Nazareth como enfoque enactivo en Carlos de Foucauld

» Caminante no hay camino, SE HACE CAMINO AL ANDAR  «

En el ANDAR, enactuando, se va configurando el mundo vivido, como traído de la mano, sin una REPRESENTACIÓN PREVIA, va emergiendo ESPONTÁNEAMENTE en la INTERACCIÓN con el entorno.

PRÓLOGO
Comprender la Enacción de manera simple
La enacción, según Francisco Varela, Evan Thompson y Eleanor Rosch,
afirma algo esencial y profundamente humano: no percibimos un mundo
preexistente que simplemente “está ahí”, sino que el mundo que
experimentamos surge de nuestra interacción viva con él. Percibir y
actuar no son procesos separados: percibimos porque actuamos, y actuamos
porque percibimos.
Este principio se comprende de manera magistral en el experimento de los
gatitos.
El experimento de los gatitos (explicado en 1 minuto)
Hubo dos grupos:

  1. Gatitos activos
  • Caminaban por sí mismos en la oscuridad.
  • Decidían hacia dónde mover sus patas.
  • Su cuerpo y sus ojos estaban sincronizados mediante la acción.
  1. Gatitos pasivos
  • Eran trasladados en un carrito.
  • Veían el mismo “mundo visual”, pero sin mover su cuerpo.
  • Sus retinas eran estimuladas igual, pero sin auto-movimiento.
    Cuando encendieron la luz:
  • Los gatitos activos veían bien y coordinaban su movimiento.
  • Los gatitos pasivos tropezaban con todo, como si no pudieran ver.
    Los ojos eran idénticos.
    Lo único diferente era la relación entre percepción y acción.
    Qué enseña este experimento
    La percepción no ocurre solamente en la cabeza.
    La percepción se construye en el movimiento.
    Los gatitos activos aprendieron:
  • qué significa mover la cabeza,
  • cómo cambia la luz al girar,
  • qué se siente al avanzar hacia algo,
  • cómo su cuerpo modifica la experiencia.
    Los gatitos pasivos vieron imágenes, pero no construyeron un mundo
    significativo, porque faltó la relación sensorio–motora.
    ¿Qué es entonces la Enacción?
  1. La percepción es sensorio–motora
    Varela lo resume con su frase célebre:
    “Ver es una forma de hacer.”
    Percibir no es recibir datos, sino actuar en el mundo para revelar
    sentido.
  2. La percepción es circular
  • Me muevo.
  • El movimiento cambia lo que percibo.
  • Lo percibido me invita a moverme de nuevo.
  • Ese movimiento vuelve a modificar la percepción.
    Este bucle construye el mundo vivido.
  1. La percepción es la construcción activa de un mundo
  • Si me muevo activamente → surge un mundo coherente.
  • Si solo recibo imágenes pasivamente → no emerge mundo significativo.
    La frase clave
    “Enacción significa que no vemos para movernos; nos movemos para ver.”
    La enacción nos recuerda que el mundo que aparece ante nosotros es fruto
    de nuestra vida encarnada, de nuestra sensibilidad corporal, de nuestra
    historia personal y espiritual. Es un mundo co-emergente: yo lo
    configuro, y al mismo tiempo, él me transforma.
    Este marco es esencial para comprender lo que sigue:
    cómo Carlos de Foucauld enactuó Nazaret en su vida hasta hacerlo emerger
    como su modo de ser más profundo.
    Nazaret como Ensamble Enactivo en Carlos de Foucauld
    El itinerario espiritual de Carlos de Foucauld puede comprenderse
    hondamente desde una perspectiva enactiva y encarnada, donde Nazaret no

es un concepto abstracto ni una idea devocional, sino un modo de ser-en-
el-mundo que él realiza corporal, afectiva y existencialmente.
Su vida se convierte en un proceso dinámico de transformación espiritual,
donde cada etapa, cada contexto y cada gesto se co-determinan con su modo
de relacionarse con Dios, con el prójimo y consigo mismo.
Desde su conversión, Carlos se deja atraer por Jesús y por la forma
humilde y escondida de la vida de Nazaret. Nazaret se vuelve su eje, pero
no como repetición, sino como emergencia: como algo que él hace nacer
mediante su propia vida encarnada.
Nazaret en la Trapa
Allí, Nazaret toma la forma de obediencia radical, pobreza y desaparición
en la vida común. Fue un primer moldeamiento enactivo: un aprendizaje
sensorial, espiritual y corporal de humildad y disciplina profunda.
Nazaret con las clarisas
En esta etapa, Nazaret se reconfigura en:

  • oración silenciosa,
  • simplicidad del trabajo,
  • vida oculta y eucarística.
    Su mundo vivido se transforma según su práctica, su espacio y su afecto.
    Nazaret en el desierto: Beni Abbès y Tamanrasset
    En el desierto, la enacción de Nazaret alcanza una madurez particular:
  • Nazaret se vuelve hospitalidad radical y silenciosa.
  • Su soledad se convierte en presencia para los tuareg.
  • Su clausura es ahora una inserción profundamente encarnada.
  • Su vida es un Evangelio vivo: silencioso, tierno, compasivo.
    En Tamanrasset, su Nazaret integra enactiva y coherentemente tres
    dimensiones:
  • El Nazaret escondido: vida simple, silenciosa, laboriosa.
  • La soledad del desierto: escucha, oración, disponibilidad total.
  • La vida pública de Jesús: acogida, amistad, bondad concreta.
    Sin abandonar su vida contemplativa, Carlos encarna una presencia que
    transforma y es transformada. Su mundo espiritual emerge en interacción
    con el mundo humano y geográfico del desierto.

Conclusión enactiva
Carlos no reproduce Nazaret.
Lo hace emerger.
Nazaret se vuelve una forma de vida: corporal, afectiva, relacional,
espiritual.
Su identidad espiritual y su mundo vivido se entrelazan hasta volverse
inseparables.
Bibliografía
– Carlos de Foucauld, Escritos espirituales.
– José Luis Vázquez Borau, Vivir Nazaret.
– Francisco Varela, De Cuerpo Presente.
– Francisco Varela, El Fenómeno de la Vida.
– Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la Percepción.
– Humberto Maturana & Francisco Varela, El Árbol del Conocimiento.
Autor
Dr. Pablo Ghilini
Médico Neurocirujano
Hermano eremita de la Comunidad Ecuménica HOREB Carlos de Foucauld
Actualmente dedicado a la investigación autónoma en:
– Neurobiología del comportamiento humano
– Implicancias neurobiológicas de la espiritualidad y la contemplación
– Fenomenología y enacción en la vida espiritual

LA ENACCIÓN* ENCARNADA EXPLICADA CON UN EJEMPLO COTIDIANO:CUANDO LA COMIDA Y LA CELEBRACIÓN EMERGEN

  • La «enacción» es un concepto que se refiere al conocimiento que se adquiere a través de la acción del organismo en el mundo, y es un término castellanizado del inglés «enaction». Se utiliza principalmente en las ciencias cognitivas para describir un enfoque que considera que la cognición está intrínsecamente ligada al cuerpo y al entorno, en contraposición a la idea de que la mente es solo un proceso cerebral. El término está estrechamente relacionado con los conceptos de cognición enactiva y enactivismo, propuestas que explican cómo el conocimiento emerge de las interacciones continuas entre el ser y su ambiente. 


Introducción
La enacción encarnada, según la tradición de Varela y Maturana, nos
enseña que la cognición no es un proceso mental separado del cuerpo y del
mundo, sino una acción encarnada que se despliega en el encuentro con el
entorno. No percibimos primero y actuamos después: percibimos actuando y
actuamos percibiendo.
Este documento usa un ejemplo cotidiano —cocinar sin un plan previo— para
mostrar cómo nuestras acciones, decisiones, recuerdos, afectos y
relaciones emergen de manera dinámica y no lineal, encarnándose en el
flujo de la vida cotidiana.

  1. La intencionalidad inicial: “Quiero hacer comida”
    Al llegar a casa, surge una intención básica: hacer de comer.
    Pero esta intención no contiene un contenido definido. No sabe aún qué
    comida hacer.
    Desde la perspectiva tradicional de la cognición, se pensaría que primero
    debes elaborar un plan mental y luego ejecutarlo.
    La enacción encarnada muestra que esto no es lo que realmente sucede.
    En realidad, la acción comienza sin un plan previo y va tomando forma en
    el encuentro sensoriomotor con el entorno.
  2. El encuentro con el mundo: abrir la heladera
    Al abrir la heladera, lo que aparece —verduras, un pedazo de carne,
    frutas— no son objetos neutros.
    Son posibilidades de acción, invitaciones corporales, oportunidades que
    el entorno le presenta al organismo.
    Para la enacción:
  • La percepción no es pasiva.
  • La percepción es una forma de acción.
  • Ver algo es ya estar corporalmente involucrado con ello.
    Tus ojos, tus manos, tu postura y tu historia sensorial comienzan a
    orientarte.
    El cuerpo empieza a hacer lo que sabe hacer: actuar-percibiendo.
  1. La emergencia culinaria: la comida se hace haciéndose
    En cuanto tomas una verdura, la cortas.
    Quizás aparece un aroma que sugiere mezclarla con otra.
    Ves un trozo de carne y surge la posibilidad de un guiso.

No estás ejecutando un plan mental previo:
el plato emerge de la interacción entre:

  • tu cuerpo en movimiento,
  • los objetos del entorno,
  • tus hábitos corporales,
  • la memoria sensorial,
  • las posibilidades del presente.
    Cada gesto abre el camino al siguiente.
    La comida se encarna en el acto mismo de cocinar.
  1. La memoria corporal y afectiva: un aroma que recuerda
    Mientras cocinas, quizás el aroma de una fruta o de una verdura evoca una
    memoria:
    un amigo o una amiga que aparece súbitamente en tu conciencia.
    Ese recuerdo no es mental en el sentido tradicional, sino una
    reactivación corporal:
    una resonancia sensorial afectiva que emerge en la situación presente.
    Y te das cuenta de algo que no tenías en mente:
    Hoy es su cumpleaños.
  2. La acción relacional emergente: hacer una llamada
    Desde ese darse cuenta, llamás a esa persona.
    Y surge otra sorpresa:
    también está sola.
    Sin planearlo, esa persona decide venir.
    Trae una torta.
    Y sin haber sido organizado previamente, comienza a gestarse una
    celebración.
  3. La co-creación del mundo vivido: la fiesta inesperada
    Lo que empezó como un acto simple —hacer de comer—
    se transforma en algo completamente distinto:
  • llega un amigo,
  • trae una torta,
  • se invita a otros,
  • alguien pone música,
  • surge una reunión inesperadamente alegre.

Nada de esto fue planificado.
Nadie lo diseñó racionalmente.
Toda esta realidad emerge dinámicamente del entrelazamiento de:

  • corporalidad,
  • afecto,
  • memoria,
  • objetos,
  • acciones,
  • relaciones,
  • posibilidades del entorno,
  • condiciones del momento.
    Es una expresión viviente de cómo el mundo no se nos da, sino que lo co-
    creamos en la acción.

¿Qué enseña este ejemplo sobre la enacción encarnada?
a) Cognición como acción
Pensar no es planificar internamente: es el despliegue activo del cuerpo
en un entorno.
b) Percepción como movimiento
Percibir es moverse, orientarse, estar implicado corporalmente.
c) Emergencia
La acción no está predefinida; se va configurando dinámicamente en la
interacción.
d) Acoplamiento cuerpo–entorno
Ni el cuerpo ni el entorno actúan solos: están en acoplamiento constante.
e) Mundo vivido
El mundo que aparece es el mundo que se hace real para un organismo
actuante.
f) Emergencia relacional y social
Las relaciones no son adiciones secundarias: surgen de las situaciones
vividas en su dinamismo.

Conclusión
Este ejemplo cotidiano muestra con claridad que la vida humana no se
articula desde esquemas mentales previos, sino desde la interacción
dinámica y encarnada del cuerpo con el entorno.
Nuestra percepción está enraizada en la acción, nuestras decisiones
emergen en el flujo de la experiencia, y el mundo vivido se co-crea
continuamente con cada gesto.
La enacción encarnada nos permite comprender la vida cotidiana
—incluyendo cocinar, recordar, relacionarnos y celebrar— como un proceso
dinámico de emergencia, corporeidad y sentido.

Autor:
Hno Pablo César Ghilini Eremita de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de
Foucauld.
Médico Neurocirujano.
Actualmente dedicado a la investigación en forma autónoma de la
Neurobiología de la meditación, su relación con la Contemplación, la
Espiritualidad y al estudio de la Neurofenomenologia.

El Soplo de Vida. Integración Neurobiológica y Espiritual

Hermano Pablo Ghilini Comunidad Ecuménica HOREB — Carlos de Foucauld

Prólogo

Este texto busca clarificar las relaciones entre la Biología, la Conciencia y la Espiritualidad. Mi intención es brindar un tono contemplativo y académico a la vez, y precisar tres categorías centrales: emergencia, enacción (conciencia enactiva encarnada) y Espíritu ( Desde un perfil pedagógico lo denominaré Principio Organizador Trascendente y lo escribiré con mayúscula ) Lo que presento aquí intenta integrar la noción de enacción —tan decisiva para entender la mente encarnada— sin confundir la emergencia de procesos conscientes con la Naturaleza del Espíritu, que no es producto ni epifenómeno de la complejidad, sino Principio Organizador Trascendente que da sentido y dirección.

Introducción

Hablar del ‘Soplo de Vida’ implica detenerse en la palabra hebrea Ruaj y en el concepto teológico cristiano del Espíritu: no una fuerza vagamente imanente, sino la Presencia Trascendente que anima, organiza y orienta. Este texto propone una articulación entre los hallazgos de la neurociencia contemporánea —pensados a la luz de la emergencia— y la experiencia teológica de la encarnación y la acción del Espíritu. Es necesario distinguir términos que se usan con frecuencia de modo confuso: ‘emergencia’, ‘enacción’ y ‘encarnación’. Cada uno pertenece a un registro distinto (científico, fenomenológico-práctico y teológico), pero juntos permiten una lectura coherente de la vida humana como cuerpo, alma y Espíritu.

1. Emergencia: organización compleja y aparición de procesos

La emergencia describe cómo propiedades y comportamientos nuevos aparecen en sistemas complejos a partir de las interacciones de sus componentes. En biología, observamos cómo tejidos y redes neuronales autoorganizadas generan capacidades que no son evidentes en las partes aisladas. En este registro, la conciencia puede ser descrita como un fenómeno emergente: surge de patrones dinámicos y recurrentes de actividad neuronal integrados con la periferia sensoriomotora y el entorno. Pero describir la conciencia como emergente no explica su sentido último ni su orientación teleológica.

2. Enacción: la conciencia como praxis encarnada La enacción (enaction) es una categoría que desplaza la metáfora de la ‘representación’ hacia la del ‘hacer’ y ‘relación’. No hay mente separada que represente el mundo

internamente; hay organismos que, mediante su corporalidad y su actividad, “ traen a la presencia “ un mundo de significados. La enacción implica corporalidad, sensorio – motricidad y diálogo continuo con el entorno: “ percibir es actuar, y actuar transforma la percepción. “ Por eso hablamos de conciencia enactiva o encarnada: la mente no está ‘en la cabeza’ sino distribuida en la historia del cuerpo que vive y se relaciona. Integrar enacción en nuestra propuesta permite evitar dos errores habituales: reducir la conciencia a un epifenómeno puramente emergente sin praxis, o elevar la enacción a un sustituto del Principio Espiritual. La enacción describe la forma en que la conciencia sucede en la “vida vivida.”

3. Encarnación y principio espiritual

La encarnación es la paradoja del misterio: la trascendencia que se hace inmanente, dentro de cada ser humano. En el horizonte cristiano, el Espíritu no es una propiedad emergente del cerebro; es principio que da unidad, sentido y orientación a la existencia humana. Desde la perspectiva teológica, el ‘Soplo’ organiza la materia viva a niveles que la sola autoorganización no alcanza, como son la apertura al amor, la relación con Dios y la dimensión sacramental de la existencia. El Espíritu ordena y eleva la vida, y en la persona humana, se manifiesta en la capacidad que le ofrece al hombre de trascender su propia inmanencia.

4. Ensamble: emergencia, enacción y Espíritu

La propuesta integradora entiende tres planos articulados, no fusionados ni confundidos: (a) la emergencia como descripción de procesos complejos; (b) la enacción como la forma en que la conciencia se despliega encarnada en la praxis; (c) el Espíritu como principio organizador y trascendente. En la práctica, esto significa reconocer que la conciencia surge en patrones integrados de la vida neuronal y corporizada (emergencia), que se realiza en actos percibidos y significativos (enacción), y que todo ello está sostenido y orientado por un Principio que da sentido (El Espíritu).

5. Implicaciones para la neurobiología y la práctica clínica

Entender la mente como enactiva abre caminos terapéuticos que integran cuerpo, mundo y relación: la atención plena encarnada, la intervención en el campo de la interacción social, y modalidades que favorecen la regulación autonómica (por ejemplo, trabajo con respiración y ritmo cardíaco ) La distinción entre emergencia y Espíritu ayuda a evitar reduccionismos materialistas en los que todo valor o sentido queda disuelto en procesos físicos, y también evita soluciones que postulando lo Espiritual desconectan de la realidad corporal. La salud integral atiende la red: neuronas, cuerpo, contexto y sentido trascendente.

6. La contemplación como ciencia del Espíritu encarnado

La tradición contemplativa —Padres del Desierto, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Carlos de Foucauld, Francisco de Asís, Clara de Asís – aportan una epistemología de la presencia que dialoga con la enacción: el sujeto, en la quietud, no busca representar el mundo sino habitar la relación transformada con Dios y con los otros. La práctica de la oración contemplativa es una escuela de enacción sagrada: es un modo de ser en el mundo que modifica la relación afectiva con las personas, y cosas, y abre a la acción del Espíritu que sostiene la vida.

Conclusión

Propongo leer la vida humana como un canto en tres voces: la materia que se organiza (emergencia), la conciencia que se hace en el acto de vivir (enacción encarnada), y el Espíritu que inspira y orienta (Principio Organizador). Esta articulación preserva el rigor científico y la profundidad teológica, permitiendo una comprensión integral del ser humano: cuerpo, alma y Espíritu en comunión.

Biografía del autor

Hermano Pablo Ghilini, médico neurocirujano, consagrado ermitaño de la Comunidad Ecuménica HOREB — Carlos de Foucauld. dedicado en la actualidad a la investigación en forma autónoma de las matrices neurobiológicas del comportamiento humano y de la Espiritualidad , en especial la Meditación y la Contemplación. Sus intereses incluyen la Teoría Enactivista, la Contemplación cristiana, y la Neurobiología de la Conciencia.

Bibliografía selecta

Sagradas Escrituras, Biblia Latinoamericana

Jean Francois Six, Carlos de Foucauld, Itinerario Espiritual

Maturana, H. R. & Varela, F. J. (1987). The Tree of Knowledge: The Biological Roots of Human Understanding.

Varela, F. J., Thompson, E. & Rosch, E. (1991). The Embodied Mind: Cognitive Science and Human Experience.

Merleau-Ponty, Fenomenologia de la Percepción.

Jon Kabat-Zinn, La práctica de la Atención Plena

Lawrence Dewan, OP, Tomás de Aquino y la Ontología Hilemórfica, Civilizar, Vol 9, 16, Bogotá Enero/Junio 2009

Nazareth Castellanos, El Espejo del cerebro. Neurociencia y Meditación.

Nazareth Castellanos, El Espejo del cerebro. Neurociencia y Meditación.

https://acrobat.adobe.com/id/urn:aaid:sc:VA6C2:df63c0f2-0051-45c2-8ee7-11a2438bb45e