
La razón por la que 19 monjes budistas reunieron a miles de personas frente al monumento a Lincoln

El grupo recorrió 109 días y ocho estados para promover la paz y culminó su marcha en el monumento a Lincoln
Un grupo de 19 monjes budistas celebró este miércoles un encuentro de clausura en el monumento a Lincoln, en Washington, tras completar una marcha de 109 días por Estados Unidos con el objetivo de promover la paz. Miles de personas acudieron para recibir a los religiosos. El acto puso fin a más de cien días de recorrido a pie por distintos estados del país.
«Estamos en un momento muy peligroso en muchas áreas diferentes en nuestro país. Así que creo que con los monjes caminando, mostrando cómo podemos responder, reaccionar y cambiar las cosas sin confrontación ni confusión, tenemos esperanza», dijo a EFE Gretchen Montague, asistente que viajó desde Carolina del Norte para llegar a tiempo al encuentro. Como ella, numerosos participantes acudieron con flores y pancartas inspiradas en el mensaje de paz del grupo.
Durante la ceremonia, uno de los monjes destacó la reunión de personas de diferentes razas y culturas sin distinción de religiones. Jim Cash, otro asistente, describió el encuentro como algo «histórico» en un momento «muy interesante» por la división que percibe en el país. «Esto nos recuerda lo que podemos conseguir cuando nos juntamos y dejamos a un lado nuestras diferencias», subrayó.
La ruta comenzó el 26 de octubre de 2025 en el centro budista Huong Dao Vipassana Bhavana, en Fort Worth (Texas), e incluyó paradas en ocho estados donde impartieron sesiones de respiración y concentración. Durante el trayecto afrontaron dificultades, como un accidente en Texas en noviembre tras el que uno de los monjes sufrió la amputación de una pierna, y jornadas marcadas por tormentas invernales. Tras su paso por la Catedral Nacional y el Capitolio, los religiosos celebrarán una meditación en la Universidad George Washington antes de regresar a Texas, donde completarán a pie los últimos kilómetros. «Este no es nuestro último destino. La marcha sigue porque el camino a la paz debe continuar», concluyó uno de ellos.
Armonía interconfesional

«El diálogo interreligioso e intercultural es un imperativo y un desafío al que deben responder todas las religiones para construir una nueva sociedad de armonía y de paz»
Vivimos en un mundo cada vez más intercultural y plurirreligioso debido, esencialmente al fenómeno migratorio global. Sin embargo, de un tiempo acá ha aumentado actitudes racistas, xenófobas, supremacistas, islamofóbicas y sexistas, así como discursos de odio en partidos políticos de extrema derecha. Esta realidad está generando un clima de polarización, miedo, intolerancia y degradación de valores éticos.
En España hemos vivido una larga historia de religión única, que durante la dictadura franquista se la calificaba con el término de nacional-catolicismo. El Estado y la Iglesia identificaban el ser español con el ser católico. Algunos movimientos ultraconservadores todavía respiran este pensamiento. Sin embargo, hoy vivimos tiempos de pluralismo religioso con la presencia de otras confesiones religiosas e incluso con una variedad de tendencias dentro del mismo catolicismo y dentro del protestantismo. Con la llegada de migrantes del norte de África ha aumentado la presencia del islam. También en otros países de Europa toma fuerza el pluralismo religioso e intercultural que, sin duda, es un signo de riqueza que ofrece grandes posibilidades de interconfesionalidad e interculturalidad.

El diálogo interreligioso e intercultural es un imperativo y un desafío al que deben responder todas las religiones para construir una nueva sociedad de armonía y de paz. Sin aceptación de la diversidad, respeto, escucha, acogida y diálogo no hay posibilidad de convivencia y armonía social. El diálogo interreligioso no busca acuerdos doctrinales sino que gira en torno a la defensa y promoción de valores éticos comunes a todas las confesiones religiosas. Todas van al mismo lugar, pero no por el mismo camino, así como todos los ríos van al mar y una vez que llegan, sus nombres desaparecen porque sus aguas se han fundido en el gran océano. Todas las religiones buscan a Dios y todas lo encuentran a su modo, pero ninguna lo agota ni lo monopoliza.
La fe sincera en el Misterio de Dios nos ayuda a no absolutizar los credos religiosos y abrirnos al amor. Los murcianos hacemos memoria de nuestro paisano Ibn Arabí quien en el siglo XII decía: “Mi religión es el amor”. Para él el amor impregna todo el universo y se manifiesta en todas las formas de la existencia. Este pensador y místico sufí describe cómo el amor divino se revela en la belleza de la naturaleza, en la relación entre los seres humanos, en la compasión con el pobre y en la búsqueda de la verdad que es el amor y la unión con la divinidad. En verdad, Dios es el Absoluto, no atado a ninguna religión, que se manifiesta en la profundidad de quienes están abiertos a su inspiración.
En este sentido, el papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti hace una llamada a centrarnos en los elementos comunes que nos unen a todos los creyentes. Señala que “podemos y debemos encontrar un buen acuerdo entre culturas y religiones diferentes. Las cosas que tenemos en común son tantas y tan importantes que es posible encontrar un modo de convivencia serena, ordenada y pacífica, acogiendo las diferencias y con la alegría de ser hermanos en cuanto hijos de un único Dios” (FT.279).

Uno de los retos transversales que se les plantea a las religiones es la humanización de la sociedad mediante la promoción de la justicia, el bien común y la felicidad de todas las personas sin discriminación, el respeto a los derechos humanos, la opción por los pobres, la práctica de la compasión, la fraternidad universal, la defensa y promoción de la vida, la no-violencia activa, el diálogo como camino para la paz, el cuidado del medio ambiente y el respeto de la naturaleza, nuestra casa común. En definitiva, nos une la espiritualidad, que es la esencia de toda religión, y es mucho más que la institución. Esta espiritualidad se centra en la fidelidad y adoración al Dios de todos y en el amor a los demás, que es la regla de oro de todas las tradiciones religiosas y de los derechos humanos: no hagáis a los demás lo que no queréis que os hagan a vosotros; y todo cuanto queráis que os hagan los demás, hacedlo vosotros con ellos.
La práctica de la interconfesionalidad nos compromete a la resistencia frente a la violencia, la carrera armamentista y los conflictos armados. Retomamos lo que dijo el papa Francisco en la Fratelli tutti: “La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y los pueblos… Toda guerra deja al mundo peor que como lo habíamos encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal… Con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares, se puede acabar de una vez con el hambre en el mundo y para el desarrollo de los países más pobres, de tal modo que sus habitantes no acudan a soluciones violentas ni necesiten abandonar sus países para buscar una vida más digna” (FT. 257, 261, 262).
Todos las confesiones religiosas deben unir esfuerzos en la búsqueda de unos mínimos éticos comunes para la construcción de una convivencia y armonía social y, sobre todo, para comprometerse en la búsqueda de soluciones a los problemas que afectan a la humanidad como son la escandalosa desigualdad socioeconómica, la pobreza, el hambre, los fenómenos migratorios, la agresión al planeta, la violación al derecho internacional y sobre todo las guerras y los genocidios, particularmente el de Israel en Gaza donde han muerto más de 90.000 personas, una tercera parte de ellas niños y niñas.

Es preocupante el auge de movimientos extremistas, ultraconservadores y antimigratorios que permean a la juventud. En concreto, crece la islamofobia y golpea la armonía interconfesional. Un camino para contrarrestar estas actitudes y aceptar al diferente es la educación. De ahí la urgente necesidad de que los niños y jóvenes, alumnos y alumnas de los centros educativos, conozcan las similitudes y diferencias entre los distintos credos. Para ello es necesaria una asignatura sobre Cultura de las religiones o Historia de las religiones, porque son patrimonio de la humanidad. Han incidido en la cultura, la economía, la filosofía y el arte (arquitectura, escultura, pintura…). Esta asignatura ayudaría a la niñez y juventud a conocer, valorar y respetar al diferente. La educación es el instrumento por excelencia de socialización y de convergencia de las personas y sirve para transmitir valores y tener un conocimiento amplio del mundo, de las diferentes formas de vida y de sus creencias.
Somos conscientes de que las religiones bien entendidas ofrecen mensajes y prácticas de amor solidario, que deben traducirse políticamente en el compromiso por la construcción de una sociedad más justa, solidaria, intercultural, interétnica, interreligiosa, fraterno-sororal, inclusiva y eco-humana. Para ello es necesario que las personas creyentes de diferentes tradiciones religiosas se conozcan y acepten mutuamente, pues existen más elementos que los unen de los que los separan.
Hubo un tiempo en que en España se implementó la asignatura escolar “Educación para la Ciudadanía” con el objetivo de desarrollar valores humanos y crear conciencia ética y crítica para vivir en sociedad. Mi experiencia, siendo profesor de esta asignatura, es que creyentes y no creyentes, católicos, evangelistas y musulmanes dialogaban y juntos buscaban caminos nuevos de convivencia fraterna. Paulo Freire decía: “La educación no cambia el mundo, pero cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. Yo me pregunto ¿de qué sirve que un joven sea experto en matemáticas, informática u otras disciplinas si carece de conciencia crítica, ética y social para vivir en sociedad? Lamentablemente, fuerzas aliadas al gran capital consideraron esta asignatura de “Educación para la Ciudadanía” como “adoctrinamiento”. Y desapareció. Considero que fue un gran error histórico.

Los tiempos actuales están exigiendo cambios audaces en aras a la creación de una nueva sociedad interconfesional, profundamente humana, crítica, solidaria, dialogante y respetuosa con la diversidad. Es así como podremos caminar hacia un mundo de armonía y fraternidad universal.
*Fernando Bermúdez López, Miembro de la comisión de Justicia y Paz, diócesis de Cartagena-Murcia, del Comité Óscar Romero y del movimiento por el diálogo interreligioso.
Estos son los 3 países donde más religiones conviven unidas (y todos ellos están en Asia)

- Singapur, Taiwán y Vietnam demuestran que la diversidad espiritual no solo puede coexistir, sino convertirse en una seña de identidad
Mientras en muchos lugares del mundo la religión sigue siendo un motivo de fricción, hay países donde ocurre justo lo contrario: la fe es un espacio compartido. No porque se diluya, sino porque se superpone, dialoga y convive. Tres de esos ejemplos más claros están en Asia y, curiosamente, lejos del ruido geopolítico, han construido modelos cotidianos de tolerancia religiosa que funcionan.
No hablamos de teorías ni de discursos institucionales, sino de calles donde un templo, una mezquita y una iglesia comparten acera; de rituales que se respetan aunque no se practiquen; y de sociedades donde la identidad religiosa no es excluyente. No es casualidad que estos ejemplos cobren especial sentido durante la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional, impulsada por la ONU para recordar que creer distinto no debería separar.l
Singapur: la convivencia como política de Estado
Singapur es probablemente el laboratorio más avanzado de convivencia religiosa del mundo. En apenas 730 km² conviven budistas, cristianos, musulmanes, taoístas, hinduistas y personas sin afiliación religiosa, sin que ninguna fe monopolice el espacio público.
Aquí la diversidad no es anecdótica ni folclórica: está regulada, protegida y asumida. El Estado garantiza que todas las religiones tengan visibilidad y espacio, y al mismo tiempo marca límites claros para evitar la instrumentalización del credo con fines políticos o identitarios.https://a546104cb7a338da3c9b11b86490f24f.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html?n=0
El resultado se ve en barrios como Chinatown, Little India o Kampong Glam, donde los templos no compiten, coexisten. La religión forma parte del paisaje urbano, no del conflicto. En Singapur, la armonía interconfesional no es un ideal: es una condición básica para la estabilidad social.
Taiwán: espiritualidad sin fronteras rígidas
Taiwán ofrece un modelo distinto, menos institucional y más orgánico. Aquí las religiones se mezclan, se solapan y, en muchos casos, se practican de forma simultánea. No es extraño que una misma persona rece en un templo budista, encienda incienso taoísta y participe en festividades populares de raíz confuciana
La isla combina budismo, taoísmo, confucianismo, cristianismo, islam y religiones tradicionales sin jerarquías visibles. Los templos funcionan como centros sociales, no solo espirituales, y el respeto entre credos se da por hecho, no se debate.
Esa flexibilidad explica por qué Taiwán es uno de los países asiáticos con mayor libertad religiosa y menor conflictividad interconfesional. Creer aquí no implica definirse contra nadie.
Vietnam: sincretismo como forma de vida
Vietnam lleva siglos practicando algo que en otros lugares todavía se discute: el sincretismo religioso. Budismo, confucianismo y taoísmo forman una base común a la que se suman el cristianismo, el islam y religiones propias como el caodaísmo, que mezcla elementos de varias tradiciones espirituales.
Aquí la religión es práctica, cotidiana y profundamente cultural. No se vive como un sistema cerrado de creencias, sino como un conjunto de rituales que acompañan la vida: nacimientos, funerales, festividades, memoria familiar.
Ese enfoque ha permitido que diferentes credos compartan espacio sin fricción. En muchas ciudades, pagodas y iglesias conviven a pocos metros, y las celebraciones religiosas son asumidas como patrimonio común, no como símbolos identitarios excluyentes.
Un mensaje pertinente en la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional
Que estos tres países estén en Asia no es casualidad. En ellos, la religión no se ha entendido históricamente como frontera, sino como lenguaje. Y eso explica por qué, en pleno siglo XXI, siguen ofreciendo modelos reales —no utópicos— de convivencia espiritual.
En una semana dedicada a reivindicar el diálogo entre credos, Singapur, Taiwán y Vietnam recuerdan algo incómodo pero necesario: el problema no es la religión, sino el uso que se hace de ella. Allí donde la fe se vive sin miedo y sin imposición, la armonía no es un lema: es rutina.
Fuente: Estos son los 3 países donde más religiones conviven unidas (y todos ellos están en Asia)
Imágenes icónicas de paz y noviolencia de la agencia Magnum. Gandhi

Francisco Rey Alamillo
La Agencia Magnum de fotoperiodismo nació en 1947 cuando cinco jóvenes fotógrafos se unieron tras la Segunda Guerra Mundial. Magnum fue fundada por los reporteros de guerra Robert Capa, David Seymour «Chim», Henri Cartier-Bresson, George Rodger, Bill Vandivert, Maria Eisner y Rita Vandivert, a la postre, primera presidenta. Cada uno de los fundadores puso un capital de 400 dólares, siendo dicha agencia una de las primeras cooperativas en el mundo de la fotografía. La cooperativa Magnum posibilitó que los fotoperiodistas documentaran muchos de los hechos más importantes de la historia del siglo xx. La agencia Magnum Photos ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2024.
La legendaria agencia Magnum cuenta en su haber con algunas de las imágenes más icónicas de las pasadas décadas, como el miliciano muerto de Robert Capa, la imagen más simbólica y más difundida de la Guerra Civil española y una fotografía estremecedora de la muerte en directo. ; el funeral de Ghandi capturado por Cartier-Bresson; la niña afgana de ojos verdes retratada en un campo de refugiados de Pakistán por Steve McCurry; o la de aquel solitario hombre que se ponía enfrente de una columna de tanques en las protestas de la Plaza de Tiananmen de Stuart Franklin.
Para el fotógrafo ovetense Javier Bauluz, Magnum «tiene una mirada con enfoque de derechos humanos» que la diferencia de las demás agencias. Recordaba entonces las palabras de uno de sus fundadores, Robert Capa: «Él decía que si tu foto no era lo suficientemente buena, es que no habías estado lo suficientemente cerca y es verdad. No solo tienes que estar cerca de los hechos físicamente, sino también psicológicamente para poder contar una historia».
En nuestra web puedes encontrar distintas fotografías de la agencia Magnum sobre el tema de la lucha por la paz y la justicia desde la noviolencia. Hoy,día internacional de la noviolencia, recordamos a Gandhi.
Gandhi

Este retrato de Gandhi con su rueca es uno de los últimos retratos de su vida. Fue realizada por Henri Cartier-Bresson. Gandhi sería asesinado dos años después. La rueca es un símbolo de la lucha por la independencia de la India. Símbolo contra la explotación de los campesinos indios por los industriales británicos que habían originado su extrema pobreza.
Henri Cartier-Bresson tuvo acceso exclusivo a Gandhi y registró la huelga de hambre del activista en protesta por los disturbios donde murieron miles de personas. Sin embargo, con el asesinato de Gandhi el 30 de enero de 1948, el día después de haber tomado su retrato, inesperadamente se encontró siendo testigo de un acontecimiento histórico importante. Las fotografías que Cartier-Bresson tomó después de la muerte de Gandhi ofrecen un registro visual único del evento y personifican, aunque tal vez no intencionalmente, lo que constituye un ensayo fotográfico icónico.
Aquí mostramos varias fotografías que realizó a Mahatma Gandhi en Delhi, India, en 1948. Gandhi dictando un mensaje en Birla House, la residencia donde pasó sus últimos días y en la que fue asesinado, justo antes de romper el ayuno.

Y en esta otra Gandhi abandonando Meherauli, un santuario musulmán. Esta fue una de sus últimas apariciones durante el tiempo transcurrido entre el final de su ayuno y su muerte.

Y el día después de su asesinato:

La multitud espera para presentar sus últimos respetos mientras el cortejo fúnebre de Gandhi se acerca al lugar de cremación en Delhi, India, en el año 1948.

Recordamos estos pensamientos de Mahatma Gandhi:
«Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar» «
El Amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el ser humano».
«Recordad que a lo largo de la historia, siempre ha habido tiranos y asesinos, y por un tiempo, han parecido invencibles. Pero siempre han acabado cayendo. Siempre.»
”En realidad creo que he prestado un servicio a India y a Inglaterra al demostrar que la desobediencia es la forma de abandonar el estado antinatural en el que ambas naciones viven. En mi modesta opinión, la desobediencia al mal es un deber tanto como lo es la obediencia al bien. No obstante, en el pasado, la desobediencia ha sido expresada, con deliberación, en forma de violencia contra el perpetrador del mal. Mi cometido es el de demostrar a mis compatriotas que la desobediencia violenta sólo multiplica el mal y, puesto que el mal sólo puede sobrevivir gracias a la violencia, negarse a apoyar al mal requiere el abandono incondicional de la violencia.
”La no violencia implica la sumisión voluntaria al castigo por la desobediencia al mal. Por tanto, estoy aquí para dar la bienvenida y someterme de buen grado al cumplimiento de la pena más alta que pueda serme infligida por lo que según la ley es un delito deliberado y por lo que a mí me parece el deber civil supremo. Lo único que pueden hacer, señoría y señores asesores, es o bien dimitir de su cargo y así distanciarse del mal si sienten que la justicia que deben administrar es un mal y que en realidad soy inocente, o bien infligirme la pena más severa si creen que el sistema y la ley que consienten en administrar es buena para las personas de este país y que mi actividad es, por tanto, perjudicial para el bien común”.
Fuente: Imágenes icónicas de paz y noviolencia de la agencia Magnum. Gandhi – Encuentro y solidaridad
La radio católica de Burkina Faso que promueve la fraternidad humana

El p. Alexis, director de la radio católica de Kaya, junto a un imán invitado a los programas (Foto © ACN)
En el Día Internacional por la Fraternidad Humana, el Papa León XIV ha expresado que esta «no es un ideal lejano, sino una necesidad urgente»
ACN.- El Imán Ibrahim que lidera a los musulmanes de la ciudad de Kaya, en Burkina Faso, es invitado a participar una vez al mes en radio Notre Dame. Se trata de una emisora católica cuyo director es el padre Alexis Ouedraogo. La Iglesia de Burkina Faso sufre junto con el pueblo el embate violento de los grupos yihadistas desde hace casi una década. Sin embargo, no quiere abandonar su misión de ser puente de diálogo, de sembrar paz. Los sacerdotes y las religiosas tratan de fomentar espacios donde la gente pueda convivir y entenderse.
Este es uno de los proyectos con los que la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada contribuye a fomentar el diálogo interreligioso y la fraternidad entre las personas. Con motivo del Día Internacional por la Fraternidad Humana, el Papa León XIV ha expresado que «esta fraternidad no es un ideal lejano, sino una necesidad urgente. No podemos ignorar el hecho de que demasiados de nuestros hermanos y hermanas sufren actualmente los horrores de la violencia y de la guerra».
Esta jornada fue promovida por las Naciones Unidas tras la firma del Documento sobre la Fraternidad Humana por el Papa Francisco y el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb en 2019, durante la visita del difunto Pontífice a Emiratos Árabes Unidos.
El P. Alexis Ouedraogo es un cura valiente, que está ofreciendo una alternativa al odio creciente entre comunidades. «Este terrorismo que hemos estado viendo en Burkina Faso desde hace algún tiempo, se manifiesta a través de ataques a lugares de culto”, cuenta el padre. “Su estrategia desde el principio es dividir a los burkineses y hacer que luchen entre sí. Mi papel es fortalecer el diálogo entre los miembros de diferentes confesiones religiosas. Este diálogo de vida, para mí, es nuestro convivir juntos diario. Esto puede llevarnos a establecer relaciones entre nosotros y prestarnos un servicio mutuo, y así ayudarnos a ser solidarios”.
La radio clave en el diálogo interreligioso
En Burkina Faso, el terrorismo yihadista ha obligado a unos 2 millones de personas a abandonar sus casas por miedo a las matanzas, incendios y ataques. Esto implica que decenas de miles de familias, mayores y niños, se han quedado sin nada. Los resentimientos y el dolor están a flor de piel, todos buscan culpables donde poder resarcir su malestar.

Estudios de la radio católica de Notre Dame de Kaya (Foto © ACN)
La radio, como siempre, tiene una gran fuerza. Las ondas radiofónicas de esta emisora en Burkina Faso crean un lugar de encuentro, de conversaciones que pueden tejer amistad y comprensión. Por eso invitan a la radio Notre Dame de Kaya al Imán Ibrahim. En un programa de diálogo y entrevistas junto al padre Alexis Ibrahim comparte su experiencia y convivencia con los cristianos. Entre los dos, dan ejemplo a sus vecinos de que la clave para superar la violencia del yihadismo es el encuentro entre los diferentes.
“Cuando era niño, veníamos al patio del sacerdote para recibir juguetes de todo tipo. En nuestras familias tenemos tanto cristianos como musulmanes, y nadie daña al otro”, recuerda el sacerdote burkinés.
Ibrahim y el padre Alexis hablan en sus tertulias radiofónicas de diferentes temas. Por ejemplo la tolerancia entre religiones, el valor del perdón para los cristianos y para los musulmanes, o cómo poder convivir y crecer en tolerancia.
La Iglesia promoviendo el perdón y la reconciliación
Burkina Faso, donde cristianos y musulmanes se encuentran a diario en las calles, colegios, lugares de trabajo y mercados, necesita más que nunca crecer en diálogo interreligioso. La Iglesia local está haciendo grandes esfuerzos, pero sería imposible llevar a cabo estas acciones sin la ayuda del exterior debido a la gran crisis económica y social que conlleva un conflicto violento que está afectando a todo el país.
“Esta también es una forma para que cada uno de nosotros se acerque más a Dios. Por eso tratamos de mostrar soluciones a la crisis. Los cristianos transformamos todas las situaciones difíciles en un medio para la victoria».
La Biblia, Averroes y Borges: misterio, razón, perplejidad

Hay libros que amanecen en la inteligencia y libros que amanecen en el alma. Mientras que ningún libro habita ambos territorios con tanta naturalidad como la Biblia. Sin ser filosofía, filosofa; tampoco es literatura, aunque su belleza poética sostiene generaciones; tampoco es simple memoria histórica, aunque su trama realiza la fundación de la de Occidente. La Biblia enseña que el lenguaje no se agota en representar lo que vemos, sino que intenta acercarse al Misterio.
Julio César Crivelli (*)
¿Se puede nombrar a Dios con palabras? ¿Cómo transmitir el Misterio? ¿Se puede entender la Biblia? ¿Acaso la Biblia está sujeta a la Razón?
Estas preguntas configuran la historia de las religiones, pero también la de la filosofía y la literatura. Averroes, filósofo andalusí del siglo XII, creyó que la razón podía acompañar a la revelación (Averroes, Fasl al-Maqal (Doctrina decisiva), trad. M. Cruz Hernández, Madrid: Taurus, 1986).
No sabemos si Averroes conoció la Biblia cristiana y la Torá, pudo conocerlas dada la existencia de las comunidades sefaradí y cristiana en Córdoba. Sin citas explícitas en sus obras, surge que se refiere a las tres religiones del Libro. De todos modos, el Corán tiene muchísimos pasajes comunes con la Biblia y la Torá. Borges, escritor del siglo XX, advirtió que el Misterio nunca se entrega por completo al pensamiento (La búsqueda del absoluto, en Otras inquisiciones, Buenos Aires: Sur, 1952).
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Este ensayo recorre ese triángulo singular: Biblia – Averroes – Borges, donde cada vértice ilumina al otro. Averroes afirma que el Misterio debe traducirse en concepto. Borges sospecha que solo hay perplejidad frente a lo sagrado. El Misterio de la Biblia permanece inasible como un faro que nos guía pero que es imposible alcanzar. ¿Estamos cerca o lejos de la Biblia? No lo sabemos, ni lo sabremos.
Libro y límite
En el Génesis, Dios crea el Universo con la palabra (Génesis 1: Dios crea por la Palabra), es un Dios sin nombre que paradójicamente crea con la palabra y que jamás revelará su nombre. “Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: «YO SOY me ha enviado a vosotros» (Éxodo 3:14). Y que prohíbe la imagen; “No te hagas ninguna imagen, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra” (Éxodo 20:3-8).
Dios es puro “Ser,” no está sujeto a la sucesivo, a “existir” (Lat. ex–sisto/sistere, “estar afuera”), Dios no está sujeto a las categorías de la conciencia. No está sujeto al espacio, es infinito; ni al tiempo, es eterno. Para Kant, espacio y tiempo no son propiedades del mundo “en sí” sino formas a priori de nuestra sensibilidad: son la estructura mediante la cual los datos sensibles se nos aparecen. El espacio es la forma de la intuición externa (la disposición de los objetos entre sí) y el tiempo la forma de la intuición interna (la sucesión de estados de la conciencia). Por eso, según Kant, las intuiciones espacio-temporales hacen posible la experiencia empírica universal y necesaria, aunque no nos informan sobre las cosas en sí mismas, sino sobre cómo las percibimos. El espacio es la forma a priori de la intuición externa. El tiempo es la forma a priori de la intuición interna. No son conceptos empíricos ni conceptos discursivos: son intuiciones puras. La geometría se funda en la intuición pura del espacio; la aritmética, en la del tiempo (Kant Immanuel, 1787, Crítica de la Razón Pura, Doctrina trascendental de los elementos, Estética trascendental).
Las Escrituras nos recuerdan que lo dicho nunca contiene por completo lo que quiere decir. Desde la Expulsión perdimos el lenguaje angélico, ese lenguaje con el que “hablábamos con Dios” y solo nos quedó la representación.
Los conceptos y las imágenes son representaciones del mundo, reflejo inexacto, inmóvil, incompleto de un caos que, para ser cosmos, (Gr, Kósmos; Orden), debe estar sometido al tiempo -sucesivo y medible-, y al espacio limitado, también medible. Vivimos en un mundo supuesto, en un cosmos construido con la representación que es falsa, inexacta, como el reflejo de los espejos:
“Dios ha creado las noches que se arman/ de sueños y las formas del espejo/ para que el hombre sienta que es reflejo/ y vanidad. Por eso nos alarman.” (Borges, Los Espejos, El hacedor, 1960.)
Un Dios sin nombre y sin imagen, sin tiempo y sin espacio, es reconocimiento de un desborde permanente; un desborde del lenguaje, un desborde de la consciencia y de la Razón. Misterio de la luz y de la sombra.
Los rabinos enseñaron que la Torá tiene 70 rostros (Talmud, Sanedrín 34a: “Setenta rostros tiene la Torá”), el número 70 combina el 7 (perfección espiritual) y el 10 (plenitud o totalidad), lo que lo convierte en símbolo del Misterio inasible de Dios. San Pablo sostuvo que “la letra mata, el espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6.), o sea que el concepto es un reflejo muerto y la vida es puro misterio.
Ambos reconocen que el texto es más grande que cualquier lector. La hermenéutica, el arte de leer lo que yace detrás de lo dicho, nace de esa infinitud controlada. La Biblia exige comprender lo que el texto permite y callar donde la razón se vuelve soberbia.
El profeta Isaías recuerda al lector que “los pensamientos de Dios no son los nuestros” (Isaías 55:8.). Esa distancia no clausura la búsqueda, seguiremos intentando “entender” a Dios; nuestro sino es intentar aunque sea imposible el hallazgo. El lenguaje intenta acercar lo que permanecerá lejano; el texto funciona como puente, pero también como frontera.
La Biblia es una deriva del Misterio: También es lenguaje, pero igual que Él está más allá de la palabra. Aquí está el escenario donde entran Averroes y Borges: frente a un Libro que habla con voz humana de una verdad que está más allá de lo humano. Un Libro que exige la razón y el temblor. Un Libro que jamás se termina porque nunca se deja poseer.
(*) Julio César Crivelli es coleccionista de arte y presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes
Nazaret en tierra de Islam: Carlos de Foucauld y la fraternidad que abre camino al diálogo

1. Introducción
2. Marco histórico y eclesial: el Sahara como laboratorio relacional
Si la introducción ha delimitado el problema hermenéutico —leer a Foucauld sin anacronismo y sin ingenuidad—, el paso siguiente consiste en reconstruir el escenario histórico y eclesial que hace inteligible su praxis. El “diálogo” (en sentido genealógico) no nace aquí de un programa académico, sino de un conjunto de condiciones: geografía extrema, fragilidad institucional, presencia militar y una asimetría estructural —ser a la vez sacerdote y francés— que acompaña toda su experiencia. De ahí que el Sahara funcione como un laboratorio: no por su neutralidad, sino por la intensidad con que obliga a depurar lo esencial de la relación, allí donde el discurso se vuelve insuficiente y la convivencia se vuelve criterio.
En primer lugar, la geopolítica concreta del Sahara en la que Foucauld se inserta está descrita por él mismo con un realismo casi cartográfico. En 1908 define el “rincón del Sahara” que debe “trabajar” como un territorio de dimensiones desmesuradas —“dos mil kilómetros de Norte a Sur, y mil de Este a Oeste”— con “cien mil musulmanes dispersos” y “sin un cristiano”, salvo la exigua presencia de “militares franceses”. No se trata de un dato accesorio: el dispositivo colonial-militar no sólo configura la movilidad y la seguridad, sino también el modo en que el cristianismo es percibido socialmente, al quedar con frecuencia asociado al poder extranjero. Foucauld es consciente de esa percepción y formula su tarea, en parte, como una paciencia destinada a desmontar prejuicios: “mostrar… que los cristianos no son lo que ellos suponen… hacerles nacer la confianza, la amistad”. El marco político, por tanto, no es una mera circunstancia: condiciona los gestos mínimos de proximidad (visitas, intercambio, confianza) y convierte la caridad cotidiana en una forma de “desmentido” existencial frente a lecturas defensivas del otro.
En segundo lugar, la cartografía vital de Foucauld en el Sahara no responde a una lógica de expansión institucional, sino a una progresiva radicalización de la periferia. La presentación editorial del volumen sitúa con nitidez los hitos: ordenado sacerdote el 9 de junio de 1901, decide vivir como ermitaño “entre los pueblos… más abandonados”, parte a África en septiembre de 1901, se establece en Béni Abbès —“único sacerdote, a cuatrocientos kilómetros del más próximo”— y en 1904 “penetró todavía más en el desierto”, instalándose en Tamanrasset “entre los Tuaregs del Hoggar”. Esta secuencia no sólo fija fechas; muestra un estilo: elegir sistemáticamente el borde, donde el anuncio cristiano no puede apoyarse en redes densas ni en la repetición sacramental comunitaria, sino en la perseverancia de una presencia casi invisible.
La misma carta del 8 de abril de 1905 (que abre el período sahariano) aporta el criterio eclesial con el que Foucauld justifica su opción. Allí contrapone el “banquete divino” del que es ministro —una imagen eucarística— a los destinatarios ordinarios: no “los hermanos y parientes… los vecinos ricos”, sino “las almas más abandonadas y faltas de sacerdotes”. La motivación es explícitamente eclesial (falta de ministros, ausencia de presencia estable), y se apoya en datos que él maneja como evidencias pastorales: en el interior de Marruecos “no hay ningún sacerdote”, y en el Sahara argelino —“siete u ocho veces grande como Francia”— apenas hay “una docena de misioneros”. En ese mismo texto concreta la forma de vida elegida: soledad, clausura, silencio, trabajo manual, “santa pobreza”, y una existencia “tan parecida como pueda” a la vida oculta de Nazaret, vivida en Béni Abbès “sobre la frontera misma de Marruecos”. La opción por el Sahara aparece así como una decisión de frontera: geográfica, eclesial y simbólica.
A esta precariedad eclesial se suma una precariedad material que influye directamente en el tipo de relación posible. Foucauld subraya que su clausura es “un pequeño valle” del que sólo sale cuando un “deber imperiosísimo de caridad” lo obliga, precisamente porque no hay otro sacerdote accesible: el más próximo está “a cuatrocientos kilómetros al Norte”. La distancia, aquí, no es una cifra: define un régimen de vida en el que la hospitalidad, la atención al enfermo, el socorro al viajero y la mediación en conflictos cotidianos se vuelven parte del ministerio. En otras palabras, la misión se desplaza hacia formas de presencia donde la “caridad” no acompaña a la evangelización, sino que la constituye.
Este conjunto de condiciones explica también por qué Foucauld denomina su ermita de Béni Abbès “la Fraternidad” y se piensa a sí mismo como “Hermano Universal”: el nombre no es retórico, sino estructural. En un texto de orientación espiritual, él mismo enlaza esa autocomprensión con un estilo de vida: vivir “en la ‘Fraternidad’… siempre humilde, dulce y servicial… Dulzura, humildad… caridad, servir a los demás”. La nota editorial precisa, además, el alcance social del lugar: allí “acogía las visitas de los nómadas y de la gente del pueblo”, subrayando que la “Fraternidad” no es refugio intimista, sino umbral abierto. De este modo, la institución mínima que Foucauld construye no es una escuela ni una residencia misionera, sino un espacio doméstico de acogida, donde el vínculo se hace posible en condiciones de extrema asimetría.
Finalmente, el marco histórico incluye un elemento menos citado pero revelador: su juicio moral sobre ciertos comportamientos coloniales. En una carta señala como “vergüenza” que algunos franceses sólo se establezcan en los oasis para comerciar con alcohol, y sueña con cristianos “como Priscila y Aquila”, capaces de “hacer el bien en silencio… en relaciones con todos”, y de hacerse “apreciar y amar” por la población. La observación es importante porque muestra que Foucauld no concibe la presencia cristiana como simple ocupación del territorio, sino como testimonio social capaz de generar confianza en un contexto donde la figura del europeo puede suscitar sospecha. Así, el marco político y el marco eclesial convergen: si el cristianismo aparece asociado al poder o a prácticas degradantes, la caridad cotidiana se convierte en una forma de purificación pública del “nombre cristiano”.
Con este trasfondo, el Sahara deja de ser un mero decorado espiritual: se revela como la condición histórica que explica por qué, en Foucauld, la relación con el otro musulmán tiende a articularse en términos de amistad, confianza, hospitalidad y servicio, incluso cuando su lenguaje hereda categorías jerárquicas de época. Precisamente por eso, el apartado siguiente podrá abordar con mayor precisión la genealogía de su vocabulario —de “infieles” a “hermanos”— y las ambivalencias que esa transición comporta.
3. Genealogía de un vocabulario: de “infieles” a “hermanos” (y sus ambivalencias)
4. Núcleo espiritual: Nazaret, Eucaristía y “vida oculta” como forma de presencia
5. Hospitalidad y amistad: dispositivos concretos del encuentro
6. “Conversión” y diálogo: una lectura crítica de la intención y de los medios
7. Teología implícita de la fraternidad: antropología, caridad y paz
8. Foucauld y el islam: del “objeto de misión” al “interlocutor real”
9. Recepción histórica: de Foucauld a una “escuela” de presencia
10. Proyección contemporánea: criterios para una praxis cristiana del diálogo
11. Conclusión
Yo, católico indio en la tierra de Arabia, y la fe que florece en lugares inesperados

de Renato Dean D’Costa*
En una nueva entrega del reportaje de AsiaNews, el responsable de comunicación del vicariato de Arabia del Norte cuenta su historia personal de fe. De Mumbai a Baréin, un camino en el que no han faltado desafíos y dificultades, pero que también ha sido “una gracia” y “un don” para “dar testimonio a los demás”. Y la esperanza de «permanecer arraigado en mi identidad cristiana en esta tierra de Arabia”.
Manama (AsiaNews) – “Yo rezo para seguir siendo testigo del milagro de mi vida, y mi experiencia como católico – crecido en Baréin – demuestra que la fe puede florecer incluso en lugares inesperados”. En la quinta entrega del reportaje de AsiaNews desde los países del vicariato apostólico de Arabia del Norte (Baréin, Arabia Saudita, Qatar y Kuwait) compartimos el testimonio personal de Renato Dean D’Costa, responsable de comunicación del vicariato. Nacido en Mumbai, India, en septiembre de 1991, con un hermano menor y una familia de sólida tradición católica, se trasladó siendo niño al reino del Golfo, donde ha vivido y cultivado su fe en una tierra de mayoría musulmana.
A lo largo del tiempo no han faltado desafíos y dificultades, pero las raíces cristianas y la pertenencia a la Iglesia son los cimientos sobre los que ha construido su vida y superado los momentos más oscuros. Como en 2020 cuando, según cuenta, estuvo a punto de morir de Covid-19 y experimentó una curación que ha sido no sólo una “gracia personal, sino también un don para dar testimonio a los demás”. “Espero permanecer arraigado en mi identidad cristiana en esta tierra de Arabia, concretamente en Baréin, que ya se ha convertido en mi país de adopción. Mi camino – afirma – me ha enseñado que la fe requiere sinceridad”.
A continuación, el relato completo:
Nací en Mumbai, en la India, en una familia católica, y después de dar mis primeros pasos, me trasladé siendo muy pequeño a Baréin, el país del Golfo donde crecí y por eso considero mi verdadero hogar. Asistir a una escuela india local y haber compartido el camino con compañeros procedentes de diferentes culturas y religiones me enseñó, desde la edad más temprana, el verdadero significado de la palabra “diversidad”.
Vivir como cristiano en la región del Golfo significa, ante todo, madurar en la fe con plena conciencia. Aunque las manifestaciones públicas como las campanas de las iglesias o las procesiones por las calles no forman parte de la cultura local, como ocurre en Goa, lo importante es tener un fuerte vínculo con la Iglesia como hogar espiritual. En este sentido, mi participación y mi presencia constante en el grupo juvenil ha sido fundamental para mantenerme arraigado en mi fe.
Como migrante (o “expat”), la parroquia ha sido algo más que un simple lugar de culto; es un lugar de pertenencia que une a personas de países e idiomas diferentes. Momentos como la misa dominical, las clases de catecismo y los eventos parroquiales siempre fueron un punto de referencia para mí.
Por otra parte, el compromiso de las autoridades de Baréin con la tolerancia religiosa y la convivencia pacífica ha hecho que mi experiencia sea profundamente positiva. Este ambiente de armonía me permite practicar mi fe sintiéndome completamente en casa. Un ejemplo entre muchos, además de ser un signo de gracia, es poder celebrar la fiesta de San Francisco Javier – que en Goa festejamos en el mes de diciembre – en el corazón de Oriente Medio.
A lo largo de los años, muchos acontecimientos han marcado mi crecimiento personal, pero recuerdo muy especialmente uno que me gusta definir como “punto de inflexión” en mi camino. Fue en Goa – donde me encontraba por un breve periodo – durante la pandemia de 2020. Antes de eso, yo me habría definido como un “católico tibio”, que participaba en la catequesis y en las actividades de la Iglesia a menudo de forma rutinaria, como hacen muchos jóvenes, pero sin una verdadera experiencia de Cristo como centro de la vida y de la fe. Sin embargo, durante la pandemia contraje Covid-19 y en la fase más aguda de la enfermedad estuve a punto de morir, precisamente en el día de mi cumpleaños. Esa fue una profunda experiencia de vida y también de fe.
Pensando a posteriori en mi curación, en el riesgo que había corrido y en los sufrimientos, me doy cuenta de que haber sobrevivido no fue solo una gracia personal, sino también un don del que debo dar testimonio a los demás. Después de haber vivido este milagro en primera persona, a lo largo del tiempo he compartido mi experiencia con el grupo juvenil y con otras personas que han perdido el contacto con la fe, para mostrarles el poder del Señor. Cuento la serenidad que encontré cuando todo lo demás, comenzando por la salud y la vida cotidiana, me fue arrebatado por la enfermedad, en los días más oscuros y difíciles. Eso también, a pesar de mis defectos personales, me ha acercado a Dios y me motiva a esforzarme constantemente para ofrecer la mejor versión de mí mismo.
He tenido la suerte de realizar dos veces la peregrinación jubilar, primero con el grupo de comunicación y luego con los jóvenes. Fue una experiencia memorable participar en una celebración tan grandiosa, visitar las Puertas Santas, ir en peregrinación, interactuar con jóvenes y personas de todo el mundo, experimentar el significado de la “catolicidad”.
También los cursos de formación [organizados por el vicariato de Arabia del Norte] en el grupo juvenil del que formé parte han tenido un papel fundamental para moldear mi persona y orientarme por el camino correcto. Encuentros y eventos que, mediante la oración, la reflexión y la conciencia de la fe y de la presencia de Dios, me han ayudado a crecer y a ser parte de una comunidad en una tierra donde los cristianos no son mayoría.
Al terminar el Año Jubilar, miro al futuro con la esperanza de seguir creciendo siempre en la fe. Espero permanecer arraigado en mi identidad cristiana en esta tierra de Arabia, concretamente en Baréin, que ya se ha convertido en mi país de adopción. Mi camino me ha enseñado que la fe requiere sinceridad. Rezo para seguir siendo testigo del milagro de mi vida y mi experiencia como católico – crecido en Baréin – demuestra que la fe puede florecer incluso en lugares inesperados.
*Responsable de comunicación del Vicariato apostólico de Arabia del Norte
El jeque de Al-Azhar visita al Papa Tawadros y lo felicita y a los hermanos cristianos por la Navidad

El Gran Imán, el Dr. Ahmed El-Tayeb, jeque de Al-Azhar, visitó hoy lunes, acompañado de una delegación de alto nivel de Al-Azhar, a Su Santidad el Papa Tawadros II, Papa de Alejandría y Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Copta, para felicitarlo por la Navidad. Durante el encuentro, El-Tayeb oró a Dios Todopoderoso para que estas festividades felices se repitan en nuestro amado Egipto, tanto para musulmanes como cristianos, y que otorgue al país seguridad, paz y todos los medios para avanzar y prosperar.
Al inicio del encuentro, el jeque de Al-Azhar declaró:»Hemos venido a presentar nuestras felicitaciones a usted y a los hermanos cristianos con motivo de la Navidad, y a reafirmar que este encuentro constante fortalece en nosotros el sentimiento de hermandad humana que une a todos, y la fraternidad hacia nuestra nación, a la cual nos sentimos orgullosos de pertenecer.»
El jeque destacó que Al-Azhar siempre ha estado comprometido con promover el valor de la ciudadanía, dada su importancia en la construcción de las naciones. Señaló que Al-Azhar organizó un congreso internacional dedicado a este tema y, gracias a Dios y al esfuerzo de personas dedicadas, logró eliminar el término “minorías”, con sus connotaciones negativas.
Además, El-Tayeb reflexionó sobre las tragedias que enfrenta la humanidad hoy, señalando que el mundo ha perdido la razón y la sabiduría en la gestión de los asuntos globales, lo que constituye una advertencia seria. Agregó: Pedimos a Dios que guíe a los líderes mundiales hacia la rectitud y la justicia, y que traten a los pueblos desde la hermandad humana y no desde la lógica de la fuerza. Rogamos a Dios que nos libre de estas guerras absurdas e injustas y que acelere el fin de los conflictos que han causado un retroceso grave a la humanidad, algo que raramente se había visto antes.»
Concluyó diciendo:»Pedimos a Dios que nos ayude a servir a nuestra nación, a transmitir el mensaje de nuestras religiones y difundirlo para que brille nuevamente la verdadera civilización, y desaparezca la civilización de la sangre y la guerra.»
Por su parte, Su Santidad el Papa Tawadros dio la bienvenida al Gran Imán y a la delegación, destacando que esta visita trae alegría a sus corazones y refuerza los lazos entre los egipcios cristianos y musulmanes. Añadió: Felicitamos también al Gran Imán por su 80.º cumpleaños y le deseamos salud, éxito y bienestar continuos.»
El Papa subrayó que el nacimiento de Jesucristo es un mensaje de bondad para toda la humanidad, y que Dios nos creó para servir a todos los seres humanos. Cada persona tiene una misión especial según sus responsabilidades, pero todos compartimos un mensaje común: promover la paz y difundirla en todas partes. Su Santidad añadió: Oramos por los pueblos que sufren en Sudán, Gaza, Yemen y en otros lugares donde la humanidad enfrenta heridas profundas. Dios no aprueba estas violaciones de los derechos humanos, y confiamos en su poder para cambiar esta dolorosa realidad.»
Durante la visita, el jeque de Al-Azhar y Su Santidad el Papa Tawadros discutieron los esfuerzos de la Casa de la Familia Egipcia, así como sus recientes expansiones en varias provincias, y coincidieron en la necesidad de apoyar este proyecto para que continúe desempeñando su labor y extendiendo sus esfuerzos, que han demostrado ser efectivos en la contención de conflictos y el extremismo.
El Gran Imán estuvo acompañado por el Dr. Osama Al-Azhari, Ministro de Waqf; el Dr. Nazir Eyad, Gran Muftí de Egipto; el Dr. Salama Dawood, Presidente de la Universidad de Al-Azhar; y el Dr. Abbas Shuman, Secretario General de la Autoridad de Grandes Eruditos y Presidente de la Organización Mundial de Graduados de Al-Azhar.
“Papa”?
La palabra “Papa” procede del griego pappás, que significa “padre”.
En los primeros siglos del cristianismo, este título se usaba de manera amplia para designar a obispos de gran autoridad espiritual, especialmente en Alejandría y Roma.
El Papa copto de Alejandría
- El patriarca copto lleva oficialmente el título de:
“Papa y Patriarca de la Sede de San Marcos”. - La Iglesia Copta de Alejandría es una de las Iglesias cristianas más antiguas (siglo I).
- De hecho, el obispo de Alejandría fue llamado “Papa” antes de que el título quedara reservado exclusivamente al obispo de Roma en Occidente.
Diferencia con el Papa de Roma
- En la Iglesia católica, el título “Papa” quedó reservado al obispo de Roma, como sucesor de Pedro.
- En la Iglesia copta ortodoxa, “Papa” designa al padre espiritual supremo de esa Iglesia, sin implicar jurisdicción universal.
Contexto del gesto del jeque de Al-Azhar
Que el jeque de Al-Azhar visite al Papa Tawadros II y felicite a los cristianos por la Navidad:
- Es un gesto de respeto interreligioso.
- Reconoce su autoridad espiritual dentro del cristianismo egipcio.
- Continúa la línea de diálogo islámico-cristiano impulsada tanto por Al-Azhar como por las Iglesias cristianas.
