El obispo Diego Sarrió Cucarella, de 54 años, miembro de los Misioneros de África, celebra la misa en una capilla de Ouargla, Argelia, en el desierto del Sáhara. | Crédito: Victor Gaetan.
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El viaje apostólico de León XIV a Argelia, del 13 al 15 de abril, ha sido una reafirmación pastoral de la pequeña pero perseverante presencia católica en este país de mayoría musulmana, afirmó el obispo de la Diócesis de Laghouat.
En una entrevista concedida el jueves 16 de abril a ACI África —la agencia de noticias de EWTN News para el continente africano— el Obispo Diego Ramón Sarrió Cucarella señaló que la visita papal tuvo un significado que no se mide tanto en visibilidad o resultados inmediatos, sino en el mensaje más profundo de encuentro y reconocimiento.
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“Esta visita es, ante todo, una gracia”, reflexionó, y añadió: “No se trata tanto de visibilidad o impacto inmediato, sino de encuentro y del significado que conlleva a lo largo del tiempo”.

La estancia de dos días del Papa León XIV en Argelia marcó la primera vez que un Pontífice visitaba este país del norte de África, cuyas raíces cristianas se remontan a los primeros siglos de la Iglesia, aunque hoy los católicos constituyen una pequeña minoría.
“Para Argelia, es un signo de respeto y confianza, que reconoce a un país con su propia historia e identidad”, afirmó el obispo.
“Para nuestra pequeña Iglesia, es una fuerte confirmación: nuestra presencia discreta, vivida a través de relaciones y cercanía cotidiana, forma plenamente parte de la misión de la Iglesia”, explicó.
Primera visita papal confirma a una pequeña comunidad católica
Las comunidades católicas en Argelia son diversas pero reducidas, compuestas en su mayoría por migrantes, estudiantes, expatriados y religiosos dedicados a labores pastorales y sociales.
Según Mons. Diego, la reacción de estas comunidades tras el viaje apostólico del Papa estuvo marcada por una alegría silenciosa pero profunda.
“Las reacciones han estado marcadas por una profunda alegría y gratitud, expresadas de manera discreta y sincera, acorde con nuestro contexto”, dijo.

El obispo, de origen español y miembro de los Misioneros de África (Padres Blancos), añadió: “Nuestras comunidades son pequeñas, diversas y a menudo transitorias, reuniendo a estudiantes, migrantes, religiosos, expatriados y cristianos locales”.
A pesar de su reducido número, muchos católicos en Argelia vivieron la visita papal como un importante estímulo espiritual. “Esta visita ha fortalecido su sentido de pertenencia a la Iglesia universal y los ha animado en su testimonio cotidiano”.
“Muchos la han vivido como una renovación de su vocación”, afirmó Mons. Diego, quien está al frente de la Diócesis de Laghouat desde su consagración episcopal en marzo de 2025.
Una misión definida por la presencia y la relación
Mons. Diego subrayó que la visita papal reafirmó la forma particular de misión que la Iglesia vive en este país del Magreb, en el norte de África.
“Esta visita no cambia nuestra misión, pero la fortalece y la clarifica”, aseguró
“En muchas partes del país, especialmente en las vastas regiones del Sahara, la Iglesia no vive a través de estructuras, sino mediante la presencia, el servicio y la relación”, explicó, añadiendo que la visita del Santo Padre confirmó que incluso una presencia humilde y a menudo oculta tiene un profundo significado dentro de la misión de la Iglesia.
Recordando la espiritualidad misionera de Charles de Foucauld, cuya vida entre comunidades musulmanas ha inspirado durante mucho tiempo la vida cristiana en el norte de África, el obispo afirmó que la visita “nos anima a continuar con paciencia, fidelidad y confianza”.
También citó el consejo de Foucauld de rezar y entregarse al bien de los demás mediante la oración, la bondad y el ejemplo. “Esto expresa de manera muy sencilla cuál es hoy nuestra misión”, dijo, y añadió: “No se trata, en primer lugar, de hacer muchas cosas, sino de estar: como presencia de oración, de amistad y de fraternidad sencilla”.
Gestos interreligiosos subrayan el respeto
Entre los momentos más simbólicos del viaje apostólico del Papa León XIV destacaron sus visitas a la Gran Mezquita de Argel —una de las mayores del mundo— y al Monumento de los Mártires (Maqam Echahid), memorial nacional en honor a quienes murieron en la lucha por la independencia.
Para Mons. Diego, estos gestos transmitieron un mensaje poderoso de diálogo y respeto.
“Al visitar tanto la Gran Mezquita como el Maqam Echahid, el Papa mostró respeto tanto por la identidad religiosa de Argelia como por su historia nacional”, afirmó.
Describió estos gestos como una afirmación equilibrada de que el diálogo auténtico debe basarse en el reconocimiento de la fe, la memoria y la dignidad de un pueblo.
En el Monumento de los Mártires, el Papa se refirió a los argelinos como “un pueblo noble, rico en valores humanos y en espíritu de solidaridad”, palabras que, según el obispo, resonaron profundamente entre los ciudadanos.
“Estos gestos hablan de una manera que las palabras por sí solas no pueden”, señaló, añadiendo que ambas visitas “expresan una fraternidad que es a la vez espiritual y profundamente humana”.
La imagen del desierto que refleja la realidad de la Iglesia
Al ser consultado sobre los momentos más significativos de la visita, el obispo destacó un intercambio personal entre el Papa y los obispos de Argelia en la basílica de Nuestra Señora de África, en Argel.
“Valoro especialmente el tiempo que tuvimos como obispos para dialogar con el Santo Padre de manera más personal”, recordó, señalando que lo que más le impactó fueron las reflexiones del Papa sobre el simbolismo espiritual del desierto.
“Gran parte del territorio de este país es desierto, y en el desierto nadie puede sobrevivir solo”, dijo el Papa durante su visita.
Para el Obispo Diego, esta imagen refleja la realidad esencial de la Iglesia en Argelia: “Habla directamente de nuestra diócesis”, explicó, “y nos recuerda nuestra fragilidad, pero también nuestra necesidad unos de otros y de Dios”.
Sugirió que el legado más duradero de la visita papal no estará ligado a un momento concreto, sino a una comprensión renovada de la vocación de la Iglesia.
“Quizá esto sea lo que más perdure: no un solo acontecimiento, sino una conciencia más profunda de lo que significa vivir aquí: en relación, en dependencia de Dios y en una esperanza compartida”.
Frutos discretos que se verán con el tiempo
Al ser preguntado sobre los posibles efectos a largo plazo de la visita, el Obispo Diego advirtió que no se deben esperar resultados inmediatos.
“No espero resultados inmediatos ni visibles”, afirmó, y añadió: “Los frutos de una visita así suelen ser silenciosos y graduales”.
Sin embargo, expresó su esperanza de que el viaje apostólico contribuya a fortalecer la confianza y abrir nuevos espacios de encuentro en la sociedad argelina.
“Espero que profundice la confianza, amplíe los espacios de encuentro y ayude a otros a descubrir la realidad de la Iglesia en Argelia”, señaló. “Si además anima aunque sea a unas pocas personas —religiosas o laicas— a unirse a esta misión de presencia y fraternidad, ya habrá dado frutos duraderos”.
Una expresión particular de la Iglesia en África
Mons. Diego situó también la visita papal en el contexto más amplio del primer viaje apostólico del Santo Padre por cuatro países africanos.
Según explicó, Argelia ofrece una perspectiva única dentro del diverso panorama católico del continente.
Recordó las palabras de bienvenida del cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, quien destacó que la Iglesia en Argelia sigue vinculada a la herencia misionera del continente a través de congregaciones como los Misioneros de África y las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África, fundadas por el cardenal Charles Lavigerie.
Hoy, sin embargo, esa herencia se vive de una manera nueva. “Dentro del conjunto del viaje apostólico, Argelia ofrece hoy una expresión distintiva de la Iglesia”, explicó.
“Aquí, la Iglesia no se define por números o estructuras, sino por la presencia y el diálogo”, añadió. Para él, este testimonio silencioso ofrece un mensaje al mundo católico sobre cómo vivir el Evangelio en contextos donde los cristianos son una pequeña minoría.
“La Iglesia en Argelia es pequeña, pero ofrece un testimonio sencillo e importante”, concluyó. “Muestra que es posible vivir el Evangelio con un espíritu de amistad, servicio y respeto en una sociedad mayoritariamente musulmana”.
Publicado originalmente en ACI África. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
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