
1º de diciembre 1911. El padre Foucauld acaba de cumplir 53 años. Dentro de cinco años exactos, el 1º de diciembre, terminará su vida, asesinado en Tamanrasset donde llegó el agosto de 1905.
1º de diciembre 1911. Desde hace cinco meses, el padre Carlos de Foucauld habita en el Asekrem: “Estoy en la más bella soledad del mundo, una ermita en la cima de una montaña en el centro del macizo del Hoggar, a 2700 metros de altitud, rodeado de fantásticos picos de aguja rocosos, una decoración de fábula, de noche de fiesta. Es bellísimo!” ( a Mazel, 10 de julio 1911). “Es una bella soledad que amo muchísimo; en los alrededores hay muchos barrancos, que cuando llueve, se cubren de hierba perfumada, y rápidamente los Tuareg1 plantan sus tiendas para obtener la buena leche de las montañas” (a Gabriel Tourdes, 16 de junio 1911).
La ermita es una pequeña casa construida sobre un plano de cinco metros de diámetro llamado Asekrem; el padre Huvelin, su padre espiritual, que tuvo una gran importancia en su vida y que había muerto un año y medio antes, en julio de 1910, le impulsó a hacer esta construcción, enviándole el mismo 200 francos, legándole su altar personal, que Foucauld instaló en la ermita en agosto de 1911.
Esta ermita, a pesar de lo que el nombre indica, no estaba designada para aislarse del mundo, sino todo lo contrario: el Asekrem es el “nudo orográfico del país” (a G. Tourdes, 16 de junio 1911); en verano los nómadas acuden; es pues un punto de encuentro; es, pues, un punto de reencuentro tal y como Foucauld desea. En verano de 1911, desgraciadamente reina una sequía extrema y Foucauld se encuentra en una “soledad momentánea” que “me deja todo el tiempo para trabajar en los estudios de lengua tuareg que duran desde hace ya mucho tiempo y que deseo terminar”, escribe a su prima el 24 de julio; estudios que realiza con la colaboración de Ba Hammou, su “informador targui” que ha venido con él de Tamanrasset. No obstante recibe visitas en la ermita: “Me vienen a ver al menos cada cuatro o cinco días, pese que a causa de la sequía los campamentos se encuentren alejados; como los visitantes vienen de un día, día y medio, dos días de distancia, pasan la tarde y duermen aquí. Una o dos comidas tomadas juntos, un día o medio día pasado juntos hacen que las relaciones sean más estrechas que las de un gran número de visitas de media o de una hora, como las de Tamanrasset” (a Señora de Bondy, 15 de agosto de 1911). En octubre llueve un poco: “Dos pequeños grupos, de dos tiendas cada uno, se han instalado cerca: uno a tres cuartos de hora, el otro a una hora y media de la ermita, en los torrentes cercanos; los que han venido son gente muy buena, sobretodo el grupo más cercano, verdaderos amigos” (Ibíd., 19 de octubre).
1º de diciembre de 1911. Se da cuenta que está “un poco al borde de las fuerzas a causa de la falta de alimentos frescos” – había llevado al Asekrem alimentos para “dieciséis meses de harina, cuscus, dátiles… y vive de estas reservas”. Decide volver a Tamanrasset. Antes de dejar el Asekrem donde volverá tan sólo en tres breves visitas – dos en 1912 para buscar sus instrumentos de meteorología, y en julio de 1914 para recoger el tabernáculo del padre Huvelin que había instalado -, escribe el 13 de diciembre a su cuñado Raymond de Blic trasmitiéndole su testamento y sus últimas voluntades en relación a su sepultura y a sus bienes: “Deseo ser enterrado en el lugar mismo donde muera y reposar allí hasta la Resurrección. Prohíbo que se traslade mi cuerpo y que se aparte del lugar donde el buen Dios me hará terminar mi peregrinación”. Como tenía en este momento cuatro sitios: Beni Abbés, Insalah, Tamanrasset, Asekrem, desea ser enterrado allí donde muera y prohíbe que se lleve su cuerpo a un lugar u otro, especialmente a Francia. En el mismo testamento delega a los Padres Blancos las cuatro propiedades que tiene en el Sahara, ya que estos terrenos y estas casas pueden ser útiles para la evangelización: “La casa del Asekrem (…) está muy bien situada para la evangelización del Hoggar, donde se puede contactar con la parte más importante e la población del Hoggar que no abandona nunca el macizo montañoso central y a la que no se vería nunca si no se está en medio de ella”.
1 Preferimos utilizar la ortografía tuareg, tuaregs más que targui y su plural tuareg
Cf. Testamento de Carlos de Foucauld, Jean François Six, Maurice serpette, Pierre Sourisseau, Ediciones San Pablo
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