La Biblia, Averroes y Borges: misterio, razón, perplejidad

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William Blake, «Dios creando el universo» (The Ancient of Days setting a Compass to the Earth), 1794, grabado coloreado en acuarela, Fitzwilliam Museum, Cambridge University. | William Blake

Hay libros que amanecen en la inteligencia y libros que amanecen en el alma. Mientras que ningún libro habita ambos territorios con tanta naturalidad como la Biblia. Sin ser filosofía, filosofa; tampoco es literatura, aunque su belleza poética sostiene generaciones; tampoco es simple memoria histórica, aunque su trama realiza la fundación de la de Occidente. La Biblia enseña que el lenguaje no se agota en representar lo que vemos, sino que intenta acercarse al Misterio.

Julio César Crivelli (*)

¿Se puede nombrar a Dios con palabras? ¿Cómo transmitir el Misterio? ¿Se puede entender la Biblia? ¿Acaso la Biblia está sujeta a la Razón?

Estas preguntas configuran la historia de las religiones, pero también la de la filosofía y la literatura. Averroes, filósofo andalusí del siglo XII, creyó que la razón podía acompañar a la revelación (Averroes, Fasl al-Maqal (Doctrina decisiva), trad. M. Cruz Hernández, Madrid: Taurus, 1986).

No sabemos si Averroes conoció la Biblia cristiana y la Torá, pudo conocerlas dada la existencia de las comunidades sefaradí y cristiana en Córdoba. Sin citas explícitas en sus obras, surge que se refiere a las tres religiones del Libro. De todos modos, el Corán tiene muchísimos pasajes comunes con la Biblia y la ToráBorges, escritor del siglo XX, advirtió que el Misterio nunca se entrega por completo al pensamiento (La búsqueda del absoluto, en Otras inquisiciones, Buenos Aires: Sur, 1952).

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Este ensayo recorre ese triángulo singular: Biblia – Averroes – Borges, donde cada vértice ilumina al otro. Averroes afirma que el Misterio debe traducirse en concepto. Borges sospecha que solo hay perplejidad frente a lo sagrado. El Misterio de la Biblia permanece inasible como un faro que nos guía pero que es imposible alcanzar. ¿Estamos cerca o lejos de la Biblia? No lo sabemos, ni lo sabremos.

Libro y límite

En el Génesis, Dios crea el Universo con la palabra (Génesis 1: Dios crea por la Palabra), es un Dios sin nombre que paradójicamente crea con la palabra y que jamás revelará su nombre. “Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: «YO SOY me ha enviado a vosotros» (Éxodo 3:14). Y que prohíbe la imagen; “No te hagas ninguna imagen, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra” (Éxodo 20:3-8).

Dios es puro “Ser,” no está sujeto a la sucesivo, a “existir” (Lat. ex–sisto/sistere, “estar afuera”), Dios no está sujeto a las categorías de la conciencia. No está sujeto al espacio, es infinito; ni al tiempo, es eterno. Para Kant, espacio y tiempo no son propiedades del mundo “en sí” sino formas a priori de nuestra sensibilidad: son la estructura mediante la cual los datos sensibles se nos aparecen. El espacio es la forma de la intuición externa (la disposición de los objetos entre sí) y el tiempo la forma de la intuición interna (la sucesión de estados de la conciencia). Por eso, según Kant, las intuiciones espacio-temporales hacen posible la experiencia empírica universal y necesaria, aunque no nos informan sobre las cosas en sí mismas, sino sobre cómo las percibimos. El espacio es la forma a priori de la intuición externa. El tiempo es la forma a priori de la intuición interna. No son conceptos empíricos ni conceptos discursivos: son intuiciones puras. La geometría se funda en la intuición pura del espacio; la aritmética, en la del tiempo (Kant Immanuel, 1787, Crítica de la Razón Pura, Doctrina trascendental de los elementos, Estética trascendental).

Las Escrituras nos recuerdan que lo dicho nunca contiene por completo lo que quiere decir. Desde la Expulsión perdimos el lenguaje angélico, ese lenguaje con el que “hablábamos con Dios” y solo nos quedó la representación.

Los conceptos y las imágenes son representaciones del mundo, reflejo inexacto, inmóvil, incompleto de un caos que, para ser cosmos, (Gr, Kósmos; Orden), debe estar sometido al tiempo -sucesivo y medible-, y al espacio limitado, también medible. Vivimos en un mundo supuesto, en un cosmos construido con la representación que es falsa, inexacta, como el reflejo de los espejos:

“Dios ha creado las noches que se arman/ de sueños y las formas del espejo/ para que el hombre sienta que es reflejo/ y vanidad. Por eso nos alarman.” (Borges, Los Espejos, El hacedor, 1960.)

Un Dios sin nombre y sin imagen, sin tiempo y sin espacio, es reconocimiento de un desborde permanente; un desborde del lenguaje, un desborde de la consciencia y de la Razón. Misterio de la luz y de la sombra.

Los rabinos enseñaron que la Torá tiene 70 rostros (Talmud, Sanedrín 34a: “Setenta rostros tiene la Torá”), el número 70 combina el 7 (perfección espiritual) y el 10 (plenitud o totalidad), lo que lo convierte en símbolo del Misterio inasible de Dios. San Pablo sostuvo que “la letra mata, el espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6.), o sea que el concepto es un reflejo muerto y la vida es puro misterio.

Ambos reconocen que el texto es más grande que cualquier lector. La hermenéutica, el arte de leer lo que yace detrás de lo dicho, nace de esa infinitud controlada. La Biblia exige comprender lo que el texto permite y callar donde la razón se vuelve soberbia.

El profeta Isaías recuerda al lector que “los pensamientos de Dios no son los nuestros” (Isaías 55:8.). Esa distancia no clausura la búsqueda, seguiremos intentando “entender” a Dios; nuestro sino es intentar aunque sea imposible el hallazgo. El lenguaje intenta acercar lo que permanecerá lejano; el texto funciona como puente, pero también como frontera.

La Biblia es una deriva del Misterio: También es lenguaje, pero igual que Él está más allá de la palabra. Aquí está el escenario donde entran Averroes y Borges: frente a un Libro que habla con voz humana de una verdad que está más allá de lo humano. Un Libro que exige la razón y el temblor. Un Libro que jamás se termina porque nunca se deja poseer.

(*) Julio César Crivelli es coleccionista de arte y presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes

Nazaret en tierra de Islam: Carlos de Foucauld y la fraternidad que abre camino al diálogo

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1. Introducción

2. Marco histórico y eclesial: el Sahara como laboratorio relacional

Si la introducción ha delimitado el problema hermenéutico —leer a Foucauld sin anacronismo y sin ingenuidad—, el paso siguiente consiste en reconstruir el escenario histórico y eclesial que hace inteligible su praxis. El “diálogo” (en sentido genealógico) no nace aquí de un programa académico, sino de un conjunto de condiciones: geografía extrema, fragilidad institucional, presencia militar y una asimetría estructural —ser a la vez sacerdote y francés— que acompaña toda su experiencia. De ahí que el Sahara funcione como un laboratorio: no por su neutralidad, sino por la intensidad con que obliga a depurar lo esencial de la relación, allí donde el discurso se vuelve insuficiente y la convivencia se vuelve criterio.

En primer lugar, la geopolítica concreta del Sahara en la que Foucauld se inserta está descrita por él mismo con un realismo casi cartográfico. En 1908 define el “rincón del Sahara” que debe “trabajar” como un territorio de dimensiones desmesuradas —“dos mil kilómetros de Norte a Sur, y mil de Este a Oeste”— con “cien mil musulmanes dispersos” y “sin un cristiano”, salvo la exigua presencia de “militares franceses”. No se trata de un dato accesorio: el dispositivo colonial-militar no sólo configura la movilidad y la seguridad, sino también el modo en que el cristianismo es percibido socialmente, al quedar con frecuencia asociado al poder extranjero. Foucauld es consciente de esa percepción y formula su tarea, en parte, como una paciencia destinada a desmontar prejuicios: “mostrar… que los cristianos no son lo que ellos suponen… hacerles nacer la confianza, la amistad”. El marco político, por tanto, no es una mera circunstancia: condiciona los gestos mínimos de proximidad (visitas, intercambio, confianza) y convierte la caridad cotidiana en una forma de “desmentido” existencial frente a lecturas defensivas del otro.

En segundo lugar, la cartografía vital de Foucauld en el Sahara no responde a una lógica de expansión institucional, sino a una progresiva radicalización de la periferia. La presentación editorial del volumen sitúa con nitidez los hitos: ordenado sacerdote el 9 de junio de 1901, decide vivir como ermitaño “entre los pueblos… más abandonados”, parte a África en septiembre de 1901, se establece en Béni Abbès —“único sacerdote, a cuatrocientos kilómetros del más próximo”— y en 1904 “penetró todavía más en el desierto”, instalándose en Tamanrasset “entre los Tuaregs del Hoggar”. Esta secuencia no sólo fija fechas; muestra un estilo: elegir sistemáticamente el borde, donde el anuncio cristiano no puede apoyarse en redes densas ni en la repetición sacramental comunitaria, sino en la perseverancia de una presencia casi invisible.

La misma carta del 8 de abril de 1905 (que abre el período sahariano) aporta el criterio eclesial con el que Foucauld justifica su opción. Allí contrapone el “banquete divino” del que es ministro —una imagen eucarística— a los destinatarios ordinarios: no “los hermanos y parientes… los vecinos ricos”, sino “las almas más abandonadas y faltas de sacerdotes”. La motivación es explícitamente eclesial (falta de ministros, ausencia de presencia estable), y se apoya en datos que él maneja como evidencias pastorales: en el interior de Marruecos “no hay ningún sacerdote”, y en el Sahara argelino —“siete u ocho veces grande como Francia”— apenas hay “una docena de misioneros”. En ese mismo texto concreta la forma de vida elegida: soledad, clausura, silencio, trabajo manual, “santa pobreza”, y una existencia “tan parecida como pueda” a la vida oculta de Nazaret, vivida en Béni Abbès “sobre la frontera misma de Marruecos”. La opción por el Sahara aparece así como una decisión de frontera: geográfica, eclesial y simbólica.

A esta precariedad eclesial se suma una precariedad material que influye directamente en el tipo de relación posible. Foucauld subraya que su clausura es “un pequeño valle” del que sólo sale cuando un “deber imperiosísimo de caridad” lo obliga, precisamente porque no hay otro sacerdote accesible: el más próximo está “a cuatrocientos kilómetros al Norte”. La distancia, aquí, no es una cifra: define un régimen de vida en el que la hospitalidad, la atención al enfermo, el socorro al viajero y la mediación en conflictos cotidianos se vuelven parte del ministerio. En otras palabras, la misión se desplaza hacia formas de presencia donde la “caridad” no acompaña a la evangelización, sino que la constituye.

Este conjunto de condiciones explica también por qué Foucauld denomina su ermita de Béni Abbès “la Fraternidad” y se piensa a sí mismo como “Hermano Universal”: el nombre no es retórico, sino estructural. En un texto de orientación espiritual, él mismo enlaza esa autocomprensión con un estilo de vida: vivir “en la ‘Fraternidad’… siempre humilde, dulce y servicial… Dulzura, humildad… caridad, servir a los demás”. La nota editorial precisa, además, el alcance social del lugar: allí “acogía las visitas de los nómadas y de la gente del pueblo”, subrayando que la “Fraternidad” no es refugio intimista, sino umbral abierto. De este modo, la institución mínima que Foucauld construye no es una escuela ni una residencia misionera, sino un espacio doméstico de acogida, donde el vínculo se hace posible en condiciones de extrema asimetría.

Finalmente, el marco histórico incluye un elemento menos citado pero revelador: su juicio moral sobre ciertos comportamientos coloniales. En una carta señala como “vergüenza” que algunos franceses sólo se establezcan en los oasis para comerciar con alcohol, y sueña con cristianos “como Priscila y Aquila”, capaces de “hacer el bien en silencio… en relaciones con todos”, y de hacerse “apreciar y amar” por la población. La observación es importante porque muestra que Foucauld no concibe la presencia cristiana como simple ocupación del territorio, sino como testimonio social capaz de generar confianza en un contexto donde la figura del europeo puede suscitar sospecha. Así, el marco político y el marco eclesial convergen: si el cristianismo aparece asociado al poder o a prácticas degradantes, la caridad cotidiana se convierte en una forma de purificación pública del “nombre cristiano”.

Con este trasfondo, el Sahara deja de ser un mero decorado espiritual: se revela como la condición histórica que explica por qué, en Foucauld, la relación con el otro musulmán tiende a articularse en términos de amistad, confianza, hospitalidad y servicio, incluso cuando su lenguaje hereda categorías jerárquicas de época. Precisamente por eso, el apartado siguiente podrá abordar con mayor precisión la genealogía de su vocabulario —de “infieles” a “hermanos”— y las ambivalencias que esa transición comporta.

3. Genealogía de un vocabulario: de “infieles” a “hermanos” (y sus ambivalencias)

4. Núcleo espiritual: Nazaret, Eucaristía y “vida oculta” como forma de presencia

5. Hospitalidad y amistad: dispositivos concretos del encuentro

6. “Conversión” y diálogo: una lectura crítica de la intención y de los medios

7. Teología implícita de la fraternidad: antropología, caridad y paz

8. Foucauld y el islam: del “objeto de misión” al “interlocutor real”

9. Recepción histórica: de Foucauld a una “escuela” de presencia

10. Proyección contemporánea: criterios para una praxis cristiana del diálogo

11. Conclusión

Yo, católico indio en la tierra de Arabia, y la fe que florece en lugares inesperados

de Renato Dean D’Costa*

En una nueva entrega del reportaje de AsiaNews, el responsable de comunicación del vicariato de Arabia del Norte cuenta su historia personal de fe. De Mumbai a Baréin, un camino en el que no han faltado desafíos y dificultades, pero que también ha sido “una gracia” y “un don” para “dar testimonio a los demás”. Y la esperanza de «permanecer arraigado en mi identidad cristiana en esta tierra de Arabia”.

Manama (AsiaNews) – “Yo rezo para seguir siendo testigo del milagro de mi vida, y mi experiencia como católico – crecido en Baréin – demuestra que la fe puede florecer incluso en lugares inesperados”. En la quinta entrega del reportaje de AsiaNews desde los países del vicariato apostólico de Arabia del Norte (Baréin, Arabia Saudita, Qatar y Kuwait) compartimos el testimonio personal de Renato Dean D’Costa, responsable de comunicación del vicariato. Nacido en Mumbai, India, en septiembre de 1991, con un hermano menor y una familia de sólida tradición católica, se trasladó siendo niño al reino del Golfo, donde ha vivido y cultivado su fe en una tierra de mayoría musulmana.

A lo largo del tiempo no han faltado desafíos y dificultades, pero las raíces cristianas y la pertenencia a la Iglesia son los cimientos sobre los que ha construido su vida y superado los momentos más oscuros. Como en 2020 cuando, según cuenta, estuvo a punto de morir de Covid-19 y experimentó una curación que ha sido no sólo una “gracia personal, sino también un don para dar testimonio a los demás”. “Espero permanecer arraigado en mi identidad cristiana en esta tierra de Arabia, concretamente en Baréin, que ya se ha convertido en mi país de adopción. Mi camino – afirma – me ha enseñado que la fe requiere sinceridad”.

A continuación, el relato completo:

Nací en Mumbai, en la India, en una familia católica, y después de dar mis primeros pasos, me trasladé siendo muy pequeño a Baréin, el país del Golfo donde crecí y por eso considero mi verdadero hogar. Asistir a una escuela india local y haber compartido el camino con compañeros procedentes de diferentes culturas y religiones me enseñó, desde la edad más temprana, el verdadero significado de la palabra “diversidad”.

Vivir como cristiano en la región del Golfo significa, ante todo, madurar en la fe con plena conciencia. Aunque las manifestaciones públicas como las campanas de las iglesias o las procesiones por las calles no forman parte de la cultura local, como ocurre en Goa, lo importante es tener un fuerte vínculo con la Iglesia como hogar espiritual. En este sentido, mi participación y mi presencia constante en el grupo juvenil ha sido fundamental para mantenerme arraigado en mi fe.

Como migrante (o “expat”), la parroquia ha sido algo más que un simple lugar de culto; es un lugar de pertenencia que une a personas de países e idiomas diferentes. Momentos como la misa dominical, las clases de catecismo y los eventos parroquiales siempre fueron un punto de referencia para mí.

Por otra parte, el compromiso de las autoridades de Baréin con la tolerancia religiosa y la convivencia pacífica ha hecho que mi experiencia sea profundamente positiva. Este ambiente de armonía me permite practicar mi fe sintiéndome completamente en casa. Un ejemplo entre muchos, además de ser un signo de gracia, es poder celebrar la fiesta de San Francisco Javier – que en Goa festejamos en el mes de diciembre – en el corazón de Oriente Medio.

A lo largo de los años, muchos acontecimientos han marcado mi crecimiento personal, pero recuerdo muy especialmente uno que me gusta definir como “punto de inflexión” en mi camino. Fue en Goa – donde me encontraba por un breve periodo – durante la pandemia de 2020. Antes de eso, yo me habría definido como un “católico tibio”, que participaba en la catequesis y en las actividades de la Iglesia a menudo de forma rutinaria, como hacen muchos jóvenes, pero sin una verdadera experiencia de Cristo como centro de la vida y de la fe. Sin embargo, durante la pandemia contraje Covid-19 y en la fase más aguda de la enfermedad estuve a punto de morir,  precisamente en el día de mi cumpleaños. Esa fue una profunda experiencia de vida y también de fe.

Pensando a posteriori en mi curación, en el riesgo que había corrido y en los sufrimientos, me doy cuenta de que haber sobrevivido no fue solo una gracia personal, sino también un don del que debo dar testimonio a los demás. Después de haber vivido este milagro en primera persona, a lo largo del tiempo he compartido mi experiencia con el grupo juvenil y con otras personas que han perdido el contacto con la fe, para mostrarles el poder del Señor. Cuento la serenidad que encontré cuando todo lo demás, comenzando por la salud y la vida cotidiana, me fue arrebatado por la enfermedad, en los días más oscuros y difíciles. Eso también, a pesar de mis defectos personales, me ha acercado a Dios y me motiva a esforzarme constantemente para ofrecer la mejor versión de mí mismo.

He tenido la suerte de realizar dos veces la peregrinación jubilar, primero con el grupo de comunicación y luego con los jóvenes. Fue una experiencia memorable participar en una celebración tan grandiosa, visitar las Puertas Santas, ir en peregrinación, interactuar con jóvenes y personas de todo el mundo, experimentar el significado de la “catolicidad”.

También los cursos de formación [organizados por el vicariato de Arabia del Norte] en el grupo juvenil del que formé parte han tenido un papel fundamental para moldear mi persona y orientarme por el camino correcto. Encuentros y eventos que, mediante la oración, la reflexión y la conciencia de la fe y de la presencia de Dios, me han ayudado a crecer y a ser parte de una comunidad en una tierra donde los cristianos no son mayoría.

Al terminar el Año Jubilar, miro al futuro con la esperanza de seguir creciendo siempre en la fe. Espero permanecer arraigado en mi identidad cristiana en esta tierra de Arabia, concretamente en Baréin, que ya se ha convertido en mi país de adopción. Mi camino me ha enseñado que la fe requiere sinceridad. Rezo para seguir siendo testigo del milagro de mi vida y mi experiencia como católico – crecido en Baréin – demuestra que la fe puede florecer incluso en lugares inesperados.

*Responsable de comunicación del Vicariato apostólico de Arabia del Norte

Fuente: https://www.asianews.it/noticias-es/Yo,-cat%C3%B3lico-indio-en-la-tierra-de-Arabia,-y-la-fe-que-florece-en-lugares-inesperados-64614.html

El jeque de Al-Azhar visita al Papa Tawadros y lo felicita y a los hermanos cristianos por la Navidad

El Gran Imán, el Dr. Ahmed El-Tayeb, jeque de Al-Azhar, visitó hoy lunes, acompañado de una delegación de alto nivel de Al-Azhar, a Su Santidad el Papa Tawadros II, Papa de Alejandría y Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Copta, para felicitarlo por la Navidad. Durante el encuentro, El-Tayeb oró a Dios Todopoderoso para que estas festividades felices se repitan en nuestro amado Egipto, tanto para musulmanes como cristianos, y que otorgue al país seguridad, paz y todos los medios para avanzar y prosperar.

Al inicio del encuentro, el jeque de Al-Azhar declaró:»Hemos venido a presentar nuestras felicitaciones a usted y a los hermanos cristianos con motivo de la Navidad, y a reafirmar que este encuentro constante fortalece en nosotros el sentimiento de hermandad humana que une a todos, y la fraternidad hacia nuestra nación, a la cual nos sentimos orgullosos de pertenecer.»

El jeque destacó que Al-Azhar siempre ha estado comprometido con promover el valor de la ciudadanía, dada su importancia en la construcción de las naciones. Señaló que Al-Azhar organizó un congreso internacional dedicado a este tema y, gracias a Dios y al esfuerzo de personas dedicadas, logró eliminar el término “minorías”, con sus connotaciones negativas.

Además, El-Tayeb reflexionó sobre las tragedias que enfrenta la humanidad hoy, señalando que el mundo ha perdido la razón y la sabiduría en la gestión de los asuntos globales, lo que constituye una advertencia seria. Agregó: Pedimos a Dios que guíe a los líderes mundiales hacia la rectitud y la justicia, y que traten a los pueblos desde la hermandad humana y no desde la lógica de la fuerza. Rogamos a Dios que nos libre de estas guerras absurdas e injustas y que acelere el fin de los conflictos que han causado un retroceso grave a la humanidad, algo que raramente se había visto antes.»

Concluyó diciendo:»Pedimos a Dios que nos ayude a servir a nuestra nación, a transmitir el mensaje de nuestras religiones y difundirlo para que brille nuevamente la verdadera civilización, y desaparezca la civilización de la sangre y la guerra.»

Por su parte, Su Santidad el Papa Tawadros dio la bienvenida al Gran Imán y a la delegación, destacando que esta visita trae alegría a sus corazones y refuerza los lazos entre los egipcios cristianos y musulmanes. Añadió: Felicitamos también al Gran Imán por su 80.º cumpleaños y le deseamos salud, éxito y bienestar continuos.»

El Papa subrayó que el nacimiento de Jesucristo es un mensaje de bondad para toda la humanidad, y que Dios nos creó para servir a todos los seres humanos. Cada persona tiene una misión especial según sus responsabilidades, pero todos compartimos un mensaje común: promover la paz y difundirla en todas partes. Su Santidad añadió: Oramos por los pueblos que sufren en Sudán, Gaza, Yemen y en otros lugares donde la humanidad enfrenta heridas profundas. Dios no aprueba estas violaciones de los derechos humanos, y confiamos en su poder para cambiar esta dolorosa realidad.»

Durante la visita, el jeque de Al-Azhar y Su Santidad el Papa Tawadros discutieron los esfuerzos de la Casa de la Familia Egipcia, así como sus recientes expansiones en varias provincias, y coincidieron en la necesidad de apoyar este proyecto para que continúe desempeñando su labor y extendiendo sus esfuerzos, que han demostrado ser efectivos en la contención de conflictos y el extremismo.

El Gran Imán estuvo acompañado por el Dr. Osama Al-Azhari, Ministro de Waqf; el Dr. Nazir Eyad, Gran Muftí de Egipto; el Dr. Salama Dawood, Presidente de la Universidad de Al-Azhar; y el Dr. Abbas Shuman, Secretario General de la Autoridad de Grandes Eruditos y Presidente de la Organización Mundial de Graduados de Al-Azhar.

Fuente: https://sis.gov.eg/es/centro-de-informacion/noticias-exclusivas/el-jeque-de-al-azhar-visita-al-papa-tawadros-y-lo-felicita-y-a-los-hermanos-cristianos-por-la-navidad/

“Papa”?

La palabra “Papa” procede del griego pappás, que significa “padre”.
En los primeros siglos del cristianismo, este título se usaba de manera amplia para designar a obispos de gran autoridad espiritual, especialmente en Alejandría y Roma.

El Papa copto de Alejandría

  • El patriarca copto lleva oficialmente el título de:
    “Papa y Patriarca de la Sede de San Marcos”.
  • La Iglesia Copta de Alejandría es una de las Iglesias cristianas más antiguas (siglo I).
  • De hecho, el obispo de Alejandría fue llamado “Papa” antes de que el título quedara reservado exclusivamente al obispo de Roma en Occidente.

Diferencia con el Papa de Roma

  • En la Iglesia católica, el título “Papa” quedó reservado al obispo de Roma, como sucesor de Pedro.
  • En la Iglesia copta ortodoxa, “Papa” designa al padre espiritual supremo de esa Iglesia, sin implicar jurisdicción universal.

Contexto del gesto del jeque de Al-Azhar

Que el jeque de Al-Azhar visite al Papa Tawadros II y felicite a los cristianos por la Navidad:

  • Es un gesto de respeto interreligioso.
  • Reconoce su autoridad espiritual dentro del cristianismo egipcio.
  • Continúa la línea de diálogo islámico-cristiano impulsada tanto por Al-Azhar como por las Iglesias cristianas.

El olivo protagoniza el encuentro ecuménico y de las religiones con el Papa

Papa León XIV con religiones.

El Papa León XIV asiste a una reunión ecuménica e interreligiosa en la Plaza de los Mártires de Beirut, Líbano, el 1 de diciembre de 2025. (Foto CNS/Lola Gomez).

El Papa León XIV ha vuelto a elogiar hoy al pueblo libanés, en este caso en un encuentro ecuménico e interreligioso. El Santo Padre ha manifestado que el Líbano da testimonio de que cristianos, musulmanes, drusos y muchos otros pueden construir un país unido. Y ha puesto al olivo como protagonista.  

En presencia de un líder sunita, un líder ortodoxo griego, un líder chií, un líder ortodoxo sirio, un líder druso, un líder ortodoxo armenio, un líder protestante y un líder alauita, el Papa ha elogiado esta tarde al Líbano. Lo hizo el domingo, a su llegada a Beirut, ante el presidente del país y representantes de la sociedad libanesa, y lo ha vuelto a repetir hoy, junto a los líderes de las tradiciones religiosas.

El Papa fue recibido esta tarde en una gran carpa en la Plaza de los Mártires, por el Patriarca Sirio-Católico, el Patriarca Maronita, el Gran Imán Suní y el Representante Chií. Todos comprobaron cómo León XIV dio al olivo, símbolo de reconciliación y paz, el protagonismo del encuentro.

Intercalando canciones de un gran coro de niños, se fueron sucediendo las palabras de los líderes, hablando de unidad, de apertura, de convivencia y respeto, hasta que el Papa León XIV puso el olivo en el centro.

Olivo, símbolo de reconciliación y paz

Si el Líbano es famoso por sus majestuosos cedros, “el olivo también representa una piedra angular de su patrimonio”, dijo el Papa.  El olivo no sólo adorna el espacio donde nos reunimos hoy, sino que “también es alabado en los textos sagrados del cristianismo, el judaísmo y el islam, sirviendo como símbolo atemporal de reconciliación y paz”. 

Su longevidad y su gran capacidad para florecer incluso en los entornos más difíciles, “simbolizan la resiliencia y la esperanza, así como el compromiso constante necesario para cultivar la coexistencia pacífica”, subrayó León XIV.

“De este árbol proviene un aceite sanador, un bálsamo para las heridas físicas y espirituales, que expresa la infinita compasión de Dios por todos los que sufren”. Además, «el aceite también proporciona luz, evocando la llamada a iluminar nuestros corazones mediante la fe, la caridad y la humildad». 

El Papa León XIV, entre el cardenal Bechara Rai, patriarca de la Iglesia católica maronita (izquierda), y el jeque Abdul Latif Derian, gran muftí del Líbano, en una reunión ecuménica e interreligiosa el 1 de diciembre de 2025. En el extremo izquierdo, el jeque Ali Al-Khatib, vicepresidente del consejo musulmán chiita del país, y en el extremo derecho, el patriarca ortodoxo griego Juan X de Antioquía. (Foto CNS/Lola Gomez).

Constructores de paz

El pueblo libanés se encuentra disperso por el mundo, pero unido por la fuerza imperecedera y la herencia eterna de su patria, recordó León XIV. 

«Su presencia, aquí y en todo el mundo, enriquece la tierra con su herencia milenaria, pero también representa una vocación. En un mundo global, cada vez más interconectado, están llamados a ser constructores de paz: a combatir la intolerancia, superar la violencia y erradicar la exclusión; iluminando el camino hacia la justicia y la armonía para todos, mediante el testimonio de su fe”, manifestó.

Al principio, el Papa reconoció estar “profundamente conmovido e inmensamente agradecido de estar hoy entre ustedes, en esta tierra bendita, una tierra exaltada por los profetas del Antiguo Testamento”.

Vocación universal de la Iglesia: el diálogo con otras religiones

Luego, el Santo Padre citó en su discurso al Papa Benedicto XVI, que en su Exhortación apostólica postsinodal ‘Ecclesia in Medio Oriente’, firmada en Beirut en 2012, enfatizó que “la naturaleza y la vocación universal de la Iglesia exigen que esté en diálogo con los miembros de otras religiones”. 

“Este diálogo en el Medio Oriente se basa en los vínculos espirituales e históricos que unen a los cristianos con los judíos y los musulmanes. Este diálogo, que no está dictado primariamente por consideraciones pragmáticas de naturaleza política o social, se apoya sobre todo en fundamentos teológicos que interpelan la fe» (n. 19) .

Minaretes junto a campanarios de iglesias

Entonces, el Papa León dijo a los líderes que «su presencia hoy aquí, en este lugar extraordinario donde minaretes y campanarios se yerguen uno junto al otro, ambos elevándose hacia el cielo, da testimonio de la fe inquebrantable de esta tierra y de la firme dedicación de su pueblo al único Dios”. 

«En esta amada tierra, que cada campana y cada adhān suenen juntos; que cada llamada a la oración se funda en un solo himno, elevado no sólo para glorificar al misericordioso Creador del cielo y de la tierra, sino también para implorar de corazón el don divino de la paz”. 

Como superar la inquietud ante Oriente Medio

Durante muchos años, y especialmente en los últimos tiempos, “el mundo ha fijado su mirada en Oriente Medio, cuna de las religiones abrahámicas, observando el arduo camino y la incansable búsqueda del preciado don de la paz”, había dicho al principio León XIV.

“La humanidad a veces ve Oriente Medio con temor y desaliento, ante conflictos tan complejos y prolongados. Sin embargo, en medio de estas luchas, podemos hallar esperanza y aliento al centrarnos en lo que nos une: nuestra humanidad común y nuestra fe en un Dios de amor y misericordia”.

En una época en la que la coexistencia puede parecer un sueño lejano, “el pueblo libanés, a pesar de profesar diferentes religiones, es un ejemplo contundente: el miedo, la desconfianza y los prejuicios no tienen la última palabra, mientras que la unidad, la reconciliación y la paz siempre son posibles”. 

Virgen María, Madre de Jesús y Reina de la Paz

El Papa concluyó recordando “el 25 de marzo de cada año, día festivo nacional en su país”, en el que “se reúnen para honrar a María, Nuestra Señora del Líbano, venerada en su Santuario de Harissa, adornado con una imponente estatua de la Virgen con los brazos abiertos, abrazando a todo el pueblo libanés”. 

“Que este abrazo amoroso y maternal de la Virgen María, Madre de Jesús y Reina de la Paz”, pidió el Papa León XIV, “los guíe a cada uno, para que en su patria, en todo Oriente Medio y en todo el mundo, el don de la reconciliación y la coexistencia pacífica fluya «como ríos que fluyen del Líbano», (cf. Ct 4,15), que traigan esperanza y unidad a todos».

El autor: Francisco Otamendi

Fuente: https://www.omnesmag.com/actualidad/el-olivo-protagoniza-el-encuentro-de-las-religiones-con-el-papa/

Creer, viajar y congregarse: los recintos sagrados más visitados del mundo

La religión continúa siendo uno de los fenómenos sociales más influyentes del planeta. Más allá de las creencias individuales, los recintos sagrados se han consolidado como espacios de identidad, historia y cohesión colectiva. 

Desde templos milenarios hasta santuarios contemporáneos, millones de personas recorren cada año grandes distancias para acudir a estos sitios, ya sea por fe, tradición o patrimonio cultural. En un mundo marcado por la diversidad religiosa, algunos recintos destacan no solo por su significado espiritual, sino por su capacidad de congregar a multitudes y convertirse en puntos neurálgicos de peregrinación global.

Un mapa global de creencias: religiones que configuran al mundo

En el mundo existen alrededor de 4 mil 200 religiones, de acuerdo con estimaciones especializadas. Sin embargo, la práctica religiosa se concentra mayoritariamente en cuatro grandes credos. Según el Pew Research Center, el 77 % de la población mundial profesa el cristianismo (31 %), el islam (24 %), el hinduismo (15 %) o el budismo (7 %). En contraste, el 16 % de la población no tiene afiliación religiosa, convirtiéndose en el tercer grupo más numeroso a nivel global.

Las religiones se agrupan en familias doctrinales. Las llamadas religiones abrahámicas — judaísmo, cristianismo e islam — comparten la figura de Abraham como patriarca y surgieron en Oriente Próximo. Estas creencias monoteístas reconocen a un solo dios creador del universo y han influido de manera decisiva en la historia política, cultural y social de amplias regiones del mundo.

El judaísmo, surgido hacia el 1800 a. C., dio origen posteriormente al cristianismo en el siglo I y, siglos más tarde, al islam en el siglo VII. Cada una desarrolló múltiples ramas internas: el judaísmo cuenta con corrientes ortodoxas, reformistas, conservadoras y seculares; el cristianismo se divide principalmente en católicos, protestantes, ortodoxos y mormones; mientras que el islam se estructura en corrientes como la suní y chií, además de escuelas jurídicas y tradiciones místicas.

Por otro lado, las religiones dhármicas — hinduismo, budismo, jainismo, sijismo y taoísmo — surgieron en el subcontinente indio alrededor del 1500 a. C. Estas tradiciones comparten conceptos como el karma, la reencarnación y la búsqueda del equilibrio universal, y no se centran necesariamente en una deidad única.

Cada una de estas religiones ha desarrollado espacios sagrados específicos — iglesias, mezquitas, sinagogas, templos o monasterios — que funcionan como centros de oración, peregrinación y cohesión comunitaria, algunos de los cuales se han convertido en los recintos religiosos más visitados del planeta.

Tradiciones en transformación: creencias que emergen y desaparecen

El panorama religioso mundial no es estático. En las últimas décadas han surgido religiones neopaganas que recuperan tradiciones precristianas europeas, como el paganismo nórdico, celta, grecorromano o la wicca. Estas creencias politeístas reconstruyen antiguos sistemas simbólicos y rituales asociados a la naturaleza y a identidades culturales específicas.

En África, persisten religiones tradicionales como el vudú y el chamanismo, caracterizadas por la veneración de múltiples deidades, espíritus y fuerzas naturales. En estas prácticas, los rituales, los tótems y la figura del chamán o brujo ocupan un lugar central en la vida comunitaria.

En América, muchas religiones indígenas han quedado al borde de la desaparición. No obstante, algunas aún se practican, como la religión azteca en México, el culto al peyote entre comunidades nativas de Estados Unidos y la religión Casa-Grande de los iroqueses en Nueva York. Estas tradiciones conservan una relación estrecha entre espiritualidad, territorio y cosmovisión.

A pesar de su diversidad, todas las religiones comparten la construcción de espacios sagrados que concentran la vida ritual y simbólica, y que en muchos casos se han convertido en destinos de peregrinación masiva a escala global.

La Basílica de Guadalupe: fe, identidad y peregrinación masiva

La Basílica de Guadalupe, ubicada en la Ciudad de México, es uno de los recintos religiosos más visitados del mundo. Su origen se remonta a las apariciones de la Virgen María a San Juan Diego en el cerro del Tepeyac en 1531, donde, según la tradición católica, quedó impresa su imagen en una tilma. El sitio se erigió sobre un antiguo santuario dedicado a la diosa prehispánica Tonantzin, consolidando un espacio de sincretismo religioso.

A lo largo de los siglos se construyeron distintos templos, hasta llegar a la Nueva Basílica inaugurada en 1976, diseñada para albergar a millones de fieles y garantizar la visibilidad permanente de la imagen guadalupana. Este recinto recibe decenas de millones de peregrinos cada año, con picos superiores a los 12 o 13 millones tan solo durante las celebraciones del 12 de diciembre.

En 2025, autoridades del Gobierno de la Ciudad de México reportaron la llegada de 13 millones de personas a los alrededores del santuario, cifra que consolida a la Basílica de Guadalupe como uno de los centros de peregrinación más concurridos a nivel mundial, incluso por encima del Vaticano en número anual de visitantes.

El Vaticano: centro espiritual y político del catolicismo

El Vaticano representa el corazón espiritual de la Iglesia católica y el país más pequeño del mundo. Su historia se vincula al martirio de San Pedro y a la construcción de la Basílica homónima en el siglo IV. Con el paso del tiempo, el sitio se convirtió en el eje del poder papal y en la sede de los Estados Pontificios.

Tras la pérdida de estos territorios en el siglo XIX, el Vaticano se consolidó como Estado soberano en 1929 mediante los Pactos de Letrán. Actualmente, alberga la Basílica de San Pedro, la Capilla Sixtina y los Museos Vaticanos, atracciones que reciben entre 6 y 18 millones de visitantes anualmente, con incrementos significativos en años jubilares como el Año Santo 2025.

La combinación de relevancia religiosa, valor histórico y riqueza artística convierte al Vaticano en uno de los recintos religiosos y culturales más visitados del mundo.

La Tumba del Gran Imán Reza: epicentro del islam chií

En la ciudad de Mashhad, Irán, se encuentra la Tumba del Gran Imán Reza, mausoleo del octavo imán chií, Ali ibn Musa al-Rida. Este recinto se consolidó como un centro de peregrinación fundamental para el islam chií, especialmente durante la dinastía Safávida, cuando se expandió hasta convertirse en un complejo monumental con mezquitas, bibliotecas y museos.

Cada año, entre 20 y 30 millones de peregrinos visitan este santuario, lo que lo posiciona como uno de los sitios religiosos más concurridos del mundo islámico y como el núcleo espiritual del chiísmo en Irán.

Monte Tai: espiritualidad, imperio y paisaje sagrado

El Monte Tai, en China, es una de las montañas sagradas más antiguas y veneradas del mundo. Con más de tres mil años de historia, fue escenario de ceremonias imperiales en las que los emperadores realizaban rituales de “Feng Chan” para legitimar su mandato ante el Cielo y la Tierra.

El sitio alberga 22 templos, cerca de 1,800 inscripciones en piedra y un vasto patrimonio cultural que lo vincula con el taoísmo, el confucianismo y la historia imperial china. Aunque no existen cifras precisas actuales, su afluencia es comparable a los principales destinos turísticos de China, que antes de la pandemia superaban los 60 millones de visitantes anuales.

La Meca: el corazón del islam

La Meca, en Arabia Saudita, es el sitio más sagrado del islam y el destino final del Hajj, una de las cinco obligaciones religiosas de los musulmanes. Alberga la Kaaba, el punto hacia el cual millones de fieles orientan sus oraciones diarias.

Históricamente, La Meca fue un centro comercial estratégico antes del surgimiento del islam. Con el nacimiento del profeta Mahoma en el año 570 y la posterior consolidación del monoteísmo islámico, la ciudad se transformó en el núcleo espiritual del islam. Cada año recibe millones de peregrinos provenientes de todo el mundo.

En las últimas décadas, la ciudad ha experimentado una profunda modernización para atender la creciente afluencia de visitantes, un proceso que ha generado debates sobre la preservación de su carácter histórico y espiritual.

Cuando la espiritualidad también es fenómeno social

Los recintos religiosos más visitados del mundo reflejan que la espiritualidad sigue siendo un eje central de la vida humana, incluso en sociedades cada vez más secularizadas. La masiva afluencia de fieles a lugares como La Meca, la Basílica de Guadalupe, el Vaticano, el Monte Tai o la Tumba del Gran Imán Reza evidencia que la religión no solo persiste, sino que se manifiesta como un fenómeno social, cultural y político de gran escala. Estos espacios concentran historia, poder simbólico y memoria colectiva, y funcionan como puntos de encuentro donde la fe trasciende fronteras, credos y generaciones, reafirmando su vigencia en el mundo contemporáneo.

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Un viaje de esperanza hacia una Iglesia unida, diálogo entre religiones, un mundo en paz

Un olivo presidió el encuentro del Papa con líderes religiosos en Beirut
Un olivo presidió el encuentro del Papa con líderes religiosos en Beirut

Como ya se ha insistido en otras ocasiones, no habrá paz mientras continúen las guerras religiosas

| Félix Placer Ugarte

El viaje apostólico del  papa León XIV a Turquía y a Líbano había despertado gran interés no solo por ser el primero internacional, sino también por los lugares  elegidos y los temas que iban a ser abordados. La razón de su visita a la República Turca estaba en la conmemoración de los 1.700 años del concilio de Nicea y en su sentido ecuménico; unida a esta celebración, su estancia en Líbano, frontera con el país palestino, tenía un importante significado de compromiso por la justicia y la paz en los críticos momentos que  esta zona vive y que afectan a la estabilidad mundial. El Papa ha abordado, en consecuencia, en sus discursos las exigencias religiosas y políticas.

Un Concilio actual

Las afirmaciones dogmáticas del Concilio de Nicea en su celebración el año 325, rechazaban la herejía de Arrio que socavaban la fe cristológica al negar la divinidad de Jesucristo y, por tanto, la unión de Dios con la humanidad,estableciendo una distancia insalvable respecto a la divinidad. La  razón arriana estaba en que la trascendencia  de Dios no era compatible con el sufrimiento de Jesús: Dios no podía sufrir ni morir, tampoco nacer y compartir con los humanos su vida. Por ello Jesús no podía ser Dios, sino alguien creado y, por tanto, inferior al Padre que esincreado y eterno, en absoluta transcendencia. Nicea, con Atanasio, desautorizó ese error que separaba al hombre de Dios, atentaba contra lo más profundo de la revelación yde la historia  de la salvación y anulaba el sentido pleno de la sacramentalidad. Con la afirmación dogmática  de Nicea, recordaba León XIV en su Carta Apostólica In  unitate fidei, la doctrina de la consubstancialidad (homooúsios) de Jesucristo, Hijo de Dios, según Nicea, contra el error helenizante de los arrianos.

Bartolomé y León, en Nicea
Bartolomé y León, en Nicea Vatican Media

Ante determinados espiritualismos de hoy que tienden a separar lo humano de lo divino y la historia humana de la historia de la salvación,  la Iglesia con León XIV confesaba la cercanía de un Dios que comparte nuestra vida, sus gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias, elsufrimiento de todas las víctimas sobre todo de los últimos, de los más pobres, de los abandonados y marginados para lograr un mundo humanizado, es decir, divinizado ya que toda auténtica liberación lleva a una verdadera divinización.

También es importante subrayar en este momento que,según la fe niceno-constantinopolitana, Dios en la encarnación asumió la naturaleza humana en su integridadque es femenina y masculina. Por tanto no se puede aducirla masculinidad  del Jesús histórico como razón para negar a la mujer  su derecho, por ejemplo, al diaconado y presbiterado. La igualdad es principio fundamental, garantizada por el bautismo, desde donde se deriva la correspondencia de   los mismos derechos a hombres y mujeres.

El Papa lee su discurso en Nicea
El Papa lee su discurso en Nicea RD/Captura

Nicea ante  el ecumenismo y pluralismo religioso

La Carta citada recordó también  “el altísimo valor ecuménico” del Concilio de Nicea e invitaba fortalecer el diálogo en un “ecumenismo orientado al futuro”, como así ha sido y se ha reafirmado por parte del Papa y  las diferentes Iglesias en los encuentros ecuménicos que han tenido lugar, sobre todo en Iznik, antigua Nicea, con el Patriarca de Constantinopla Bartolomé I rezando con delegados de las diferentes Iglesias.

Pero también es  preciso recalcar  que este viaje papal se ha desarrollado en su primera etapa en Turquía, país de mayoría musulmana; contexto muy tenido en cuenta en los saludos y discursos ante las diversas autoridades civiles y religiosas. Frente a un pasado de discordias, enfrentamientos y guerras, este viaje ha subrayado la evolución positiva en las relaciones entre musulmanes y cristianos en el respeto y en el diálogo; también con otras religiones en un mundo caracterizado por el pluralismo religioso, donde todavía se enfrentan concepciones monoteístas y politeístas, que desembocan en graves conflictos. Como ya se ha insistido en otras ocasiones, no habrá paz mientras continúen las guerras religiosas.

Nicea y Constantinopla resolvieron los graves enfrentamientos cristianos de su época con afirmaciones dogmáticas en las que también estaba interesado el poder político en un imperio dividido por posiciones religiosas. Precisamente, como recordaba el Papa,  la consecución de la unidad de todos los cristianos fue uno de los objetivos principales del último Concilio, Vaticano II, que retiró las recíprocas excomuniones con la Iglesia ortodoxa y afirmó que «el restablecimiento de la unidad entre todos los cristianos es una de las principales preocupaciones del Concilio Vaticano II» (Unitatis redintegratio). Celebramos este 8 de diciembre su clausura,  hace 60 años.

Un momento del encuentro interreligioso
Un momento del encuentro interreligioso

Sin embargo en el mundo actual globalizado las religiones continúan siendo motivo y causa de inestabilidad y guerra. Es preciso llegar  al diálogo interreligioso para el cual Nicea y Constantinopla con Éfeso y  Calcedonia,  aportan  una base imprescindible. Si afirmamos la acción de Dios  en la humanidad y la presencia  del Espíritu en su historia es preciso reconocer, como lo afirmó el Concilio Vaticano II, su acción universal.  Por tanto, otras religiones son lugares  donde acontece el encuentro entre lo divino y lo humano,  dondeestá  “ lo bueno sembrado en los ritos y culturas de otros pueblos” (Lumen gentium, 17).

Ya el ‘Parlamento de las Religiones del Mundo’, celebrado en 1993, abogó  por una ética mundial para conseguir un orden mundial nuevo, sin predominio de una religión sobre otra, basado en el mutuo reconocimiento, en la no violencia y respeto a toda vida, en el compromiso a favor de una  cultura de la solidaridad y de un orden económico justo, de tolerancia e igualdad. Hoy las diferentes religiones subrayan profundos valores de alteridad (abrahámicas), compasión (asiáticas), cuidado de los pobres y olvidados (Islamismo), sintonía con la naturaleza (indígenas). En consecuencia el diálogo interreligioso está brotando en una teología del pluralismo religioso de amplio alcance liberador y pluralidad convergente, cuidando la creación, que es obra de Dios con reverencia y gratitud, custodiándola  y cultivándola como casa común de la humanidad, según ha recordado el Papa citando la Laudato si’.

León XIV
León XIV

Ante un mundo dividido, enfrentado, con graves desigualdades injustas

Este viaje ha estado marcado, por tanto, como no podía ser de otra manera,  por una insistente exigencia de paz, en especial desde el Líbano, en la frontera con Palestina. En un escenario de guerra, con sus trágicas consecuencias para Gaza y también para otros pueblos como Ucrania, África y con amenazas de invasiones prepotentes León XIV ha  clamado por la justicia y por la paz y el respeto a todos los pueblos desde la justicia. Ha sido una constante en sus discursos ante líderes políticos y religiosos y ante los grupos que han compartido sus celebraciones ecuménicas donde las diferentes confesiones y  religiones son claves de justicia y de paz, de respeto a los derechos de todos los pueblos.

Siguiendo el itinerario del viaje papal estamos, por tanto, llamados a un proceso de paz urgente y a un rechazo de  la guerra y de un armamentismo desbocado que en  lugar de ser garantía  seguridad para los estados, es amenaza destructiva sobre el conjunto de la humanidad, además de ser negocio para quienes alientan e imponen la carrera armamentística.

Concilio de Nicea
Concilio de Nicea

Si el Concilio de Nicea, convocado por Constantino, tuvo una interesada intencionalidad política para su imperio, unida a la religiosa, la celebración de su aniversario con el viaje de León XIV se ha guiado por una clara finalidad religiosa haciéndose clamor de paz “en un mundo dividido y desgarrado por muchos conflictos”. Es el radical servicio que hoy la Iglesia ofrece a la humanidad ante sus angustiosas preguntas e incertidumbres, como pidió Gaudium et spes hace ahora 60 años.

Nicea y la navidad: la sacramentalidad de lo humano

El viaje de León XIV se ha realizado en tiempo de Adviento en las puertas de esta  Navidad y en lugares de  intensas resonancias bíblicas y del primer cristianismo. Los Concilios de Nicea y Constantinopla dieron pleno sentido a la celebración del nacimiento humano del Hijo de Dios, que en la herejía arriana perdía su pleno significado salvador.

Celebrar aquel acontecimiento decisivo para la humanidad implica la afirmación de la humanización de Dios, en especial, como insistía el mismo Papa, en los pobres y sencillos (Dilexi te). En consecuencia, fieles a la fe que confiesa la unidad de lo divino y de  lo humano en Jesucristo, como afirma Jon Sobrino, siguiendo a Karl Rahner y en definitiva a Nicea, lo humano debe  ser interpretado en referencia  a lo divino y lo divino en relación con lo humano.

Del concilio de Nicea
Del concilio de Nicea

Jesús es comprendido de esta manera comosacramento de Dios y, por tanto, lo humano es sacramento de lo divino. Desde esta convicción creyente, la afirmación de que ‘fuera de la Iglesia no hay salvación’, de reminiscencias arrianas, ha dejado paso a la que es fiel a Nicea: ‘fuera del mundo no hay salvación’. En consecuencia solo llegamos a Dios a través de lo humano interpretado desde el evangelio, guiados por el Espíritu que nos descubre y revela en los pobres, humildes, necesitados al Dios de Jesús nacido en Belén como liberador-salvador (Lc 4,18). Negar esa relación intrínseca que proviene de la Encarnación equivale a caer en la herejía arriana que separa lo humano de lo divino, a Dios  del hombre y termina reduciendo la Navidad a modelos espiritualistas que muchos hacen compatibles con el  consumismo de estos días en nuestra sociedad.

La resonancia de los mensajes dirigidos por León XIV, no solo a los lugares visitados, sino al mundo entero en su crítica situación actual, dan a esta Navidad un interpelante significado  para que el entendimiento y diálogo entre confesiones cristianas, entre religiones del mundo, en la política de los estados, en la relación entre pueblos, se guíen por actitudes y criterios liberadores  y humanizadores para lograr construir un mundo de justicia y de paz.  

Annalena Tonelli, un testimonio evangélico que pone los pelos de punta

Lo único que realmente cuenta en la vida es amar» - La Civiltà Cattolica

El 6 de octubre, en Boorama, pequeña ciudad de Somalia, Annalena Tonelli recibió un disparo en la cabeza. Murió desangrada en el hospital que había fundado siete años antes. Tenía 60 años y llevaba 33 en África. Quién era y qué hacía en Somalia lo cuenta en un testimonio que dio en diciembre de 2001 en una conferencia celebrada en el Vaticano:

«Dejé Italia en enero de 1969. Desde entonces he vivido al servicio de los somalíes. Han sido treinta años de compartir. Elegí ser para los demás – los pobres, los que sufren, los abandonados, los que no son amados –, fui niña y así he sido, y confío en que lo seguiré siendo hasta el final de mi vida. He querido seguir a Jesús: pobre con los pobres, con los que mi día a día está lleno.

«Vivo en servicio, sin la seguridad de una orden religiosa, sin pertenecer a ninguna organización, sin sueldo, sin cotizar para cuando sea vieja. Dejé Italia tras seis años de servicio a los pobres en uno de los barrios pobres de mi ciudad natal [Forlì]. Pensé que no podría entregarme completamente a los pobres quedándome en mi país. […] Los límites de mi acción me parecían tan estrechos, tan asfixiantes. Treinta y tres años después estoy gritando el Evangelio sólo con mi vida y ardo en deseos de seguir gritándolo así, hasta el final. Esta es mi pasión subyacente, junto con una pasión invencible por el hombre herido y disminuido sin haberlo merecido, más allá de la raza, la cultura, la fe.

«Intento vivir con un respeto extremo por «ellos», que el Señor me ha dado. He asumido en la medida de lo posible su estilo de vida. Llevo una vida muy sobria en vivienda, alimentación, medios de transporte, vestimenta. He renunciado espontáneamente a los hábitos occidentales. He buscado el diálogo con todos.

«Vivo en un mundo estrictamente musulmán. He vivido los últimos cinco años en Boorama, en el extremo noroeste del país, en la frontera con Etiopía y Yibuti. Allí no hay ningún cristiano con el que pueda compartir. Dos veces al año, en Navidad y en Pascua, el obispo de Yibuti viene a decir misa por mí y conmigo. Hoy muchos de los somalíes que tenían reparos contra mí me han aceptado y se han convertido en mis amigos. Hoy saben que estuve dispuesta a dar la vida por ellos, que arriesgué mi vida por ellos.

«Mi primer amor fueron los enfermos de tuberculosis, las personas más abandonadas, más rechazadas de ese mundo. Estaba en Wajir, en el corazón del desierto del noreste de Kenia, cuando conocí a los primeros enfermos y me enamoré de ellos, y fue un amor a la vida. No sabía nada de medicina. Empecé a llevarles agua de lluvia que recogía de los tejados de la hermosa casa que el gobierno me había regalado como profesora. Me saludaban con la cabeza, aparentemente molestos por la torpeza de aquella joven blanca. Todo estaba en mi contra. Era joven y, por tanto, no merecía ser escuchada ni respetada. Era blanca y, por tanto, despreciada por esa raza que se considera superior a todas. Era cristiana y por lo tanto despreciada, rechazada, temida. Estaban convencidos de que había ido a Wajir a hacer proselitismo. Y además no estaba casada, un absurdo en ese mundo, donde el celibato no existe y no es un valor para nadie, de hecho es un no-valor.

«Treinta años después, por no estar casada, me siguen mirando con compasión y desprecio en todo el mundo somalí que no me conoce bien. Sólo los que me conocen bien dicen que soy tan somalí como ellos y que soy una verdadera madre para todos aquellos a los que he salvado, curado, ayudado, pasando por alto la realidad de que no soy ni seré nunca una madre natural.

Annalena Tonelli (Forlì, 2 de abril de 1943 – BooramaSomalia, 5 de octubre de 2003) fue una misionera católica italiana. Trabajó durante 33 años en África, tratando enfermedades como la tuberculosis y el HIV, realizando campañas en contra de la mutilación de los genitales femeninos y en escuelas especiales para niños de diferentes capacidades. En junio de 2003, Annalena ganó el Premio Nansen, que es entregado anualmente por ANCUR, en reconocimiento al servicio que ella brindó a los refugiados. Anna fue asesinada en su hospital por un somalí armado, perteneciente al AIAI.[1][2][3]

Biografía

Annalena Tonelli nació en 1943 en Forlí, Emilia Romagna, provincia de Italia. Se graduó en Leyes en la Universidad. Después de «seis años de servicio a gente pobre de los suburbios, chicos huérfanos, enfermos mentales o chicos abusados» de su ciudad, en 1969, la Annalena de 25 años viajó a África apoyando al Comité Contra el Hambre Mundial de Forlí, que ella había ayudado a que empezara.

Al principio, ella trabajó como una profesora de secundaria en Wajir, un región semi-desierta en el Noreste de Kenia, habitado por personas nómadas de origen somalí. El pésimo estado de salud de la comunidad local, llevó a Anna a estudiar medicina. Ella estaba calificada en Kenia para tratar la tuberculosis, en el Reino Unido para la Salud Pública, y en España para la lepra.

Ya en 1976, Annalena se hizo responsable en un proyecto piloto para tratar la tuberculosis en las personas nómadas. Entonces, Annalena invitó a los pacientes con tuberculosis al Centro de Rehabilitación para el Discapacitado, que ella, junto a otras voluntarias, estaba abriendo para tratar a enfermos de poliomielitis, ciegos, sordomudos y personas con otras discapacidades. Este enfoque garantizó que varios pacientes tomen el tratamiento, junto a una terapia de seis meses, que fue adoptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En 1984, tras diversos enfrentamientos entre clanes, la armada de Kenia inició una campaña represiva contra los clanes somalíes en la zona de Wajir. La denuncia pública por parte de Annalena ayudó a detener los asesinatos. Arrestada y puesta frente a una corte marcial, se le dijo que el hecho de que haya escapado a dos emboscadas no era una garantía que sobreviviría a una tercera, y fue forzada a abandonar Kenia.

Annalena Tonelli viajó a Somalía, primero a Merca, y luego a Borama. Aquí, su trabajo incluyó: Un hospital de 250 camas, una Escuela de Educación Especial (con 263 estudiantes) para niños discapacitados (única escuela de estas características en todo Somalía), un programa para la erradicación de la mutilación genital femenina, cura y prevención del HIV Sida y auxilio a marginados, huérfanos y gente pobre.

En octubre del 2003, Annalena fue asesinada en el hospital contra la tuberculosis que ella había abierto en Borama, por un hombre armado, perteneciente al AIAI. Dos semanas después del asesinato de Anna, Dick y Enid Eyeington, fueron asesinados en su departamento de la Escuela Secundaria de Auxilio Sheikh, en la región de Sheikh, por la misma célula terrorista. Los asesinos fueron arrestados en 2004, enjuiciados y condenados a muerte por una corte local.

Deepavali: Hindúes y cristianos trabajen por la paz en el espíritu de Nostra Aetate

Representantes de diferentes religiones en un momento de oración.

Mensaje del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso con motivo de la festividad que representa la victoria de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal, que este año se celebra el 20 de octubre. «En el mundo actual, donde la desconfianza, la polarización, las tensiones y las divisiones van en aumento, el diálogo interreligioso es más necesario que nunca», se lee en el texto.

Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano

«Como creyentes arraigados en sus tradiciones religiosas y como personas unidas por valores compartidos y una preocupación común por la paz», hindúes, cristianos, junto con personas de otras religiones y hombres y mujeres de buena voluntad, pueden unirse de diversas maneras para fomentar la paz en el mundo. Esta es la esperanza expresada en el Mensaje del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso a los hindúes con motivo de la festividad de Deepavali, que este año se celebra el 20 de octubre, firmado por el Prefecto, cardenal George Jacob Koovakad, y el Secretario, monseñor Indunil Janakaratne Kodithuwakku Kankanamalage. «Que esta fiesta de las luces ilumine sus vidas y traiga felicidad, unidad y paz a sus familias y comunidades», reza el texto. También recuerda el 60.º aniversario de Nostra Aetate, que este año se celebra el octavo día después de Deepavali. Nostra Aetate instó a los católicos de todo el mundo a dialogar y colaborar con personas de otras tradiciones religiosas, instando a todos a «reconocer, preservar y promover los valores espirituales, morales y socioculturales que se encuentran en ellos» al servicio de la promoción de la paz. De ahí la invitación a los hindúes, «durante este tiempo festivo», a unirse a los cristianos y a las personas de todas las confesiones y de buena voluntad para reflexionar sobre cómo fortalecer los esfuerzos comunes por la paz mediante el diálogo y la colaboración, en el espíritu del documento del Concilio Vaticano II sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas.

Queda mucho por hacer

El Dicasterio para el Diálogo Interreligioso destaca que la iniciativa lanzada por Nostra Aetate, a lo largo de los años, «se ha convertido en un proyecto global, generosamente apoyado y promovido por personas de diferentes creencias religiosas e incluso por no creyentes, contribuyendo significativamente a la paz mundial». Ahora, en este «Jubileo de Diamante», la Declaración del Concilio insta a renovar la promoción del «diálogo interreligioso como camino hacia la paz». El espíritu del documento, arraigado en la promoción de la unidad y la caridad entre los hombres, basado en lo que tienen en común y que los impulsa a vivir juntos su destino común, sugiere rechazar todo lo que sea verdadero y santo en otras religiones, apoyar respetuosamente las formas de actuar y vivir, los preceptos y las doctrinas que reflejen un rayo de esa verdad que ilumina a todos los hombres, y defender y promover juntos para todos la justicia social, los valores morales, la paz y la libertad, especifica el Mensaje a los Hindúes, añadiendo que, si bien se ha avanzado mucho desde Nostra Aetate, aún queda mucho por hacer.

La colaboración interreligiosa debe crecer

«El diálogo interreligioso es más necesario que nunca» en el mundo actual, donde aumentan la desconfianza, la polarización, las tensiones y las divisiones, subraya el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, que considera necesario, precisamente a través de dicho diálogo, «sembrar las semillas de la unidad y la armonía», mientras que «la comprensión y la colaboración interreligiosas» deben crecer en la vida cotidiana. El Mensaje para Deepavali, cuyo tema es «Hindúes y cristianos: construir la paz en el mundo mediante el diálogo y la colaboración en el espíritu de Nostra Aetate», recuerda también el estímulo de León XIV, el pasado 8 de mayo, a «construir puentes, a través del diálogo, a través del encuentro, uniéndonos a todos para ser un solo pueblo» y el de «promover una cultura del diálogo y de la colaboración por la paz» que es responsabilidad «de creyentes y no creyentes por igual», con particular atención «a la dignidad de la persona y al bien común», dirigido el 30 de mayo a los Movimientos y Asociaciones que crearon la «Arena de la Paz».

Cultivando una cultura de paz

Finalmente, el Mensaje afirma que la familia es «el lugar primordial de la educación en la vida y la fe» y que «las tradiciones religiosas tienen una responsabilidad crucial en la promoción de la paz». Los líderes, por tanto, «tienen el deber moral de dar ejemplo», recomendando que «respeten la diversidad» y «construyan puentes de amistad y fraternidad», mientras que «las instituciones educativas y los medios de comunicación desempeñan un papel esencial en la formación de corazones y mentes hacia la coexistencia pacífica». Por lo tanto, el «diálogo y la colaboración interreligiosos» deben ser acogidos «como herramientas indispensables para cultivar una cultura de paz» y, en este sentido, «deben convertirse en un movimiento poderoso y dinámico dedicado a construir y defender la paz en todo momento». «Podemos comprometernos con la construcción de la paz en el mundo», concluye el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, que, citando el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común, llama a promover «la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como código de conducta; la comprensión mutua como método y criterio».

Fuente: https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2025-10/deepavali-hindues-y-cristianos-trabajen-por-la-paz-en-el-espiri.html

La Ruta de la Seda

La Ruta de la Seda

Un Puente Cultural entre Oriente y Occidente que dio y va a dar mucho que hablar. Un Legado que Perdura. Un Nuevo Proyecto

Es un ejemplo de cómo el comercio y el intercambio cultural pueden unir a las naciones y promover la comprensión mutua. Su legado perdura hasta nuestros días, y su relevancia contemporánea es un recordatorio de la importancia de la cooperación y el diálogo entre culturas.

Por Ada Noemí Zagaglia 

Un Puente Cultural entre Oriente y Occidente. Un Nuevo Proyecto
La Ruta de la Seda, una red de rutas comerciales que conectaba Asia con Europa y África, es un ejemplo paradigmático de cómo el comercio y el intercambio cultural pueden unir a las naciones y promover la comprensión mutua. Como afirmó el historiador Miguel Candelas, «la Ruta de la Seda fue un puente que conectó civilizaciones, permitió el intercambio cultural y sentó las bases del mundo moderno».

*Un Legado que Perdura*
La Ruta de la Seda no solo fue un camino para el comercio de bienes materiales, sino también un canal para la transmisión de ideas, religiones y tecnologías. Como dijo el escritor italiano Marco Polo, «la Ruta de la Seda es un camino que une Oriente y Occidente, uniendo pueblos y culturas» .

*El Intercambio Cultural*
La Ruta de la Seda fue un crisol cultural donde se fusionaron estilos artísticos, técnicas y simbolismos entre Oriente y Occidente. El arte budista, por ejemplo, incorporó elementos del arte grecorromano y persa, creando obras híbridas que reflejaban la diversidad cultural de la ruta.

*La Difusión de Religiones*
La Ruta de la Seda también jugó un papel crucial en la difusión de religiones y creencias. El budismo, el cristianismo y el islam se expandieron por toda Asia a través de la ruta, creando un mosaico cultural y religioso que aún perdura hoy en día.

*La Relevancia Contemporánea*
En la actualidad, la Ruta de la Seda sigue siendo relevante en la gastronomía, el turismo cultural y el comercio moderno. China ha lanzado una serie de proyectos de infraestructura para crear una nueva red comercial global que conectará a China con Europa y África .

*La Nueva Ruta de la Seda*
El proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, iniciado por China en 2013, busca resucitar la antigua ruta comercial y promover el intercambio cultural y económico entre Oriente y Occidente. Como afirmó el presidente chino Xi Jinping, «la Nueva Ruta de la Seda es un proyecto que beneficiará a todos los países involucrados, promoviendo la cooperación y el desarrollo mutuo» .

En conclusión, la Ruta de la Seda es un ejemplo de cómo el comercio y el intercambio cultural pueden unir a las naciones y promover la comprensión mutua. Su legado perdura hasta nuestros días, y su relevancia contemporánea es un recordatorio de la importancia de la cooperación y el diálogo entre culturas

Fuente: https://www.testimoniosba.com/2025/10/20/la-ruta-de-la-seda/