¿Cuándo nació realmente Jesús de Nazaret? Lo que las fuentes históricas dicen sobre la verdadera fecha de la Navidad

La tradición cristiana marca la celebración el 25 de diciembre del 1 d.C. Sin embargo, testimonios de la época dan cuenta de cálculos más cercanos.

Mateo Chacón Orduz

Cada 25 de diciembre, en prácticamente todos los rincones del mundo, millones de personas se reúnen para conmemorar una de las fechas más esperadas del calendario: la Navidad. Se trata de una celebración cuyo origen es religioso y que remite, según la tradición cristiana, al nacimiento de Jesús en un pesebre en Belén, una pequeña localidad de Judea.Play Video

La imagen es ampliamente conocida y reconocible: un niño recién nacido, identificado como el salvador y el mesías anunciado al pueblo judío siglos atrás, que llega al mundo en condiciones humildes. Es hijo de María, una mujer virgen que concibe por obra directa del Espíritu Santo, sin la participación de un padre biológico. El nacimiento ocurre en un pesebre, rodeado de animales, y es presenciado por pastores que, tras ser guiados por una estrella, acuden al lugar para adorar al niño al reconocer en él el cumplimiento de la promesa divina.

Esa es la versión difundida y aceptada por el cristianismo. Sin embargo, como sucede con la mayoría de los relatos religiosos, existe la posibilidad de que haya sido objeto de transformaciones a lo largo del tiempo, producto de traducciones, interpretaciones y reescrituras realizadas por escribas y autoridades religiosas. Aun así, incluso entre historiadores y científicos particularmente críticos existe un amplio consenso: la existencia histórica de Jesús de Nazaret —o Jeshúa ben Yosef, Jesús hijo de José— no está en duda. De hecho, se trata de una de las figuras sobre las que más se ha escrito en toda la historia.

La pregunta, entonces, es otra: ¿cómo fue el nacimiento del Jesús histórico, más allá de su dimensión divina? ¿Qué elementos pueden considerarse comprobables desde el punto de vista histórico en torno a la Navidad?

“Esta siempre ha sido una discusión candente, que no necesariamente busca refutar o confirmar la divinidad de Cristo, por lo que no debe ser un impedimento en la fe y la confesión espiritual de las personas. Si tenemos que Jesús y su legado fueron lo suficientemente importantes para que sus seguidores marcaran el curso de la historia, entonces conocer qué hay detrás de su figura divina siempre puede ser recibido y, de hecho, resulta realmente fascinante”, explica Luis Esteban Castro, doctor en Teología y especialista en Historia del Cristianismo.

Dónde y cuándo

En su Enciclopedia de la teología (2004), el reconocido teólogo Karl Rahner afirma que los evangelios no proporcionan información suficiente para establecer con certeza la fecha exacta del nacimiento de Jesús. No obstante, sí hay referencias temporales generales: nació durante el gobierno de Octavio Augusto, emperador romano entre el 27 a. C. y el 14 d. C., y probablemente en los últimos años del reinado de Herodes el Grande, designado por Roma como rey de Judea hasta su muerte en el año 4 d. C.

Con base en estos datos, los especialistas sitúan el nacimiento de Jesús entre los años 6 a. C. y 4 d. C.

El lugar de nacimiento también es motivo de debate. La tradición cristiana sostiene que ocurrió en Belén, una antigua población de Judea de donde supuestamente provenía la familia paterna de José, descendiente del rey David. De este modo, se cumpliría la profecía judía que anunciaba que el mesías surgiría de esa localidad y de la estirpe del monarca más relevante de la historia de Israel.

No obstante, surge una dificultad: Jesús es conocido como el nazareno, es decir, originario de Nazaret, un asentamiento ubicado más al norte, en la región de Galilea, donde residían José y María. Para explicar esta aparente contradicción, los evangelios relatan que un censo ordenado por Roma obligó a las personas a desplazarse a sus lugares de origen, lo que habría llevado a la Sagrada Familia a viajar desde Nazaret hasta Belén durante el embarazo de María, donde finalmente habría ocurrido el nacimiento.

Este relato, sin embargo, es cuestionado por algunos expertos. En aquella época, Judea era un reino cliente de Roma, pero no estaba plenamente integrado al sistema imperial, por lo que resulta poco probable que sus habitantes fueran sometidos a un censo, especialmente considerando que no pagaban impuestos romanos sino hasta algunos años después de la muerte de Herodes el Grande.

Así, surge otra posibilidad: que Jesús hubiera nacido en Nazaret. Pero esta hipótesis tampoco está exenta de problemas. Aunque Nazaret existe hoy en el actual territorio de Israel, algunos investigadores plantean que en el primer siglo pudo no haber sido un asentamiento propiamente dicho, pese a que hay evidencia arqueológica de presencia humana en la zona siglos antes de la dominación romana.

A esto se suma un dato llamativo: Nazaret no es mencionada por historiadores ni geógrafos del siglo I. Flavio Josefo, considerado el historiador judío más importante de la época, enumera 45 ciudades y poblaciones de Galilea, pero no incluye a Nazaret en su listado. Algunos sostienen que esto se debe a que se trataba de un lugar irrelevante. Sin embargo, en ese tiempo, identificar a una persona por su lugar de origen solía hacerse solo cuando se trataba de una localidad con cierto reconocimiento.

¿Un 25 nació?

“Un 25 nació, y fue en el mes de diciembre, en un humilde pesebre, la luz del mundo llegó”. Así dice una de las frases más recordadas de Aires de Navidad, la canción de Willie Colón popularizada por la voz de Héctor Lavoe, habitual en emisoras y celebraciones durante esta época del año. “Pero la verdad es que en un 25 no nació. O no lo sabemos. Y es muy poco probable que también haya sido en el mes de diciembre”, dice entre risas Castro.

La razón es sencilla: no existen fuentes documentales, más allá de los evangelios, que describan el nacimiento de Jesús, y estos textos no mencionan ninguna fecha específica, ni siquiera la estación del año.

“Diciembre es una época invernal, menos frío que enero, y por su ubicación en Israel esta temporada no es tan severa como en países del norte, pero no por ello deja de ser sumamente difícil un viaje con una mujer en últimos meses de gestación, a pie, con ayuda de solo animales, en medio del frío. A esto sumemos que el relato bíblico habla de pastores que apacentaban sus ovejas en la noche, a la intemperie, que llegaron al pesebre guiados por una estrella, cosa que los historiadores creen que no es factible que ocurriera en dicha temporada. Así que sí, podemos descartar diciembre”, sostiene el experto.

Así, el día exacto —e incluso el momento del año— en que ocurrió el nacimiento continúa siendo un misterio. La pregunta, entonces, es por qué se eligió el 25 de diciembre como fecha conmemorativa.

La respuesta apunta a la influencia de celebraciones paganas profundamente arraigadas en el Imperio romano, aunque los historiadores no coinciden plenamente sobre cuál de ellas fue determinante.

Una de ellas son las Saturnales, festividades dedicadas al dios Saturno (Cronos en la mitología griega), asociadas al solsticio de invierno. Según el calendario juliano, comenzaban el 17 de diciembre y se extendían hasta el día 23.

La otra es la fiesta del Sol Invictus, vinculada a diversas deidades solares como Apolo, Helios, Elágabalo o Mitra, y que se celebraba el 25 de diciembre, también en relación con el solsticio de invierno.

La referencia más antigua que señala el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús aparece, probablemente, en un texto de Hipólito de Roma, escrito a comienzos del siglo III. Se considera que fue durante el gobierno del emperador Constantino —hacia el año 330 d. C.— cuando la Navidad comenzó a celebrarse en esa fecha, presentando a Jesús como el verdadero “sol invicto”. Posteriormente, la fecha fue oficializada bajo el mandato de Teodosio I.

En cualquier caso, una vez el cristianismo se consolidó como religión del Imperio, la elección resultaba lógica: muchas de las religiones practicadas en los territorios romanos tenían sus principales celebraciones en torno al solsticio de invierno.

“Se trata claramente de una fiesta con una importancia espiritual muy grande para los cristianos de cualquier denominación, y es lógico entender que algunos consideren una ofensa a su fe este tipo de análisis”, dice Castro.

No obstante, el experto concluye que ocurre justamente lo contrario: “No podemos dejar de lado la historia y lo que podemos comprobar mediante las fuentes de la época. Y la verdad es que establecer la Navidad el 25 de diciembre era muy efectivo en la evangelización. Y, como historiador creyente, estoy convencido de que todas estas evidencias, o la falta de ellas en torno a la Navidad no deben afectar para nada la creencia”.

REDACCIÓN VIDA DE HOY


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