Non multa sed multum: el método de León XIV

por Marco Felipe Perfetti

Hay un rasgo que llama la atención al leer con detenimiento las palabras dirigidas por León XIV a los cardenales, y es su ausencia de énfasis. Ningún acento muscular, ninguna retórica del mando. El Papa no busca imponerse: acompaña. No convoca para ocupar un espacio, sino para abrir un proceso. Y es precisamente en esta mansedumbre donde se juega el corazón de su discurso.

El hilo que recorre la intervención, de manera discreta pero continua, es el de la atracción. No una estrategia comunicativa ni una categoría sociológica, sino una ley espiritual que concierne al modo mismo en que la Iglesia está en el mundo. León XIV no construye una idea nueva: la recoge de la Tradición de la Iglesia y sigue su desarrollo a lo largo de los siglos, hasta encontrarla expresada también en el Concilio Vaticano II y luego retomada por los pontificados anteriores. Y, sin embargo, el modo en que la relanza dice algo propio: una clave que habla de su estilo, de su gobierno, de la forma de autoridad que pretende ejercer. La Iglesia, recuerda el Papa, no es una fuente autónoma de luz. Es una realidad reflejada. La luz viene de otra parte, y solo si la Iglesia acepta permanecer expuesta a esa luz puede convertirse en lugar de orientación para otros. Es un pasaje decisivo, porque desplaza el baricentro: no es la eficiencia eclesial la que hace creíble el anuncio, sino la transparencia. No es la fuerza de la organización, sino la calidad de la relación con Cristo.

Cuando León XIV insiste en que «no es la Iglesia la que atrae, sino Cristo», está poniendo implícitamente una distancia crítica respecto de toda forma de autosuficiencia eclesiástica. La atracción no nace de lo que la Iglesia produce, sino de lo que deja pasar. Es una imagen coherente con esa “savia vital” que atraviesa los canales frágiles de la comunidad cristiana solo si estos no se obstruyen con la pretensión de ser protagonistas. Aquí el Papa retoma explícitamente una convicción teológica que Benedicto XVI había formulado con su espléndido estilo: en el origen del ser cristiano no hay una idea ni una opción moral, sino un encuentro que cambia el horizonte de la vida.

Es en este marco donde la insistencia en el amor adquiere densidad real. No como sentimiento indistinto, sino como fuerza que “apremia”, que estrecha, que mantiene unido. León XIV cita a Pablo: Caritas Christi urget nos. El amor no como ornamento de la vida eclesial, sino como principio de cohesión. De ahí la frase que suena casi como un criterio de verificación: «La unidad atrae, la división dispersa». No es un eslogan, sino más bien un diagnóstico. Donde la Iglesia se fragmenta, pierde fuerza gravitacional; donde se recompone en torno a lo esencial, vuelve a ser significativa.

Esto explica por qué el Papa vincula la atracción no a lo externo, sino ante todo a la vida interna de la Iglesia. El mandamiento del amor recíproco no tiene el tono de un simple consejo ascético: para León XIV es una verdadera condición misionera. Y no es casual que, en su magisterio naciente, vuelva con insistencia a san Agustín: padre inspirador de la Orden a la que pertenece y figura decisiva en su itinerario teológico y espiritual. Agustín lo expresa con una concreción casi física: los miembros permanecen unidos porque están ligados por un vínculo suave; solo así pueden ser cuerpo de un Cabeza. Cuando ese vínculo se afloja, la comunión se deshilacha y el cuerpo, inevitablemente, se desintegra. En esta perspectiva debe leerse también la elección de no pedir al Consistorio un texto final. León XIV no quiere “producir” documentos, busca un método. Habla de “conversación”, de escucha real, de esencialidad. Non multa sed multum. Pocas palabras, pero habitadas. Prevost quiere recomenzar desde las relaciones, desde la escucha real. Es una elección que remite a una visión más amplia del tiempo eclesial: un tiempo que no debe ser conquistado, sino habitado. No dominado, sino recorrido juntos. Es significativo que, en lo que ha surgido en los grupos, esta categoría del habitar emerja como alternativa tanto a la utopía como al desencanto: habitar el tiempo significa aceptar la realidad, con sus heridas y sus contradicciones, sin dejar de buscar un sentido compartido.

Al final, lo que impresiona de las palabras pronunciadas por León XIV durante el Consistorio es que no promete soluciones rápidas ni atajos institucionales. Propone una postura: permanecer bajo la acción de una fuerza que precede y supera. Una Iglesia que renuncia a retener para sí la luz, y precisamente por eso se vuelve capaz de orientar. Es una mansedumbre que no retrocede, sino que excava. Y quizá sea precisamente aquí donde se juega algo nuevo, no solo para el presente, sino para el futuro de la Iglesia.


AUTOR:
Marco Felipe Perfetti
Director de Silere non possum

FUENTE: Todos juntos: ESTILO LEÓN XIV https://www.silerenonpossum.com/

En el Origen está el Aliento de Vida

En el principio es, fue y será la Respiración

Practica del Zen laico.

En el Origen está el Aliento de vida

Practicar el Zen laico, cristiano e ignaciano

En el Principio estaba la Respiración

Juan Masiá

Con gratitud al Maestro Zen Pedro Vidal, paisano murciano que vive y convive compartiendo el despertar a la vida para bien de todas las personas de buen corazón:-Corazón del Bien-Vida del Corazón (Kokoro, 心)、me complace anunciar (precisamente en este blog de vivencia y convivencia en inter-espiritualidad) la publicación del quinto volumen de la serie zenista:  Metodología del Zen Laico. Luces para iluminar al buscador de la Verdad.(Ed. Centro Sincronía, 2026)

La respiración con y en el Aliento de Vida -léase Espíritu Santo-es la clave de este libro para la práctica de un Zen laico que, como repite Pedro Vidal a coro con sus maestros –Koyama Shikei, Ito Eizô y Kadowaki Kakichi- es también muy cristiano, muy bíblico y muy ignaciano.

 Se abre el libro con los versos de Lanza del Vasto: “Mantente erguido y sonríe” y el recuerdo del sacerdote Pepe Sánchez Ramos, practicante del Zen que inició al autor en este camino.

Tras una introducción al Zen laico en la primera parte, la segunda parte reproduce la traducción de los ensayos de alta divulgación, a la vez profundos y asequibles a principiantes, de Kawajiri Hôkin:Camino correcto y más rápido del Zazen (Zazen no Hayamichi, 1905).

 La tercera y cuarta parte serán de gran ayuda para la práctica del Zen laico y preparan para la lectura de los dos volúmenes paralelos de próxima aparición: Kôan del Espíritu Zen y Ejercicios espirituales ignacianos, que era el sueño del P. Kadowaki.

A mi propia implicación en la traducción al español de la obra póstuma del jesuita Maestro Zen Kadowaki, se ha añadido la participación con el autor en el mutuo acompañamiento espiritual durante un mes de ejercicios espirituales en el Centro Shinmeikutsu, fundado por el P. Enomiya Lasalle.

El hilo conductor que recorre de principio a fin la obra y la añoranza de todos estos maestros es su recomendación de adentrarse en el interior a escuchar y dejarse llevar por el Aliento de Vida que nos hace respirar, que nos respira y nos vive y nos hace despertar a la Vida de la vida. Es el Aliento de Vida que nos habita y envuelve, que habita en todo y lo envuelve todo. Dicho en estilo joánico, “en el Origen está siempre la Respiración, Aliento y Vida de la vida. Esa Respiración exhala su Soplo hacia el Todo, hacia Abba (Pros ton patera), hacia el Centro de la vida.

No estoy anunciando la venta de un libro al recensionarlo, sino invitando a una práctica (más que a una lectura): la práctica que tenemos más en común budistas y cristianos, la meditación y la compasión:; meditación que despierta a la vida y compasión que capacita para darnos vida mutuamente.

(Nunca como ahora en mi país -que me duele por sus crispaciones incurables de derechas y ultraderechas-, nunca tan necesaria esta práctica pacificadora y reconciliadora, ojalá la fomentemos aunque no coseche votos en tiempos electorales…una miajica de Zen, como decimos en murciano, !qué bien nos vendría!)

También te puede interesar

Así sería el planeta si sólo vivieran 100 personas en él

¿En que continentes estarían? ¿Qué edades tendrían?.¿Qué religiones profesarían? ¿Cuántos serían pobres? ¿Habría millonarios?.

Así sería el planeta si sólo vivieran 100 personas en él

¿Cómo sería el planeta si sólo vivieran 100 personas en él?.

Redacción Clarín

¿En que continentes estarían? ¿Qué edades tendrían? ¿Que religiones profesarían? ¿Cuántos seríán pobres? ¿Habría millonarios?.

¿En que continentes estarían? ¿Qué edades tendrían? ¿Que religiones profesarían? ¿Cuántos seríán pobres? ¿Habría millonarios?.

Años atrás, la fundación 100 people.org ordenó en 2017 un proyecto de estudio a la Universidad de Wisconsin – Green Bay, en Estados Unidos. Querían saber como sería el planeta con sólo 100 habitantes. Se trata de un ensayo a escala, cuyos resultados se van renovando periódicamente.

La mayoría asiáticos y jóvenes 

Primero empecemos por los sexos. De acuerdo con el análisis de la organización, habría 50 hombres y 50 mujeres. Teniendo en cuenta las proporciones actuales, de las cien personas 60 serían asiáticos, 15 africanos, 14 americanos y 11 europeos.

La mayoría de ellos (66) tendrían entre 15 y 64 años, seguidos del grupo de niños de entre 0 y 14 años (26). Los mayores de 65 serían muy pocos, apenas 8. En síntesis habría 74 adultos y 26 niños.

En cuanto a creencias religiosas, 33 serían cristianos, 22 musulmanes, 14 hindúes, 7 budistas, 12 practicarían otras religiones y otros 12 serían ateos.

Muchos hablan español y pocos son universitarios

¿Qué idiomas hablarían esos 100? Doce de ellos lo harían en mandarín, 6 en español, 5 en inglés, 4 en hindú, 3 en árabe, 3 en portugués, 3 en bengalí, 2 en ruso, 2 en japonés y 60 en lenguas locales o

dialectos.Sobre 100 habitantes, 83 sabrían leer y escribir, pero los 17 restantes serían analfabetos. Y sólo 7 lograrían un título universitario (Reuters).

Sobre 100 habitantes, 83 sabrían leer y escribir, pero los 17 restantes serían analfabetos. Y sólo 7 lograrían un título universitario.

Ganarían poco dinero y habría mucho sobrepeso

En el análisis sobre la cuestión laboral y el trabajo, 15 de ellos ganarían menos de 2 dólares al día, 56 obtendrían entre 2 y 10 dólares, 13 recibirían entre 10 y 20 dólares diarios, 9 personas ganarían entre 20 y 50 dólares, 6 embolsarían entre 50 y 90, y habría un único millonario que ganaría más de 90 dólares diarios.

Uno sólo manejaría la mitad de todo el dinero y los otros 99 se repartirían la otra mitad.El panorama en cuanto a la salud, de 100 habitantes, 21 tendrían sobrepeso (Shutterstock).

El panorama en cuanto a la salud, de 100 habitantes, 21 tendrían sobrepeso (Shutterstock).

El panorama en cuanto a la salud, de 100 habitantes, 21 tendrían sobrepeso, 63 estarían sanos, 15 sufrirían desnutrición y uno estaría muriendo de hambre.

De todos ellos, 51 vivirían en las ciudades y 49 en áreas rurales.

Muchos sin techo y computadora

Entre el centenar de habitantes, 77 tendrían un lugar en el que vivir y los otros 23 no tendrían un techo. De los cien, 87 tendrían acceso al agua limpia y los otros 13 encontrarían serios problemas en poder proveerse de agua potable. Y 16 de los 100 no tendrían un baño. Tendrían acceso a la electricidad 78 de ellos.Entre el centenar de habitantes, 77 tendrían un lugar en el que vivir y los otros 23 no tendrían un techo.

Entre el centenar de habitantes, 77 tendrían un lugar en el que vivir y los otros 23 no tendrían un techo.

En función de esas proporciones, y apuntando a posesiones tecnológicas, 44 de los habitantes tendrían conexión a Internet, pero solo 22 serían dueños de una computadora. Y 75 de los 100 poseerían un celular.

Y un dato que tal vez sea el más doloroso. De los 26 niños que dijimos habría entre los 100, la mitad de ellos tendría hambre.

Oración con EsperanZa VII: oración del abandono

La palabra de la diócesis de Zamora, a través de Las Edades del Hombre

Fernando Valera, obispo de Zamora

  • Carlos de Foucauld descubrió su vocación en el momento en que creyó en Dios: «En cuanto creí que había un Dios, comprendí que no podía evitar vivir solo para Él: mi vocación religiosa data de la misma época que mi fe.» Su camino fue una búsqueda profunda del amor de Dios, que lo llevó desde una juventud mundana hasta una vida de oración, humildad y servicio en el desierto del Sahara. Su vocación se expresó en tres pilares fundamentales: amar, imitar y consolar a Jesús.  No buscaba una vida de gloria o fama, sino vivir en silencio, como Jesús en Nazaret, “trabajando para santificar el mundo, sin palabras y en silencio”

Padre mío,

me abandono a Ti.

Haz de mí lo que quieras.

Lo que hagas de mí te lo agradezco,

estoy dispuesto a todo,

lo acepto todo.

Con tal que Tu voluntad se haga en mí

y en todas tus criaturas,

no deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida en Tus manos.

Te la doy, Dios mío,

con todo el amor de mi corazón,

porque te amo,

y porque para mí amarte es darme,

entregarme en Tus manos sin medida,

con infinita confianza,

porque Tu eres mi Padre.

https://www.youtube.com/embed/PEFQB5O8iTcOración con EsperanZa VII: oración del abandono

«La encarnación se vuelve vida cuando comprendemos que es la vida de Dios la que vivimos en nuestra propia vida»

Maurice Zundel amigo de Louis Massignon

El carácter profundamente original y personal de este sacerdote marcará una generación de cristianos. Su pensamiento exigente, innovador y místico sigue atrayendo hoy en día a un gran número de admiradores.

Uno original

Maurice Zundel nació en 1897 en Neuchâtel. Vivió la experiencia, muy joven, con los benedictinos de Einsiedeln, del silencio y la contemplación, dos motores de su vida como sacerdote: «Dios es silencio, y también es pobreza», le gustaba decir. Ordenado sacerdote en 1919, con 22 años, fue nombrado vicario en Ginebra. Pero, muy pronto, llama la atención y molesta. Su apostolado desentona. Sus métodos, un poco demasiado revolucionarios en la catequesis («Dios es felicidad y la felicidad, es Dios», les decía a los niños), su pedagogía basada en la admiración por la naturaleza, el trabajo científico o las obras de arte, y su interés por los problemas sociales hicieron que pronto se le tachara de original. De él dirán que «nunca hace nada como todos los demás». En 1925, fue exiliado por su obispo, primero a Roma, luego a París, luego a Londres, antes de emprender, a partir de 1937, una vida de predicador itinerante, sin reales ataduras, estableciendo a su alrededor una serie de amistades sólidas y duraderas que le ayudaron a desarrollar y expresar su pensamiento. El hecho de haber sido considerado «indeseable» en su diócesis le permitirá una gran libertad de pensamiento y de trabajo. En 1927 (entonces era capellán de los benedictinos de la rue Monsieur, en Paris), una importante experiencia espiritual lo afianzó en sus intuiciones: «He intentado escuchar la Verdad tal como se me ha presentado. Todos mis estudios fueron cuestionados: como era libre, podía experimentarlos sobre mí mismo y ha salido un gran trabajo. Por esta misma época, empecé a escribir y he escrito.» Este «gran trabajo» es el descubrimiento de un Dios que ama, frágil, pobre, que él encontró a partir de Francisco de Asís y del que no deja de explorar su ternura. También comprendió que Dios se da a conocer y se revela a través del hombre: «A través de la experiencia humana Dios se abre camino.» A partir de ahí, Zundel escarba sin cesar en el misterio del hombre en el que Dios se presenta, se encarna, habita. Es en uno mismo donde se encuentra Dios, Zundel está seguro, y lo testimoniará toda su vida.

Un hombre resplandeciente

À partir de 1937, multiplica sus estancias en El Cairo, Londres, Jerusalén, Beirut, Roma, y habla o comprende ocho idiomas. Organiza ejercicios espirituales, da conferencias, escribe, publica libros que, poco a poco, lo van dando a conocer. Amigo de Louis Massignon, descubre el Islam y se maravilla de la fe de los creyentes. Pero ante el Dios único y solitario del monoteísmo islámico, empezó a amar aún más al Dios trinitario cuya pobreza se manifiesta en Cristo. A partir de ahí, su espíritu no dejará de ahondar en el misterio del hombre y su encuentro con el Dios trinitario. En su trabajo, ya sea escribiendo o meditando, Zundel se reveló también un gran acompañante espiritual y un admirable confesor. Le gustaba recibir, escuchar, tenía una intuición muy fuerte sobre las personas, algunas de las cuales llegaban desde lejos para conocerle. Tenía un gran respeto por cada uno de ellos. La bondad de su mirada, su dulzura, su amabilidad y su empatía hacían que comunicara con la persona dejándola siempre a su entera libertad: «Él aceptaba a la gente tal como era. Sin juzgar, sin preguntas. Y al mismo tiempo, recuperaba la confianza en sí mismo, en la vida, en el futuro. Su silencio no era mudo. Tenía una forma de sonreír, de callar, una forma de evitar una respuesta inútil que te obligaba a encontrar por ti mismo la respuesta» (Testimonio de Maïté Soulié).

Conocer a Maurice Zundel no dejará indiferente a nadie.

¡Abría unas perspectivas! En una sociedad y una iglesia anteriores al Vaticano II, con unas mentalidades bastante rígidas, él liberaba, hacía sensible en los hombres la presencia de Dios, les aseguraba que estaba en ellos, en el curso de su propia vida, que experimentaban una divina amistad. «A través de la experiencia humana Dios se abre camino», decía. Y también, «La encarnación se vuelve vida cuando comprendemos que es la vida de Dios la que vivimos en nuestra propia vida». Estas palabras encontraron un gran eco en un pequeño círculo de íntimos que se fue alargando a medida que su pensamiento se fue dando a conocer. Al envejecer, adquirió una verdadera estatura espiritual e intelectual, llevando una vida casi monástica. Su ascetismo legendario (¡cuántas veces le habrán rogado que mejorara su alimentación o que se cambiara de sotana!), la fuerza de su vida mística, tangible (su asistenta ya no se atrevía a entrar en su habitación por miedo a encontrárselo, como pasó un día, levitando?), su palabra enérgica y casi profética, su inmensa cultura, impresionaban a los que le conocían. Todo su ser irradiaba alegría.

Cuando Zundel se dirigió a la Iglesia

En 1967, el «inconformista» fue citado por Pablo VI en la encíclica Populorum progressio, fue elogiado en la alocución del Congreso tomista de 1970, y, por último, en 1972 fue invitado a predicar en el tradicional retiro del Vaticano, en presencia del papa. Es un acontecimiento al que le dedica una inmensa energía. Ante su auditorio romano, respondió a la cuestión del hombre y de Dios, obsesionado por la necesidad de reconciliarlos, repitiendo que el destino de los dos está indisolublemente unido. También habló de la Iglesia, presionó por el postconcilio. Y dio de su misión un sentido radicalmente nuevo: si quería tocar los corazones, la Iglesia tenía que aparecer como una persona, no como una institución. Si quería que el mundo contemporáneo la escuchara, era necesario que se liberara de su apariencia de sociedad tradicional y que se convirtiera en lo que se le pedía que fuera: la señal de la presencia de Cristo, que ella representa y comunica. Los agradecimientos fervientes de Pablo VI fueron un bálsamo. Maurice Zundel tenía setenta y cinco años. Él, que había sufrido tanto, en silencio y con mucha humildad, la incomprensión eclesiástica de la que fue objeto, encontró en este reconocimiento tardío un gran consuelo. Pasó los últimos años de su vida perfeccionando su pensamiento espiritual y se apagó el 10 de agosto de 1975, después de una larga y dolorosa agonía. 

Sophie de Villeneuve 

Fuente: https://es.la-croix.com/figuras-espirituales/maurice-zundel-la-libertad-hecha-hombre

Vivir el presente haciendo la voluntad de Dios

¡Hacer la voluntad de Dios cada instante de nuestra vida!

evangelizo.org

No nos inquietemos nunca por el avenir. Cada instante de nuestra vida hagamos lo más perfecto, lo que es la voluntad de Dios en el momento presente. Hecho esto, no nos inquietemos por el avenir, tal como si tuviéramos que morir una hora después… Pensemos sólo en el avenir para demandar a Dios de hacer su voluntad, cada instante de nuestra existencia, y glorificarlo tanto como podamos… No nos ocupemos del avenir – como si la vida fuere a finalizar para nosotros- y seamos totalmente en el presente.

Si como ocupación del momento presente, la voluntad de Dios nos indica prepararnos para el avenir, ya sea materialmente (trabajo manual, reposo, alimentación, cuidado de la salud, etc. ….), ya sea espiritualmente (estudio, meditación, etc. …), ocupémonos de esa preparación. Pero ocupémonos no en vista de nosotros para prepararnos para el avenir, sino en vista de Dios, para realizar lo que él nos demanda. (…)

Es la vida de fe. No vivimos más en vista de nosotros mismos sino en vista sólo de Dios. No vivimos para nosotros, según nuestra voluntad, sino que vivimos para Dios, según la voluntad de Dios. No vivimos contando sobre nosotros ni sobre otra criatura, sino abandonándonos enteramente a Dios y esperando todo de él… Dios nos otorgará a toda hora lo necesario para cumplir la misión que nos da… (…) Sólo tenemos que obedecer cada instante, haciendo cada instante lo que él nos pide, en el instante presente.

San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Sobre el Evangelio (Œuvre spirituelle, anthologie, Seuil, 1958)

Cristobal López:»En Marruecos, podemos y queremos evangelizar, pero no hacer proselitismo»

Mesa redonda inaugural del III Congreso Internacional de Libertad Religiosa y de Conciencia. | Foto: Llama

El cardenal arzobispo de Rabat participa en la mesa redonda inaugural del III Congreso de Libertad Religiosa y de Conciencia en Barcelona

Cristóbal López: «En Marruecos, podemos y queremos evangelizar, pero no hacer proselitismo»

Jordi Pacheco

El diálogo interreligioso es un camino que lleva de la intolerancia a la tolerancia, de la tolerancia a la aceptación del otro, de la ignorancia al conocimiento mutuo , de la indiferencia al respeto y cariño, para llegar juntos a la fraternidad. Éste fue el principal mensaje que dejó este miércoles 28 de enero el cardenal Cristóbal López durante su intervención en la mesa redonda inaugural del III Congreso de Libertad Religiosa y de Conciencia , liderado por la Cátedra de Libertad Religiosa y de Conciencia y el Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión.

Arzobispo de Rabat desde 2017, López expuso la compleja realidad interreligiosa de Marruecos , un país eminentemente musulmán en el que los cristianos, la mayoría extranjeros, representan el 0,1% de la población. «La dificultad que encuentra la libertad religiosa para abrirse paso y avanzar hasta su absoluta normalización no se encuentra ni en el ámbito político, ni en el religioso, ni en el jurídico o legislativo: el problema radica en el ámbito social y familiar, en la cultura y la educación», detalló el purpurado salesiano.

En este punto, señaló las consecuencias, a veces sutiles, que puede afrontar cualquier persona marroquí musulmana que quiera convertirse al cristianismo: » Probablemente será repudiado por su familia, le harán la vida imposible en el trabajo hasta que se marche y perderá amigos . Sin familia, sin casa, sin trabajo y sin amigos, ¿dónde terminará? Seguramente?» vivido en el país magrebí durante 15 años en dos etapas distintas. «En Marruecos podemos evangelizar. Lo que no podemos hacer, ni queremos, es proselitismo», sentenció.

López, mostrando una imagen distribuida en Marruecos de representantes de las tres grandes religiones. | Foto: Llama

Identidad, coraje y sinceridad para afrontar el diálogo

En este contexto, López recordó que la libertad religiosa y de conciencia » se planta como una semilla a regar y abonar , arrancar las malas hierbas que crecen alrededor, protegerla cuando la planta es pequeña y sufre, hasta que se haga robusta, grande y poderosa». Para recorrer ese camino, remarcó tres condiciones: la fuerza de la identidad de cada uno, el coraje de salir de uno mismo para buscar el encuentro con el otro y la sinceridad de las intenciones.   

López, que salió de Catalunya hace 42 años después de pasar su infancia en Badalona, ​​finalizó su disertación con una reflexión del teólogo alemán Hans Küng: » No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones , y no habrá paz entre las religiones si no hay diálogo entre ellas». 

El cardenal realizó su intervención en el marco de una mesa redonda moderada por Alba Sabaté, subdirectora del Observatorio. Les acompañaron Fabio Petito , profesor de Religión y Asuntos Internacionales en la University of Sussex, quien habló de la relación entre la diplomacia interreligiosa y la política exterior; Zoila Combalía , profesora titular de Derecho Eclesiástico en la Universidad de Zaragoza, que analizó la discriminación por motivos religiosos y el papel de las administraciones públicas, y Tetiana Derkach , analista religiosa y periodista ucraniana, que expuso las relaciones interortodoxas en el contexto de Kiiv.

Dimensión académica y compromiso social

El congreso fue inaugurado un rato antes con una ceremonia institucional con Josep Maria Carbonell , presidente de la Fundación Blanquerna, y Míriam Díez Bosch , directora de la Cátedra de Libertad Religiosa y de Conciencia y directora del Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura. Ramon Espadaler , consejero de Justicia y Calidad Democrática, se hizo presente a través de un mensaje telemático, en el que celebró la consolidación de este “espacio de debate internacional para entender mejor los desafíos actuales y compartir buenas prácticas”.

Míriam Díez Bosch y Josep Maria Carbonell, durante la presentación del Congreso. | Foto: @asuntos religiosos

«La libertad religiosa y de conciencia no es una cuestión secundaria: es un derecho fundamental y una necesidad vital de las personas y los pueblos «, advirtió Carbonell, subrayando que «Blanquerna es un espacio de libertad, diálogo y encuentro, donde la dimensión académica va acompañado del compromiso social».

Por su parte, la directora de la Cátedra de Libertad Religiosa y de Conciencia hizo referencia a ataques por razones de fe que se han registrado en distintos puntos del mundo durante los últimos meses en ciudades como Sidney, Jumella o Barcelona. «El derecho a la religión ha sido objeto de discriminación e incluso de violencia extrema. Ante hechos como éstos, la universidad no puede permanecer indiferente», aseguró. 

Ante este convulso escenario global, el Congreso de Libertad Religiosa y de Conciencia llega a su tercera edición con programa que del 28 al 30 de enero reúne en la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna URL expertos de 26 países para impartir ponencias de ámbito local, regional e internacional centradas en la gestión de la diversidad garantía de ese derecho fundamental y la prevención de sus vulneraciones.

Líderes religiosos se unen en Ginebra para pedir paz en un clima de crecientes tensiones

Líderes religiosos se unen en Ginebra para pedir paz en un clima de crecientes tensiones
Representantes de las religiones cristiana, musulmana, budista y judía, entre otros credos, participan en un acto interreligioso en la Iglesia Saint Nicolas de Flue, en Ginebra. EFE/ Antonio Broto / Alicia Hegar

Al acto, celebrado en la Iglesia de San Nicolás de Flue, acudieron representantes de 60 misiones diplomáticas en Ginebra

En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas a nivel global, líderes de las religiones católica, ortodoxa, protestante, musulmana, judía y budista se dieron cita este miércoles en Ginebra para hacer un llamamiento común por la paz, en un acto celebrado en una iglesia próxima a la sede europea de la ONU, informó la agencia EFE.

El acto, convocado por la Misión de la Santa Sede en Ginebra, reunió entre otros al cardenal Pierbattista Pizzaballa (Patriarca Latino de Jerusalén), al principal representante en Suiza de la Iglesia Ortodoxa, Maxime Photos, y a la presidenta de la Iglesia Protestante de Ginebra, Chantal Eberlé.

“En un mundo marcado por conflictos, creciente fragmentación, y la peligrosa idea de que la guerra es una herramienta inevitable para hacer política, los recientes llamamientos del Papa León XIV por la paz reclaman que todos, sin excepción, continuemos la lucha por la paz, aunque parezca frágil, lejana o poco realista”, señaló el cardenal Pizzaballa en el inicio del acto interreligioso.

Fuera del ámbito cristiano, también participaron el rabino François Garaï, el subdirector de la Fundación Cultural Islámica de Ginebra, Mohamed Levrak, y el monje budista Tawalama Dhammika.

Representantes de las religiones cristiana, musulmana, budista y judía, entre otros credos, participan en un acto interreligioso  organizado por la Misión del Vaticano en Naciones Unidas, con la participación del cardenal y Patriarca Latino de Jerusalén Pierbattista Pizzaballa, con el fin de mostrar unidad ante las actuales tensiones geopolíticas globales.-EFE/ Antonio Broto / Alicia Hegar

Al acto, celebrado en la Iglesia de San Nicolás de Flue (desacralizada para la ocasión), acudieron representantes de 60 misiones diplomáticas en Ginebra, la directora ejecutiva de la sede europea de la ONU, Tatiana Valovaya, y altos responsables del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

“Vivimos en un contexto de odio que alimenta las divisiones, y a veces los credos se utilizan o manipulan para fomentar esa división, por lo que estos encuentros demuestran que las religiones y sus líderes quieren cooperar para adoptar un actitud diferente ante los actuales problemas sociales y políticos”, señaló Pizzaballa a EFE.

El arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente del Vaticano ante la ONU y organizador del acto, añadió que con este tipo de actividades interreligiosas se busca recordar que “la dimensión espiritual es esencial si queremos trabajar para la paz”.

Con este acto, la misión vaticana en Ginebra responde al llamamiento lanzado por el papa León XIV a principios de año, con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz, en un mensaje que llevó por título “la paz sea contigo: hacia una paz desarmada y desarmante”.

Fuente: https://ensegundos.com.pa/2026/01/28/lideres-religiosos-se-unen-en-ginebra-para-pedir-paz-en-un-clima-de-crecientes-tensiones/

Luz Ardiente: El monje budista que hizo del amor su camino

Su vida, su nombre y su mensaje siguen inspirando la ruta hacia un mundo más fraterno.

En la madrugada del 10 de noviembre, ha fallecido el monje budista tailandés Phra Maha Thongrattana Thavorn, y la noticia llegaba rápidamente a las comunidades de los Focolares de todo el mundo. Su fallecimiento centra la atención en un proceso del diálogo entre las Religiones, comprometido en trabajar por un mundo unido, por la comprensión mutua y la paz.

Su historia se entrelaza con la del Movimiento de los Focolares en 1995, cuando, acompañando a su discípulo Somjit a Italia, visitó por primera vez Loppiano, la ciudadela internacional del Movimiento. Allí conoció a Chiara Lubich. Desde ese momento, la sintonía espiritual que sintió el monje con la fundadora de los Focolares fue tal que comenzó a llamarla «mamá Chiara». Por su parte, Chiara reconoció en él un alma de extraordinaria profundidad, capaz de iluminar con autenticidad y respeto el camino del diálogo interreligioso: de ahí el nombre de «Luz Ardiente» con el que muchos lo conocen. A partir de entonces, el monje tailandés se convirtió en un fiel amigo del Movimiento, participando en numerosos eventos tanto en Asia como en Europa. Su presencia era discreta pero intensa, y su mensaje siempre claro: las religiones no deben competir, sino colaborar por el bien de la humanidad.

«Luce Ardente» con Chiara Lubich a Bangkok , Thailandia (1997)

Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, ha escrito a las comunidades de todo el mundo:

«Vivió plenamente el nombre que Chiara le había dado, siendo en todas partes un instrumento de luz, consuelo y esperanza. Hasta el final, amó y vivió para construir la fraternidad. Durante su vida supo hablar de la unidad de una manera singular, con sabiduría y pasión a través de libros, revistas, programas de radio y encuentros con monjes y laicos budistas, algo que también le acarreó dificultades. Un día un monje le preguntó, perplejo: “Maestro, ¿usted sigue a una mujer cristiana?”. Él respondió: “No sigo a una mujer, sino su Ideal de fraternidad universal. Ella no es solo para los cristianos, también es nuestra”.

En su último mensaje me escribió: “Margaret, sufro, pero resisto, resisto, resisto, porque mi sufrimiento no es nada comparado con el de Jesús en la Cruz. Resisto porque soy hijo de mamá Chiara. Recuerda: ya no nos veremos, pero un día volveremos a vernos. Pronto iré a estar con ella”.

Personalmente, guardo en mi corazón cada palabra que me escribió y cada consejo que me dio. Me enseñó lo que significa “resistir por amor”, y su unidad conmigo fue un regalo precioso que jamás olvidaré».

Luz Ardiente pidió ser sepultado en Loppiano, donde conoció a Chiara y la espiritualidad de la unidad. En una entrevista concedida en 2021, reiteró con vehemencia su visión: “Quisiera que cada persona buscara, en su propia religión, el significado profundo de su doctrina. Solo así podremos convivir en paz y armonía”. Es una llamada a la profundidad, la sinceridad y la compartición. Una invitación que hoy resuena como un testamento espiritual.

Stefania Tanesini
Foto © Archivio CSC Audiovisi

Activar los subtítulos en el idioma deseado – El original está doblado al italiano.