Se la esperanza, teje el futuro

Sé la esperanza, teje el presente

por Yara González-Justiniano

Lento pero viene (Lento pero viene)

El futuro se acerca (El futuro se acerca)

Despacio, pero viene (Pulgadamente, pero viene)

En este poema, el periodista y novelista uruguayo Mario Benedetti escribió sobre cómo el futuro se acerca lenta pero seguramente. Reivindica el futuro que soñamos y se basa en la nota progresiva de lo que aún está por llegar, en sueños realizados y semillas sembradas. Aunque el futuro como esperanza permanece en el «todavía no», Benedetti ilustra las señales de este futuro que se acerca. Este ritmo lento en la expectativa de lo que está por venir también irrita con la desesperada necesidad de justicia hoy. Al reconciliar la lenta progresión de un futuro soñado en medio de males que presagian desesperación, para ser la esperanza, la esperanza no se hace de la vista larga ; la esperanza no ignora el presente. Este futuro que se acerca se forja en el presente. Y las decisiones que tomamos hoy acercan nuestro futuro.

Lento pero viene

el futuro real (el futuro real)

el mismo que inventamos

nosotros y el azar

cada vez má s nosotros (cada vez más nosotros)

y menos el azar (and less chance)

(Benedetti, “ Lento pero Viene ” , Cotidianas:1978-1979 , 1979)

Al prestar atención a las luchas de nuestro mundo, la esperanza en el futuro de la humanidad no puede existir en abstracto. La esperanza en abstracto se convierte en una ilusión que olvida que los humanos tienen capacidad de acción en la construcción de un mundo justo y próspero. La esperanza en abstracto pone la responsabilidad de la esperanza en quienes sufren, como si la esperanza pudiera externalizarse, al seguir preguntando solo: «¿Dónde está la esperanza?». La esperanza necesita estar integrada en nosotros mismos. Necesitamos preguntarnos cómo podemos participar o ser testigos de un futuro esperanzador.

Durante la Asamblea General de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Estados Unidos y Canadá, el 13 de julio de 2025, el secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, Rev. Prof. Dr. Jerry Pillay, pronunció un discurso inaugural. Inspirado por la afirmación de la denominación de ser un movimiento por la plenitud en un mundo fragmentado, instó a sus oyentes a atreverse a tener esperanza y a convertirse en esos signos de plenitud que el mundo necesita. La esperanza en el futuro se atreve a participar en el presente. Este tipo de esperanza es lo que yo, en mi experiencia académica, llamo una esperanza sostenible. Es un movimiento para denunciar las realidades materiales que oprimen y sofocan la creación. Así, los vínculos en la tierra pueden apuntar a la esperanza del «todavía no», brindándonos así un camino hacia el cual avanzar mediante el desarrollo de prácticas de justicia. Una esperanza sostenible es aquella que asume y trabaja con las realidades de nuestro entorno y persiste cultivando aquello que nos impulsa a prosperar y a hacer el bien. Es una esperanza que puedo sostener y me sostiene frente a lo que parece imposible. El Dr. Pillay hizo un llamado a una esperanza que se materialice en la labor de justicia y cuidado. Enfatizó las responsabilidades de la iglesia de abordar la violencia sexual y de género, reconocer el daño que causa la exclusión de las personas queer, exponer los daños a la Tierra y al cambio climático, y denunciar la violencia en Gaza y contra el pueblo palestino. El Dr. Pillay nos recordó que la labor a la que estamos llamados no se mide por la cantidad de seguidores, sino por el testimonio de esperanza y justicia que el Evangelio nos inspira.

Durante esta asamblea, la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) aprobó varias resoluciones en respuesta a su llamado cristiano a la justicia. Siguiendo el camino trazado por el Consejo Mundial de Iglesias, más específicamente, la denominación aprobó la Afirmación GA-2571 {*} el llamamiento del Consejo Mundial de Iglesias a “Poner fin al apartheid, la ocupación y la impunidad en Palestina e Israel”, y de solidaridad con el pueblo palestino en nuestra lucha por el fin del genocidio. Mantenerse solidario impulsa la esperanza y la proyección de futuro para mirar el presente y responder a él con fidelidad. Aprender a distinguir la idolatría del neocapitalismo, la supremacía y el poder expone cómo estamos inmersos en lo que impide un futuro justo. Permanecer en silencio y pasivos se convierte en una elección que provoca la muerte de alguien más y, en última instancia, la nuestra. La claridad sobre lo que debería ser nuestro presente frente a la violencia y la injusticia nos acerca al futuro, convirtiéndonos en aquello que anhelamos.

La invitación del Dr. Pillay a observar atentamente las numerosas huellas que dejan las iglesias de todo el mundo nos muestra las posibilidades de sanar la injusticia y la fragmentación. Este llamado a la esperanza y la imaginación busca alinear a la iglesia con el amor y la misericordia de Dios por toda la creación. Yo, por mi parte, me atrevo a tener esperanza practicando la solidaridad y tejiendo con valentía los fragmentos del presente que invocan un futuro que se acerca lentamente, pero que florece con justicia, alegría y misericordia.

NOTA:

{*} Afirmación de la llamada del Consejo Mundial de Iglesias para “Poner fin al apartheid, la ocupación y la impunidad en Palestina e Israel”, y de solidaridad con el pueblo palestino en nuestra lucha por el fin del genocidio.

AUTORA:

Rev. Dra. Yara González-Justiniano es profesora adjunta de Religión, Psicología y Cultura con énfasis en Estudios Latinx en la Universidad de Vanderbilt. Es teóloga práctica y ministra de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Estados Unidos y Canadá. Su libro más reciente, Centrando la Esperanza como una Práctica Decolonial Sostenible: Esperanza en Práctica (2022), busca responder a la pregunta de cómo se ve la esperanza en medio de una crisis socioeconómica. Su enfoque interdisciplinario para esta indagación se basa en la investigación etnográfica con la esperanza de encontrar prácticas que posibiliten una esperanza que sustente la colectividad.

FUENTE: https://www.oikoumene.org/

Francisco, a los jóvenes de Taizé: «La esperanza supera toda fatiga, toda crisis y toda angustia»

Mensaje del Papa a los jóvenes de Taizé
Mensaje del Papa a los jóvenes de Taizé Comunidad de Taizé
  • «La Iglesia universal os necesita a todos para anunciar hoy la buena noticia del amor de Dios:

«Muchos países están marcados por la violencia y la guerra, muchas personas son víctimas de tratos inhumanos, y otras están desorientadas por las desigualdades en nuestras sociedades y los peligros ecológicos»

Jesús Bastante

«La esperanza supera toda fatiga, toda crisis y toda angustia». El Papa Francisco, a través de su secretario de Estado, Pietro Parolin, ha dirigido un mensaje a los «queridos jóvenes» que, congregados por la comunidad de Taizé, se encuentran en Tallin para la inauguración del 47 Encuentro Europeo.

«Reunirse en un espíritu de compartir y de fraternidad es aún más importante en el contexto actual, cuando nuestro mundo atraviesa graves pruebas», afirma el Papa, en el escrito firmado por Parolin.

«Muchos países están marcados por la violencia y la guerra, muchas personas son víctimas de tratos inhumanos, y otras están desorientadas por las desigualdades en nuestras sociedades y los peligros ecológicos», subraya el Pontífice.

París acogerá en 2025 la 48ª edición del Encuentro Europeo de Jóvenes organizado por la Comunidad de Taizé

El hermano Mathew, en el Encuentro Europeo de Jóvenes en Tallín
El hermano Mathew, en el Encuentro Europeo de Jóvenes en Tallín Taizé

París será la cita del próximo Encuentro Europeo de la Comunidad de Taizé -el 48º- que tendrá lugar del 28 de diciembre de 2025 al 1 enero de 2026

La capital francesa ya acogió el evento en cuatro ocasiones: en 1983, 1988, 1994 (con más de 100.000 jóvenes reunidos entonces, todo un récord) y 2002

José Lorenzo

París será la cita del próximo Encuentro Europeo de la Comunidad de Taizé -el 48º- que tendrá lugar del 28 de diciembre de 2025 al 1 enero de 2026. La capital francesa ya acogió el evento en cuatro ocasiones: en 1983, 1988, 1994 (con más de 100.000 jóvenes reunidos entonces, todo un récord) y 2002.

 Así lo anunció el superior de esta comunidad ecuménica, el hermano Matthew desde Tallín, la capital de Estonia, país que acoge por primera vez un encuentro de estas características en el que, hasta este 1 de enero, están participando unos 3.500 jóvenes de distintos países europeos y distintas confesiones cristianas, congregados bajo el lema “Convertirse en peregrinos de la paz” para vivir juntos cinco días marcados por la oración y el compartir y donde, según Cathobel, están participando «en talleres dedicados al descubrimiento cultural e histórico de Estonia, a los testimonios de los jóvenes ucranianos, al ecumenismo o la ecología».

 «De situaciones que pueden parecer desesperadas, Dios puede crear algo nuevo. Dios puede sacar vida de la muerte e incluso reconciliación del conflicto. (…) La paz que llevamos dentro de nosotros, que proviene de la esperanza con la que vivimos, nos hace interiormente libres, nos permite amar la vida y resistir la injusticia, perseverando bajo el impulso del Espíritu Santo», les dijo el hermano Mathew en a carta «Esperanza más allá de toda esperanza» escrita con motivo de este encuentro ecuménico.

Mensaje del papa Francisco

También el papa Francisco les animó, en una carta que les hizo llegar, a perseverar en esta iniciativa, porque «reunirse en un espíritu de compartir y de fraternidad es tanto más importante en el contexto de hoy, cuando nuestro mundo está pasando por pruebas serias», señaló, aludiendo al clima de violencia, guerra, maltrato inhumano, desigualdades sociales y peligros ecológicos.

Y, una vez conocido que la capital gala será la sede del próximo encuentro, el arzobispo de París, Laurent Ulrich, junto con los obispos católicos de la provincia de París, a los que se unieron líderes protestantes y ortodoxos a nivel nacional y regional, hicieron público un comunicado en el que señalaron que esa cita ecuménica con jóvenes de toda Europa «será una gran oportunidad para encontrarnos en un espíritu de oración y fraternidad, de compartir y de celebración, y así establecer un testimonio cristiano de unidad en el corazón de un mundo atravesado por tantas tragedias y crisis”.

Lo que agrada a Dios

¿De quién es la carta que Francisco dice que «debería ser leída mil veces»?

Buceando en la última encíclica del Santo Padre, Dilexit nos, aparece una encarecida recomendación del Pontífice por una autora mística

Álex Navajas

Francisco recurre a numerosos santos, padres de la Iglesia, fundadores, teólogos y místicos para enriquecer el texto de su última encíclica, Dilexit nos. Hay tres de ellos que son los que más han inspirado al Pontífice en esta ocasión, y los tres son franceses: San Francisco de Sales, San Carlos de Foucauld y Santa Teresa del Niño Jesús. Esta última es la autora de una carta que, según afirma el Santo Padre, «debería ser leída mil veces por su hondura, claridad y belleza». No en vano, es una de las cuatro únicas doctoras de la Iglesia.

Se trata de un escrito que la santa de Lisieux le remitió con fecha del 17 de septiembre de 1896 —un año antes de su muerte— a sor María del Sagrado Corazón. Esta religiosa elogiaba a Teresa «por su generoso amor a Dios dispuesto al martirio». «Ella le responde detenidamente en una carta que hoy es uno de los grandes hitos de la historia de la espiritualidad», subraya Francisco en el punto 138 de su encíclica. «Allí ayuda a la hermana ‘del Sagrado Corazón’ a evitar concentrar esta devoción en un aspecto dolorista, ya que algunos entendían la reparación como una suerte de primacía de los sacrificios o de los cumplimientos moralistas».

«Amar mi pequeñez y mi pobreza»

«Ella, en cambio, resume todo en la confianza como la mejor ofrenda, agradable al Corazón de Cristo: ‘Mis deseos de martirio no son nada, no son ellos los que me dan la confianza ilimitada que siento en mi corazón. A decir verdad, las riquezas espirituales hacen injusto al hombre cuando se apoya en ellas con complacencia, creyendo que son algo grande. […] Lo que le agrada es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la esperanza ciega que tengo en su misericordia… Este es mi único tesoro […] si deseas sentir alegría o atractivo por el sufrimiento, es tu propio consuelo lo que buscas. Comprende que, para amar a Jesús, para ser su víctima de amor, cuanto más débil se es, sin deseos ni virtudes, más cerca se está de las operaciones de ese Amor consumidor y transformante. […] ¡Ay, cómo quisiera hacerte comprender lo que yo siento…! La confianza, y nada más que la confianza puede conducirnos al amor», prosigue el Papa.

En su encíclica «Dilexit nos» Francisco concluye en el siguiente punto, el 139, señalando que «en muchos de sus textos se advierte su lucha contra formas de espiritualidad demasiado centradas en el esfuerzo humano, en el mérito propio, en el ofrecimiento de sacrificios, en determinados cumplimientos para ‘ganarse el cielo’».

Un poco más adelante, en el punto 141, el Santo Padre recoge otra enjundiosa reflexión de Santa Teresa del Niño Jesús: «A veces, cuando leo ciertos tratados espirituales en los que la perfección se presenta rodeada de mil estorbos y mil trabas, y circundada de una multitud de ilusiones, mi pobre espíritu se fatiga muy pronto, cierro el docto libro que me quiebra la cabeza y me diseca el corazón y tomo en mis manos la Sagrada Escritura. Entonces todo me parece luminoso, una sola palabra abre a mi alma horizontes infinitos la perfección me parece fácil: veo que basta con reconocer la propia nada y abandonarse como un niño en los brazos de Dios».https://www.youtube.com/embed/3cTd1RkFDnk?enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fwww.eldebate.com

Por cierto que esta misma carta de la santa de Lisieux inspiró hace unos años al cantautor católico Luis Alfredo para componer una de sus canciones más conocidas: «Lo que agrada a Dios», recogida en uno de sus discos, «Mi vocación es el Amor», que dedicó a Santa Teresa del Niño Jesús.

Fuente:

https://www.eldebate.com/religion/catolicos/20241028/quien-carta-francisco-dice-deberia-leida-mil-veces_239091.html

El consuelo de la Esperanza

Hay una grandeza en la búsqueda de consuelo y en la esperanza duradera que se puede captar en la existencia de hombres y mujeres fuertes y brillantes, que, a veces, se han visto seriamente amenazados por el desaliento.

En el espacio dedicado a la lectura de los Salmos, y a partir de algunas frases de Pablo -a quien considera nada menos que ‘creador de la consolación cristiana‘-, Michael Ignatieff deja abierta la posibilidad de seguir interrogándose sobre la relación que la consolación tiene con esperanza , entendida en su sentido y en su alcance cristiano. Una cuestión que está muy presente en la espiritualidad y la teología actuales. De hecho, para la tradición de la que forma parte el Apóstol, creer en Dios significa encontrar la fuente de una esperanza mayor‘. Una fuente que desborda nuestra profundidad humana pero que no quita nada al espíritu sereno que -como demuestra la historia- algunos han conseguido a costa de grandes esfuerzos.

Debemos recordar este conjunto de esperanzas porque, a pesar de los malentendidos, el que ofrece la fe no es un consuelo que nos exime de nuevas búsquedas, ya que somos ‘salvos en la esperanza‘, como dice expresamente el texto bíblico. Y porque nuestra espera es una espera confiada, una espera de plenitud con cierto temblor.

La esperanza cristiana -se repite con verdad y realismo- no nos libra de las lágrimas y no equivale a un tranquilizante que ignore los momentos de desánimo. Víctor Hugo ya advertía que ” el ojo ve claramente a Dios sólo a través de las lágrimas ” y que la esperanza más alta surge del dolor más profundo‘. En el propio lenguaje de Pablo, en el que brilla la esperanza de la resurrección, se formulan en secuencia: sufrimiento-paciencia-virtud probada y esperanza.

Sin embargo, sabemos que, incluso en condiciones de poca luz, quienes perseveran en la espera afrontan la muerte con serenidad, un obstáculo que ha resultado insuperable incluso para los investigadores más tenaces.

Una esperanza para todos

Para aquellos de nosotros que podamos sentirnos tentados a abandonar la búsqueda, o a pensar -como Macbeth y otros clásicos- que la vida es sólo ‘una sombra pasajera‘, será apropiado recordar que es posible encontrar consuelo en viene de arriba intentándolo con nuestro propio esfuerzo.

Hay una grandeza en la búsqueda de consuelo y en la esperanza duradera que se puede captar en la existencia de hombres y mujeres fuertes y brillantes, que, a veces, se han visto seriamente amenazados por el desaliento. Tienen el mérito de haber confiado en la sabiduría y la fortaleza, es decir, en las posibilidades humanas de superar las desgracias, aunque tuvieran que aceptar en silencio la certeza de la muerte.

Pero también sabemos que hay una esperanza que tiene su comienzo en la fe y que verdaderamente cumplirá su audaz promesa: ‘la esperanza no defrauda. Lo reconocemos como un don que nos ayuda en el despliegue de otros dones y que nos ofrece consuelo en nuestras enfermedades más secretas. Semejante esperanza y consuelo son un don que debe pasar de nuestras manos a otras manos unidas o temblorosas: ‘Consolaos unos a otros con las palabras de la resurrección‘, escribe el Apóstol en la carta a los Tesalonicenses. Él que – como bien entendió Ignatieff – “comenzó a reformular el mensaje de consuelo para aquellos que habían esperado bastante, habían perdido a sus seres queridos y no estaban seguros de que la promesa se hiciera realidad” (p. 47).

Y no debemos olvidar que la esperanza del consuelo definitivo, que anhelamos con el apoyo de la fe, incluye a su vez el deseo de que la mayor esperanza se cumpla también para aquellos que no esperan: ‘Que cada uno tenga su paraíso‘, dijo Carlos de Foucauld.

Felisa Elizondo / Doctora en Teología – España

Comentario al libro de Michael Ignatieff ‘En busca del consuelo’ / Ed. Taurus.