

Llama eterna en el Templo del Fuego de Bakú también conocido como Ateshgah de Bakú. | Wikipedia
Una tradición nacida en la antigua Persia ya planteaba la lucha entre fuerzas opuestas, el juicio tras la muerte y el papel decisivo de las acciones.
Libertad Digital
El zoroastrismo, una de las religiones monoteístas más antiguas del mundo, formuló conceptos como la lucha entre el bien y el mal, el juicio tras la muerte o la responsabilidad individual mucho antes de que aparecieran otras tradiciones religiosas posteriores.
En el programa Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio, el historiador y escritor Sergio Alejo Gómez ha explicado el origen y los principios de esta religión, surgida en la antigua Persia, así como su influencia en el pensamiento religioso posterior.Origen en la antigua Persia
El zoroastrismo tiene su origen en el segundo milenio antes de Cristo, en un contexto inicialmente politeísta en la región que hoy corresponde a Irán. En ese entorno comenzó a destacar una divinidad sobre las demás: Ahura Mazda, asociado a la verdad, la luz y el orden.
Según ha explicado Alejo, esta evolución no supuso en un primer momento un monoteísmo puro, sino una reorganización del sistema religioso en torno a una figura principal. El cambio se consolidó con la aparición del profeta Zaratustra (Zoroastro), considerado el intermediario entre la divinidad y los seres humanos.
El historiador ha señalado que «hay que recobrar el lenguaje del tiempo» para entender el contexto en el que surge esta religión, ya que muchas ideas actuales tienen su origen en conceptos formulados hace milenios.
La lucha entre el bien y el mal
Uno de los elementos centrales del zoroastrismo es la existencia de dos fuerzas opuestas: el bien, representado por Ahura Mazda, y el mal, encarnado en Angra Mainyu. A diferencia de otras tradiciones, el mal no es creado por el dios principal, sino que actúa como una fuerza independiente.
Esta dualidad configura una lucha constante, aunque con un desenlace definido. «El mal existe, pero no es eterno ni definitivo«, ha explicado Alejo, quien ha subrayado que el zoroastrismo plantea un sistema en el que el bien termina imponiéndose.
Además, el ser humano tiene un papel activo en este conflicto. Cada acción contribuye a inclinar la balanza, siguiendo el principio de «buenos pensamientos, buenas palabras, buenas acciones», que resume la ética de esta religión.
Juicio tras la muerte y papel del individuo
El zoroastrismo también introduce la idea de un juicio tras la muerte. Según esta tradición, el alma debe cruzar el puente Chinvat, que se ensancha o estrecha en función de la conducta en vida.
Alejo ha explicado que esta imagen simboliza la responsabilidad individual: «cada decisión que tomamos en vida influye en el resultado final«. En algunos relatos, el alma se encuentra con una figura que refleja su comportamiento, ya sea en forma de belleza o de deformidad.
A diferencia de otras religiones, el castigo o la recompensa no son eternos. El zoroastrismo plantea un final de los tiempos en el que todo será purificado, los muertos resucitarán y el mal desaparecerá.
Influencia histórica y pervivencia
El zoroastrismo tuvo un papel relevante en los grandes imperios persas, especialmente durante las dinastías aqueménida, parto y sasánida. En este último periodo llegó a convertirse en religión oficial, con un clero organizado conocido como los Magi.
La expansión del islam a partir del siglo VII redujo su presencia, aunque no provocó su desaparición. Parte de sus seguidores emigraron a la India, donde formaron la comunidad parsi, que mantiene viva esta tradición.
En la actualidad, más de 200.000 personas continúan practicando el zoroastrismo. Sus templos conservan un elemento central: un fuego sagrado que nunca se apaga, símbolo de pureza.
Descubre más desde FOUCAULD DIALOGOS
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
