
El gran apostolado de Carlos de Foucauld consistía en mostrar amistad a todas las personas con las que trataba. Lo aprendió de su director espiritual el Padre Huvelin. Este solía decir: cuando se quiere convertir un alma no hay que predicarle, el mejor medio es demostrarle estima y amor. Después de esto serán válidos todos los sermones o consejos.
Carlos supo practicarlo y pidió a cuantos le seguían que supieran estar presentes entre los hombres. En este ambiente habían de ser testigos silenciosos del amor de Jesucristo.
José María Lorenzo Amelibia

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