
Carlos de Foucauld siempre soñó compartir su vocación con otros: después de haber escrito varias reglas religiosas, pensó que aquella «vida de Nazaret» podía ser vivida en todas partes y por todos. Quiso ir al encuentro de los más alejados, «los más olvidados y abandonados», y que cada uno de los que lo visitaran lo consideraran como un hermano, «el hermano universal». Quiso, en sus propias palabras, «gritar el evangelio con toda su vida», en un gran respeto de la cultura y la fe de aquellos en medio de los cuales vivía. «Yo quisiera ser lo bastante bueno para que ellos digan: ¿Si tal es el servidor, como entonces será el Maestro…?».
Correspondería al hermano René Voillaume (1905-2003) la fundación de la congregación católica que seguiría en el futuro las huellas de Carlos de Foucauld. Fue en septiembre de 1933 cuando René Voillaume, junto con otros cuatro jóvenes sacerdotes franceses, se instalaron en el Sahara argelino para vivir según el espíritu de Carlos de Foucauld: ese fue el comienzo de la fraternidad conocida con el nombre de «Hermanos de Jesús». Algo más tarde, se sumaría Magdeleine Hutin (1898-1989), conocida como hermanita Magdeleine de Jesús (o hermanita Josefa Assumpta de Jesús). Ella, con su primera profesión religiosa en Argel el 8 de septiembre de 1939, iniciaría la fundación de las «Hermanitas de Jesús». Actualmente la «familia espiritual» de Carlos de Foucauld comprende una decena de diferentes comunidades religiosas, institutos seculares de laicos y sacerdotes, además de distintas asociaciones de fieles. Gracias a Carlos de Foucauld, cobró vida en la Iglesia un retorno a la llamada espiritualidad del desierto en pleno siglo XX, inspirada en sus escritos y en su obrar.
La apertura de la causa de su beatificación y canonización se produjo en 1927. El proceso se interrumpió durante la guerra de Argelia pero se reemprendió más tarde. El 24 de abril de 2001, Carlos de Foucauld fue declarado venerable por Juan Pablo II, y el 13 de noviembre de 2005 fue proclamado beato por el por entonces prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, cardenal José Saraiva Martins, durante el papado de Benedicto XVI. La Iglesia católica celebra su festividad el 1 de diciembre. La biografía de Carlos de Foucauld, inquieta y colorida en experiencias, lo vuelve una de las personalidades llamativas de los siglos XIX y XX y su cambio de vida, tan drástico como decisivo, hicieron de él uno de los paradigmas de la conversión en tiempos contemporáneos.
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