Meteora, seis monasterios suspendidos en el aire

Fotografia: Detalle del acceso  al monestiro de Roussanou. Wikimedia Commons sota llicència C. C. 4.0

Alba Martorell Cid

Vista des d'un dels monestirs.
Fotografia: Vista desde uno de los monestiros. Wikimedia Commons sota llicència C. C. 4.0.

Meteora, en el centro de Grecia, es uno de los principales centros espirituales de la Iglesia Ortodoxa Griega, con monasterios suspendidos en formaciones rocosas.


Hay pocos lugares en el mundo donde la geografía y la espiritualidad parezcan tan inseparables como en Meteora. En el centro de Grecia, cerca de los pueblos de Kastraki y Kalambaka, decenas de inmensas agujas de roca se alzan repentinamente sobre la llanura de Tesalia. En la cima de algunas de estas formaciones, se conservan los monasterios de Meteora, uno de los principales centros espirituales de la Iglesia Ortodoxa Griega y una de las imágenes más emblemáticas del cristianismo oriental.

Cada año, cientos de miles de personas recorren sus carreteras y escaleras para contemplar un paisaje único, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1988. Para muchos es una visita imprescindible durante un viaje a Grecia; para otros, sigue implicando una peregrinación hacia un lugar de silencio y retiro que mantiene viva una tradición monástica de más de seiscientos años.

Para Maria Rosa Ocaña, miembro de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Serbia, delegada en diálogo interreligioso, miembro del GTER y colaboradora en Catalunya Religió, Meteora “es un lugar al que se va por ascetismo, para estar más cerca de Dios. Es silencio, oración y contemplación”, resume. Según explica, la fuerza del paisaje no es solo estética: las grandes rocas que sostienen los monasterios expresan el deseo de los monjes de separarse del mundo para dedicarse plenamente a la vida espiritual.

Los orígenes de Meteora

Las cuevas y simas de la región, como la de Teopetra, habían sido habitadas durante la prehistoria; pero la literatura griega y los mitos clásicos no hacen referencias explícitas al conjunto paisajístico de Meteora. Los primeros indicios de ermitaños que se instalan en este lugar se encuentran en los siglos IX y X. Buscaban un lugar inaccesible donde poder vivir alejados del mundo para dedicarse a la oración continua, siguiendo la tradición de los antiguos Padres del Desierto de Egipto y Siria, considerados los fundadores del monaquismo cristiano oriental.

Aquellos primeros ascetas habitaban cuevas naturales y pequeñas cavidades excavadas en la roca. Solo bajaban periódicamente hasta una pequeña iglesia situada a los pies de las montañas para celebrar conjuntamente la liturgia. La vida monástica organizada comenzó más adelante, en el siglo XIV, en un contexto de inestabilidad política provocada por la descomposición del Imperio Bizantino y la expansión otomana.

Hacia 1344, el monje Atanasio de Meteora, procedente del Monte Athos, el gran centro del monaquismo ortodoxo, fundó el Gran Meteoro, el primer monasterio del conglomerado. Esta denominación, que en griego significa ‘suspendido en el aire’, acabaría identificando todo aquel paisaje.

Durante los siglos XV y XVI se vivió la época de esplendor. Nobles, emperadores bizantinos y gobernantes de los principados rumanos financiaron la construcción de nuevos conventos, iglesias y bibliotecas. En su momento de máximo desarrollo hubo veinticuatro monasterios, además de numerosas ermitas y celdas eremíticas repartidas entre las rocas.

La tradición monástica ortodoxa

Meteora no es un museo al aire libre. Ocaña explica que Meteora “fue el centro monástico más importante de la ortodoxia después del Monte Athos”. No obstante, de los veinticuatro monasterios históricos, solo seis continúan en funcionamiento: el Gran Meteoro, Varlaam, San Nicolás Anapafsas y la Santísima Trinidad, habitados por comunidades masculinas; y Roussanou y San Esteban, que hoy son conventos de monjas. El resto fue desapareciendo progresivamente.

A diferencia del monaquismo occidental, los monasterios de Meteora no forman parte de una orden religiosa. Pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Griega y siguen la tradición espiritual oriental inspirada en san Basilio el Grande, una de las figuras más importantes del cristianismo de los primeros siglos. Cada monasterio es una entidad con autonomía, regida bajo la autoridad del obispo correspondiente y en comunión con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.

Cada uno conserva su propio calendario litúrgico y celebra con especial solemnidad la fiesta de su titular, momento más importante del año para la comunidad. Destacan la Transfiguración del Señor el 6 de agosto, celebrada en el Gran Meteoro y en Roussanou; san Nicolás el 6 de diciembre; la Santísima Trinidad el lunes después de Pentecostés, y san Esteban el 27 de diciembre. Estos días los monasterios celebran largas vigilias, la Divina Liturgia y acogen numerosos fieles ortodoxos.

¿Qué pasó con los otros monasterios?

Las causas son diversas. Algunos quedaron abandonados durante los siglos XVII y XVIII como consecuencia de la disminución de vocaciones. Otros sufrieron los efectos de guerras, saqueos o incendios. Durante la Segunda Guerra Mundial, varios edificios fueron bombardeados o expoliados por las tropas alemanas e italianas, mientras que la Guerra Civil Griega terminó de acelerar su decadencia.

En algunos casos, solo se conservan las ruinas; en otros, pequeñas capillas excavadas en la roca o restos de las antiguas cisternas y dependencias monásticas. Todavía hoy, caminando por los senderos de Meteora, es posible descubrir vestigios de aquella extensa red de hermandades que un día convirtió estas montañas en uno de los grandes epicentros de la ortodoxia.

Una peregrinación vertical

Durante siglos, llegar a los monasterios era una auténtica prueba física. No había escaleras excavadas en la roca ni carreteras. Maria Rosa recuerda que este aislamiento respondía también a una opción espiritual. Hasta bien entrado el siglo XX, “tenían que subir con cuerdas, redes y cestas”. Aquel sistema, más que una simple dificultad de acceso, simbolizaba la separación entre la vida monástica y el mundo.

Las escaleras actuales, construidas principalmente durante el siglo XX, han facilitado enormemente las visitas, pero la llegada a los monasterios sigue exigiendo un cierto esfuerzo. Para muchos, la subida mantiene un valor simbólico: la ascensión recuerda que toda búsqueda espiritual implica dejar atrás, aunque sea temporalmente, los ritmos de la vida mundana.

Meteora invita a alzar la mirada

“Prácticamente todos los grandes monasterios de tradición ortodoxa custodian reliquias de santos y son lugares de peregrinación”, recuerda Ocaña. En este amplio mapa, Meteora ocupa un lugar destacado, junto a otros sitios como Tierra Santa, el Monte Athos, Ostrog, Rila o las grandes lavras de Ucrania y Rusia.

Para quien quiera comprender esta espiritualidad desde dentro, Ocaña recomienda una lectura convertida en un clásico de la literatura religiosa oriental: Relatos sinceros de un peregrino ruso a su padre espiritual, editado en catalán por Sebastià Janeras (Pagès Editors, 2012). La obra narra el camino de un peregrino anónimo que recorre Rusia buscando aprender a vivir la oración incesante, una búsqueda interior que resume buena parte del espíritu de la peregrinación ortodoxa.

Con todo, las rocas de Meteora aún hoy transmiten la misma intuición que llevó a los primeros ermitaños a establecerse allí hace más de mil años: a veces, el silencio, la belleza y la altura pueden ayudar a orientar la mirada hacia lo trascendente. En un mundo cada vez más acelerado, estos monasterios suspendidos en el aire son, sobre todo, una invitación a alzar la mirada.

Fuente: Monasterios de Meteora, patrimonio espiritual en Grecia | Catalunya Religió: Portal religioso de Cataluña | Alba Martorell Cid

“Relatos de un Peregrino Ruso”, un clásico de la espiritualidad cristiana

Nikolai Roerich Peregrino

Nikolai Roerich (Peregrino na Cidade Radiante, 1933)

Francisco Vêneto Aleteia

“Más que muchas novelas, estudios y ensayos, éste revela el misterio del pueblo ruso en su parte mas secreta: sus creencias y su fe”

El libro Relatos de un peregrino ruso es un clásico de la espiritualidad cristiana oriental. Fue escrito por un monje ruso anónimo, en el siglo XIX, y cuenta la historia de un hombre que quería aprender a rezar.

Ese hombre oyó una vez que la Biblia afirma que debemos “orar sin cesar”. Él buscó a muchos maestros, pero ninguno lo satisfizo.

Hasta que encontró a un monje (“staretz”) que le enseñó la Oración de Jesús, la simple y profundamente reverente repetición del nombre de Jesús. Fue a partir de entonces que la oración se apoderó de la mente y el corazón del peregrino buscador.

Sobre la Oración de Jesús

resurreccion

La Oración de Jesús consiste en sentarse en el silencio, aquietar la mente y dirigir la atención al corazón, armonizando cuerpo y alma mediante la sincronía entre la respiración y la respiración meditativa de estas palabras:

“Señor Jesucristo, ten piedad de mí”.

Esta simple y riquísima tradición, centrada en Jesús y en su misericordia, cuenta con varias formas diferentes de hacer la misma plegaria: “¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador!”, “¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad piedad de nosotros, pecadores!”; “¡Jesucristo, Hijo de Dios, Señor, ten piedad de nosotros, pecadores!”; “¡Señor Jesús, misericordia!”… 

Un obispo ortodoxo describe:

“La primera parte, ‘Señor Jesucristo, Hijo de Dios’, es dicha mientras se inspira; la segunda, ‘ten piedad de mí, pecador’, mientras se expira. Hay otros métodos posibles: la recitación también puede sincronizarse con los latidos del corazón”.

Como agua en piedra dura, la repetición va ablandando el corazón del peregrino, “profundizando en su carne”.

Él repite las palabras decenas, cientos, miles de veces al día. Y pasa por varias fases: del desánimo y la pereza iniciales a las primeras sensaciones de calidez en el pecho, la purificación venida de las lágrimas, el sentimiento de unión con el mundo, la apertura a la paz, hasta alcanzar la experiencia del amor divino.

Ese hombre alcanzó la oración continua, aprendiendo a “orar sin cesar”. Hasta durmiendo el nombre de Jesús estaba en su corazón.

El Catecismo de la Iglesia católica dedica algunos párrafos a la Oración de Jesús:

2667 Esta invocación de fe bien sencilla ha sido desarrollada en la tradición de la oración bajo formas diversas en Oriente y en Occidente. La formulación más habitual, transmitida por los espirituales del Sinaí, de Siria y del Monte Athos es la invocación: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros, pecadores” Conjuga el himno cristológico de Flp 2, 6-11 con la petición del publicano y del mendigo ciego (cf Lc 18,13; Mc 10, 46-52). Mediante ella, el corazón está acorde con la miseria de los hombres y con la misericordia de su Salvador.

2668 La invocación del santo Nombre de Jesús es el camino más sencillo de la oración continua. Repetida con frecuencia por un corazón humildemente atento, no se dispersa en “palabrerías” (Mt 6, 7), sino que “conserva la Palabra y fructifica con perseverancia” (cf Lc8, 15). Es posible “en todo tiempo” porque no es una ocupación al lado de otra, sino la única ocupación, la de amar a Dios, que anima y transfigura toda acción en Cristo Jesús.

transfiguración

Sobre el libro anónimo

Sobre el libro, he aquí algunas partes de la introducción escrita por Jean Gauvain a una edición de 1943:

Los Relatos de un Peregrino Ruso permanecieron prácticamente en la oscuridad desde que aparecieron por primera vez en Kazan, alrededor de 1865, bajo una forma primitiva, llena de errores.

Tardó hasta 1884 para que se hiciera una edición correcta y accesible, pero, en pleno movimiento socialista y naturalista, esa edición no tuvo gran repercusión.

Fue solo después de 1920, cuando el corazón de ciertos emigrantes rusos sintió la nostalgia de la patria, que surgió la necesidad de una nueva edición y empezó a extenderse la obra.

De acuerdo al prefacio de la edición de 1889, el sacerdote Paísius, abad del monasterio de San Miguel Arcángel, en Kazan, copió el texto de un monje ruso de Athos, cuyo nombre ignoramos.

Numerosos indicios nos hacen creer que los relatos fueron redactados por un religioso después de sus entrevistas con el peregrino.

Esa hipótesis, sin embargo, no afecta el carácter de autenticidad del libro. El peregrino, simple campesino de 33 años, solo está familiarizado con el estilo oral y sencillo, que vuelve encantadores sus relatos.

El peregrino hace que el lector penetre en el corazón de la vida rusa, poco después de la guerra de Crimea y antes de la abolición de la esclavitud, es decir, entre el 1856 y el 1861.

Por él pasan todos los personajes de la novela rusa: el príncipe que busca expiar su vida disipada; el jefe del correo, bebedor y peleón; el escribano de la provincia, incrédulo y liberal.

Los prisioneros parten, en penosas etapas, para Siberia; los correos imperiales agotan a sus caballos en la planicie inmensa; los desertores rondan por los bosques lejanos; nobles, campesinos, funcionarios, miembros de las sectas, profesores y sacerdotes, toda esa antigua Rusia de la estructura rural resucita con sus defectos -de los cuales la embriaguez no es ciertamente la menor- y sus cualidades, entre las cuales la más bella es la caridad, el amor espiritual al próximo, iluminado por el amor de Dios.

Alrededor, la tierra de Rusia, planicie inmensa que se pierde a la vista, bosques desiertos, albergues a orillas de las carreteras, iglesias pintadas nuevamente, con campanas que centellan.

Mientras tanto, el campesino no se detiene jamás para describir las apariencias sensibles. Cristiano ortodoxo, está en busca de la perfección: su única preocupación es el Absoluto.

Sobre la búsqueda espiritual del peregrino

Para guiarlo en su búsqueda, el peregrino tiene solo dos libros: la Biblia y una colección de textos patrióticos, la Filocalia.

Este nombre es el único medio de definir la escuela a la que está vinculado. Ruso del siglo XIX, es un hesicasta, es decir, un adepto del hesicasmo, palabra que evoca la calma, el silencio, la contemplación, y que se remonta a los primeros siglos cristianos, con orígenes en el Monte Sinaí y el desierto de Egipto.

Es una corriente mística que se opone a la tradición puramente ascética. Esta considera que la naturaleza humana es buena, pero deformada por el pecado, y que el camino de la salvación consiste en devolverle su virtud primitiva, restableciendo en el hombre, que es imagen de Dios, la semejanza divina, por obra de la gracia.

Bajo la acción de la gracia y liberación de las pasiones por la ascesis, el espíritu se eleva para contemplar las razones de las cosas creadas, llegando, a veces, a la llamada “nube luminosa”: la contemplación oscura de la Santísima Trinidad.

25dd740ef58da2a440b67d29a59423ac9

Para fijar el espíritu en las realidades invisibles, algunos místicos adoptaron procesos técnicos como la repetición frecuente de una oración corta: el Kyrie Eleison. A los católicos, familiarizados con el rosario, no les resultaría extraña esa modalidad.

La idea de una participación del cuerpo en la vida espiritual, relacionada con el dogma de la resurrección futura, es profundamente cristiana.

El desafío de ir más allá de una doctrina tergiversada

A partir del siglo XI, esa doctrina tendió a corromperse, atribuyendo un valor exagerado a las visiones y revelaciones sensibles.

La búsqueda de esas “iluminaciones” llevó a despreciar la práctica ascética y a buscar medios considerados más “cortos y eficaces” para llegar a las visiones.

Así, se prestó mucha atención a los procesos corporales, a la postura del cuerpo, al papel del corazón en la oración.

El hesicasta del siglo XIV esperaba llegar a la salvación “sin esfuerzo y sin dolor”, olvidando que, en la vida espiritual, todo es gracia y nadie puede decir “Jesús es el Señor” a no ser con el Espíritu Santo (1  Cor 12,3).

El peregrino encontró la doctrina del hesicasmo ya deformada por los siglos, pero su espiritualidad es pura. El ascetismo casi espontáneo de su vida no deja de servirle de guarda.

Yendo de un lugar a otro, no teniendo siquiera una piedra donde reposar la cabeza, la oración perpetua es para él, antes que nada, un medio para fijar la atención sobre el misterio de la fe y hacer que el alma se vuelva hacia sí misma.

Su espíritu permanece siempre activo y su fe es iluminada por una búsqueda ardiente y sincera.

La piedad

La fe del peregrino no es mera emoción frente a los misterios de la poesía: esta se alimenta de enseñanzas teológicas.

Él ofrece consejos técnicos y explicaciones de la doctrina, y no exhortaciones generosas y vagas. Al conocer al hombre a la luz de Dios, él conoce también su lugar y su papel en el universo.

La moral del peregrino no es un conjunto de reglas que un día aprendió, ni solo una higiene interior: todas sus acciones están orientadas por el deseo de la perfección espiritual.

El ascetismo, de esta manera, es condición de contemplación: no tiene sentido en sí mismo. La vida espiritual retoma entonces su unidad. De la fe proceden las obras, pero, sin las obras, no hay fe.

Viniendo del mundo de la caída, la ignorancia y la debilidad, el peregrino camina hacia la nueva Jerusalén, en la que entrará por entero, de cuerpo y alma, en la consumación de los siglos.

Este optimismo que libera es la tendencia profunda del cristianismo: la creación es buena y, después de la caída, debe ser englobada enteramente en la vía de la salvación.

El catecismo ruso del metropolitano Tikhon

de Vladimir Rozanskij

A partir del año escolar 2026/2027, se introducirá en las escuelas de Rusia una nueva asignatura denominada «Fundamentos de la cultura moral y espiritual de Rusia». La redacción del manual se ha encomendado al metropolitano de Crimea, conocido como el «padre espiritual» de Putin.

Moscú (AsiaNews) – A partir del 1 de septiembre de 2026, se impartirá una nueva asignatura en las escuelas rusas, «Fundamentos de la cultura moral y espiritual de Rusia» (abreviada como Odnknr), con el objetivo de formar en los valores tradicionales «humanos universales» que son la base de todas las religiones. El manual específico de esta asignatura, un auténtico «catecismo ruso», será elaborado por el metropolitano de Crimea, Tikhon (Ševkunov), conocido como el «padre espiritual» de Vladimir Putin. La redacción del texto se ha encargado a la Universidad Pedagógica Estatal de Moscú, que ha solicitado al patriarcado de Moscú las directrices, confiadas precisamente al metropolitano, publicista, cineasta y escritor, tal y como ha comunicado oficialmente el servicio de prensa del Ministerio de Educación.

El manual no será solo una exposición de principios abstractos, sino que se ilustrará y explicará con «ejemplos de la vida de los grandes hombres de Rusia». En los últimos años, la nueva materia se había incluido en los temas relativos a la «Cultura de los pueblos de Rusia» y en la «Historia de nuestra región», dependiendo del lugar de pertenencia del centro educativo, pero estas variantes habían sido criticadas directamente por el patriarca de Moscú Kirill (Gundjaev), que instó a «no excluir de las clases de la escuela secundaria la enseñanza específica de los valores». Durante las «Lecturas navideñas» de febrero, el patriarca anunció con gran satisfacción que su petición había sido aceptada, involucrando a todos los profesores de historia en la exposición de la materia «moral-espiritual», precisamente para destacar las dimensiones y las figuras más meritorias de la historia rusa.

El metropolitano Tikhon no solo será el principal asesor e inspirador del nuevo manual, sino que actuará en virtud del reciente nombramiento decidido directamente por el presidente Vladimir Putin, que lo ha incluido en el nuevo grupo de trabajo sobre cuestiones de educación infantil y juvenil, que reúne a representantes de todos los organismos estatales interesados. El director de esta comisión es el vicejefe de la administración presidencial, el ex primer ministro Sergei Kirienko, junto con el asesor presidencial Andrei Fursenko, exministro de Educación, y el viceprimer ministro Dmitry Chernyshenko. El grupo tiene la tarea de establecer las medidas necesarias para «formar un ámbito educativo único» en todas las organizaciones relacionadas con las actividades educativas, verificando y revisando todos los programas escolares, tanto de primaria como de secundaria y formación profesional, hasta la educación superior.

En las variantes anteriores de «Cultura de los pueblos», según las verificaciones, se había dado una interpretación considerada «perjudicial» de la dinastía de los Romanov, desde el siglo XVII hasta el siglo XX, y en el nuevo programa ya no aparecerán las expresiones «Estado de derecho» y «sociedad civil», consideradas únicamente «influencias occidentales» en la fase final y «degradante» del Estado de los emperadores, ya demasiado emparentados con las dinastías occidentales. Se trata de una de las valoraciones más típicas del metropolitano Tikhon, que repite a menudo que «Rusia solo puede existir en la dimensión imperial», como la de los monarcas de los siglos XVI y XVII a partir de Iván el Terrible.

Como ya ha anticipado el ministro de Educación, Sergei Kravtsov, la historia de Rusia se reescribirá según los principios «morales y espirituales» desde los tiempos de la Rus de Kiev, excluyendo el concepto de «colonización» de las tribus eslavas «de la llanura», los llamados poljani, que se contraponen a los drevljani, anticipando la división entre polacos-ucranianos y rusos, según la descripción de la antigua Crónica de Néstor. Se trata de una definición que se ha convertido en clásica en los textos de los estudiosos rusos desde el siglo XIX, y aún más en la época soviética, y que ahora será sustituida por el término osvoenie, « apropiación», para indicar un proceso según el cual los rusos se expandieron por territorios aún vacíos o no civilizados, sin prevalecer sobre los derechos de otros pueblos, sino llevando los «valores auténticos», mientras que la «colonización» se atribuirá únicamente a los reinos y naciones occidentales.

El catecismo ruso del metropolitano Tikhon

de Vladimir Rozanskij

A partir del año escolar 2026/2027, se introducirá en las escuelas de Rusia una nueva asignatura denominada «Fundamentos de la cultura moral y espiritual de Rusia». La redacción del manual se ha encomendado al metropolitano de Crimea, conocido como el «padre espiritual» de Putin.

Moscú (AsiaNews) – A partir del 1 de septiembre de 2026, se impartirá una nueva asignatura en las escuelas rusas, «Fundamentos de la cultura moral y espiritual de Rusia» (abreviada como Odnknr), con el objetivo de formar en los valores tradicionales «humanos universales» que son la base de todas las religiones. El manual específico de esta asignatura, un auténtico «catecismo ruso», será elaborado por el metropolitano de Crimea, Tikhon (Ševkunov), conocido como el «padre espiritual» de Vladimir Putin. La redacción del texto se ha encargado a la Universidad Pedagógica Estatal de Moscú, que ha solicitado al patriarcado de Moscú las directrices, confiadas precisamente al metropolitano, publicista, cineasta y escritor, tal y como ha comunicado oficialmente el servicio de prensa del Ministerio de Educación.

El manual no será solo una exposición de principios abstractos, sino que se ilustrará y explicará con «ejemplos de la vida de los grandes hombres de Rusia». En los últimos años, la nueva materia se había incluido en los temas relativos a la «Cultura de los pueblos de Rusia» y en la «Historia de nuestra región», dependiendo del lugar de pertenencia del centro educativo, pero estas variantes habían sido criticadas directamente por el patriarca de Moscú Kirill (Gundjaev), que instó a «no excluir de las clases de la escuela secundaria la enseñanza específica de los valores». Durante las «Lecturas navideñas» de febrero, el patriarca anunció con gran satisfacción que su petición había sido aceptada, involucrando a todos los profesores de historia en la exposición de la materia «moral-espiritual», precisamente para destacar las dimensiones y las figuras más meritorias de la historia rusa.

El metropolitano Tikhon no solo será el principal asesor e inspirador del nuevo manual, sino que actuará en virtud del reciente nombramiento decidido directamente por el presidente Vladimir Putin, que lo ha incluido en el nuevo grupo de trabajo sobre cuestiones de educación infantil y juvenil, que reúne a representantes de todos los organismos estatales interesados. El director de esta comisión es el vicejefe de la administración presidencial, el ex primer ministro Sergei Kirienko, junto con el asesor presidencial Andrei Fursenko, exministro de Educación, y el viceprimer ministro Dmitry Chernyshenko. El grupo tiene la tarea de establecer las medidas necesarias para «formar un ámbito educativo único» en todas las organizaciones relacionadas con las actividades educativas, verificando y revisando todos los programas escolares, tanto de primaria como de secundaria y formación profesional, hasta la educación superior.

En las variantes anteriores de «Cultura de los pueblos», según las verificaciones, se había dado una interpretación considerada «perjudicial» de la dinastía de los Romanov, desde el siglo XVII hasta el siglo XX, y en el nuevo programa ya no aparecerán las expresiones «Estado de derecho» y «sociedad civil», consideradas únicamente «influencias occidentales» en la fase final y «degradante» del Estado de los emperadores, ya demasiado emparentados con las dinastías occidentales. Se trata de una de las valoraciones más típicas del metropolitano Tikhon, que repite a menudo que «Rusia solo puede existir en la dimensión imperial», como la de los monarcas de los siglos XVI y XVII a partir de Iván el Terrible.

Como ya ha anticipado el ministro de Educación, Sergei Kravtsov, la historia de Rusia se reescribirá según los principios «morales y espirituales» desde los tiempos de la Rus de Kiev, excluyendo el concepto de «colonización» de las tribus eslavas «de la llanura», los llamados poljani, que se contraponen a los drevljani, anticipando la división entre polacos-ucranianos y rusos, según la descripción de la antigua Crónica de Néstor. Se trata de una definición que se ha convertido en clásica en los textos de los estudiosos rusos desde el siglo XIX, y aún más en la época soviética, y que ahora será sustituida por el término osvoenie, « apropiación», para indicar un proceso según el cual los rusos se expandieron por territorios aún vacíos o no civilizados, sin prevalecer sobre los derechos de otros pueblos, sino llevando los «valores auténticos», mientras que la «colonización» se atribuirá únicamente a los reinos y naciones occidentales.

PENTECOSTÉS

Sin el EspírituSanto:

Cristo es un personaje del pasado,

el Evangelio es letra muerta,

la Iglesia es una simple organización,

la autoridad es dominación,

la misión es propaganda,

el culto es evocación,

el actuar cristiano es una moral de esclavos.

Pero con el Espíritu Santo y en el Espíritu Santo:

el Universo es elevado y suplica la venida del Reino de Dios,

la presencia de Cristo Resucitado es reconocida,

el Evangelio es vida y poder,

Iglesia significa comunión trinitaria,

la autoridad es un servicio que libera,

la misión, un Pentecostés,

la liturgia es memorial y anticipación del misterio,

el actuar humano se diviniza.

Ignacio, IV Patriarca de Constantinopla