Encuentro de la Hermanita Madeleine con el Papa Pío XII

Hta. Madeleine. Desde hace meses, Santo Padre, estoy afrontando todas las dificultades por tener la alegría de venir a Roma y arrodillarme a los pies de Vuestra Santidad. Y el Señor así lo ha debido querer, puesto que he llegado a pensar las dificultades casi insalvables – campos de batalla en Marsella, en el Sahara, del Sahara a Túnez, de Bizerta a Roma – que conllevan los viajes actuales. Sin embargo, soy una “Hermanita insignificante”… y quizás por esto el Señor me da todo lo que le pido y se sirve de mí para la fundación de una nueva congregación consagrada exclusivamente al Islam, a través de la oración, de la inmolación y del apostolado, congregación que quisiera llamar las “Hermanitas de Jesús” (del Padre de Foucauld) bajo el patrocinio del gran ermitaño del desierto.

Roma 14 de Diciembre. Primera carta al Papa Pío XII.

“Quiero contaros enseguida la alegría de este día de audiencia privada. Ha sido un favor excepcional, concedido a las “hermanitas insignificantes”, en estos tiempos de visitas oficiales: ¡media hora con el papa Pío XII… Nuestros más ardientes deseos: – Poder permanecer siempre como “hermanitas insignificantes”, a las que nadie se les ocurriera nunca llamar “Reverendas (p.21) Madres”… y que pudiesen, sin chocar a nadie y sin que haya que reprochar su falta de dignidad, vivir, alojarse, viajar a la manera de los más pequeños… como Jesús que no ha perdido nada de su dignidad divina tomando la humanidad de un pobre artesano. -Poder mantener fórmulas como estas: Poner siempre la claridad por encima de todas las reglas para hacer de ella la regla suprema, el gran mandamiento. Ser humanos y cristianos, ante todo, sin barreras rígidas, sin minucias exteriores, pero con una formación de vida interior extremadamente profunda”.

Roma 19 de Diciembre de 1944. Carta a las hermanitas. (p.22).


Descubre más desde FOUCAULD DIALOGOS

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario