
Carlos llegó en París el 18 de febrero de 1909.[F 28] Se encontró con el padre Henri Huvelin, a quien no veía desde hacía ocho años y le presentó los estatutos de su futura asociación de laicos.[B 72] Huvelin no estaba bien de salud, y moriría un año más tarde. Carlos se reunió también con Louis Massignon, un joven francés convertido recientemente que sería uno de los grandes islamólogos del siglo XX. Con él oró en la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre el 21 de febrero de 1909.[A 97] Carlos creyó ver en Massignon su heredero y le propuso reunirse con él en el desierto,[F 29] pero éste se negó. El 25 de febrero de 1909, Carlos conoció al hijo de María de Bondy, acudió a la Trapa de Nuestra Señora de las Nieves para promover su asociación de laicos, y luego se reunió con monseñor Joseph-Michel-Frédéric Bonnet, obispo de la diócesis de Viviers.[A 98] Carlos pasaría algunos días con su hermana María. Bonnet aprobó los estatutos de la «Unión de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón de Jesús» (laicos evangelizadores) el 6 de marzo, y Carlos se embarcó para Argelia al día siguiente.
Arribó a In Salah. Allí, Foucauld inventó un rosario, el «Rosario del amor», pensado para cristianos y musulmanes.[A 99] [B 73] Mons. Livinhac, superior general de los Padres Blancos, también aprobó los estatutos de la «Unión de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón de Jesús»,[A 100] que quedó en espera de la autorización de Roma.[F 30]
El 11 de junio, Carlos regresó a Tamanrasset y prosiguió sus trabajos referidos a los tuareg y su idioma.[B 74] Fue entonces que emprendió la organización de la hermandad apostólica de los «Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús». Con el comandante Laperrine, hizo un viaje en septiembre para la provisión de suministros y descubrió Assekrem,[A 99] [B 74] donde permaneció unos meses antes de retornar a Tamanrasset y reanudar su vida habitual.
En abril de 1910, partió de nuevo para otro viaje con Laperrine.[A 101] Carlos decidió construir, con la ayuda de soldados, una ermita en la cumbre de Assekrem,[A 101] [B 75] lo que le permitiría vivir al margen de las visitas y al abrigo del calor del verano sahariano. El 31 de octubre de 1910 Carlos volvió a Tamanrasset, donde se encontró sobrecargado, ya que muchos nómadas solicitaban su ayuda.[A 102]
El año 1910 fue para Carlos un tiempo de luto y de despedidas: murió Charles Guérin en Ghardaïa el 19 de marzo; un amigo suyo de promoción, el comandante La Croix, en Argel;[A 103] y el padre Henri Huvelin en París, el 10 de julio.[A 104]
Para Carlos, el año 1911 comenzó con un nuevo viaje a Francia (2 de enero[B 76] – 3 de mayo[B 77] [F 31] ). Deseaba poner en marcha el proyecto de una nueva cofradía y buscar un compañero. En julio de 1911, partió para su ermita en Assekrem que él expandió.[A 105] [B 78] Ante el deterioro de su salud, escribió su testamento:
Deseo ser enterrado en el lugar donde muera y reposar hasta la resurrección. Prohíbo que se transporte mi cuerpo y que se lo lleven del lugar donde el Buen Dios me haya hecho acabar mi peregrinación.[A 106]
Testamento, 1911
Dos años más tarde, renovaría su testamento señalando:
Entierro muy sencillo, sin ataúd. Tumba muy sencilla, sin monumento, rematada con una cruz de madera.
Agregado al testamento, 13 de diciembre de 1913
De retorno a Tamanrasset para la Navidad de 1911, Carlos se apasionó con el estudio de la ruta transahariana,[B 73] y ayudó al reconocimiento de los posibles pasos del tren. Participó en la misión de estudio, contactando a los guías tuareg para la exploración de caminos posibles, usando sus barómetros para los registros altimétricos requeridos por los científicos.[D 1]
En 1912, Foucauld afrontó necesidades de todo tipo. Había pedido ayuda económica a su prima, manifestándole: «He encontrado Tamanrasset y las poblaciones vecinas en un espantoso estado de miseria y creo mi deber dar limosnas por encima de lo que preveía».[J 5] El final de 1912 y el comienzo de 1913 estuvieron marcados por la inestabilidad política en el Sahara.[B 79] Carlos terminó la redacción del diccionario tuareg-francés y comenzó su revisión.[B 79] Acudió de nuevo a Francia para desarrollar su Unión de laicos, viaje que se extendió desde el 22 de abril hasta septiembre de 1913. Visitó a su familia y amigos, incluyendo a Francisco Enrique Laperrine. Al saber que el general Hubert Lyautey era criticado por su gestión demasiado «pacífista» en Marruecos, Carlos de Foucauld lo alentó a no dimitir, y lo defendió.[A 107] Incluso aceptó asistir a cenas mundanas para realizar esa tarea,[B 80] y participó de una conferencia en la Sorbona sobre el proyecto transahariano. Se encontró con el abad Antoine Crozier, un amigo suyo estigmatizado,[20] responsable de haber reunido los primeros 26 miembros de la «Unión de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón de Jesús»,[B 80] y lo apoyó en el proyecto. Carlos mantenía profusa correspondencia no solo con Crozier, sino también con Joseph Hours, un antiguo miembro de la Sociedad de Geografía de Lyon y uno de los primeros miembros de la asociación. En una de esas cartas le señaló extensamente el tono de su misión:
[…] Alejar de nosotros el espíritu militante. «Los envío como un cordero entre lobos», dice Jesús… Qué lejos está esta manera de hacer y hablar de Jesús del espíritu militante de aquéllos que no son cristianos o son malos cristianos, que ven enemigos en contra de los que luchar en lugar de ver a hermanos enfermos que hay que cuidar, heridos echados al borde del camino para los que hay que ser buenos samaritanos. […] Ser misericordioso, manso, humilde con todos los hombres; es lo que hemos aprendido de Jesús. No ser militante con nadie: Jesús nos ha enseñado a ir «como corderos en medio de lobos», no a hablar con acritud, con aspereza, a injuriar, a tomar las armas.[21]
Carta a Joseph Hours, 3 de mayo de 1912
La entrevista de Carlos con el cardenal Léon-Adolphe Amette, arzobispo de París, fue menos fructífera: éste lo trató fríamente después de haberlo recibido.[A 108] [B 81] Carlos entró de nuevo en Argelia el 28 de septiembre y llegó a Tamanrasset el 22 de noviembre, donde reanudó su trabajo habitual.[A 108]
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