
El cardenal Carlo María Martini, entonces arzobispo de Milán dijo el 22 de marzo de 1990 ante la tumba de Carlo Carretto:
«Llegaron aquí millares de jóvenes de todas partes de Italia, con el deseo de llevar a cabo un novicido de oración, aceptando este silencio interminable. Es por eso por lo que me parece que Spello responde a una necesidad de nuestra época, a una búsqueda; es una escuela de oración que sigue italiana. Muchas han sido las personas que han venido aquí y que han obtenido inspiración para la supremacía de la contemplación en la vida. ¿Qué significa meditar sobre una figura como la del hermano Carlo Carreto? Incluso siendo distintos, FRancisco de Asís y Caarlo Carretto son figurasa las que ligamos la tentativa de realizar el Sermón de la montaña en su tiempo, de vivir el Evangelio en su tiempo. Francisco sigue en una luz altísima, tal vez un ejemplo perfecto, casi inimitable de vida. Pero el mensaje del hermano Carlo es prácticamente igual al del santo: también hoy se puede vivir el Evangelio con coherencia y honestidad. El Evangelio no solo es un nombre, una serie de nombres, una serie de reglas que nosotros repetimos; es una persona concreta y puede convertirse en vida. Jesús puede revivir, la gracia es la venccedora, la gracia siempre gana y no existe compejidad social, cultural o política en la que la gracia evangélica no pueda penetrar y encontrar canales de comunicación. Esta es la certeeza que muchos han obtenido en lugares como este. Hablo de lugares porque toda la montaña se ha transformado en muchas peequeñas ermitas e as que muchos jóvenes han llevado y llevan a cabo la experiencia del desierto. Este es el mensaje que podemos obtener de la figura del hermano Carlo, que ha irradiado a su alrededor esta confianza en la vivencia del Evangelio y en la dicha de vivirlo»»i
i G. DI SANTO, Carlo Carretto, el profeta de Spello, San Pablo, Madrid 2010, 34-36
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