| De J. L. Vázquez Borau en 15 marzo, 2026 |
Partió mi amigo, padre y hermano Ariel, refugio de los adictos marginados, los más abandonados, los que muy pocos se atrevían a insertarse con ellos, hablando con los Jueces para que se los entreguen a él, para que no vayan la Cárcel.Capellán del Monasterio de las Capuchinas de Villa Elisa, mi confesor por años.Soquete era su perro fiel, su gran amigo de la vida.Él contaba que lo que le ocurría a Soquete, le pasaba a él. Y fué así, tal cual, hasta dejó esta tierra con lo mismo de Soquete, tal cual.Bello Cura de amor, sin Parroquia, bastante solo en este emprendimiento desde «la nada».Formado por Monseñor Novak, un Obispo que en aquellos años, era uno de los pocos » insertados en el barro de la vida» y tuvo un discípulo que lo sigió sin perder pisada.Nunca cobró su Capellanía Monástica, ni Casamientos, ni Baustismos, ni Aniversarios, nada.Siempre vestido » como un hombre cualquiera «, era uno más de esos muchacho abandonados que pasaron a ser sus hijos.Era muy cómico, chistoso, sonriente.Solo irradiaba Paz, Amor y Bien.Bendito sea Dios y su Santa madre por este Cura de barrio, de las zanjas, de las periferias.Hasta llegó a salvar una muchacha adicta, pariendo su hijo en un zanjón de la periferia existencial.Y esta es solo una de las anécdotas que se le conocen.Varón de Dios, tierno, simple, hermano cercano,espero poder abrazarte de nuevo algún día, tú que vestiste en mis votos perpetuos, tú que me ayudaste a seguir viviendo, gracias, gracias, gracias ArielHermano Pablo C. G. (CEHCF) |
Descubre más desde FOUCAULD DIALOGOS
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Partió mi amigo, padre y hermano Ariel, refugio de los adictos marginados, los más abandonados, los que muy pocos se atrevían a insertarse con ellos, hablando con los Jueces para que se los entreguen a él, para que no vayan la Cárcel.Capellán del Monasterio de las Capuchinas de Villa Elisa, mi confesor por años.Soquete era su perro fiel, su gran amigo de la vida.Él contaba que lo que le ocurría a Soquete, le pasaba a él. Y fué así, tal cual, hasta dejó esta tierra con lo mismo de Soquete, tal cual.Bello Cura de amor, sin Parroquia, bastante solo en este emprendimiento desde «la nada».Formado por Monseñor Novak, un Obispo que en aquellos años, era uno de los pocos » insertados en el barro de la vida» y tuvo un discípulo que lo sigió sin perder pisada.Nunca cobró su Capellanía Monástica, ni Casamientos, ni Baustismos, ni Aniversarios, nada.Siempre vestido » como un hombre cualquiera «, era uno más de esos muchacho abandonados que pasaron a ser sus hijos.Era muy cómico, chistoso, sonriente.Solo irradiaba Paz, Amor y Bien.Bendito sea Dios y su Santa madre por este Cura de barrio, de las zanjas, de las periferias.Hasta llegó a salvar una muchacha adicta, pariendo su hijo en un zanjón de la periferia existencial.Y esta es solo una de las anécdotas que se le conocen.Varón de Dios, tierno, simple, hermano cercano,espero poder abrazarte de nuevo algún día, tú que vestiste en mis votos perpetuos, tú que me ayudaste a seguir viviendo, gracias, gracias, gracias Ariel