
Podríamos contar muchas cosas sobre ella. Hoy queremos escucharla…
Este relato, lo escribió el mayo de este año, y ha sido publicado en varias redes… «Mirada Contemplativa», «Telegra» etc…

“Preguntarnos sobre lo que es esencial en nuestras vidas puede ser un ejercicio que, a fuerza de repetirlo, nos ayude a descubrir la necesidad de ir más ligeros de equipaje en el viaje de la vida…”
“Tenía alrededor de 20 años cuando estudiaba en la universidad y decidí experimentar si mi proyecto de vida era casarme con un muchacho y formar una familia. Así ya era amiga de las hermanitas cuando este hermoso mensaje me llegó y mi amistad con ellas duró alrededor de diez años. Siendo amiga de ellas, las vi vivir su carisma trabajando codo a codo con sus compañeras y compañeros de trabajo; tomando tiempo para la oración silenciosa, para ir al desierto de la soledad y buscar allí la voluntad de Dios en sus vidas; acogiendo a cada persona como única y acompañándola siempre…
En la Navidad de 1995, la hermanita Lidia invitó a venir a una Hermana de Sión nicaragüense para que nos ayudara en el conocimiento de la Palabra de Dios. Aún recuerdo a la hermana Ana María diciéndonos: “Nosotros, los cristianos, no llevamos la cruz de Cristo, mientras que no carguemos con la cruz de nuestros hermanos”.
Esta frase hizo “click” en mi corazón y todo fue claro para mí: El Señor me llamaba a consagrarme a Él por amor a mis hermanos y hermanas pobres. Se lo dije a Hermanita Lidia y me puse en camino para hacer un buen discernimiento. En este proceso fue muy fuerte para mí descubrir que, de todas las congregaciones presentes en el país, la única que me permitía tener continuidad con mi historia personal de trabajar y ganarme el pan con el sudor de mi frente, era la Fraternidad de las Hermanitas de Jesús…»

“He vivido en Cuba desde que formo parte de las Hermanitas de Jesús, salvo algunos tiempos de mi formación. Desde hace tres años trabajo en un Círculo Infantil como Auxiliar Pedagógica. Intento acompañar a los niños o niñas dando razón de lo que hago y el afecto que les expreso con mis acciones. La bondad es una llave que abre los corazones de todos y todas, y eso se agradece con creces. No hay nada más bonito que contemplar cómo un niño o una niña va creciendo en estatura y en autonomía frente a los mayores. Con mis compañeras de trabajo, el poder compartir codo a codo, las dificultades de cada día es parte de mi misión como hermanita de Jesús…”
“Ser contemplativas diariamente es descubrir la presencia de Dios en mí, en cada persona, y en todo lo que me acontece a mí y a los otros. Ser contemplativas es estar atentas para descubrir la bondad y la belleza en cualquier lugar, incluso y más todavía, en los más inmundos y en cualquier tiempo, o sea, en los inapropiados, según nuestros razonamientos. Dios es Amor y como Amor que es, Él se dona, se da, se entrega siempre. A nosotros nos corresponde descubrirlo en las apariencias que lo velan, que lo esconden.
Dicen los estudiosos del cristianismo que a Jesús, nuestro Salvador, que es el Crucificado, tardaron muchos años en representarlo crucificado porque era un horror tan grande estar crucificado, que nadie era capaz de contemplarlo así.
Así Carlos de Foucauld, el inspirador de nuestra espiritualidad de Nazaret, comprendió que Jesús tomó el último lugar y nadie nunca ha podido arrebatárselo. Él, el Único bien, aceptó ser crucificado, Él que es el Cordero de Dios nos invita también a nosotros a serlo con Él. Esto es ser contemplativas en los caminos del mundo…”
“Ser pobre, necesitado es un buen camino que nos religa, (re-ligarse: volver a unirse) que nos vuelve a unir y a sentirnos como hermanas y hermanos que es la vocación a la que nos llama, nos convoca y nos invita nuestro Dios que es Padre y Madre. Sabernos y sentirnos amados por Dios es fuente de realización personal.
No hay nada más bonito que despertar cada mañana y agradecer a Dios el haber escuchado el despertador que te llama a la vida, a los compromisos que tienes a lo largo del día con el trabajo y también con las múltiples personas que encontrarás y con las que entrarás en relación desde el transporte que te conduce al trabajo hasta el que te conduce de regreso a tu casa…”
“Caminar por las calles, saludar a las personas, alegrarte por un encuentro no esperado, todo es fuente de sentido para nuestra vida y esa vida que vivo me hace plenamente feliz. Sentir que siendo una hermanita de Jesús, sencilla, que trabaja como cualquiera, que tiene deberes como cualquiera y que busca amar a sus semejantes como cualquiera, esta es la fuente de mi realización personal y de mi felicidad humana…”
“El Hermano Carlos de Foucauld le gustó, apreció como algunos de los que lo visitaban en su casa de Benni-Abbés, en Argelia, lo comenzaron a llamar el Hermano Universal. Recibía a todos: esclavos y militares. A todos los trataba con deferencia. Su casa la comenzaron a llamar “Fraternidad”, así consta en sus escritos. Esta capacidad de acoger en su casa, a cualquiera desde el más grande al más pequeño fue un sello que lo distinguió en su paso por el Hoggar…»
«Hermano Carlos fue un pionero en esto y en ir a abrazar a la última de las personas, la más alejada, la más olvidada, para decirle que Dios la amaba con una ternura infinita. Esta búsqueda, este afán por buscar los últimos fue la línea roja que lo impulsó siempre en su largo peregrinar por la vida…”
MAYTE VARELA
Hermanita de Jesús.
La Habana Cuba. Mayo 2021.
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