CARLOS DE FOUCAULD: DE LA INCREENCIA A LA SANTIDAD

Este libro trata del proceso interior y no tanto de una biografía de Carlos de Foucauld, y lo hace con cincuenta cortos capítulos, como se puede ver en el índice adjunto, estructurados en tres partes: 1ª De la conversión a la conciencia de su vocación; 2ª La realización de su vocación; y la 3ª La entrega definitiva.

Es una buena ocasión para acercarnos a conocer la relación intima que tuvo Carlos de Foucauld con su Maestro y Señor, Jesús de Nazaret, su Modelo Único.

ÍNDICE DEL LIBRO

PRÓLOGO 

INTRODUCCIÓN 

PRIMERA PARTE:

DE LA CONVERSIÓN A LA CONCIENCIA DE SU VOCACIÓN

I. «DIOS MÍO, SI EXISTES, HAZ QUE TE CONOZCA» 

II. UNA PRESENCIA SILENCIOSA 

III. LOS PADRES DEL DESIERTO 

IV. LAS ANSIAS DE EXPLORACIÓN VAN DISMINUYENDO 

V. ELECCIÓN FUNDAMENTAL 

VI. EL DÍA MÁS IMPORTANTE

VII. DE LA TRAPA DE NOTRE-DAME DES NEIGES A LA TRAPA DE AKBÈS

VIII. UNA CUMBRE EN EL CAMINO ESPIRITUAL 

IX. LA IMITACIÓN DE JESÚS POBRE 

X. LA LOCURA DEL PROYECTO 

XI. EL VALOR DEL TRABAJO MANUAL 

XII. SUS DOS GRANDES INFLUENCIAS

XIII. EN LA INTIMIDAD CON JESÚS 

XIV. SEDUCIDO POR EL ISLAM 

XV. «SOLO DIOS BASTA» 

XVI. LO ESENCIAL DE LA VIDA DE NAZARET 

XVII. UNA FUNDACIÓN UNIVERSAL 

XVIII. UNA CRISIS PROFUNDA 

XIX. UN IMPULSO QUE NADA PUEDE DETENER 

XX. LA COMPOSICIÓN DE LA PRIMERA REGLA

XXI. PERMISO PARA DEJAR LA TRAPA

XXII.ESTUDIOS DE TEOLOGÍA 

XXIII. EL ÚLTIMO LUGAR

XXIV. DESCENDER 

XXV. DISPENSA DE SUS VOTOS SIMPLES

SEGUNDA PARTE:

REALIZACIÓN DE SU VOCACIÓN 

XXVI. ¿COMO SERÁ SU DESEADA VIDA DE NAZARET?

XXVII. EXACTAMENTE LA VIDA QUE BUSCABA 

XXVIII. LAS LECTURAS DE NAZARET

XXIX. MEDITACIONES COMO AYUDA A LA ORACIÓN  

XXX. EL MODELO ÚNICO

XXXI. TRES VIDAS

XXXII. VISITACIÓN 

XXXIII, LA MADRE ELISABETH DE JERUSALÉN 

XXXIV. EL SUEÑO DE FOUCAULD 

XXXV. FRAY CARLOS DE JESÚS 

XXXVI. SACERDOTE EREMITA 

XXXVII. JESUS CARITAS 

XXXVIII. LAS ÓRDENES SAGRADAS 

XXXIX. ANUNCIAR EL AMOR DE JESÚS 

XL. PRIMERA MISA EN BENI ABBÉS 

XLI. UN MURO DE CLAUSURA 

XLII. UNA VANGUARDIA SILENCIOSA 

XLIII. SU AMIGO LAPERRINE 

XLIV. TIEMPO PARA REFLEXIONAR 

XLV. LOS HERIDOS DE TAGHIT 

XLVI. MENDIGO DE AMISTAD 

XLVII. DESEOS DE FUNDAR

XLVIII. PERPLEJIDAD 

XLIX. LA VIDA DE NAZARET PUEDE LLEVARSE EN TODAS PARTES 

L. HACER LO QUE LAS CIRCUNSTANCIAS INDIQUEN .

TERCERA PARTE:

LA ENTREGA DEFINITIVA 

LI. UN APOSTOLADO DE LA PRESENCIA 

LII. DEJARSE LLEVAR POR LOS ACONTECIMIENTOS

LIII. SU FIN PARECE PRÓXIMO 

LIV. LO QUE ES IMPOSIBLE A LOS HOMBRES ES POSIBLE A DIOS 

LV. MISIONEROS AL ESTILO DE SANTA PRISCILA 

LVI. EL APOSTOLADO DE LA AMISTAD 

LVII. EL ESTABLECIMIENTO DE LA UNIÓN .

LVIII. LOS MEDIOS PARA SER APÓSTOL 

LIX. LA UNIÓN DE HERMANOS Y HERMANAS DEL SAGRADO CORAZÓN 

LX. EL PRIMERO DE DICIEMBRE DE 1916 

LXI. LAS MULTIPLES INTERPRETACIONES DE SU VIDA 

LXII. MARABÚ EN MEDIO DE LOS TUAREG 

LXIII. LA BIOGRAFÍA DE RENÉ BAZIN 

LXIV. MASSIGNONCONTINUADOR DE LA OBRA DE FOUCAULD 

LXV. LAS HERMANITAS DEL SAGRADO CORAZÓN

LXVI.EL TESTAMENTO ESPIRITUAL DEL PADRE PEYRIGUÈRE

LXVII. RENÉ VOILLAUME Y LAS FRATERNIDADES 

LXVIII. MAGDELEINE HUTIN, FUNDADORA DE LAS HERMANITAS DE JESÚS 

LXIX. CARLOS CARRETTO Y LAS FRATERNIDADES DE DESIERTO 

LXX. LA COMUNIDAD ECUMÉNICA HOREB CARLOS DE FOUCAULD 

CONCLUSIÓN 

CRONOLOGÍA 

BIBLIOGRAFÍA 

El Hermano Pablo, eremita de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld, prologa de esta manera este libro, que es NOVEDAD EDITORIAL:

Con profundo agrado y agradecimiento al hermano José Luis, quien ha permitido que un hermano e hijo de La Comunidad Ecuménica Horeb por él fundada, escriba unas simples palabras sobre esta obra referida a nuestro padre Espiritual, el hermano Carlos de Foucauld, que creo, sin temor a equivocarme, es uno de los padres del desierto de estos últimos tiempos.

Como podrán apreciar, en el relato del libro, la historia de este hombre enamorado de Dios, a partir de su Conversión, punto de inflexión en su vida tras haber perdido la fe, y haberle permitido su Amado, volver a encontrarla; inicia un camino de despojo profundo de todo lo material y relaciones del mundo, pero sobre todo una ascesis extremadamente tajante en relación a su propia voluntad libre, para que todo su ser se abra como una grieta honda para que sea llenada solo por la voluntad de Dios de las maneras que él considera, Revelación del Espíritu Santo, y sobre todo a través de las personas que conoce, que viven el Evangelio o han bebido de sus aguas, como su director Espiritual, el padre Huvelin, las lecturas de Santa Teresa de Jesús, San Juan Crisóstomo, las palabras de su prima, Maria de Bondy, santa mujer, su abad en el Monasterio Cisterciense, las abadesas de Nazareth y Jerusalén, mientras estuvo allí como ermitaño laico.

Podrán entrar a través de los renglones de esta hermosa obra, en detalles sutiles de su simplicidad y su misticismo de alta profundidad contemplativa , y siempre con el objetivo de unirse a su Bienamado y hermano y Señor Jesucristo, como centro de su dimensión espiritual a través de la prolongada Adoración Eucarística, quieta y silenciosa, con Evangelio en mano, y la puerta de su Ermita abierta para el hermano que solicita su ayuda, ya sea alimentos, remedios, escucha, un abrazo.

Y justamente, para esto fue al desierto, para unirse a Jesús y ayudar a salvar almas en el medio del Islam, las más abandonadas, las que están en «el último lugar», sin proselitismos, solo con la amistad, la bondad, el ejemplo, con pocas palabras, las necesarias, y una vida de extrema sobriedad, viviendo la dimensión de Nazaret adaptada al desierto, matriz de su forma de estar en el mundo, y de una alta obediencia a su director espiritual, con la renuncia a su voluntad libre.

Y este último punto, la renuncia a su libre querer, de acuerdo a lo que he podido observar al leer y rumiar detenidamente su vida, es el gran detalle, que como un vértice en la cima de su alma, se destaca, en todo este camino espiritual, nada fácil. Y este núcleo vital, creo, desde mi perspectiva, es una verdadera Teología de la Voluntad, que consiste básicamente en trabajar sobre lo que en la actualidad se denomina Fuerza de Voluntad, capacidad de diferir una respuesta inmediata a favor de una a largo plazo, y mas apropiada, que exije una renuncia inquebrantable a través de un intenso esfuerzo ascético, para despojarse del querer propio y con la ayuda de la Gracia, abandonarse con certeza, y muchas veces en la oscuridad, en silencio y postrado, en los brazos y el querer de su Amado Señor Jesús.

«….lo acepto todo,

con tal que tu Voluntad se cumpla en mí, y en todas tus creaturas»

No necesito nada más Padre… «

De la increencia a la santidad – Carlos de Foucauld


El Hermano Pablo, eremita de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld, prologa de esta manera este libro, que es NOVEDAD EDITORIAL:

Con profundo agrado y agradecimiento al hermano José Luis, quien ha permitido que un hermano e hijo de La Comunidad Ecuménica Horeb por él fundada, escriba unas simples palabras sobre esta obra referida a nuestro padre Espiritual, el hermano Carlos de Foucauld, que creo, sin temor a equivocarme, es uno de los padres del desierto de estos últimos tiempos.

Como podrán apreciar, en el relato del libro, la historia de este hombre enamorado de Dios, a partir de su Conversión, punto de inflexión en su vida tras haber perdido la fe, y haberle permitido su Amado, volver a encontrarla; inicia un camino de despojo profundo de todo lo material y relaciones del mundo, pero sobre todo una ascesis extremadamente tajante en relación a su propia voluntad libre, para que todo su ser se abra como una grieta honda para que sea llenada solo por la voluntad de Dios de las maneras que él considera, Revelación del Espíritu Santo, y sobre todo a través de las personas que conoce, que viven el Evangelio o han bebido de sus aguas, como su director Espiritual, el padre Huvelin, las lecturas de Santa Teresa de Jesús, San Juan Crisóstomo, las palabras de su prima, Maria de Bondy, santa mujer, su abad en el Monasterio Cisterciense, las abadesas de Nazareth y Jerusalén, mientras estuvo allí como ermitaño laico.

Podrán entrar a través de los renglones de esta hermosa obra, en detalles sutiles de su simplicidad y su misticismo de alta profundidad contemplativa , y siempre con el objetivo de unirse a su Bienamado y hermano y Señor Jesucristo, como centro de su dimensión espiritual a través de la prolongada Adoración Eucarística, quieta y silenciosa, con Evangelio en mano, y la puerta de su Ermita abierta para el hermano que solicita su ayuda, ya sea alimentos, remedios, escucha, un abrazo.

Y justamente, para esto fue al desierto, para unirse a Jesús y ayudar a salvar almas en el medio del Islam, las más abandonadas, las que están en «el último lugar», sin proselitismos, solo con la amistad, la bondad, el ejemplo, con pocas palabras, las necesarias, y una vida de extrema sobriedad, viviendo la dimensión de Nazaret adaptada al desierto, matriz de su forma de estar en el mundo, y de una alta obediencia a su director espiritual, con la renuncia a su voluntad libre.

Y este último punto, la renuncia a su libre querer, de acuerdo a lo que he podido observar al leer y rumiar detenidamente su vida, es el gran detalle, que como un vértice en la cima de su alma, se destaca, en todo este camino espiritual, nada fácil. Y este núcleo vital, creo, desde mi perspectiva, es una verdadera Teología de la Voluntad, que consiste básicamente en trabajar sobre lo que en la actualidad se denomina Fuerza de Voluntad, capacidad de diferir una respuesta inmediata a favor de una a largo plazo, y mas apropiada, que exije una renuncia inquebrantable a través de un intenso esfuerzo ascético, para despojarse del querer propio y con la ayuda de la Gracia, abandonarse con certeza, y muchas veces en la oscuridad, en silencio y postrado, en los brazos y el querer de su Amado Señor Jesús.

«….lo acepto todo,

con tal que tu Voluntad se cumpla en mí, y en todas tus creaturas.

No necesito nada más Padre… «

ÍNDICE

PRÓLOGO 

INTRODUCCIÓN 

PRIMERA PARTE:

DE LA CONVERSIÓN A LA CONCIENCIA DE SU VOCACIÓN

I. «DIOS MÍO, SI EXISTES, HAZ QUE TE CONOZCA» 

II. UNA PRESENCIA SILENCIOSA 

III. LOS PADRES DEL DESIERTO 

IV. LAS ANSIAS DE EXPLORACIÓN VAN DISMINUYENDO 

V. ELECCIÓN FUNDAMENTAL 

VI. EL DÍA MÁS IMPORTANTE

VII. DE LA TRAPA DE NOTRE-DAME DES NEIGES A LA TRAPA DE AKBÈS

VIII. UNA CUMBRE EN EL CAMINO ESPIRITUAL 

IX. LA IMITACIÓN DE JESÚS POBRE 

X. LA LOCURA DEL PROYECTO 

XI. EL VALOR DEL TRABAJO MANUAL 

XII. SUS DOS GRANDES INFLUENCIAS

XIII. EN LA INTIMIDAD CON JESÚS 

XIV. SEDUCIDO POR EL ISLAM 

XV. «SOLO DIOS BASTA» 

XVI. LO ESENCIAL DE LA VIDA DE NAZARET 

XVII. UNA FUNDACIÓN UNIVERSAL 

XVIII. UNA CRISIS PROFUNDA 

XIX. UN IMPULSO QUE NADA PUEDE DETENER 

XX. LA COMPOSICIÓN DE LA PRIMERA REGLA

XXI. PERMISO PARA DEJAR LA TRAPA

XXII.ESTUDIOS DE TEOLOGÍA 

XXIII. EL ÚLTIMO LUGAR

XXIV. DESCENDER 

XXV. DISPENSA DE SUS VOTOS SIMPLES

SEGUNDA PARTE:

REALIZACIÓN DE SU VOCACIÓN 

XXVI. ¿COMO SERÁ SU DESEADA VIDA DE NAZARET?

XXVII. EXACTAMENTE LA VIDA QUE BUSCABA 

XXVIII. LAS LECTURAS DE NAZARET

XXIX. MEDITACIONES COMO AYUDA A LA ORACIÓN  

XXX. EL MODELO ÚNICO

XXXI. TRES VIDAS

XXXII. VISITACIÓN 

XXXIII, LA MADRE ELISABETH DE JERUSALÉN 

XXXIV. EL SUEÑO DE FOUCAULD 

XXXV. FRAY CARLOS DE JESÚS 

XXXVI. SACERDOTE EREMITA 

XXXVII. JESUS CARITAS 

XXXVIII. LAS ÓRDENES SAGRADAS 

XXXIX. ANUNCIAR EL AMOR DE JESÚS 

XL. PRIMERA MISA EN BENI ABBÉS 

XLI. UN MURO DE CLAUSURA 

XLII. UNA VANGUARDIA SILENCIOSA 

XLIII. SU AMIGO LAPERRINE 

XLIV. TIEMPO PARA REFLEXIONAR 

XLV. LOS HERIDOS DE TAGHIT 

XLVI. MENDIGO DE AMISTAD 

XLVII. DESEOS DE FUNDAR

XLVIII. PERPLEJIDAD 

XLIX. LA VIDA DE NAZARET PUEDE LLEVARSE EN TODAS PARTES 

L. HACER LO QUE LAS CIRCUNSTANCIAS INDIQUEN .

TERCERA PARTE:

LA ENTREGA DEFINITIVA 

LI. UN APOSTOLADO DE LA PRESENCIA 

LII. DEJARSE LLEVAR POR LOS ACONTECIMIENTOS

LIII. SU FIN PARECE PRÓXIMO 

LIV. LO QUE ES IMPOSIBLE A LOS HOMBRES ES POSIBLE A DIOS 

LV. MISIONEROS AL ESTILO DE SANTA PRISCILA 

LVI. EL APOSTOLADO DE LA AMISTAD 

LVII. EL ESTABLECIMIENTO DE LA UNIÓN .

LVIII. LOS MEDIOS PARA SER APÓSTOL 

LIX. LA UNIÓN DE HERMANOS Y HERMANAS DEL SAGRADO CORAZÓN 

LX. EL PRIMERO DE DICIEMBRE DE 1916 

LXI. LAS MULTIPLES INTERPRETACIONES DE SU VIDA 

LXII. MARABÚ EN MEDIO DE LOS TUAREG 

LXIII. LA BIOGRAFÍA DE RENÉ BAZIN 

LXIV. MASSIGNON CONTINUADOR DE LA OBRA DE FOUCAULD 

LXV. LAS HERMANITAS DEL SAGRADO CORAZÓN

LXVI.EL TESTAMENTO ESPIRITUAL DEL PADRE PEYRIGUÈRE

LXVII. RENÉ VOILLAUME Y LAS FRATERNIDADES 

LXVIII. MAGDELEINE HUTIN, FUNDADORA DE LAS HERMANITAS DE JESÚS 

LXIX. CARLOS CARRETTO Y LAS FRATERNIDADES DE DESIERTO 

LXX. LA COMUNIDAD ECUMÉNICA HOREB CARLOS DE FOUCAULD 

CONCLUSIÓN 

CRONOLOGÍA 

BIBLIOGRAFÍA 

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Como  Foucauld, por la amistad ser apóstol

El gran apostolado de Carlos de Foucauld consistía en mostrar amistad a todas las personas con las que trataba. Lo aprendió de su director espiritual el Padre Huvelin. Este solía decir: cuando se quiere convertir un alma no hay que predicarle, el mejor medio es demostrarle estima y amor. Después de esto serán válidos todos los sermones o consejos.

Carlos supo practicarlo y pidió a cuantos le seguían que supieran estar presentes entre los hombres. En este ambiente habían de ser testigos silenciosos del amor de Jesucristo.

José María Lorenzo Amelibia  

Antonio Ramos. Descanse en paz

Nuestro hermano Antonio RAMOS, de la fraternidad española de Zaragoza, llegó a su Pascua el 31 de diciembre. Hoy, 2 de enero, se celebran sus exequias. Participó en la histórica asamblea de Montefiolo. Gran hermano y sacerdote, trabajador incansable y con sentido del humor y del evangelio. Dirigió el Boletín Iesus Caritas varios años, con amor, entrega y generosidad. Ya está con el Señor.

En este video se puede ver a Antonio Sanchez Ramos, al hermano Ramón de Farlete y a la hermana Mª Carmen Herrando el día de la presentación de este libro

Mensaje y espiritualidad del Padre de Foucauld  

Prólogo de Georges Gorrée, director de Cahiers Charles de Foucauld – 

De La Trappe a Nazareth, RP Coudray, de los Padres Blancos

El Directorio del Padre de Foucault, de RP Tenneson

Ermitas y fraternidades del Padre de Foucauld, de RP Voillaume, Prior de los Hermanitos de Jesús

La vida espiritual de El Padre de Foucauld adaptándose a las peculiaridades de su temperamento, por P. Pourrat

La espiritualidad del Padre de Foucauld, por el Padre Monier-Vinard

Charles Foucauld nos habla, por el Padre Marie-Bernard Nielly, Saint-Cyrien de la Promotion du Recuerdo

Espíritu de pobreza y espíritu de caridad del Padre de Foucauld, de RP Coudray

El apóstol de la caridad universal, de Michel Thiout, redactor jefe de Cahiers Charles de Foucauld

La vida ardiente y entregada del Padre de Foucauld, de Monseñor Blanchet , Rector del Instituto Católico de París

Padre de Foucauld y sus Hermanitos,de RP Voillaume

Padre de Foucauld, apóstol del siglo XX, de RP Carré

Oh Dios mío, lo has herido con Tu Amor, de P. Ducani.

publicaciones J. De Gigord, 1951 . 

Pregúntale a la Arena, sobre las Huellas de Carlos de Foucauld

El beato francés Carlos de Foucauld (1858-1916) enseña a vivir la identidad y el diálogo interreligioso sin conflicto.

Es una de las constataciones durante la presentación de un libro en Roma sobre este misionero en África, eremita en el Sahara (donde murió asesinado) y portador de una espiritualidad basada en la imitación de Cristo.

«El diálogo interreligioso es un acto religioso», señaló Raffaele Luise, periodista y escritor, durante la presentación de su volumen «Pregúntale a la arena, sobre las huellas de Carlos de Foucauld» («Chiedi alla sabbia. Sulle tracce di Charles de Foucauld», editorial Cittadella).

Según explicó en el acto el musulmán Adnane Morkani, estudioso del diálogo interreligioso «De Foucauld, es ejemplo de diálogo y del encuentro con el otro como oportunidad de conversión, no es un riesgo, sino una oportunidad para encontrar nuestra verdadera identidad».

Durante el acto, el arzobispo Angelo Comastri, vicario del Papa para la Ciudad del Vaticano, señaló que el libro fue «provocado en la humildad» y que el diálogo interreligioso «a través de la experiencia del desierto, se convierte en De Foucauld, en encuentro con lo esencial y recuperación de la humildad».

El acto contó con la presencia de las «Hermanitas», hijas espirituales de Carlos de Foucauld, de miembros de la comunidad musulmana y de quienes apoyaron al autor en la redacción del libro El autor definió al beato como el «primer mártir del tormentoso diálogo islámico–cristiano».

El autor confesó que le aconsejaron no recorrer las huellas de De Foucauld, ya que hoy el lugar es considerado «zona de guerra y peligros, de difícil acceso para la prensa», pero que lo logró gracias a la acogida de las «Hermanitas» «en una trinchera espiritual».

Luise recordó que De Foucauld «dejó huellas en las arenas y en la gente del Argelia y Tamanrasset», que sirven para «entablar el diálogo con el Islam», porque él se había convertido en el «hermano universal», que tenía esta «intuición de la primacía del Reino en la predicación de Jesús».

LA AMISTAD EN EL CARISMA DE CARLOS DE FOUCAULD

Tesis doctoral «Cum Laude» por la Facultad de Teología Fundamental (Jesuitas) de la Facultad de Teología de Cataluña, dirigida por Xavier Melloni sj.

Amistad para hacer el bien, conocer las necesidades y actuar en consecuencia. Fruto del testimonio de la bondad, anunciar el Evangelio de Jesús de Nazaret con la propia vida.

Para pedir el libro: Entrar en Lulu y poner el título. A continuación, seguir los pasos

https://www.lulu.com/shop/j-l-v%C3%A1zquez-borau/la-amistad-en-el-carisma-de-carlos-de-foucauld/paperback/product-1zkemd8e.html?q=La+amistad+en+el+carisma+de+Carlos+de+Fouauld&page=1&pageSize=4

Carlos de Foucauld, el hermano explorador

Convertido supo volver de una expedición a Marruecos, Charles de Foucauld (1858-1916), que había sido un joven soldado indisciplinado y buscador de placeres, nunca dejó de buscar el rostro del Amado. Peregrino de Tierra Santa, trapense, criado de conventos, luego ermitaño en el Sahara, permaneció siempre fiel a Cristo de Nazaret, buscando entre los musulmanes para convertirse en un «evangelio vivo». Adorando al Santísimo Sacramento y practicando la caridad fraterna, experimentaron del trabajo manual y de la oración, en el terrible esplendor del desierto. Con mucha frecuencia había meditado en estas palabras de Jesús: «Si el grano de trigo echado en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto».  Esta antología trató de reconstituir el Diario de camino de quien nunca dejó de ser explorador; quiere ser también una especie de manual práctico, par quiere descobrir la espiritualidad de un apóstol para nuestro tiempo. Antoine de Meaux es escritor, autor de L’Ultime DésertVida y muerte de Michel Vieuchange (Phébu)


El encanto de la lengua tuareg

https://archive-org.translate.goog/details/DictionnaireTouareg-franaisDialecteDeLahaggar/page/n29/mode/2up?_x_tr_sl=it&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc&_x_tr_hist=true

Carlo Ossola

En el idioma de los nómadas del desierto, el monje, asesinado hace noventa años, encontró una sintonía con su vocación que lo impulsó a recoger las palabras y cantos de los «hombres azules».

«Te agradezco, Dios que preservas a las criaturas, / que me diste un mehari y su arnés, / y pusiste el alma en el cuerpo donde viaja con el pensamiento» (Cantos Touareg, París, Albin Michel, 1997)) Etiquetas. Quien recoge estos cantos tuareg de duna en duna, de tienda en tienda, entre caravanas y largas semanas de polvo y silencio es Charles de Foucauld: casi seis mil versos grabados en su mente y en cuadernos a lo largo de varios años en el desierto hasta 1907, y luego copió y tradujo textualmente al francés hasta el 28 de noviembre de 1916, día en que anota: ‘Fini Poésies touarègues‘. Tres días después, el 1 de diciembre de 1916, Charles de Foucauld es asesinado en su ermita de Tamanrasset, porque el mal de la guerra no tiene fronteras. Encontrarán en su diario: «Vive como si hoy fueras a morir mártir».

Así murió, en canto y entrega, una de las figuras más nobles del siglo XX, desapareciendo en el olvido durante años, para luego resucitar gracias a la palabra de amigos que habían guardado ese recuerdo. Entre ellos, Louis Massignon, gran arabista y estudioso de la mística, luego profesor del Collège de France, a quien Charles de Foucauld había escrito, el 15 de mayo de 1910, desde las profundidades del desierto argelino: «Todos somos tan ¡frágil! Pero no vemos. Nuestro Esposo nos hace un gran regalo. Santa Teresa prefirió un día de autoconocimiento a un día de consolación». El desierto no es el gran vacío, la negación del asceta, sino la inmensa escucha de los himnos que el viento trae desde la noche de los tiempos, desde el fondo de los corazones, que une las almas, los cuerpos, la progenie del camino a la Tienda: «Gloria a Dios que derramas / calor sobre el corazón del hijo de Adán; / penetra en sus aurículas y las inflama. / El que no / El que no es tu hermano o pariente, / el que no está contigo, en tus partes, / donde ves y pasas el rato, / toma en ti descendencia / hijos que tienen gracia y cantan sílabas» (Le Mariage, por los Cantos Tuareg).

Mientras el mundo se hace pequeño, y el presente estrecho y árido, la parábola de Charles de Foucauld indica una huella: viajar no para otra parte, sino para el interior: «Recuerda – escribe a Massignon desde Béni-Abbès, en el extremo sur del región de Orán, el 5 de abril de 1909- que tenéis un hermano en el Sáhara, y que si vuestra alma necesita algunos meses del santo Bálsamo -ese santo Bálsamo que es muchas veces la necesidad más imperiosa del alma y la coronación de la vida, bueno, el bálsamo sagrado te espera en Ahaggar, donde estaré dentro de dos meses.

En esos largos años en el desierto (1901-1916) aprende que somos nuestro límite: de la arena, del viento, de los colores de los horizontes, del eco infinito de las noches, graba las voces de todo lo que no tiene fronteras. : Amor, Recuerdo, Deseo, Canción. Los tuaregs nómadas son su tesoro: pasos, mantos, caravanas, algunas paradas, soledades. Al estallar la guerra ya casi había terminado su gigantesca obra: hacer la memoria de un pueblo. Escribió a su hermana el 10 de febrero de 1914: «Mis trabajos sobre la lengua tuareg avanzan rápidamente. Estoy acabado: 1. Diccionario Tuareg-Francés conciso ; 2. Diccionario de nombres propios tuareg-francés ; […] 5. Colección de poemas y refranes tuareg

Quién lee hoy el casi inalcanzable Dictionnaire Touareg-Français, en , en cuatro volúmenes manuscritos, reproducidos en facsímil por la Imprimerie Nationale de France en 1951, está encantado por la belleza de esas definiciones que son el borde del infinito, el color de lo invisible: la aridez y los riachuelos, las llamas bruñidas, los horizontes incandescentes, rojo sobre rojo, como los años de Picasso, materia pura: ‘Teggedeout: el hecho de ser rojo oscuro, o rojizo intenso, o de ser pardo rojizo; el hecho de ser de un tono intermedio entre rojo oscuro, bronce, rojizo intenso». Pero también gotas de pensamiento muy lentas: «Belet: recoger dentro [un líquido] por goteo insensible a lo largo de las paredes, siendo el tema un pozo, un recipiente, que se va llenando poco gradual, casi rezumando. O inclusa un recipiente que, después de haber contenido una grasa, como mantequilla o aceite, de la que ha sido vaciado, retiene, , en En sus paredes internas, un poco de materia grasa que, al calentarse, gotea gota a gota y se acumula en el fondo. Por extensión: recoge tus pensamientos dentro de ti, recoge y reflexiona». Pero también abandonarse a la nada de la pura pérdida de uno mismo: «Bennen: no ganar nada, no tener provecho. Puede tener como súbdito a cualquier persona que no gana nada porque no hace nada, o que trabaja a pura pérdida porque su trabajo falla o porque no recibe su salario.

Casi una autobiografía: esa «pura pérdida» del yo, que es lo único de nosotros que está en nuestro poder. Recorrer esos cuatro volúmenes es más que haber visto todos los continentes: es haber llegado al sexto, el del corazón. La Iglesia del siglo XX celebró, elevó a los altares cohortes de santos: se coronó a sí misma, a sus obras, a sus hostias, milagros, conversiones, santuarios, modelos de vida. La beatificación de Carlos de Foucauld llegó tarde, un día de noviembre de 2005: como no hizo nada, fue –como su Cristo– sólo efesios: «Desintegraos, desintegraos. Se dice de una casa, de un muro, de un refugio, de una tienda de campaña, de una mesa, de un cofre, de un reloj. Por extensión: desmontar, para formar una sola masa con los restos. También significa: licuar, Siendo el sujeto una materia capaz de estar en estado sólido o líquido: mantequilla, grasa, hielo, nieve, etc. En sentido figurado: pacificar, ser pacificado’.

Charles de Foucauld: el santo Efsi, paz de un surco de silencio en el estruendo de la chatarra que llamamos historia.

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El Dictionnaire Touareg-Français Se puede leer desde el siguiente enlace: https://archive.org/details/DictionnaireTouareg-franaisDialecteDeLahaggar

También es interesante el artículo de Carlo Ossola, en el Avvenire del 15 de noviembre de 2020: https://www.avvenire.it/agora/pagine/de-foucauld-e-la-lingua-del-deserto