Orar con Carlos de Foucauld

“Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él: mi vocación religiosa data del mismo momento que mi fe: ¡Dios es tan grande…! ¡Hay tanta diferencia entre Dios y lo que no es Él…!”

– Tan pronto  como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él: mi vocación religiosa data del mismo momento que mi fe: ¡Dios es tan grande…! ¡Hay tanta diferencia entre Dios y lo que no es Él…!

– Dichosos aquellos cuyos pecados son perdonados… Hace once años, en esta época, Vos me habéis convertido sin que yo os buscases, habéis vuelto mi alma al redil… Y en medio de que grandes dulzuras me habéis hecho esta gracia; no digo que no hubiese penas en ese tiempo, el dolor es necesario para purificar el alma, pero  ¡cómo me hacíais sentir la dulzura de vuestra mano!… Entre qué almas me habéis colocado! ¡A qué almas me habéis confiado! ¡Que dulces y queridos han sido los seres de los que os habéis servido para ayudar exteriormente  a vuestra  obra!  ¡Qué bueno habéis sido!  Divinamente bueno.

– ¡Y qué gracias interiores!  Esa necesidad de soledad, de recogimiento, de lecturas piadosas, esa necesidad de ir a vuestras Iglesias, yo que no creía en Vos, esa turbación del alma, esa angustia, esa búsqueda de la verdad, esa oración:  Dios mío, si existís, dádmelo a conocer. Todo esto, Dios mío, era obra vuestra, obra únicamente vuestra. Un alma hermosa os secundaba, pero por medio de su silencio, su dulzura, su bondad y perfección; ella  se dejaba ver, era buena y esparcía su atrayente perfume, pero no actuaba. Vos, Jesús mío, mi Salvador, vos lo hacíais todo, por dentro y por fuera. Vos me habíais atraído a la virtud por la belleza de un alma, en la cual la virtud me había parecido tan bella que irrevocablemente había arrebatado mi corazón, Vos me atrajisteis a la verdad, por la belleza de esa misma alma.  Vos me concedisteis entonces cuatro gracias. La primera fue inspirarme este pensamiento: Si esta alma es tan inteligente, la religión en la que ella cree tan firmemente no puede ser una locura, como yo pienso.   La segunda fue la de inspirarme este otro pensamiento: Si  esta religión no es una locura, quizá la verdad, que no está en la tierra en ninguna otra ni en ningún sistema filosófico, esté allí; la tercera fue que yo me dijese: Estudiemos pues esta religión; tomemos un profesor de religión católica, un sacerdote instruido, y veamos de qué se trata y si hay que creer lo que dice. La cuarta fue la gracia incomparable de encaminarme para recibir esas clases de religión, al señor Huvelim… Haciéndome entrar en su confesonario, uno de los últimos días de octubre… me diste todos los bienes, Dios mío… ¡Qué bendito día, qué día de bendición!

– Amo a nuestro Señor Jesucristo, aunque con un corazón que querría amar más y mejor, pero al fin le amo, y no puedo soportar llevar una vida distinta a la suya, una vida tranquila y honorable cuando la suya fue la más dura y la más despreciada que haya existido… no quiero recorrer la vida en primera clase mientras que Aquel a quien amo la ha recorrido en la última.

– El mayor sacrificio para mí, tan grande que todos los demás no existen comparados con él y se convierten en nada, es la separación para siempre de una familia adorada y de unos amigos poco numerosos, pero a los que mi corazón esta apegado con todas sus fuerzas.

– Padre mío, me pongo en vuestras manos; Padre mío, me confío a vos; Padre mío, me abandono a vos; Padre mío, haced de mí lo que os plazca; sea lo que sea lo que hagáis de mí, os lo agradezco; gracias por todo; estoy dispuesto a todo; lo acepto todo; os doy gracias por todo; con tal que vuestra voluntad se haga en mí, Dios mío; con tal que vuestra voluntad se haga en todas vuestras criaturas, en todos vuestros hijos, en todos aquellos a los que ama vuestro Corazón, no deseo nada más, Dios mío; pongo mi alma en vuestras manos; os la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque os amo, y para mí es una necesidad de amor el darme, ponerme en vuestras manos sin medida; yo me pongo en vuestras manos con infinita confianza, porque vos sois mi Padre.

– Serás tentado contra esta vida tan hermosa, tan divina: cuanto mayor es el don que Jesús te hace, más envidioso está el demonio, más empleará sus astucias más sutiles y quizá sus medios más violentos para quitártelo; te hablará al oído y al de otros, pero  nadie es tentado por encima de sus fuerzas. No te asombres por las tentaciones, no te asombres por las contradicciones: cuanto más se parezca tu género de vida al de Jesús, menos lo comprenderá el mundo.

 – (¿Dónde ir?)   No a donde haya más oportunidades  humanas  de tener novicios, autorizaciones canónicas, dinero, terrenos, ayudas; no, sino  allí donde sea más perfecto en sí mismo, lo más perfecto según la palabra de Jesús, lo más conforme a la perfección evangélica, lo más conforme a la inspiración del Espíritu Santo; allí donde Jesús iría: a  “ la oveja más extraviada”, al “hermano” de Jesús  “más enfermo”, a los más abandonados, a los que tienen menos pastores, los que “están sumidos en las tinieblas más densas”.

Vayamos ahora donde podamos ir… Cuando las puertas se abran en otro sitio, allí iremos. ¡A cada día su afán; hagamos en el momento presento lo que sea mejor! En todos los momentos que se suceden y que componen la vida, aprovechemos la gracia presente, los medidos que Dios da; nada mejor para prepararnos bien para aprovechar las gracias futuras y recibirlas, que usar bien de las actuales.

– Si he podido hacer algún bien, si he podido establecerme en el Sahara, es, después de Jesús, porque he sido oficial y he viajado por Marruecos. Dios prepara desde lejos las cosas y hace que sirvan para la salvación de las almas los buenos, los malos y los actos realizados sin pensar para nada en Él.

– Compartamos, compartamos, compartamos todo con ellos (los pobres) y démosle la mejor parte, y si no hay bastante para los dos, démosle todo. Es a Jesús a quien se lo damos (…) y si después de habérselo dado todo, para él, a él en sus miembros, morimos de hambre, bendita suerte… Y si, sin llegar a morir, cayésemos enfermos por la necesidad, por haber dado demasiado a Jesús en sus miembros, ¡bendita, dichosa enfermedad! Seríamos felices, favorecidos, privilegiados, qué gracia de Dios, qué dicha, estar enfermos por ese motivo.

«Es preciso gritar el Evangelio con la vida»

Jesús…

«Es preciso gritar el Evangelio con la vida: 

Toda nuestra vida, por más callada que sea, la vida de Nazaret, la vida del desierto, tanto como la vida pública, deben ser una predicación del evangelio mediante el ejemplo; toda nuestra existencia, todo nuestro ser debe gritar el Evangelio sobre los tejados; toda nuestra persona tiene que respirar Jesús, todos nuestros actos, toda nuestra vida, deben gritar que pertenecemos a Jesús, deben presentar la imagen de la vida evangélica, todo nuestro ser debe ser una predicación viva, un reflejo de Jesús, algo que grite “Jesús”, que haga ver a Jesús, que resplandezca como imagen de Jesús.»

Carta de Carlos de Foucauld a Joseph Hours sobre el apostolado

Assekrem (Ahaggar) Por In Salah vía Biskra – Ouargla, 3 de mayo de 1912

 Señor, Recibo su carta, que me dice, sobre la necesidad que hay en todas partes, en Francia como en los países de misión, que la obra eclesiástica sea reforzada por una obra laica, cosas muy verdaderas – que yo mismo pienso desde hace mucho tiempo… Como usted dice, los mundos eclesiásticos y laicos se ignoran de tal forma que el primero no puede dar al otro.Es cierto que junto a los sacerdotes hacen falta Priscillas y Aquilas viendo a quien el sacerdote con voz, penetrante allí donde él no puede, yendo a aquellos que le huyen, evangelizando por la vía de uno contacte benefactor una bondad desbordante sobre todos, una afecto siempre dispuesto a entregarse, un buen ejemplo atrayendo a aquellos que dan la espalda al sacerdote y le son hostiles por principio. Parece ser que el mal es muy profundo. Son las virtudes fundamentales las cuales faltan, o son demasiadas débiles: las mismas virtudes cristianas fundamentales: caridad, humildad, mansuetud. Ellas son débiles y malos entendidos.La caridad, que es el fondo de la religión («el deber primero es amar a Dios, el segundo, semejante al primero, es amar al prójimo como a uno mismo»), obliga a todo cristiano a amar al prójimo, es decir a todo ser humano, como a si mismo, y por lo tanto a hacer de la salvación del prójimo, lo mismo que por la propia, el gran asunto de toda su vida. Todo cristiano debe ser pues apóstol: esto no es un consejo, es un mandato, el mandato de la caridad.Ser apóstol, por qué medios? Por aquellos que Dios pone a su disposición: los sacerdotes tienen
a sus superiores que se les dicen lo que deben hacer… Los laicos deben ser apóstoles hacia todos
aquellos con quienes se relacionan: sus próximos y sus amigos en primer lugar, pero no sólo ellos, la caridad no tiene nada de estrechez, abraza a todos aquellos que abraza el CORAZÓN DE JESÚS. Por qué medios? Por los mejores, dado a quienes ellos se dirigen: con todos aquellos con quienes están en contacto sin excepción, por la bondad, la ternura, el afecto fraterno, el ejemplo de la virtud, la humildad y la amabilidad siempre atractivas y tan cristianas: con algunos sin decirles nunca una palabra sobre Dios ni sobre la religión, teniendo paciencia como Dios la tiene, siendo buenos como Dios es bueno, amante, siendo un hermano tierno y orando; con otros, hablando de Dios en la medida que ellos pueden aceptarlo; desde el momento que ellos tienen el pensamiento de buscar la verdad por el estudio de la religión poniéndolos en relación con un sacerdote escogido y capaz de hacerlos bien… Sobre todo ver en todo humano a un hermano – «todos sois hermanos, solamente tenéis un padre que está en los cielos» – ver en todo humano un hijo de Dios, un alma rescatada por la sangre de JESÚS, un alma amada por JESÚS, un alma a la cual hemos de amar como a nosotros mismos y por la salvación de la cual debemos trabajar – alejando de nosotros todo espíritu militante. «Os envío como un cordero en medio de los lobos» dice JESÚS…Qué diferencia entre la manera de hacer y de hablar de JESÚS y el espíritu militante de aquellos que no son cristianos o malos cristianos y que ven enemigos a los cuales hace falta combatir, en lugar de ver a unos hermanos enfermos que hace falta cuidar, heridos echados en el camino para quien hace falta ser buenos samaritanos. Parece ser necesario que los padres en el hogar, los sacerdotes en la catequesis y en las enseñanzas, todos aquellos que tienen misión de educar a la infancia y la juventud inculquen a los niños desde la primera edad, devolviendo constantemente sobre estas verdades:-todo cristiano debe ser apóstol, es un deber estricto de caridad.
-todo cristiano debe mirar a todo ser humano como un hermano amado; si es pecador enemigo de Dios, es un hermano enfermo, muy enfermo; hace falta tener por él una piedad profunda y atenciones fraternas como hacia un hermano insensato… Los no cristianos pueden ser enemigos de un cristiano: un cristiano es siempre el tierno amigo de todo humano; él tiene por todo ser humano los sentimientos del CORAZÓN de JESÚS.
-ser caritativo, amable, humilde, con todos los hombres; aquí está el que hemos aprendido de JESÚS. No ser militante con nadie: JESÚS nos ha enseñado a ir «como corderos en medio de lobos», a no a habla con amargura, con acritud, a no injuriar, a no tomar las armas.
-«Hacerse a todos para entregarlos todos A JESÚS», teniendo hacia todos bondad y afecto fraternal, prestando todos los servicios posibles, tomando un contacto afectuoso, siendo un hermano amoroso para todos, para traer poco a poco las almas a JESÚS al practicar la dulzura de JESÚS.
-leer continuamente el Santo Evangelio para tener siempre en la mente los actos, las palabras, los pensamientos de JESÚS, con objeto de pensar, habla, actuar como JESÚS, seguir los ejemplos y las enseñanzas de JESÚS, y no los ejemplos y las maneras de hacer del mundo en las cuales caemos tan pronto como dejamos de mirar el modelo divino.Este es el remedio, según mi opinión: – la aplicación es difícil, porque se refiere a las cosas fundamentales, a las cosas interiores del alma, y que la necesidad es universal.Pero la dificultad no es para pararse; mientras más grande sea, por el contrario más hace falta ponerse rápidamente a la obra y trabajar con todas sus fuerzas. Dios ayuda siempre a aquellos que le sirven. Nunca Dios deja al hombre; es el hombre quien deja muy a menudo a Dios!Pese a que no conseguimos triunfar, no haría falta trabajar con menos ardor por esto, puesto que trabajando así no estiércol sino obedecer a Dios y cumplir Su voluntad bien conocida. Gracias por el recuerdo de la Srta Suzanne Perret que reza por nosotros en el cielo tras haberlo hecho en la tierra.

Usted me habla de los antiguos amigos, de antiguos compañeros de armas… tras los 22 años que hace que dejé el mundo, ya no conozco allí a nadie sino a la familia próxima o a los amigos más íntimos, en muy pequeño número, entre quien la muerte aclara en las filas.El correo es seguro, sobre todo certificado. Viene como promedio cada 45 días. Es lo único seguro; los paquetes postales tardan 6 meses o más y a veces no llegan. Qué bueno es que me ofrezca libros; en este momento no tengo necesidad alguna urgente; si yo tuviera una necesidad urgente de libros, yo gustosamente aceptaría y agradecería este regalo que me hace tan afectuosamente.Le ruego presentar al Señor Abad Crozier mis humildes respetos cuando tenga ocasión de verlo y crea en el profundo, religioso afecto de su humilde servidor en el CORAZÓN de JESÚS.
 Hermano Carlos de Jesús (El subrayado es de Carlos de Foucauld)

«No puedo concebir el amor sin una necesidad, una imperiosa necesidad de conformación, de semejanza, y sobre todo de compartir todas las penas, todas las dificultades, todas las durezas de la vida» (Carlos de Foucauld)

Darse todo, porque Cristo se ha dado todo

        Mi Señor Jesús, qué pronto se hará pobre quién amándoos de todo corazón, no pueda soportar ser más rico que su Bienamado… Mi Señor Jesús, qué pronto se hará pobre, quien pensando que todo lo que se hace a uno de estos pequeños, es a Vos a quien se hace (Mt 25,40.45), que todo lo que no se les hace, es a Vos a quien no se hace, aliviará todas las miserias a su alcance… Qué deprisa se hará pobre, quien reciba con fe vuestras palabras: «Si queréis ser perfectos, vended lo que tenéis, y dádselo a los pobres… Bienaventurados los pobres… Todo aquel que deje sus bienes por mi, recibirá aquí abajo, cien veces más y en el cielo la vida eterna…» (Mt 19,21.29; 5,3). Y tantas otras.
        ¡Dios mío, no sé si es posible a algunas almas veros pobres y seguir a gusto siendo ricas, verse mayores que su Maestro, que su Bienamado, no quererse parecer a Vos  en todo lo que de ellas depende y sobre todo en vuestras humillaciones; yo creo que ellas os aman, Dios mío, y sin embargo creo que falta algo a su amor, y en todo caso yo no puedo concebir el amor sin una necesidad, una imperiosa necesidad de conformación, de semejanza, y sobre todo de compartir todas las penas, todas las dificultades, todas las durezas de la vida… Ser rico, a mi gusto, vivir tranquilamente de mis bienes, cuando Vos habéis sido pobre, machacado, viviendo penosamente de un trabajo rudo! Yo no puedo, Dios mío… Yo no puedo amar así.
        «No conviene que el criado sea mayor que el Amo» (Jn 13,16), ni que la esposa sea rica, cuando el Esposo es pobre… a mí me resulta imposible entender el amor, sin la búsqueda de la semejanza… sin la necesidad de compartir todas las cruces…

Carta al padre Jérôme de Carlos de Foucauld: «Tienes que atravesar el desierto…»

Atravesar el desierto…

“Tienes que atravesar el desierto y quedarte allí para recibir la Gracia de Dios; es ahí donde nos vaciamos, donde echamos fuera de nosotros todo lo que no es Dios y donde vaciamos por completo esta casita de nuestra alma para dejar todo el espacio para Dios solo.
Los hebreos pasaron por el desierto, Moisés vivió allí antes de recibir su misión, San Pablo, San Juan Crisóstomo también se preparó para el desierto … Es imprescindible … Es un tiempo de gracia, es un período por el cual cualquier El alma que quiere dar fruto debe necesariamente pasar.
Ella necesita este silencio, este recogimiento, este olvido de todo lo creado, en medio del cual Dios establece su reino y forma en ella el espíritu interior.
La vida íntima con Dios, la conversación del alma con Dios en la fe, la esperanza y la caridad. Más tarde, el alma dará fruto exactamente en la medida en que se haya formado en ella el hombre interior.

Si esta vida interior es nula, será lindo tener celo, buenas intenciones, mucho trabajo, los frutos son nulos: es una fuente que quisiera dar santidad a los demás, pero que no puede, no tiene. : solo damos lo que tenemos, y es en la soledad, en esta vida, solo con Dios solo, en este profundo recuerdo del alma que se olvida de todo lo creado para vivir solo en unión con Dios, que Dios se entregue enteramente a Aquel que así se entrega por completo a él.
Entréguense enteramente a Él solo, mi amado Padre, durante estos años de preparación, de gracia, y Él se entregará por completo a ustedes.
En esto no tengas miedo de ser infiel a tus deberes para con las criaturas; al contrario, es la única forma de atenderlos de manera eficaz. Mira a San Pablo, San Benito, San Patricio, San Gregorio Magno, tantos otros, ¡qué tiempo de meditación y silencio!
Sube más alto: mira a San Juan Bautista, mira a Nuestro Señor.
Nuestro Señor no lo necesitaba, pero quería darnos un ejemplo.
Devuélvale a Dios lo que es de Dios. «

Bx Charles de Foucauld, Carta al padre Jérôme, 19 de mayo de 1898 (OS p. 765).

Carlos de Foucauld y la humildad de los pastores

Natividad en el Santuario de la Virgen de San Lorenzo en Guanzate

Que nos dice la navidad
¿Cuántas oraciones inspiradas en Navidad hay? ¿Y cuántos poemas, pensamientos, reflexiones más o menos profundas? Cientos de miles probablemente, quizás millones. Imposible contarlos todos. Están los que se han inspirado en el misterio escandaloso de un Dios que se hace niño, los que se han sentido particularmente cercanos a la humildad de los pastores, los que miran en silencio a José y a María. Comenzamos nuestro corto viaje con el Beato Carlos de Foucauld. El texto está tomado de las «Obras espirituales».

Charles de Foucauld
Jesús elige a sus adoradores él mismo …
Atrae a los pastores hacia él con la voz de los ángeles, que primero quieren verlos alrededor, después de María y José. Para los padres eligió a dos trabajadores pobres; para los primeros adoradores, elige pastores pobres … Siempre la misma abyección, siempre el mismo amor a la pobreza y al pobre. Jesús no rechaza a los ricos, murió por ellos, los llama a todos, los ama, pero se niega a compartir sus riquezas y es el primero en llamar a los pobres. ¡Qué divinamente bueno eres, Dios mío! Si hubieras sido el primero en llamar a los ricos, los pobres no se habrían atrevido a acercarse a Ti, se habrían creído obligados a permanecer al margen por su pobreza. Te habrían observado desde lejos, dejando que los ricos te rodearan. Pero al llamar primero a los pastores, llamaste a todos a ti.
Todos: los pobres, porque con esto les demuestras, hasta el fin de los siglos, que son los primeros llamados, los favoritos, los privilegiados; los ricos, porque por un lado no son tímidos y por el otro depende de ellos hacerse pobres como pastores. En un minuto, si quieren, si tienen el deseo de ser como Tú, si temen que sus riquezas los alejen de Ti, pueden volverse perfectamente pobres.

¡Qué tan bueno es Dios! ¿Cómo eligió el medio correcto para llamar a todos sus hijos a su alrededor a la vez, sin excepción? Y qué bálsamo has puesto en el corazón de los pobres, los pequeños, los despreciados por el mundo hasta el fin de los siglos, mostrándoles ya desde tu nacimiento que son tus privilegiados, tus favoritos, los primeros llamados: los que siempre llamas. a Ti que quisiste ser uno de ellos y estar rodeado de ellos desde tu cuna y durante toda tu vida.

“Tu fe te ha salvado”

La fe, es lo que hace que creamos desde el fondo del alma… todas las verdades que la religión nos enseña, es decir, el contenido de la Escritura Santa y todas enseñanzas del Evangelio; en fin, todo lo que nos es propuesto por la Iglesia. El justo verdaderamente vive de esta fe (Rm 1,17), porque reemplaza a la inmensa mayoría de los sentidos de la naturaleza. Transforma tanto todas las cosas que apenas los sentidos pueden servirle al alma; por ellos sólo percibe apariencias engañosas; la fe le muestra las realidades.
El ojo le muestra a un pobre; la fe le muestra a Jesús (cf Mt 25,40). El oído le deja oír insultos y persecuciones; la fe le canta: «Regocíjese y gózate de alegría» (cf Mt 5,12). El tacto nos hace sentir los golpes recibidos; la fe nos dice: «alegraos de haber sido considerados dignos de sufrir algo por el nombre Cristo» (cf Hch. 5,41). El gusto nos hace sentir el incienso; la fe nos dice que el incienso verdadero «son las oraciones de los santos» (Ap 8,4). Los sentidos nos seducen por las bellezas creadas; la fe piensa en la belleza increada y tiene lástima de todas las criaturas que son nada y polvo al lado de aquella belleza. A los sentidos les horroriza el dolor; la fe lo bendice como la corona esponsal que se le une a su Amado, como la marcha con su Esposo, la mano en su mano divina. Los sentidos se rebelan contra el insulto; la fe lo bendice: » bendecid a los que os maldicen » Lc 6,28)…; lo encuentra dulce porque es compartir la suerte de Jesús… Los sentidos son curiosos; la fe no quiere conocer nada: tiene sed de sepultarse y querría pasar toda su vida inmóvil al pie del tabernáculo.
Beato Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Retiro en Nazaret 1897

LA MÍSTICA DE LA PROXIMIDAD EN CARLOS DE FOUCAULD

Con este escrito nos proponemos señalar, en la biografía de Foucauld, como vivió éste la «mística de la proximidad», él, que estuvo marcado por una época prodigiosa en descubrimientos, en la que intentó comprender la realidad con los métodos de la ciencia experimental de su tiempo, lo que le proporcionó un espíritu científico. Como bien dice Ion Etxezarreta, «a pesar de que en sus escritos espirituales no aparezca demasiado explícitamente esta dimensión, no debemos olvidar que la instrucción cultural constituye para él una plataforma de evangelización para los tuareg. No hay en él escisión entre el científico y el creyente, sino integración de ambas dimensiones»1. Vamos a ver, pues, como vivió Foucauld la mística de la proximidad en siete aspectos.

1. Jesús Salvador

Desde su conversión el hermano Carlos se ha sentido salvado por Jesús y ha experimentado que esta salvación era también para la humanidad entera. Esta salvación incluye naturalmente a los musulmanes, que le ayudaron en su primera experiencia religiosa, e igualmente a aquellos que se habían alejado, como él, de Jesús, sus amigos Henry de Castries y Gabriel Tourdes. En la fiesta de san Ignacio de 1909 escribe a su amigo Louis Massignon: «Trabajar en la salvación de los otros es la vida de todo cristiano. Todo cristiano debe tener en el fondo de su vida el mismo deseo que el del esposo Jesús. Jesús ha venido para salvar: para nosotros también, el negocio de nuestra vida es salvar las almas, trabajar por su salvación, servir y dar nuestra vida para salvarlos, siguiendo el ejemplo del Único Esposo. Las otras uniones pasan, solo permanece la unión con el Esposo eterno, el Modelo único»2

2. La imitación de Jesús de Nazaret

Carlos de Foucauld pensó que esta imitación de Jesucristo, según los cánones de su tiempo, solo se podía seguir en la vida religiosa: «En cuanto comprendí que había un Dios, comprendí que no podía vivir sino para Él: mi vocación religiosa data de la misma hora que mi fe. Dios es tan grande, y hay tanta diferencia entre Dios y todo lo que no es Él…»3. Y la elección de la vida religiosa está condicionada por el lugar donde vivir mejor esta imitación. El propio Carlos escribe: «Hemos buscado con el padre Huvelin el motivo por el que quiero entrar en la vida religiosa: para hacer compañía a Nuestro Señor en sus penas lo más posible… Tanto al sacerdote como a mí nos ha parecido cada vez más claro que tenía que ser la Trapa»4. Pero el último lugar al que el hermano Carlos aspira no es ocupado por los frailes, aun cuando era el más pobre de las Trapas: «Hace ocho días se me envió a rezar a casa de un pobre indígena católico, muerto en la aldea vecina: ¡qué diferencia entre esta casa y nuestras habitaciones!»5. Esta experiencia confirmó su deseo de dejar la Trapa para ir a vivir libre una experiencia de seguimiento de Jesucristo, en el último lugar, como obrero en Nazaret. Y allí, en sus Meditaciones sobre el Evangelio escribe:”Toda nuestra vida, por muda que sea, la vida de Nazaret, la vida del desierto, lo mismo que la vida pública, deben ser una predicación del Evangelio por el ejemplo; toda nuestra existencia, todo nuestro ser, debe gritar el Evangelio sobre los tejados; toda nuestra persona debe respirar a Jesús, todos nuestros actos, toda nuestra vida debe gritar que nosotros somos de Jesús, deben presentar la imagen de la vida evangélica; todo nuestro ser debe ser una predicación viva, un reflejo de Jesús, que hace ver a Jesús, que brilla como una imagen de Jesús…»6. El mismo Carlos de Foucauld dirá en un texto de 26 de abril de 1990 destinado al pade Huvelin: «Mi vocación es imitar lo más perfectamente posible a Nuestro. Señor Jesucristo en su vida escondida de Nazaret».

3. Hacia los más abandonados

En su retiro preparatorio a su ordenación sacerdotal, que realizó en Viviers (Francia) el 9 de junio de 1901, escribe: « ¿No es preferible ir primero a Tierra santa? No. Una sola alma vale más que Tierra Santa entera y que todas las criaturas no racionales reunidas. Hay que ir, no donde la tierra es más santa, sino donde las almas tienen más necesidad. En Tierra Santa hay gran abundancia de sacerdotes y religiosos, y aquí un gran número de almas a salvar… Allí tierra, aquí almas; allí abundancia de sacerdotes, aquí penuria»7. Una vez instalado en Beni Abbés, Sahara argelino, el 23 de diciembre de 1901 escribe al padre Jerónimo indicándole el camino para conducir de los musulmanes a Jesús: «Aquí hay mucho bien que hacer, tanto a los indígenas como a los oficiales y a los soldados: hay 200 soldados cristianos, muchos indígenas, la mayor parte pobres, muchos pobres árabes viajeros; la limosna, la hospitalidad, la caridad, la bondad pueden hacer mucho bien entre los musulmanes y disponerlos a conocer a Jesús. A los soldados se les puede hacer también mucho bien; espero que algunos comulguen en la misa de mediano, yo trato de atraerlos para atraerlos a Jesús”8.

4. Los esclavos

El hermano Carlos se encuentra con los más pobres de los pobres: los esclavos. En un principio trata de liberar a alguno, cosa que hace, pero se da cuenta que ese no es el camino y pide opinión al abad de la Trapa de Nuestra Señora de las Nieves, Dom Martin, para la denuncia pública: “No debemos mezclarnos en el gobierno de lo temporal, nadie más convencido de ello que yo, pero ‘hay que amar la justicia y odiar la iniquidad’, y cuando el gobierno temporal comete una grave injusticia contra aquellos de los que en alguna medida estamos encargados (yo soy el único sacerdote de la prefectura en 300 Km. a la redonda), hay que decírselo, pues nosotros representamos en la tierra a la justicia y a la verdad, y no tenemos derecho a ser ‘centinelas dormidos’, ‘perros mudos’, ‘pastores indiferentes’9. Dom. Martin respondió a Foucauld prohibiéndole hablar de este tema con nadie.

5. Marruecos

El pensamiento de Marruecos no abandona al hermano Carlos, que, como le dice al padre Huvelin el 15 de diciembre de 1902: “En el interior, en este país tan grande como Francia, ni un solo altar, ni un sacerdote, ni una religiosa. La noche de Navidad se pasará sin una Misa, sin que ni una sola boca, ni un solo corazón pronuncien el nombre de Jesús10.A su prima le dice: “Usted sabe que si he venido a instalarme aquí en Beni Abbés, en la frontera, es pensando, en el fondo, hacer lo posible para hacer penetrar el Evangelio en aquel país… para fundar colonias monásticas, cada vez más próximas a Marruecos: preparándolas a través de las relaciones mantenidas aquí con los marroquíes, disponiéndoles a aceptarme en su país, dándoles fraternal hospitalidad… ¡Cor Jesu, adveniat regnum tuum!11.Pero el deseo de evangelizar Marruecos quedará en un sueño.

6. Los Tuareg

 Acompañando a su amigo el comandante Laperrine emprenderá un viaje a través del desierto del Sahara, que durará hasta julio de 1904, entablando relaciones con los tuareg. Más tarde, entre mayo y octubre de 1905, acompañando al capitán Dinaux, emprenderá otro viaje por el Sur. Tras este se instala en el Hoggar, en el poblado de Tamanrasset y construye una ermita en el macizo del Assekrem. Así hace verdad, casi sin saberlo, lo que había escrito a Mns. Guerin el 27 de febrero de 1903: «Me pregunta usted si estoy dispuesto a ir más allá de Beni Abbés por la extensión del santo Evangelio: para eso, estoy dispuesto a ir al fin del mundo y a vivir hasta el juicio final»12. El dinamismo espiritual que mueve a Foucauld es ir hacia los últimos, como lo expresa en el Directorio: “Su propia caridad y aquella que se esfuerzan en desarrollar en los demás no debe limitarse a lo que les rodea, sino extenderse a todos los humanos, como la del Corazón de Jesús, su Esposo y su Modelo; abrazará especialmente a los pueblos infieles, puesto que son sus almas las más abandonadas, las más pobres de los pobres, las más enfermas de las enfermas, las más miserables y desafortunadas de todas»13.

7. Visitación

La Visitación de María a Isabel se convierte en modelo de la acción misionera para Carlos de Foucauld, que es generadora de salvación y alegría, aun cuando sea de un modo inconsciente por parte de los pueblos que la reciben. Esta es una idea de los primeros tiempos de Beni Abbés y que mantiene siempre: «Y yo no creo que pueda hacerles mayor bien que el de aportarles, como María en casa de Juan, en la Visitación, a Jesús, el bien de los bienes, el Santificador supremo, Jesús, que estará siempre en medio de ellos en el Sagrario, y yo espero que en la Custodia, Jesús ofreciéndose cada día en la Bendición, ahí está el bien de los bienes, nuestro todo, Jesús: y al mismo tiempo, aun callándonos, daremos a conocer a estos hermanos ignorantes, no por la palabra sino por el ejemplo, y sobre todo por la caridad universal, lo que es nuestra religión, lo que es el espíritu cristianao, lo que es el Corazón de Jesús»14. En palabras de Ion Etxezarreta el hno. Carlos «funda una forma de evangelización, que si bien tiene como medio fundamental de la misma la fraterna presencia silenciosa, eucarística y caritativa, no se detiene en ella, sino que busca y está al servicio de la conversión»15.


1  I. ETXEZARRETA, Hacia los más abandonados, Asociación Familias Carlos de Foucauld, Granada 1995, 47.

2  J.F. SIX, L’aventure de l’amour de Dieu, Seuil, París 1993, 60.

3  D. et R. BARRAT, Charles de Foucauld et la fraternité, Du Seuil, París 1959, 34.

4  C. FOUCAULD, Lettres à Mme de Bondy. Der la Trappe à Tamanrasset, DDB, París 1966, 22.

5  Ibid, 52

6  C. FOUCAULD, Oeuvres spirituelles de Charles de Jésus, père de Foucauld (Anthologie), pág. 395.

7  Ibíd, 534.

8  C. FOUCAULD, Lettres à mes frères de la Trappe. Cette chére derniére place, Du Cerf, París 1991, 266.

9  Ibíd. 276-277

10  C. FOUCAULD, Oeuvres spirituelles de Charles de Jésus, père de Foucauld (Anthologie), 672.

11  Ibíd. 112.

12  Ibid. 693.

13  Ibíd., 485

14  C. FOUCAULD, Lettres à mes frères de la Trappe, o. c. ,140.

15   I. ETXEZARRETA, Hacia los más abandonados, o. c., 140.

Fidelidad a la vida de Nazaret

Es importante permanecer fieles a la vocación de Nazaret, ya que es la forma de apostolado que les es propia a la Familia Foucauld. El hermano Carlos de Jesús vivió, él mismo, plenamente, esta vocación. Sin embargo, no llegó a ella sino progresivamente, considerándola, incluso, como una etapa provisional, tan extraño le parecía tener que abandonar las perspectivas de una vida solitaria y enclaustrada. Veamos como el padre René Voillaume expresa la evolución del hermano Carlos en un texto particularmente significativo, extraído de un diario del hermano Carlos de Jesús he aquí su contenido íntegro:

“Anhela el establecimiento de los Hermanitos y Hermanitas del Sagrado Corazón de Jesús. Sigue su reglamento como se sigue un Directorio, sin hacerte de él un deber estricto, y sólo en aquello que no es contrario a la vida de Nazaret; ya viviendo sólo, ya estando con algunos Hermanos, y hasta donde haya realmente posibilidad de vivir perfectamente la vida de Hermanito o Hermanita en un Nazaret con clausura, como Jesús en Nazaret; nada de alojamiento lejos de todo lugar habitado, sino cerca de una aldea, como Jesús en Nazaret; no menos de ocho horas de trabajo al día, manual o de otra clase. Siempre que sea posible, manual, como Jesús en Nazaret; ni mucho terreno, ni gran alojamiento, ni grandes gastos, ni siquiera grandes limosnas, sino extrema pobreza en todo…, -como Jesús en Nazaret. En una palabra, en todo: Jesús en Nazaret. Sírvete del Reglamento de los Hermanitos como ayuda para llevar esta vida, como de un libro piadoso; apártate de él resueltamente, en todo lo que no sirva a la imitación perfecta de esta vida”.

La vida de Nazaret a la cual va a entregarse el hermano Carlos, es, pues, claramente distinta de la que concibió en su reglamento de 1899; y, sin embargo, esto no le hace olvidar las Fraternidades aisladas y silenciosas cuya constitución desea. El Hermano Carlos partió de la vida de soledad para realizar la vida de Nazaret, y terminar, de este modo, en la vida de misión. Siente uno el fuego de su amor presto abrazarlo todo. Sin embargo, su camino propio es verdaderamente la imitación de la vida de Nazaret.