estado más cerca de él a través de su doctrina mística, aquel a quien se sentía profundamente unido por un común amor extático a Dios, su compañero de lucha Ibn ‘Atâ. Entonces comenzó la Pasión de al-Hallâj. Fue ejecutado principalmente por motivos políticos. Pero su calvario y su muerte tienen un significado religioso que ilumina toda su experiencia mística.
Roger Arnaldez (1911-2006) fue profesor asociado de filosofía y doctor en letras. Ha publicado una docena de libros sobre el Islam. El primero, Gramática y teología en Ibn Hazm de Córdoba (Vrin, 1956) sigue siendo un clásico. Esto es seguido por una serie de ensayos sobre Muhammad, Hallaj , Fakhr al-Din Razi.