Budismo y cristianismo. Un aporte vital para una «paz desarmante»

Celebraciones de Vesak del año pasado en el templo de Borobudur en Magelang, Java Central, Indonesia.

El prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, cardenal Koovakad, y el secretario, monseñor Kodithuwakku Kankanamalage, firmaron una carta dirigida a la comunidad budista con motivo de la festividad de Vesak. En ella, afirman que ambas tradiciones religiosas comparten la misma enseñanza: «La paz desarma los corazones antes que las manos».

Daniele Piccini – Ciudad del Vaticano

En una época marcada por tantas «sombras que pesan sobre el mundo» —la guerra, la violencia, el nacionalismo etnorreligioso y la explotación de la religión— las tradiciones espirituales del cristianismo y el budismo, con su «llamamiento a la paz», «pueden ofrecer una contribución vital». Esto es lo que escribieron el cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, y monseñor Indunil Janakaratne Kodithuwakku Kankanamalage, secretario del mismo Dicasterio, en una carta dirigida a la comunidad budista con motivo del festival de Vesak, que celebra el nacimiento, la iluminación espiritual y el fallecimiento de Siddhartha Gautama, el Buda.

Un don que reside en el corazón humano

El mensaje subraya que la paz no es simplemente «la ausencia de guerra», sino «un don que busca habitar en el corazón humano, una presencia silenciosa pero poderosa que ilumina y transforma». Un concepto que también reiteró el Papa León XIV en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del pasado mes de enero, citado en la carta.

La paz existe; quiere vivir dentro de nosotros

Precisamente cuando «parece frágil», «debe ser protegida y cultivada». La paz a la que estamos llamados, continúa el mensaje, es «desarmada y desarmante», «no se basa en la fuerza», sino que «surge de la verdad, la compasión y la confianza mutua».

La contribución del budismo y el cristianismo

En este sentido, las tradiciones del budismo y el cristianismo pueden ofrecer un «camino iluminado». Ambas coinciden en considerar la paz un don que «desarma los corazones antes que las manos». El Buda, en el quinto verso del Dhammapada, enseña que «el odio nunca se extingue con odio; solo con la ausencia de odio se extingue». Jesús, en los Evangelios, nos invita a «amar a nuestros enemigos» y llama «bienaventurados a los pacificadores».

Partiendo de estos fundamentos doctrinales, los líderes religiosos tienen la tarea de ser «auténticos interlocutores» y «constructores de la reconciliación». Esta misión se traduce concretamente en un cuidado y una atención especiales al tejido relacional de la sociedad. «Se nos invita», continúa la carta, «a convertirnos en testigos valientes capaces de fomentar el encuentro, sanar heridas y reconstruir la confianza. Como ciudadanos y creyentes, compartimos la responsabilidad de promover la paz, denunciar la injusticia e instar a quienes ostentan el poder a no avivar las divisiones, sino a buscar el diálogo en lugar del conflicto. También debemos evitar convertirnos en cómplices por medio del silencio o el miedo».

El compromiso diario con la paz

Las religiones pueden cumplir esta función, en primer lugar, fomentando la oración, la contemplación y la «transformación interior», invitándonos a experimentar la paz a diario en gestos comunes de bondad, en la paciencia, en el «rechazo del odio o la venganza» y cultivando el «coraje para tener esperanza».

En la carta, deseamos a nuestros “queridos amigos budistas” una bendecida y fructífera celebración de Vesak, y hacemos un llamamiento a un compromiso conjunto para que las dos religiones, el budismo y el cristianismo, puedan abrir “nuevos horizontes para la humanidad”.

https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2026-05/del-budismo-y-el-cristianismo-una-contribuci-vital-a-la-paz.html

La religión que lo cambió todo hace 3.000 años (y aún sigue influyendo más de lo que crees)

Llama eterna en el Templo del Fuego de Bakú también conocido como Ateshgah de Bakú. | Wikipedia

Una tradición nacida en la antigua Persia ya planteaba la lucha entre fuerzas opuestas, el juicio tras la muerte y el papel decisivo de las acciones.

Libertad Digital

El zoroastrismo, una de las religiones monoteístas más antiguas del mundo, formuló conceptos como la lucha entre el bien y el mal, el juicio tras la muerte o la responsabilidad individual mucho antes de que aparecieran otras tradiciones religiosas posteriores.

En el programa Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio, el historiador y escritor Sergio Alejo Gómez ha explicado el origen y los principios de esta religión, surgida en la antigua Persia, así como su influencia en el pensamiento religioso posterior.Origen en la antigua Persia

El zoroastrismo tiene su origen en el segundo milenio antes de Cristo, en un contexto inicialmente politeísta en la región que hoy corresponde a Irán. En ese entorno comenzó a destacar una divinidad sobre las demás: Ahura Mazda, asociado a la verdad, la luz y el orden.

Según ha explicado Alejo, esta evolución no supuso en un primer momento un monoteísmo puro, sino una reorganización del sistema religioso en torno a una figura principal. El cambio se consolidó con la aparición del profeta Zaratustra (Zoroastro), considerado el intermediario entre la divinidad y los seres humanos.

El historiador ha señalado que «hay que recobrar el lenguaje del tiempo» para entender el contexto en el que surge esta religión, ya que muchas ideas actuales tienen su origen en conceptos formulados hace milenios.

La lucha entre el bien y el mal

Uno de los elementos centrales del zoroastrismo es la existencia de dos fuerzas opuestas: el bien, representado por Ahura Mazda, y el mal, encarnado en Angra Mainyu. A diferencia de otras tradiciones, el mal no es creado por el dios principal, sino que actúa como una fuerza independiente.

Esta dualidad configura una lucha constante, aunque con un desenlace definido. «El mal existe, pero no es eterno ni definitivo«, ha explicado Alejo, quien ha subrayado que el zoroastrismo plantea un sistema en el que el bien termina imponiéndose.

Además, el ser humano tiene un papel activo en este conflicto. Cada acción contribuye a inclinar la balanza, siguiendo el principio de «buenos pensamientos, buenas palabras, buenas acciones», que resume la ética de esta religión.

Juicio tras la muerte y papel del individuo

El zoroastrismo también introduce la idea de un juicio tras la muerte. Según esta tradición, el alma debe cruzar el puente Chinvat, que se ensancha o estrecha en función de la conducta en vida.

Alejo ha explicado que esta imagen simboliza la responsabilidad individual: «cada decisión que tomamos en vida influye en el resultado final«. En algunos relatos, el alma se encuentra con una figura que refleja su comportamiento, ya sea en forma de belleza o de deformidad.

A diferencia de otras religiones, el castigo o la recompensa no son eternos. El zoroastrismo plantea un final de los tiempos en el que todo será purificado, los muertos resucitarán y el mal desaparecerá.

Influencia histórica y pervivencia

El zoroastrismo tuvo un papel relevante en los grandes imperios persas, especialmente durante las dinastías aqueménida, parto y sasánida. En este último periodo llegó a convertirse en religión oficial, con un clero organizado conocido como los Magi.

La expansión del islam a partir del siglo VII redujo su presencia, aunque no provocó su desaparición. Parte de sus seguidores emigraron a la India, donde formaron la comunidad parsi, que mantiene viva esta tradición.

En la actualidad, más de 200.000 personas continúan practicando el zoroastrismo. Sus templos conservan un elemento central: un fuego sagrado que nunca se apaga, símbolo de pureza.

“En Grecia, Dioniso era un dios y hoy día es un fenómeno cultural”

Esther Peñas 

Homero lo describe como “la alegría de los hombres”, no en vano Dioniso preside todo tipo de festejos, ya que le entregó a Icario la vid, para solaz de los humanos; a él también hemos de agradecerle el teatro, hijo bastardo de los rituales celebrados en su honor. Juerguista, excesivo, tan juguetón como cuco, esta divinidad resulta inagotable, como muestra una colosal obra, Dioniso y lo dionisíaco en la literatura griega arcaica y clásica (Abada), más de mil doscientas páginas de delirio, frenesí, agricultura, teatro, etimología, pesquisas topografía… Sobre todo ello conversamos con Alberto Bernabé (Huelva, 1946), filósofo experto en orfismo y uno de los coordinadores de este libro.

¿Qué representa exactamente Dioniso en el mundo clásico?

Es probablemente la divinidad más interesante. Asociada en origen al vino, comparte con dicha bebida sus efectos, que pueden ir de la felicidad y la euforia, a la locura y la destrucción. Sus facetas son múltiples: el mundo agrícola, el de las mujeres y su posición en la sociedad, el ámbito del teatro o el de la transgresión como necesidad. Representa, por así decirlo, una especie de alter ego de Zeus, siendo este la representación del orden y la racionalidad, y Dioniso la del desorden, temporal y necesario, y la presencia de lo irracional.

¿Qué nos dice hoy en día esa divinidad tan ambivalente, tan lábil a la clasificación?

En Grecia, Dioniso era un dios, y, como tal, recibía culto y formaba parte importante de la sociedad. Hoy día, es un fenómeno cultural, un capítulo de los estudios de ciencias de las religiones, aparte de un motor cultural (que se manifiesta, por ejemplo, en su utilización por parte de Nietzsche, como un componente esencial de la vida humana). La modernidad ha aprendido a profundizar en las visiones simplistas del dios y a comprender de un modo más cabal sus múltiples facetas. Nuestro libro insiste precisamente en eso, en distinguir, precisar y profundizar en sus funciones en el mundo antiguo.

¿Por qué este altísimo estudio sobre Dioniso, qué motivó este voraz y poliédrico ensayo?

El equipo había trabajado muchos años en el estudio del orfismo, una manifestación específica del dionisismo. Y advertimos que sobre Dioniso se había escrito mucho, pero casi siempre tomándolo como un todo monolítico, por lo que nos pareció necesario abordar las diferentes facetas del dios de un modo sistemático, a través de los distintos géneros literarios. Se trataba de crear una colección exhaustiva de fuentes literarias (que no existía en ninguna lengua) y, a un tiempo, de un análisis de su imagen en los diversos géneros, que presentaban notables diferencias entre sí.

Apolo tiene componentes irracionales e incluso salvajes y Dioniso tiene facetas muy racionales

¿Qué tiene Dioniso de lo que carece Apolo?

Hay una tendencia antigua a asociar a Apolo con la luz, lo racional y lo ordenado y a Dioniso con la oscuridad, lo irracional y lo transgresor. En realidad, ambos dioses se parecen más de lo que se suele considerar y solo el análisis nietzscheano provocó que se distinguieran artificialmente, como representaciones polares de lo racional y lo irracional. En realidad, Apolo tiene muchos componentes irracionales e incluso salvajes, mientras que Dioniso tiene, en cambio, facetas muy racionales, como la presidencia del teatro. Y no olvidemos que Platón consideraba la baccheia, la posesión báquica, como un componente de su propia filosofía. Asimismo, debemos recordar que Apolo y Dioniso compartían la tutela del santuario más famoso de Grecia, Delfos.

Las Bacantes, de Eurípides, ¿es el texto que más determinó la imagen que tenemos del dios?

Sin duda, la aportación de las Bacantes a la imagen del dios y sus seguidoras fue decisiva. Buena prueba de ello es que nuestro libro no incluye referencias a esta obra, sino que se reservó esta parte del estudio, que habría ocupado una extensión desmesurada en la misma, a una edición comentada de las Bacantes, obra de Sara Macías y publicada en la misma editorial. Sin embargo, en algunas ocasiones, el influjo de las Bacantes provocó una notable distorsión de la realidad: el caso más evidente es el hecho de que la opinión común considera que las mujeres que participaban en los ritos dionisíacos reales se comportaban como las bacantes euripídeas y eran capaces, por ejemplo, de desmembrar y devorar animales vivos, algo obviamente erróneo.

El vino, el desenfreno, la fertilidad, la agricultura, la poesía, el teatro… ¿Qué es lo que mejor lo representa?

Todo ello a un tiempo y ese es precisamente el principal interés del dios. El vino en Grecia es mucho más que una simple bebida, como lo demuestra la enorme literatura que se refiere a él en sus más diversas facetas. Y hay un par de componentes que debemos añadir a esta lista: la relación con las mujeres y los aspectos vinculados a la suerte de las almas en el Más Allá. No olvidemos que el orfismo, que se ocupó de este problema como ningún otro movimiento en Grecia, es una derivación del dionisismo.

Era conocido como “el extranjero”, su culto, ¿venía de Anatolia?

El dios tiene, en efecto, componentes de dioses extranjeros (de Osiris, en Egipto, de divinidades de Asia Menor). Pero su presencia en Grecia es tan antigua como el mundo micénico, hacia 1300 a.C., lo que hace que no fuera un extraño, en absoluto, en el panteón griego. En realidad, lo primordial de Dioniso (como ya dijo Walter Otto hace muchos años) es que es “el dios que viene”. Dioniso no está, en los primeros años no se le dedican templos. No formaba parte inicialmente de los dioses de la ciudad. Se le invocaba en determinadas fiestas, se le traía del mundo inferior o de donde quiera que estuviese, aparecía, lo trastornaba todo durante los días de la celebración, para luego volver a irse, con la consiguiente recuperación del orden cívico. Luego la situación cambia en época clásica y el culto del dios se estabiliza en muchos lugares.

Su proyección e importancia fue consolidándose con el tiempo, ¿cómo se explica que se lo represente tanto como un joven efebo (afeminado) o un anciano de barba profusa?

No un anciano, sino un varón adulto, como Zeus. En realidad, las representaciones figuradas arcaicas de Dioniso son como las de un Zeus que ha sustituido el rayo por la copa de vino o la vid. Esto es, como un dios equivalente, pero con sus propios ámbitos de aparición. En cambio, en la literatura se le representa al principio como un apuesto joven (lo que es lógico, ya que es de una generación posterior a la de Zeus). Y con el curso del tiempo acaba por ser un viejo gordo y borracho. Todo depende, por una parte, de la importancia que se le dé al fenómeno del consumo del vino y cómo se consideren sus efectos, como positivos o como negativos y, por otra parte, los diferentes ámbitos en los que se mueven los textos escritos y las imágenes.

¿Qué importancia tuvieron tanto los Misterios dionisíacos como los Misterios eleusinos en la cultura antigua?

Una gran importancia. La religión griega cívica era una religión nacida para ordenar la vida social, los cambios de edad, las fases del trabajo agrícola, las relaciones entre los ciudadanos, de modo que se orillaban aspectos importantes de la vida humana, la angustia, el temor al futuro, el fracaso en la vida y, en especial, el miedo a la muerte. Los Misterios venían a llenar esa necesidad vital con un mensaje de esperanza en un renacer en el Más Allá. Habría que añadir a la lista los misterios órficos, que son en su base dionisíacos, pero que adquieren un estatus diferente.

Fuente: “En Grecia, Dioniso era un dios y hoy día es un fenómeno cultural” | ctxt.es

Hacia un nuevo paradigma de convivencia interreligiosa

Tunajifunza: Guerra de religions? (2) Religions no cristianes per la pau

Por: Daniel Fainsteinacia un nuevo paradigma de convivencia interreligiosa
Ética, memoria y lenguaje en tiempos de polarización

Daniel Fainstein* y Daniel Goldman**

Este simple y urgente trabajo surge del fruto de lecturas acumuladas a lo largo de más de cinco décadas entre dos entrañables amigos que compartimos los claustros del Seminario Rabínico fundado por el Maestro Marshall T. Meyer. A lo largo de todos estos años, hemos mantenido las mismas inquietudes éticas y espirituales que nos guiaron en nuestra juventud, y la idea es que este escrito sirva como una modesta invitación a repensar el papel de las religiones en el mundo contemporáneo, estimular el diálogo interreligioso y fortalecer la responsabilidad ética frente a la polarización y la injusticia.

La advertencia del presidente Donald Trump de que “toda una civilización morirá esta noche, nunca volverá a existir”, pronunciada en un momento de tensiones extremas y utilizada como ultimátum político, colocó a la humanidad frente al abismo, mostrando cuán cerca puede estar el mundo de una escalada devastadora cuando la retórica política anuncia la destrucción total¹. No menos aterradoras son las afirmaciones de Irán de destruir a la “entidad sionista” como objetivo estratégico. Frente a este escenario, resurge el interrogante fundamental que atraviesa siglos de pensamiento religioso: ¿qué aprendimos las tradiciones espirituales sobre nuestra responsabilidad hacia los demás?

En el mundo contemporáneo, la religión sigue siendo una fuerza decisiva en la configuración de identidades, conflictos y horizontes éticos. Lejos de desaparecer, como auguraban ciertas teorías de la secularización, ha adquirido nuevas formas de presencia pública, muchas veces asociadas a procesos peligrosos de polarización política y cultural.

El pensamiento de Hans Küng ofrece un punto de partida relevante. Su conocida tesis —“no habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones”— resuena en nuestra conciencia, ya que establece una conexión esencial entre religión y convivencia global. A partir de esta idea, Küng desarrolla el proyecto de una ética mundial, orientada a identificar principios compartidos entre tradiciones religiosas capaces de sostener la paz social, tal como expone en Una ética mundial para la economía y la política².

El proyecto de una ética mundial de Küng parte de un diagnóstico claro. La globalización ha intensificado la interdependencia entre culturas y religiones, pero no ha generado un marco ético compartido. Frente a esto, el teólogo suizo propone un consenso mínimo basado en principios como la dignidad humana, la justicia y la reciprocidad³. Este enfoque no busca uniformidad doctrinal, sino responsabilidad común y deber mutuo. Como afirma en sus escritos, no puede haber un orden mundial justo sin un compromiso ético global asumido por las religiones⁴.

Sin embargo, este universalismo ético debe confrontarse con la experiencia histórica del mal radical, que se nos presenta como abismo. El pensamiento de Emil Fackenheim introduce aquí una dimensión decisiva. Marcado por la experiencia de la Shoá, Fackenheim sostiene que después de Auschwitz toda reflexión teológica y filosófica debe incorporar la memoria de la catástrofe⁵. Su formulación implica una ética de la resistencia. La afirmación de la vida, la memoria y la dignidad frente a la destrucción tensiona cualquier forma de pacifismo ingenuo. La paz no puede construirse ignorando la posibilidad del mal extremo. Por el contrario, debe basarse en la conciencia de ese riesgo. En este sentido, la contribución de Fackenheim no contradice la ética universal de Küng, sino que la profundiza, incorporando la memoria histórica como condición indispensable.

A su vez, el pensamiento de Martin Buber permite comprender la raíz relacional de la violencia y de la paz. Su distinción entre las relaciones “Yo-Tú” y “Yo-Ello” muestra que la deshumanización comienza cuando el otro es reducido a objeto. En cambio, la relación auténtica implica reconocer al otro en su alteridad irreductible. La paz, en este marco, no se limita a la ausencia de conflicto, sino que se manifiesta en el fortalecimiento del vínculo. Las religiones, si desean ser agentes de reconciliación, deben promover condiciones que faciliten este tipo de encuentro (Yo y tú⁶).

El aporte de Abraham Joshua Heschel resulta igualmente crucial, porque introduce una dimensión frecuentemente olvidada. En En busca de un nuevo lenguaje⁷, Heschel advierte que la religión moderna ha perdido gran parte de su capacidad para expresar la profundidad de la experiencia humana. Cuando el lenguaje religioso se vuelve repetitivo o abstracto, pierde su fuerza ética y su capacidad de interpelación. Esta crisis no es secundaria. Un lenguaje vacío genera una religión indiferente. Por el contrario, Heschel propone recuperar un lenguaje capaz de expresar asombro, indignación y responsabilidad. En Los profetas⁸, insiste en que la auténtica religiosidad se manifiesta en la sensibilidad frente al sufrimiento. La indiferencia constituye una forma de mal. La fe, por lo tanto, no puede separarse de la acción.

Esta reflexión se enriquece al incorporar el pensamiento cristiano y musulmán contemporáneo. El Papa Francisco, en Fratelli tutti⁹, subraya que la fraternidad y la amistad social constituyen caminos indispensables hacia la paz, insistiendo en que el amor y la justicia son componentes esenciales de la vida humana. De manera complementaria, el pensador musulmán Tariq Ramadan destaca que el compromiso ético y la responsabilidad hacia los demás son inherentes a la fe islámica¹⁰, ofreciendo una interpretación de la religión como fuerza de cohesión y no de fragmentación. Ambos alertan que la religión, mal interpretada o instrumentalizada, puede reforzar estructuras de exclusión y violencia en lugar de abrir caminos de encuentro.

El contexto contemporáneo plantea un desafío adicional. El resurgimiento de formas de populismo oportunista que construyen su identidad a partir de la exclusión del otro simplifica la realidad en términos binarios y convierte al adversario en enemigo. El problema se intensifica cuando las religiones se alinean con estas dinámicas. En lugar de cuestionar la lógica del antagonismo, la refuerzan, otorgándole legitimidad simbólica. Desde la perspectiva de Küng, esto contradice la esencia misma de la ética mundial. Desde Buber, implica la radicalización de la relación “Yo-Ello”. Y desde Fackenheim, representa un riesgo histórico que no puede ignorarse.

Ante este panorama, se impone una renovación profunda de la religión. Esta no consiste en abandonar la tradición, sino en atravesarla críticamente para recuperar su núcleo ético. Implica un desplazamiento desde la identidad hacia la responsabilidad, una resistencia a la instrumentalización política y una reafirmación del encuentro con el otro como eje de la experiencia espiritual. Sin olvidar que esta transformación exige también revitalizar el lenguaje. Como advierte Heschel, sin un lenguaje renovado, incluso los contenidos más elevados pierden eficacia.
Además, esta renovación requiere retomar fuentes de la literatura religiosa clásica que permitan acceder a enseñanzas de armonía entre los seres humanos y de responsabilidad hacia toda la creación. Las tradiciones judía, cristiana e islámica contienen innumerables textos sobre justicia, compasión y respeto por la vida que siguen siendo esenciales para la ética contemporánea. Recuperar estas fuentes no implica un retorno acrítico al pasado, sino su reinterpretación a la luz de los desafíos actuales.

Este paradigma no puede permanecer solo en el plano teórico. Requiere prácticas concretas: educación interreligiosa, espacios de diálogo institucional y compromiso activo frente a la injusticia. La ética mundial propuesta por Küng solo adquiere sentido en la medida en que se traduce en formas de vida.

En última instancia, construir un paradigma de convivencia ética interreligiosa no depende únicamente de principios o instituciones, sino de la capacidad de los actores religiosos para transformar su relación con los demás. En un mundo polarizado, donde resurgen discursos que promueven la exclusión y la eliminación del otro, las religiones pueden elegir reforzar la lógica del enemigo o abrir caminos de encuentro. Este paradigma transmite un mensaje claro: la obligación ética de reconocer y proteger la dignidad del otro, promover la justicia social y fomentar el diálogo interreligioso como práctica cotidiana. La paz no es un estado final, sino una tarea constante que comienza, quizás, en algo tan simple y complejo a la vez como aprender a reconocer a nuestro semejante no como amenaza, sino como presencia y oportunidad de convivencia.

Referencias
1. https://www.reuters.com/world/middle-east/trump-says-a-whole-civilization-will-die-tonight-if-iran-does-not-make-deal-2026-04-07
2. Küng, Hans. Una ética mundial para la economía y la política. Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2000.
3. Küng, Hans. Reivindicación de una ética mundial. Editorial Trotta, Madrid, 2002.
4. Ídem.
5. Fackenheim, Emil. La presencia de Dios en la historia. Editorial Trotta, Madrid, 1993.
6. Buber, Martin. Yo y tú. Editorial Paidós, Barcelona, 2017.
7. Heschel, Abraham J. En busca de un nuevo lenguaje. Editorial Paidós, Barcelona, 1999.
8. Heschel, Abraham J. Los profetas. Editorial Sígueme, Salamanca, 2000.
9. Francisco, Papa. Fratelli tutti. Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 2020.
10. Ramadan, Tariq. Ética, fe y ciudadanía. Ediciones del Diálogo, Madrid, 2015.


*Daniel Fainstein, Doctor en Ciencias Políticas y Sociales. Decano, Universidad Hebraica, México
** Daniel Goldman. Rabino/ co-presidente del Instituto de Diálogo Interreligioso de la República Argentina (IDI).

Por qué estudiar Ciencias de las Religiones

Ciencias de la religión - Wikipedia, la enciclopedia libre

Es fundamental conocer la religión para entender, como es obvio, la literatura, la historia y las artes, pero también el derecho y la sociología, entre otras cosas

Hoy podemos estudiar en España Ciencias de las Religiones: colmando la laguna de que ha adolecido nuestra universidad desde hace siglos, por fin contamos con un grado pionero en esta disciplina, único en el mundo hispánico, que luego da paso también, si se quiere especialización, a un máster y un doctorado. Pero ya de por sí el mero hecho de poder estudiar las religiones del mundo y su enorme relevancia en diversos campos es excepcional y abre un panorama no solo teórico, sino también de salidas profesionales prácticas para el mundo que viene. Veamos por qué.

Huelga decir, para empezar, que la religión es un fenómeno vital, íntimamente ligado al «homo sapiens» –que en realidad es un «homo religiosus»–, y sin el cual no podemos explicar nuestro paso por el mundo. Independientemente de la teología o las creencias de cada cual, el estudio de las Ciencias de las Religiones –que abarca perspectivas tan variadas como la historia, la filosofía, la psicología, la antropología, la política, las lenguas, el arte, el derecho, y un sinfín de aproximaciones más– es un valor en sí mismo y resulta fundamental para tener una perspectiva cabal de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Mucho se ha escrito sobre la importancia de la religión en etapas pasadas de la historia, así como sobre la posterior secularización y sobre el retorno actual del fenómeno religioso en varios niveles. Pero es que resulta imposible conocer al ser humano sin tener una mínima noción de qué implican las religiones. Puede que, como a veces se ha argüido, el debate sobre la existencia de lo divino o lo numinoso sea central para la experiencia del ser humano, tanto en su vida diaria como en su búsqueda de la trascendencia. Puede también que la religión fuera una ventaja evolutiva que ha hecho que el hombre haya alcanzado cotas de desarrollo intelectual, artístico, científico o filosófico sin parangón en nuestro planeta. Puede que, además, la irrupción en nuestro mundo de la inteligencia artificial añada nuevos matices de enorme interés a este panorama como, por ejemplo, si, realmente, con nuestras concepciones sobre la mente global y autónoma de la IA, seguimos queriendo hablar de y con Dios. Por estas y otras muchas razones es vital hoy estudiar la ciencia de la religión.

Insisto en que no tiene nada que ver con creer o no creer. Es fundamental conocer la religión para entender, como es obvio, la literatura, la historia y las artes, pero también el derecho y la sociología, entre otras cosas. La ciencia de la religión nace en el ámbito de la academia germana y anglosajona del siglo XIX, con la figura emblemática de F. Max Müller, quien acuñó el término Religionswissenschaft (Ciencia de la Religión) y la famosa frase: «Quien solo conoce una [religión], no conoce ninguna». La inspiraron el historicismo y el positivismo, bien diferenciada de la teología, con la apertura al estudio de la literatura comparada gracias al dominio de las lenguas orientales que se inicia con el imperialismo europeo, notablemente con la conquista británica de la India. Al principio estuvo muy ligada al desarrollo del análisis comparado filológico y mitológico, desde la perspectiva de las ciencias de la antigüedad y la lingüística comparada. Pero luego se abrió a la literatura y el folklore o la antropología, con otras aproximaciones, como la sociopolítica, la fenomenológica o la jurídica, que la van enriqueciendo desde las escuelas centroeuropeas y británicas hasta la estadounidense de Chicago (con Eliade), entre otras muchas, también con un desarrollo especial en Italia.

El caso es que España se había quedado atrás, por unas razones u otras (sobre todo políticas e ideológicas), hasta muy recientemente. Tras la cátedra pionera de Álvarez de Miranda en 1954, habrá que esperar a los años 90 para la fundación de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones y del Instituto que lleva esta denominación en la Universidad Complutense, con varias décadas de experiencia. Hace poco, no llega a cuatro años, se inició la gran aventura de un estudio universitario completo, con un «cursus» que incluye grado, máster y doctorado en esta fascinante disciplina, algo inédito en nuestro país y que tan importante ha sido para el desarrollo cultural de Alemania, Reino Unido, EEUU o Italia. Por todo ello es muy importante fomentar estos estudios en nuestro país, que proporcionan una formación excelente y transversal en humanidades y ciencias sociales.

Última hora de la guerra en Irán, en directo hoy: ataques de Israel y EEUU, reacciones al plan de paz de Trump y amenazasÚltima hora de la guerra en Irán, en directo hoy: ataques de Israel y EEUU, reacciones al plan de paz de Trump y amenazas

Además de todo esto, hay una vertiente práctica y actual de primer orden que justifica para los estudiantes la elección de un grado pionero y único en el mundo hispanohablante como es el de Ciencias de las Religiones en la UCM, que quizá se tiene menos en cuenta. Y es que son estudios que también abren una importante proyección profesional de cara al futuro, lo que debería atraer también a quienes buscan una disciplina con futuro. Una de las salidas fundamentales, ciertamente, es la enseñanza; pero no se debe pasar por

alto que este grado altamente interdisciplinario, ofrecido por la Facultad de Filosofía, pero en colaboración con la de Geografía Historia, Filología (y también con docencia de Psicología, Derecho y Sociología), facilita el camino para poder ser profesor de secundaria de forma polivalente en diversas disciplinas, como filosofía, geografía e historia o lenguas clásicas. Ahora que la religión regresa –o más bien nunca se marchó del todo– las competencias que ofrece son más importantes que nunca.

El egresado en Ciencias de las Religiones también tiene una perspectiva jurídica indispensable para gestionar la diversidad cultural y religiosa y puede aplicar sus conocimientos a un mundo como el que viene, en el que la convivencia entre culturas y religiones diferentes resulta, más allá de lo recomendable, imprescindible en nuestra sociedad. Sin dejar de lado la importancia humanística de estos estudios, que dotan de una elevada cultura, también proporcionan herramientas prácticas para desarrollar una exitosa carrera profesional, por ejemplo, en el mundo de la mediación y el diálogo interreligioso, con asignaturas como derecho y religión o gestión de la diversidad religiosa. En suma, el Grado en Ciencias de las Religiones procura un perfil equilibrado y polivalente, que combina humanidades y ciencias sociales, y resulta en una formación integral, no solo teórica, sino también práctica. Por eso, y por muchas razones más, conviene estudiar Ciencias de las Religiones: muchos de nosotros las hubiéramos estudiado en su día si se hubieran ofertado. Es importante que esta disciplina universitaria, aún joven y relativamente poco difundida en España, vaya creciendo y que se divulgue la importancia crucial de su continuidad.

David Hernández de la Fuentees escritor y Catedrático de la Facultad de Filología. Miembro del Instituto de Ciencias de las Religiones (UCM).

Un extraño detalle en antiguos papiros de Egipto intriga a historiadores: el análisis revela una inesperada pista religiosa en pleno Imperio persa

Un investigador detecta huellas del zoroastrismo en antiguos documentos judíos de Egipto
Un investigador detecta huellas del zoroastrismo en antiguos documentos judíos de Egipto. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

Publicado por Christian Pérez

Durante siglos, los historiadores han intentado reconstruir cómo era realmente la religión practicada en el vasto Imperio aqueménida, la potencia que dominó Oriente Próximo entre los siglos VI y IV a.C. Las fuentes son fragmentarias: inscripciones reales, nombres personales, restos arqueológicos o tradiciones posteriores del zoroastrismo. Sin embargo, un estudio reciente ha abierto una vía inesperada para comprender ese mundo religioso: documentos judíos encontrados a miles de kilómetros de Persia, en una pequeña isla del Nilo.

Lo que vas a descubrir en este artículo

El trabajo, publicado en la revista Iran por el investigador Gad Barnea, sugiere que ciertos elementos característicos del zoroastrismo —la religión asociada al mundo iranio— dejaron huellas mucho más visibles de lo que se pensaba en comunidades del imperio alejadas de su centro político. Tal y como ha adelantado el propio estudio, estas huellas aparecen en documentos producidos por una comunidad judía asentada en Egipto durante el dominio persa.

La investigación se centra en un conjunto extraordinario de textos hallados en la isla de Elefantina, en el Alto Egipto. Allí vivía una colonia militar judía que servía al imperio aqueménida en la frontera sur. Durante décadas, los arqueólogos han recuperado cientos de papiros y ostracas que describen prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana de esta comunidad: contratos, cartas, pleitos judiciales, registros administrativos o asuntos familiares.

Ese archivo documental es uno de los más completos del mundo antiguo para una comunidad provincial. Gracias a él sabemos cómo vivían, cómo comerciaban o cómo resolvían conflictos los habitantes de Elefantina hace más de 2.400 años. Sin embargo, la investigación de Barnea propone que estos textos también pueden servir para algo más ambicioso: observar cómo circulaban ideas religiosas a lo largo del imperio persa.

Un imperio que conectaba religiones

El Imperio aqueménida, fundado por Ciro el Grande en el siglo VI a.C., fue el mayor estado que el mundo había conocido hasta entonces. Se extendía desde Asia Central hasta Egipto y desde el valle del Indo hasta Anatolia. Esa enorme estructura política funcionaba como una red que conectaba pueblos, lenguas y tradiciones religiosas muy diferentes.

En ese contexto, las creencias iranias vinculadas al zoroastrismo comenzaron a expandirse por distintas regiones del imperio. Reconstruir cómo ocurrió ese proceso no es sencillo. Los textos sagrados zoroastrianos que han llegado hasta nosotros fueron escritos siglos después de la época aqueménida, por lo que los investigadores deben recurrir a pistas indirectas para entender cómo se practicaba esa religión en el siglo V a.C.

Los nombres propios, por ejemplo, suelen conservar referencias a conceptos religiosos. También las inscripciones imperiales o ciertos términos rituales. El estudio de Barnea parte precisamente de esa metodología: examinar pequeños detalles lingüísticos y administrativos que podrían reflejar la presencia de ideas religiosas iranias fuera de Persia.

La isla de Elefantina resultaba un lugar ideal para buscar esas pistas. Situada en el sur de Egipto, era un enclave estratégico donde convivían egipcios, persas, mercenarios extranjeros y comerciantes de diversas procedencias. Esa mezcla cultural convirtió a la comunidad en un auténtico laboratorio histórico para observar cómo interactuaban diferentes tradiciones religiosas.

Elefantina, la isla donde aparecieron los documentos
Elefantina, la isla donde aparecieron los documentos. Foto: Wikimedia

Nombres, cargos y términos que llaman la atención

Uno de los primeros indicios detectados por el investigador aparece en los propios nombres de las personas mencionadas en los documentos. Muchos de ellos contienen elementos lingüísticos vinculados a conceptos fundamentales del pensamiento religioso iranio, como el orden cósmico, el fuego sagrado o la protección espiritual.

  • Estos elementos proceden del vocabulario religioso avéstico, la lengua en la que se redactaron los textos sagrados del zoroastrismo. La presencia de esos componentes en nombres personales sugiere que las ideas asociadas a esa tradición circulaban entre los habitantes del imperio, incluso en lugares tan alejados de Irán como el sur de Egipto.

También aparecen referencias a cargos administrativos relacionados con el mundo religioso iranio. En uno de los documentos analizados, fechado en el siglo V a.C., algunos testigos de una transacción inmobiliaria llevan el título de Maguš. Ese término identifica a los magos, miembros de la casta sacerdotal vinculada a las prácticas religiosas del mundo persa.

La aparición de este título en un documento legal redactado en Elefantina indica que sacerdotes asociados al ámbito religioso iranio estaban presentes en la región. No se trata de una simple coincidencia lingüística: el término aparece en contextos que apuntan a individuos con nombres iranios y con funciones reconocibles dentro de la administración imperial.

Elefantina
Elefantina. Foto: Wikimedia

Una pista encontrada en una estela

Otra pieza clave del estudio procede de un hallazgo arqueológico realizado en la cercana ciudad de Asuán. Allí apareció una estela de arenisca roja datada en el año 458 a.C., durante el reinado del rey persa Artajerjes I.

La inscripción menciona la construcción de una estructura relacionada con prácticas religiosas que, según el análisis lingüístico del estudio, podría corresponder a un tipo de lugar de culto asociado a rituales característicos del zoroastrismo. La terminología utilizada parece vinculada a ceremonias en las que se empleaban haces de ramas sagradas y otras herramientas rituales conocidas en la tradición avéstica.

Si la interpretación es correcta, el texto indicaría que existía en la región un espacio destinado a ritos vinculados al mundo religioso iranio. Eso significaría que las prácticas promovidas por el poder imperial no solo estaban presentes en Persia, sino también en provincias alejadas como Egipto.

El detalle más inesperado aparece en un templo judío

Sin embargo, la pista más sorprendente no procede de nombres ni de estelas. Aparece en un papiro fechado hacia el año 410 a.C., en el que los habitantes judíos de la isla describen daños sufridos por su templo durante un episodio de violencia local.

El documento menciona diversos elementos relacionados con el culto que se realizaba en ese santuario. Entre ellos aparece un término técnico para designar un objeto relacionado con el fuego ritual.

Durante mucho tiempo ese término se había interpretado como una simple referencia a un brasero. Sin embargo, el análisis lingüístico del estudio propone una lectura distinta. Según el investigador, la palabra utilizada en el papiro procede de un término persa asociado específicamente al altar del fuego sagrado, una pieza central de los rituales zoroastrianos.

Ese detalle sugiere que en el propio templo judío de Elefantina existía un elemento ritual relacionado con el fuego que podría haber sido adoptado de la tradición religiosa persa.

El Templo al dios Jnum, erigido por Nectanebo II
El Templo al dios Jnum, erigido por Nectanebo II. Foto: Wikimedia

Un intercambio religioso más complejo de lo que se pensaba

La posible presencia de un altar de fuego de tradición iraní en un templo dedicado al dios de Israel no implica que la comunidad judía abandonara su religión. Más bien apunta a un fenómeno muy común en los imperios antiguos: la adaptación de ciertos elementos rituales del poder dominante.

Tal y como indica el propio estudio, estas incorporaciones podían funcionar como una forma de mostrar lealtad al sistema imperial sin renunciar a las creencias propias. En un entorno multicultural como Elefantina, donde convivían distintas tradiciones, ese tipo de intercambios culturales no era inusual.

El hallazgo refuerza la idea de que el zoroastrismo aqueménida ejerció una influencia más amplia de lo que se pensaba en las regiones bajo control persa. Las huellas de esa influencia aparecen en nombres, cargos administrativos, arquitectura religiosa e incluso en prácticas rituales de otras comunidades.

Para los historiadores, estos indicios ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo circulaban las ideas religiosas en el mundo antiguo. En lugar de sistemas cerrados y aislados, las religiones del Imperio aqueménida parecen haber interactuado constantemente entre sí.

La pequeña isla de Elefantina, en medio del Nilo, se convierte así en una ventana inesperada para comprender cómo se mezclaban tradiciones espirituales en uno de los imperios más grandes de la Antigüedad. Y también en una pista clave para entender cómo evolucionaron las religiones que marcarían la historia posterior de Oriente Próximo.

Referencias

Fuente: Un extraño detalle en antiguos papiros de Egipto intriga a historiadores: el análisis revela una inesperada pista religiosa en pleno Imperio persa

El árbol de las religiones

Hemos titulado el presente libro El árbol de las religiones por ser el árbol uno de los símbolos más extendidos y con mayor trascendencia en casi todas las civilizaciones. La razón principal está en que en el árbol, de las raíces a la copa, se unen en sí los mundos subterráneo, terrestre y celeste. Todo árbol tiene sus raíces en la tierra, símbolo de la humanidad enraizada en la madre naturaleza. Por las raíces sube la sabia de vida, que es el sentimiento religioso fruto de la filiación divina. Y el tronco con sus diferentes ramas se abre hacia el cielo con la oración de todos los creyentes de la tierra. Si bien es un solo árbol que se orienta hacia Dios, pese a sus múltiples ramas, hay una rama central que es Jesús de Nazaret, por la que toda la humanidad realiza su filiación divina en el Hijo eterno del Padre. Jesús se puede comparar a muchas figuras eminentes de la historia, pero se distingue de todas ellas por un rasgo que le confiere un privilegio único entre todos: aparece tan vinculado a Dios, que representa no sólo su anuncio y revelación, sino su propia encarnación en la humanidad.

              Pongamos el ejemplo del arco iris para entender mejor lo que queremos decir: Es común decir que el arco iris tiene siete rayos, pero en realidad tan sólo tiene seis. Existen tres colores primarios, el azul, el amarillo y el rojo, y tres colores complementarios, a saber, el anaranjado, el violeta y el verde, juntamente con infinidad de matices intermedios, transitando de uno a otro de manera continua e insensible. El séptimo rayo es el rayo central o axial que pasa a través del sol y, al no ser un rayo como los otros, no es representable como ellos. Podríamos decir que cada uno de los rayos es “una vía”, pero que el séptimo es “la Vía”. Esto equivale a decir que el séptimo rayo no es un color, no pudiendo ser más que el blanco, que efectivamente es “incoloro”. Ahora bien, todos los colores no son sino el producto de una refracción de la luz blanca, por tanto el verdadero septenario está constituido por la luz blanca y los seis colores en los que se refracta. Es obvio que el séptimo término es en realidad el primero, puesto que es el principio de todos los demás, que sin él no podrían existir. Y es también el último, en el sentido de que todos retornan finalmente a él. El “séptimo rayo” es la “vía” por la que el ser, luego que ha recorrido el ciclo de la manifestación, retorna a lo no manifestado y se une efectivamente al Principio, del cual, nunca ha estado separado más que ilusoriamente.              

              Al escoger como símbolo del libro la menorah, o el “candelabro judío de siete brazos”, lo hemos hecho por aunar en él el simbolismo del siete con el del “árbol de la luz” babilónico. El candelabro ha jugado un importante papel en rituales y liturgias de numerosas religiones. Pero el más famoso quizá sea la menorah, que incluso recibió culto y fue custodiado en el Templo de Jerusalén. En gran medida este símbolo refleja una adaptación de una imagen previa, la del árbol de la luz babilónico, esquematización del orden cósmico en un tronco dividido en ramas portadoras de la luz. Además el número siete es el número por excelencia de la totalidad, al ser la suma de tres y de cuatro, de lo espiritual y de lo terreno, constituyéndose en número sagrado profundamente relacionado con los ciclos, con la totalidad y la culminación de los procesos. Por todo ello la menorah puede ser tanto una alegoría de los siete ojos de Dios, cuya omnisciencia ilumina el mundo, como una representación del orden cósmico que da luz al universo. Este símbolo judío fue empleado por el arte cristiano para evocar a los hebreos, aunque en alguna ocasión se identificaba con Cristo iluminando al mundo.

              Así pues la menorah de El árbol de las religiones es, para nosotros, un candelabro que representa al “árbol de la luz” y que tiene tres ramas a la izquierda y tres ramas a la derecha iguales pero la del centro es más elevada formando la figura de la copa del árbol, señalando así que las religiones son caminos distintos que convergen a un mismo punto Cristo. Con este fin hemos realizado el presente texto, formado por siete libros: Nº 1: El ANIMISMO, Religión de la Naturaleza ; Nº 2: EL JUDAÍSMO, Religión de la Palabra; Nº 3: EL ISLAMISMO, Religión del Libro; Nº 4: EL HINDUISMO, Religión del Orden Eterno; Nº 5: EL BUDISMO, Religión del Vacío; Nº 6: EL TAOÍSMO, Religión de la Armonía; Nº 7: EL CRISTIANISMO, Religión del Rostro.             

 Para terminar, solamente indicar que se ha procurado estructurar cada libro de la misma manera para que el lector pueda contrastar de un modo transversal los temas que se tratan en los siete libros que componen El árbol de las religiones. Así, la estructura de cada libro es la siguiente: INTRODUCCIÓN; PRIMERA PARTE: DESARROLLO HISTÓRICO; FUNDADOR Y DOCTRINA; LIBROS SAGRADOS Y FIESTAS, MITOS Y RITOS: Capítulo primero: Desarrollo histórico; Capítulo segundo: Fundador y doctrina; Capítulo tercero: Libros Sagrados; Capítulo cuarto: Símbolos, fiestas, mitos y ritos. SEGUNDA PARTE: RELIGIONES AFINES; CAMINO MÍSTICO Y NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS SURGIDOS EN SU SENO: Capítulo quinto: Religiones afines; Capítulo sexto: Camino místico; Capítulo séptimo: Nuevos Movimientos Religiosos surgidos en su seno; y, finalmente, CONCLUSIÓN. Además, cada libro lleva sus notas correspondientes, así como un vocabulario de los términos señalados con asterisco y, finalmente, una bibliografía de los libros utilizados por si el lector desea ampliar más sobre el tema.

Una tradición artística persistió durante 175 generaciones. Estas pinturas rupestres transmitieron la misma cosmología durante 4000 años y moldearon religiones mesoamericanas

Una tradición artística persistió durante 175 generaciones. Estas pinturas rupestres transmitieron la misma cosmología durante 4000 años y moldearon religiones mesoamericanas
© K.L. Steelman et al. 2025.

Un estudio publicado en Science Advances demuestra que el estilo Pecos River, en los cañones del sur de EE.UU. y el norte de México, se mantuvo sin interrupciones durante miles de años. Los murales monumentales, ejecutados como narrativas únicas y con reglas de color estrictas, funcionaron como vehículos rituales que preservaron un “núcleo duro” de creencias que sobrevivió hasta las culturas agrícolas mesoamericanas.

Por Martín Nicolás Parolari 

Un estilo que nació hace 5760 años y se mantuvo casi inalterado durante milenios

El estudio analizó 57 dataciones directas de pintura y 25 dataciones indirectas de costras minerales en 12 sitios. Con estos datos, los autores confirmaron que el estilo Pecos River comenzó entre 5760 y 5385 años calibrados antes del presente y persistió hasta al menos 1035 años a.P., cuando en la región ya había comenzado la introducción del arco y la flecha.

Lo extraordinario no es solo la antigüedad, sino la continuidad. A lo largo de cuatro milenios —un lapso más largo que el que separa la actualidad de las pirámides de Egipto—, estos murales mantuvieron una estética, reglas cromáticas y motivos simbólicos sorprendentemente estables. Eso implica no una moda, sino un sistema de creencias robusto transmitido con precisión ritual.

Las figuras humanas, a veces de ocho metros, aparecen con tocados, astas, orejas de conejo y adornos específicos. Los animales, objetos rituales y el recurrente fardo sagrado forman un lenguaje visual compartido que perduró incluso mientras el clima, la fauna y las tecnologías cambiaban radicalmente.

Cómo se fechó lo que antes parecía imposible de datar

Una tradición artística persistió durante 175 generaciones. Estas pinturas rupestres transmitieron la misma cosmología durante 4000 años y moldearon religiones mesoamericanas
© Carolyn E. Boyd / K.L. Steelman et al. 2025.

El equipo resolvió uno de los mayores obstáculos del arte rupestre: la datación directa. Las pinturas incluían pigmentos minerales mezclados con aglutinantes orgánicos —posiblemente grasa de médula ósea de venado y savia de yuca—, un detalle crucial. Usando oxidación por plasma, extrajeron el carbono sin dañar los pigmentos ni la roca. Luego aplicaron AMS (espectrometría de masas con acelerador) para obtener fechas precisas.

Las costras de oxalato de calcio, formadas naturalmente antes y después de la pintura, actuaron como marco temporal: proporcionaron edades mínima y máxima. Todo coincidió. Los murales no eran acumulaciones de siglos, sino composiciones planificadas ejecutadas en intervalos cortos, probablemente eventos rituales completos.

Lo que esta tradición revela sobre las creencias más antiguas de América

Una tradición artística persistió durante 175 generaciones. Estas pinturas rupestres transmitieron la misma cosmología durante 4000 años y moldearon religiones mesoamericanas
© Carolyn E. Boyd / K.L. Steelman et al. 2025.

Los investigadores proponen que las Tierras Bajas de los Cañones del Pecos eran un paisaje sagrado, un punto de convergencia ecológica y simbólica donde el arte tenía función ritual. Desde una perspectiva indígena contemporánea, las pinturas “son entidades vivas que transmiten conocimiento”, no meros dibujos.

Esta constancia estilística y temática conecta con una idea desarrollada por antropólogos como López Austin: la existencia de un “núcleo duro” cosmológico mesoamericano, un conjunto de conceptos compartidos por culturas posteriores como los aztecas o los huicholes. Las pinturas del Pecos River encajan en ese marco. No son solo arte: son la manifestación más antigua de un sistema de creencias panamericano.

Un legado que redefine cómo entendemos la espiritualidad antigua del continente

La datación exhaustiva y la lectura iconográfica reconstruyen una historia inesperada: durante más de cuatro milenios, grupos de cazadores-recolectores mantuvieron un mensaje ritual, una narrativa cosmológica y un estilo artístico con una fidelidad casi absoluta. Ese mensaje sobrevivió a periodos secos y húmedos, migraciones, cambios tecnológicos y transformaciones ecológicas.

Hoy, estos murales no son solo los más antiguos y mejor fechados del continente. Son la prueba de que América tuvo tradiciones espirituales profundas y persistentes mucho antes de que surgieran las grandes ciudades mesoamericanas. Una voz antigua que cruzó milenios para seguir hablándonos desde las paredes de piedra.

Fuente: La Brújula Verde.

Las religiones más antiguas e importantes del mundo

Las religiones más antiguas e importantes del mundo

El planeta alberga cerca de 4,200 religiones activas; desde el hinduismo y el judaísmo hasta el cristianismo y el islam, las grandes tradiciones espirituales narran la historia de la humanidad; en 2025, más del 84% de la población mundial mantiene alguna forma de fe

Por VIC GERARDO BALDERAS

Escrito en MUNDO 

Aunque resulta complejo determinar una cifra exacta de cuantas religiones existen en el mundo, por las diferencias entre religiones, denominaciones y movimientos espirituales; la cifra más aceptada entre investigadores señala que existen unas 4,200 religiones vivas en el planeta.

A ellas se suman miles de tradiciones desaparecidas, cuyos rastros permanecen en textos, ritos o costumbres locales. Cada una refleja una forma particular de comprender el origen, la moral y el sentido de la existencia.https://geo.dailymotion.com/player/x8bic.html?playlist=x7g1kr#amp=1

El interés por el fenómeno religioso no ha disminuido. En 2025, más del 84% de la población mundial se identifica con alguna religión o cosmovisión espiritual, según estimaciones de centros de estudio como Pew Research Center y World Religion Database.

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  • Los orígenes: fes que nacieron con la historia

Las religiones más antiguas surgieron en Asia y Oriente Medio, regiones que aún conservan las raíces de esos credos.https://36c5a76af9e25c26cc1bcd7b8d4912ad.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html?n=0

  • Hinduismo: Se reconoce como la religión viva más antigua. Sus raíces alcanzan los 4,000 años, vinculadas con la Civilización del Valle del Indo. Sus textos fundacionales, los Vedas, se compusieron entre 1500 y 500 a.C.
  • Animismo: Considerado el sistema de creencias más primitivo, sostiene que todos los elementos de la naturaleza poseen una esencia espiritual. Sigue presente en comunidades indígenas de África, Asia y América.
  • Zoroastrismo: Nació en la antigua Persia, alrededor del siglo X a.C. Su influencia aparece en conceptos teológicos del Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.
  • Judaísmo: Con más de 3,000 años de historia, es la religión abrahámica más antigua y la base de las otras dos grandes tradiciones monoteístas.
  • Religión Egipcia Antigua: Sus registros, de hace más de 5,000 años, revelan una organización religiosa compleja y una visión del más allá que marcó a las civilizaciones posteriores.
Animismo: Istockphoto | Ilustrativa 

Los gigantes en 2025

Entre miles de credos, cinco tradiciones dominan la escena global y agrupan a la mayoría de los creyentes:

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  1. Cristianismo: Entre 2.38 y 2.5 mil millones de seguidores (alrededor del 31% mundial). Es la religión más extendida y con presencia en todos los continentes.
  2. Islam: Reúne 1.9 a 2.02 mil millones de fieles (25%). Es la fe de crecimiento más rápido y podría igualar al cristianismo hacia 2050.
  3. No afiliados: Ateos, agnósticos y quienes se declaran sin religión suman 1.2 a 1.9 mil millones (24%). Constituyen el tercer grupo más numeroso.
  4. Hinduismo: Alcanza 1.1 a 1.2 mil millones (15%), concentrados principalmente en Asia del Sur.
  5. Budismo: Reúne 324 a 535 millones de practicantes (4% a 7%), con fuerte presencia en Asia oriental y el Sudeste Asiático.

Aunque los no afiliados crecen en países industrializados, las religiones tradicionales mantienen amplia mayoría global.

Los países más religiosos del planeta

El nivel de religiosidad varía ampliamente según la región. En general, África y Asia muestran los índices más altos, mientras que Europa y Asia Oriental presentan los más bajos.

Por afiliación o sentimiento religioso (2024):

  1. Somalia – 99.8%
  2. Níger – 99.7%
  3. Bangladesh – 99.5%
  4. Etiopía – 99.3%
  5. Yemen – 99.1%

Por centralidad de la religión en la vida cotidiana (2025):

  • Indonesia – 94%
  •  Tanzania – 91%
  • Egipto – 90%
  • Nigeria – 89%
  • India – 86%

Estos datos reflejan la importancia de la fe en las sociedades del Sur Global, donde las comunidades religiosas también cumplen funciones sociales, educativas y solidarias.

La geografía de la Fe

Las principales religiones no se distribuyen de forma uniforme. Cada una ocupa espacios culturales y geográficos definidos.

Cristianismo

Es la religión más dispersa del planeta. Predomina en Europa, América y África subsahariana. Estados Unidos (hasta 253 millones de creyentes), Brasil (185 millones) y México (118 millones) concentran las mayores poblaciones cristianas. Se proyecta que para 2050, el 40% de los cristianos vivirá en África subsahariana.

Cristianismo: Istockphoto | Ilustrativa 

Islam

Predomina en Oriente Medio, África del Norte y Asia, con 62% de sus fieles en la región Asia-Pacífico. Los países con mayor número de musulmanes son Indonesia (229 millones), Pakistán (215 millones) e India (209 millones).

Islam: Istockphoto | Ilustrativa 

Hinduismo:

Concentrado en el subcontinente indio, India, Nepal y Mauricio son sus tres países dominantes. India agrupa más de 1.1 mil millones de creyentes, lo que representa cerca del 95% de todos los hindúes del mundo.

Hinduismo: Istockphoto | Ilustrativa 

Budismo:

Se extiende principalmente por Asia Oriental y el Sudeste Asiático. China alberga casi la mitad de todos los budistas (244 millones), seguida por Tailandia (64 millones) y Japón (46 millones). Camboya, Tailandia y Myanmar son los países con mayor proporción budista.

Budismo: Istockphoto | Ilustrativa 

Donde la fe y la población se desconectan

Algunos países muestran una gran disparidad entre el tamaño de sus poblaciones religiosas y el porcentaje que representan en su territorio.

  • China: Alberga cerca de 254 millones de budistas, la mitad del total mundial, pero el budismo representa solo el 18% de su población. El 51% de los chinos se declara no afiliado.
  • India: Reúne 213 millones de musulmanes, la tercera población islámica más grande del mundo, aunque representan solo el 14% del país.
  • Estados Unidos: Tiene la población cristiana más numerosa del planeta, pero su proporción interna cayó del 78% en 2010 al 64% en 2020. También concentra la segunda población judía global, con 6 millones de personas.
  • Países del Golfo: Qatar y Emiratos Árabes Unidos muestran minorías crecientes por migración. En ambos casos, hindúes y cristianos superan el 14% de la población, pese al dominio musulmán regional.

Las tendencias que transforman la religión

Los movimientos demográficos y sociales están modificando el mapa espiritual mundial.

La secularización avanza en Occidente y Asia Oriental, impulsada por generaciones jóvenes que se distancian de las instituciones religiosas. En contraste, la fe crece en el Sur Global, donde el Islam y el Cristianismo aumentan junto al crecimiento poblacional.

La migración laboral también cambia los equilibrios: comunidades hindúes cristianas crecen en países del Golfo, mientras las iglesias africanas ganan influencia social y política.

En este escenario, el mundo combina más diversidad espiritual que nunca, y la religión —antigua o nueva— sigue moviendo la vida del 84% de la humanidad.

Brahmanismo: Istockphoto | Ilustrativa 

Fuente: https://lasillarota.com/mundo/2025/11/8/las-religiones-mas-antiguas-importantes-del-mundo-566521.html

El «Mesopotamia Heritage Truck» recorre Irak con un mensaje de unidad

El camión ha recorrido todo Irak, pero la mayoría de las aldeas que visita se encuentran en el norte del país, la zona que, en 2014, fue repentinamente capturada por el llamado Estado Islámico.

En el jardín de un monasterio situado en las llanuras de Nínive, en Irak, Vatican News se reúne con el equipo responsable del «Mesopotamia Heritage Truck», que recorre el país con el objetivo de reconectar a los iraquíes con sus raíces ancestrales.

Joseph Tulloch

En una larga mesa situada justo fuera del monasterio de Mar Behnam, en las llanuras de Nínive, en Irak, un grupo de jóvenes está pintando. Crean pequeños cuadros con símbolos de la cultura iraquí: un laúd, un vaso de té a la menta, una mezquita, una iglesia, el zigurat de Ur.

El evento ha sido organizado por la iniciativa «Mesopotamia Heritage Truck», que recorre Irak ofreciendo clases y talleres sobre la cultura y la historia del país.

«Nuestro objetivo es ayudar a la gente a comprender la diversidad de Irak», afirma Muthana al-Khoury, director del proyecto Heritage Truck. «Hay tantos grupos diferentes que han convivido aquí durante tanto tiempo, y seguimos aquí hoy».

Pinturas realizadas por los participantes en un taller de Heritage Truck.

Pinturas realizadas por los participantes en un taller de Heritage Truck.

Reestructurando el tejido social

El camión ha viajado por todo Irak, pero la mayoría de las aldeas que visita se encuentran en el norte del país, la zona que, en 2014, fue repentinamente tomada por el llamado Estado Islámico.

Los miembros de los numerosos grupos minoritarios de Irak —cristianos, kurdos, yazidíes, shabak y otros— se vieron forzados a huir del grupo terrorista, y sus lugares sagrados fueron profanados.

Ahora, unos ocho años después de la derrota del ISIS, algunas de estas minorías han comenzado a regresar. Sin embargo, la tarea de reconstruir el tejido social iraquí sigue siendo un reto.

«Cuando vamos a un pueblo con diferentes grupos religiosos, animamos a todos a participar», dice Al-Khoury. «Intentamos que todos interactúen entre sí y participen juntos en las actividades».

Los participantes en un evento Heritage Truck muestran sus diseños.

Los participantes en un evento Heritage Truck muestran sus diseños.

Muthana Al-Khoury, director del proyecto Heritage Truck.

Muthana Al-Khoury, director del proyecto Heritage Truck.

Estas actividades son tanto teóricas como prácticas, y abarcan desde lecciones sobre la historia y la arqueología iraquíes hasta talleres de escultura y pintura.

«El objetivo», explica Pascal Maguesyan, director de Mesopotamia Heritage, la organización francesa que creó el proyecto Heritage Truck en 2024, «es despertar el interés de niños y adultos por el patrimonio del país, para garantizar que las generaciones futuras lo preserven».

La «primera escritura del mundo»

Irak, que ocupa gran parte de la antigua Mesopotamia, suele denominarse «la cuna de la civilización».

Los sumerios, los acadios, los babilonios y los asirios prosperaron allí, y esta tierra también vio nacer la escritura cuneiforme, el sistema de escritura más antiguo del mundo, que se desarrolló a finales del cuarto milenio antes de Cristo. Entre las lecciones que ofrece el camión del patrimonio se encuentran clases introductorias a esta antigua escritura.

«A la gente le encantan este tipo de lecciones», sostiene Al-Khoury. «En las escuelas tradicionales de Irak nunca se tiene la oportunidad de hacer arte, música o cosas por el estilo».

El Heritage Truck ofrece clases de escritura cuneiforme, el sistema de escritura más antiguo del mundo.

El Heritage Truck ofrece clases de escritura cuneiforme, el sistema de escritura más antiguo del mundo.

Sin embargo, además de ofrecer a los participantes nuevas experiencias, los cursos de Heritage Truck también tienen como objetivo transmitirles la variedad y profundidad de la historia de Irak. Y, al ver el entusiasmo del grupo de escolares al terminar sus pinturas, es difícil no compartir la convicción de que, cuando se trata de reconstruir y reconciliar una nación, la cultura es tan importante como la economía o la política.

«Aquí, en Irak, surgió la primera escritura del mundo», manifiesta Al-Khoury con una sonrisa. «Queremos que las nuevas generaciones sean conscientes de ello. Queremos que se sientan orgullosos».

«En las escuelas tradicionales de Irak, nunca tienes la oportunidad de hacer arte o música».

«En las escuelas tradicionales de Irak, nunca tienes la oportunidad de hacer arte o música».

Fuente: https://www.vaticannews.va/es/mundo/news/2025-11/mesopotamia-heritage-truck-irak-cultura-historia-religiones.html