Un amigo nos preguntó cómo vivíamos la compasión; en su respuesta, Taher, de la fraternidad de Tamanrasset (Argelia), nos habló de la compasión como otro nombre de la solidaridad con aquellos que nos rodean; una solidaridad concreta que es también deseo de la llegada del Reino abierto a todos.
Al leer la petición de Jacques, yo mismo me sentí interpelado por la frase de René Voillaume sobre la compasión, que releo a menudo, escrita en la imagen del recordatorio que recibimos, a la ocasión de su muerte. En primer lugar, me parece necesario leer íntegramente este breve texto:
“Quizás estemos a punto de entrar en un periodo de la historia de la raza humana que será el tiempo de la compasión, viviendo en la impotencia de encontrar soluciones a los problemas planteados. Más que nunca, tendremos que ofrecernos en intercesión, en comunión con el sacrificio del Señor, inmersos en su Eucaristía para suplicar que la misericordia de nuestro Salvador se derrame sobre toda la humanidad. Más que nunca, es el momento de ser fieles a nuestro carisma fundacional”. (René Voillaume, octubre 1997)
En general, tenemos una idea aproximada de lo que es la compasión. Pensamos en María sufriendo con su hijo mientras muere en la cruz. Sin embargo, el contexto en el que René habla de ella nos orienta sin duda en otra dirección. Me gustaría reflexionar sobre esto porque toca lo más profundo de nuestras vidas.
El Vaticano conmemora el 60 aniversario de la Declaración ‘Nostra Aetate’ sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas del Vaticano II
La Declaración ‘Nostra Aetate’ sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas del Vaticano II, cumple 60 años y en el Vaticano se ha celebrado por todo lo alto en un acto en el que han participado representantes de las religiones del mundo, los miembros del cuerpo diplomático y un buen grupo de católicos comprometidos con el diálogo interreligioso. El Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y de la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo organizaron una velada “para celebrar seis décadas de diálogo, amistad y cooperación entre los seguidores de las religiones del mundo, inspirados en la Declaración ‘Nostra Aetate’, uno de los documentos más innovadores del Concilio Vaticano II”.
En el Aula Pablo VI del Vaticano se han congregado líderes y representantes del judaísmo, el islam, el hinduismo, el jainismo, el sijismo, el budismo, el zoroastrismo, confucianismo, taoísmo, sintoísmo y religiones tradicionales africanas que han podido saludar al papa León XIV que ha pronunciado un discurso al que ha seguido de una oración silenciosa por la paz. Para el pontífice, “hace 60 años se plantó una semilla de esperanza para el diálogo interreligioso”.
El diálogo como forma de fida
“Hoy, su presencia atestigua que esta semilla ha crecido hasta convertirse en un árbol poderoso, cuyas ramas se extienden a lo largo y ancho, ofreciendo cobijo y dando los ricos frutos de la comprensión, la amistad, la cooperación y la paz”, proclamó el pontífice precisamente ante un árbol situado para la ocasión en el escenario de la sala de audiencias. Este texto, para el Papa, “nos abrió los ojos a un principio simple pero profundo: el diálogo no es una táctica o una herramienta, sino una forma de vida, un viaje del corazón que transforma a todos los implicados, al que escucha y al que habla”.
Y es que, prosiguió, el diálogo auténtico “no comienza en el compromiso sino en la convicción, en las raíces profundas de nuestra propia creencia que nos da la fuerza para llegar a los demás en el amor”. En este sentido recordó a quienes han trabajado en esta clave y han sido incluso “mártires por el diálogo, que se opusieron a la violencia y al odio”. Pero recalcó que este mensaje sigue siendo “de gran actualidad” ya que las religiones siguen intentando responder a “la inquietud del corazón humano”; y por ello la Iglesia católica “no rechaza nada de lo que hay de verdadero y santo en estas religiones.”
Para León XIV “no podemos invocar verdaderamente a Dios, Padre de todos, si nos negamos a tratar fraternalmente a cualquier hombre o mujer creados a imagen de Dios”. Así, manifestó su deseo de abrir “una nueva relación entre la Iglesia y el judaísmo” puesto que todos los líderes religiosos “comparten una responsabilidad sagrada: ayudar a nuestros pueblos a liberarse de las cadenas de los prejuicios, la ira y el odio; ayudarles a elevarse por encima del egoísmo y el egocentrismo; ayudarles a superar la codicia que destruye tanto el espíritu humano como la tierra”. Para ello invitó a desarrollar la profecía siendo “voces que denuncien la violencia y la injusticia, sanen la división y proclamen la paz para todos nuestros hermanos y hermanas”, llevando “esperanza a una humanidad que a menudo se ve tentada por la desesperación”.
San Carlos de Foucauld es un testigo luminoso del amor de Dios vivido en silencio, humildad y entrega total. Su vida nos invita a volver a lo esencial: amar a Cristo con todo el corazón y ver en cada hermano un hijo amado del Padre.
Hoy recordamos a este santo misionero, cuya existencia escondida en el desierto dio frutos inmensos para la Iglesia. Su fiesta nos anima a cultivar una fe sencilla, contemplativa y profundamente unida a Jesús.
Biografía y legado.
Carlos de Foucauld nació en Estrasburgo en 1858. Tras quedar huérfano, buscó sentido en la vida a través de la carrera militar y los viajes. Durante años vivió alejado de la fe, pero una búsqueda interior lo llevó a redescubrir a Dios. Su conversión ocurrió en París, guiado por el padre Huvelin, quien lo condujo a una profunda experiencia del amor misericordioso de Cristo.
Decidió seguir radicalmente el Evangelio y dedicó años a la vida religiosa en la Trapa. Más tarde se sintió llamado a vivir como ermitaño en medio de los más pobres. Se instaló en el desierto del Sahara, en Tamanrasset, donde convivió con los tuareg, aprendiendo su lengua y cultura. Su misión no fue convertir multitudes, sino ser “hermano universal”: presencia de amor, oración y servicio.
Murió en 1916, víctima de un ataque en un contexto de inestabilidad local. Después de su muerte, su ejemplo inspiró a numerosas fraternidades laicales y religiosas que hoy viven su espiritualidad. Fue canonizado en 2022 por el papa Francisco.
Virtudes y enseñanzas.
Amor profundo a Jesús Eucaristía.
Humildad y sencillez en la vida cotidiana.
Espíritu fraterno abierto a todos.
Vida de oración contemplativa en medio del mundo.
Oración al Santo de Hoy.
La figura de San Carlos de Foucauld nos invita a buscar a Dios en el silencio del corazón y a servir sin esperar reconocimiento. Te proponemos unirte en oración para pedir su intercesión, especialmente para aprender a amar con un corazón sencillo y disponible. Encuentra la oración completa en nuestro canal de YouTube y permite que su ejemplo inspire tu camino espiritual.
Oración a San Carlos de Foucauld.
Reflexión final.
San Carlos de Foucauld descubrió que la santidad no consiste en grandes obras, sino en amar cada día con fidelidad. Su vida escondida en el desierto nos muestra que Dios actúa poderosamente en lo pequeño y silencioso. Él comprendió que la verdadera misión comienza contemplando a Jesús y permitiendo que su amor transforme nuestro interior.
Su testimonio nos invita a vivir la fe con autenticidad, a cultivar la oración profunda y a mirar a cada hermano con ternura. Que San Carlos nos ayude a elegir la sencillez, a dejar de lado lo que nos distrae y a abrazar con alegría la voluntad de Dios. Que su ejemplo encienda en nosotros un deseo renovado de ser signos vivos del amor del Padre en medio del mundo.
Seis nuevos curas en la Fraternidad Sacerdotal de la República Dominicana
San Carlos de Foucauld, la vocación a la vida oculta
El 1 de diciembre celebramos la fiesta de san Carlos de Foucauld. Nacido en una familia noble, dilapidó su herencia viviendo una juventud disoluta. Luego ingresó en el ejército y se convirtió en un gran y reconocido explorador del norte de África.
A los 28 años, como el hijo pródigo, regresa a la fe y pide su ingreso en la Trapa, donde permanece varios años hasta que se siente llamado a una vida más austera. Se establece en el desierto del Sáhara, donde vive su vocación de vida oculta de Nazaret. Al servicio de los pobres, vivió entre los tuareg estudiando su lengua y su cultura. Su muerte prematura, de un disparo fortuito durante una emboscada, le impidió realizar su proyecto de fundar una congregación que compartiera su carisma; no obstante, una gran familia espiritual sigue sus pasos.
En Málaga esta familia está presente a través de diferentes entidades como la Fraternidad Secular, la Fraternidad Carlos de Foucauld, los Hermanos y Hermanitas de Jesús, la Fraternidad Sacerdotal, la Comunidad Ecuménica Horeb–Carlos de Foucauld, la Unión–Sodalicio Carlos de Foucauld y los Amigos del Desierto. Todos ellos celebrarán juntos la Eucaristía, el día de la fiesta de su padre espiritual a las 19.30 horas en la parroquia de las Flores.
TRÍDUO DE PREPARACIÓN AL HERMANO UNIVERSAL EN LA IGLESIA ANGLICANA DE MATO GROSSO (BRASIL) (CEHCF)
El próximo 27 de noviembre se celebra la memoria litúrgica del beato Ramon Llull. En medio de los cambios de nuestro tiempo, el Señor nos regala figuras que iluminan el camino. Una de ellas es Ramon Llull, laico, esposo, padre, pensador y misionero, que dejó que Cristo transformara radicalmente su vida.
Nacido en la Mallorca del siglo XIII, conoció la vida de la corte y el éxito fácil, pero la contemplación insistente de Cristo crucificado le cambió el corazón: comprendió que aquel amor lo reclamaba por completo. Desde entonces abrazó la oración, el estudio y la penitencia, buscando en todo la voluntad de Dios.
Su corazón se hizo místico: en el Libro del Amigo y el Amado vemos el diálogo ardiente entre Dios y el alma. Para Llull, Dios no es una idea, sino un Tú cercano. Su labor intelectual, sus viajes y sufrimientos brotan de este centro de fuego. También nuestra Iglesia necesita hoy hombres y mujeres heridos por el amor de Dios, porque sin mística no hay misión que perdure.
Ramon fue pionero del diálogo con otras religiones. Aprendió árabe, estudió el pensamiento musulmán y judío, viajó al norte de África. Quería convencer, no imponer; confiaba en la fuerza de la verdad y de la caridad, confiaba en la razón iluminada por la fe. Así anticipa el diálogo interreligioso que la Iglesia promueve hoy: respeto sincero al otro, reconocimiento de lo que hay de bueno en su fe, y anuncio humilde pero claro de Jesucristo.
Al mismo tiempo, se mantuvo firme en sus convicciones cristianas. No rebajó la Trinidad ni la cruz para resultar aceptable. La misma fe que lo hacía dialogante lo hacía valiente. Nos ayuda a evitar tanto el fundamentalismo agresivo como la tibieza relativista: identidad clara y corazón abierto.Su figura ofrece pistas valiosas para nuestra Iglesia actual: redescubrir la vocación laical en primera línea; integrar fe y razón, evangelio y cultura; vivir un diálogo interreligioso que no renuncie a la misión; cuidar los espacios de oración y de adoración; anunciar a Cristo en el lenguaje real de nuestro pueblo y de las nuevas generaciones.
Confiemos a la Virgen María este deseo de renovación. Que, como Ramon Llull, sepamos unir contemplación y anuncio, firmeza en la fe y ternura en el diálogo. Con estas letras os deseo un feliz día del beato Ramon Llull y una buena lectura del Libro del Amigo y el Amado, de Vuestro servidor
Ramon Llull, el erudito medieval que se convirtió en profeta de la informática
Si bien Ramon Llull escribió muchas de sus principales obras en latín, también escribió mucho en su lengua materna, que era el catalán. Escribir en cualquier idioma vernáculo era algo raro a finales del siglo XIII.
Imagínate que tienes una teoría que te permite deducir todas y cada una de las cosas verdaderas sobre el mundo. ¿Qué harías con ella?
Pues alrededor del final del siglo XIII, un europeo llamado Ramon Llull creía que había elaborado tal teoría, y no le hizo mucho bien: fue linchado, encarcelado y amenazado con ser ejecutado.
Eso se debió a que para Llull, quien nació en la isla española de Mallorca, el uso adecuado de una teoría como la suya era demostrarle a todos, usando lógica pura, que el Dios cristiano era el único verdadero.
Aunque puede sonar como un fanático de la época de las Cruzadas, su idea fundamental era extraordinaria.
Verdades irrefutables
Llull pensaba que la verdad podría ser automatizada.
Pie de foto,Grabado que representa una figura circular que describe las horas del día, los signos zodiacales y sus respectivos meses y cuatro estaciones. «Practica Compendiosa Artis» de Raymundi Lulli, 1523. Libro octavo. Astrología.
Desarrolló un esquema partiendo de unas pocas verdades o «axiomas» básicos sobre los que todos podían estar de acuerdo y, combinándolos en diferentes permutaciones, creyó que podía derivar todas las demás afirmaciones verdaderas.
Su plan para convertir a infieles al cristianismo era presentarles una lógica que no pudieran refutar.
Sin embargo hoy en día Ramon Llull no es aclamado como un profeta de la fe cristiana -como podría esperarse-, sino como el profeta de una rama de las matemáticas y la informática llamada combinatoria.
Sus teorías fueron el comienzo de una investigación muy profunda sobre la forma en que el mundo encaja.
Llull en su mundo
Incluso para los estándares medievales, Llull era un verdadero todoterreno.
Estudió las ciencias de su época – aritmética y geometría, astronomía y medicina-; compuso poesía caballeresca en la tradición trovadora del sur de Europa; escribió algunas de las primeras novelas europeas ambientadas en su propio tiempo; y fue, además, teólogo.
Pie de foto,»El árbol de la ciencia» de Llull. En la cosmovisión luliana hay 14 árboles principales y 2 auxiliares. Por ejemplo, el Elemental estudia la física; el Vegetal, la botánica; el Sensual, la biología; el Imaginal, las artes; el Humanal, la antropología, etc.
Después de su muerte desarrolló una reputación de místico y alquimista, aunque probablemente eso se deba a la costumbre medieval de los autores anónimos de atribuir sus libros a alguien más famoso.
Nació en Palma en Mallorca, probablemente en 1232, en un momento en el que Mallorca era uno de los lugares más cosmopolitas de Europa y estaba en el centro de una próspera red comercial del Mediterráneo.
El gran asunto de la época en esta parte del mundo era la interacción entre las tierras cristianas y la cultura islámica del norte de África.
El reino de Aragón estaba tomando lentamente el este la Península Ibérica, generalmente por la fuerza, de manos de quienes entonces llamaban moros o sarracenos.
Pero al mismo tiempo, había un intenso comercio entre esos dos mundos, no solo de bienes, sino también de ideas, con traductores europeos viajando a las tierras árabes para descubrir y traducir las obras de otros eruditos.
De licencioso a creyente
Por su propia admisión, Llull fue todo menos devoto en su juventud: según dijo, había sido «licencioso y mundano».
Nacido en una familia rica y posiblemente noble, pasaba sus días cortejando a las mujeres con canciones de amor y poemas. Pero un día, según contó, mientras estaba haciendo exactamente eso, tuvo una visión de Cristo en la cruz.
Pie de foto,’Conversión de Ramon Llull’, 1) Predicación del obispo en el convento de los Frailes Menores de Mallorca, 2) Ramon Llull en el hábito.
La revelación se repitió una y otra vez, y al principio lo aterrorizó. Pero luego se dio cuenta de que Dios lo estaba llamando a su servicio, y se propuso convertir a los sarracenos al cristianismo.
Hoy en día, ese impulso de la cristiandad medieval de «convertir a los paganos», con la espada de ser necesario, es controvertido.
Pero lo que Llull decidió fue hacer su trabajo misionero con el diálogo, así que aprendió árabe y leyó el Corán para poder debatir y comunicarse adecuadamente.
Lo malo fue que compró un sirviente musulmán -esencialmente un esclavo- para que le enseñara árabe, y en una ocasión lo golpeó por decir una blasfemia. El sirviente respondió de igual forma pero hirió gravemente a su amo y terminó en la cárcel, donde se ahorcó.
Una teoría medieval de todo
Llull pensó que para que ser convincente, necesitaba mostrar cómo la fe cristiana y sus «misterios» -como la doctrina de la Trinidad- formaban el conjunto básico de verdades a partir de las cuales todo lo que vemos y experimentamos, todo el conocimiento humano, podía ser explicado.
Algo así como una teoría medieval de todo.
Para lograrlo, se propuso convertirse en una de las personas más sabias de la cristiandad, y aprendió todo lo que pudo sobre todo lo que se sabía.
Pie de foto,Lllu escribió más de 240 libros, ya sea en latín o catalán, y a veces él mismo los traducía al árabe.
Finalmente, alrededor de la década de 1270, comenzó a armar su gran esquema, al que simplemente llamó el «Gran Arte» y que se conoció como el Arte Lluliano.
No es algo fácil de describir, en parte porque hoy parece una idea un tanto extraña.
Intentémoslo.
Para Martin Gardner, el gran escritor moderno de las matemáticas, Llull era como uno de esos «excéntricos que se convierten en los fundadores de las sectas», un embaucador que gira ruedas mágicas para invocar fórmulas vacías disfrazadas de verdades profundas.
Pero eso es injusto.
Lo que realmente estaba haciendo Llull era parecido a lo que el antiguo matemático griego Euclides hizo para probar teoremas matemáticos partiendo de un conjunto de axiomas básicos, usando la lógica y el cálculo, un enfoque que los matemáticos todavía usan hoy en día.
Solo que los axiomas de Llull no eran cosas como «dos líneas paralelas nunca se cruzarán», sino «Dios es uno» y «Dios es eterno». Estos, razonó, eran principios en los que cristianos, musulmanes y judíos estarían de acuerdo.
Pie de foto,Ramon Llull, aquí predicando, es reconocido como autor de «Ars Magna», un sistema lógico combinado para descubrir la verdad, concebido como un instrumento para ser utilizado en el diálogo interreligioso para convertir infieles.
El arte lluliano consistía en usar diagramas y manipulaciones mecánicas, incluidas ruedas giratorias concéntricas, para combinar estos axiomas de manera que se transformaran en declaraciones más complejas sobre el mundo, no solo el espiritual sino también el material que estudiaban los filósofos naturales.
Y representaba los axiomas de una manera que nadie lo había hecho antes: con una notación simbólica en la que a cada uno se le asignaba una letra, formando una especie de alfabeto del pensamiento humano.
El Arte era una especie de «ciencia de todas las ciencias», una clave para la forma en que todo el conocimiento estaba racionalmente ordenado.
Y sea cual fuera tu fe, no serías más capaz de refutar esas verdades lógicas de la misma manera que no podías refutar la geometría de Euclides, creía Llull.
Era un enfoque sin confrontación: no se trataba de «mi libro sagrado contra el tuyo», sino de razón clara y fría.
Su lógica falló
Pie de foto,Grabado del martirio de Ramon Llull en Túnez, impreso en Valencia en 1515 por D. de Gumiel, Biblioteca Universitaria de Barcelona, España.
Como sin duda habrás adivinado, no resultó tan fácil.
A pesar de sentir grandes temores por su seguridad, Llull viajó a las tierras sarracenas armado con sus diagramas.
Fue a Túnez en la costa norte de África y, al principio, los musulmanes parecían felices de debatir, pero en gran parte porque ellos querían convertir a Llull al islam, no al revés.
Al final, aunque algunos pidieron que lo ejecutaran, el gobernante de Túnez decretó que lo expulsaran, y que si alguna vez volvía a pisar la ciudad, sería lapidado.
Después de pasar varios años viajando por Europa, estudiando en París y tratando de obtener el apoyo del Papa, Llull intentó nuevamente en la ciudad de lo que hoy es Bugía, en Argelia.
Pero le fue peor: después de debatir con un imán musulmán, se dice que fue golpeado por una multitud y arrojado a la cárcel donde languideció durante medio año antes de ser expulsado nuevamente.
Pie de foto,Ramón Llull viaje a Bugía como misionero, su lapidación y reclusión en prisión («Breviculum Codex», miniatura, Biblioteca Memorial de Baden, Karlsruhe, Alemania).
Sin embargo, no se dio por vencido.
En 1314, a la notable edad de 81 años, volvió a navegar de Mallorca a Túnez… donde no le fue tan mal como era de esperar.
Aunque algunas historias dicen que fue apedreado y martirizado, la verdad es que para entonces Túnez se había vuelto cosmopolita y lo que le pasó a Llull fue que murió de viejo a principios de 1316, quizás en Túnez o navegando de regreso a Mallorca, y fue enterrado en Palma.
El arte de las combinaciones
Después de la Peste Negra del siglo XIV y luego del Renacimiento, los logros intelectuales de la Edad Media tendieron a eclipsarse.
Pero Ramon Llull encontró algunos entusiastas partidarios del racionalismo de la Revolución Científica. En particular, el matemático y filósofo alemán Gottfried Leibniz, quien se inspiró en la idea de Llull de crear un alfabeto simbólico del pensamiento humano que pudiera combinarse de acuerdo con reglas lógicas para generar teoremas y proposiciones más complejos a partir de los más simples.
Explicó este concepto en un libro de 1666 llamado «Disertación sobre el arte de las combinaciones».
El interés de Leibniz en esa mecanización del conocimiento como una aritmética de combinaciones también lo llevó a inventar uno de los primeros dispositivos de cálculo mecánico: un precursor de las máquinas de cálculo que finalmente condujeron a la computadora.
El Arte de Llull es, de hecho, lo que los informáticos hoy en día llaman un sistema generativo: un tipo de lenguaje en el que los elementos básicos se combinan según las reglas para hacer declaraciones complejas.
Pie de foto,La historia de la combinatoria es larga: conceptos combinatorios básicos y resultados enumerativos aparecieron en todo el mundo antiguo. Pero fue en la segunda mitad del siglo XX que la combinatoria experimentó un rápido crecimiento.
Y al usar un código simbólico para representar esos elementos, a lo que más se parece su sistema es a un lenguaje informático moderno, donde se combinan instrucciones y operaciones simples para realizar cálculos complicados.
Pero la codificación por computadora es apenas un aspecto de este «arte de combinaciones», esa rama de las matemáticas llamada combinatoria.
Engañosamente simple
La combinatoria ha sido llamada «el arte de organizar los objetos de acuerdo con reglas específicas».
Es realmente una forma de hacer dos preguntas engañosamente simples: ¿cuántos hay y cómo podemos organizarlos?
Preguntas como esta surgen en todo tipo de ciencias: en los esfuerzos por comprender la evolución y los genes, las computadoras, los gráficos y el lenguaje, por ejemplo.
Si los objetos son, por ejemplo, átomos, el arte de la combinatoria te permite descubrir qué tipos de moléculas y sustancias son posibles en el mundo.
Si son los invitados a tu boda, la combinatoria te indicará cómo organizarlos en las mesas para la cena.
Es más: muchos juegos son ejercicios de combinatoria, desde el ajedrez y el sudoku.
Lull fue el profeta medieval de una rama de las matemáticas tan amplia que, en realidad, nadie sabe dónde comienza ni dónde termina.
«El Papa cita estos ejemplos no para exhibir erudición, sino para mostrar que la Iglesia tiene rostro y memoria, y que su compromiso con los últimos es una herencia viva, plural, fecunda y, sobre todo, insoslayable»
«León XIV expone abiertamente su intención al hacer este recorrido por los ‘santos de los pobres’: ‘He decidido recordar esta bimilenaria historia de atención eclesial a los pobres y con los pobres para mostrar que esta forma parte esencial del camino ininterrumpido de la Iglesia'»
«Citando a santos, madres, maestros, hospitalarios y mártires anónimos, León XIV convierte Dilexi te en una exhortación de carne y hueso»
«Al centrar su exhortación en estas figuras que representan el rostro misericordioso de la Iglesia y en la opción preferencial por los pobres, León XIV reafirma que la santidad cristiana no es abstracta ni lejana, sino encarnada y comprometida con los últimos»
León XIV hace de Dilexi te una exhortación coral y encarnada. Por sus páginas desfilan decenas de nombres—santos universales, fundadores, místicas, pastores encarnados en lo social y mártires anónimos—que configuran el verdadero pilar de la opción preferencial por los pobres. El Papa cita estos ejemplos no para exhibir erudición, sino para mostrar que la Iglesia tiene rostro y memoria, y que su compromiso con los últimos es una herencia viva, plural, fecunda y, sobre todo, insoslayable.
La herencia de Francisco: una Iglesia en salida y con los pobres como vicarios de Cristo
Francisco fue el último gran referente citado y el principal inspirador de esta línea misionera. Como explica León XIV:
«He recibido como herencia un proyecto que mi predecesor, Francisco, estaba preparando para mostrar la conexioˊn profunda entre el amor de Cristo y la llamada a acercarnos a los pobres».
Francisco, en su magisterio, colocó la opción preferencial por los pobres en el centro de la misión eclesial, no como una elección política o ideológica, sino como el corazón evangélico. En palabras suyas:
«La opción preferencial por los pobres está en el centro del Evangelio»
Fue Francisco quien lanzó la Iglesia a salir hacia las periferias, comprendiendo al pobre no solo como receptor de limosnas, sino como vicario de Cristo, presencia sacramental que Jesús quiso en carne y hueso para transformar al mundo.
Elenco de figuras citado por ámbitos
1. Caridad práctica y pobreza evangélica
San Francisco de Asís: «La figura luminosa del Poverello nunca dejará de inspirarnos. Fue él, hace ocho siglos, quien provocó un renacimiento evangélico entre los cristianos y en la sociedad de su tiempo… La figura de Francisco sigue movilizando el ánimo de los creyentes» (n.7).
Santa Clara de Asís: Fundadora de las clarisas y custodia del ideal radical de la pobreza, «su lucha espiritual consistió en mantener fielmente el ideal de la pobreza radical. Con firmeza, obtuvo del Papa Gregorio IX el llamado Privilegium Paupertatis» (n.65).
Carlos de Foucauld: Místico contemporáneo, encarnó la entrega silenciosa en los márgenes. León XIV lo cita para subrayar el valor de servir «entre los más humildes» (n.79).
2. Padres de la Iglesia
San Juan Crisóstomo: Referente de caridad profética. «Dios no necesita vasos de oro, sino almas de oro. Si los fieles no encuentran a Cristo en los pobres, tampoco lo hallarán en el altar» (n.41).
San Gregorio Magno: Modelo de caridad pastoral: «Todos los días, si lo buscamos, hallamos a Lázaro… Ved que a todas horas se presentan los pobres y que ahora nos piden ellos, que luego vendrán como intercesores nuestros» (n.108).
San Agustín, San Ambrosio y San Basilio: Padres que “ligaron la caridad al verdadero culto y la comunidad al servicio de los últimos” (n.43-44, 54-55). Ambrosio: «La limosna es justicia restaurada, no un gesto paternalista» (n.43).
3. Educación y dignidad de los pequeños
San José de Calasanz: Fundador de la primera escuela popular gratuita de Europa. «Impresionado por la falta de instrucción de los jóvenes pobres, creó la primera escuela pública popular gratuita de Europa» (n.69).
San Juan Bautista de La Salle: Pionero de la educación fraterna y gratuita para obreros y campesinos. «El aula era un lugar para el desarrollo humano, pero también para la conversión» (n.69).
San Marcelino Champagnat y San Juan Bosco: Educadores que pusieron la escuela y el oratorio al servicio de los jóvenes obreros y vulnerables (n.70).
4. Caridad sanitaria y hospitalidad
San Camilo de Lelis y San Juan de Dios: Creadores de órdenes hospitalarias, encarnaron: «el servicio con total dedicación… para poderlo servir con todo amor caritativo, en el alma y en el cuerpo» (n.50).
Santa Luisa de Marillac: Fundadora de las Hijas de la Caridad. Citada como ejemplo de servicio a los «pobres enfermos en los hospitales» (n.51).
Santa Teresa de Calcuta, Santa Dulce de los Pobres, Hermana Emmanuelle: Encarnaron la compasión radical: “descubrieron que los más pobres no son meros objetos de compasión, sino maestros del Evangelio” (n.79).
5. Migración y acogida
San Juan Bautista Scalabrini y Santa Francisca Xavier Cabrini: Santos de la migración, «protectores y madres de migrantes modernos» (n.74).
Santa Katharine Drexel, Madre Cabrini: Misioneras entre «los grupos más desfavorecidos de Norteamérica» (n.79).
6. Liberación y redención de cautivos
Órdenes trinitaria y mercedaria: Fundadas para liberar a los cautivos. «Dieron testimonio de que la caridad puede ser heroica» (n.60).
Monjes de san Benito y San Basilio: «La hospitalidad era parte integrante de la espiritualidad monástica» (n.53-54).
7. Magisterio episcopal y martirio social
San Óscar Romero: Testigo y mártir de la opción por los pobres; citado como centro de la opción pastoral de América Latina (n.89).
Conferencias episcopales latinoamericanas (Medellín, Puebla, Aparecida): Referidas para confirmar la opción preferencial y profética.
La memoria de Monseñor Romero
8. Movimientos populares, laicos y mártires anónimos
La exhortación cita “los líderes laicos perseguidos, monjes, trabajadores y mujeres consagradas, voluntarios y mártires anónimos”, y reconoce: «quienes han escogido vivir entre los pobres… deben ser reconocidos entre las formas más altas de vida evangélica” (n.111).
El objetivo de citar estos nombres
En el capítulo 5, número 103, León XIV expone abiertamente su intención al hacer este recorrido por los ‘santos de los pobres’:
“He decidido recordar esta bimilenaria historia de atención eclesial a los pobres y con los pobres para mostrar que esta forma parte esencial del camino ininterrumpido de la Iglesia. El amor a los pobres es un elemento esencial de la historia de Dios con nosotros y, desde el corazón de la Iglesia, prorrumpe como una llamada continua en los corazones de los creyentes”.
Citando a santos, madres, maestros, hospitalarios y mártires anónimos, León XIV convierte Dilexi te en una exhortación de carne y hueso. Cada nombre es una invitación a sumergirse en la herencia viva de la Iglesia, que solo puede renovarse si camina, sirve y transforma el mundo de la mano de quienes hicieron de la caridad y la justicia su razón de vivir.
Dilexi te no es sólo un documento doctrinal, sino una llamada exigente a vivir el Evangelio acompañando e impulsando a los más vulnerables, convirtiendo la fe en gestos de justicia, amor y misericordia.
El enfoque pastoral y espiritual de Dilexi te se sostiene sobre estos pilares de santidad social: la memoria viva de santos y mártires que encarnaron en sus vidas la cercanía, la defensa y la lucha al lado de los pobres y excluidos. Estos testimonios conforman la tradición eclesial que León XIV llama a renovar y encarnar en la Iglesia presente, para que la fe sea inseparable del amor eficaz y profético.
Así se precisa dónde está el corazón vibrante de la Iglesia: en la opción radical por los pobres, siguiendo la enseñanza y el ejemplo de Jesús, que nos invita a reconocerlo en ellos y a abrir puertas sin prejuicios, recordándonos que “la Iglesia no puede bloquear el camino al Espíritu, ni cerrar la puerta a nadie, ni siquiera a los ‘marcianos’.”
Al centrar su exhortación en estas figuras que representan el rostro misericordioso de la Iglesia y en la opción preferencial por los pobres, León XIV reafirma que la santidad cristiana no es abstracta ni lejana, sino encarnada y comprometida con los últimos.
Esta comunidad de santos y humildes servidores del Evangelio es la piedra angular del mensaje que el Papa quiere que ilumine la tarea de la Iglesia hoy: un amor efectivo que transforma estructuras y acoge a cada persona como un hijo amado de Dios, confirmando que “la Iglesia no puede bloquear el camino al Espíritu, ni cerrar la puerta a nadie, ni siquiera a los ‘marcianos’”.
El arzobispo Joan Planelles presidió, el día 17 de octubre, la celebración eucarística con motivo del cincuenta aniverdario de la casa de la Comunidad de Jesús en Reus, la LLar de Betània. El encuentro comenzó con un rato dde conversación con los miembros de esta comunidad, laicos que viven y comunican el Evangelio aseguró en el amor y la amistad fraterna, siguiendo la identidad dada por su fundador, Pedro Vilaplana, inspirándose en la espiritualidad de san Carlos de Foucauld.
Durante la homilía, el Sr. Arzobispo les exhortó a continuar «dando estimonio de Jesús en el día a día, en esta capilla de un piso, en medio de un bloc de pisos, enmedio de la cotidianidad». Así, aseguró que el tstimonio que hemos de dar hoy es vivir la fe cristiana en la cotidianidad de las personas que nos rodean siendo una luz encendida»
“La vida de Carlos de Foucauld fue una sucesión de movimientos dislocados, de épocas de las que cada una es como volver del revés la anterior, que traen consigo un nuevo punto de partida, a veces un absoluto volver a empezar.” A. Chatelard (Hermano de Jesús).
NACIMIENTO: 1858
15 de septiembre de 1858, en Estrasburgo, en una familia noble, que tiene como divisa “No retroceder” (“Jamais arrière”). Bautismo.
INFANCIA – JUVENTUD: 1858 – 1876
Carlos tiene una hermana, María, tres años menor que él.
Mueren sus padres, en corto plazo, en 1864. Carlos llevará por ello una herida muy honda.
Los huérfanos son confiados al abuelo materno, coronel Morlet, bondadoso pero débil. «Yo, que estuve rodeado desde mi infancia de tantas gracias, hijo de una madre santa…» Nov. 1897
Tras la guerra franco-alemana de 1870, Francia pierde Alsacia y Lorena. La familia deja Estrasburgo y se va a Nancy, optando por la nacionalidad francesa.
Estudios secundarios en Nancy, y luego en París, en los Jesuitas, donde hace el Bachillerato y comienza el año de preparación para Saint Cyr (Academia Militar). Por perezoso e indisciplinado lo expulsan a mitad de curso. Carlos sitúa su pérdida de la fe al final de sus estudios de secundaria, hacia los 16 años.
VIDA MILITAR: 1876 – 1881
1876: ingresa en Saint Cyr.
1878: Muere su abuelo en marzo; hereda una enorme fortuna, que irá dilapidando. Ingresa en octubre en la Academia de Caballería de Saumur; saldrá en 1879, con el puesto 87º sobre 87. «Me iba alejando de Vos, Señor, cada vez más. Toda fe había desaparecido de mi vida» Retiro, Nov. 1897
En la Academia lleva una vida de juerguista y multiplica los actos de indisciplina y excentricidad (p.ej,, estando de guardia deja su puesto, se disfraza de pordiosero…). Dibuja y se cultiva, leyendo mucho.
1879: De guarnición en Pont-à-Mousson, derrocha más y más su dinero, vive a lo grande, y se lía con una joven de mala reputación, Mimí.
Su Regimiento es enviado a Argelia. Se lleva a Mimí, haciéndola pasar por su mujer. Cuando se descubre el engaño, el ejército le ordena que la despida. Carlos se niega y prefiere pasar a la reserva, por «indisciplina acompañada de notoria mala conducta». Se vuelve a Francia, a vivir en Evian.
1881: Se entera de que su Regimiento participa en una peligrosa campaña en Argelia. Deja a Mimí, solicita el reingreso y se une a sus camaradas. Durante ocho meses demuestra ser un excelente oficial, apreciado tanto por los jefes como por los soldados.
VIAJES DE EXPLORACIÓN: 1882 – 1886
Seducido por el África del Norte, pide la baja en el ejército y se traslada a Argel para preparar científicamente un viaje de exploración de Marruecos. Estudia árabe y hebreo. «El Islam me ha provocado una honda convulsión» Carta del 8 Ene 1901
Junio de 1883 – mayo de 1884: Recorre clandestinamente Marruecos, disfrazado de rabino, con el Rabino Mardoqueo como guía. Su vida peligra en varias ocasiones. Queda impresionado por la fe y la oración de los Musulmanes.
1884: Carlos de Foucauld tiene novia en Argel, pero rompe el compromiso porque su familia se opone a este matrimonio.
1885: recibe la medalla de oro de la Sociedad francesa de Geografía, por el informe de su exploración de Marruecos.
1885 – 1886: Viaja por los oasis del sur de Argelia y de Túnez.
1886: Vuelto a Francia; reencuentro con su familia, especialmente con su prima Marie de Bondy.
Escribe el libro «Reconnaissance au Maroc».
Vive austeramente como un asceta.
Se interroga acerca de la vida interior y la espiritualidad. Sin fe, entra en los templos, y repite esta extraña oración: «Dios mío, si existes, haz que te conozca».
CONVERSIÓN: 1886 – 1889
1886, finales de octubre: entra en la iglesia de San Agustín, en París, para pedirle al P. Huvelin (a quien conoció por Marie de Bondy) que le dé clases de religión.
El P. Huvelin le dice que se confiese y comulgue a continuación.
VIDA RELIGIOSA: 1889 – 1897
1890, 16 de enero: ingresa en la Trapa de Ntra. Sra. de las Nieves, en Francia.
Seis meses después, parte para Akbés (Siria), a una Trapa mucho más pobre. «Mi vocación religiosa data del mismo momento de mi conversión: Dios es tan grande…». Agosto, 1901
Hace un primer proyecto de congregación religiosa “a su manera”. «Suspiro por Nazaret», escribe.
Solicita la dispensa de sus votos. En octubre de 1896 le envían a estudiar a Roma.
Enero 1897: El Abad general de los Trapenses le deja libre para seguir su vocación.
NAZARET: 1897 – 1900
Desde marzo de 1897 vive en Nazaret, como criado de las Clarisas. Vive en una caseta, fuera de la clausura. «Para parecerse aún más a Jesús…» agosto, 1901
«Obtuve permiso para irme solo a Nazaret y vivir allí incógnito, como obrero, de mi trabajo cotidiano. Soledad – oración – adoración – meditación del Evangelio – trabajo humilde». «Por el solo hecho de celebrar la Misa…, daré a Dios la mayor gloria y haré a los hombres el mayor bien» Carta de abril de 1901
Se queda allí 4 años. Poco a poco, las Clarisas y su confesor, el P. Huvelin, lo convencen para que pida la ordenación sacerdotal.
Vuelve a Francia, a Ntra. Sra. de las Nieves, para prepararse.
9 de junio de 1901: se ordena sacerdote.
BENI-ABBÉS Y LOS RECORRIDOS ENTRE LOS TUAREG: 1901 – 1906
1901, septiembre: Carlos de Foucauld llega a Argel. Va a establecerse en Beni-Abbés, donde construye una fraternidad para fundar una comunidad de monjes.
Alerta a sus amigos y a las autoridades sobre el drama de los esclavos.
Rescata algunos esclavos. «Continuar en el Sahara la vida oculta de Jesús en Nazaret, no para predicar sino para vivir en la soledad, la pobreza, el trabajo humilde de Jesús». Abril, 1904
1905: Realiza varios recorridos por territorio de los Tuareg.
Aprende su lengua.
Nunca hasta entonces ha llegado ningún sacerdote hasta ellos.
Redacta para ellos un catecismo y comienza a traducir el Evangelio.
1906: Se le agrega un compañero, por fin. Pero muy pronto el hno. Miguel cae enfermo y se va.
TAMANRASSET – 3 VIAJES A FRANCIA: 1907 – 1916
1907, julio: Carlos se instala en Tamanrasset. Emprende un enorme trabajo científico sobre el idioma de los Tuareg, sus cantos, sus poemas. Toma a uno del país como ayudante. «Mi apostolado debe ser el de la bondad. Que al verme, digan: “Si este hombre es bueno… su religión debe ser buena”». 1909
Es el único cristiano. No le está permitido celebrar la Eucaristía. Pero decide quedarse… por aquellos hombres. Esto durará seis meses. Obtendrá autorización para celebrar solo, pero no para tener la Reserva eucarística.
1908, enero: enferma de agotamiento. Los Tuareg lo salvan, compartiendo la poca leche de cabra que queda en una época de gran sequía. Carlos está en la impotencia, dependiente de sus vecinos… Se da cuenta de que la amistad, el amor a los hermanos, pasa por el intercambio, la reciprocidad.
1909 – 1911 – 1913: Hace tres viajes a Francia para presentar su proyecto «de unión de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón», asociación para la conversión de los infieles. «Cristianos fervorosos, de cualquier condición, capaces de dar a conocer con su ejemplo la religión cristiana, de dar a “ver” el Evangelio con su vida» (Reglamento – Consejos. 1911 – 1913).
Estalla la guerra en Europa. Carlos de Foucauld permanece en Tamanrasset por consejo de Laperrine, un militar amigo suyo.
1915: El desierto se agita: amenazadoras incursiones de marroquíes, Senusitas de Libia.
ÚLTIMO AÑO – MUERTE:1916
Se construye un fortín en Tamanrasset para proteger a la población. Carlos de Foucauld se traslada allí, solo, esperando alojar a la gente de los alrededores en caso de peligro. «Nuestro anonadamiento es el medio más poderoso que tenemos para unirnos a Jesús y hacer bien a las almas». Carta de 1º de diciembre, a Marie de Bondy
Continúa trabajando en los poemas y proverbios Tuareg.
1º de diciembre de 1916: Unos Tuareg de influencia senusista, lo sacan del fortín, se apoderan de él y lo atan.
Durante el saqueo, inesperadamente se anuncia que vienen algunos soldados. Es el desbarajuste… Hay un disparo. Lo matan. Sus despojos son enterrados en el foso que rodea el fortín. «Cuando el grano de trigo caído en tierra no muere, se queda solo; si muere, da mucho fruto; yo no he muerto, así que estoy solo… Pida por mi conversión, para que muriendo, dé fruto». a Suzanne Perret
A su muerte, Carlos de Foucauld está solo… o casi. En Francia, son 49 los inscritos en la Unión de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, que consiguió fuese aprobada por las autoridades religiosas.
En 2005: 19 grupos distintos, de laicos, sacerdotes, religiosos o religiosas viven el Evangelio por todo el mundo ayudados por las intuiciones de Carlos de Foucauld.