FOUCAULD EN EL SAHARA

Hasta ahora no había querido ser sacerdote, porque temía alejarse de la pobreza y del último lugar. Pero acepta ser ordenado a los cuarenta y tres años, para llevar a Jesús a los más abandonados. ¿Cómo va a vivir ahora la imitación de Jesús de Nazaret? En una carta escrita a Henry de Castries le dice: «No se trata, por ahora, de convento, mucho menos de predicación, ni de idas y venidas, sino de establecerme en un puesto francés del Sahara sin sacerdote, vivir allí sin título oficial de ninguna clase, como sacerdote libre, yendo cada día a la enfermería a consolar a los enfermos, llevarles los sacramentos, velarlos y enterrarlos cristianamente si mueren”1.

Va al Sahara y se instala en Beni Abbés (Argelia), cerca de la frontera con Marruecos, país al que quiso tanto y en el que pensaba instalarse cuando las circunstancias fuesen propicias. En una carta a Monseñor Guerin cuenta como transcurren allí sus días: «Los pobres soldados vienen siempre a mí. Los esclavos llenan la casita que se les pudo construir. Los viajeros vienen derechos a la ‘Fraternidad’. Los pobres abundan… Todos los días hay huéspedes para comer, dormir, desayunar…«2.Durante el año 1902 no cesa de denunciar ante las autoridades la injusticia de la esclavitud. En una carta al padre Martin afirma: «Hay que amar la justicia y odiar la iniquidad, y cuando el gobierno comete una gran injusticia contra aquellos que tenemos a nuestro cargo, hay que decírselo… no tenemos derecho a ser ‘centinelas dormidos’ o ‘perros mudos’ o ‘pastores indiferentes'»

1. Atento a los acontecimientos: Parte hacia el país tuareg del Hoggar en 1904

En junio de 1903, su amigo el coronel Laperrine, después de una batalla, le cuenta el hermoso testimonio de Tarichat Ouit Ibdakane, mujer tuareg que se opuso a que mataran a los soldados heridos, cuidándolos ella misma, haciendo que los repatriaran a Trípoli. Carlos de Foucauld, sorprendido por este gesto y pese a que le cuesta dejar Beni-Abbés, siente la llamada hacia los tuareg, los hombres azules del desierto, que para él son los más abandonados. Parte hacia el Hoggar, sur de Argelia, el 13 de enero de 1904. Después de un largo viaje por el desierto, descubre a los tuaregs y es aceptado por Moussa Ag Amastane, jefe del Hoggar, instalándose en Tamanrasset, creciendo la amistad entre ambos a lo largo de los años.

Hace grandes recorridos conociendo a la gente en su vida y participando en ella. Aprende su idioma e inicia un gran trabajo lingüístico por respeto y amor a su cultura. Poco a poco el hermano Carlos transcribe los poemas que se cantan durante la noche alrededor del fuego, donde se transmite el alma del pueblo tuareg.Mira a todos como hermanos, conviviendo con ellos y formando parte de su familia. De todas partes vienen a pedirle consejo. Comprende que sus amigos aspiren a tener mejores condiciones de vida y trata de ayudarlos. Durante la hambruna de 1906/1907, comparte todo lo que tiene y cae muy enfermo. Los tuaregs lo cuidan ofreciéndole un poco de leche de cabra, que tienen que ir a buscar muy lejos. A partir de ese cambio de situación, la amistad entre los tuaregs y el hermano Carlos se profundiza.

Quisiera, desde hace tiempo, fundar una familia religiosa, pero está sólo. En su diario de 1909 encontramos este texto: “Mi apostolado debe ser el apostolado de la bondad. Viéndome deben decirse: ‘Ya que este hombre es tan bueno, su religión debe ser buena’. Y si me preguntan por qué soy manso y bueno, debo decir:’porque soy el servidor de alguien que es más bueno que yo. Si supieran que bueno es mi maestro Jesús!… Yo quisiera ser bastante bueno para que se diga: si así es el servidor, ¿cómo debe ser el Maestro?”

El hermano Carlos va a Francia tres veces. Ve a su familia y constituye una especie de cofradía denominada Unión de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón, que tenía los siguientes objetivos, tal y como puede verse en el texto que Carlos de Foucauld nos dejó con el nombre de Consejos Espirituales (Directorio): 1. Vida evangélica imitando al “Modelo Único”; 2. Vida Eucarística, desarrollando el sentido del sacramento del amor; 3. Vida apostólica, por medio de la bondad en medio de los más necesitados.

2. 1º de diciembre de 1916: El grano de trigo cae en tierra

Las repercusiones de la primera guerra mundial llegan al Hoggar. La violencia y la inseguridad dominan esas regiones. Durante la mañana del 1º de diciembre de 1916 escribe a su prima: “Nuestro anonadamiento es el hecho más poderoso que tenemos para unirnos a Jesús y hacer bien a las almas”. Al atardecer del mismo día, durante una operación de los rebeldes sinusitas, se deja agarrar sin resistir y lo matan al ver llegar a soldados franceses que traían el correo.

En contra de la propia voluntad del hermano Carlos, que quería ser enterrado en el Hoggar, algunos años después, el 18 de abril de 1929, sus restos, excepto el corazón que quedó en Tamanrrasset depositado en un cofre, fueron trasladados a El Golea, a más de mil kilómetros de distancia, hacia el norte, y a 950 kilómetros de Argel. El lugar que acoge al ‘tuareg universal’ es austero, y se encuentra junto a la primera iglesia construida por los Padres Blancos en el Sahara.

3. El carisma del hermano Carlos de Foucauld

Los dos pilares ligados entre si e inquebrantables en la vida del hermano Carlos son: La presencia de Jesucristo en la Eucaristía y la presencia de Jesucristo en los pobres. Foucauld se siente empujado a vivir Nazaret en el lugar que sea más útil para el prójimo, a través del ‘apostolado de la bondad’. Como dice en los Consejos Espirituales 23,3, “se hace el bien, no en la medida de lo que se dice y de lo que se hace, sino en la medida de lo que se es, en la medida de la gracia que acompaña nuestros actos, en la medida que Jesús vive en nosotros, en la medida en que nuestros actos son actos de Jesús obrando en nosotros y por nosotros”

Foucauld nos recuerda la urgencia de la presencia amistosa y gratuita. Nos impulsa a la vuelta al Evangelio y en medio de una sociedad que corre a ocupar los primeros puestos, él nos hace reconsiderar la primacía de los últimos. Si hay una palabra que pueda expresar el mensaje de Foucauld es Nazaret, pues se trata de vivir el amor apasionado por la persona de Jesús en medio de las circunstancias más ordinarias de la vida, y también descubrir al Jesús resucitado, incógnito, que hace ruta anónima con los discípulos de Meaux, un Cristo Eucaristía que no se manifiesta en grandes apariciones, pero que se encuentra en las rutas y las circunstancias más banales, las más familiares de la existencia de las personas, un Jesús a quien se reza en la vida de todos los días.

4. Los frutos de una entrega

Cuando Carlos de Foucauld volvió de su viaje a Francia en 1911, escribió al padre Crozier al que había visitado el 14 de marzo, reiterándole su insistente petición: «Ayúdeme a la realización de la obra que tanto deseo, una cofradía fuertemente constituida«. Y será gracias a Crozier que Foucauld, poco a poco, desde 1911 hasta su muerte, va simplificando los estatutos de la Unión de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón, la única fundación que creó Foucauld en vida y de la que fue miembro. Foucauld no encuentra a nadie que se ocupe de su obra en Francia, como tampoco encontraba discípulos para llegar a ser Hermanos e ir con él al Sahara. Entonces piensa que un boletín puede reemplazar a los directores. Siete meses antes de su muerte, el 28 de abril 1916, escribía a Joseph Hours: «Veo claramente la finalidad y lo que hay que pedir a los hermanos de esta Unión; lo que no está tan preciso es la organización«. En una carta al padre Voillard, su director espiritual, en Pentecostés de 1916, se ve obligado a reconocer que no tiene a nadie para dirigir la Unión. En una carta al padre Voillar el hace una referencia a Luís Massignon diciendo: «Hay un hermano laico, fervoroso, a quien se le puede encargar la publicación del boletín y, si Dios le da vida (está en el frente), podría hacer grandes servicios a la cofradía«. Pero Foucauld cree que hay que buscar un sacerdote. Y el mismo no se ve viniendo a Francia para tomar la dirección de la Unión: «Me creo el menos capaz de casi la totalidad de los sacerdotes para las gestiones que hay que realizar, no sabiendo más que rezar en solitario, callar, vivir entre mis libros, y todo lo más hablar familiarmente cara a cara con los pobres«.

Foucauld sabe que hay que transformar la estructura y los últimos estatutos de julio 1916. El 31 de julio de 1916 escribe a su prima diciéndole que trabaja en presentar el conjunto «simplificando y abreviando los estatutos, modificando completamente la organización«. Hay que señalar que en el momento de su muerte Foucauld no había encontrado la forma de su asociación, pero sí el fondo. Sobre el espíritu lo esencial estaba hecho: Más allá de las posiciones debidas a su época, más allá del vocabulario, hay un amor extremo hacia Jesucristo y el Evangelio, la expresión del amor extremo hacia todos, el respeto a la vida de cada uno, todo aquello que había conmocionaba a todas las personas que lo encontraron. En vida del hermano Carlos, el padre Laurin transmitía los Estatutos a las personas que le indicaba. Si daban su consentimiento, vivían según el espíritu de la Regla. Foucauld se dirigía especialmente a sus amigos, que hacían a su vez la difusión que querían. No tenían ninguna reunión. El padre Laurin daba cuenta a Foucauld de las respuestas que le daban y de las apreciaciones que hacían a su proyecto. Una vez conocida la muerte del hermano Carlos, el padre Laurin no actuó más.

5. Familia espiritual

La actitud de Massignon es completamente diferente. En 1950, dirá retrospectivamente, después de pasar una noche de adoración en Tamanrasset: «No hay duda de que Foucauld, a quien me he dado incondicionalmente el 14 de octubre 1913 (siendo el único miembro vivo de los 49 primeros hermanos en el momento de su muerte en 1916), a quien he conducido a mi mujer, que ha bendecido a mi hijo en su carta-testamento que escribió en el día de su muerte, me ha pedido post mortem ‘completar’, sustituirme a él con relación a lo que faltaba a su pasión«. Cuando Massignon se entera de la muerte de Foucauld, escribe al padre Laurin, a quien Foucauld había escogido para su obra. Desea saber en que situación se encuentra esta y que va a ocurrir. La respuesta del padre Laurin el 20 de febrero de 1917 es semejante a la de los discípulos de Emaús: «He aquí como están las cosas con relación a la obra: sabe que he enviado un gran número de ejemplares de su Regla (la que usted recibió); a las personas que me había indicado. Ha habido pocas adhesiones. Ningún escrito. Le comuniqué la situación (esto ha sido un proceso largo debido a las distancias) Reflexionó, consultó y se decidió: primero a simplificar la Regla; y en segundo lugar a venir a pasar un largo tiempo a Francia después de la guerra, para llevar la dirección del tema y promocionarlo él mismo. Recibí hace aproximadamente dos meses, escrita poco antes de su muerte, una carta en la que me decía que la Regla, simplificada, estaba escrita y que ahora tan solo hacía falta que viniera a Francia.

De modo que, como puede ver, nunca ha habido Unión pues casi nadie respondió a la llamada. Y actualmente la cosa está, humanamente hablando, completamente terminada. ¿Ve usted alguna otra solución?

Estoy asombrado de este final. El padre Foucauld era un alma santa, muy generosa. Parecía que Dios lo había suscitado para alguna cosa especial. Y he aquí que después de su muerte todo se ha destruido. Quizás tan sólo debía hacer su obra en el Sahara. Sobre esto compartió muy poco conmigo. Lo encontraba incluso muy cerrado. Estaba incómodo por el resultado de la obra. Ahora se encuentra con Jesús. Parece que su idea no se pudo realizar«.

Se puede decir que es una carta de un ‘discípulo de Emaús’, una carta que muestra como el padre Laurin esperaba la venida de Foucauld para establecer todo y ahora había desaparecido. Todo estaba terminado. En una carta del 8 de marzo de 1917, el padre Laurin escribe al padre Joyeux diciéndole que «es especialmente Luis Massignon quien me pide retomar el asunto«. Massignon visita el 23 de febrero a Mns. Le Roy, siguiendo el consejo de Mns. Livinhac, superior de los Padres Blancos, a quien después de esta visita escribe: «He visto a Mns. Le Roy después de la misa de San Francisco Javier y la gran oración de la Adoración-Reparadora. Acepta el presidir la Asociación Foucauld y me pide de editar una biografía. Me autoriza a publicar los estatutos«. Massignon recuerda que Foucauld le había hablado de René Bazin y le pide una entrevista. Éste le invita a venir a visitarlo, lo que realiza Massignon el 2 de marzo por la tarde en la casa de R. Bazin. Le pide simplemente que sea el biógrafo de Carlos de Foucauld, recordando la carta que el 11 de abril de 1916 le había enviado el propio Foucauld: «El Sr. René Bazin, sus pensamientos están en gran armonía con los míos«. René Bazin accedió y su biografía ha sido la pieza clave para que se conozca el testimonio de Foucauld.     

Mientras tanto Massignon se encuentra, entre los papeles de Foucauld, los estatutos simplificados de su ‘Asociación’, con fecha de 1916 y que fueron aprobados por Mns. Bonnet. El breve texto de ocho páginas, que se publicó como presentación de la Asociación llevaba por título Unión apostólica, y en pequeños caracteres: «Para la conversión de los infieles de las colonias francesas«.En el plano religioso, este texto podría compararse con la obra de la Propagación de la fe, si bien hay una preocupación de promover en las almas una más grande vida espiritual. Por otro lado, el padre Daniel Fontaine trabaja para que la Unión sea sobre todo Unión de Oraciones; y deseaba que esta fuese difundida por las comunidades contemplativas. Escribe el 12 de mayo de 1918 a Massignon: «La idea del padre Foucauld es divina. Hay que intentar su realización práctica… Un escrito breve enviado a todos los monasterios sería el primer paso a realizar… Esta propaganda no se realizara si no está centralizada en un monasterio… Hay una persona, el padre Chautard, abad de Sept-Fons que podría ocuparse de la obra…«.

El padre Laurain se consuela. Ya no creía y de repente las cosas se mueven entorno al padre Foucauld y lo resucitan. Se ha encontrado un biógrafo. El mismo cardenal-arzobispo de París aprueba la Asociación Foucauld. Cuando en 1922 esta vuelve a funcionar el padre Laurain presenta la dimisión como secretario pero continúa siendo miembro del consejo de la Asociación. En todo esto, el verdadero protagonista es Massignon. Conmocionado por la muerte del hermano Carlos, Massignon con 33 años de edad, se considera como un hijo que debe continuar la obra de su padre. Es con esta convicción que realiza todas las gestiones. En un artículo que Massignon publicó en 1922, afirma que la nota distintiva de la Unión es un espíritu de fraternidad en el Corazón de Jesús. Prácticamente es «una organización que combina vida interior y trabajo de apostolado«. ¿Qué apostolado? Un «apostolado indirecto«: el apostolado de la amistad que evita toda presión y que no suscita desconfianza ni antipatía. En conclusión: «Lo que la Unión ofrece a toda alma de buena voluntad, es un simple consejo discreto, humilde (…) No es más que un consejo, pero es el consejo de las bienaventuranzas«.

Una vez más Massignon ha tomado las cosas en mano y ha forzado de alguna manera el destino. Diez años antes fue a ver al padre Laurain, Mns, Le Roy y René Bazin. La biografía escrita por éste no le es suficiente; quiere que surja el texto clave, el texto inacabado, el que el mismo Foucauld quería realizar de una manera más simple, clara y neta. Massignon había captado este texto, con su misma imperfección, con su estilo y visiones de la época, pero cargado de fuego. Publica Los Consejos Espirituales-Directorio y sigue sus consejos casi a la letra, de una manera eremítica, si se puede decir, en solitario en el mundo; aquellos y aquellas que se reúnen de una manera secreta y callada alrededor del Directorio tendrán la misma actitud.

Durante diez años, aquellos y aquellas que captan el mensaje de fuego de Foucauld y desean vivirlo, van a ver a Luis Massignon para pedirle consejo; numerosos lectores de Bazin se interesan por los diversos proyectos de Foucauld y sobre las reglas que había escrito para los Hermanos y Hermanas que quería fundar, se dirigen a él y a Massignon. Sorprende que el primer grupo que surge del padre Foucauld bajo la guía de Suzanne Garde, el Grupo Carlos de Foucauld, sea una fundación que quiera ser estrictamente laica, cosa que en aquel momento, 1923, era revolucionario. La primera congregación religiosa nacida del padre Foucauld fueron las Hermanas del Sagrado Corazón, fundada por una viuda de 43 años, la Sra. Macoir-Capart, que habiendo leído a René Bazin y después de la muerte de su marido en 1928, quiere poner en práctica la regla indicada por Foucauld en una congregación femenina. El 8 de septiembre de 1937, el padre René Voillaume, que también se había encontrado con Massignon, tomó el hábito, con otros cuatro compañeros, en la basílica de Montmartre. Dejan París hacia El Abiodh Sidi Cheikh, en el Sur argelino, donde establecen su fraternidad. Al principio se denominan Petits Frères de la Solitude y pronto se llamarán Petits Frères de Jesús. El 7 de mayo de 1947 René Voillaume fundó con tres hermanos la primera fraternidad obrera de los hermanos de Jesús en Aix-en-Provence. Cuatro años más tarde se publicó el libro En el corazón de las masas que sobrepasó los 100.000 ejemplares. Las Petites Soeurs de Jesús nacieron en 1939, gracias a la hermana Magdaleine de Jesús, y hoy en día hay repartidas por todo el mundo 321 fraternidades de hermanas, manifestando el amor gratuito de Dios a través de la amistad y la solidaridad.

Unión de hermanos y hermanas-Sodalidad Carlos de Foucauld, asociación privada de fieles con unos novecientos miembros en la actualidad, es «la más humilde de las afiliaciones foucauldianas«, por utilizar la expresión de Luis Massignon. Pero su proyecto ha madurado durante mucho tiempo. Se inicia con las conversaciones entre Massignon con Carlos de Foucauld, las cartas, la noche de adoración pasada por ambos en el Sagrado Corazón de Montmatre, el 22 de febrero de 1909. Se concreta con la única fundación del hermano universal, la Unión de los hermanos y hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, que contaba en el momento de su muerte con 49 inscritos, incluyendo a su fundador. Años más tarde, en la reunión que tuvo lugar en Béni-Abbès el año 1955 de todas las ‘familias’ del Padre Foucauld, dando lugar a la fundación Asociación familias Carlos de Foucauld, Massignon es reconocido como responsable de un pequeño grupo cuyos miembros se podían contar con los dedos de una mano. A partir de los años 60, le sucede en Unión-Sodalidad el actual coordinador, el sacerdote Jean-François Six. Los miembros de Unión-Sodalidad no tienen reuniones establecidas y se comprometen por un año, renovable, en secreto. No hay reglas, pero si la comunión de los santos que permite a cada uno vivir con autenticidad su vida, teniendo presente el Evangelio, sin espíritu militante, y con prioridad a los pobres. Se valora más el ser que el hacer, destacando dos puntos esenciales de la espiritualidad: el desierto y Nazaret.

En 1917 Luis Massignon hizo editar los Consejos Espirituales-Directorio (texto de 1909 y adiciones de 1913 del hermano Carlos) en el Instituto Francés de El Cairo y en 1928 y 1933 en París. El año 1957, René Voillaume, fundador de los hermanos de Jesús y del Evangelio, lo adaptó para el uso de las Fraternidades seculares del hno. Carlos de Foucauld. Así se puede decir que Luis Massignon es un eslabón esencial entre su amigo Foucauld y los distintos grupos que surgieron veinte años después de su muerte. Hoy en día la Asociación Carlos de Foucauld reúne a un numeroso número de familias que se dicen y son discípulos del hermano Carlos de Foucauld. Además de las ya mencionadas hay que citar a las Hermanitas de Nazaret, los Hermanitos de la Cruz (Canadá), las Hermanitas y Hermanitos de la Encarnación (Haití), las Hermanitas del Corazón de Jesús (República Centro Africana), la Fraternidad Jesús Caritas (Instituto Secular Femenino), la Fraternidad Sacerdotal Jesús Caritas, la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld, la Comunidad de Jesús (Asociación privada de fieles: matrimonios consagrados, célibes consagrados y laicos comprometidos), la Comunidad Jesús Caritas (Italia), la Fraternidad Carlos de Foucauld (Asociación de fieles: laicas con celibato), el Grupo Charles de Foucauld, otro en Vietnam y además en España han surgido la Fraternidad de Betania, la Fraternidad de Meaux y las Fraternidades de la Amistad.


1  C. DE FOUCAULD, Carta a Henry de Castries, 11 de septiembre de 1901

2  C. DE FOUCAULD, Lettres à Monseigneur Guérin, 4 de febrero 1902.


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