Dos hermanos universales

Francisco y Foucauld
Francisco y Foucauld

Manuel Pozo Oller

El radicalismo evangélico de dos personajes distantes en el tiempo como lo son el Papa Francisco y Carlos de Foucauld han revolucionado, cada uno en su momento, los cimientos de la Iglesia y su onda expansiva que no dejaba a nadie indiferente han llegado a muchos, creyentes y no creyentes, que han considerado sus vidas y su compromiso como un agua fresca de esperanza para una humanidad, en uno y otro caso, donde la esperanza está herida y amplificada, en el momento presente, por los medios de comunicación instantánea y las posibilidades y riesgos que ofrece la llamada Inteligencia artificial (IA).

Dos personajes que han sido peregrinos en búsqueda de la verdad dejando en su caminar un rastro de humanidad tan grande que ha provocado el deseo de imitación en su empeño de vivir el Evangelio y hermosear el rostro de la Iglesia. Sus biografías, una de la mano de Ignacio de Loyola y otra bajo la influencia del Padre Huvelin, se dan la mano para situarse dentro del misterio de la Encarnación y, desde ese último lugar, para en todo amar y servir en ese itinerario divino “de subir, bajando”.

Revista Iesus Caritas,
Revista Iesus Caritas,

Oración por nuestra tierra

Por el papa Francisco

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,

derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas
sin dañar a nadie.

Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.

Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo
y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.

Toca los corazones de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra.

Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,
a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos
con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita.

Gracias porque estás con nosotros todos los días.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.
Amén.

El papa Francisco publicó esta oración en Laudato Si’, y está destinada a ser compartida con todos los que creen en nuestro Dios Creador.

Francisco y su vínculo con San Francisco, en un libro póstumo

"Mi San Francisco", libro póstumo del Papa Francisco, presentado el 10 de septiembre de 2025 en Asís.

En la Sala de Prensa del Sagrado Convento de Asís se presentó, el miércoles 10 de septiembre, el libro póstumo de Jorge Mario Bergoglio “Mi San Francisco”, que saldrá a la venta el 18 de septiembre. La obra nace de una conversación con el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos. El volumen incluye además una carta del papa Prevost y el prólogo del secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin.

Isabella H. de Carvalho – Ciudad del Vaticano

Una publicación “que permite casi volver a escuchar la voz del Papa Francisco”, y por la cual “damos gracias al Señor por todo lo que nos regaló a través de él”. Con estas palabras León XIV recuerda a su predecesor, fallecido el pasado 21 de abril, en una carta que aparece en el libro póstumo “Mi San Francisco”. El texto (Ediciones Messaggero Padova, 160 páginas), fruto de un diálogo mantenido en los últimos meses de 2024 entre Bergoglio y el cardenal Semeraro, recorre el profundo vínculo entre Francisco y el santo de Asís, del que tomó el nombre al inicio de su pontificado. El libro estará disponible en librerías a partir del 18 de septiembre y fue presentado el miércoles 10 de septiembre por la tarde en Asís. En el evento participaron el cardenal Semeraro, fra Giulio Cesareo, director de Comunicación del Sacro Convento, y fra Massimiliano Patassini, director editorial del Messaggero di Sant’Antonio.

León XIV: del nombre, una misión

En una carta fechada el 22 de mayo, fiesta de santa Rita de Casia, León XIV agradece al Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos esta publicación y destaca que Francisco no solo “tomó” ese nombre, sino que también “trató de identificarse con él para hacerlo el rostro de su nueva misión”. En el mismo texto, escrito un mes después de la muerte de Bergoglio, el Papa Prevost subraya que “no se ha borrado aún de nuestro corazón el impacto de su partida”, un tema también abordado en el libro. León XIV recuerda, además, la respuesta del Papa argentino cuando le preguntaron si temía la muerte: “Cuando uno es anciano comprende que falta poco para el final, y entonces se convierte en una gracia poder prepararse, poder releer la propia vida dando gracias al Señor por todo lo recibido”.

Presentación del libro en Asís, el miércoles 10 de septiembre de 2025.

Presentación del libro en Asís

El cardenal Parolin: las huellas de San Francisco en la vida de Bergoglio

“Cuando uno se apega a un santo es porque lo descubre como amigo y como fuente de inspiración” para “vivir con alegría el Evangelio”. Así le sucedió al Papa Francisco con el Pobrecillo de Asís, escribe el cardenal Parolin en el prólogo. Para él, la influencia de San Francisco se refleja “en las heridas de su existencia, en su modo de actuar, en sus opciones preferenciales, en sus afectos y deseos, incluso en los encuentros y hechos que marcó con su vida”. En el libro, el Papa evoca varias experiencias y momentos, como si reviviera las huellas benditas que el ejemplo del santo había dejado en su alma, ayudándole a ser como él: agradecido con Dios y deseoso de reconocerlo en los pobres, de amarlo en quienes sufren y están solos.

Parolin concluye que este testimonio, recogido en los últimos meses de Francisco, es casi “un testamento espiritual, hecho de memoria viva y de acción de gracias”. El “rostro luminoso y sereno” del Papa en los últimos días de su vida, añade, parece estar en sintonía con la gratitud y la alegría hacia Dios que mostró San Francisco de Asís en el final de su existencia.

Presentación del libro póstumo del Papa Francisco en Asís, miércoles 10 de septiembre de 2025.

Presentación del libro póstumo del Papa Francisco en Asís

El cardenal Semeraro: San Francisco, clave para entender el pontificado

En la rueda de prensa en Asís, el cardenal Semeraro insistió en que “el Papa Francisco interiorizó la figura del santo de Asís”, algo que se reflejó en el estilo de su pontificado y en su forma de afrontar las situaciones. “La santidad de San Francisco puede ser una clave interpretativa del ministerio petrino de Jorge Mario Bergoglio”, afirmó. Citó como ejemplo las encíclicas Laudato si’ y Fratelli tutti, inspiradas en el Pobrecillo de Asís. El libro, añadió, aborda además el diálogo con el islam y otras religiones, así como el cuidado de la creación.

Semeraro destacó también la insistencia del Papa en mirar el mundo desde las periferias y “los descartados”, promoviendo una “Iglesia en salida” con un estilo “franciscano”, que invita a comprender la realidad desde otra perspectiva. “De algún modo, Francisco mostró la figura de San Francisco de Asís como orientación para la Iglesia de hoy”, dijo el cardenal.

Compromiso con la paz y reflexiones sobre la muerte

El prefecto del Dicasterio subrayó asimismo el compromiso de Francisco con la paz, que continúa ahora con el mismo espíritu León XIV: “Ambos han dicho que esta situación de derrota no debe desanimarnos para hablar de paz. Usaron la misma imagen de la semilla: cuando hablamos de paz, sembramos granos que entran en el corazón del hombre con la confianza de que germinen”.

Al responder qué pasaje del libro le tocaba más personalmente, Semeraro confesó que aún le conmueve lo que Francisco escribió sobre envejecer y prepararse para la muerte. Recordó que en 2024, año en que se redactó el libro, nadie podía imaginar que un año después, apenas una semana después de saber que las pruebas estaban listas, el Papa moriría. “En el libro habló también de esto: de estar dispuesto a soltar, de recomponer vínculos para vivir en paz”.

La alegría del Evangelio

«La alegría del Evangelio, la alegría evangélica, a diferencia de cualquier otra alegría, puede renovarse cada día y volverse contagiosa. «Sólo gracias a ese encuentro —o reencuentro— con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada y de la auto referencialidad. […] Allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque, si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?» (Evangelii gaudium, 8). Esta es la doble característica de la alegría que es fruto del Espíritu: no sólo no está sujeta al inevitable desgaste del tiempo, ¡sino que se multiplica al compartirla con los demás! Los demás. Una verdadera alegría se comparte con los demás, y se “contagia”. (Papa Francisco)

“Hermanos todos”: El mensaje del Papa Francisco que me interpela como musulmán

El Imán de la Comunidad Musulmana Ahmadía a Argentina, Marwan Gill, revela en detalle cómo fueron sus tres encuentros con el Sumo Pontífice de la religión cristiana, el Papa Francisco, y las enseñanzas de tales reuniones. Marwan, además, celebra la mejoría de salud de Francisco y su mensaje de unión entre religiones. Y bajo el lema “Hermanos Todos”, convoca a la construcción de nuevos puentes interreligiosos, que mejoren la convivencia.

Desde que llegué como Imán de la Comunidad Musulmana Ahmadía a Argentina hace más de siete años, pude percibir aquí el afecto de la gente hacia el Papa Francisco. La elección de Jorge Bergoglio en 2013 como jefe supremo de la iglesia católica fue un momento histórico, ya que, luego de casi 2000 años, se convirtió en la primera persona de Sudamérica en ser elegida para este rol.

Muchos argentinos se sienten identificados con él porque -a pesar de ocupar el más alto rango en la jerarquía eclesiástica- sigue siendo muy accesible para la gente común y mantiene un estilo de vida humilde y austero. Yo mismo he escuchado los testimonios de muchos que me contaron con orgullo cómo solían intercambiar algunas palabras con él, cuando era Cardenal de Buenos Aires, mientras viajaban en subte o colectivo.

Otros me contaron que han recibido alguna carta personal o reliquia enviada por Francisco desde el Vaticano. Por otra parte, no sólo los católicos sino también los fieles de otros credos lo admiran por su compromiso en favor de la armonía interreligiosa. Por todo esto, en mi estadía en esta capital escuché tantas cosas positivas sobre él que también desarrollé cierta admiración por su persona, aunque nunca imaginé nada más allá.

Quiso el destino que nuestras actividades interconfesionales, especialmente entre grupos de musulmanes y judíos, despertaran el interés del sumo pontífice y así tuve el honor, en representación de la Comunidad Ahmadía, de reunirme con él por primera vez en una audiencia privada en septiembre del año 2022.

Este primer encuentro, que duró casi 40 minutos, dejó una huella profunda en mi corazón.

En los días previos a la audiencia había estudiado mucho su libro encíclica Fratelli Tutti (Hermanos Todos) que aborda la importancia del diálogo y de la hermandad universal. No obstante, el encuentro vivo me permitió convertir el contenido del texto en una experiencia real donde sentí esa fraternidad humana y una espiritualidad genuina. Un momento maravilloso de nuestra conversación fue cuando tuve la oportunidad de regalarle el Sagrado Corán y presentarle el capítulo 19, que es muy relevante para los católicos, ya que está dedicado en su totalidad a la Virgen María.

El Papa nos comentó que una vez, durante una visita a un país musulmán, se quedó asombrado cuando lo invitaron a una mezquita que se llamaba “María” (Mariam en árabe). Entonces, le comenté que la Virgen María tiene una gran importancia para los musulmanes, ya que se presenta para todos los creyentes como modelo de castidad y lealtad hacia Dios Todopoderoso.

De todos modos, el momento más auspicioso de la audiencia para mí fue cuando le entregué la carta personal que el Jalifa de la Comunidad Ahmadía, Su Santidad Mirza Masroor Ahmad, le había escrito. El Papa valoró mucho este gesto y como respuesta también le dedicó un ejemplar de su libro Fratelli Tutti con las siguientes palabras: “A Mirza Masroor Ahmad con afecto fraterno. Francisco”. Me siento honrado, así, de haber servido como puente de comunicación entre ambos líderes mundiales que respaldaron sus prédicas con sus propios ejemplos. 

De hecho, el año pasado tuve nuevamente la oportunidad de reunirme en dos ocasiones más con el Papa Francisco. En estas visitas conversamos en especial sobre las guerras en Ucrania y en Gaza que han ensombrecido la convivencia armónica a nivel global. En un mundo donde hay cada vez más voces que parecen sostener la preferencia de volver a una época de “cruzadas medievales” o a una partición entre “Occidente vs Oriente”, el lema de “Hermanos Todos” nos convoca y marca que la solución no es la construcción de más muros, sino de más puentes.

Para sintetizar, siento que como musulmán y teólogo me interpela especialmente este mensaje encíclica y adhiero con él a la idea de que las diferencias teológicas, ideológicas o políticas no pueden ser excusas para alejarnos unos de otros, sino que deben aún más acercarnos al diálogo. Vale añadir que dialogar no consiste en renunciar a tu propia identidad o negar tus principios, sino en escuchar y buscar el encuentro con “el otro”.

El disenso y la diferencia de opinión son el ADN de nuestra identidad, especialmente cuando hablamos de política entre las naciones en un mundo injusto y una humanidad cada vez menos humana. No obstante, si iniciamos un diálogo mirando hacia las diferencias finalizamos siempre atrapados en un laberinto, sin ningún avance. En cambio, si nos embarcamos en un intercambio a partir de reconocer las diferencias, pero con la mirada puesta en las similitudes pueden terminar las aguas de múltiples ríos confluyendo hacia el mismo mar. 

Por ello, el Sagrado Corán, en el capítulo 3, versículo 65, hace hincapié en que es imprescindible que las religiones estén en armonía y recalca que, como musulmanes, es nuestra responsabilidad acuñar puentes con el fin de buscar los valores comunes que nos unan a todos como judíos, cristianos, musulmanes o seguidores de cualquier religión. Basada en esta pauta coránica invito a todos a escuchar al “otro” en vez de ignorar, a dialogar en vez de discutir, a compartir en vez de competir, a conocer en vez de prejuzgar.

En fin, celebro la recuperación del Papa Francisco como celebro también su accionar en pos de este diálogo y esta unión entre las diferentes religiones y los diferentes pueblos del mundo. 

Picture of Marwan Sarwar Gill

Marwan Sarwar Gill

Imam y presidente de la comunidad musulmana Ahmadía en Argentina

Última carta al mundo del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas,

Si están leyendo esto, es porque ya me fui. Y antes de que la nostalgia les empañe los ojos, déjenme decirles algo con la voz del alma: no lloren por mí. Sigan haciendo lío.

No viví esta vida para que me recuerden por discursos o por fotografías. Lo único que deseé, lo único que quise con toda mi fragilidad, fue que volvamos a mirar a Jesús. Que salgamos a la calle con el Evangelio en los pies, con misericordia en las manos y con amor en el corazón.

Si alguna vez mis palabras les tocaron, no las guarden. Conviértanlas en acción. Abracen al que está solo. Perdonen a quien les hirió. Vuelvan a empezar cuantas veces haga falta. No esperen que el mundo cambie. Sean ustedes el comienzo.

A los jóvenes, mis queridos rebeldes del bien: no dejen que les roben la alegría ni la capacidad de asombrarse. El mundo necesita su pasión, su arte, su locura hermosa por lo justo.

A los abuelos y abuelas: gracias. Ustedes sostienen la historia con silencio y sabiduría. No dejen de contar sus historias. No se retiren del amor.

A los sacerdotes, a los obispos, a toda la Iglesia: no se conviertan en funcionarios de lo sagrado. Sean pastores. Con las manos sucias de servir y el corazón encendido de ternura.

Y a vos, que tal vez estás leyendo esto con dolor, con preguntas, con ganas de sentir algo más… te digo: Dios no se fue. Está con vos. Aunque lo sientas lejos, Él camina en tus pasos cansados.

Yo me voy en paz. No porque no haya dolor, sino porque confío. Confío en ustedes. En su compasión. En su alegría. En su fe, aunque sea chiquita como una semilla de mostaza.

Recen. Cuiden la Tierra. Defiendan la dignidad humana. Y cuando se reúnan a comer, dejen una silla libre. Que sea para el pobre. Que sea para Jesús.

No se olviden de rezar por mí. Yo estaré rezando por ustedes. Siempre.

Con amor de padre,

Francisco