Madeleine Delbrêl, humanidad y espiritualidad


En el libro Madeleine Delbrêl una mística en el mundo obrero, de JL Vázquez Borau, Editorial San Pablo, he descubierto a una mujer que me ha fascinado tanto por su humanidad como por su espiritualidad.
Madeleine Delbrêl vivió en una Europa de guerras, pobreza y desigualdades, nada que ver con la Europa del bienestar que nos ha tocado vivir a nosotros. Su ambiente familiar ateo y sus amistades
agnósticas la alejaron del catolicismo hasta que a los 20 años tuvo lugar en ella un proceso de conversión; se enamora de Dios. No lo busca, es Dios quien la encuentra y ya nunca la abandona. Y, entonces, empieza a rezar.
Para Madeleine Delbrêl la oración es totalmente indispensable para mantener firme la fe en una sociedad que va por otro camino. Si creemos en el Dios vivo que sostiene nuestras vidas es lógico que queramos
relacionarnos con Él, que lo busquemos, que hablemos con Él. Para Madeleine “la oración debe tener un tiempo reservado para sí misma pero no un tiempo sobrante, sino un tiempo que deja lo útil por algo más útil”.
A través de la oración Madeleine va experimentando a Dios y es esta experiencia la que llena todo su espacio y tiempo y da sentido a todo su amor por los más pobres y a buscar caminos de hospitalidad y de diálogo.
La oración en cualquier momento, en la medida que estemos preparados
para ello, nos pone en contacto con el Dios que nos da la Vida
”. Madeleine introdujo en la sociedad secular nuevos modos de orar. Donde no hay tiempos ni espacios adecuados para rezar, el deseo de Jesús hace que ella aproveche cualquier lugar y momento para hacerlo. Madeleine es una mujer enamorada de Dios que busca cualquier momento del día como oportunidad para el encuentro, aunque sea breve, y son estos pequeños momentos de oración los que la conducen hacia momentos de silencio y
mayor recogimiento para una escucha activa de Dios.
Su opción radical por vivir con los pobres y desfavorecidos de la sociedad de su tiempo la llevó a crear una comunidad de mujeres laicas, “La Charité de Jésus”, en un suburbio obrero de París. Ella y sus compañeras trabajan en la calle atendiendo el sufrimiento de los más abandonados. Allí trabaja
primero como asistente social muy activa y al final de la II Guerra Mundial deja su trabajo y se centra en organizar su comunidad. Madeleine se interesa por todos y dialoga con las autoridades de ideología marxista trabajando con ellos en pro de la justicia social, pero no oculta que la esperanza que la anima es el Cristo de los pobres, y no deja de anunciar el Evangelio.
Madeleine entendió que es el servicio el que construye la Iglesia de Jesús porque Jesús no vino al mundo para exigir que le sirvan, sino “para servir y dar su vida en rescate por todos”. Ella sirvió al proyecto del Reino de Dios desviviéndose por los más débiles y necesitados, comprometida y entregada al proyecto de Jesús.
Podríamos decir que Madeleine Delbrêl fue una “contemplativa en la acción”; oración en cualquier momento con el Dios vivo que llevamos dentro de nosotros, que nos impulsa a estar presentes en todo
sufrimiento, y así experimentar toda la fuerza del amor evangélico.
Madeleine supo que seguir a Jesús era despojarse de todo y vivir donde hiciera falta. Vivió y actuó en el mundo y se abandonó en manos de Dios.
La vida de Madeleine Delbrêl nos interpela como cristianos laicos y es, al mismo tiempo, un bellísimo ejemplo a seguir por todos.

Esperanza Puig Pey

https://drive.google.com/file/d/1ASYrHH9mo0cpZfrzI4V1WlaGx88DzQBc/view?usp=sharing

Esperarlo todo de la bondad de Dios

Martín Lutero

Dios mío, estoy seguro de que eres veraz y que nunca mientes. Permíteme permanecer firme en la fe y no ceder a la duda. No porque mi oración sea buena, sino porque Tú eres la verdad. Padre mío, anima y fortalece al hombre débil que soy con tu santa Palabra. A menudo tengo dificultades para aceptar Tu voluntad para mí. Dame la fuerza para ser obediente para no sucumbir a la tristeza.

Enséñame, oh Padre, a no limitarme a mí mismo ni a mis hermosas empresas, sino a esperarlo todo de tu bondad incansable. Que la tristeza de vivir, muchas veces en desacuerdo con Tu voluntad, no me abrume, sino que Tu misericordia se extienda a toda mi vida y la fertilice.

Martín Lutero, Firme en la fe, en: Michael Lonsdale, Y mi boca pronunciará vuestras alabanzas – Mis más hermosas oraciones (Philippe Rey, 2013)

imagen: Iglesia francesa de Berna / Suiza (2006)

Lo que agrada a Dios

¿De quién es la carta que Francisco dice que «debería ser leída mil veces»?

Buceando en la última encíclica del Santo Padre, Dilexit nos, aparece una encarecida recomendación del Pontífice por una autora mística

Álex Navajas

Francisco recurre a numerosos santos, padres de la Iglesia, fundadores, teólogos y místicos para enriquecer el texto de su última encíclica, Dilexit nos. Hay tres de ellos que son los que más han inspirado al Pontífice en esta ocasión, y los tres son franceses: San Francisco de Sales, San Carlos de Foucauld y Santa Teresa del Niño Jesús. Esta última es la autora de una carta que, según afirma el Santo Padre, «debería ser leída mil veces por su hondura, claridad y belleza». No en vano, es una de las cuatro únicas doctoras de la Iglesia.

Se trata de un escrito que la santa de Lisieux le remitió con fecha del 17 de septiembre de 1896 —un año antes de su muerte— a sor María del Sagrado Corazón. Esta religiosa elogiaba a Teresa «por su generoso amor a Dios dispuesto al martirio». «Ella le responde detenidamente en una carta que hoy es uno de los grandes hitos de la historia de la espiritualidad», subraya Francisco en el punto 138 de su encíclica. «Allí ayuda a la hermana ‘del Sagrado Corazón’ a evitar concentrar esta devoción en un aspecto dolorista, ya que algunos entendían la reparación como una suerte de primacía de los sacrificios o de los cumplimientos moralistas».

«Amar mi pequeñez y mi pobreza»

«Ella, en cambio, resume todo en la confianza como la mejor ofrenda, agradable al Corazón de Cristo: ‘Mis deseos de martirio no son nada, no son ellos los que me dan la confianza ilimitada que siento en mi corazón. A decir verdad, las riquezas espirituales hacen injusto al hombre cuando se apoya en ellas con complacencia, creyendo que son algo grande. […] Lo que le agrada es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la esperanza ciega que tengo en su misericordia… Este es mi único tesoro […] si deseas sentir alegría o atractivo por el sufrimiento, es tu propio consuelo lo que buscas. Comprende que, para amar a Jesús, para ser su víctima de amor, cuanto más débil se es, sin deseos ni virtudes, más cerca se está de las operaciones de ese Amor consumidor y transformante. […] ¡Ay, cómo quisiera hacerte comprender lo que yo siento…! La confianza, y nada más que la confianza puede conducirnos al amor», prosigue el Papa.

En su encíclica «Dilexit nos» Francisco concluye en el siguiente punto, el 139, señalando que «en muchos de sus textos se advierte su lucha contra formas de espiritualidad demasiado centradas en el esfuerzo humano, en el mérito propio, en el ofrecimiento de sacrificios, en determinados cumplimientos para ‘ganarse el cielo’».

Un poco más adelante, en el punto 141, el Santo Padre recoge otra enjundiosa reflexión de Santa Teresa del Niño Jesús: «A veces, cuando leo ciertos tratados espirituales en los que la perfección se presenta rodeada de mil estorbos y mil trabas, y circundada de una multitud de ilusiones, mi pobre espíritu se fatiga muy pronto, cierro el docto libro que me quiebra la cabeza y me diseca el corazón y tomo en mis manos la Sagrada Escritura. Entonces todo me parece luminoso, una sola palabra abre a mi alma horizontes infinitos la perfección me parece fácil: veo que basta con reconocer la propia nada y abandonarse como un niño en los brazos de Dios».https://www.youtube.com/embed/3cTd1RkFDnk?enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fwww.eldebate.com

Por cierto que esta misma carta de la santa de Lisieux inspiró hace unos años al cantautor católico Luis Alfredo para componer una de sus canciones más conocidas: «Lo que agrada a Dios», recogida en uno de sus discos, «Mi vocación es el Amor», que dedicó a Santa Teresa del Niño Jesús.

Fuente:

https://www.eldebate.com/religion/catolicos/20241028/quien-carta-francisco-dice-deberia-leida-mil-veces_239091.html

«Él nos amó», la cuarta encíclica de Francisco

La carta solemne ofrece una reflexión rica y oportuna sobre la centralidad del amor en la vida cristiana

El papa Francisco subraya en el documento la vitalidad del amor de Cristo como una fuerza capaz de transformar tanto a la Iglesia como al mundo. / Foto AFP

Hernán Olano

La más reciente encíclica del papa Francisco, «Dilexit Nos» (“Él nos amó”), dada a conocer este 24 de octubre, resuena profundamente en su llamado a volver al amor genuino y radical del Corazón de Cristo, tanto humano como divino. Este documento ofrece una reflexión rica y oportuna sobre la centralidad del amor en la vida cristiana, apelando a sus distintas dimensiones históricas, espirituales y teológicas. Como especialista en derecho canónico y vaticanista, observo cómo Francisco busca, con esta encíclica, reavivar la comprensión del amor abnegado que Cristo nos ofrece y que ha sido el fundamento de la fe católica desde sus orígenes.

Primero, «Dilexit Nos» nos recuerda que el símbolo del corazón, con su rica tradición en la teología cristiana, no es un mero ícono sentimental, sino un llamado a profundizar en la esencia misma de quien es Cristo: un puente entre lo humano y lo divino. El Papa urde una conexión magistral entre las descripciones clásicas y teológicas del corazón como centro de la persona, refiriéndose a sus raíces etimológicas y filosóficas que destacan la unidad del ser humano en cuerpo y alma.

La encíclica también aborda el reto de enfrentar un mundo que a menudo se sumerge en la superficialidad y el consumo compulsivo. En este contexto, Francisco impulsa a recuperar el corazón como centro de discernimiento y unidad, que llama a un replanteamiento del modo en que percibimos la vida y nuestras acciones diarias. Aquí, el papa lanza una crítica sutil pero potente contra las estructuras económicas y tecnológicas que buscan vaciar de sentido nuestro existir, y enfatiza la urgencia de cultivar una interioridad fecunda, movida por la autenticidad del encuentro con Cristo.

Es particularmente interesante cómo Francisco interpela a las comunidades cristianas a vivir este amor del Corazón de Jesús de manera activa, en una praxis que implica la reparación de las heridas del mundo. Recordando a figuras importantes en la historia de la devoción al Sagrado Corazón, como san Juan Eudes o santa Margarita María Alacoque, el papa entrelaza esta tradición con un imperativo de justicia social, llamando a una civilización basada en el amor. Esta integración de misticismo y acción social refleja una de las constantes del pontificado de Francisco: la inseparable unión entre contemplación y acción.

En la encíclica se mencionan varios otros personajes históricos de relevancia espiritual y teológica con aportes a su actuar, como es tradicional en los textos de Francisco: San Agustín y su importancia para el desarrollo de la devoción al Sagrado Corazón como símbolo de un encuentro personal con Cristo. San Bernardo de Claraval, quien retomó la idea del costado traspasado de Cristo como revelación del amor de su Corazón, como también lo hizo Guillermo de Saint-Thierry. San Buenaventura, quien unió la fuente de los sacramentos con la relación personal de amor en Cristo. Las visiones del Corazón de Cristo de Santa Gertrudis de Helfta y, la promoción de la confianza en la gracia y el amor del Corazón de Cristo de San Francisco de Sales. San Claudio de La Colombière, quien divulgó las experiencias de santa Margarita María y unió la devoción al Sagrado Corazón con una profunda espiritualidad ignaciana. Santa Teresa del Niño Jesús, la cual enfatizó la confianza ilimitada en la misericordia y el amor de Cristo y, San Carlos de Foucauld, el cual vivió una entrega al amor del Corazón de Jesús que lo llevó a una vida misionera y de fraternidad universal. Todos estos personajes, subrayan la rica tradición y la profundidad espiritual que nutre la devoción al Sagrado Corazón dentro de la Iglesia, según lo presenta el papa Francisco.

A nivel teórico, la cuarta encíclica de Francisco, «Dilexit Nos» (previamente la «Lumen Fidei», escrita en parte por su predecesor el papa Benedicto XVI; en 2015 publicó «Laudato si», sobre la ecología, y la de 2020, «Fratelli tutti», sobre la fraternidad universal), nos ofrece un marco donde la devoción al Corazón de Cristo se despliega en tres dimensiones amatorias: el amor divino, el amor humano espiritual y el amor humano sensible. Esta trifecta no sólo abre las puertas a una vivencia plena del misterio de Cristo, sino que nos convoca a ser sus testigos en un mundo que clama por justicia, solidaridad y paz. El papa subraya que estas expresiones de amor no son capacidades operativas separadas, sino manifestaciones que se integran armoniosamente en la vivencia cristiana auténtica.

«Dilexit Nos» plantea un retorno al corazón –no un regreso nostálgico a prácticas pasadas, sino una vigorizante invitación a vivir con valentía y esperanza el Evangelio hoy, a la luz del Corazón ardientemente amoroso de Cristo–. Esta encíclica es, pues, un llamado a que el amor sea el eje vertebrador de una nueva evangelización que se irradia con humildad y fortaleza desde el corazón mismo de cada creyente.

En la conclusión de la encíclica «Dilexit Nos», el papa Francisco subraya la vitalidad del amor de Cristo como una fuerza capaz de transformar tanto a la Iglesia como al mundo. Destaca cómo este amor genuino y gratuito, representado por el Corazón de Cristo, es fundamental para liberar a la humanidad de las cadenas del consumismo y la indiferencia. Francisco llama a los creyentes a dejarse llenar por el amor de Cristo, que es capaz de dar un nuevo corazón al mundo y renovar nuestras relaciones y estructuras.

El papa también señala que este amor no sólo es un refugio espiritual, sino una fuente de justicia, paz y solidaridad que se debe manifestar en acciones concretas. Advierte sobre la necesidad de que la Iglesia evite estancarse en estructuras obsoletas o fanatismos y abrace el amor vivificante de Cristo como motor de verdadera reforma y evangelización.

Finalmente, Francisco pide a Cristo que de su Corazón fluyan los ríos de agua viva para sanar y revitalizar la humanidad, llevándonos hacia un mundo más justo y fraterno, hasta que todos partamos del banquete del Reino celestial en unidad y plenitud.

https://www.elnuevosiglo.com.co/cultura-y-sociedad/el-nos-amo-la-cuarta-enciclica-de-francisco

«Oración centrante»

Hoy recordamos al P Thomas Keating, pasó a la pascua eterna un 25 de Octubre,. Un hombre de admirable alegría y sencillez, logró recuperar en gran parte la vida contemplativa para laicos, haciéndolo de manera consistente, práctica y muy sencilla.

La Oración Centrante es un período durante el cual nos apartamos del ruido tumultuoso del momento presente, del medio ambiente, de nuestro propio ruido interior, de nuestros comentarios internos sobre lo que está sucediendo, y de nuestras reacciones emocionales ante ello, y entramos en lo que Jesús llama, en Mateo 6: 6, «orar en secreto».

Sus visitas a las cárceles también contribuyeron al desarrollo de este método en decenas de centros penitenciarios.

Es palpable en sus pláticas y libros que fue un hombre de mucha oración, sus escritos siempre nos dejan con ganas de continuar leyendo. 

La Oración Centrante es una oración de consentimiento y entrega a
Dios. El camino espiritual no requiere que nos dirijamos a ningún lado,
puesto que Dios ya está presente y dentro de nosotros. Lo que hace falta es
que permitamos que nuestros pensamientos ordinarios pasen a segundo plano
y floten por el río de la consciencia sin que les prestemos atención, en tanto
que nosotros dirigimos nuestra atención hacia el río sobre el cual flotan…

P. Tomas Keating 

«Hago un llamado a las naciones para que consideren la posibilidad de dar comienzo a un nuevo mundo, uno que exista realmente. Este es el momento para manifestar dicho mundo, mostrando amorosa preocupación por los pobres, apreciando con amor las necesidades del mundo y las oportunidades para un desarrollo acelerado. Tenemos que encontrar maneras para hacer que esto realmente suceda«

(Thomas Keating, Fragmento de su mensaje final; Spencer MA, Oct 2018).

Solo le pido a Dios (español, hebreo y árabe) – Alma Sufi Ensamble ft. León Gieco y Gastón Saied

Histórico. Nos visita en la Tekkia Sufi de Colegiales, León Gieco y nos propone grabar su clásico “Sólo le pido a Dios” junto a nuestro Alma Sufi Ensamble. Se sumó el cantante Gastón Saied, de la comunidad judía. Y nuestra vocalista Nuri Nardelli. “Sólo le pido a Dios” interpretado por primera vez en español, árabe y hebreo. Tres idiomas, un mismo corazón. Y un mismo pedido por la paz en Medio Oriente.

Falleció Gustavo Gutiérrez Merino, padre de la Teología de la liberación

La provincia de los frailes dominicos en el Perú, confirmó la muerte del teólogo Gustavo Gutiérrez Merino, uno de los autores más representativos de la Teología de la Liberación.

A los 96 años, falleció quien fuera ordenado sacerdote en 1959 y consagrado en la orden de predicadores o frailes dominicos en 2001 y a quien se le recuerda como el mayor exponente de la teología de la liberación. Pensador, teólogo, profesor y fundador del Instituto Bartolomé de las Casas en Lima.

Formado en medicina además de filosofía y letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú, fue allí donde inicio sus primeras reflexiones teológicas.

Pasó por varias universidades de Europa, entre las que se cuentan la de Lovaina en Bélgica y Lyon en Francia. Fue profesor en universidades como la de Michigan, Cambridge, Montreal, Harvard, Comillas, Berkeley, Layon, Sao Paulo y Sophia. Abrazó una propuesta teológica centrada en la relación que debe existir entre la salvación, la liberación y el desarrollo.

Cristianismo, realidad y magisterio

Henri de Lubac, Ives Congar, Marie Dominique Chenu y Christian Ducoq fueron sus profesores que sabemos integraban las escuelas de Le Souchoir (escuela dominica) y de Fourviere (escuela jesuita).

De la mano de estos maestros descubrió aquellas discusiones postconciliares referentes al aggiornamento y la necesaria apertura de la Iglesia al mundo, por lo que en muchos de sus pronunciamientos citó apartes de documentos como la constitución pastoral Gaudium et Spes y la encíclica Populorum Progressio.

Marcado por la realidad del continente y lo que en su momento se definió como la opción preferencial por los pobres, planteó dos interrogantes para desarrollar su propuesta conceptual desde la teología:

«¿Existen dos órdenes paralelos, es decir, un fin autónomo y secular del ser humano y una revelación sobrenatural, de tal modo que el hombre se moverá en dos ámbitos del saber y de la vida, completamente separados e independientes uno del otro?  y luego la que constituye una grave cuestión ¿cómo decirle al pobre que Dios lo ama?». Preguntas que fundamentaron muchas de sus posturas que desde lo crítico lo llevaron a manifestarse contra las estructuras que en América Latina y el Caribe están normalizadas y hacen perpetua la condición de pobreza para muchos.

Los debates

Gustavo Gutiérrez Merino fue criticado por su clara lejanía de la ortodoxia lo que le mereció una asociación directa con el marxismo.

La elección del Papa Juan Pablo II en 1978, su origen polaco y amplio conocimiento de la señalada amenaza soviética además de la elección de Ronald Reagan como presidente de Estados Unidos en 1980, fueron acontecimientos que marcaron esa lucha y estigmatización contra la teología de la liberación y las voces de sus mayores representantes.

En 2004, la Santa Sede concluyó lo que denominó un proceso de clarificación sobre los puntos que hallaba problemáticos en algunas obras del teólogo.

No obstante en 2015, Gutiérrez Merino hablando sobre su obra publicada y traducida a 20 idiomas en 1971 con el título «Una teología de la liberación: historia, política, salvación» que esta propuesta teológica no podia asociarse con el marximo porque según afirmó «La teologia de la liberación, desde la primera hasta la ultima linea del libro, está en contra del marxismo porque para Marx el cristianismo era opresión y el trabajo de mi vida está comprometido con la idea de que el cristianismo es liberación».  Afirmación hecha durante un evento en su honor organizado por la Universidad de Fordham en Manhattan.

Una forma de resistir

Autor de más de veinte obras de las que se recuerdan entre otras las tituladas «Líneas pastorales de la Iglesia en América Latina»«La verdad los hará libres», «De Medellín a Aparecida» y «¿Dónde dormirán los pobres?» desarrollan el pensamiento y la propuesta teológica de Gustavo Gutiérrez Merino para quien «la pobreza no es una fatalidad, es una condición; no es un infortunio, es una injusticia. Es resultado de estructuras sociales y de categorías mentales y culturales, está ligada al modo como se ha construido la sociedad, en sus diversas manifestaciones».

Pensamiento que implica entender la realidad del pobre y responder con una actitud cristiana que deriva de un proceso auténtico de fe que no teme al encuentro con la realidad de quienes sufren distintos modos de marginalidad en América Latina o en cualquier parte del mundo, porque el sentimiento de rechazo y exclusión contra los pobres es igual en todas partes.

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DEVOCIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS

Dilexit nos, la IV encíclica del Papa para «un mundo que parece haber perdido el corazón»

El próximo jueves 24 de octubre será publicado el documento del Papa sobre la devoción al Corazón de Jesús. El Pontífice lo había anunciado en una audiencia general el pasado mes de junio, el volumen recogerá las reflexiones de textos magisteriales anteriores. La publicación se realizará en el año de las celebraciones por el 350 aniversario de la primera manifestación del Sagrado Corazón de Jesús en 1673.

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

Es la cuarta encíclica del pontificado de Jorge Mario Bergoglio y el Papa la publica en uno de los momentos más dramáticos para el género humano. Guerras corrosivas, desequilibrios sociales y económicos, consumismo desenfrenado, nuevas tecnologías que corren el riesgo de distorsionar la esencia misma del hombre, marcan la era moderna y el Pontífice pide entonces, a través del documento titulado Dilexit nos (Él nos ha amado), cambiar la mirada, la perspectiva, objetivos, y recuperar lo más importante y necesario: el corazón.

El anuncio del Papa

“Carta encíclica sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo” es el subtítulo del documento – cuya fecha de publicación la Sala de Prensa del Vaticano ha anunciado hoy: 24 de octubre – enteramente dedicado al culto del Sagrado Corazón de Jesús. Fue el propio Papa Francisco quien anunció su publicación en otoño durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro el 5 de junio (mes tradicionalmente dedicado al Sagrado Corazón de Jesús), compartiendo el deseo de que el texto pudiera hacer meditar sobre aspectos «del amor del Señor que iluminen el camino de la renovación eclesial; pero también que digan algo significativo a un mundo que parece haber perdido el corazón». El Papa también explicó que el documento recogerá «las preciosas reflexiones de textos magistrales anteriores y de una larga historia que se remonta a las Sagradas Escrituras, para proponer nuevamente hoy, a toda la Iglesia, este culto lleno de belleza espiritual».

Las apariciones en 1673

La encíclica se publica mientras se celebran los 350 años de la primera manifestación del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque, en 1673, del 27 de diciembre de 2023 al 27 de junio de 2025. Hace tres siglos y medio, el 27 de diciembre, Jesús se apareció a una joven religiosa visitandina francesa de sólo 26 años para confiarle la misión decisiva de difundir en todo el mundo el amor de Jesús por los hombres, especialmente por los pecadores. Las apariciones en el convento de Paray-le-Monial, en Borgoña, continuaron durante 17 años con el Corazón de Jesús manifestándose sobre un trono de llamas rodeado por una corona de espinas, símbolo de las heridas infligidas por los pecados de los hombres. Cristo pidió a sor Margherita que el viernes después del Corpus Domini, es decir ocho días después, se dedicara a la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. No fue una misión fácil para la religiosa que también encontró incomprensiones entre sus hermanas y superiores y fue considerada una visionaria. Nunca desanimada, dedicó toda su vida a que el mundo pudiera conocer el amor de Cristo.

La difusión del culto

La fiesta del Sagrado Corazón nació a las puertas del iluminismo. Como escribió el padre Enrico Cattaneo, profesor emérito de Patrística, en La Civiltà Cattolica, «la espiritualidad del Corazón de Cristo era una barrera contra la mentalidad racionalista muy extendida, que alimentaba la cultura atea y anticlerical». En torno a esta devoción surgió un acalorado debate, incluso dentro de la propia Iglesia, hasta que, en 1856, Pío IX decidió que la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús debía extenderse a toda la Iglesia. Por ello, en el siglo XIX el culto se extendió como la pólvora con consagraciones, el nacimiento de congregaciones masculinas y femeninas, instituciones universitarias, oratorios y capillas.

El Haurietis acquas de Pío XII

La Haurietis acquas de Pío XII se remonta a 1956, escrita en un momento en que la devoción al Corazón de Jesús atravesaba una crisis. La encíclica del Papa Pacelli quiso revitalizar el culto e invitar a la Iglesia a comprender y aplicar mejor las diversas formas de devoción, de «máxima utilidad» para las necesidades de la Iglesia, pero también «estandarte de salvación» para el mundo moderno. Benedicto XVI, en una carta con motivo del 50° aniversario de la Haurietis aquas, subrayó: «Este misterio del amor de Dios por nosotros no constituye sólo el contenido del culto y de la devoción al Corazón de Jesús: es, del mismo modo, el contenido de toda verdadera espiritualidad y devoción cristiana. Por tanto, es importante subrayar que el fundamento de esta devoción es tan antiguo como el propio cristianismo».

La devoción de Francisco

El Papa Francisco siempre ha mostrado una profunda conexión con el Sagrado Corazón, correlacionándolo con la misión misma de los sacerdotes. En 2016 la clausura del Jubileo de los Sacerdotes tuvo lugar precisamente en la Solemnidad del Corazón de Jesús y en la homilía de la Misa el Pontífice pidió a los sacerdotes del mundo que vinieron a Roma que dirigieran sus corazones, como el Buen Pastor, hacia la oveja descarriada, hacia aquellas que está más alejada, trasladando el epicentro del corazón fuera de uno mismo. También en el contexto del Jubileo, en la primera de las Meditaciones sobre la misericordia, el Papa recomendó a obispos y sacerdotes releer el Haurietis acquas, porque «el corazón de Cristo es el centro de la misericordia. Esto es propio de la misericordia, que se ensucia las manos, toca, se implica, quiere implicarse con el otro… se compromete con la persona, con su herida”.

Cuarta encíclica del pontificado

Dilexit nos, como ya hemos mencionado, es la cuarta encíclica de Francisco después de Lumen fidei (29 de junio de 2013), escrita «a cuatro manos» con Benedicto XVI; Laudato si’ (24 de mayo de 2015) sobre la crisis medioambiental y la necesidad de cuidar la Creación; Fratelli tutti (3 de octubre de 2020), resumen de los llamamientos y mensajes del Papa argentino sobre la urgencia de la fraternidad y la amistad social en un mundo fragmentado entonces por la pandemia de Covid-19, hoy por guerras fratricidas y conflictos llevados a cabo también en nombre de Dios .

Dilexit nos será presentado en la Oficina de Prensa del Vaticano el 24 de octubre por monseñor Bruno Forte, teólogo, arzobispo de Chieti-Vasto, y por sor Antonella Fraccaro, directora general de las Discípulas del Evangelio.

La rueda de prensa se retransmitirá en directo en el idioma original a través del canal YouTube Vatican News, conectándose al sitio web https://www.youtube.com/c/VaticanNews

Viajero en la noche

Manera corta y fácil para hacer la oración de fe simple presencia de Dios, por Bossuet.

1.- Hay que acostumbrarse a alimentar el alma con una simple y amorosa mirada en Dios y en Jesucristo nuestro Señor; y para este efecto hay que separarla dulcemente del razonamiento, del discurso, y de la multitud de afecciones, para mantenerla en simplicidad, respeto y atención, y aproximarla así cada vez más a Dios, su único y soberano bien, principio primero y fin último.

2.- La perfección de este camino consiste en la unión con nuestro soberano bien; y cuanto más grande sea la simplicidad, más perfecta será la unión. Es por lo que la gracia invita a simplificarse interiormente a lo que quieren ser perfectos, de forma que sean capaces de transmitir la alegría del Uno necesario, es decir de la unidad eterna.

3.- La meditación es muy buena en su momento y muy útil al comienzo de la vida espiritual, pero no hay que pararse ahí, pues el alma, por su fidelidad a mortificarse y a recogerse, recibe de ordinario una oración más pura y más íntima, la cual puede llamarse de simplicidad, que consiste en una simple visión, mirada o atención amorosa en sí, hacia cualquier objeto divino, bien sea Dios mismo o alguna de sus perfecciones, o Jesucristo y alguno de sus misterios, o alguna otra verdad cristiana. Prescindiendo el alma de su razonamiento, se sirve de una contemplación dulce que la mantiene apacible, atenta y abierta a las obras e impresiones divinas que el Espíritu Santo le comunica.

4.- La práctica de esta oración debe comenzar al alba, con un acto de fe en la presencia de Dios que está en todas partes, y en Jesucristo, cuyas miradas no nos abandonan… Este acto es producido o de una manera sensible y ordinaria… o es un siempre recuerdo de la fe en Dios presente que sucede de una forma más pura y espiritual.

5.- No hay que diversificarse para efectuar otros actos o disposiciones diferentes, sino permanecer simplemente atento a esta presencia de Dios, expuesto a su divina mirada, continuando así esta devota atención o exposición, mientras que nuestro Señor nos dará la gracia, sin afanarse en realizar otras acciones que las que nos son inspiradas.

6.- Hay que conservarse puro y libre en el interior… uniéndose a Dios frecuentemente, en encuentros simples y amorosos, recordando que estamos en su presencia, y que no quiere que nos separemos en ningún momento de él y de su santa voluntad: es la regla más básica de este estado de simplicidad; es la disposición soberana del alma: hacer la voluntad de Dios en todas las cosas…

7.- En fin, se terminará la jornada animando con esta santa presencia del examen, la oración de la tarde y al acostarse; y se dormirá con esta atención amorosa, interrumpiendo su reposo, cuando nos levantemos durante la noche, algunas palabras fervientes… como tantas voces y gritos del corazón hacia Dios.

8.- No hay que olvidar que uno de los más grandes secretos de la vida espiritual es que el Espíritu Santo nos conduce no solamente a través de iluminaciones, dulzuras, consolaciones y gracias, sino también mediante oscuridades, ofuscaciones, insensibilidades, dolores, angustias, revoluciones de las pasiones y los humores: digo todavía más, que este camino de la cruz es necesario, que es bueno, que es el mejor, el más seguro y el que nos hace llegar más pronto a la perfección… …La mejor oración es aquella en la que el alma se abandona plenamente a los sentimientos y a las disposiciones que Dios mismo pone en el alma, y donde se le estudia con simplicidad, humildad y fidelidad para conformarse a su voluntad y a los ejemplos de Jesucristo…”

Carlos de Foucauld.