«HERMANO UNIVERSAL» – Textos de Carlos de Foucauld

HERMANO UNIVERSAL
“Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos”.
(Carta a Henry de Castries, 29 noviembre 1901)
Tenemos un Padre común que desea la unidad entre todos sus hijos: todos hermanos.
«Todos los hombres forman una gran familia; todos son hermanos, Dios es el Padre común:
todos deben tener entre sí los pensamientos, las palabras y las obras que un buen padre
quiere que tengan sus hijos entre sí.” (Meditaciones sobre los Salmos)
Deseando ser el hermano de todos, Carlos de Foucauld ejerce una caridad fraterna y “universal”.
Comparte hasta el último bocado de pan con todo huésped que se presente en su casa.
“… Ruegue usted a Dios para que yo sea realmente el hermano de todas las almas de este
país” (Carta a Henry de Castries, 29 noviembre 1901)
“Recibiendo a todo ser humano como a un hermano muy querido”. (Carta a Henry de
Castries, 23 enero 1901)
Le gusta que llamen a su casa “khaoua”, fraternidad:
“Quiero habituar a todos los habitantes, cristianos, musulmanes, judíos y no creyentes – se
acostumbren a verme como su hermano, el hermano universal.” (Carta a la Sra. de Bondy, 7
enero 1902)
El hermano acoge con ternura y delicadeza:
“Tener para con todos bondad y afecto fraternal, sirviéndoles en todo lo posible, entrando en
contacto afectuoso, siendo un tierno hermano para todos”.
(Diario, 22 de julio 1903)
“¡Con qué ternura debemos acoger a todo ser humano, sea quien sea!”.
(Meditación 52ª, Nazaret 1898)
Denunciar las injusticias forma parte del deber de un verdadero hermano:
“Hay que amar la justicia y odiar la iniquidad”, y cuando el gobierno temporal comete una
grave injusticia contra aquellos que de cierta manera están a nuestro cargo (soy el único
sacerdote de la prefectura a 300 km a la redonda), hay que decirlo (…) no tenemos el derecho
de ser “centinelas dormidos”, “perros mudos”, “pastores indiferentes.” (Carta a D. Martín,
Beni Abbés, 7 febrero 1902)
Amar como un hermano, es también valorar al otro…
“Cuando el buen Dios haga llover, habrá tanta leche como se quiera y mis vecinos me traerán
cada día un poco sin aceptar nada a cambio” (Carta a Marie de Bondy 19 enero 1912,
Tamanrasset)
Situarse humildemente permite entablar amistad
“Vivir solo en este pueblo es bueno; uno tiene acción, aun sin hacer mucho, porque nos
hacemos “del país”, nos hacemos accesibles […] soy monje, no misionero, hecho para el
silencio, no para la palabra” (Carta al padre Guérin del 31 de mayo de 1907)
En Tamanrasset, Carlos experimenta enfermedad y debilidad: ahora él es el pobre, y los Tuaregs
se hacen sus amigos, sus hermanos:
“Los tuaregs han sido muy buenos conmigo mientras he estado enfermo a finales de enero…;
me gustaría hacerles algunos regalillos para mostrarles mi amistad a algunos, eso viene bien
en este país en el que se es tan pobre, además eso ayuda a cultivar las relaciones y a entrar
en contacto” (Carta a Marie de Bondy, 8 marzo 1908, Tamanrasset)
Muchos años antes de que lo anuncie el Concilio Vaticano II, la experiencia de la amistad lleva a
Carlos a intuir que Dios acompaña a todos en caminos diversos:
“Yo no estoy aquí para convertir a los tuaregs, sino para tratar de comprenderlos. (…) Usted
es protestante, Teissere es incrédulo, los tuaregs son musulmanes, yo estoy persuadido que
Dios nos acogerá a todos si nos lo merecemos”. (Carta a Marie de Bondy, 25 marzo 1908)
Carlos deseó el bien de todos sin excepción, el bien de toda la humanidad, o sea el reino de la
Caridad.

“La misión de los hermanos del Sagrado Corazón de Jesús, de acuerdo con su nombre, es
hacer que reinen Jesús y la caridad” (Reglamento de los hermanitos del Sagrado Corazón,
1901, capítulo 30)
El ‘Veni Creator’, en las tres horas principales del día, es el clamor de los hermanos y
hermanas exiliados (…) rogando por todos los hombres sin excepción.” (Directorio, art. XI,
1913)
Textos más amplios
Todos hermanos, delante de un único Padre que desea nuestra unidad
«Todos los hombres forman una gran familia; todos son hermanos, Dios es el Padre común:
todos deben tener entre sí los pensamientos, las palabras y las obras que un buen padre
quiere que tengan sus hijos entre sí. El amor que el mejor padre quiere que tengan sus hijos
entre sí es el amor que debemos a todos los hombres sin excepción. Y nuestro modelo, Jesús,
nos da un ejemplo de ello: es Dios quien viene a la tierra para mostrarnos en forma humana
cómo quiere que cada hombre ame a los demás hombres. (…) Todo hombre es nuestro
verdadero hermano en Dios, y todo hombre fue tan amado y estimado por Jesús que murió
por él. Todo hombre debe presentarse ante nosotros como un hermano, y un hermano
cubierto como un manto de la Sangre de Jesús. Esto es lo que significa ser prójimo para el
cristiano. (…) Comportémonos con los pobres, con todo pobre, como un hermano, como un
buen padre de familia numerosa quiere que los hermanos ricos se comporten con los
hermanos que han caído en la pobreza».
(Trad. de Meditaciones sobre los Salmos, ed. francesa, pp. 203-204)
El Hermano Carlos se deja arrastrar por la actividad de la acogida ya que desea ardientemente ser
el hermano de todos:
“Esta tarde, fiesta del santo nombre de Jesús, tengo una gran alegría: por vez primera,
viajeros pobres han recibido hospitalidad bajo el humilde techo de la “fraternidad del
Corazón de Jesús”. Los indígenas comienzan a llamarla “khaoua” y a saber que los pobres
tienen allí un amigo, y no sólo los pobres, sino todos los hombres”.
(Carta a Mons. Guérin, 19 enero, 1902)
“Quiero habituar a todos los habitantes, cristianos, musulmanes, judíos y no creyentes – se
acostumbren a verme como su hermano, el hermano universal. Ya llaman a esta casa “la
fraternidad” (khaoua en árabe), lo cual me complace sobremanera, y saben que los pobres
tienen aquí un hermano; mejor dicho: no sólo los pobres, sino todos los hombres.”
(Carta a Marie de Bondy, 7 enero 1902)
Carlos de Foucauld está totalmente desbordado:
“Distribuyo medicinas entre diez a quince personas, y limosnas: más de setenta y cinco en
un día. Algunas veces, en un solo día veo hasta sesenta niños en la fraternidad. (…) Para tener
una idea exacta de mi vida, hay que saber que llaman a mi puerta por lo menos diez vecespor hora, antes más que menos, pobres, enfermos, pasajeros, de suerte que, con mucha paz,
tengo mucho movimiento”.
(Carta a Mons. Guèrin, 4 de febrero 1902)
“No paro de hablar y de ver gentes desde las cuatro y media de la madrugada hasta las ocho
y media de la noche. Tengo que celebrar la misa antes del día; más a pesar de esta
precaución, me veo constantemente molestado durante la acción de gracias”.
(Carta a Marie de Bondy, 29 agosto 1902)
Cuatro años después, en Tamanrasset, será lo contrario: la amistad, la confianza se construyen
con tiempo y paciencia:
“Yo soy muy feliz; no me alejo apenas del Sagrario: ¿Qué puedo desear más y hacer mejor?
El tiempo transcurrido desde mi última carta de mediados de enero, ha pasado sin ver a
ningún cristiano y a muy pocos indígenas; en invierno los tuaregs, circulan poco; por otro
lado, no están muy interesados en visitarme; hay que romper el hielo: se irá haciendo con el
tiempo”.
(Carta a Marie de Bondy, marzo 1906)
Jesús mismo recibe lo que damos a cada uno de nuestros hermanos. Seamos hermanos con suma
delicadeza.

“Recuerda que como soy yo quien recibe todo lo que das, dices, haces a los demás, no basta
con dar, decir, hacer cosas buenas, debes hacerlas con la misma dulzura, con la misma gracia
que si yo, Jesús, estuviera ante tus ojos (…) Piensa que no es sólo a mis hijos a quienes hablas,
das, piensas y actúas con ellos, sino que es a mí, conmigo, quien recibe como para mí no sólo
tus dones, sino tus modales, no sólo la limosna, sino la delicadeza, la gracia con que se hace;
soy yo quien se oculta bajo las apariencias de mi hijo… no soy yo quien actúa en el mal que
hacen, sino que soy yo quien sufre sus verdaderas necesidades y recibe el bien que les haces,
sea bueno o malo.”
(El último lugar. pp.149-150 – retiro en Nazaret 1897)
Ser hermano es también denunciar las injusticias, las estructuras perversas… que ninguno se
quedé excluido de una vida digna. Aquí Carlos denuncia como el gobierno francés, aunque abolió
ya la esclavitud… permite que ésta siga practicándose en sus colonias.
“Aunque se intente aliviar (a los esclavos) en la medida de lo posible, me parece que el deber
no está acabado: y que hay que decir- o hacer que diga quien tiene autoridad para ello – (…)
no está permitido; “Ay de ustedes hipócritas” que ponen en los sellos y en todas partes
“libertad, igualdad, fraternidad, derechos humanos” y que aprietan las cadenas de los
esclavos, que condenan a las galeras a los que falsifican sus billetes de banco y permiten que
le roben los hijos a sus padres y los vendan públicamente, que castigan el robo de un pollo y
permiten el de un hombre (en efecto, casi todos los esclavos de esta zona son niños nacidos
libres arrancados violentamente y por sorpresa a sus padres). Además, hay que “amar al
prójimo como a sí mismo” y hacer por estas pobres almas “lo que quisiéramos que nos
hicieran a nosotros”, impedir que ninguno de los que Dios nos ha confiado se pierda, y Él nos
confía todas las almas de nuestro territorio. No tenemos que inmiscuirnos en el gobierno
temporal, nadie está más convencido de esto que yo, pero “hay que amar la justicia y odiar
la iniquidad”, y cuando el gobierno temporal comete una grave injusticia contra aquellos que
de cierta manera están a nuestro cargo (soy el único sacerdote de la prefectura a 300 km a
la redonda), hay que decirlo (…) no tenemos el derecho de ser “centinelas dormidos”,
“perros mudos”, “pastores indiferentes.”
(Carta a D. Martín, Beni Abbés, 7 febrero 1902)
La amistad puede favorecer la promoción humana:
“Lo que yo hago entre los tuareg es bien poca cosa: no es momento de intentar hacer
conversiones, sino más bien de preparar el futuro (…) En medio de un océano de males, los
dos más graves parecen ser la falta de instrucción y la falta de educación. Un grado de
ignorancia que les hace incapaces de distinguir lo verdadero de lo falso y, a veces, el bien del
mal (…) Habría que poder inundar el país de misioneros, que, más por conversión amistosa
que de otro modo, enderezasen poco a poco sus ideas sobre muchos puntos (…) Veo
claramente lo que podría y debería hacerse, pero no veo a nadie para hacerlo”.
(Carta a Marie de Bondy, 25 de marzo 1908)
Para acercarse a todos desea “llegar a ser del país” hablando su lengua, compartiendo su estilo
de vida, sus costumbres. Valora al pueblo que lo ha acogido.
En esta carta, agradece a Henry de Castries por haber escrito de manera positiva sobre los
musulmanes, haciendo caer prejuicios.
“Os bendigo por haber hecho lo posible para que las almas reciban el beneficio de la verdad
en lo que se refiere al Islam y para librarlas del peso de las fábulas que escuchamos a diario
con lamentos. No puede sorprendernos que los musulmanes se hagan falsas ideas de nuestra
religión cuando casi todos nosotros tenemos falsas y fantasiosas ideas sobre sus creencias…
Usted restablece la verdad sobre lo que se conoce como «el destino a la turca» y sobre « el
paraíso de Mahoma» y describe admirablemente esa extrema simplicidad de costumbres
que es tan hermosa y decente… No puedo abstenerme de repetirle lo mucho que me ha
edificado su libro, en el que he encontrado una cantidad enorme de ejemplos a imitar…”
(Carta a Henry de Castries, 14 agosto 1901, ND des Neiges
Carlos se enferma, y son sus vecinos quienes lo salvan. Ya no es el hermano que va acogiendo y
dando, sino el pobre que necesita al otro. A partir de este momento, se puede hablar de una
fraternidad recíproca.
“Me siento obligado, una vez más, a cambiar todos mis proyectos. El motivo es un problema
bastante grande de salud del que le confío el secreto… No sé muy bien qué es lo que pasó;
empecé sintiendo un agotamiento general bastante grande con una pérdida completa de
apetito, además de un no sé muy bien qué en el pecho (tal vez en el corazón), que me dejaba
completamente sin aliento al más pequeño movimiento, lo que me hizo pensar que el fin
estaba próximo. He guardado y guardo aún reposo absoluto. He interrumpido todo trabajo,
me han buscado todas las cabras que tenían un poco de leche en medio de esta terrible
sequía y que estaban en cuatro kilómetros a la redonda. El buen Dios ha querido que después
de ir cuesta abajo, gracias a la leche y al reposo, pero sobre todo por su Voluntad más que
por los medios humanos, ahora esté superando claramente la situación. El apetito me
vuelve, me siento mucho mejor y creo que no será ahora cuando escuche la llamada del
Esposo.”
(Carta a Monseñor Guérin, 24 enero 1908, Tamanrasset)
“Me preguntáis si no estoy demasiado aislado y cómo me arreglo para las comidas. Ha llovido
un poco: dos pequeños grupos de dos tiendas cada uno han venido a instalarse en las
cercanías: unos a tres cuartos de hora y los otros a una hora y media de la ermita en unos
barrancos vecinos. Son gente muy valiente que se han convertido, sobre todo el grupo más
cercano, en verdaderos amigos. No pasan dos días sin que vengan a verme. Ayer me visitó
la abuela, una mujer con mucho valor que es madre de seis hijos la mayoría ya casados…”
(Carta a Marie de Bondy, 19 octubre 1911, Assekrem)
“Tengo aquí al menos cuatro «amigos» con los que puedo contar para cualquier cosa. ¿Cómo
se han acercado a mí? De la misma manera que lo hacemos nosotros. No les he hecho ningún
regalo, pero han comprendido que tenían en mí a un amigo, que les estaba consagrado, en
el que podrían confiar y me han devuelto lo mismo que yo les he mostrado a ellos… Les
puedo pedir cualquier consejo, información, servicio, estando seguro que me lo darán lo
mejor que sepan”
(Carta a Garnier, 23 febrero 1913, Tamanrasset)
Nuestros hermanos son “hijos de Dios”, “imágenes de Dios” y “miembros de Jesús”. Los discípulos
de Jesús serán amigos universales llevando a todos en su corazón.
“Vosotros tenéis un solo Padre que está en los cielos”. “Dios creó al hombre a su imagen”.
“Todo lo que hicisteis con uno de estos pequeños, conmigo lo hicisteis”. Estas tres frases
bastan para mostrar a los hermanos su deber de inmensa y universal caridad hacia los
hombres, todos “hijos de Dios”, “imágenes de Dios”, y “miembros de Jesús” (…) Fieles a su
nombre, al emblema de infinito amor (el corazón y la cruz) que llevan sobre su pecho, y a su
divino modelo, llevarán a todos los hombres en su corazón, como hizo su hermano y esposo
Jesús, muerto por todos los hombres sin excepción.” (…)
Ante cualquier alma, tendrán sin cesar a la vista su misión hacia ella. Esta misión es la de
trabajar por su salvación: lo que han de ver en todo hombre, bueno o malo, amigo o
enemigo, bienhechor o verdugo, cristiano o infiel, es un alma que salvar. Se harán “todo a
todos para salvarlos a todos.” Odiarán el mal, pero este odio no les impedirá nunca amar a
los hombres; llevándolos a todos en su corazón, incluso a los más perversos, como el Corazón
de Jesús, serán los amigos universales para ser los salvadores universales: discípulos,
imitadores y miembros de Jesús, su vida tiene el mismo fin que la de Él: salvar a los hombres
para Dios.”
(Reglamento de los hermanitos del Sagrado Corazón, 1901, capítulo 28)
Este amor universal será contagioso, así reinará la Caridad de Jesús.
“La misión de los hermanos del Sagrado Corazón de Jesús, de acuerdo con su nombre, es
hacer que reinen Jesús y la caridad. Deben hacer que reinen Jesús y la caridad en su corazón
y a su alrededor. Sus fraternidades, dedicadas al Sagrado Corazón de Jesús, deben, como él,
irradiar y traer el fuego a la tierra. “He venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cuánto desearía
que ya hubiera prendido!” (…) Todos tienen que ver nuestras fraternidades como los refugios
del Amor, la casa del Sagrado Corazón de Jesús, del Amor divino que irradia sobre la tierra,
de la Caridad ardiente, del Salvador de la humanidad.”
(Reglamento de los hermanitos del Sagrado Corazón, 1901, capitulo 30)
La oración al Espíritu Santo sostiene este deseo ardiente por todos los hombres sin excepción:
“Por la mañana, a mediodía y por la tarde, el ángelus tal como lo reza la Iglesia, seguido del
Veni Creator con versículo y oración. (…) El Veni Creator, en las tres horas principales del día,
es el clamor de los hermanos y hermanas exiliados, hacia el Padre celestial, suplicándole que
derrame sobre la humanidad que Él ha creado, en todo el tiempo que Él les conceda en este
valle de lágrimas, su Espíritu Santo, “pan cotidiano” y “único necesario”; los hermanos
hermanas ponen todo su corazón en esta plegaria, rogando por todos los hombres sin
excepción.”
(Directorio, art. XI, 1913)

https://www.carlosdefoucauld.org/hermano‐carlos/escritos‐y‐citas/

NAZARET

“Suspiro por Nazaret”. (Carta a la Sra. de Bondy, 26 diciembre 1893)

Carlos de Foucauld, en Tierra Santa concreta su vocación: seguir e imitar a Jesús en Nazaret. En 1888, en la visita que realiza a Tierra Santa, por orden del P. Huvelin, andando por donde anduvo Jesús, por las mismas ciudades, por los mismos caminos, tiene una profunda e impresionante vivencia de la vida de Jesús en Nazaret. «Toma como objetivo la vida de Nazaret, en todo y por todo, con su sencillez La Encarnación del Hijo de Dios Ser infinito, el Todopoderoso, haciéndose hombre, el último de los hombres.” “Dios, el Experiencia que determinará todo su vivir en adelante, determinándose a abrazar una vida de oración y pobreza, que le configurase lo más posible a Jesús en Nazaret. Influencia de un sermón de su confesor y determinación: Del P. Huvelin en 1887 le impacta una frase que le influye en toda su vida escogió el último lugar, que nadie jamás se lo podrá arrebatar”: “Jesús, de tal manera (Retiro en Nazaret, 8 noviembre 1897)

Se siente débil, pero anhelando siempre vivir como Jesús de Nazaret: «Amo a nuestro Señor Jesucristo, aunque con un corazón que querría amar más y mejor, pero, en fin, le amo, y no puedo soportar llevar una vida distinta a la suya…» (Carta a Henry de Castries, 14 agosto 1901)

«Quien ama quiere imitar. Ese el secreto de mi vida: Perdí mi corazón por aquel Jesús de Nazaret y paso mi vida buscando cómo imitarlo, tanto como lo puede mi debilidad.» (Carta a Henri Duveyrier, 1890)

A lo largo de los años, su manera de representarse la vida de Jesús en Nazaret y su sentido va evolucionar de una vida más bien escondida a una vida compartida y cercana a los demás. “La vida de Nazaret puede llevarse en todas partes: hazlo en el lugar más útil para el prójimo” (Dia rio, 22 de julio 1905)

«Nazaret es el lugar donde transcurre la vida de la mayoría de la gente. Tenemos que respetar infinitamente a los más pequeños de nuestros hermanos… y mezclarnos con ellos” Tamanrasset, junio 1916) En Textos más amplios (Diario misterio del acercamiento de Dios a la humanidad se simboliza en la vida de Nazaret: el Hijo mismo de Dios, verdadera imagen de Dios sumamente humilde “Bajó con ellos y vino a Nazaret y les estaba sujeto” (Lc 2, 39). Toda su vida, no hizo más que bajar: bajar encarnándose, bajar haciéndose niño pequeño, bajar obedeciendo, bajar haciéndose pobre, abandonado, exiliado, perseguido, poniéndose siempre en el último lugar: “Cuando os inviten a un banquete, poneos siempre en el último lugar”, es lo que hizo Él de sde su entrada en el banquete de la vida hasta su muerte. Jesús vino a Nazaret, el lugar de la vida oculta, de la vida ordinaria, de la vida de familia, de oración, de trabajo, de oscuridad, de virtudes silenciosas, practicadas sin más testigos que Dios, s us prójimos, sus vecinos, testigos de esa vida santa, humilde, bienhechora, oscura, que es la de la mayor parte de los humanos y de la que dio ejemplo durante treinta años…” (Diario, Tamanrasset, junio 1916.)

El mismo Carlos de Foucauld , nos explica su vivencia al abrazar la vida religiosa como trapense en 1890, ya que prevé que ahí podrá realizar su bendita obsesión de imitar lo más posible a Jesús pobre en Nazaret. «Yo no me sentía hecho para imitar su vida pública en la predicación; p or tanto, debía imitar la vida escondida del humilde y pobre obrero de Nazaret. Me parecía que nada me ofrecía esta vida mejor que la Trapa. … ¿Por qué entré en la Trapa? Por amor, por puro amor… Amo a nuestro Señor Jesucristo, aunque con un corazón que querría amar más y mejor, pero, en fin, le amo, y no puedo soportar llevar una vida distinta a la suya, una vida tranquila y honorable cuando la suya fue la más dura y la más despreciada que haya existido… no quiero recorrer la vida en primera clase mientras que Aquél a quien amo la ha recorrido en la última.» (Carta a Henry de Castries 14 agosto 1901)

Anhela vivamente alcanzar el último lugar como Jesús en Nazaret «Que sea un buen religioso, lleno de humildad, de pobreza, de obediencia, eso es lo que hay que pedir a Dios para mí, que sea con El un pobre y humilde obrero, viviendo en la fidelidad, el amor, el agradecimiento, la vida más baja, siempre en el último lugar, este querido último lugar que ha sido el de Jesús aquí abajo.» (Carta a D. Martin, 1 2 septiembre 1892)

Descubriendo las casas de la pobre gente alrededor de la Trapa, en Siria, empieza a pensar que la pobreza de Jesús en Nazaret se podría parecer a la de estas familias. “Hace unos días me enviaron a rezar a la casa de un pobre indígena católico muerto en la aldea vecina: ¡qué diferencia entre esta casa y nuestras habitaciones! Suspiro por Nazaret” (Carta a la Sra. Bondy, 10 abril 1894)

Por eso desea una vida religiosa más semejante a la vida de estas familias pobres. «Mi sed de cambia r mi estado religioso por el de simple familiar, de simple jornalero de cualquier convento se hace cada vez más intensa (…) Son las mismas aspiraciones, pero cada día más fuertes. Cada día veo más claro que aquí no estoy en mi sitio, cada día deseo más precipitarme en el último abajamiento, siguiendo a Nuestro Señor.» (Carta a la Sra. Bondy, 19 marzo 1896)

Después de siete años de vida religiosa y tres de espera, obtiene la dispensa de sus votos y el permiso del P. Huvelin para emprender una nueva y san Jesús de Nazaret que incesantemente busca. ta aventura hacia la configuración con «El 23 de enero de 1897, el reverendísimo Padre General declara que la voluntad de Dios es que fuera de la Trapa yo siga esa atracción creciente hacia la vida de abyección, trabajo, de oscuridad profunda, de la cual tengo la visión hace tanto tiempo.» (Notas de un Retiro en 1897) de humilde Carlos de Foucauld se traslada a Tierra Santa donde va a permanecer varios años, sin ninguna otra motivación que vivir por fin el ardiente deseo que Dios le había regalado: «Obtuve permiso del General de la Orden para ir solo a Nazaret y vivir oculto como obrero de mi trabajo cotidiano; estuve allí más de cuatro años, en un retiro, en soledad, un recogimiento bendito, gozando de aquella pobreza y aquel abajamiento que Dios me había hecho desear tan ardientemente para imitarlo … Mi salida para Tierra Santa. La peregrinación, la llegada a Nazaret; el primer miércoles que pasé allí me hiciste entrar, Dios mío, … como criado en el convento (Notas de un retiro en 1897) de Santa Clara» A un amigo, Carlos explica cómo vivió en Nazaret: «Después de mi última carta, de Roma, he pasado cuatro años como ermitaño en Tierra Santa, viviendo del trabajo de mis manos como Jesús, bajo el nombre de Hermano Carlos, desconocido para todos, pobre y gozando profundamente de la oscuridad, del silencio, de la pobreza, de la imitación de Jesús -la imitación es inseparable del amor-, tú sabes esto, el que ama quiere imitar. Es el secreto de mi vida: he perdido el corazón por este Jesús de Nazaret crucificado hace 1900 años y paso la vida procurando imitarle tanto como lo puede mi debilidad.» (Carta a Henri Duveyrier, 1890)

Poco a poco, Carlos descubrió que asumir la misma vida de Jesús en Nazaret es vivir experiencia común de la existencia humana y hacerse cercano a los hermanos más alejados. a fondo la Está ahora en el Sahara y pone este texto en boca de Jesús. «Ama, obedece, imita, vive de fe, de esperanza, de caridad. Ama a Jesús, obedécele, imítale, en todos los casos. Fuera de su imitación no hay perfección: y tú, muy especialmente, su imitación es tu vocación, tu deber, tu obligación en todos los momentos de tu vida. Su imitación se ha puesto para ti en todo tiempo a la cabeza de todas tus elecciones, en todos tus retiros, (…) es la directriz de tu vida. Jesús te ha establecido para siempre en la vida de Nazaret: la vida de misión y de soledad, para ti como para Él no son más que excepciones. Practícalas cada vez que su voluntad lo indique claramente. Cuando no sea indicado, vuelve a la vida de Nazaret. (…) Ya estés solo, ya estés con algunos hermanos, (…) toma como objetivo la vida de Nazaret, en todo y por todo con su sencillez y su amplitud, sirviéndote del Reglamento sólo como directorio que te ayud e en ciertas cosas a entrar en la vida de Nazaret» (Diario, 22 julio 1905)

Toda su vida religiosa se modela en el estilo de vida de Jesús, en Nazaret. “Jesús te ha situado para siempre en la vida de Nazaret: la vida de las misiones y de la soledad no son, para vosotros más que excepciones: practícalas cada vez que su voluntad lo pida con claridad: En cuanto deje de mostrarlo, vuelve a la vida de Nazaret. Desea el establecimiento de los Hermanitos y de las Hermanitas del Sagrado Corazón de Jesús. Sigue su regla como se sigue un directorio sin obligarte a ello como si se tratara de un deber estricto y hazlo solamente en lo que no sea contradictorio con la vida de Nazaret. Toma, ya sea cuando estés solo o cuando estés con otros Hermanos hasta que sea posible vivir la vida de Hermanito y de Hermanita en un Nazaret que tenga clausura, teniendo como único objetivo la sencilla y profunda vida de Nazaret en todo y para todo. No utilices la regla más que como un Directorio que te puede ayudar para ciertas cosas a entrar en la vida de Nazaret (por ejemplo como Jesús en Nazaret hasta que los Hermanitos y las Hermanitas estén convenientemente establecidos nada de hábito , nada de clausura lejos de todo lugar habitado, sino cerca como Jesús en Nazaret de un pueblo — como Jesús en Nazaret; nada de vivir ; no menos de ocho horas de trabajo al día (manual o de otro tipo, aunque mejor si es manual siempre que sea posible) como Jesús en Nazaret gastos, ni siquiera grande; ni muchas tierras, ni una casa grande, ni grandes s limosnas, sino pobreza extrema en todo como Jesús en Nazaret… Dicho en una palabra y para todo: Jesús en Nazaret. Sírvete del reglamento de los Hermanitos como ayuda para llevar esta vida, como si se tratase de un libro piadoso. Aléjate resueltamente de todo lo que no sirva para la imitación perfecta de esta vida. No te preocupes de organizar ni de preparar la instalación de los Hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús: Si estás solo, vive como si fueses a vivir siempre solo. Si sois dos, tres o alguno s más, vivid como si no fuerais a ser nunca más numerosos. Reza como y tanto como Jesús, hazle siempre como Él un lugar bien grande a la oración… Al igual que Él, dale un amplio espacio al trabajo manual que no es un tiempo que se le quita a la oración, sino que le es dado a la oración. El tiempo de tu trabajo manual es un tiempo de oración. Recita fielmente cada día el Breviario y el Rosario. Ama a Jesús de todo corazón y a tu prójimo como a ti mismo por amor a Él… Tu vida de Nazaret puede vivirse en cualquier sitio: vívela en el lugar que sea más útil para el prójimo. (Carnets de Tamanrasset, 22 julio 1905)

Para Carlos de Foucauld, Nazaret llega a ser una manera de vivir la vida ordinaria, común a tantos hermanos con los que debemos mezclarnos fraternalmente: «Nazaret es el lugar donde transcurre la vida de la mayoría de la gente. Tenemos que respetar infinitamente a los más pequeños de nuestros hermanos… y mezclarnos con ellos. Seamos uno de ellos en la medida en que Dios quiera… y tratémoslos fraternalmente, a fin de tener el honor y la alegría de ser aceptados como uno de ellos.» Carlos de Foucauld le da a la oración y al trabajo manual, un lugar extraordinario en su fidelidad vocacional; eso sí: buscar siempre el lugar más favorable a sus hermanos, a quienes sirve: “Reza como Jesús, tanto como Jesús, dejando siempre, como Él, un espacio muy grande para la oración. También como Él, hazle mucho sitio al trabajo manual, que no es un tiempo substraído a la oración, sino un tiempo regalado a la oración: el tiempo de trabajo manual es un tiempo de oración. (…) La vida de Nazaret puede llevarse en todas partes: hazlo en el lugar más útil para el prójimo” (Diario, 22 julio 1905) Carlos de Foucauld, piensa en la fundación de una congregación religiosa, la de los Hermanitos del Sagrado Corazón. Después de varios Reglamentos, concreta el siguiente donde refleja claramente su opción radical por Jesús de Nazaret: «Regula tu vida sobre los principios siguientes: I) Tú eres para siempre Hermanito del Sagrado Corazón de Jesús, en tu residencia o de viaje; en todos los momentos de tu vida sigue siempre el reglamento lo más perfectamente posible. II) En la duda sobre las decisiones a tomar, piensa: – ¿Qué habría hecho Jesús en Nazaret? – ¿Qué aconsejarías a un Hermanito del Sagrado Corazón? – ¿Qué es más ventajoso para la gloria de Dios, es decir para la salvación de las almas? – ¿Qué te aconsejaría tu director? III) No mires nunca tu interés personal; busca siempre únicamente el interés de Jesús, es decir, el interés general de las almas. IV) Vigílate y corrígete en los puntos siguientes: – Fidelidad en todo instante al Reglamento de los Hermanitos del Sagrado Corazón. – Ver en todo humano a Jesús. – Humilde trabajo manual de Jesús en Nazaret. – Con tus hermanos perdón, paciencia, esperanza ilimitada, la que tú mismo necesitas. – Para el bien general de las almas, tienes que hablar con facilidad la lengua tuareg y facilitar su estudio a los que Jesús te envíe. – Espíritu de pobreza, procurando poseer lo menos posible para ser como Jesús en Nazaret, y para que sólo Jesús sea tu todo. – Da a conocer poco a poco la moral cristiana y la religión natural, no con discursos largos, sino con cortas palabras, sin salir de la soledad, como María en casa de Isabel y como Jesús en Nazaret. (Diario, Tamanrasset, 1 noviembre 1905)

Textos de Carlos de Foucauld: Nazaret : https://www.carlosdefoucauld.org/hermano‐carlos/escritos‐y‐citas/ 5

¿Cuál es el modo de evangelización del hermano Carlos?

En una carta enviada a Joseph Hours el 25 de noviembre de 1911, Foucauld expone a su amigo como se debe proceder para lo conversión de los musulmanes:

«Primeramente, preparar el terreno en silencio por la bondad, un contacto íntimo, el buen ejemplo; entrar en contacto, hacerse conocer de ellos y conocerlos; amarlos desde el hondo del corazón, hacerse estimar y amar de ellos; destruir de este modo los prejuicios, obtener confianza, ganar autoridad, o que requiere tiempo; luego, hablar en particular a los mejor dispuestos, muy prudentemente, poco a poco, diversamente, dando a cada uno lo que es capaz de recibir. Los musulmanes son incapaces de discutir. La fe no puede nacer en ellos, con la ayuda de la gracia, sino de la autoridad que se tenga sobre ellos y de la vista de las virtudes cristianas practicadas delante de ellos. Antes de hablarles del dogma cristiano, hay que hablarles de la religión natural, llevarlos al amor de Dios, al acto de amor perfecto. Cuando sean capaces de hacer actos de amor perfecto y de pedir a Dios de todo corazón la luz, estarán muy cerca de convertirse. Cuando vean que son cristianos hombres más virtuosos que ellos, más sabios que ellos, que hablan de Dios mejor que ellos, estarán muy cerca de decirse a sí mismos que acaso estos hombres no están en el error, y de pedir a Dios la luz«.

Para los tiempos en que vivía Foucauld este es un gran avance en relación a la religión de cristiandad y hay que valorar la actitud de base, pero habría que descartar la actitud de superioridad y reconocer en los pueblos no cristianos todo lo bueno que el Creador ha depositado y enriquecerse en el diálogo mutuo a un nivel de fraternidad y no de superioridad, como los discípulos de Foucauld lo estan practicando allí donde se encuentran.

Carlos de Foucauld y la humildad de los pastores

Natividad en el Santuario de la Virgen de San Lorenzo en Guanzate

Que nos dice la navidad
¿Cuántas oraciones inspiradas en Navidad hay? ¿Y cuántos poemas, pensamientos, reflexiones más o menos profundas? Cientos de miles probablemente, quizás millones. Imposible contarlos todos. Están los que se han inspirado en el misterio escandaloso de un Dios que se hace niño, los que se han sentido particularmente cercanos a la humildad de los pastores, los que miran en silencio a José y a María. Comenzamos nuestro corto viaje con el Beato Carlos de Foucauld. El texto está tomado de las «Obras espirituales».

Charles de Foucauld
Jesús elige a sus adoradores él mismo …
Atrae a los pastores hacia él con la voz de los ángeles, que primero quieren verlos alrededor, después de María y José. Para los padres eligió a dos trabajadores pobres; para los primeros adoradores, elige pastores pobres … Siempre la misma abyección, siempre el mismo amor a la pobreza y al pobre. Jesús no rechaza a los ricos, murió por ellos, los llama a todos, los ama, pero se niega a compartir sus riquezas y es el primero en llamar a los pobres. ¡Qué divinamente bueno eres, Dios mío! Si hubieras sido el primero en llamar a los ricos, los pobres no se habrían atrevido a acercarse a Ti, se habrían creído obligados a permanecer al margen por su pobreza. Te habrían observado desde lejos, dejando que los ricos te rodearan. Pero al llamar primero a los pastores, llamaste a todos a ti.
Todos: los pobres, porque con esto les demuestras, hasta el fin de los siglos, que son los primeros llamados, los favoritos, los privilegiados; los ricos, porque por un lado no son tímidos y por el otro depende de ellos hacerse pobres como pastores. En un minuto, si quieren, si tienen el deseo de ser como Tú, si temen que sus riquezas los alejen de Ti, pueden volverse perfectamente pobres.

¡Qué tan bueno es Dios! ¿Cómo eligió el medio correcto para llamar a todos sus hijos a su alrededor a la vez, sin excepción? Y qué bálsamo has puesto en el corazón de los pobres, los pequeños, los despreciados por el mundo hasta el fin de los siglos, mostrándoles ya desde tu nacimiento que son tus privilegiados, tus favoritos, los primeros llamados: los que siempre llamas. a Ti que quisiste ser uno de ellos y estar rodeado de ellos desde tu cuna y durante toda tu vida.

La “Natividad de Jesucristo” con Carlos de Foucauld

Natividad de Giotto – «María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en la posada». (Lc 2, 7)

Recemos nuestro Rosario mientras meditamos en la “Natividad de Jesucristo”, el tercer Misterio Gozoso del Rosario del lunes y sábado, con textos del Beato Carlos de Foucauld (1858-1916), oficial del ejército francés convertido en explorador y geógrafo, luego Religioso cristiano católico, ermitaño y beatificado en 2005 por el Papa Benedicto XVI.

Tercer misterio gozoso: «La Natividad de Jesucristo«

Fruto del gozoso misterio de la Natividad de Jesucristo: el espíritu de pobreza, miseria, desprendimiento de los bienes de este mundo

Textos de meditación sobre la “Natividad de Jesucristo” de Charles de Foucauld:

«Ha llegado el momento fijado por Dios desde toda la eternidad para su aparición entre los hombres … Navidad, Navidad, Dios es nuestro, Emmanuel, ¡Dios está con nosotros! La cueva se iluminó de repente: los cánticos de los ángeles la llenan, un niño pequeño aparece en los brazos de María: ¡un niño nos ha nacido!«

«Afuera hace frío y nieve, imágenes del mundo … Pero en la caverna, iluminada por Jesús, ¡qué buena es! Qué suave, cálido, luminoso …«

«Cuando entraste en el mundo, no fuiste recibido: todas las puertas de Belén se cerraron ante ti en tu nacimiento. ¡Así recibió la tierra a su Dios, y tú no la maldijiste, Dios mío! ¡La dejarás bendiciéndola!«

«Mi Señor Jesús, el mundo no te ha recibido. Oh ! ¡Quiero recibirte! Pero, ay, con todos mis deseos, ¿qué tengo para ofrecerte? ¿Tengo mejor para ofrecerte que una cueva fría, oscura, sucia, habitada por bueyes y burros, por naturaleza cruda, pensamientos terrenales, sentimientos bajos y vulgares? Ay, Dios mío, lo admito, es la triste hospitalidad que te ofrezco. Pero lo que no hice, ¡hazlo Señor Jesús! ¡Ilumina esta cueva de mi alma, oh Divino Sol!«

«Los primeros adoradores, la primera sociedad que Nuestro Señor quiere en su belén es la de los más humildes, los más rústicos, los más pequeños, los más sencillos también: ¡pastores! No se conforma con aceptarlos, los llama, los hace llamar por espíritus puros, superiores en pureza, en inteligencia, en amor, en poder, que son los ángeles …«

«Qué bálsamo has puesto hasta el fin de los siglos en el corazón de los pobres, los pequeños, los despreciados del mundo, mostrándoles desde tu nacimiento que son tus privilegiados, tus favoritos, los primeros llamados: los siempre llamados. Tú que quisiste ser uno de ellos y estar desde Tu cuna y toda Tu vida rodeado de ellos.«

«En mi nacimiento me entrego completamente a Ti: me pongo en Tus manos. A partir de ahora, podrás verme, tocarme, escucharme, poseerme, servirme, consolarme».

«No temas, no te dejes intimidar frente a este niñito tan dulce que te sonríe y te extiende los brazos. Él es tu Dios, pero está lleno de mansedumbre y sonríe: no temas. Sea todo ternura, todo amor y toda confianza».

«¡Jesús, niño tan dulce! ¡Llama a la contemplación de este espectáculo tan delicioso, tan dulce!«

(Textos extraídos de los sermones, homilías, cartas y escritos de Charles de Foucauld)

Carlos de Foucauld y la misericordia

Meditaciones de Carlos extraídas de sus escritos espirituales

“Sed misericordiosos como Vuestro Padre es misericordioso” Lc 6,36 (1)

Amemos a Dios practicando de todo corazón la misericordia, porque la misericordia es infinitamente hermosa y digna de ser practicada por ella misma, como perteneciendo al Ser mismo de Dios.

Ser misericordioso es inclinar su corazón hacia los necesitados, necesitados espiritual, intelectual y materialmente… hacia los ignominiosos, los trastornados y los ignorantes, los pobres, los enfermos, los que sufren… hacia todos los desdichados.

Seamos misericordiosos y prediquemos la misericordia; enseñémosla y practiquémosla como Jesús la practicó y la enseñó…

“Sed misericordiosos como Vuestro Padre es misericordioso” Lc 6,36 (2)

Dios mío, que bueno eres por llamarnos a tal perfección: ¡sed misericordiosos como Dios es misericordioso! ¡Qué bueno eres por llamarnos a un ideal tan grande, a un deseo tan grande! ¡Qué bueno eres por desear que nos parezcamos a Ti, por poder imitarte! ¡Qué agradable mandamiento!

¡Cuánto amas a la humanidad!, Tú que nos pides firmemente ser misericordiosos con “los buenos y los malos”, declarando que Tú mismo eres misericordioso con todos ellos…

Seamos misericordiosos, inclinemos nuestro corazón hacia todas las miserias:

Las almas sufren por el pecado, la ignorancia, el error, la debilidad de miles de males… ¡Seamos misericordiosos por tantas miserias, ofrezcamos a Dios oraciones y penitencias por su curación, procuremos santificarnos para hacer el bien a estas almas por la comunión de los Santos, por nuestro testimonio! Debemos, si nuestro deber nos llama, intentar curar a estas almas con nuestras palabras y obras para sacarlas del pecado, del error y de la languidez…

Los corazones sufren de un sinfín de dolencias que vienen de sus propias miserias, dolencias que vienen del prójimo, dolencias que vienen de que desearían amar a Dios, dolencias provenientes de cosas materiales, de su cuerpo: “Lloremos con aquellos que lloran”… Intentemos consolar a todos estos pobres corazones; seamos un hermano lleno de ternura por cada corazón que sufre; consolemos a nuestros hermanos en Dios, como desearíamos ser consolados por Jesús.

Los cuerpos sufren… Seamos considerados con los pobres, los enfermos, los niños, los ancianos, los inválidos, los seres desatendidos o abandonados, los viajeros, los oprimidos y tantos otros desafortunados, socorriendo todas estas miserias en la medida de nuestras fuerzas.

“Si supieseis lo que significa, quiero misericordia y no sacrificio” Mt 12,7 (3)

Sed misericordiosos especialmente hacia aquellos cuya alma está llena de miseria, puesto que sin saberlo, son más dignos de compasión que los que sufren en su corazón o en su cuerpo.

No condenemos al pecador… dejemos el juicio a Dios: no nos toca a nosotros juzgar… Oremos por él; si su falta es evidente, no la imitemos, recordemos nuestras propias faltas y pongámonos en actitud de humildad… Y hagamos lo que podamos para llevarle hacia Dios y hagamos de él un santo, ya que ha sido creado para serlo y Jesús murió para que lo sea.

“Quiero misericordia mucho más que los sacrificios” Mt 12,7 (4)

Dios nos muestra que sitúa la misericordia, la bondad, la caridad hacia el prójimo, antes que las ofrendas que podamos hacer directamente a Dios, oraciones, austeridades, dones a la Iglesia…

Dios nos dice que lo que Le damos a través de sus miembros sufrientes, Le es un don más agradable que lo que Le damos directamente con los ejercicios de culto, la ornamentación de sus iglesias, el incienso de nuestras oraciones, la mirra de nuestras mortificaciones.

Y esto se entiende, ya que por todos estos sacrificios quemamos, en cierta manera, un incienso del que no tiene la menor necesidad, sino más bien la de ser curado y aliviado en sus miembros heridos, lastimados o enfermos.

También el sacrificio, incluso el más completo, el más perfecto, no es más que un consejo, mientras que la misericordia es un precepto. Aquellos que siguen el precepto y el consejo son perfectos y aún más perfectos puesto que cumplen completamente el precepto y el consejo; pero no deben olvidar jamás que el primer rango pertenece al precepto y que si algún cuidado debiera ponerse a la perfección de los sacrificios, se debería poner aún más para la perfección de la misericordia.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Mt 5,7 (5)

Los misericordiosos son aquellos que se inclinan hacia los menesterosos… son aquellos cuyo corazón va al encuentro de las miserias del prójimo para aliviarlas. La misma medida que se hará a los otros, les será hecha: Perdonaron… se les perdonará…; dieron… les será dado; consolaron, curaron, aliviaron… se les dirá: Venid a mí los amados de mi Padre…; no condenaron, no juzgaron… no serán juzgados ni condenados.

Ser misericordioso,

es lo contrario de ser despiadado o duro…

es tener la ternura de un corazón que mira a aquellos que le son ingratos, no como enemigos sino como hermanos….

es tener la bondad de un corazón que no guarda ninguna sombra de resentimiento hacia aquellos que le hicieron daño, más bien les devuelve el bien por el mal; que es indulgente con las faltas de los otros porque conoce “el barro del que estamos hechos”…

es inclinar tierna y caritativamente su corazón hacia las miserias de los demás, hacia los pecadores para perdonar y convertir, hacia los desgraciados para consolar, hacia los ignorantes para iluminar, hacia los necesitados para dar y cuidar…

“Bienaventurados los misericordiosos” Mt 5,7 (6)

Tenemos que amar a todos los seres humanos como a nosotros mismos, pero debemos inclinarnos más hacia los desdichados, hacia aquellos que el mundo olvida, desprecia, rechaza… los pobres, los últimos, los enfermos, los ignorantes… porque ellos tienen más necesidad y porque tienen menor ayuda…

De allí viene esta predilección de Dios por los desheredados del mundo, que encontramos en la Sagrada Escritura y que alcanza estas dos consecuencias asombrosas:

1 – hacerLe escoger el último lugar para nacer, vivir y morir.

2 – hacerLe decir estas sorprendentes palabras: “Cuando preparéis una comida, no invitéis a vuestros hermanos, ni parientes, ni a vuestros ricos vecinos, sino a los pobres, los ciegos, los inválidos…”

“Bienaventurados los misericordiosos” Mt 5,7 (7)

Seamos buenos con todo el mundo, pero tengamos esta bondad especial que se llama “misericordia”; todo y siendo buenos con todos, ocupémonos mucho más de aquellos que están necesitados: necesidades en el alma a causa de los pecados, necesidades en el corazón para los desdichados, necesidades en el corazón y en el cuerpo para los pobres y los enfermos, todas las necesidades de los niños y los ancianos ya que ellos suelen reunir de habitualmente, todo tipo de necesidades.

Tengamos sobre todo pensamientos, oraciones, cuidados para los desdichados, ya que ellos están faltos, los otros no les falta nada: los pobres tienen necesidad, los otros no tienen necesidad… Amemos a los justos, pero ocupémonos sobre todo de los pobres y enfermos.

Que nuestro corazón se incline hacia los que sufren a causa de la miseria, por dondequiera que se encuentren… Seamos consoladores de toda aflicción, seamos padres, madres, hermanos, amigos de aquellos que no tienen ni padre, ni madre, ni hermano, ni amigo…

Cuidemos, consolemos a cuantos nadie cuida ni consuela… Es a Jesús a quien se lo hacemos, sí, al mismo Jesús. Todos somos miembros de Jesús: es necesario rodear de honor y de amor todos sus miembros y de un honor y un amor incomparables, pero lo de aplicar nuestros cuidados, es evidente que hay que ir primeramente hacia sus miembros sufrientes.

Solamente cuando los desdichados estén todos curados, podremos perfumar a los demás. Desear perfumar los miembros que no sufren antes de curar los miembros sufrientes, no se trataría de caridad sino de insensatez. Es lo que se hace cuando se gasta el dinero y los cuidados para los ricos, cuyos cuerpos y almas podrían pasar de ellos, en lugar de gastarlo para la conversión de las almas, la consolación y el alivio de los desdichados, de los pobres, de todos aquellos que tienen una gran necesidad.

Dos Cartas de Carlos nos hacen presentir como vivía la misericordia


Henri Duveyrier (amigo de Carlos desde la exploración de Marruecos)

La amistad entre Foucauld (explorador de Marruecos) y Duveyrier (geógrafo, amigo de los Touaregs) está sometida a una dura prueba: Carlos entra en la Trapa (enero 1980) y Henri se suicida (abril 1892).

Ya supe el triste final de nuestro pobre amigo M. Duveyrier. En mi familia era conocida la entrañable relación que me unía a él y me he enterado de este triste acontecimiento tal como lo han contado los periódicos. Me consoláis diciéndome cuán poca conciencia tenía de sus acciones en los últimos tiempos de su vida; espero que Dios en su infinita bondad le haya hecho misericordia: como decís, ¡era de carácter muy recto, de alma muy elevada, de corazón muy delicado! Tan pronto como supe de esta desgracia, mi Superior celebró la misa para esta querida alma y desde entonces rezo cada día, lo mejor que puedo, por nuestro pobre amigo. ¡Lejos de mí juzgar severamente a aquél que tan tiernamente amé! No tengo ningún derecho. “No juzguéis para no ser juzgados” dijo Nuestro Señor Jesucristo y mil veces nos ha encomendado que nos ocupemos de la viga que está en nuestro ojo y no de la paja que está en el ojo de los demás. Amar y orar, he ahí nuestro deber y no juzgar. (8)


Marie Croix (una anciana ciega acogida por Carlos en Beni Abbès)

Desde el día de Navidad me siento obligado a tener una pobre mujer en la fraternidad. Estos últimos días me ha declarado que quería hacerse cristiana. La he llamado María a esta primera catecúmena de Beni Abbès. Ayer, por primera vez, estuvo en la capilla. María es una anciana ciega y extranjera. Llegó aquí hace 8 años y la ayudé a vivir en una casa del pueblo. La echaron y vino hacia mí el día de Navidad, sin techo. Este día, como ningún otro, no podía dejarla tirada; la instalé en el cuarto de huéspedes y ella vive allí. Es una buena mujer, de la cual todos dan testimonio. (9)


1 Meditaciones sobre los textos de los Santos Evangelios relativos a quince virtudes (Caridad – M/197): publicadas en Nouvelle Cité, A los más pequeños de mis hermanos p. 184.

2 Meditaciones sobre los Evangelios (M/300): publicadas en Nouvelle Cité, La bondad de Dios p. 265

3 Extractos de los Santos Evangelios: publicados en Nouvelle Cité, Petits Frères de Jésus p. 69

4 Meditaciones sobre los textos de los Santos Evangelios relativos a quince virtudes (Caridad – M/54): publicadas en Nouvelle Cité, A los más pequeños de mis hermanos p. 61.

5 Lectura del Santo Evangelio – San Mateo (Mt 5,7): publicado en Nouvelle Cité, Comentario de S. Mateo p. 235.

6 Extractos de los Santos Evangelios :publicados en Nouvelle Cité, Petits Frères de Jesús p. 48

7 Meditaciones sobre los textos de los Santos Evangelios relativos a quince virtudes (Caridad – M/12): publicadas en Nouvelle Cité, A los más pequeños de mis hermanos p. 28.

8 Carta a Maunoir, Trapa de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, el 30 de enero de 1893: Archivos de la Postulación

9 Carta a Marie de Bondy, de Beni Abbès el 19 de enero de 1903: Archivos de la Postulación

Dos cartas de Foucauld a su prima María de Bondy

Mistica.Info es editado por Antonello Lotti – Sitio web: www.mistica.info 

Carta a Maria de Bondy, Tamanrasset, 1 de septiembre de 1910 

“Es la soledad la que aumenta. Nos sentimos cada vez más solos en el mundo. Algunos se han ido a su tierra natal, otros tienen sus vidas cada vez más separadas de las nuestras; se siente como la aceituna dejada sola sobre una rama, olvidada, después de la cosecha; a nuestra edad, a menudo me viene a la mente esta comparación de la Biblia … Pero Jesús permanece: Jesús, el Esposo inmortal que nos ama como ningún corazón humano puede amar; permanece ahora, siempre permanecerá. Él siempre nos ha amado, nos ama en este momento, nos amará hasta nuestro último aliento; y si no rechazamos su amor, él nos amará eternamente. Caritate perpetua dilexi te, miserans (Jer 31, 3). Mi querida madre, no debemos tener lástima, no estamos solos, no se nos olvida; tenemos el Esposo más tierno, más enamorado, más perfecto, que nos ama y nos amará siempre como ningún ser humano nos ha amado … «

El amor antes que obras

Carta a Maria de Bondy, Tamanrasset, 20 de mayo de 1915 

«Entiendo bien lo difícil que es para ti no poder ser útil de alguna manera activa en estos días como quisieras: pero el Buen Dios es mejor juez que nosotros; nos vemos llevados a anteponer las obras, cuyos efectos son visibles y tangibles; Dios da el primer lugar al amor y luego al sacrificio inspirado por el amor y la obediencia que resulta del amor. Debemos amar y obedecer por amor, ofreciéndonos como víctimas junto con Jesús como le plazca: a él le toca dar a conocer si quiere la vida de san Pablo o la de santa Magdalena para nosotros; Quiere para ti, con el aislamiento en el que te pone, la vida de Santa Magdalena, amor, obediencia y sacrificio, adoración, vida interior, con menos trabajos externos que si dejara los medios para dedicarse a ellos. Somos realmente útiles a nuestro prójimo, a quien Dios ama más de lo que podemos amarlo, solo obedeciendo fielmente la voluntad del Divino Ordenador, viendo bien el lugar donde Él nos quiere, las obras que Él quiere de nosotros y haciéndolas de la mejor manera posible. , no perfectamente, sin duda, porque la perfección no es de las criaturas. Nada más triste que estar ciego y contento con uno mismo: «la humildad es verdad». Reconociendo nuestra miseria y nuestra insuficiencia, intentamos sin descanso hacer la voluntad del Amado, confiando no solo en su misericordia y piedad, sino también en su amor por nuestra pobre alma:«dilexi te de caridad perpetua» . Él sabe con qué barro estamos formados, Él nos ama, Él nos da la gracia, Su gracia, Él es el buen pastor, siempre en busca de sus ovejas … Ante todo, necesito enfrentar muchas veces estas verdades. , consolarme de ser tan nulo como para la actividad exterior y tan mezquino como para la vida interior … «