Descubre las más célebres frases de santa Teresa dñÑ Lisieux

Teresita del Niño Jesús o santa Teresa de Lisieux es la más joven de los Doctores de la Iglesia, proclamada por san Juan Pablo II el 19 de octubre de 1997; la más joven porque murió desconocida a los 24 años de edad.

Sin embargo muy pronto se hizo conocer, por su vida cristiana de santidad, sus milagros y por el gran legado espiritual que dejó a través de sus obras literarias.

Hoy quisiéramos recordarla con estas, sus frases más celebres, la mayoría extraídas del libro Historia de un Alma, una verdadera joya espiritual de nuestro tiempo.

Galería fotográfica

Quién es santa Teresita

Santa Teresa de Lisieux es la autora del “caminito espiritual”, la santa que descubrió que su misión en el corazón de la Iglesia era ser el amor.

Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, Teresita de Lisieux, es una maravillosa monja carmelita que ha hecho llover flores sobre el mundo, una de las santas más queridas por su nobleza, su genio espiritual y su dulzura de amor.

Tenía un corazón misionero, a pesar de que entró en un monasterio carmelita de clausura donde las monjas rara vez pasan más allá de los muros que lo rodean.

Ella siempre rezaba por los sacerdotes misioneros y por aquellos a quienes servían como ministros. Su corazón estaba lleno del amor de Dios y quería que todo el mundo lo poseyera.

Fuente: ttps://share.google/VTEuHDjcaYo7v7Uai

Diálogo interreligioso

HECHOS. Conocí a un sacerdote totalmente enemigo de poder dialogar con protestantes o evangélicos, como si fueran enemigos intratables y como si todo en ellos estuviera mal.

Por lo contrario, desde 1992, en Chiapas fundamos el Consejo Interreligioso, con el fin de dialogar entre nosotros sobre nuestra fe, no para discutir y pelear, sino para conocernos más y poder trabajar juntos por la paz y la reconciliación en las comunidades, por la familia y la juventud, por el cuidado de la ecología y contra el alcoholismo.

También hacíamos oración juntos y meditábamos la Palabra de Dios. Eran tiempos en que todavía existían conflictos comunitarios por diferencias religiosas y juntos buscábamos caminos de justicia y de respeto en esas comunidades. Hasta la fecha, este Consejo chiapaneco sigue funcionando. Participan los obispos y los representantes legales de diferentes asociaciones religiosas.

En Chiapas hay diversos grupos de musulmanes y con ellos tuve poco contacto, porque están muy divididos. La mayoría son indígenas chamulas que antes eran presbiterianos. Pero había una judía norteamericana, periodista, que una vez me invitó a su casa para celebrar juntos la Cena Pascual.

Todo estuvo muy bien, con todos los elementos propios; incluso me pidió que yo leyera y explicara el capítulo 12 del Éxodo, para vivir más conscientemente ese momento. Era Jueves Santo y ajustamos los horarios para que yo pudiera estar en Catedral para la celebración católica.

Como en nuestra patria han aumentado otras religiones, en varios estados ya se han constituido Consejos Interreligiosos para promover el diálogo y la colaboración en la búsqueda de valores que nos hacen hermanos.

ILUMINACIÓN

Tres Dicasterios de la Curia Romana: Doctrina de la Fe, Diálogo Interreligioso y Promoción de la Unidad de los Cristianos, han emitido una nota sobre esta relación de fraternidad con otras religiones. Comparto sólo algunos párrafos, pero sería bueno que se leyera todo.

“En realidad, no se trata de fundar una gran religión mundial en la que todas las creencias queden niveladas. Esa posibilidad debe descartarse por respeto a uno mismo y a los demás. Se trata, en cambio, de construir una sociedad fraterna capaz de aceptar las diferencias.

“La Iglesia ha pasado de una actitud a menudo reservada o distante a un valiente camino de diálogo sincero, de encuentro respetuoso y de cooperación fraterna. Este legado constituye ya un patrimonio vivo e irrenunciable, que sigue interpelando a los creyentes de hoy y los compromete a continuar esta aventura humana y espiritual, tan vital para nuestro tiempo” (57).

“La Iglesia invita a todos a convertirse en «constructores de puentes, no de muros», artesanos de la paz y de la fraternidad, capaces de acoger al otro en su diferencia, de reconocer sus riquezas espirituales y de colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más humana” (59).

ACCIONES

Tratemos a las personas de otras religiones con gran respeto, con apertura mental y con un corazón fraterno. No debemos intentar imponer nuestra religión católica, sino proponerla y ofrecerla como alternativa válida para quien libremente la acepte, con el testimonio del bien que nos ha hecho, aunque no faltan deficiencias en todas partes. Dios no quiere esclavos, sino hijas e hijos, hermanos todos entre nosotros.

Felipe Arizmendi

Obispo Emérito de San Cristóbal de las Casas

Fuente: https://oem.com.mx/elsoldemexico/analisis/dialogo-interreligioso-32268067

Medina, la ciudad del Profeta

por Alba Martorell Cid

  • Medina, considerada el segundo lugar más sagrado del islam, atrae a millones de peregrinos que buscan conexión espiritual

Cada año, millones de musulmanes llegan a Medina, la ciudad donde el profeta Mahoma vivió los últimos años de su vida. Aunque la única peregrinación obligatoria en el islam es el Hajj, a La Meca -uno de los cinco pilares de la religión y preceptivo al menos una vez en la vida para quien tiene salud y recursos-, muchos fieles aprovechan su viaje a Arabia Saudita para conocer también Medina.

Situada en el oeste de la península Arábiga, en Arabia Saudita, Medina es el segundo lugar más sagrado del islam, donde Mahoma fundó la primera comunidad islámica, consolidó su mensaje y, finalmente, fue enterrado.

Para Fátima Zohra Yacubi Zafri, que acompaña grupos de peregrinos y es voluntaria en el Consejo Islámico de Barcelona, en la Fundación Ibn Battuta, en Diálogos de Mujer y en la entidad Tot Raval, cualquier peregrinación es mucho más que un desplazamiento físico. “Es un viaje del corazón hacia Alá, una oportunidad para detener el ritmo de la vida, desprenderse de lo material y renovar la fe”, explica. Desde su experiencia, asegura que ha visto personas “llegar cargadas de preocupaciones y regresar transformadas”, porque la peregrinación recuerda a los musulmanes que “ante Alá todos somos iguales, sin importar la nacionalidad, el idioma o la condición social”.

La ciudad donde se construye el islam

La antigua ciudad de Yathrib cambió el curso de la historia en el año 622, cuando Mahoma y sus seguidores emigraron allí huyendo de la persecución que sufrían en La Meca. Este episodio, conocido como la Hégira (Hijra), marca el inicio del calendario islámico.

En Medina, Mahoma dejó de ser solo un predicador para convertirse también en el guía de una comunidad religiosa y social. Allí estableció la umma, la comunidad de los creyentes, arbitró conflictos entre las tribus de la ciudad y continuó recibiendo las revelaciones que formarían parte del Corán. Para los musulmanes, Medina es, por tanto, mucho más que el lugar donde vivió el Profeta: es donde el islam tomó forma como comunidad.

Según Yacubi, este es precisamente el motivo por el cual la ciudad ocupa un lugar tan especial en el corazón de los musulmanes. “Si La Meca representa la grandeza del encuentro con Alá, Medina representa el amor y la proximidad con el profeta Muhammad”, afirma. Visitar los espacios donde vivió, enseñó y construyó la primera comunidad islámica permite, dice, “comprender mejor su ejemplo”. “La paz que se respira en Medina es difícil de describir; es una ciudad que invita a la serenidad, a la reflexión y al agradecimiento”.

Al-Masjid an-Nabawi, la Mezquita del Profeta

La inconfundible cúpula verde emerge entre los minaretes de Medina como el gran símbolo de la ciudad. Esta silueta que se dibuja en el horizonte es la Mezquita del Profeta (Al-Masjid an-Nabawi), fundada por Mahoma poco después de su llegada, cuando no era más que un recinto austero de adobe y troncos de palmera. Con el paso de los siglos, ese espacio originario ha crecido hasta convertirse en una de las mezquitas más grandes del mundo y en el vibrante centro espiritual de Medina, donde cada año se reúnen millones de peregrinos.

Dentro del complejo se conserva la cámara donde el Profeta fue enterrado en el año 632, al lado de los primeros califas Abu Bakr y Umar ibn al-Khattab. Los musulmanes que visitan Medina se detienen frente a la cámara funeraria para rezar a Dios. En la tradición islámica, sin embargo, esta visita no implica la adoración de Mahoma -reservada únicamente a Alá-, sino una expresión de respeto y de amor hacia aquel que es considerado el último mensajero de Dios y el modelo de vida para los creyentes.

La ziyara, una visita devocional

La visita a Medina recibe tradicionalmente el nombre de ziyara, un término que designa las visitas piadosas a lugares vinculados con la historia sagrada del islam. Aunque no forma parte de los rituales obligatorios, la gran mayoría de los peregrinos que viajan a La Meca procuran también desplazarse hasta Medina.

Durante su estancia, muchos participan en las cinco oraciones diarias en la Mezquita del Profeta, leen el Corán, visitan también la mezquita de Quba o el cementerio de Al-Baqi, donde reposan numerosos familiares y compañeros de Mahoma. La peregrinación se convierte así en una oportunidad para profundizar en los orígenes de la fe y renovar el compromiso de fe.

Yacubi recuerda, sin embargo, que esta visita nunca sustituye el Hajj. “Es muy importante distinguirlo”. Visitar Medina es una decisión personal que puede enriquecer la fe, pero no tiene el mismo valor religioso ni sustituye la peregrinación a La Meca.

Medina, ciudad de peregrinos

La Mezquita del Profeta es hoy uno de los espacios religiosos más visitados del planeta. Las grandes ampliaciones impulsadas durante las últimas décadas permiten acoger a cientos de miles de fieles a la vez, especialmente durante el período del Hajj y el mes del Ramadán.

El ritmo de la ciudad está marcado por la llamada a la oración y por la llegada constante de peregrinos procedentes de los cinco continentes. A pesar de la magnitud del conjunto, Medina continúa siendo, para muchos, un lugar de serenidad y recogimiento. Como guía de peregrinación, Yacubi asegura que es “uno de los lugares donde más claramente he visto cómo las personas encuentran paz, consuelo y una conexión profunda con su fe”. Según explica, la ciudad transmite “tranquilidad, misericordia y proximidad” y ayuda a los fieles a entender mejor la personalidad del Profeta y el mensaje que transmitió. “Medina hace que el islam deje de ser solo un conjunto de enseñanzas para convertirse en una experiencia vivida desde el corazón”, concluye Fatima.

La geografía sagrada del islam

El tercer gran destino del islam es Jerusalén, donde se ubica la mezquita de Al-Aqsa, que Yacubi define como “la primera qibla del islam y uno de sus espacios más sagrados”.

Reconocida como ciudad santa por las tres grandes religiones monoteístas, Jerusalén concentra una enorme carga espiritual e histórica, pero también es uno de los lugares más disputados del mundo. Para los musulmanes, Al-Aqsa recuerda el Viaje Nocturno y la Ascensión de Mahoma a los cielos, y simboliza el vínculo del islam con los profetas anteriores. Al mismo tiempo, la ciudad acoge lugares fundamentales para el judaísmo, como el Muro Occidental, conocido como el Muro de las Lamentaciones, único vestigio conservado del Segundo Templo de Jerusalén, destruido por los romanos en el año 70 d C. Para los cristianos, Jerusalén es también donde Jesús vivió su pasión, muerte y resurrección, y donde se levanta la basílica del Santo Sepulcro, uno de sus principales santuarios.

Ahora bien, más allá de estos tres grandes centros, hay otras localizaciones que mantienen un significado especial para los fieles: Hebrón, donde la tradición sitúa la tumba de Abraham; Karbala y Najaf, centros de peregrinación especialmente importantes para los musulmanes chiíes; o el monte Arafat, en las afueras de La Meca, escenario culminante del Hajj.

También destacan otras ciudades que se han convertido en grandes centros de conocimiento islámico a lo largo de los siglos, como Konya, en Turquía, donde muchas personas buscan profundizar en la dimensión interior de la fe a través de la tradición sufí. Yacubi añade Sarajevo como un espacio que “conecta a los creyentes con la historia de su religión”, por la convivencia entre el patrimonio, la comunidad y la espiritualidad.

Sin embargo, Medina adquiere una dimensión más íntima. Aquí Mahoma no solo predicó, sino que gobernó, impartió justicia, estableció los cimientos de la nueva comunidad de creyentes y pasó allí los últimos años de su vida. Para el peregrino, es una manera de acercarse al aspecto más humano del mensajero de Dios y a los orígenes de una comunidad que, catorce siglos después, continúa reuniendo a más de mil ochocientos millones de fieles en todo el mundo. Para Yacubi, es precisamente esta proximidad lo que convierte a Medina en “un lugar donde la fe se vive con el corazón, desde la paz, el recuerdo y el agradecimiento”.

AUTORA:

Alba Martorell Cid (Tortosa, 1996). Graduada en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Docente de lengua catalana y literatura en Jesuïtes Educació. Máster en Formación del Profesorado por la Universidad Rovira i Virgili (URV). Estudiante del Máster en Periodismo Avanzado-Reporterismo en Blanquerna-Universitat Ramon Llull (URL) y apoyo al Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura.

FUENTE:https://www.catalunyareligio.cat/

Encuentro-Oración abierto a todo el mundo

«Es necesario pasar por el desierto y permanecer en él para recibir la Gracia de Dios.»
Carlos de Foucauld,

«Es necesario pasar por el desierto y permanecer en él para recibir la Gracia de Dios: es en el desierto donde uno se vacía y se desprende de todo lo que no es Dios y donde se vacía completamente la casita de nuestra alma para dejarle todo el sitio a Dios solo.

Es un tiempo de gracia… Es necesario ese silencio, ese recogimiento, ese olvido de todo lo creado, en medio de los cuales Dios establece en el alma su Reino y forma en ella el espíritu interior, la vida íntima con Dios, la conversación del alma con Dios en la fe, la esperanza y la caridad.»

TEXTOS PARA EL ENCUENTRO:

https://docs.google.com/document/d/15hZsdjXy9iviIN3zhCXziIYsFhHaEmVf/edit?usp=sharing&ouid=105220052974298741714&rtpof=true&sd=true

De Ruanda a La Matanza (Argentina): una vida dedicada al servicio a los demás

El sacerdote misionero Anaclet Mbuguje desarrolla su labor en el Barrio 22 de Enero, de Ciudad Evita, donde acompaña a vecinos y trabaja junto a comedores, escuelas y espacios de recuperación. Su historia une la fe y el compromiso con los más necesitados.

Anaclet Mbuguje, el sacerdote misionero ruandés que actualmente trabaja en La Matanza.

Por Valentín Pin*

Acompañar a personas con problemas de adicciones, colaborar en comedores, visitar clubes  y escuelas, charlar con los vecinos, dar clases en un colegio primario y llevar adelante “la misión de Jesús”. Esas son solo algunas de las actividades que hace a diario el “cura villero” Anaclet Mbuguje en el Barrio 22 de Enero, de Ciudad Evita, La Matanza, a miles de kilómetros de su Ruanda natal. 

“No decidí venir a Argentina”, aclara el párroco, si bien afirma sentirse parte del barrio y estar muy cómodo en él. Su llegada en 2009 no fue el resultado de una elección personal, sino de la misión que le encomendaron. Con apenas 21 años, el joven ruandés había sobrevivido al genocidio que sufría su país y decidió comenzar su formación religiosa en República Dominicana. Luego pasó por Camerún y, años después, le asignaron viajar a la Argentina. Tras ocho años en Villa Lugano, en el sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, finalmente, en 2018 llegó al Oeste del Conurbano.

Anaclet es una persona simple y cercana a los vecinos que no frecuenta redes sociales y se mantiene alejado de los medios. Semanalmente, celebra misas tanto en la Parroquia Monseñor Enrique Angelelli y Mártires Riojanos (Barrio 22 de Enero) como en otras capillas de la zona, como la Parroquia San Antonio De Padua (Barrio Villegas) y la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús (Ciudad Evita). Encuentra en este sector de La Matanza una nueva forma de servir y estar cerca de los más vulnerables.

La parroquia Monseñor Enrique Angelelli y Mártires Riojanos donde Mbuguje trabaja diariamente.

Una misión con los más necesitados

Su presencia en un barrio popular no es una mera casualidad, sino que responde a una concepción misionera y religiosa que parte desde el ideario de Jesús de priorizar a los pobres. “Los Misioneros de los Sagrados Corazones tenemos en nuestra espiritualidad lo que llamamos ‘traspasados’, que son los más necesitados. No excluimos a nadie y buscamos llevar el mensaje de Jesús a los más desamparados”, explica Anaclet.

Si bien muchas veces la labor de la Iglesia se vuelve fundamental para la vida cotidiana de los barrios, no es suficiente para subsanar todas las necesidades y carencias. “El principal problema es la ausencia del Estado en muchas cosas”, define el sacerdote, quien resalta como principales problemáticas que en su zona muchas calles no están asfaltadas y que las familias no poseen títulos de propiedad de su vivienda.

Otro conflicto presente en el barrio es el consumo de drogas y el narcotráfico, y cómo termina amenazando la esperanza de aquellos jóvenes en los barrios marginados. Anaclet enfatiza este asunto como una de las cuestiones a las que se enfrenta diariamente.

El Barrio 22 de Enero, en Ciudad Evita, La Matanza.

Su nueva comunidad

Más allá de todas las dificultades que atraviesa el barrio, algo que sin dudas el cura resalta es la solidaridad que encuentra entre los más necesitados. Según afirma, “tienen una alta sensibilidad y tendencia a organizarse para ir respondiendo comunitariamente a las necesidades de cada lugar”.

Otra cosa que destaca sobre Argentina es la cercanía y hospitalidad de los vecinos con los que convive: “De todos los lugares donde he vivido, Argentina es muy acogedor y con poca discriminación. En general, siento que es uno de los países más receptivos, que mejor recibe a otra gente y otras culturas”.

Del dolor a la sensibilidad

Mbuguje no está seguro de si hay una vinculación directa entre lo que le tocó vivir en su adolescencia y su labor misionera con los más necesitados, pero cree que “hay más posibilidades de que quien haya tenido un dolor pueda sentir también el dolor del otro”. Otra idea fundamental que busca transmitir es que cada persona puede ser “un misionero desde su lugar”. Y menciona a modo de ejemplo el caso del periodismo, que “debe ser para servicio de la gente, para promover la dignidad y la justicia, y no informar para el servicio de los grandes intereses”.

De aquel adolescente que sobrevivió al genocidio de Ruanda al “cura villero” que hoy camina por las calles de La Matanza, hay mas de 10.000 kilómetros y 30 años de fe, pero también una historia marcada por la pérdida, la vocación y el compromiso con los demás. Dos lugares tan distantes como Ruanda y La Matanza aparecen unidos en la vida de un hombre que encontró en la fe una forma de acompañar y construir comunidad. 

*Estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), en el marco del Taller de Gráfica VI

Fuente: https://www.el1digital.com.ar/cultura/de-ruanda-a-la-matanza-una-vida-dedicada-al-servicio-a-los-demas/

La visita del Papa a Argelia desafiará la narrativa del “choque de civilizaciones”

La Basílica de San Agustín de Hipona (Annaba), donde León XIV celebrará Misa en Argelia el 14 de abril

La Basílica de San Agustín de Hipona (Annaba), donde León XIV celebrará Misa en Argelia el 14 de abril | Crédito: Cortesía Obispo de Hipona (Argelia), Mons. Michel Guillaud

Por Victoria Cardiel

El Papa que se presentó ante el mundo como “hijo de San Agustín” emprenderá el lunes 13 de abril una gira de diez días por África cuya primera etapa será Argelia, tierra natal del ilustre obispo de Hipona.

San Agustín, una de las mentes cristianas más influyentes del primer milenio, nació en el norte de África en el siglo IV y dedicó su vida a una incansable búsqueda de la verdad que culminó con su Bautismo en Milán.

La figura del santo africano ocupa un lugar destacado en el horizonte pastoral de León XIV. “La figura de san Agustín ayuda mucho como puente, porque en Algeria es muy respetado como hijo de la patria”, subrayó el Pontífice durante la rueda de prensa que siguió a su primer viaje a Turquía y Líbano.

Desde hace más de dos décadas, San Agustín viene siendo objeto de una revaloración cultural en el país magrebí. En 2001, Argelia fue sede del encuentro internacional “San Agustín: africanidad y universalidad”, un foro académico que buscó rescatar al Obispo de Hipona como una figura intelectual africana de dimensión universal, más allá de su identificación exclusiva con la tradición cristiana occidental.

François Vayne, periodista argelino de raíces francesas y buen conocedor de la vida cristiana en el país, explicó que aquel congreso marcó un punto de inflexión. “A partir de entonces, San Agustín empezó a ser reconocido como una pieza del patrimonio cultural de Argelia, como un gran pensador, y no solo como una figura religiosa”, señaló.

Durante un encuentro con medios en la Asociación de la Prensa Extranjera en Roma, Vayne afirmó que el viaje del Papa León XIV supondrá un claro desafío a lo que llamó la “tentación del choque de civilizaciones” entre musulmanes y cristianos.

A su juicio, el Pontífice desmontará esa narrativa al mostrar que la amistad entre creyentes de distintas religiones no solo es posible, sino necesaria. “El Papa va totalmente en sentido contrario a esa propaganda, mostrando que se puede ser amigos, aunque no tengamos la misma fe, y que podemos compartir el mismo amor por la humanidad, que nace de nuestra relación con Dios”, afirmó.

Coincide con él el cineasta italo- argelino Rachid Benhadj, director de Mirka (2000) —película que cuenta con actores como Gérard Depardieu y Vanessa Redgrave—, quien subrayó el impacto del viaje del Papa en el diálogo interreligioso: “Es importante que los argelinos puedan escuchar la música del Pontífice, para vivir juntos en África, en Argelia, pero más ampliamente en el continente africano, que puedan vivir juntos entre cristianos y musulmanes». 

San Agustín, vía para romper los «muros de incomprensión»

Además, reseñó que San Agustín muestra el camino para “romper los muros de incomprensión”. “Es que reconocemos a San Agustín, reconocemos indirectamente la fraternidad que puede existir entre cristianos y musulmanes. Yo creo que es una apertura, un renacimiento. Estamos buscando nuevos puentes para poder vivir juntos”,  detalló Benhadj.

La agenda del primer día en Argel incluye una visita a la Gran Mezquita de Argel, una de las más grandes del mundo islámico. Se trata de un gesto de fuerte carga simbólica que confirma la apuesta del Papa por el diálogo interreligioso y la diplomacia del encuentro, una línea que ya impulsó en Turquía y Líbano y que se inscribe en la tradición de sus predecesores.

Según Vayne, este enfoque conecta directamente con el legado de San Juan Pablo II, quien convocó en Asís en 1986 el histórico encuentro interreligioso por la paz con participación musulmana. Además, recordó que este año se conmemoran “seis décadas de la declaración conciliar Nostra aetate, documento clave en la apertura de la Iglesia Católica hacia el diálogo con el islam”.

Argelia ha experimentado profundas transformaciones desde 1962, año de su independencia. Vayne, nacido ese mismo año, recordó que su madre eligió su nombre inspirado en San Francisco de Asís y su encuentro con el sultán, como signo de esperanza tras una guerra que fracturó las relaciones entre cristianos y musulmanes. Quería, explicó, permanecer en Argelia para vivir una fraternidad universal marcada por la reconciliación.

Un apostolado de la «bondad»

Siendo joven, Vayne, que actualmente lleva la comunicación de la Orden del Santo Sepulcro en Roma, conoció a los monjes trapenses del monasterio de Tibhirine, asesinados en 1996 tras su secuestro por el Grupo Islámico Armado (GIA), en plena guerra civil. Vivían en una de las regiones más castigadas por la violencia, pero decidieron no abandonar a sus vecinos musulmanes, con quienes compartían la vida cotidiana y el sufrimiento.

“El suyo fue un verdadero apostolado de la bondad”, afirmó el periodista, autor del libro Tibhirine vive: la herencia de los monjes mártires de Argelia. “No quisieron soltar la mano de quienes sufrían, y murieron como tantas otras personas en aquel período, en circunstancias que siguen siendo confusas”, detalló.

Para Vayne, el testimonio de los mártires de Argelia —de cuya muerte se cumplen ahora treinta años— encierra un mensaje clave: “Derramaron su sangre junto a la de los musulmanes”. En esa sangre compartida, subrayó, “se convirtieron en artesanos de paz y ayudaron a curar las heridas de la colonización, dando origen a una Iglesia verdaderamente argelina, libre de ataduras coloniales”.

Estos siete monjes trapenses de Tibhirine fueron beatificados con otros 12 religiosos el 8 de diciembre de 2018 en Orán (Argelia).

La misión de la Iglesia en Argelia, heredera de los monjes de Tibhirine

Su legado se concreta hoy en lo que el periodista denomina el “diálogo de la amistad”, una forma de encuentro silencioso y cotidiano que la Iglesia en Argelia vive día a día, caminando con el pueblo y sosteniéndose en la esperanza que brota de la fe en Dios, una fe que lleva a reconocerse mutuamente como hermanos y hermanas.

Desde 2006, una ordenanza argelina regula estrictamente los lugares de culto no musulmanes y prohíbe el proselitismo. En este marco, la Iglesia Católica ha reafirmado su respeto a las leyes del país. “Acepta ser una Iglesia invitada en un Estado donde el islam es la religión oficial”, explicó Vayne. Su misión, añadió, no es debilitar la fe islámica, sino contribuir a que se exprese como una religión de paz mediante obras concretas.

Una situación similar ya la afrontó el Papa León durante su visita a Turquía en noviembre de 2025, donde acompañó pastoralmente a los católicos sin soliviantar al Estado. En Argelia encontrará dinámicas parecidas, según indicó Livia Passalacqua, experta en el país y doctora en misionología por la Pontificia Universidad Gregoriana, durante un encuentro con periodistas organizado por la Universidad de la Santa Cruz de Roma hace unos meses.

“Es una Iglesia que vive como invitada en la casa del otro”, explicó. “No se trata de oponer verdades, sino de crear relaciones, escuchar y avanzar juntos”.

Esta visión se inspira tanto en San Agustín como en San Carlos de Foucauld, místico francés del siglo XIX que vivió entre los musulmanes tuareg del Sahara argelino. Canonizado en 2022, Foucauld promovió, al igual que los monjes de Tibhirine, una espiritualidad centrada en el testimonio silencioso, la cercanía y los vínculos personales, lejos de cualquier forma de proselitismo.

El viaje del Papa León XIV a Argelia —con 48 millones de habitantes, entre los que se estima que puede haber unos 100.000 cristianos, de ellos unos 7.000 católicos— se perfila así como un potente mensaje de respeto, diálogo y convivencia, en una región donde historia, fe y cultura se entrelazan profundamente.

Victoria Cardiel
Victoria Cardiel es periodista especializada en temas de información social y religiosa. Desde el 2013, ha cubierto toda la actualidad del Vaticano para diversos medios, como la agencia de noticias española Europa Press, o el semanario de la Archidiócesis de Madrid, Alfa y Omega.