Así sería el planeta si sólo vivieran 100 personas en él

¿En que continentes estarían? ¿Qué edades tendrían?.¿Qué religiones profesarían? ¿Cuántos serían pobres? ¿Habría millonarios?.

Así sería el planeta si sólo vivieran 100 personas en él

¿Cómo sería el planeta si sólo vivieran 100 personas en él?.

Redacción Clarín

¿En que continentes estarían? ¿Qué edades tendrían? ¿Que religiones profesarían? ¿Cuántos seríán pobres? ¿Habría millonarios?.

¿En que continentes estarían? ¿Qué edades tendrían? ¿Que religiones profesarían? ¿Cuántos seríán pobres? ¿Habría millonarios?.

Años atrás, la fundación 100 people.org ordenó en 2017 un proyecto de estudio a la Universidad de Wisconsin – Green Bay, en Estados Unidos. Querían saber como sería el planeta con sólo 100 habitantes. Se trata de un ensayo a escala, cuyos resultados se van renovando periódicamente.

La mayoría asiáticos y jóvenes 

Primero empecemos por los sexos. De acuerdo con el análisis de la organización, habría 50 hombres y 50 mujeres. Teniendo en cuenta las proporciones actuales, de las cien personas 60 serían asiáticos, 15 africanos, 14 americanos y 11 europeos.

La mayoría de ellos (66) tendrían entre 15 y 64 años, seguidos del grupo de niños de entre 0 y 14 años (26). Los mayores de 65 serían muy pocos, apenas 8. En síntesis habría 74 adultos y 26 niños.

En cuanto a creencias religiosas, 33 serían cristianos, 22 musulmanes, 14 hindúes, 7 budistas, 12 practicarían otras religiones y otros 12 serían ateos.

Muchos hablan español y pocos son universitarios

¿Qué idiomas hablarían esos 100? Doce de ellos lo harían en mandarín, 6 en español, 5 en inglés, 4 en hindú, 3 en árabe, 3 en portugués, 3 en bengalí, 2 en ruso, 2 en japonés y 60 en lenguas locales o

dialectos.Sobre 100 habitantes, 83 sabrían leer y escribir, pero los 17 restantes serían analfabetos. Y sólo 7 lograrían un título universitario (Reuters).

Sobre 100 habitantes, 83 sabrían leer y escribir, pero los 17 restantes serían analfabetos. Y sólo 7 lograrían un título universitario.

Ganarían poco dinero y habría mucho sobrepeso

En el análisis sobre la cuestión laboral y el trabajo, 15 de ellos ganarían menos de 2 dólares al día, 56 obtendrían entre 2 y 10 dólares, 13 recibirían entre 10 y 20 dólares diarios, 9 personas ganarían entre 20 y 50 dólares, 6 embolsarían entre 50 y 90, y habría un único millonario que ganaría más de 90 dólares diarios.

Uno sólo manejaría la mitad de todo el dinero y los otros 99 se repartirían la otra mitad.El panorama en cuanto a la salud, de 100 habitantes, 21 tendrían sobrepeso (Shutterstock).

El panorama en cuanto a la salud, de 100 habitantes, 21 tendrían sobrepeso (Shutterstock).

El panorama en cuanto a la salud, de 100 habitantes, 21 tendrían sobrepeso, 63 estarían sanos, 15 sufrirían desnutrición y uno estaría muriendo de hambre.

De todos ellos, 51 vivirían en las ciudades y 49 en áreas rurales.

Muchos sin techo y computadora

Entre el centenar de habitantes, 77 tendrían un lugar en el que vivir y los otros 23 no tendrían un techo. De los cien, 87 tendrían acceso al agua limpia y los otros 13 encontrarían serios problemas en poder proveerse de agua potable. Y 16 de los 100 no tendrían un baño. Tendrían acceso a la electricidad 78 de ellos.Entre el centenar de habitantes, 77 tendrían un lugar en el que vivir y los otros 23 no tendrían un techo.

Entre el centenar de habitantes, 77 tendrían un lugar en el que vivir y los otros 23 no tendrían un techo.

En función de esas proporciones, y apuntando a posesiones tecnológicas, 44 de los habitantes tendrían conexión a Internet, pero solo 22 serían dueños de una computadora. Y 75 de los 100 poseerían un celular.

Y un dato que tal vez sea el más doloroso. De los 26 niños que dijimos habría entre los 100, la mitad de ellos tendría hambre.

Imágenes icónicas de paz y noviolencia de la agencia Magnum. Gandhi

Francisco Rey Alamillo

La Agencia Magnum de fotoperiodismo nació en 1947  cuando cinco jóvenes fotógrafos se unieron tras la Segunda Guerra Mundial.  Magnum fue fundada por los reporteros de guerra Robert Capa, David Seymour «Chim», Henri Cartier-Bresson, George Rodger, Bill Vandivert, Maria Eisner y Rita Vandivert, a la postre, primera presidenta. Cada uno de los fundadores puso un capital de 400 dólares, siendo dicha agencia una de las primeras cooperativas en el mundo de la fotografía. La cooperativa Magnum posibilitó que los fotoperiodistas documentaran muchos de los hechos más importantes de la historia del siglo xx. La agencia Magnum Photos ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2024.  

La legendaria agencia Magnum cuenta en su haber con algunas de las imágenes más icónicas de las pasadas décadas, como el miliciano muerto de  Robert Capa, la imagen más simbólica y más difundida de la Guerra Civil española y una fotografía estremecedora de la muerte en directo. ; el funeral de Ghandi capturado por Cartier-Bresson; la niña afgana de ojos verdes retratada en un campo de refugiados de Pakistán por Steve McCurry;  o la de aquel solitario hombre que se ponía enfrente de una columna de tanques en las protestas de la Plaza de Tiananmen de Stuart Franklin.

Para el fotógrafo ovetense Javier Bauluz, Magnum «tiene una mirada con enfoque de derechos humanos» que la diferencia de las demás agencias. Recordaba entonces las palabras de uno de sus fundadores, Robert Capa: «Él decía que si tu foto no era lo suficientemente buena, es que no habías estado lo suficientemente cerca y es verdad. No solo tienes que estar cerca de los hechos físicamente, sino también psicológicamente para poder contar una historia».

En nuestra web puedes encontrar distintas fotografías de  la agencia Magnum sobre el tema de la lucha por la paz y la justicia desde la noviolencia. Hoy,día internacional de la noviolencia, recordamos a Gandhi.


Gandhi

Este retrato de Gandhi con su rueca es uno de los últimos retratos de su vida. Fue realizada por Henri Cartier-Bresson. Gandhi  sería asesinado dos años después. La rueca es un símbolo de la lucha por la independencia de la India. Símbolo contra la explotación de los campesinos indios por los industriales británicos que habían originado su extrema pobreza. 

Henri Cartier-Bresson tuvo acceso exclusivo a Gandhi y registró la huelga de hambre del activista en protesta por los disturbios donde murieron miles de personas. Sin embargo, con el asesinato de Gandhi el 30 de enero de 1948, el día después de haber tomado su retrato, inesperadamente se encontró siendo testigo de un acontecimiento histórico importante. Las fotografías que Cartier-Bresson tomó después de la muerte de Gandhi ofrecen un registro visual único del evento y personifican, aunque tal vez no intencionalmente, lo que constituye un ensayo fotográfico icónico.

Aquí mostramos varias fotografías que realizó a Mahatma Gandhi en Delhi, India, en 1948.  Gandhi dictando un mensaje en Birla House, la residencia donde pasó sus últimos días y en la que fue asesinado, justo antes de romper el ayuno. 

Y en esta otra Gandhi abandonando Meherauli, un santuario musulmán. Esta fue una de sus últimas apariciones durante el tiempo transcurrido entre el final de su ayuno y su muerte.

Y el día después de su asesinato:

La multitud espera para presentar sus últimos respetos mientras el cortejo fúnebre de Gandhi se acerca al lugar de cremación en Delhi, India, en el año 1948.

Recordamos estos pensamientos de Mahatma Gandhi:

«Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar» «

El Amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el ser humano». 

«Recordad que a lo largo de la historia, siempre ha habido tiranos y asesinos, y por un tiempo, han parecido invencibles. Pero siempre han acabado cayendo. Siempre.»

”En realidad creo que he prestado un servicio a India y a Inglaterra al demostrar que la desobediencia es la forma de abandonar el estado antinatural en el que ambas naciones viven. En mi modesta opinión, la desobediencia al mal es un deber tanto como lo es la obediencia al bien. No obstante, en el pasado, la desobediencia ha sido expresada, con deliberación, en forma de violencia contra el perpetrador del mal. Mi cometido es el de demostrar a mis compatriotas que la desobediencia violenta sólo multiplica el mal y, puesto que el mal sólo puede sobrevivir gracias a la violencia, negarse a apoyar al mal requiere el abandono incondicional de la violencia.

La no violencia implica la sumisión voluntaria al castigo por la desobediencia al mal. Por tanto, estoy aquí para dar la bienvenida y someterme de buen grado al cumplimiento de la pena más alta que pueda serme infligida por lo que según la ley es un delito deliberado y por lo que a mí me parece el deber civil supremo. Lo único que pueden hacer, señoría y señores asesores, es o bien dimitir de su cargo y así distanciarse del mal si sienten que la justicia que deben administrar es un mal y que en realidad soy inocente, o bien infligirme la pena más severa si creen que el sistema y la ley que consienten en administrar es buena para las personas de este país y que mi actividad es, por tanto, perjudicial para el bien común”.

Fuente: Imágenes icónicas de paz y noviolencia de la agencia Magnum. Gandhi – Encuentro y solidaridad

La radio católica de Burkina Faso que promueve la fraternidad humana

El p. Alexis, director de la radio católica de Kaya, junto a un imán invitado a los programas (Foto © ACN)

En el Día Internacional por la Fraternidad Humana, el Papa León XIV ha expresado que esta «no es un ideal lejano, sino una necesidad urgente»

ACN.- El Imán Ibrahim que lidera a los musulmanes de la ciudad de Kaya, en Burkina Faso, es invitado a participar una vez al mes en radio Notre Dame. Se trata de una emisora católica cuyo director es el padre Alexis Ouedraogo. La Iglesia de Burkina Faso sufre junto con el pueblo el embate violento de los grupos yihadistas desde hace casi una década. Sin embargo, no quiere abandonar su misión de ser puente de diálogo, de sembrar paz. Los sacerdotes y las religiosas tratan de fomentar espacios donde la gente pueda convivir y entenderse.

Este es uno de los proyectos con los que la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada contribuye a fomentar el diálogo interreligioso y la fraternidad entre las personas. Con motivo del Día Internacional por la Fraternidad Humana, el Papa León XIV ha expresado que «esta fraternidad no es un ideal lejano, sino una necesidad urgente. No podemos ignorar el hecho de que demasiados de nuestros hermanos y hermanas sufren actualmente los horrores de la violencia y de la guerra».

Esta jornada fue promovida por las Naciones Unidas tras la firma del Documento sobre la Fraternidad Humana por el Papa Francisco y el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb en 2019, durante la visita del difunto Pontífice a Emiratos Árabes Unidos.

El P. Alexis Ouedraogo es un cura valiente, que está ofreciendo una alternativa al odio creciente entre comunidades. «Este terrorismo que hemos estado viendo en Burkina Faso desde hace algún tiempo, se manifiesta a través de ataques a lugares de culto”, cuenta el padre. “Su estrategia desde el principio es dividir a los burkineses y hacer que luchen entre sí. Mi papel es fortalecer el diálogo entre los miembros de diferentes confesiones religiosas. Este diálogo de vida, para mí, es nuestro convivir juntos diario. Esto puede llevarnos a establecer relaciones entre nosotros y prestarnos un servicio mutuo, y así ayudarnos a ser solidarios”.

La radio clave en el diálogo interreligioso

En Burkina Faso, el terrorismo yihadista ha obligado a unos 2 millones de personas a abandonar sus casas por miedo a las matanzas, incendios y ataques. Esto implica que decenas de miles de familias, mayores y niños, se han quedado sin nada. Los resentimientos y el dolor están a flor de piel, todos buscan culpables donde poder resarcir su malestar.

Estudios de la radio católica de Notre Dame de Kaya (Foto © ACN)

La radio, como siempre, tiene una gran fuerza. Las ondas radiofónicas de esta emisora en Burkina Faso crean un lugar de encuentro, de conversaciones que pueden tejer amistad y comprensión. Por eso invitan a la radio Notre Dame de Kaya al Imán Ibrahim. En un programa de diálogo y entrevistas junto al padre Alexis Ibrahim comparte su experiencia y convivencia con los cristianos. Entre los dos, dan ejemplo a sus vecinos de que la clave para superar la violencia del yihadismo es el encuentro entre los diferentes.

Cuando era niño, veníamos al patio del sacerdote para recibir juguetes de todo tipo. En nuestras familias tenemos tanto cristianos como musulmanes, y nadie daña al otro”, recuerda el sacerdote burkinés.

Ibrahim y el padre Alexis hablan en sus tertulias radiofónicas de diferentes temas. Por ejemplo la tolerancia entre religiones, el valor del perdón para los cristianos y para los musulmanes, o cómo poder convivir y crecer en tolerancia

La Iglesia promoviendo el perdón y la reconciliación

Burkina Faso, donde cristianos y musulmanes se encuentran a diario en las calles, colegios, lugares de trabajo y mercados, necesita más que nunca crecer en diálogo interreligioso. La Iglesia local está haciendo grandes esfuerzos, pero sería imposible llevar a cabo estas acciones sin la ayuda del exterior debido a la gran crisis económica y social que conlleva un conflicto violento que está afectando a todo el país.

Esta también es una forma para que cada uno de nosotros se acerque más a Dios. Por eso tratamos de mostrar soluciones a la crisis. Los cristianos transformamos todas las situaciones difíciles en un medio para la victoria».

LUZ Y SAL (con presentación)

col salome

Con todo cariño… para José Enrique Ruiz de
Galarreta, que fue cada día de su vida, luz y
sal en la construcción del Reino.
Gracias José Enrique.

Quiero aprender a ser luz
quiero aprender a ser sal
que mi presencia callada
ilumine colores y afine sabores
de vida y de paz

Luz para iluminar caminos
sal para despertar sentidos
luz y sal, sal y luz
luz para ver con claridad
sal para saber y saborear

Somos del mundo luz y sal.

Salomé Arricibita

La Biblia, Averroes y Borges: misterio, razón, perplejidad

Ilustración de Europe a prophecy de William Blake 12012026
William Blake, «Dios creando el universo» (The Ancient of Days setting a Compass to the Earth), 1794, grabado coloreado en acuarela, Fitzwilliam Museum, Cambridge University. | William Blake

Hay libros que amanecen en la inteligencia y libros que amanecen en el alma. Mientras que ningún libro habita ambos territorios con tanta naturalidad como la Biblia. Sin ser filosofía, filosofa; tampoco es literatura, aunque su belleza poética sostiene generaciones; tampoco es simple memoria histórica, aunque su trama realiza la fundación de la de Occidente. La Biblia enseña que el lenguaje no se agota en representar lo que vemos, sino que intenta acercarse al Misterio.

Julio César Crivelli (*)

¿Se puede nombrar a Dios con palabras? ¿Cómo transmitir el Misterio? ¿Se puede entender la Biblia? ¿Acaso la Biblia está sujeta a la Razón?

Estas preguntas configuran la historia de las religiones, pero también la de la filosofía y la literatura. Averroes, filósofo andalusí del siglo XII, creyó que la razón podía acompañar a la revelación (Averroes, Fasl al-Maqal (Doctrina decisiva), trad. M. Cruz Hernández, Madrid: Taurus, 1986).

No sabemos si Averroes conoció la Biblia cristiana y la Torá, pudo conocerlas dada la existencia de las comunidades sefaradí y cristiana en Córdoba. Sin citas explícitas en sus obras, surge que se refiere a las tres religiones del Libro. De todos modos, el Corán tiene muchísimos pasajes comunes con la Biblia y la ToráBorges, escritor del siglo XX, advirtió que el Misterio nunca se entrega por completo al pensamiento (La búsqueda del absoluto, en Otras inquisiciones, Buenos Aires: Sur, 1952).

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Este ensayo recorre ese triángulo singular: Biblia – Averroes – Borges, donde cada vértice ilumina al otro. Averroes afirma que el Misterio debe traducirse en concepto. Borges sospecha que solo hay perplejidad frente a lo sagrado. El Misterio de la Biblia permanece inasible como un faro que nos guía pero que es imposible alcanzar. ¿Estamos cerca o lejos de la Biblia? No lo sabemos, ni lo sabremos.

Libro y límite

En el Génesis, Dios crea el Universo con la palabra (Génesis 1: Dios crea por la Palabra), es un Dios sin nombre que paradójicamente crea con la palabra y que jamás revelará su nombre. “Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: «YO SOY me ha enviado a vosotros» (Éxodo 3:14). Y que prohíbe la imagen; “No te hagas ninguna imagen, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra” (Éxodo 20:3-8).

Dios es puro “Ser,” no está sujeto a la sucesivo, a “existir” (Lat. ex–sisto/sistere, “estar afuera”), Dios no está sujeto a las categorías de la conciencia. No está sujeto al espacio, es infinito; ni al tiempo, es eterno. Para Kant, espacio y tiempo no son propiedades del mundo “en sí” sino formas a priori de nuestra sensibilidad: son la estructura mediante la cual los datos sensibles se nos aparecen. El espacio es la forma de la intuición externa (la disposición de los objetos entre sí) y el tiempo la forma de la intuición interna (la sucesión de estados de la conciencia). Por eso, según Kant, las intuiciones espacio-temporales hacen posible la experiencia empírica universal y necesaria, aunque no nos informan sobre las cosas en sí mismas, sino sobre cómo las percibimos. El espacio es la forma a priori de la intuición externa. El tiempo es la forma a priori de la intuición interna. No son conceptos empíricos ni conceptos discursivos: son intuiciones puras. La geometría se funda en la intuición pura del espacio; la aritmética, en la del tiempo (Kant Immanuel, 1787, Crítica de la Razón Pura, Doctrina trascendental de los elementos, Estética trascendental).

Las Escrituras nos recuerdan que lo dicho nunca contiene por completo lo que quiere decir. Desde la Expulsión perdimos el lenguaje angélico, ese lenguaje con el que “hablábamos con Dios” y solo nos quedó la representación.

Los conceptos y las imágenes son representaciones del mundo, reflejo inexacto, inmóvil, incompleto de un caos que, para ser cosmos, (Gr, Kósmos; Orden), debe estar sometido al tiempo -sucesivo y medible-, y al espacio limitado, también medible. Vivimos en un mundo supuesto, en un cosmos construido con la representación que es falsa, inexacta, como el reflejo de los espejos:

“Dios ha creado las noches que se arman/ de sueños y las formas del espejo/ para que el hombre sienta que es reflejo/ y vanidad. Por eso nos alarman.” (Borges, Los Espejos, El hacedor, 1960.)

Un Dios sin nombre y sin imagen, sin tiempo y sin espacio, es reconocimiento de un desborde permanente; un desborde del lenguaje, un desborde de la consciencia y de la Razón. Misterio de la luz y de la sombra.

Los rabinos enseñaron que la Torá tiene 70 rostros (Talmud, Sanedrín 34a: “Setenta rostros tiene la Torá”), el número 70 combina el 7 (perfección espiritual) y el 10 (plenitud o totalidad), lo que lo convierte en símbolo del Misterio inasible de Dios. San Pablo sostuvo que “la letra mata, el espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6.), o sea que el concepto es un reflejo muerto y la vida es puro misterio.

Ambos reconocen que el texto es más grande que cualquier lector. La hermenéutica, el arte de leer lo que yace detrás de lo dicho, nace de esa infinitud controlada. La Biblia exige comprender lo que el texto permite y callar donde la razón se vuelve soberbia.

El profeta Isaías recuerda al lector que “los pensamientos de Dios no son los nuestros” (Isaías 55:8.). Esa distancia no clausura la búsqueda, seguiremos intentando “entender” a Dios; nuestro sino es intentar aunque sea imposible el hallazgo. El lenguaje intenta acercar lo que permanecerá lejano; el texto funciona como puente, pero también como frontera.

La Biblia es una deriva del Misterio: También es lenguaje, pero igual que Él está más allá de la palabra. Aquí está el escenario donde entran Averroes y Borges: frente a un Libro que habla con voz humana de una verdad que está más allá de lo humano. Un Libro que exige la razón y el temblor. Un Libro que jamás se termina porque nunca se deja poseer.

(*) Julio César Crivelli es coleccionista de arte y presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes

Nazaret en tierra de Islam: Carlos de Foucauld y la fraternidad que abre camino al diálogo

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1. Introducción

2. Marco histórico y eclesial: el Sahara como laboratorio relacional

Si la introducción ha delimitado el problema hermenéutico —leer a Foucauld sin anacronismo y sin ingenuidad—, el paso siguiente consiste en reconstruir el escenario histórico y eclesial que hace inteligible su praxis. El “diálogo” (en sentido genealógico) no nace aquí de un programa académico, sino de un conjunto de condiciones: geografía extrema, fragilidad institucional, presencia militar y una asimetría estructural —ser a la vez sacerdote y francés— que acompaña toda su experiencia. De ahí que el Sahara funcione como un laboratorio: no por su neutralidad, sino por la intensidad con que obliga a depurar lo esencial de la relación, allí donde el discurso se vuelve insuficiente y la convivencia se vuelve criterio.

En primer lugar, la geopolítica concreta del Sahara en la que Foucauld se inserta está descrita por él mismo con un realismo casi cartográfico. En 1908 define el “rincón del Sahara” que debe “trabajar” como un territorio de dimensiones desmesuradas —“dos mil kilómetros de Norte a Sur, y mil de Este a Oeste”— con “cien mil musulmanes dispersos” y “sin un cristiano”, salvo la exigua presencia de “militares franceses”. No se trata de un dato accesorio: el dispositivo colonial-militar no sólo configura la movilidad y la seguridad, sino también el modo en que el cristianismo es percibido socialmente, al quedar con frecuencia asociado al poder extranjero. Foucauld es consciente de esa percepción y formula su tarea, en parte, como una paciencia destinada a desmontar prejuicios: “mostrar… que los cristianos no son lo que ellos suponen… hacerles nacer la confianza, la amistad”. El marco político, por tanto, no es una mera circunstancia: condiciona los gestos mínimos de proximidad (visitas, intercambio, confianza) y convierte la caridad cotidiana en una forma de “desmentido” existencial frente a lecturas defensivas del otro.

En segundo lugar, la cartografía vital de Foucauld en el Sahara no responde a una lógica de expansión institucional, sino a una progresiva radicalización de la periferia. La presentación editorial del volumen sitúa con nitidez los hitos: ordenado sacerdote el 9 de junio de 1901, decide vivir como ermitaño “entre los pueblos… más abandonados”, parte a África en septiembre de 1901, se establece en Béni Abbès —“único sacerdote, a cuatrocientos kilómetros del más próximo”— y en 1904 “penetró todavía más en el desierto”, instalándose en Tamanrasset “entre los Tuaregs del Hoggar”. Esta secuencia no sólo fija fechas; muestra un estilo: elegir sistemáticamente el borde, donde el anuncio cristiano no puede apoyarse en redes densas ni en la repetición sacramental comunitaria, sino en la perseverancia de una presencia casi invisible.

La misma carta del 8 de abril de 1905 (que abre el período sahariano) aporta el criterio eclesial con el que Foucauld justifica su opción. Allí contrapone el “banquete divino” del que es ministro —una imagen eucarística— a los destinatarios ordinarios: no “los hermanos y parientes… los vecinos ricos”, sino “las almas más abandonadas y faltas de sacerdotes”. La motivación es explícitamente eclesial (falta de ministros, ausencia de presencia estable), y se apoya en datos que él maneja como evidencias pastorales: en el interior de Marruecos “no hay ningún sacerdote”, y en el Sahara argelino —“siete u ocho veces grande como Francia”— apenas hay “una docena de misioneros”. En ese mismo texto concreta la forma de vida elegida: soledad, clausura, silencio, trabajo manual, “santa pobreza”, y una existencia “tan parecida como pueda” a la vida oculta de Nazaret, vivida en Béni Abbès “sobre la frontera misma de Marruecos”. La opción por el Sahara aparece así como una decisión de frontera: geográfica, eclesial y simbólica.

A esta precariedad eclesial se suma una precariedad material que influye directamente en el tipo de relación posible. Foucauld subraya que su clausura es “un pequeño valle” del que sólo sale cuando un “deber imperiosísimo de caridad” lo obliga, precisamente porque no hay otro sacerdote accesible: el más próximo está “a cuatrocientos kilómetros al Norte”. La distancia, aquí, no es una cifra: define un régimen de vida en el que la hospitalidad, la atención al enfermo, el socorro al viajero y la mediación en conflictos cotidianos se vuelven parte del ministerio. En otras palabras, la misión se desplaza hacia formas de presencia donde la “caridad” no acompaña a la evangelización, sino que la constituye.

Este conjunto de condiciones explica también por qué Foucauld denomina su ermita de Béni Abbès “la Fraternidad” y se piensa a sí mismo como “Hermano Universal”: el nombre no es retórico, sino estructural. En un texto de orientación espiritual, él mismo enlaza esa autocomprensión con un estilo de vida: vivir “en la ‘Fraternidad’… siempre humilde, dulce y servicial… Dulzura, humildad… caridad, servir a los demás”. La nota editorial precisa, además, el alcance social del lugar: allí “acogía las visitas de los nómadas y de la gente del pueblo”, subrayando que la “Fraternidad” no es refugio intimista, sino umbral abierto. De este modo, la institución mínima que Foucauld construye no es una escuela ni una residencia misionera, sino un espacio doméstico de acogida, donde el vínculo se hace posible en condiciones de extrema asimetría.

Finalmente, el marco histórico incluye un elemento menos citado pero revelador: su juicio moral sobre ciertos comportamientos coloniales. En una carta señala como “vergüenza” que algunos franceses sólo se establezcan en los oasis para comerciar con alcohol, y sueña con cristianos “como Priscila y Aquila”, capaces de “hacer el bien en silencio… en relaciones con todos”, y de hacerse “apreciar y amar” por la población. La observación es importante porque muestra que Foucauld no concibe la presencia cristiana como simple ocupación del territorio, sino como testimonio social capaz de generar confianza en un contexto donde la figura del europeo puede suscitar sospecha. Así, el marco político y el marco eclesial convergen: si el cristianismo aparece asociado al poder o a prácticas degradantes, la caridad cotidiana se convierte en una forma de purificación pública del “nombre cristiano”.

Con este trasfondo, el Sahara deja de ser un mero decorado espiritual: se revela como la condición histórica que explica por qué, en Foucauld, la relación con el otro musulmán tiende a articularse en términos de amistad, confianza, hospitalidad y servicio, incluso cuando su lenguaje hereda categorías jerárquicas de época. Precisamente por eso, el apartado siguiente podrá abordar con mayor precisión la genealogía de su vocabulario —de “infieles” a “hermanos”— y las ambivalencias que esa transición comporta.

3. Genealogía de un vocabulario: de “infieles” a “hermanos” (y sus ambivalencias)

4. Núcleo espiritual: Nazaret, Eucaristía y “vida oculta” como forma de presencia

5. Hospitalidad y amistad: dispositivos concretos del encuentro

6. “Conversión” y diálogo: una lectura crítica de la intención y de los medios

7. Teología implícita de la fraternidad: antropología, caridad y paz

8. Foucauld y el islam: del “objeto de misión” al “interlocutor real”

9. Recepción histórica: de Foucauld a una “escuela” de presencia

10. Proyección contemporánea: criterios para una praxis cristiana del diálogo

11. Conclusión

Oración con EsperanZa VII: oración del abandono

La palabra de la diócesis de Zamora, a través de Las Edades del Hombre

Fernando Valera, obispo de Zamora

  • Carlos de Foucauld descubrió su vocación en el momento en que creyó en Dios: «En cuanto creí que había un Dios, comprendí que no podía evitar vivir solo para Él: mi vocación religiosa data de la misma época que mi fe.» Su camino fue una búsqueda profunda del amor de Dios, que lo llevó desde una juventud mundana hasta una vida de oración, humildad y servicio en el desierto del Sahara. Su vocación se expresó en tres pilares fundamentales: amar, imitar y consolar a Jesús.  No buscaba una vida de gloria o fama, sino vivir en silencio, como Jesús en Nazaret, “trabajando para santificar el mundo, sin palabras y en silencio”

Padre mío,

me abandono a Ti.

Haz de mí lo que quieras.

Lo que hagas de mí te lo agradezco,

estoy dispuesto a todo,

lo acepto todo.

Con tal que Tu voluntad se haga en mí

y en todas tus criaturas,

no deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida en Tus manos.

Te la doy, Dios mío,

con todo el amor de mi corazón,

porque te amo,

y porque para mí amarte es darme,

entregarme en Tus manos sin medida,

con infinita confianza,

porque Tu eres mi Padre.

https://www.youtube.com/embed/PEFQB5O8iTcOración con EsperanZa VII: oración del abandono

SIMONE WEIL Y LA VULNERABILIDAD

Simone Weil: mística y pasión - crisi


Para Simone Weil, que nació el 3 de febrero de 1909 (hoy hace 117 años) y murió el 24 de agosto de 1943, la vulnerabilidad no es un accidente de la existencia humana, sino su verdad más profunda. El ser humano es vulnerable porque es finito, expuesto a la fuerza, al sufrimiento y a la desgracia, pero también porque solo en esta situación puede abrirse a la verdad, a la justicia y a Dios.
         Simone Weil entendió el cuidado no como una protección, sino como una presencia. Cuidar, para ella, no era ni aliviar ni explicar el sufrimiento, sino permanecer atento ante la fragilidad, sin huir ni dominarla.
Por eso compartió la vida de los vulnerables: el trabajo agotador, el hambre, la humillación. No por heroísmo, sino por no mirar desde fuera. Aceptó la propia fragilidad corporal como lugar de verdad, convencida que solo quién es vulnerable puede atender los demás de verdad.
         Su ética rechaza la fuerza, incluso cuando se presenta como bondad. No quiere salvar, ni dirigir, ni imponer un sentido. Quiere hacer espacio. La atención, vivida así, llega a ser una forma de plegaria. Cuidar es no abandonar. Y, en esta fidelidad desnuda a la vulnerabilidad del otro, Simone Weil reconoció el paso de Dios.

A) Como vivió Simone Weil una ética de la cura basada en la atención y la vulnerabilidad?

Simone Weil vivió de manera radical, y su vida ofrece ejemplos concretos de cómo encarnó una ética del cuidado y una justicia basada en la atención y en la vulnerabilidad.

1. Trabajó en fabricas (1934-1935): Weil dejó temporalmente la docencia para trabajar como obrera en las fábricas de Renault y Alsthom, para comprender la condición obrera desde dentro y no solo teóricamente
Renunció a su comodidad intelectual para compartir la fatiga y la humillación de los trabajadores. Esto refleja su idea de atención al sufrimiento ajeno y su rechazo a la distancia entre pensamiento y vida.

2. Solidaridad en la Guerra Civil Española (1936): Se unió brevemente a una columna anarquista en el Aragón, aunque su salud física la obligaron a retirarse. No soportaba la idea de permanecer cómoda mientras otros arriesgaban la vida por la justicia. Su gesto muestra la disposición a exponerse por los vulnerables, aunque después criticó la violencia en ambos bandos.

3. Renuncia a privilegios y lleva una vida austera: Vivió con extrema sencillez, rechazando comodidades y lujos. Creía que la atención pura exigía desnudarse del egoísmo y la búsqueda de poder. Esta austeridad no era ascetismo narcisista, sino solidaridad con quienes carecían de lo básico.

4. Exilio y ayuda a refugiados (1940-1942): Durante la ocupación nazi, ayudó a refugiados y colaboró con la Resistencia intelectual en Marsella. Puso su vida en riesgo para sostener a los más vulnerables, coherente con su idea de justicia como atención.

5. Último gesto: morir por solidaridad: En Londres, trabajando para la Francia Libre, se impuso una dieta mínima para no comer más que los franceses bajo l´ocupación. Consecuencia: Murió en 1943 de tuberculosis agraviada por desnutrición voluntària, llevando su solidaridad hasta el extremo. Simone Weil no utiliza el término vulnerabilidad de manera explícita, pero su pensamiento ofrece una perspectiva muy rica para reflexionar sobre este concepto.
              Para Weil, la vulnerabilidad no es un defecto, sino una característica constitutiva del ser humano. Somos seres expuestos al sufrimiento, a la necesidad y a la desgracia. Esta fragilidad es el que nos da la capacidad de recibir la gracia y de abrirnos al bien. En su obra La gravedad y la gracia, que son fragmentos de sus cuadernos redactados entre 1934 y 1942, especialmente durante su etapa de reflexión espiritual en Marsella y Londres, insiste en que la atención amorosa hacia el otro nace precisamente del reconocimiento de su vulnerabilidad.

Para Weil la invulnerabilidad es una ilusión peligrosa porque puede interpretarse como una tentación del poder o del orgullo: querer ser autosuficiente, no depender de nadie, no sufrir. Para Weil, esto es contrario a la verdad espiritual, porque nos aleja de la compasión y de la atención hacia el otro. Frente a la invulnerabilidad Weil propone la atención: mirar al otro en su vulnerabilidad sin querer dominarlo ni protegernos de su sufrimiento. La verdadera fuerza, para ella, no es la invulnerabilidad, sino la capacidad de soportar la desgracia sin endurecer el corazón.

B) Desgracia, fuerza, atención, descreació y Cristo

En sus escritos Weil señala que: la vulnerabilidad es la condición humana, la desgracia es la forma extrema, la fuerza es la causa principal, la atención es la respuesta ética, la descreació es el camino espiritual. La vulnerabilidad es terrible, pero también lugar de verdad y justicia.
1. La desgracia (malheur), vulnerabilidad extrema: Weil distingue entre dolor, sufrimiento y desgracia (malheur).La desgracia no es solo sufrimiento físico o psicológico: implica destrucción social, humillación, pérdida de voz y de identidad. El sujeto desgraciado queda reducido a una cosa, sometido a la fuerza. «La desgracia hace del ser humano una cosa.»
(La Ilíada o el poema de la fuerza). Aquí la vulnerabilidad llega al límite: el ser humano puede ser anulado, no solo herido.


2. La fuerza hace a la vulnerabilidad, que es universal, desigual e injusta: En La Ilíada o el poema de la fuerza, Weil define la fuerza como aquello que transforma el hombre en objeto, destruye la palabra, la libertad y la dignidad. Nadie es inmune: tanto el vencedor como lo vencido son vulnerables ante la fuerza.
3. Atención (attention): una respuesta ética a la vulnerabilidad: La gran virtud ética de Weil no es la voluntad, sino la atención, que es una mirada desposeída, silenciosa, no apropiadora. Para Weil atender el vulnerable es no ejercer bastante sobre él, ni siquiera la fuerza del consuelo fácil. La atención reconoce la vulnerabilidad del otro sin absorberla ni negarla. Para ella «La atención pura es una forma de oración

4. Descreación: aceptar la propia vulnerabilidad: La descreación no es autodestrucción, sino renuncia al ego como centro. Reconocerse vulnerable es consentir a no ocuparlo todo, a hacer espacio al otro y a Dios. Aquí la vulnerabilidad se convierte en camino espiritual. «Hay que disminuir para que Dios pueda pasar a través nuestro
5. Cristo y la vulnerabilidad absoluta: Weil vió en Cristo la figura suprema de la vulnerabilidad: abandono, silencio de Dios, humillación. La cruz no glorifica el sufrimiento, sino que revela la solidaridad divina con los desgraciados. Dios no elimina la vulnerabilidad: la asume.