La casa de Carlos de Foucauld en el Sáhara, restaurada y a la espera de religiosos

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Monseñor Diego Sarrió espera que la visita del Papa al país hace unos meses contribuya a facilitar la llegada de religiosas

ACN-. Hay algo en el desierto que siempre ha atraído a quienes anhelan a Cristo. Desde los primeros monjes en Egipto, hombres y mujeres han abandonado las comodidades de la ciudad para encontrar a Dios en el desierto. Este mismo espíritu impulsó a San Carlos de Foucauld a abandonar su Francia natal para establecerse en Tamanrasset, en pleno Sahara, con el fin de ser testigo de Cristo entre los bereberes que vivían allí, fomentando buenas relaciones con la población musulmana local.

Años después, la casa de las Hermanitas del Sagrado Corazón de Charles de Foucauld en Tamanrasset ha sido restaurada, gracias al apoyo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), aunque actualmente solo alberga a una religiosa. 

«La llamada a una presencia de religiosas en Tamanrasset sigue muy viva. La casa, reconstruida con el apoyo de ACN, está preparada y espera a las religiosas que deseen habitarla con una presencia fiel, humilde y abierta al encuentro en el corazón del desierto. Está lista para convertirse en un lugar de vida fraterna, sencilla y centrada en el Evangelio, al servicio de la comunión», afirma Mons. Diego Sarrió Cucarella.

«Paciencia y confianza» en medio de las dificultades

Podría parecer que pocas personas quisieran dejarlo todo para vivir casi aisladas en el Sáhara, en un país de mayoría musulmana. Sin embargo, el obispo explica que no faltan religiosas dispuestas; el problema es exclusivamente burocrático, ya que quienes han manifestado su deseo de ir no han podido obtener los visados necesarios.

«Ver surgir deseos sinceros de venir a compartir nuestra vida en el Sáhara y constatar después que no pueden hacerse realidad por razones administrativas nos causa un verdadero sufrimiento. En un contexto como el nuestro, marcado por equilibrios a veces delicados, aprendemos a vivir estas limitaciones con paciencia y confianza, sin dejar de mantener la esperanza» explica el obispo.


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